Estudio bíblico de 1 Juan 5_4-6.pdf

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30/1/2015 Estudio bíblico de 1 Juan 5:4-6 http://www.escuelabiblica.com/estudio-biblico.php?id=1125 1/4 Estudio bíblico de 1 Juan 5:4-6 1 Juan 5:4-6 Continuamos hoy, amigo oyente, nuestro viaje por la Primera Epístola del Apóstol Juan, y nos encontramos en el capítulo 5, el último, de esta breve pero profunda epístola. Comenzaremos con el versículo 4 y el tema es "Dios es vida". Anteriormente hemos visto, en la primera sección del capítulo 5, que podemos tener "victoria sobre el mundo"; lo encontramos en los cinco primeros versículos. En nuestro programa anterior habíamos llegado hasta el versículo 4, pero no concluimos nuestro estudio de ese versículo. Vamos a comenzar leyendo este versículo una vez más: "Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe." Este versículo es importante. Juan mencionó aquí, la victoria. ¿Cuál es la victoria que ha vencido al mundo, entendiendo que se refiere a nuestra sociedad actual? La respuesta correcta es nuestra fe. Es la fe que nos salva, y es la fe que nos guarda. Nosotros somos salvos por la fe; andamos por fe. Somos hijos nacidos en la familia de Dios, y hemos nacido en la familia de Dios por fe en Jesucristo. Ahora, tenemos un enemigo, y Juan ya nos habló anteriormente sobre este enemigo. Juan dijo: No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. En el mundo que nos rodea existe lo que, según la Biblia, es "de la carne", aquello que batalla contra el espíritu, abarca todo lo que nos aparta de Dios, y es provocado y promovido por el enemigo de Dios, el diablo. Esta es la cruda realidad de este mundo que nos rodea y en el que vivimos. Hay una ilustración en el Antiguo Testamento que creemos puede ayudarnos a comprender mejor este punto. Nos referimos a la historia sobre la entrada de Josué a la tierra prometida. La tierra prometida llamada Canaán, no es un cuadro idílico del cielo, aunque existen cantos e himnos que hablan como si fuera el lugar a donde los creyentes llegan después de su muerte. Pero esto no es lo que Dios nos enseña en Su Palabra. En realidad, Canaán representa una condición y manera de vivir de los creyentes aquí, y ahora. Es cierto que nosotros podemos elegir vivir en "el desierto", y creo que hay muchos creyentes que viven como en un desierto. No hay disfrute y nada agradable en el desierto, aunque ellos, los no creyentes creen que se lo están pasando bien, aunque sea a ratos. No es muy agradable estar en el desierto. La marcha a través del desierto no fue algo fácil para el pueblo de Israel. Pero, en la tierra prometida, Canaán, allí es donde experimentaron el cumplimiento de la promesa de Dios, y fueron muy bendecidos, como nosotros, espiritualmente hablando, somos bendecidos con toda clase de bendiciones espirituales. Ahora, cuando Josué entró a esta tierra, él no la recibió en una bandeja de plata. Y si usted y yo, amigo oyente, en el día de hoy, no estamos disfrutando de estas bendiciones espirituales que nos corresponden como hijos de Dios, entonces debemos reconocer que tenemos que pelear una batalla,. El enemigo retiene su poder sobre el territorio, y no nos permitirá disfrutar de nuestra libertad o la victoria, sin presentar una cruel batalla. Cuando Josué entró a la tierra prometida, había tres enemigos que se presentaron delante de él. Hasta que no los venció, no pudo tomar toda la tierra conquistada. El primero enemigo fue Jericó, y Jericó representa el mundo. Ese fue el primer lugar que Josué atacó. Era obvio que lo que él estaba tratando de hacer era dividir la tierra en dos zonas, y conquistar una zona a la vez. Ahora, el segundo enemigo era la pequeña ciudad de Hai. Le recordamos que Jericó representa al mundo, y la pequeña ciudad de Hai, representa "la carne". Josué envió un pequeño ejército contra esa ciudad pensando que sería fácil conquistarla; sin embargo, ese fue el único lugar donde Josué sufrió una gran derrota. Hay muchos creyentes, amigo oyente, que vencen al mundo, pero siempre son vencidos por "la carne", es decir, las pasiones humanas. O sea, que hay muchos creyentes en el presente que no practican cosas mundanas, superficiales o que ofenden a Dios; pero, estos creyentes asisten a la iglesia, y se entregan a los chismes. Satisfacen los caprichos de la carne. Es decir, estos creyentes pueden hacer sonar las trompetas alrededor de Jericó, y salir victoriosos de la prueba, pero no pueden hacer lo mismo

