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SONIA E. ALVAREZ Feminismos Latinoamericanosi ' Una versión anterior de este trabajo fue presentado en el Conversatorio sobre Reflexiones Teóricas y Comparativas sobre Feminismos en Chile y América Latina, Universidad de Chile, Santiago de Chile, 2-3 de abril de 1998. Agradezco la colaboración de Marcela Rios en la conceptualización y organización de dicho conversatorio y de Maruja Barrig, Bonnie Shepard, Agusto Varas, y Magdalena León, quienes me ayudaron inestimablemente en este proyecto. También estoy muy agradecida a las más de 130 personas que me concedieron entrevistas en Chile, Perú y Colombia durante julio y agosto de 1997, y a Mireya Díaz en Santiago y Lolo Villamizar en Bogotá, quienes habilmente coordenaron la parte logística de esa agenda extensa y complicada de investigación. Las ideas aqui expuestas en forma resumida se basan en esas entrevistas y en investigaciones anteriores sobre el proceso preparatorio brasileno y latinoamericano hacia Beijing (entre 1993 y 1995) y sobre una serie de investigaciones sobre los movimientos feministas, movimientos sociales y ONGs, el Estado, y la política de género en el Brasil que La reconfiguración del 'campo feminista' latinoamericano en los anos 90 En entrevistas realizadas em mediados de 1997 con chilenas, peruanas y colombianas sobre 'el estado actual del movimiento feminista', muchas afirmaron que el mismo se encontraba desarticulado, desmobilizado, desdibujado, atomizado, en fin, en 'mal estado'. Algunas hasta se preguntaban si el movimiento feminista, como tal, aún existia como referente concreto en sus paises. Entonces, quiero empezar por poner en debate el propio concepto de movimiento feminista. Quiero plantear que hoy dia tal vez seria más preciso caracterizar al feminismo latinoamericano - tanto como a los feminismos en el Norte y tal vez en otras partes del Sur - como un campo discursivo de actuación/acción y no como un movimiento social en el sentido 'clásico' de la expresión 2 : un sentido derivado de las luchas sociales que se desarrollan desde finales del siglo 19 y que se reformula posteriormente con el paradigma de 'nuevos movimientos sociales' en los anos 80, pero que en ambos casos connota manifestaciones masivas en las calles, movilizaciones visibles, palpables y constantes etc.. Quiero proponer que el feminismo, como otros de los Ilamados 'nuevos' movimientos sociales en esta era democratizante, entre comillas, y globalizante, no tanto entre comillas, se ha reconfigurado significativamente en los 90. Hoy se constituye en un amplio, heterogéneo, policéntrico, muitifacético, y polifónico campo, o domí- nio político, como lo ha Ilamado Vicki Guzmán 3 , que se extiende más aná de las organizaciones o grupos propios del movimiento, strictu senso. Es decir, se han multiplicado los espacios donde las mujeres que se dicen feministas actúan o pueden actuar - que ya no es sólo en las calles, en los colectivos de auto-reflexión autónomos, en los talleres de educación popular etc. (aunque las feministas aún están en esos espacios), sino

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  • SONIA E. ALVAREZ

    Feminismos Latinoamericanosi

    ' Una versión anterior de estetrabajo fue presentado en elConversatorio sobreReflexiones Teóricas yComparativas sobreFeminismos en Chile yAmérica Latina, Universidadde Chile, Santiago de Chile,2-3 de abril de 1998.Agradezco la colaboraciónde Marcela Rios en laconceptualización yorganización de dichoconversatorio y de MarujaBarrig, Bonnie Shepard,Agusto Varas, y MagdalenaLeón, quienes me ayudaroninestimablemente en esteproyecto. También estoymuy agradecida a las másde 130 personas que meconcedieron entrevistas enChile, Perú y Colombiadurante julio y agosto de1997, y a Mireya Díaz enSantiago y Lolo Villamizar enBogotá, quienes habilmentecoordenaron la partelogística de esa agendaextensa y complicada deinvestigación. Las ideas aquiexpuestas en formaresumida se basan en esasentrevistas y eninvestigaciones anterioressobre el procesopreparatorio brasileno ylatinoamericano haciaBeijing (entre 1993 y 1995) ysobre una serie deinvestigaciones sobre losmovimientos feministas,movimientos sociales yONGs, el Estado, y la políticade género en el Brasil que

    La reconfiguración del 'campo feminista' latinoamericanoen los anos 90

    En entrevistas realizadas em mediados de 1997con chilenas, peruanas y colombianas sobre 'el estadoactual del movimiento feminista', muchas afirmaron queel mismo se encontraba desarticulado, desmobilizado,desdibujado, atomizado, en fin, en 'mal estado'. Algunashasta se preguntaban si el movimiento feminista, comotal, aún existia como referente concreto en sus paises.Entonces, quiero empezar por poner en debate elpropio concepto de movimiento feminista.

    Quiero plantear que hoy dia tal vez seria más precisocaracterizar al feminismo latinoamericano - tanto comoa los feminismos en el Norte y tal vez en otras partes delSur - como un campo discursivo de actuación/acción yno como un movimiento social en el sentido 'clásico' dela expresión2 : un sentido derivado de las luchas socialesque se desarrollan desde finales del siglo 19 y que sereformula posteriormente con el paradigma de 'nuevosmovimientos sociales' en los anos 80, pero que en amboscasos connota manifestaciones masivas en las calles,movilizaciones visibles, palpables y constantes etc..

    Quiero proponer que el feminismo, como otros delos Ilamados 'nuevos' movimientos sociales en esta erademocratizante, entre comillas, y globalizante, no tantoentre comillas, se ha reconfigurado significativamenteen los 90. Hoy se constituye en un amplio, heterogéneo,policéntrico, muitifacético, y polifónico campo, o domí-nio político, como lo ha Ilamado Vicki Guzmán 3, que seextiende más aná de las organizaciones o grupospropios del movimiento, strictu senso. Es decir, se hanmultiplicado los espacios donde las mujeres que sedicen feministas actúan o pueden actuar - que ya no essólo en las calles, en los colectivos de auto-reflexiónautónomos, en los talleres de educación popular etc.(aunque las feministas aún están en esos espacios), sino

  • vengo realizando desdecomienzo de los 80. Además,se basa en mi propiaexperiencia como Asesoradel Programa de Derechos yJusticia Social de laFundación Ford en Rio deJaneiro, entre 1993 y 1996 -cuando estaba de licenciade mi puesto de profesorade política en la Universidadde California/Santa Cruz. Lasideas aqui expuestas, porsupuesto, nonecesariamente representanIas de dicha Fundación.2 Para una elaboración sobreesta conceptualización, verALVAREZ, Sonia E.. LatinAmerican Feminisms 'GoGlobal': trends of the 1990sand challenges for the NewMillenium. In: ALVAREZ, Sonia,DAGNINO, Evelina y ESCOBAR,Arturo (orgs.). Cultures ofPolitics/Politics of Cultures: re-visioning Latin Americansocial movements. Boulder,Colo.: Westview Press, 1998.'En ensayo reciente, VirginiaVargas caracteriza a "todasIas expresiones del movimientofeminista de la región" como"una gran red (o un dominiopolítico, identificado por laespecificación de un criteriosólidamente definido demutua relevancia o deinterés compartido, comodice Vicky Guzmán)". Cartade Virgínia Vartas. Hacia elVII Encuentro FeministaLatinoamericano y delCaribe \ Chile 1996.Fotocopia, 1996.'Ver ALVAREZ, Sonia E..Advocating Feminism: theLatin American NGO 'boom'.Trabalho apresentado parao Fourth Annual Schomburg-Moreno Lecture, MountHolyoke College, SouthHadley, Mass., 2 March 1998;LEBON, Nathalie. The Laborof Love and Bread:professionalized andvolunteer activism in the SãoPaulo women's healthmovement. Ph.D.dissertation, University ofFlorida, 1998.

    que también en los sindicatos, en los movimientosestudiantiles, los partidos, los parlamentos, los corredoresde la ONU, en los laberintos de la academia, en lasredes formales e informales de organizaciones no-gubernamentales especializadas y profesionalizadas, enlos medios de comunicación, en el ciberespacio etc..

