Gonzalez Gallego, Agustin - Antropologia filosofica. Del Subjectum al sujeto Ed. Montesinos ...

download Gonzalez Gallego, Agustin - Antropologia filosofica. Del Subjectum al sujeto Ed. Montesinos  1988.pdf

of 117

  • date post

    28-Dec-2015
  • Category

    Documents

  • view

    222
  • download

    22

Embed Size (px)

Transcript of Gonzalez Gallego, Agustin - Antropologia filosofica. Del Subjectum al sujeto Ed. Montesinos ...

  • Asistimos en este texto al nacimiento del mbito del sujeto, uno de los temas centrales de la antropologa y la cultura de nuestro tiempo. El paso del "subjectum" al sujeto abre una nueva va en las rccxioncs sobre la identidad personal, al desmitifcar su tradicional concepcin como sustancia, que encontrar su plena realizacin en concepciones del sujeto como fenomenologa, estructuralismo. existencialismo.No menos importante es la aportacin del texto sobre las determinaciones del "sujeto poltico"."sujeto juridico"y "sujeto moral". (Hobbes. Locke. Hume) columnas fundamentales de la democracia constitucional contempornea. Como seala el autor, no hay gran distancia entre el sujeto-sujetado al que apunta el empirismo ingls, y el yo que se resuelve en la facticidad. en sus relaciones (Heidegger. Sartre. Deleuzc).

  • Agustn Gonzlez Gallego

    ANTROPOLOGA FILOSFICADel Subjectum al Sujeto

    M O N T E S IN O S

  • Biblioteca de Divulgacin Temtica / 50

    Primera edicin: enero de IWti

    Agustn Gonzlez Gallego. 1987 Edicin propiedad de Montesinos Editor. S.A

    Maignn. 26 - 08024 Barcelona Maqueta cubierta: Javier Aceytuno Diserto cubierta: Elisa-Nuria Cabot.

    sobre dibujo de W. Hogarth ISBN:'84-76394)71-8

    Depsito legal: B-47.524-87 Imprime: Grficas Ciliada. Esplugues de Llobregat

    Impreso en Esparta Prima! in Spain

  • La campaa de captacin de votos.pintura de la serie La eleccin de IV. Hogarth. 1697-1764.

  • no hay recado que darle aI mundo, como no sea el que cada uno de nosotros forje interpretando por si mismo el lenguaje de los hechos, que son, a veces, ms enigmticos que los ms artificiosos juegos de palabras.

    J. Conrad, Lord Jim

  • I . Un nuevo sujeto para una nueva situacin

    El Renacimiento resita al hombre frente a Dios, naturaleza, cultura y vida. Rescata al hombre del valle de lgri- tnas, y comienza a hacer de l el centro en un proceso de antropomorfizacin. La nueva situacin exige nuevos paradigmas cientificos (nueva ciencia), nuevas justificaciones tericas de la organizacin social (liberalismo), nuevos sistemas categoriales para la filosofa (racionalis- mo/empirismo), nueva concepcin del hombre (sujeto). En definitiva, toda una estrategia cultural capaz de justificar y dar razn del nuevo orden.

    Pasar del servicio de Dios al servicio del hombre determin que la necesidad de empezar se extendiera por doquier e impregnara todo el quehacer cultural del momento. A pesar de lo que pueda parecer, la aventura no fue fcil. Las nuevas formas y modelos ni se impusieron con facilidad, ni todas fueron igualmente progresistas. El orden anterior, sustentado con fuerza por sus beneficiarios, no ceda con facilidad sus posiciones de poder y dominio. Basta recordar los mil y un procesos que se llevaron a cabo, y las mil y una obras que fueron condenadas o enviadas a la hoguera. A pesar de ello, la rebelin interna, conocida en la historia con el nombre de Protestantismo, produjo, en aquella monolitica estructura de poder, dos tipos de dinmica cultural claramente diferenciados: a) el germa-

    9

  • no-anglosajn, influenciado por diferentes iglesias no supeditadas a Roma, y b) el catlico-latino, dependiente de Roma. La meta era comn, una nueva concepcin de la felicidad y, con ella, del mundo. Los medios tambin, liberalismo y mercantilismo. En el medievo la felicidad se pospona a la eternidad, hacindola incompatible con la del presente (servicio a Dios). En los nuevos tiempos se propone el poder alcanzarla aqu (servicio al hombre). Sensualismo y racionalismo son las armas, el individualismo el marco de referencia. La Ilustracin culmina el proceso. Como deca el Cndido volteriano, Pero lo nico que debemos hacer es cultivar nuestra huerta.

    El teatro de divertimento, la vuelta a los clsicos romanos, la preocupacin por los bustos y retratos (Hals, Van Dyck, Rembrandt, Holbein), las comodidades de las casas de campo, que sustituyen a ios adustos castillos medievales, el arte mobiliario (Jacobean style), todo nos indica esa preocupacin del hombre por el hombre. Esta felicidad, Nada tiene en comn con la felicidad de los msticos, que tendan nada menos que a fundirse en Dios; con la felicidad de un Fnelon, que senta su alma ms segura y ms sencilla que la de un nio pequeo, cuando en pensamiento se una con el Padre; con la felicidad de un Bossuet, dulzura de sentirse dirigido por el dogma y conducido por la Iglesia, certeza de encontrarse un da entre los elegidos que figuran a la diestra del Santo de los Santos; con la felicidad de los justos que aceptaban la obediencia y la ley y esperaban la recompensa que ya no acabara; con la felicidad de los simples abismados en su oracin (1). Hobbes, Locke, Hume, convertirn el deseo de ser feliz en principio universal que dinamiza al ser humano. El burgus, el gentihombre y el gentleman sustituirn al noble, al guerrero y al hombre de Iglesia. Ellos configurarn la nueva clase, al servicio de la cual estarn todas las estrategias culturales. Su felicidad ser la felicidad.