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    1 Juan 5:4-6

    Continuamos hoy, amigo oyente, nuestro viaje por la Primera Epstola del Apstol Juan, y nos encontramos en el captulo

    5, el ltimo, de esta breve pero profunda epstola. Comenzaremos con el versculo 4 y el tema es "Dios es vida".

    Anteriormente hemos visto, en la primera seccin del captulo 5, que podemos tener "victoria sobre el mundo"; lo

    encontramos en los cinco primeros versculos. En nuestro programa anterior habamos llegado hasta el versculo 4, pero

    no concluimos nuestro estudio de ese versculo. Vamos a comenzar leyendo este versculo una vez ms:

    "Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe."

    Este versculo es importante. Juan mencion aqu, la victoria. Cul es la victoria que ha vencido al mundo, entendiendo

    que se refiere a nuestra sociedad actual? La respuesta correcta es nuestra fe. Es la fe que nos salva, y es la fe que nos

    guarda. Nosotros somos salvos por la fe; andamos por fe. Somos hijos nacidos en la familia de Dios, y hemos nacido en

    la familia de Dios por fe en Jesucristo.

    Ahora, tenemos un enemigo, y Juan ya nos habl anteriormente sobre este enemigo. Juan dijo: No amis al mundo, ni

    las cosas que estn en el mundo. En el mundo que nos rodea existe lo que, segn la Biblia, es "de la carne", aquello que

    batalla contra el espritu, abarca todo lo que nos aparta de Dios, y es provocado y promovido por el enemigo de Dios, el

    diablo. Esta es la cruda realidad de este mundo que nos rodea y en el que vivimos.

    Hay una ilustracin en el Antiguo Testamento que creemos puede ayudarnos a comprender mejor este punto. Nos

    referimos a la historia sobre la entrada de Josu a la tierra prometida. La tierra prometida llamada Canan, no es un

    cuadro idlico del cielo, aunque existen cantos e himnos que hablan como si fuera el lugar a donde los creyentes llegan

    despus de su muerte. Pero esto no es lo que Dios nos ensea en Su Palabra. En realidad, Canan representa una

    condicin y manera de vivir de los creyentes aqu, y ahora. Es cierto que nosotros podemos elegir vivir en "el desierto", y

    creo que hay muchos creyentes que viven como en un desierto. No hay disfrute y nada agradable en el desierto, aunque

    ellos, los no creyentes creen que se lo estn pasando bien, aunque sea a ratos. No es muy agradable estar en el desierto.

    La marcha a travs del desierto no fue algo fcil para el pueblo de Israel. Pero, en la tierra prometida, Canan, all es

    donde experimentaron el cumplimiento de la promesa de Dios, y fueron muy bendecidos, como nosotros, espiritualmente

    hablando, somos bendecidos con toda clase de bendiciones espirituales. Ahora, cuando Josu entr a esta tierra, l no la

    recibi en una bandeja de plata. Y si usted y yo, amigo oyente, en el da de hoy, no estamos disfrutando de estas

    bendiciones espirituales que nos corresponden como hijos de Dios, entonces debemos reconocer que tenemos que pelear

    una batalla,. El enemigo retiene su poder sobre el territorio, y no nos permitir disfrutar de nuestra libertad o la victoria,

    sin presentar una cruel batalla.