    Es importante reconocer que las feministasesparcidas en estos múltiples espacios están constante-mente comprometidas no sólo en luchas 'clásicamentepolíticas', es decir, por políticas públicas o leyes decupo, o la inclusión de la 'perspectiva de género' en lasreivindicaciones de sus organizaciones sociales etc., sinoque también están simultaneamente enmarafiadas endisputas por sentidos, por significados. O sea, en luchasdiscursivas, en batallas esencialmente culturales - porejemplo, sobre el significado de la ciudadanía, del'desarrollo', de la 'salud reproductiva', y de la própiademocracia, desde los múltiples puntos de vista de lasmujeres y desde los variados puntos de vista feminista.

    Dentro del propio campo feminista, como sabe-mos, también se dan procesos contínuos de disputadiscursiva y estratégica. De hecho, el debate y ladisputa sobre las metas, los caminos o estrategias másadecuadas para promover una transformación social/cultural inspirada en el feminismo, en verdad, sobre elpropio significado del feminismo, son en sí elementosconstitutivos de lo que yo conceptualizo como elcampo feminista. Las mujeres feministas que hoy transitanen este campo cada vez más heterogéneo aún sereconocen entre ellas como tales - aunque a vecesduden de la 'legitimidad ontológica' de la 'otra'.

    Las mujeres que circulan en el campo feminista serelacionan en una variedad de espacios públicos,oficiales y alternativos, y a través de varios medios decomunicación. Nuevas modalidades, hoy más formaliza-das, de articulación o networking vinculan los múltipleslugares donde actúan las feministas. Las ONGs feministashan jugado un papel central en la formación y sustentaciónde estas variadas formas de articulación formal einformal. Han funcionado como puntos nodales a travésde los cuales el disperso y fragmentado campo feminis-ta permanece articulado discursivamente. Es decir, estashan sido cruciales para mantener lo que podríamosIlamar 'maltas' o más bién 'telarafias' político-comunica-tivas de movimiento social - las conexiones capilaresque entrelazan a las feministas y sus aliadas/os que hoyocupan una amplia variedad de lugares sociales.

    Como es sabido, las ONGs han generado bastan-te polémico dentro del campo feminista en los últimostiempos4 . No sólo se ha consolidado una crítica asidua"desde la otra esquina", entre las que se identifican con

  • , PEARCE, Jenny. BetweenCo-option and Irrelevance?Latin American NGOs in the1990s. In: HULME, David yEDWARDS, Michael (orgs.).NGOs, States and Donors:too dose for comfort?. NewYork: St. Marfins Press/Savethe Children, 1997, p. 259.

    FISHER, Julie.Nongovernments: NGOs andthe political development ofthe Third World. WestHartford, Conn.: KmarianPress, 1998, p. 4.

    'Entrevista 35, Lima, Perú, 19de agosto de 1997.

    la 'corriente autónoma' en Chile y otros paises, sino queen algunos contextos, como en el de Brasil, muchasfeministas ahora comunmente hacen una distinciónentre las ONGs y 'el movimiento'. Pero una distinciónnítida entre las ONGs y el movimiento subestima elcarácter híbrido de la mayoría de las ONGs feministas,ignora importantes diferencias en la extensión y gradode ONGeización en diferentes paises, y oscurece ladiversidad de actividades y prácticas de las ONGs.

    Las caracterizaciones predominantes de las ONGs- tanto en los discursos académicos como en el de losmovimientos - muchas veces dejan de captar laespecificidad de aquellas que operan en el campofeminista. La literatura académica generalmente definea las ONGs como "organizaciones intermediarias""tipicamente compuestas por personas profesionales,educadas y de clase media que han optado portrabajar con (o a favor de) los pobres y los marginadospor razones políticas o humanitárias" 5 . Tales institucionesde apoyo "canalizan fondos internacionales a los gruposde base y ayudan a desarrollarse a comunidades queno son las suyas"6.

    Si bien las ONGs feministas en la mayoría de lospoises latinoameicanos de hecho están integradas pormujeres de clase media con formación universitaria, ymuchas suelen trabajar con grupos de mujeres de base,se distinguen de las ONGs mixtas o no-feministas en dosaspectos fundamentales. Primero, la mayoría de las ONGsfeministas no entienden su trabajo como sólo para "ayudara las otras" sino que también lo hacen para alterarrelaciones de poder de género que circunscriben suspropias vidas como mujeres. Segundo, la vasta mayoríade profesionales-activistas de ONGs feministas se percibencomo parte integral de un movimiento de mujeres mayorque abarca a otras feministas ('sueltas' o en otros tiposde organizaciones) y a los diversos grupos de mujeres debase a favor de quienes afirman trabajar. Como aseguróuna entrevistada, "En el Perú, Ias ONGs tienen una dobleidentidad. . .somos centros y somos movimiento"'.

    Ese carácter 'doble' o identidad 'híbrida', quierosugerir, ha sido fundamental para la eficacia de lasONGs tanto en el campo de 'la política', en general, yde las políticas públicas, en particular, como en elcampo de 'Io político' en el sentido más amplio deincidir en lo cultural, lo simbólico, y en las relaciones depoder/de género que allí se constituyen y se reconfigurancontinuamente. Los vínculos con la base' y con ladiversidad de actoras en el resto del campo feminista yen la sociedad civil es lo que ha permitido que lasimportantes contribuiciones 'técnicas' de las ONGs en elterreno de las políticas públicas tengan una base de

  • apoyo político en la sociedad, en el dominio político-cultural donde se construye y deconstruye la desigualdadentre mujeres y hombres.

    La extensión o grado de ONGeización del movimientofeminista, por supuesto, varia substancialmente entrepaises de la región - reflejando los contextos políticosdistintivos en que se desarrollaron los feminismos, lasprioridades y preferencias de Ia cooperación internacio-nal, y las particularidades en Ia evolución del movimientoen cada determinado país. En un contexto dado y através del tiempo, desde luego, las actividades priorizadaspor ONGs feministas también varían considerablemente.La mayoría de ONGs que aparecieron al principio de lasegunda ola del feminismo latinoamericano, por ejemplo,enfocaron sus actividades en la educación popular y el'empoderamiento' y concientización de Ias mujeres deIas clases populares. Algunas aún mantienen ese enfoque.Otras ONGs hoy centran su trabajo en la promoción ymonitoreo de legislación reladonada al género. Aúnotras buscan articular trabajos de base con accionesmás 'macro' centradas en las políticas públicas u otrasformas de intervención político-cultural.

    Muchas ONGs feministas continuan esforzandoseen promover la concientización, tratan de incidir en lasociedad civil y la cultura para alterar relaciones depoder y/o de género, y aspiran a sobrepasar los entrechosparámetros de las democracias realmente existentes enla América Latina. Sin embargo, los recursos materiales yIas recompensas políticas por hacerlo parecen estarseagotando. A nivel global y local, cada vez más seprivilegia la ejecución de proyectos gubernamentalesde género, la evaluación de políticas públicas, y laprovisión de servicios sociales a las mujeres, especial-mente a aquellas excluídas por el modelo neoliberalreinante. Pretendo plantear que, en medio de lasdiversas actoras que hoy constituyen el expansivo campofeminista latinoamericano, dedos tipos y actividades deONGs han alcanzado singular prominencia en detrimen-to de otras que solían tener impacto en los discursos y lasrepresentaciones culturales de género.

