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    LA AMRICA COLONIAL

    1. LA POBLACIN EN LA AMRICA COLONIAL

    "Interrumpida por la conquista la obra natural y majestuosa de la civilizacin

    americana, se cre con el advenimiento de los europeos un pueblo extrao, no

    espaol, porque la savia nueva rechaza el cuerpo viejo; no indgena, porque se

    ha sufrido la ingerencia de una civilizacin devastadora, dos palabras que,

    siendo un antagonismo, constituyen un proceso; se cre un pueblo mestizo"

    (Jos Mart, Los Cdigos Nuevos, 1877).

    Es una hermosa forma de expresar una, quiz la principal, consecuencia de la

    colonizacin espaola de Amrica: la nueva configuracin tnica que resultar

    del intenso proceso de mezcla de pueblos pertenecientes a tres grandes troncos

    raciales (mongoloide, caucsico y negroide, segn su orden de llegada al con-

    tinente) que durante miles de aos haban vivido aislados. Amrica dejar de

    ser una mera prolongacin tnica de Asia, pero no para serlo tambin de Eu-

    ropa y de frica, sino para hacer su propia sntesis racial y cultural creando un

    pueblo mestizo tan genuinamente americano que es lo que a la postre ms va a

    definir a Nuestra Amrica.

    Por otro lado, la ms importante consecuencia negativa fue, sin duda, que esa

    nueva fase de poblamiento de Amrica representada por la llegada y difusin

    de las razas blanca y negra, va acompaada (precedida, en el caso de los ne-

    gros) de una fase de despoblamiento que contempla la drstica disminucin de

    la poblacin preexistente. Es decir, en ltimo trmino se trata de un proceso de

    sustitucin de poblaciones.

    1.1. El despoblamiento indgena

    La conquista espaola desencaden una catstrofe demogrfica sin preceden-

    tes en la historia de la humanidad: la poblacin indgena disminuy drstica-

    mente en los aos inmediatos al contacto y sigui hacindolo durante mucho

    tiempo. Aceptado este hecho como indudable, se discute sin embargo sobre su

    magnitud, pues sta depender de la respuesta que demos a una pregunta cla-

    ve: cuntos habitantes tena Amrica en 1492? En torno a esa cifra se ha ge-

    nerado una intensa polmica, complicada por la inexistencia de fuentes fide-

    dignas y perturbada por el empeo en juicios morales, supuestamente pro o

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    anti hispnicos, que restan objetividad a los clculos. Por eso, eminentes espe-

    cialistas, trabajando con modernos y complejos mtodos de anlisis, difieren

    tanto entre s que casi parece increble.

    Para todo el continente, y sin considerar clculos ya en el olvido (como los

    ocho millones de Kroeber, o los 300 de Riccioli), las cifras que se siguen ma-

    nejando oscilan entre 13,3 millones (Rosenblat) y 15,5 millones (Steward)

    como estimaciones ms bajas, y los 100 millones (Borah) o de 90 a 112 millo-

    nes (Dobyns) como cifras mximas. Entre estos extremos, correspondientes a

    dos lneas de interpretacin opuestas e irreductibles (que la historiografa ha

    denominado bajista u optimista y alcista o pesimista, mostrando as las ramifi-

    caciones emocionales de la discusin), hay toda una gama de propuestas in-

    termedias: 40 45 millones (Rivet), de 40 a 50 millones (Sapper y Spinden), o

    57,3 millones (Denevan).

    Similar discrepancia se reproduce en los estudios regionales. Para el rea que

    ms o menos corresponde al actual Mxico las cifras van desde los 4,5 millo-

    nes de Rosenblat hasta los 32,5 de Dobyns, pasando por 12 millones (San-

    ders), de 12 a 15 (Sapper), 21,5 (Denevan), o 25,2 millones (Cook y Borah).

    Las estimaciones para los Andes Centrales abarcan desde los 2 millones de

    Rosenblat hasta los 37 de Dobyns, pasando por cifras intermedias como 9 mi-

    llones (Cook), 10 (Wachtel) y 12 millones (Smith). Igualmente variadas, o

    ms, son las cifras de la isla Espaola, que en 1492 tendra unos cien o ciento

    veinte mil habitantes (Rosenblat), o quiz 3,7 millones (Cook y Borah, que

    llegaron a aceptar ocho millones), o bien 400 500.000 (Moya Pons y Chau-

    nu, respectivamente).

    La guerra de cifras tiende a diluirse en una creciente aceptacin de los clcu-

    los medios, basada ms en razonamientos lgicos que en demostraciones

    cientficas que probablemente nunca lleguen. Por ejemplo, hasta el ao 1930

    Amrica Latina en conjunto no super los cien millones de habitantes (de ellos

    33 millones correspondan a Brasil, donde hacia 1500 no habra ms de dos

    millones y medio de personas), tras dcadas de intensa inmigracin europea y

    en una situacin sanitaria y productiva muy superior a la de fines del siglo XV

    tanto en Amrica como en Europa. Que Mxico tuviera doble nmero de habi-

    tantes en 1519 (32 millones) que en 1930 (16.600.000), es difcil de creer,

    aunque lo verdaderamente difcil es demostrarlo. Y parece que los ms recien-

    tes estudios demogrficos locales y regionales reafirman la tendencia a reducir

    los clculos ms elevados, aunque no se consideran tampoco verosmiles ci-

    fras inferiores a los 30 millones.