    Cuando Josu entr a la tierra prometida, haba tres enemigos que se presentaron delante de l. Hasta que no los venci,

    no pudo tomar toda la tierra conquistada. El primero enemigo fue Jeric, y Jeric representa el mundo. Ese fue el primer

    lugar que Josu atac. Era obvio que lo que l estaba tratando de hacer era dividir la tierra en dos zonas, y conquistar una

    zona a la vez.

    Ahora, el segundo enemigo era la pequea ciudad de Hai. Le recordamos que Jeric representa al mundo, y la pequea

    ciudad de Hai, representa "la carne". Josu envi un pequeo ejrcito contra esa ciudad pensando que sera fcil

    conquistarla; sin embargo, ese fue el nico lugar donde Josu sufri una gran derrota. Hay muchos creyentes, amigo

    oyente, que vencen al mundo, pero siempre son vencidos por "la carne", es decir, las pasiones humanas. O sea, que hay

    muchos creyentes en el presente que no practican cosas mundanas, superficiales o que ofenden a Dios; pero, estos

    creyentes asisten a la iglesia, y se entregan a los chismes. Satisfacen los caprichos de la carne. Es decir, estos creyentes

    pueden hacer sonar las trompetas alrededor de Jeric, y salir victoriosos de la prueba, pero no pueden hacer lo mismo

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    alrededor de la ciudad de Hai.

    Finalmente estaban los gabaonitas, que aqu representan la figura y la accin del diablo. Ellos engaaban y obraban

    astutamente. Ellos engaaron a Josu, porque el diablo es el mejor mentiroso desde el principio de la historia.

    Volvamos ahora al versculo 4, y observemos este versculo en referencia a Jeric. Leemos aqu: Porque todo lo que es

    nacido de Dios vence al mundo. Ahora, usted es un hijo de Dios, entonces, usted puede vencer al sistema del mundo.

    Cmo puede lograrlo? Dijo aqu Juan: Y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. Amigo oyente, la

    victoria no se logra luchando, sino por tener y ejercer la fe.

    Observemos otra vez a Jeric. Cmo se apoder Josu de la ciudad de Jeric? Jeric era una ciudad enemiga que estaba

    delante de l, y l tena que apoderarse de esa ciudad. Cmo iba Josu a conquistar y derrotar a esa ciudad? Luchando?

    No, Josu no luch, porque Dios le dio instrucciones precisas. Dios le dijo: "Yo no quiero que t asaltes esta ciudad. No

    quiero que utilicis los arietes y tratis de entrar por all destruyendo las puertas. Lo que Yo quiero es que marchis

    alrededor de la ciudad, pero, en lugar de colocar al ejrcito al frente de todo, o a una guardia especial, t debes asignar

    all a los sacerdotes con el arca. Ellos llevarn tambin los cuernos, y harn sonar esos cuernos. Las trompetas sonarn

    cuando pasen alrededor de la ciudad, pero no atacarn a la ciudad."

    sta tctica de guerra que Dios le indic a Josu era un mtodo fuera de lo comn. Con toda seguridad, la ciudad de

    Jeric se haba preparado para soportar el ataque de esta gente que haba cruzado el Jordn cuando ste ro estaba

    crecido, algo que pareca imposible, y que les fue como una seal de las cosas que vendran. La ciudad de Jeric qued

    completamente cerrada, y los habitantes de la ciudad se prepararon para defenderse a s mismos. Nos imaginamos que la

    guardia situada encima de la entrada principal habra avisado que se aproximaba todo el ejrcito de Israel. Este ejrcito

    march hasta las mismas puertas de Jeric, detrs de las cuales se encontraba el ejrcito esperando. El ejrcito de Jeric

    estaba listo para la lucha, pero cuando llegaron los hijos de Israel all, continuaron su marcha. Marcharon alrededor de los

    muros de la ciudad una sola vez, y despus de haberlo hecho eso, sencillamente regresaron a su campamento.