    La expansión de la demanda local y global por elfeminismo profesionalizado

    Gran parte de lo que explica el actualremoldeamiento del campo feminista latinoamericanoes la relativamente dramática reconfiguración delterreno político-estructural local y global donde sedesenvuelven los feminismos y otras luchas por derechosy justicia social. En los 90, una serie de políticas locales,regionales, y globales que supuestamente incorporan

  • 'Entrevista 2, Santiago deChile, 8 de julio de 1997.

    9 Entrevista 10, Santiago deChile, 10 de julio de 1997.

    '° VARGAS, Virginia. Carta deVirginia Vargas. Hacia el VIIEncuentro FeministaLatinoamericano y deiCaribe/Chile 1996.Fotocopia, 1996.

    más el género han aumentado directamente la deman-da por conocimientos expertos y especializados sobremujer y género - concocimientos crecientementeofrecidos por organizaciones feministas cada vez másprofesionalizadas y técnicamente capacitadas.

    El enfoque feminista hacia el 'advocacy, monitoreo,y evaluación de políticas públicas, por supuesto, tambiéntiene que entenderse como una respuesta propositiva ypragmática a contextos políticos globales y locales quehoy se proclaman más receptivos a las reivindicacionespor Ia equidad de género. En efecto, todas la actorasen el campo feminista latinoamericano han Lenido querevisitar las prácticas que desarrollaron originalmentepara enfrentar condiciones políticas autoritarias decidi-damente hostiles a la equidad de género y a ia justiciasocial. Varias de mis entrevistadas declararon que, "enaguei entonces", era si no más facil, más simple "estarunidas en nuestras metas", y muchas afirmaron que aveces "Ia unión dei movimiento se daba en cuanto aoposición política, no necesariamente en cuanto alfeminismo en sí" 8 . Pero la democratización ha complica-do este cuadro estratégico considerablemente. Unafeminista chilena sucintamente captó las interrogantesestratégicas enfrentadas por muchas al declarar: "yoaiioro tanto ser oposición"9.

    Al evaluar el nuevo paisaje político, la feministaperuana y coordinadora dei Foro Regional de ONGspara la conferencia de Beijing, Virginia Vargas, resumeun punto de vista compartido por muchas entre lossectores más profesionalizados y transnacionalizados deicampo feminista, sectores hoy dia no siempre tanevidentemente auto-identificados como 'oposición':

    "El movimiento de la década dei 90 - enfrentadoya a los procesos de transición o consolidación demo-crática - ha cambiado de forma de existencia, delógica, de dinámica y ha comenzado a levantar nuevosénfasis. Uno de los cambios significativos ha sido Iamodificación de una postura antiestatista hacia unapostura crítica-negociadora en relación al Estado y a losespacios formates internacionales. Ello ha significadotambién el cambio de una autonomia más bien defensi-va y una lógica y dinámica más bien de confrontación(necesaria a todas luces en las primeras etapas tantopor necesidad de afirmación como por la existencia delas dictaduras en el continente) hacia una lógica másbien de negociación, pero desde una autonomia fuertey propositiva y, por eso, dialogante"'°.

    En efecto, muchos gobiernos hoy ostentan sudeterminación de promover la "equidad de género" yhan adoptado un número impresionante de políticas,programas, y planes supuestamente dirigidos a mejorar

  • ' 3 Entrevista 1, Santiago deChile, 8 de julio de 1997.

    l 'HULME y EDWARDS, p. 5.

    la condición de la mujer". Por lo tanto, hasta feministas queno comparten la visión de Vargas de que el movimientodebe adoptar "una postura crítica-negociadora enrelación al Estado" han Lenido que re-posicionarse vis-à-vis Ias arenas políticas formates. Como me explicó unaintegrante dei Grupo Amplio para Ia Liberación de laMujer, un colectivo feminista activo en Cali, Colombia,hace más de 20 anos, "fuimos anti-electoreras, anti-Estado...no conocemos al Estado, especialmente Iasque hemos sido izquierda hasta hace pocos anos, nosnegabamos a lidiar con el Estado... pero ahora ya no essi si o si no, ya esta ahí"12.

    De hecho, es difícil que Ias feministas puedanevitar 'lidiar' con Estados que ahora parecen estarhablando su lenguaje. Líderes nacionales desde Frei aFujimori a Cardoso a Zedillo han declarado su intenciónde "promover a la mujer" e "incorporaria al desarrollo".En virtualmente todos los paises de la región, se hancreado maquinarias especializadas encargadas depromover y monitorear programas y políticas de género.Aunque en algunos casos, como en el Brasil y Chile,sectores de los movimientos feministas promovieron talesmaquinarias, en otros, como en el caso de la Consejeríapara la Juventud, la Mujer, y la Familia establecida enColombia bojo Gaviria o dei Promude (Ministério dePromoción de la Mujer y dei Desarrollo Humano) deFujimori, la creación de instituciones estatales de/sobrela mujer/el género parece haber sido motivada porconsideraciones más pragmáticas, cuando no abiertamenteoportunistas - como el hecho de que los fondos bilateralesy multilaterales ahora frecuentemente requieren eviden-cia de que el gobierno se preocupa por el "papel de lamujer en el desarrollo". Como lo puso una entrevistada,"Ia globalización exige que el estado demuestre sensibilidadal género... los recursos vienen atados a eso" y estoexplica en gran parte el reciente diluvio de "políticaspúblicas con perspectiva de género"13.

    Expertas en género o ciudadanas feministas?

    Una Nueva Agenda de Políticas Públicas - impulsadaa nivel global y local por convicciones inspiradas en unacombinación de la economia neoliberal y la teoriademocrática libera1 14 - también ha fomentado este interésgubernamental en cuestiones de género e indirectamenteestá promoviendo una reorientación de Ias actividadesde muchas ONGs en el campo feminista al igual que enotros campos de movimientos sociales. Como argumentanalgunos científicos sociales, "no sólo el 'marketeo' y lademocratización son la última moda en el pensamientosobre desarrollo sino que Ias ONGs han (legado a ser

    " Ver HTUN, Mala. EqualRights for Women in LatinAmerica: problems andprospecta. Trabajo prepara-do para Ia Women'sLeadership Conference ofthe Americas, Inter-American Dialogue,International Center forResearch on Women.Fotocopia, 1998,

    12 Entrevista 50, Santiago deCali, Colombia, 25 deagosto de 1997.

  • ' 5 GRUHN. Isebill V.. NGOs inPartnership with the UN: anew fix ora new problem forAfrican development?Global Society 11, 3, 1997, p.325.

    ' 6 Entrevista 48, Santiago deCali, 25 de agosto de 1997.

    "Entrevista 20, Santiago deChile,14 de julio 1997.

    vistas como el vehículo de preferencia ... para fomentarlas estrategias de desarrollo actualmente en boga"15.

    Las políticas dirigidas a las mujeres estan entreaquellas actualmente de moda para los gobiernoslatinoamericanos que buscan realizar sus aspiraciones aIa 'modernidad' en el mercado global. Muchas chilenasme seMalaron, por ejemplo, que el gobierno de laConcertaciõn constantemente invoca a la "modernidad"y/o la "modernización" en referencia a la "necesidad"de promover "Ia equidad de género". Hoy este tipo dediscurso 'moderno' sobre el género se generaliza entoda la región.

