Fronteras estancas, fronteras porosas: del trian- golo y ... Fronteras estancas, fronteras porosas:

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  • Fronteras estancas, fronteras porosas: del trian-golo y la striscia de Buzzati a las orillas en

    bruma y follaje de Gracq

    JAVIER DEL PRADO BIEZMA

    Universidad Complutense de Madridjpbiezma@yahoo.es

    Recibido: 10 de febrero de 2009Aceptado: 28 de marzo de 2009

    RESUMEN

    El texto intenta analizar dos universos imaginarios que, partiendo de bases anecdticas mso menos similares, se construyen en direcciones antitticas, debido a procesos perceptivosy de escritura que tienen su base y su desarrollo en dos modos muy distintos de ensoar larealidad; el primero como yuxtaposicin estanca de elementos donde predomina la nocinde gravedad, de lmite y de perfil y el segundo como universo en el que predomina la expe-riencia del contacto, como roce e impregnacin de elementos materiales de naturaleza per-meable y porosa. Ello permite dibujar dos modos de vivir la experiencia del margen y delhorizonte y, en ella, la experiencia de la alteridad de naturaleza existencial en cierto modoantitticos.

    Palabras clave: universo imaginario, voluntad de horizonte, aoranza de nido, insularidady alteridad, frontera interior, impregnacin.

    Impenetrable borders, porous borders: from triangolo and striscia in Buzzatito misty shores and foliage in Gracq

    ABSTRACT

    This article aims to examine two imaginary universes which, on the basis of essentially simi-lar anecdotic ground, are constituted in antithetic directions, due to perceptive and writingprocedures founded on two very different manners of picturing reality, which develop there-fore in a distinct way. A hermetic juxtaposition of elements is evident in the first one, inwhich the notion of gravity, of limit and profile clearly predominates. In the second, in con-trast, a universe is presented in which the experience of contact prevails, as gentle touch and

    Cuadernos de Filologa Alemana2009, anejo I, 299-321

    ISBN: 978-84-669-3074-1

  • impregnation of the material elements existing in a porous and permeable nature. This allowsthe depiction in two different ways antithetic in a certain way of the experience of the ideaof margin and horizon and, along with it, the alterity of existential nature.

    Palabras clave: Imaginary universe, Will of horizon, Nostalgia of nest, Insularity and alte-rity, Inner frontier, Impregnation.

    Hace ya unos cuantos aos, pronunci en la Facultad de Filologa de la Uni-versidad Complutense una conferencia con el ttulo La frontera interior. En ellaintentaba definir, partiendo de ciertos ejemplos del Primer Romanticismo francs,ese espacio interior, de difcil aprehensin dada su ambigedad y su indefinicin,frente al que nos vemos abocados en ciertos momentos de xtasis delirante y quenos sitan frente a un espacio, abismo o cima, cuya orilla de enfrente suele estarhabitada por nuestro otro yo que, siendo nosotros mismos, no deja de ser otro: elotro que llevamos dentro y cuya aprehensin slo podemos alcanzar si traspasamosese abismo o esa cumbre esa frontera que nos liga clidamente a una identidaddefinida.

    Puro Romanticismo de la errancia existencial, evidentemente; experienciaontolgica de la otredad, sin lugar a dudas. Constatacin dolorosa y gozosa de quela invencin del yo slo puede alcanzarse en la experiencia del otro, so pena de per-derse por los cauces de la esterilidad y del suicidio interior (Ren, de Chateau-briand).

    Reino de las fronteras transitadas, traspasadas; reino de las fronteras porosas, ensmosis, de las fronteras simbiticas, frente a las fronteras estancas, bien definidas,con lmites precisos y materiales que impiden o retienen las exudaciones del ser.

    Ahora bien, el alcance ontolgico de estos trminos no se me haba aparecidoan. Slo me vendra a la mente intentando comparar algunos elementos de la obrade Dino Buzzati con la de Julien Gracq.

    Al acabar la conferencia, Jaime Cerrolaza se acerco a mi, me cogi por el brazo(de una manera que slo el sabe hacer) y me dijo, muy quedo (con un susurro entredientes, caracterstico de su modo ms serio de hablar): Javier, es lo mejor que tehe odo en los ltimos aos, y, autocorrigindose, Es lo mejor que he odo en losltimos aos. Yo saba que, ya por esa poca, Jaime no me enjuiciaba como crti-co o pensador, sino, tras muchos aos de romper juntos las fronteras estancas denuestros Departamentos, como a un hermano en guerra contra las fronteras.

    Fronteras. Las hay estancas y las hay porosas.Fronteras estancas, como las que marca el cristal (si es de roca, ms bellas), que

    separan sin impedir la visin, pero frente a las cuales los cuerpos chocan y son repe-lidos creando espejismos de llamativa lejana, de realidad posible pero prohibida einaccesible; y, por consiguiente, de realidad deseada en la trasgresin; y, si pormiedo se cae en el fracaso, en la nostalgia o en la desesperanza, horizontes de lucespursimas frente a los cuales el pensamiento slo puede desear y soar.