    Seguramente esa misma noche los generales de Jeric trataron de descifrar la estrategia de los israelitas, y se habran

    preparado para el ataque del prximo da. Los centinelas volvieron a anunciar la llegada inminente del ejrcito enemigo,

    cuando lo vieron acercarse. Nuevamente se prepararon para la batalla; si los enemigos trataban de derribar las puertas,

    detrs de ellas encontraran a los soldados listos para derramar aceite o agua hirviendo sobre ellos, o matarlos lanzando

    flechas, lanzas, y piedras.

    Pero, el ejrcito israelita no reaccion tal como se esperaba; sencillamente volvieron a marchar alrededor de la ciudad.

    Repitieron la misma maniobra por seis das, y para entonces, la gente dentro de Jeric estaban totalmente desconcertada.

    El sptimo da, cuando el ejrcito israelita march alrededor de la ciudad una vez ms, los comandantes generales de

    Jeric pensaron que ya no se los iba a atacar. El comportamiento de los israelitas pareca ms una locura que una extraa

    estrategia muy fuera de lo comn. El centinela encima de la muralla grit desde las alturas a los generales: "Esperen un

    momento. No estn regresando a su campamento, sino que estn marchando alrededor de la ciudad otra vez. As lo

    repitieron hasta siete veces. Tambin hicieron sonar las trompetas, y los muros de Jeric se derrumbaron, y al caer los

    hijos de Israel entraron a la ciudad. Probablemente estaban rodeando completamente toda la ciudad, y el ejrcito dentro

    ya prcticamente habra abandonado la idea de tener que luchar con los invasores, y es as que fueron tomados por

    sorpresa.

    Ahora, cmo se apoderaron los hijos de Israel de la ciudad de Jeric? Por medio de la lucha? No, amigo oyente, ellos

    no tuvieron que luchar. Ellos estuvieron marchando alrededor de la ciudad, segn las rdenes que les fueron dadas, no

    por Josu, sino por ese invisible Capitn de las huestes del Seor. Francamente, amigo oyente, hemos tenido que

    reflexionar mucho sobre este pasaje. Pareca que haba un conflicto y no era por la cada de los muros de Jeric, un hecho

    suficientemente documentado y probado como verdico por las excavaciones arqueolgicas. Lo desconcertante fue porqu

    un hombre como Josu, con una probada habilidad como lder militar us una tctica como sta. Es cierto que Dios

    orden que as se deba proceder, pero seguimos pensando que probablemente Josu no estuviera de acuerdo con las

    tcticas empleadas.

    La respuesta descansa en un incidente ocurrido anteriormente cuando Josu vio a un hombre en el borde del campamento

    del ejrcito (Lea Josu 5:13-15) con una espada desenvainada. Josu se le acerc y no le dijo: Quin le orden que

    desenvainara esa espada? En realidad la pregunta de Josu, fue: Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? (Josu

    5:13) As es como ha sido traducido el texto, y es una buena traduccin, pero en realidad lo que significa es: "Quin le

    dijo a usted que poda desenvainar esa espada? Quin dio esa orden?" Josu pensaba que l era el comandante del

    ejrcito. Pero, cuando esta persona se dio la vuelta, y estuvieron frente a frente, Josu se dio cuenta que era una persona

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    sobrenatural. Personalmente creo que este hombre no era otro sino el Cristo pre-encarnado. Entonces Josu cay de

    rodillas, le ador y se postr a Sus pies.