    Pero a pesar dei papel central que tuvieron losIobbies feministas locales y globales en promover lasnormas internacionales de género que indirectamenteinspiran estos modernos discursos estatales 'pro-género',Ia "incorporación de la mujer al desarrollo" no siemprese inspira en el feminismo. La asidua crítica feminista a lasubordinación de las mujeres muchas veces se traduce ytergiversa en las prácticas y discursos dei Estado. Comome explicó una oficial de Ia Alcaldía de Cali: "ahora Iacosa cambió, ya no es aguei feminismo radical de losanos 70, ahora es perspectiva de género" 16 . Entre algunosfuncionarios de las maquinarias especializadas, 'género'pareceria haberse convertido en otro término más en elléxico técnico de planificación, un indicador neutro de'modernidad' y 'desarrollo', en vez de un terreno o dominiominado por relaciones desiguales de poder entremujeres y hombres. Como enfatizó una directora regio-nal dei Sernam durante nuestra conversación, "hacemosun trabajo lo más tecnico posible y hay muchotrabajo que hacer en la parte operativa de género"17.

    Quiero sugerir que este imperativo de 'incorporaral género' a la planificación para el desarrollo, tan enboga a nivel global, puede estar (levando a los Estadosy a las organizaciones inter-gubernamentales a 'consul-tar' a las ONGs feministas locales y transnacionales másen su capacidad técnica y por su expertisaje en géneroque en su capacidad como organizaciones 'híbridas'de la sociedad civil o dei movimiento feminista quepromueven la ciudadanía plena para las mujeres. Esdecir, más como técnicas y menos como ciudadanas.Como a las maquinarias especializadas generalmenteles falta suficiente personal capacitado en 'asuntos degénero', éstas cada vez más procuran ONGs selectascon experiencia en políticas públicas para subcontratarla evaluaciõn de políticas, compilar datos, y ejecutarproyectos y programas de género.

    Este ímpetu de contacto hacia las ONGs feminis-tas también refleja la declarada intención de los gobiernos'modernos' de promover "la incorporación y participación

  • I " Servido Nacional de laMujer. Equal OpportunitiesPlan for Chllean Women,1994-1999. Santiago deChile: Sernam, 1994, p. 7.

    19 HULME, David y EDWARDS,Michael. NGOs, States andDonors: an overview. In:HULME, David y EDWARDS,Michael (orgs.). NGOs, Statesand Donas: too Glose forcomfort. New York: St.Martins' Press, 1997, p. 6.

    2°VALENZUELA, Maria Elena.Las Mujeres y el Poder: laacción estatal desde unaperspectiva de género enChile. Trabajo presentado enla Conferencia sobre NewConcepts of Democracyand Gendered Citizenship inLatin America: local,national and globalperspectives, Guadalajara,México, 14-16 de abril de1997, p. 22.

    de toda la sociedad civil en la tarea de generar nuevasrelaciones sociales de género -18 . Y, entre la diversidadde organizaciones que componen la sociedad civil, IasONGs ahora son proclamadas 'sócias' claves del Estadopara avanzar la 'modernización' social y económica.

    De acuerdo con la Nueva Agenda de PolíticasPúblicas, en la cual las ONGs son vistas como "vehículospara la democratización y componentes esenciales deuna sociedad civil floreciente" 19, por ejemplo, unaverdadera bonanza de recursos fueron canalizadosdesde la cooperación internacional para aquellas ONGsfeministas consideradas capaces de trabajar como'intermediarias' para promover la participación de 'lasociedad civil femenina' en los procesos preparatoriosoficiales y paralelos para las recientes cumbres de laONU. Sin embargo, a pesar del supuesto celo de losgobiernos, las organizaciones inter-gubernamentales, yla cooperación internacional en fomentar una sociedadcivil efeverscente, los criterios adoptados para determinarcuales ONGs serán consultadas o financiadas raramentecontemplan hasta qué punto dichas organizacionesrealmente funcionan como intermediarias para lossectores más amplios de la sociedad civil quienes losfuncionários públicos y la cooperación pre.sumen queellas representan. Más bien, cuales ONGs pueden'maximizar los impactos' con el dinero asignado ocuales tendrían las habilidades técnico-profesionalesconsideradas necesarias par la ejecución de proyectosde género aparenta ser determinante.

    La mayoría de Ias ONGs feministas, por supuesto,tienen plena conciencia de que no representan anadie. Pero para los Estados locales y las organizacionesinter-gubernamentales, las ONGs profesionalizadasparecen haberse convertido en substitutos convenientesde la sociedad civil. En el caso chileno, por ejemplo,Maria Elena Valenzuela argumenta que "el Sernam haprivilegiado la interlocución con las instituciones confor-madas por expertos/as y profesionales que han contribu-ído a través de diagnósticos y estudios a diseriar lostemas y opciones de políticas" y que a través de estaestrategia "el Sernam ha intentado suplir su falta deinterlocución con las organizaciones (sociales de mujeres),cuyas demandas son expresadas mediatizadamente através del conocimiento producido por las ONGs"20.

    Estados 'modernos' y el `boom' en la sub-contrataciónde ONGs

    Uno de los ejemplos locales más impresionantesque encontré de esta creciente tendencia regionalde favorecer a los sectores más tecnocráticos de la

  • "EDWARDS y HULME, op. cit.,p. 6.

    24 Alcaldía de Santiago deCali, op. cit., p. 6.

    sociedad civil fue el discurso Concertación ONG's-Estado de la Alcaldía de Santiago de Cali. En un folletotitulado, El Rostro Social de Santiago de Cali, el gobiernolocal celebra "la existencia de un gran número deorganizaciones no gubernamentales" en la ciudadmientras destaca que

    lo largo de estos anos, el quehacer de muchasde estas ONG's se ha vuelto más complejo. A susconvicciones ideológicas iniciales han incorporado unadimensión cada vez más técnica profesional paraabordar su trabajo, de manera que junto con impulsar eldesarrollo de los sujetos sociales, están igualmenteinteresadas en generar nuevas formas institucionales"21.

    El mismo documento afirma que "las ONG's seprofesionalizan y empiezan a introducir criterios deeficiencia en su trabajo, lo cual les permite en su relacióncontractual con la Administración desarroliar y ejecutarlos proyectos sociales dirigidos a las poblaciones másvulnerables..."22.

    Este tipo de discurso está completamente enconsonancia con el progresivo desdibujamiento delEstado de la esfera de la política social - un componen-te central de! la Nueva Agenda de Políticas Públicas:

    "Los mercados y la iniciativa privada son vistoscomo los mecanismos más eficientes para lograr elcrecimiento económico y proporcionar la mayoría delos servicios a la mayoría de la gente ,.. por su supuestocosto-beneficio en Ilegar a los más pobres, las agenciasoficiales apoyan a las ONGs en ofrecer servidos de bien-estar a aquellos que no pueden ser alcanzados por eimercado,.. Las ONGs tienen una larga história enproporcionar servidos a los pobres en paises donde losgobiernos no tenían los recursos para garantizar cobertu-ra universal en educación y saiud; la diferencia es queahora ellas (las ONGs) son ei canal preferido para laprovisión de servicios, sustituyendo, a propósito, al Estado"".

    En entrevistas con funcionarios públicos en Cali,descubrí que las ONGs se habían convertido en unaespecie de panacea para los esfuerzos del gobiernolocal en convertirse en "más que un ejecutor... unorganismo coordinador y orientador de políticas sociales"".La Secretaria de Bienestar Social y Gestión Comunitariadelirá sobre cuán eficiente era contratar a ONGs paraejecutar programas gubernamentales: "yo podríacontratar 1,000 funcionarios", me dijo, pero en vez deeso "yo contrato 200 ONGs ... No hay recursos... y así sepuede hacer más en el area social" 25. La directora de laDivisión de Mujer y Género de esta misma secretariasubrayó, "Nosotros no ejecutamos nada ... trabajamoscon ONGs, pero no con todas"".