    10

  • El siglo xvii representa el fracaso del primer intento, los sueos sobre el hombre del Humanismo y la Reforma, a la vez que la puesta en marcha de los principios que llevaron a cabo el cambio definitivo. Textos como el de M. Ficino, El cielo no le parece demasiado alto, ni el centro de la tierra demasiado profundo. El tiempo y el espacio no le impiden correr por todas partes a cada instante (...). Por todas partes se esfuerza en mandar, en ser alabado, en ser eterno como Dios, o el de Calvino, Cuando la Escritura nos vuelve a mostrar lo que somos, es para anegarnos del todo. Es verdad que los hombres se embriagarn tanto y ms, hacindose creer que hay alguna gran dignidad en ellos. Pero ya se pueden alabar, que Dios no reconoce en ellos ms que toda inmundicia y hediondez, o el maravilloso cuadro de Breughel Cada de Icaro, nos sitan perfectamente ante la consideracin del hombre en esa primera etapa. Humanismo y Reforma no llegaron a generar el verdadero antidoto contra el sistema metafsico-teolgico que sustentaba el orden social eclesistico-feudal. Aunque sus aspiraciones fueran superadoras, no llegaron a ser ms que simples reformistas. La base de sustentacin del sistema no vari. Fue la nueva ciencia, su triunfo, la que posibilit el cambio de orientacin en todos los campos. Su carcter unitario y su accin sobre los acontecimientos de los siglos XVII y XVIII la convierten en una de las manifestaciones ms asombrosas del espritu humano (2). La ciencia mostr la posibilidad de encontrar ios principios generales, tan celosamente guardados por la Naturaleza, y, con ellos, la esperanza de poder encontrar los que deban regir en todos los mbitos de la actividad humana. La ley natural, moral natural, derecho natural, teologa natural, son metas que se ven al alcance de la razn. La supuesta uniformidad de la naturaleza humana garantizaba el xito de la empresa. Principios, por otra parte, que pasaban a convertirse en el tribunal ante el que tienen que responder todas las ins-

    11

  • tituciones de la sociedad y todos los dogmas de las iglesias. El sistema teolgico-metafsico, pese a su asombrosa resistencia, comenzaba a ser demolido. Inquisicin, persecuciones, sangrientas guerras de religin, fueron, entre otras, sus ltimas trincheras. Un hombre independiente con amor a la verdad tena que estar dispuesto todos los das a huir o morir.

    Descubrimiento de las Amricas, nuevas rutas a las Indias, creciente actividad comercial, la incipiente industria, la circulacin de productos manufacturados, estaban convirtiendo el mundo occidental en un inmenso mercado. Comprar, vender, producir, ganar, eran los hilos con los que se estaba construyendo la malla capitalista sustentadora, no slo del sistema econmico, sino tambin del sistema cultural y cientfico. El simplificar y unificar por medio de leyes universales, al igual que estaba haciendo la ciencia, ese gran mercado pas de ser una aspiracin a convertirse en una necesidad. La economa, mano invisible de la nueva orientacin poltico-antropolgica, exige una libertad de accin poco acorde con las trabas que el marco aristotlico escolstico-feudal pona a la actividad mercan- tilista y a la circulacin del dinero. El movimiento de las materias primas hasta los lugares de transformacin o de comercializacin, la introduccin en el intercambio mercantil de nuevos productos junto con una avidez generalizada por su adquisicin, exigen importantes movimientos de dinero y su regulacin ms all del simple pagar. La creacin de los primeros bancos, la exigencia de fijar mdulos fijos como referentes del valor del dinero por encima del intercambio de metales preciosos, aparicin del papel moneda, son consecuencias de esas necesidades.

    Esta estructura econmica va dando lugar a nuevas relaciones laborales. El trabajo comienza a circular como una mercanca ms, o asi lo quiere hacer ver la clase dominante, y asi lo plasma el naciente liberalismo. Oferta y demanda

    12

  • fijan el precio de la mercanca, pero hace falta una cierta posibilidad de previsin para que funcione todo el sistema, cuyo nico apoyo slo poda venir de la regularidad. La ciencia mostraba que en la naturaleza se daba esa regularidad y que era posible conocer sus leyes para dominarla. Economa y poltica utilizarn el mismo mtodo para elevarse a la categora de ciencias, e intentarn mostrar que sus principios estn enraizados en el orden natural. Podemos afirmar que, orden econmico, orden social y orden moral, eran pensados como apartados especiales del orden natural. La razn, una vez ms, ser la encargada de encontrar esos principios y esas leyes. Pertenece a la ciencia ficcin el pensar cmo hubiera sido el desarrollo de la ciencia o cul hubiera sido la historia de la burguesa, si estos dos eventos no hubiesen sido sincrnicos. Si no esa descripcin, si que me interesa poner de relieve algo qu