    De modo que, Josu aprendi una leccin: que l no estaba a cargo de todo en realidad. El puesto de comando no estaba

    en su propia tienda, sino que estaba en el cielo. As que, antes de comenzar la batalla de Jeric, Josu aprendi que no

    era realmente l quien estaba a cargo. El cuartel general no estaba localizado en su tienda si no en los cielos con el

    Capitn de los ejrcitos del Seor, como as se identific el hombre Y ese personaje que l vio, dijo en respuesta a la

    pregunta de Josu, que si l era de los suyos, o de los enemigos: No; mas como Prncipe del ejrcito de Jehov he venido

    ahora. (Josu 5:14a) En otras palabras: "Esta batalla que ests peleando, es una batalla espiritual, como tambin una

    batalla fsica, y Yo soy el Capitn". As que el General Josu tena que recibir rdenes del Capitn del ejrcito del Seor, y

    fue esta autoridad quien haba ordenado que deba marchar alrededor de la ciudad. Entonces Josu no tuvo ninguna

    dificultad en obedecer a esta autoridad. Si usted se hubiera encontrado con Josu y le hubiera preguntado por qu estaba

    cometiendo semejante locura, creemos que l hubiera respondido que quiz pareca una locura, pero que, despus de

    todo, l estaba obedeciendo rdenes.

    Ahora, si usted ha tenido alguna experiencia o conocimiento de cmo se procede en el ejrcito, sabr que ningn soldado

    raso jams le responde a un Capitn. Cuando su Capitn le dice que vaya a hacer esto o aquello, el soldado no se detiene

    a decir: "Bueno, yo he estado pensando que hay una forma mejor de hacerlo". Ha escuchado usted alguna vez que un

    soldado le diga a su Capitn que "No"? Lo nico que l contesta es: "S, mi Capitn". l va y hace inmediatamente lo que

    su Capitn le ha ordenado.

    En cierta ocasin, unos soldados tuvieron problemas con su Comandante en la unidad en la que se encontraban. Haban

    salido durante la noche sin permiso, y cuando regresaron al da siguiente, el Capitn que se haba dado cuenta de sus

    actividades, les mand que cavaran un hueco. l les dijo: "Quiero que hagan este hueco de dos metros de largo, uno de

    ancho, y que sea de dos metros de profundidad". Estos soldados as lo hicieron. Cuando concluyeron su labor, fueron e

    informaron al Capitn. El Capitn sali, fue a ver y observ el hueco que haban cavado y dijo: "Ahora quiero que lo

    llenen de nuevo con la tierra que sacaron". Y tuvieron que hacerlo, aunque pareciera una locura. Pero estos soldados

    estaban obedeciendo rdenes.

    Pues bien, Josu estaba obedeciendo rdenes tambin. l era una persona obediente, y l crea en el Capitn. Y como

    podemos leer en el Nuevo Testamento, en el captulo 11 de la epstola a los Hebreos, versculo 30, que dice: Por la fe

    cayeron los muros de Jeric despus de rodearlos siete das. Por la fe fueron derribados. No fue por la lucha, sino por la

    fe que cayeron los muros de Jeric.

    Ahora, cul es la leccin que podemos aprender de aqu para nosotros en el da de hoy? Cree usted que podemos

    vencer al mundo luchando contra l? El autor de estos estudios bblicos, el Dr. J. Vernon McGee, contaba que esa fue la

    razn por la cual l, cuando era Pastor, nunca tom parte en ningn movimiento de reforma, no importaba cun

    importante pareciera. Muchos de ellos eran proyectos muy buenos, pero l nunca form parte de ninguna comisin, o

    comit. l pensaba que no haba sido llamado para esa tarea. No se vence al mundo luchando contra l.

    Ahora, la tarea de Josu no era luchar, sino creerle a Dios. l le crey a Dios, y los muros fueron derribados. Amigo

    oyente, nosotros somos salvos por fe, y si vamos a vencer al mundo, no lo vamos a vencer luchando contra l. Vamos a

    vencerlo por la fe. Esa es la nica forma en que usted y yo podemos tratar con el mundo en el cual vivimos. Y creemos

    que este es el gran mensaje que tenemos aqu. Ahora, en el versculo 5 de este captulo 5 de la Primera Epstola del

    Apstol Juan, dijo:

    "Quin es el que vence al mundo, sino el que cree que Jess es el Hijo de Dios?"