    Parece ser que los grupos feministas de Cali no

    2 ' Alcaldía de Santiago deCali. El Rostro Social de Cali.Cali: Secretaria de BienestarSocial y Gestión Comunitá-ria, Oficina de CoordinaciónSocial PROCALI. 1997, p. 6.

    22 Ibid., p. 8.

    "Entrevista 48, Santiago deCali, 25 de agosto de 1997.

    26 Entrevista 51, Santiago deCali, 26 de agosto de 1997.

  • tienen el perfil técnico buscado por la Alcaldía, y por lotanto la adminstración ha contratado a ONGs mixtas einvestigadoras feministas de la universidad para adminis-trar sus varios programas de género, todos dirigidos a lasmujeres pobres o 'vulnerables'. Por ejemplo, la Divisiónde Mujer y Género contrató a tres ONGs mixtas paramontar su Programa de Salud Integral de la Mujer ycapacitar al personal de salud en 'perspectiva degénero'. Otras ONGs fueron contratadas para entrenarjefas de hogar en servicios hoteleros y gastronómicos yen el cuidado de nifios y ancianos para el Programa deCapacitación para el Trabajo de la Alcaldía. Estosprogramas para 'mujeres vulnerables', como muchosotros promovidos por gobiernos 'modernos', tipicamenteincluyen un componente de 'desarrollo personal'.

    De hecho, este énfasis en la capacitación conperspectiva de género, junto con el 'desarrollo personal'en los programas dirigidos hacia las mujeres pobresparece haberse difundido extensamente tanto enColombia como en Chile. Pero nos faltan estudios críticosque examinen a fondo las diferentes metodologías y losefectos concretos de mediano-a-largo plazo de la vastagama de programas de capacitación dirigidos a las'mujeres vulnerables' realizados hoy dia por Estados,firmas privadas de consultoria, y ONGs mixtas y feministasa lo largo de América Latina. Indudablemente habríandiferencias significativas entre tales programas si fueranadministrados por gobiernos como el de Cali, por ladivisión de género de ONGs mixtas o por ONGs feminis-tas con una identidad híbrida profesional-movimentista.Y también deben haber diferencias considerables entreprogramas disefiados y administrados por ONGs feminis-tas y aquellos meramente ejecutados o implementadospor ellas. Parece urgente que evaluemos comparativa-mente el contenido y las consecuencias de diversosprogramas de capacitación agrupados sobre rúbricassupuestamente similares, como salud integral de lamujer o desarrollo personal.

    Mis entrevistas en Chile, en particular, sugierenque a pesar de la nomenclatura parecida, los efectospolíticos de la capacitación con perspectiva de géneropueden variar bastante ampliamente. Las integrantesde una pequefia ONG que trabaja con grupos demujeres populares afirmaron que los programas de ellasse distinguen marcadamente de aquellos ofrecidos porProdemu (Fundación para la Promoción y Desarrollo dela Mujer), una fundación para-estatal creada en 1990por los sectores democrata-cristianos de la coalicióngobernante. Cuando pregunté cámo exactamente suspropias capacitaciones y talleres para las mujeres de laspoblaciones se diferencian de los de Prodemu, me

  • "Entrevista 31, Santiago deChile, 11 de julio 1997.28 FRASER, Nancy. UnrulyPractices: power, discourseand gender incontemporary social theory.Minneapolis: University ofMinnesota Press, 1989.

    29 Entrevista 30, Santiago deChile, 17 de julio 1997.

    3° Entrevista 29, Santiago deChile, 17 de julio 1997.

    3 ' Debo esta formulacián aMaruja Barrig.

    enfatizaron que "cuando es solicitado por un grupolocal de mujeres", Prodemu simplemente responde a lademanda "brindando apoyo individual y puntual" porun determinado periodo de tiempo mientras "quenosotras estamos siempre aqui, respondiendo a Iasnecesidades y acompariando las luchas colectivas deestas mujeres, ayudando a que ellas mismas se organicenautonomamente"".

    Podríamos inferir, siguiendo a Nancy Fraser28, quediferentes intervenciones político-culturales, aunquesumergidas bajo la rúbrica de capacitación, podríantener consecuencias radicalmente divergentes sobrecomo las mujeres de las clases populares interpretan yarticulan sus 'necesidades' en primer lugar. Las líderes deuna organización de mujeres en una de las poblacionesque visité en Santiago me insistieron que "a la gente deProdemu no les interesa la organización y mucho menosla movilización de las mujeres, les interesan los cursos" yserialaron que mientras que esta fundación para-estatal"trabaja desde la familia hacia la mujer, nosotrastrabajamos desde la mujer hacia la familia". Estasmujeres, quienes habían participado en la Casa de laMujer de su barrio desde mediados de los 80, ahoraestaban trabajando como monitoras en desarrollopersonal para los cursos de Prodemu. Pero me aseguraronque su trabajo "subvertia" el currículo de esta agenciapara-estatal, que las discusiones que ellas coordinabanen los cursos de Prodemu eran más parecidas a las desu propia organización social29.

    Parece ser que en Chile la 'capacitación conperspectiva de género' se ha vuelto una verdaderaindustria en crecimiento. Como me dijo una feministaque ahora coordina la Oficina de la Mujer en una de lascomunas más pobres de Santiago, el Estado Subsidiariochileno trata de entrenar "gente con capacidademprendedora" para competir en el mercado; aquellosconsiderados carentes de esa capacidad simplementeson aún más marginados y privados de derechosciudadanos básicos30 . Otra feminista planteó que "elEstado Chileno ha empezado a trabajar sólo conpatologias sociales". AI igual que otros estados 'moder-nos' latinoamericanos, Chile ha recodificado Ias políticasdirigidas hacia las mujeres al tratar las consecuencias derelaciones desiguales de poder entre hombres y mujeresy la exclusión inducida por el mercado como si fueran'situaciones extremas'. La violencia contra las mujeresasí es vista como una condición patológica en vez deuna expresión o consecuencia 'normal' de la subordinaciónde la mujer; y mientras que Ias 'jefas de hogar' siemprehan existido, su 'situación' ahora se encuadra como unaanormalidad social que tiene que ser combatida31.

  • " SCHILD, Verónica. NewSubjects of Rights? Women'sMovements and theConstruction of Citizenship inthe 'New Democracies'. In:ALVAREZ, Sonia, DAGNINO,Evelina y ESCOBAR, Aduro(orgs.). Cultures of Politics/Politics of Cultures: re-visioning Latin Americansocial movements, 1998, p.105.

    BARRIG, Maruja. La LargaMarcha: movimiento demujeres en Colombia.Fotocopia, 1997, p. 10.

    34 BARRIG, Maruja. Women,Collective Kitchens, and theCrisis of the State in Peru. InFRIEDMAN, John, ABERS,Rebecca y AUTLER, Lilian(orgs.). Emergences:women's struggles forlivelihood in Latin America.Los Angeles, CA: UCLA LatinAmerican CenterPublications, 1996.

    REICH, 1995, citado enLEBON, op. cit..

    La mayoría de Ias feministas con quien converséen Santiago estaban plenamente concientes de los motivosproblemáticos que impulsan al mercado de capacitacióncon perspectiva de género, pero muchas serialaron quela reducción de los fondos de la cooperación internacionalha forzado a muchas ONGs a aumentar su provisión deprogramas de capacitación y otros servicios subcontrata-dos. De hecho, el tan celebrado éxito económico deigobierno chileno ha (levado a muchas agencias a redirigirsus recursos hacia ONGs en sociedades supuestamentemás necesitadas. Verónica Schild sostiene que "comoconsecuencia de los cambios en las prioridades de lacooperación, la mayoría de las ONGs ... o están peleandopor sobrevivir o desapareciendo dei todo. Aquellas quepermanecen crecientemente dependen de programasfinanciados por el gobierno para sobrevivir"".