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    Sin embargo, aunque los especialistas no se ponen de acuerdo para establecer

    la poblacin total del continente antes de la llegada de los europeos, todos

    aceptan como vlido el clculo hecho hacia 1570, sin sofisticados medios es-

    tadsticos pero s con buenas fuentes, por Juan Lpez de Velasco, cosmgrafo

    del Consejo de Indias, segn el cual en la Amrica espaola haba en ese mo-

    mento algo menos de diez millones de indios (9.827.150). Por consiguiente,

    segn sea la cifra inicial que aceptemos, resultar que la poblacin haba dis-

    minuido entre un 30 y un 90 por 100, o dicho de forma ms absoluta y sinies-

    tra: haban desaparecido unos 3 4 millones de personas, o ms de 90 millo-

    nes, en siete dcadas.

    La magnitud de la catstrofe es enorme en cualquier caso. Adems, el despo-

    blamiento continuar despus de 1570 y a lo largo del siglo XVII, si bien a un

    ritmo menor. El mnimo demogrfico se produce hacia 1650 cuando la pobla-

    cin indgena de la Amrica espaola sera de unos cinco millones de habitan-

    tes (nueve millones, segn Rosenblat); en algunas regiones, como Mxico y

    Centroamrica, comienza entonces una etapa de estabilizacin, mientras en el

    Per contina el declive demogrfico hasta 1720. A continuacin comienza

    una recuperacin demogrfica, que se generaliza a partir de mediados del siglo

    XVIII, de manera que al concluir el perodo colonial, hacia 1825, en la Amri-

    ca espaola hay unos ocho millones de indios (el 42 por 100 de la poblacin

    total), concentrados en Mxico, Guatemala, Quito (Ecuador), Per y Charcas

    (Bolivia), los grandes ncleos de poblacin india que existan al comienzo del

    perodo, y en la actualidad.

    1.2. Las causas de la catstrofe

    No sabemos con exactitud cunto, pero s sabemos por qu disminuy la po-

    blacin indgena, aunque tampoco sea posible valorar con precisin lo que ca-

    da una de las causas conocidas representa en el fenmeno global. De la amplia

    gama de causas que usualmente se mencionan, citaremos slo tres de las ms

    significativas: la violencia espaola, el "desgano vital" indgena y las epide-

    mias.

    La violencia o brutalidad de los espaoles, tanto en la conquista como en la

    colonizacin, ha sido -desde Las Casas- uno de los argumentos ms repetidos

    como explicacin del fenmeno, siendo la base de las conocidas teoras

    homicdicas y del genocidio. Sin duda la conquista fue extremadamente vio-

    lenta y ocasion una gran mortandad indgena, aunque no hasta el punto de

    provocar una contraccin tan profunda y duradera en unos pueblos ya de anti-

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    guo acostumbrados a guerrear entre s. Lo mismo cabe decir sobre la explota-

    cin laboral (incluyendo malos tratos, trabajos excesivos, desplazamientos de

    poblacin), que siendo evidente y cierta, no proporciona una explicacin sufi-

    ciente del hundimiento poblacional, sobre todo para los pueblos mesoamerica-

    nos y andinos, acostumbrados tambin a enormes esfuerzos y trabajos. La co-

    lonizacin oblig a los indgenas a un reacondicionamiento econmico y so-

    cial (Nicols Snchez Albornoz) que agrav el derrumbe demogrfico iniciado

    por las guerras de conquista.

    El impacto psicolgico causado en los indios por su derrota y dominacin (con

    la consiguiente anulacin de todo su sistema de vida y creencias) es un factor

    muy importante aunque muy difcil de evaluar. Se refleja en el llamado desga-

    no vital, pronto traducido en suicidios -incluso colectivos- y en la reduccin

    de la capacidad reproductiva indgena. A la mortalidad causada por la violen-

    cia, desnutricin, agotamiento, se suma la cada de la fertilidad, impidindose

    as una pronta recuperacin demogrfica. La contraconcepcin, el aborto y el

    infanticidio no son ms que prcticas defensivas derivadas de la condicin de

    sometimiento y explotacin:

    "las mujeres, fatigadas de los trabajos, han huido el concebir y el parir,

    porque siendo preadas o paridas no tuviesen trabajo sobre trabajo; es

    tanto que muchas, estando preadas, han tomado cosas para mover y

    han movido las criaturas, y otras despus de paridos, con sus manos

    han muerto sus propios hijos, para no dejar bajo de una tan dura servi-

    dumbre" (fray Pedro de Crdoba).

    Sobre esta poblacin anmicamente deprimida y fsicamente agotada se ceba-

    ron adems las enfermedades epidmicas, que resultaron as una de las princi-

    pales causas de la catstrofe, o la principal causa segn muchos autores. El

    aislamiento americano haba mantenido a sus habitantes