    Aqu tenemos la fe en la persona del Seor Jesucristo, y fe en el futuro. Y l ser quien va a vencer. Leamos ahora el

    versculo 6, que inicia un prrafo o seccin titulada

    La seguridad de la salvacin

    "Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el

    Espritu es el que da testimonio, porque el Espritu es la verdad."

    Recordemos que en la crucifixin de Jess, Sus huesos no fueron quebrantados, en cumplimiento de una profeca de las

    Sagradas Escrituras. Con el propsito de apresurar la muerte, a veces los soldados romanos quebraban las piernas de los

    condenados que colgaban de la cruz. Pero en Juan captulo 19, versculos 33 al 35, se nos dice lo siguiente: 33Pero

    cuando llegaron a Jess, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. 34Pero uno de los soldados le abri el

    costado con una lanza, y al instante sali sangre y agua. 35Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y

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    l sabe que dice verdad, para que vosotros tambin creis. Juan estuvo presente en la crucifixin de Cristo y l observ un

    detalle que nadie ms vio. Lo ms probable es que l se encontraba ms cerca de la cruz que los dems apstoles. El

    observ que cuando el soldado clav la lanza en el costado de Cristo, de all salieron sangre y agua.

    Aqu en su epstola, Juan aplic este detalle. l lo enfatiz en su Evangelio, y en esta epstola el apstol volvi a aquella

    escena y dijo: 6Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre. De qu nos habla el "agua"? Nos habla de la Palabra

    de Dios. El Seor Jess le dijo a Nicodemo, como vemos en Juan 3.5, De cierto, de cierto te digo que el que no nace de

    agua y del Espritu no puede entrar en el reino de Dios. El agua es la Palabra viviente aplicada por el Espritu de Dios. Aqu

    en 1 Juan dice Este es Jesucristo, que vino mediante agua....refirindose a la Palabra de Dios que el Espritu usa. Al

    aadir....y sangre.... sta se refiere a la muerte de Cristo. Y el versculo contina diciendo; no mediante agua solamente,

    sino mediante agua y sangre.

    Y el texto contina diciendo, Y el Espritu es el que da testimonio, porque el Espritu es la verdad. Es el Espritu quien

    puede hacer que estas verdades cobren vida, y ahora vamos recordar una declaracin llamativa; el Seor les dijo a los

    discpulos que entre Su muerte y resurreccin, y el da de Pentecosts deban quedarse en Jerusaln y no hacer nada,

    permanecer inactivos, es decir, que no tenan que dar testimonio de su fe, Por qu? Porque ellos no podran llevar a cabo

    ese ministerio con eficacia sin el Espritu Santo. Por lo tanto, si alguien ha de salvarse, no solo la muerte redentora de

    Cristo es esencial, sino tambin la accin del espritu de Dios en los corazones y en las vidas. Nos estimula mucho leer

    cartas de oyentes a este programa de radio, porque ellas demuestran que la Palabra de Dios, tomada por el Espritu de

    Dios puede aplicar la sangre de Cristo a los corazones y vidas, Cristo muri por nuestros pecados, pero el Espritu de Dios

    debe hacer real ese hecho a nosotros. Estimado oyente, solo el Espritu de Dios puede hacer que la muerte de Cristo sea

    una realidad para usted, y solo el Espritu de Dios puede lograr que la resurreccin de Cristo sea real para usted.

    Amigo oyente, vamos a concluir nuestro estudio de hoy y nos permitimos sugerirle que lea este captulo 5 de la primera

    epstola de Juan detenidamente, para estar ms familiarizado con el texto del prximo programa.

    Si tiene una duda o pregunta le rogamos que nos escriba o se ponga en contacto con nosotros, y con la ayuda de Dios,

    trataremos responderle adecuadamente. Pedimos a Dios Su bendicin y paz sobre su vida. Qu Dios le bendiga y guarde!

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