    En el caso de Colombia, Maruja Barrig encontróque "dependiendo de la dimensión y misión de lainstitución, así como de su perfil técnico, los presupuestosde varias ONGs estarían cubiertos de un porcentaje dei40 a 50% por recursos provenientes dei Estado" 33 . En elBrasil, esta tendencia todavia está menos acentuada.En el 1993, "são 3.2 por ciento de los presupuestos de lasONGs feministas provenian de fuentes gubernamentales",según un estudio de Nathalie Lebon (a ser publicado).Pero allá también, la sub-contratación puede estaraumentando: el decrecimiento dei financiamientointernacional también ha Nevado a muchas ONGs feministasbrasiletias a establecer convenios con gobiernos locales yestaduales. A nivel federal, el programa ComunidadeSolidária de la administración de Cardoso - que aspira aser una espécie de FOSIS brasilefio - ha proclamado sudeseo de trabajar en parceria o colaboración con lasONGs para mejorar los servicios sociales y proporcionarcapacitación laborai para los pobres.

    El desdibujamiento dei Estado en el terreno de lapolítica social34, entonces, ha directamente promovidoun cambio significativo en los tipos de actividadesemprendidas por crecientes números de ONGs feministasal igual que no-feministas. Y los donantes o la cooperacióntambién han tenido una mano fuerte en este virajehacia actividades más técnicas, menos 'activistas'. Misentrevistas (y mi propia experiencia en la FundaciónFord) sugieren que los fondos para proyectos centradosen la movilización y concientización feminista hoy son másdificiles de conseguir. Las prioridades de la cooperacióninternacional han cambiado con el tiempo: "La décadade los 60 fue la dei desarrollo y la revolución verde, la delos 70 fue Ia de solidaridad. La década de los 80 fue deparceria, y ahora, en los 90, lo que predomina es elprofesionaiismo, el impacto, los resultados"35.

  • Las razones detrás de esta reorientación sobrepasanel ámbito de este trabajo. Pero nuevamente mi experienciacomo parte de la 'comunidad internacional de donantes'confirma este reciente énfasis en los impactos visibles y losresultados concretos. Al insistir en resultados cuantificablesy con relevancia para las políticas nacionales, y hastainternacionales, la cooperación (aunque a vecesinadvertidamente y hasta a regariadientes) ha ayudadoa reorientar las actividades y la dinámica interna demuchas ONGs.

    Debo subrayar que no estoy tratando de argu-mentar que hay algo intrínsicamente equivocado enque las ONGs feministas sub-contraten sus servicios comoexpertas o ejecutoras de programas gubernamentales,especialmente cuando la sobrevivencia organizacionaly el sustento personal están cada vez más en juego.Pero sí estoy tratando de sugerir que estas tendenciaspueden (legar a 'des-hibridizar' o amenazar la hastaahora doble identidad de la mayoría de las ONGsfeministas latinoamericanas. Y, como sugeri al comienzo,es precisamente esa identidad híbrida que hasta ahoraha sostenido la capacidad crítica de las ONGs feminis-tas para rebatir versiones 'patologizadas' de las políticasgubernamentales con perspectiva de género, promoverinterpretaciones alternativas de los derechos de lamujer, y fomentar el empoderamiento de las mujeres.

    Interrogando las políticas de género patologizadas yrearticulando lo Político y Ia Política en Ias prácticasfeministas

    36 EDWARDS y HULME, 1996,op. cit., p. 7.

    Los mercados competitivos locales y globales deproyectos de género pueden estar dificultando iahabilidad de las ONGs feministas de mantener el delica-do equilibrio entre actividades 'movimentistas' máscontestatarias y la expansión de su relación técnica conel Estado, las instituciones inter-gubernamentales, y lacooperación - entre su cara movimiento y su caraprofesional. Hay una creciente preocupación entremuchas en el campo feminista de que "Ia capacidadde las ONGs para articular planteamientos, ideas,lenguaje y valores que vayan contra las ortodoxiasoficiales pueda (legar a ser comprometida" 36. Muchasfeministas con quienes conversé sostienen, por ejemplo,que, independientemente de su competencia técnica,ONGs que se rehusan a jugar según las regias de juegopueden salir perdiendo en el mercado de proyectos degénero y muchas veces son silenciadas o marginadasdei debate público.

    Otras sugirieron que, a pesar de proclamacionesoficiales al contrario, criterios menos-que-técnicos

  • " Entrevista 34, Lima, Perú, 16de agosto de 1997.

    40 Entrevista 25, Santiago deChile, 16 de julio de 1997.

    frecuentemente son empleados por los gobiernos y Iasinstituciones inter-gubernamentales cuando sub-contratanservicios o consultan a determinadas ONGs en sucapacidad de expertas en género: "se ha privatizado larelación con el Estado", una feminista peruana lamentó.Cuando las ONGs critican al gobierno, es menos probable,previsiblemente, que reciban contratos o fondos estatales,lo cual, según algunas entrevistadas Ileva a la "autocensurainclusive más allá de lo que te pide el Estado"". Laasignación de recursos y contratos está sesgada haciaaquellas ONGs juzgadas politicamente confiables ocuyos proyectos tienen una 'relevancia a las políticaspúblicas' fácilmente visible.

    Todo esto puede estar contribuyendo a lo queOlga Grau, Raquel Olea, y Francisca Pérez Ilaman unatendencia hacia la "acomodación discursiva" entrecada vez más actoras del campo feminista. Tal posicióndiscursiva "consiste en que en muchos discursos seacomoda el propio perfil discursivo a los requerimientosexplícitos o implícitos del interlocutor involucrado en elconflicto" m donde "hay una innegable autodeterminacióndel marco de 'lo posible a ser dicho' que opera, amodo de censura (autoimpuesta), en la dificultad paraarticular un línea argumentativa autónoma que explicitey sostenga los nudos (discursivos) más problemáticos: lasexualidad, la familia, el concepto de género"39.

    La necesidad de negociar y buscar un lenguajemutuamente aceptable para por lo menos conseguiravances paulatinos en documentos o políticas públicasciertamente es comprensible. Y no estoy sugiriendo quela política de toma-y-dame no sea esencial en lapromoción de reformas de políticas o cuando hacemosIobby en la ONU (al final de cuentas, soy cientistapolítica...). Pero como me dijo la Diputada FannyPollarolo, las feministas a veces no perciben que lasarenas de políticas públicas son también foros en loscuales se puede hacer más que promover 'políticas degénero': "las inciativas parlamentarias pueden abrir eldebate... los parlamentarias somos mucho más agentesdel debate público... no es sólo cuestión de sacarleyes"40 . En este sentido, tendríamos que entender que elparlamento y la ONU, por ejemplo, son simultaneamenteforos políticos y culturales.

    Es decir, el Estado neoliberal es también un sitiode producción cultural, un sitio crucial donde el génerose construye, donde las relaciones de género se resignifican,recodifican y reconfiguran. Tendríamos que pensar nosólo en cómo el Estado se aprovecha de las desigualda-des de género existentes en lo social para promoverdeterminadas reformas estructurales, pero también emcómo crea nuevas desigualdades entre mujeres y

    " GRAU, Olga, OLEA, Raquely PÉREZ, Francisca. IVConferencia Mundial de laMujer, Beijin '95.' actores ydiscursos, minuta, 1997, p. 91.