    Javier del Prado Biezma Fronteras estancas, fronteras porosas: del triangolo y la striscia...

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  • Fronteras porosas, fronteras como de barro, de bruma o de follaje (o de piel), porlas que el aire transita, por las que tu cuerpo, en barro, en bruma y en follaje, tran-sita, resbala, se filtra, trasmina... del mismo modo que puede resbalar, filtrarse ytrasminar el otro.

    Recuerdo, cuando era nio, el placer que me proporcionaba la explicacin mgi-ca que me daba mi madre acerca del funcionamiento del botijo: las paredes porosasdel barro cocido permitan el trasiego minsculo, invisible, del aire haca el interiorde la vasija, lo que creaba una corriente imperceptible que refrescaba el agua alojadaen su interior (una frescura natural, de mina, no de nevera, con un cierto regusto apared de bodega olvidada); a cambio, el agua encerrada trasminaba por los mismosporos desde su interior, a modo de exudacin que se deslizaba por las paredes exte-riores de la vasija, hasta crear un minsculo charco por las baldosas rojas y amarillasde la cocina.

    Cuanto ms trasiego de molculas acuticas y areas, ms frescor!Cuanto ms trasiego de molculas sensitivas e intelectuales, ms pureza de sen-

    saciones, de sentimientos, de pensamiento y de amor!Recuerdo tambin que en mis aos nios, uno de mis mayores placeres era pene-

    trar, lo ms lejos posible que me permita el miedo, en las minas de las huertas deAlcobendas; (ya he dicho en otro texto en qu consistan estas minas especie depozos galera practicados horizontalmente en los taludes de arena caliza que dabana la Vega, y cuyas aguas procedan de la exudacin continua, gota a gota, de lasparedes y del techo). El agua nos llegaba como mucho hasta la rodilla, pero hasta elaire era de esencia acutica.

    Vivir en el interior de la porosidad csmica, envuelto en penumbra fresqusima;tener la sensacin, pero consciente, de que eres una molcula ms, aunque cons-ciente, y de que t tambin te vas a poner a trasminar, ofreciendo tu goteo de pen-samiento y de sensacin al mundo que te rodea, para poder acoger, por el poro vacia-do, la carga de frescura y de caricia que te ofrece el mundo.

    Con estas premisas existenciales, es evidente que estoy predestinado a situarmefrente a los textos de Gracq y de Buzzati que me dispongo a analizar con un certeroprejuicio. S y no. Ambos textos son definitorios de mi yo; el segundo, del yo otro,el que fui conquistando (adolescencias repetidas en sucesivos espejismos) del otrolado de la frontera de cristal; el primero, el que dej olvidado, para marcharme por laventana del tringulo mgico, tras la striscia nunca abandonada, pero nunca apre-hendida, del enigma de la trascendencia y que, por fin, he reconquistado, tras tener-lo prendido del alma, durante aos, ms o menos conscientemente, con ese verso, sino hermoso, s mgico, de Juan Ramn; (el verso que siempre repito a mis alumnoscuando quiero poner de manifiesto la inanidad de cierto Machado, el que conservatodas las esencias del mejor y peor Campoamor). El verso de Juan Ramn Jimnezdice as:

    La primavera, placer:flores, flores, flores, flores;entre todos los olorestrasmina el tuyo, mujer.

    Javier del Prado Biezma Fronteras estancas, fronteras porosas: del triangolo y la striscia...

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  • Tambin la mujer, como frontera porosa del cuerpo y del alma, con el fin de que,por esa porosidad, trasmine la esencia del ser amado (en los intercambios del dese-ante deseado).

    Para dar forma, aparentemente acadmica, a la ensoacin por la que me paseodesde hace unas pginas voy a intentar desarrollar el tercer punto que anunciaba enel artculo (an en prensa) ya dedicado a los dos autores objeto de este estudio, yaque cuando lo escrib slo pude esbozar mi pensamiento. Mi proyecto de anlisisdeca as:

    cabe [finalmente] prever la posibilidad de un estudio que fije la naturaleza y fun-cin de dos ensoaciones de la materia csmica; lo que me permitir leer la pri-mera (la de Buzzati) desde la perspectiva de la invencin de una voluntad dehorizonte (con todos sus problemas, pues veremos que, en un primer momento,hay una voluntad manifiesta, por parte del protagonista, de asentarse en la ao-ranza del nido); y la segunda (la de Gracq), de cara a la invencin de un espacioque permite la aoranza del nido (tambin, con todos sus problemas, pues eneste caso partimos de una manifiesta voluntad de horizonte). Seguir, pues, eleje formulado en mi propuesta crtica habitual: la escritura, como espacio privile-giado para la encarnacin, y para la posible resolucin, en palabra y fbula, de lasaporas de ser, con el fin de resolver, aqu, la apora que rige lo que ya he llama-do 'el complejo del Centauro' en su voluntad de horizonte y su aoranza de nido.

    Es decir, en la experiencia ambigua de la frontera.

    1. Fronteras estancas de cristal y geometra

    Las de Buzzati, en El Desierto de los Trtaros. Fronteras que