    39 Ibid., p. 74.

  • hombres, asigna nuevos roles o responsabilidades a lasmujeres - es decir, le atribuye nuevos sentidos o significa-dos al ser mujer de diversas clases, grupos étnico-raciales etc..

    Cuando las prácticas y discursos feministas circulanen los variados espacios de poder - muchos de ellos,como el Estado, excluyentes, masculinistas, discriminadores- estos discursos son continuamente contestados,disputados, resignificados, y a veces se tergiversan, sedescaracterizan, se despolitizan. Fue en ese sentido quevarias entrevistadas insistieron en Ia necesidad de repensarlas estrategias discursivas feministas, aún cuando hacemoscosas aparentemente 'políticas' y 'no culturales' - comotratar de influir en plataformas internacionales o promo-ver leyes en el parlamento.

    Cuando los Estados, sindicatos etc., absorben yresignifican los discursos feministas, tenemos que cuidarmoscada vez más para no pasar a hablar solamente desdeadentro del nuevo discurso hegemónico sobre 'género',como seFlalan Grau, Olea y Pérez. Por ejemplo, el Estadochileno, como tantos otros gobiernos latinoamericanos,adopta una 'ley de violencia intra-familiar' y no una leycontra la violencia sexual y doméstica practicadacontra las mujeres. Las feministas especializadas encabildeo negociaron incansablemente, tratando deconvencer a parlamentarios conservadores sobre laimportancia y urgencia de legislar sobre este asunto y laley que resultó indudablemente representa un importan-te avance. Pero la versión de la ley promulgada secentra en el 'fortalecimiento de la familia', sugiere'reconciliación familiar', recomienda 'terapia de pareja',e ignora Ias relaciones de poder de género tan central aIa visión feminista sobre las causas y remedios para estadramática y sistemática forma de violación de losderechos humanos de las mujeres.

    Aunque este tipo de operaciones semánticas omaniobras discursivas de parte del Estado masculinista noson, en sí, sorprendentes, lo que sí me resultá asombrosoes que la mayoría de las feministas chilenas con quienconversé aparentemente habían adoptado el término'violencia intra-familiar' en sus propios discursos cotidia-nos y de Iobby. Pero, evidentemente estas muy diferen-tes 'representaciones' de dicho 'problema social' -violencia contra las mujeres versus violencia intra-familiar- implican soluciones en términos de políticas públicasradicalmente distintas. La primera implicaria estrategias -tanto de políticas públicas como culturales - que'empoderaran' a las mujeres para resistir y transformar(cuando no abandonar) relaciones abusivas, por ejemplo,promoviendo oportunindades de profesionalizaciónpara mujeres violentadas, ofreciendo refugios temporeros

  • 41 Entrevista 15. Santiago deChile, 11 de Julio de 1997.

    para esas mujeres y sus hijos etc. La última podríafacilmente ser interpretada por las autoridades públicasy los tribunales (como aparentemente ha sido el caso enChile) como parte de un esfuerzo mayor para fortalecer'Ia familia', mediar situaciones de violencia para que lasparejas se 'salven' en el interés de 'la' familia.

    Al traducir las demandas feministas para acomodarsea los requerimientos discursivos de la ONU o el aparatode Estado local y/o para mantenerse viable en elmercado de proyectos de género, varias entrevistadasafirmaron que las feministas a veces producen propuestasde políticas que son casi indistinguibies del discursominimalista, consensual, y a veces soso que prevaleceen tales instituciones. Yo propondría que el lobby/cabildeo feminista efectivo pareceria requerir un procesocontinuo de 're-traducción' mediante el cual las limitacionesde las 'políticas con perspectiva de género' promulga-das por el Estado o la ONU seguirían siendo contestadasfuera de los lobbies institucionales, en el campo ampliode Ia cultura en general y la cultura política en particu-lar. Es decir, tendríamos que continuamente re-elaborarestrateglas y discursos contra-hegemónicos feministassobre Ias 'políticas con perspectivas de género' queadoptan muchos de los espacios aún masculinistas enlos que hoy circulamos muchas feministas, para evitarque las limitaciones de esas políticas se inscriban en unnuevo 'sentido común' sobre las relaciones de género.

    Si bien en los últimos anos ei feminismolatinoamericano ha conseguido significativas, y enverdad enormes victorias con respecto a la intervenciónen la política, en general, y en Ias políticas públicas, enparticular, tal vez no haya conseguido el mismo éxito enel campo de intervención en lo político o lo público. Nopodemos confundir intervenciones político-culturales en 'lopúblico' con intervenciones en 'lo estatal o gubemamental'.La ONU, ei Estado, y más concretamente las maquinari-as específicas sobre/para/de la Mujer/Género nopueden ser los principales o privilegiados interlocutoresdei campo feminista, especialmente en ei contextoneoliberal del capitalismo tardio donde, como me dijouna feminista chilena, "el Estado se achica cada vezmás y se convierte casi en una ONG"41.

    Inventar y re-inventar formas cada vez máscontestatarias de intervención feminista en lo público-cultural podría ser esencial por dos razones fundamentales.Primero, porque sin un amplio respaldo social es muchomás difícil - desde cualquier espacio dei campo feminis-ta - promover Ia implementación efectiva de las políti-cas públicas o plataformas internacionales que se hanconseguido a través de estrategias de lobby o degender advocacy. Sin una base social electoralmente

  • significativa de respaldo a los temas feministas - especi-almente en los contextos por lo menos semi-competitivoselectorales de la mayoría de los paises latinoamericanoshoy dia - es imposible hacer lobbies efectivos. Segundo,inventar nuevas y cada vez más atrevidas formas deintervención feminista en lo público es fundamentalporque algunas desigualdades, injusticias, y violenciascotidianas que sufren las mujeres nunca van a serresueltas ni exclusiva ni principalmente por el Estado opor los poderes formalmente constituidos.

    `Juegos de cintura' feministas en el contexto de ia nuevaagenda de políticas (de género) global y local

    EDWARDS, Michael yHULME, David. Introduction:NGO performance andaccountability. In: EDWARDS,Michael y HULME, David(orgs.). Beyond the MagicBullet: NGO performanceand accountability in thePost-Cold War World. WestHartford, Conn.: KumarianPress, 1996, p. 4.

    A modo de conclusión, quiero plantear, sinembargo, que, a pesar de los enormes desafios repre-sentados por lo que vengo Ilamando la Nueva Agendade Políticas de Género, aún existe considerable espaciopara la renovación y continua reinvención de prácticasy discursos feministas más contestatarios. Dicha Agendano es tan monolítica, ni tan internamente coherente, nitampoco tan irreversible, como algunos de los pronósticosmás sombrios podrían Ilevarnos a pensar. Algunas ONGsfeministas latinoamericanas, por ejemplo, sin duda hanaprovechado bién los fondos provenientes de esamisma Agenda para "hacer oir sus voces más fuertementey más frecuentemente a través del lobby y dei advocacy"42-como ciertamente lo hicieron durante las recientesCumbres Mundiales.

    Existe espacio de maniobra (o jogo de cintura,como dirían las brasilefias) en este terreno re-estructurado,pos-transición, pos-Beijing de las políticas de género.Primero, nosotras en el Norte que nos consideramos partedel llamado movimiento feminista global podríamos tomariesla palabra a las organizaciones inter-gubernamentales,los Estados del Norte, y la cooperación sobre su profesaintención de promover una sociedad civil activa quefomente la equidad de género y amplie la democratización.Varias de Ias feministas latinoamericanas con quienconversé subrayaron la necesidad urgente de negociarcolectivamente con la cooperación internacional, no sólosobre los recursos y cronogramas para proyectos sino quetambién sobre las líneas de acción y prioridades políticasde más largo plazo. En alianza con nuestras contrapartesen el Sur de las Américas, nosotras en el Norte podríamospresionar a los donantes y las agencias de desarrollo paraque adopten criterios más flexibles en la selección de lostipos de proyectos de ONGs a ser financiados.

    Si la cooperación tuvo una fuerte inflencia enredirigir el campo feminista hacia emperios más técni-co-profesionales, entonces esta ciertamente podría

  • ayudar a mover la escala por lo menos un poco en laotra dirección. Aquellas de nosotras que somos científicassociales podríamos convocar nuestro propio 'conocimientoexperto' para demonstrar que la creciente competenciade las ONGs en la consignación de servicios, ejecuciónde proyectos, y evaluación de políticas no agota suscontribuciones potenciales para 'fortalecer la sociedad civil'.Establecer criterios de financiamiento que fortalezcan envez de obstruir los papeies intermediários y las identida-des híbridas de las ONGs ciertamente seria un paso en ladirección acertada. Tales medidas podrían incluir elcompensar material y politicamente a aquellas ONGs quede,sarrollen metodologías innovadoras que simultáneamentese extiendan 'hacia arriba', hacia a las arenas depolíticas nacionales y transnacionales, al mismo tiempoque busquen alcanzar 'hacia abajo' o 'hacia al lado',hacia las organizaciones de base y otros actores en lasociedad civil y en el heterogéneo campo feminista. Lacooperación ciertamente podría estimular a las ONGs ainvolucrar a sectores más amplios dei movimiento y dela sociedad civil en sus evaluaciones técnicas de Ias políticascon perspectiva de género tan en boga, permitiendolesmás tiempo para la consulta, interlocución genuína, yreflexión crítica de lo que los cronogramas impulsados por'resultados' o impactos tipicamente permiten.

    Al contrario de la idea avanzada por algunasfeministas autónomas de que es la ubicación de otrasfeministas en ONGs o en el aparato estatal que sella sudestino como "concubinas dei neoliberalismo patriarcal",yo plantearía que también hay considerable espacio demaniobra dentro dei sector llamado 'institucional' deicampo feminista. Evidentemente, es posible lanzar unaamplia variedad de prácticas feministas desde cualquierdeterminado espacio social o institucional, aún bajo lascondiciones político-estructurales adversas que hetratado de trazar. La actual onda de capacitación es unejemplo de esto. Como sugirieron las líderes de la Casade la Mujer en Santiago a quienes cite anteriormente,efectivamente parece ser posible 'subverte la agendadei Estado para las mujeres Ilamadas 'vulnerables' almismo tiempo que una ejecuta proyectos gubernamentalesbajo contrato. Y las ONGs feministas indudablementelogran incorporar mejor el 'empoderamiento' colectivode las mujeres adminstrando cursos de 'desarrollopersonal' de lo que lograrían ONGs mixtas o agenciaspara-estatales como Prodemu.

    Aunque necesitamos evaluaciones rigurosas sobrelos efectos diferenciados que las variadas modalidadesde capacitación con perspectiva de género pueden ono tener para alterar las relaciones de poder de géneropredominantes, he tratado de sugerir que las ONGs

  • feministas híbridas que mantienen vínculos sólidos conel campo feminista mayor parecen haber podidosostener mejor un equilibrio entre sus propias visiones detransformación feminista y las metas supuestamente'pro-equidad' avanzadas por los Estados modernoslatinoamericanos. Así y todo, me parece imprescindibieque las feministas reflexionemos más a fondo sobre lasposibles consecuencias políticas de la crescientetendencia de los Estados y las organizaciones inter-gubernamentales de percirbir a las ONGs - en AméricaLatina y otras regiones del mundo - principalmentecomo proveedoras de servidos sociales y substitutas dela sociedad civil.

    AI maniobrar en el siempre cambiante terreno della política de género del Estado, muchas feministasintegrantes de ONGs sugirieron que sí es posible preser-var una "doble identidad" y al mismo tiempo "hacernegocios" con determinados gobiernos sobre "proyectospuntuales". Varias insistieron que seria fundamental quelas feministas continuamente re-evaluaran e interrogaransus relaciones contractuales y políticas con las arenasoficiales en vez de asumir un posición "principista" rígida.Negociar tales 'juegos de cintura puntuales' con éxito,sin embargo, tal vez seria más factible si las ONGsinvocaran reivindicaciones ciudadanas colectivas ybuscaran el apoyo de otras actoras en el campofeminista en vez de tratar de enfrentar solas los merca-dos locales y globales de proyectos de género. Esto talvez requeriría aumentar la 'accountabillty' o responsabilidadhorizontal (el rendimiento de cuentas o compromisocom - no existe equivalente en espafio) o portuguespara este concepto) dentro del propio campo feminista.

    Los actuales debates entre las feministaslatinoamericanas en torno a las ONGs y otros sectores'institucionales' del movimiento han avanzado un largotrecho hacia la revitalización de lo que la teorista feministaJane Mansbridge ha llamado de "accountabilily discursiva":

    "La mayoría de las feministas politicamenteactivas en cuaiquier país trabaja en profesiones, deama de casa a jefe ejecutivo, cuya principal meta noes avanzar el feminismo. Cuando su trabajo afecta a lasmujeres, estas feministas frecuentemente miran al'movimiento de mujeres' en buzca de inspiraciónconciente. A menudo también se sienten internamente'accountable' (responsables ante/comprometidas con)a ese movimiento. La entidad - el 'movimiento demujeres' o el 'movimiento feminista' - al cual se sientenaccountable no es ni una agregación de organizacionesni una agregación de integrantes individuales, sino undiscurso. Es un conjunto de aspiraciones y entendimientoscambiantes, contestados, que fomentan metas conscientes,

  • "MANSBRIDGE, Jane. Whatis the Feminist Movement? In:FERRE, Myra Marx y MARTIN,Patricia Yancey (orgs.).Feminist Organizations:harvest of the new Women'sMovement. Philadelphia:Temple University Press, 1995,p. 27.

    apoyo cognoscitivo, y emocional para la cambianteidentidad feminista de cada una.... Si ese movimientova a mantener su tensión discursiva, y su teoria de lacalle e ideales irán a permanecer sensibles a lo que estáocurriendo en la vida de las mujeres, siempre irá aimplicar conflicto interno..."43.

    Los campos de movimientos sociales, comoindiqué al inicio, son constituidos por ese conflicto ocombate interno, por el debate continuo. Otras actorasque reconocidamente forman parte de un determinadocampo, constituyen referentes cruciales para todas Iasque se identifican con un movimiento dado. Aúncuando ia 'ocra' feminista sea una enemiga públicadeclarada, ella sigue siendo una interlocutora silenciosa.Por ejemplo, virtualmente todas las mujeres que entrevistéen Colombia, Chile, Perú, y Brasil durante el 1997 -mujeres que abarcaban el alcance completo deespacios sociales en el campo feminista contemporáneo- no sólo habían oído hablar del VII Encuentro Feministade Cartagena, sino que casi todas parecen habersesentido interpeladas a re-posicionarse en relación a losejes discursivos que alli se cristaiizaron. Y cada unaparecia haber reconsiderado criticamente sus própiasprácticas y discursos en relación a los debates sobre laprofesionalización e institucionalización del movimientoque tanto animaron las discusiones en Cartagena Envez de serialar la fragmentación de una unidad feminis-ta que nunca realmente existió, entonces, los actualesdebates pueden ser indicativos de la continua vitalidaddel amplio y cada vez más heterogéneo campo feminis-ta latinoamericano.

  • -u y .,p(tb

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