¿Es un libro esotérico el Quijote? - · PDF file¿Es un libro...

Click here to load reader

  • date post

    28-Sep-2018
  • Category

    Documents

  • view

    218
  • download

    0

Embed Size (px)

Transcript of ¿Es un libro esotérico el Quijote? - · PDF file¿Es un libro...

  • Es un libro esotrico el Quijote?

    Por Rafael Urbano.F. T. S.

  • Es un libro esotrico el Quijote?

    Hay libros biblias sobre los cuales vuelve constantemen-te la humanidad, animndolos de un modo perdurable connuevos y continuados comentarios. Esos libros son, desdeluego, los mejores monumentos de cada pueblo; los librosque inauguran una lengua, los que la fijan de un modo msacabado, ios que expresan la historia de un gran ciclo, losque revelan para siempre, de un modo definitivo, un ansiahumana. Son libros revelados por los grandes maestros decompasin, libros divinos que han hecho carne y luz enlas mentes inmaculadas de hombres predilectos.

    Un da llega el gran mensajero y besando la frente deun escogido, le dice: Y bendito sea el fruto de tu mente.Y la mente salutada por el ngel da luz, quedando pura.Pare entre las bestias y los humildes, y el gran hijo, perse-guido por la ira del mayor y ms viejo de los ancianos, elHerodes del sentido rutinario, vive errante y oculto hastaque llega la hora de su glorificacin eterna.

    La ltima idea es el ltimo Cristo y el ltimo Budhaque se revela los hombres.

    La revelacin se hace de dos maneras distintas, opues-tas al parecer, pero conformes entre s, porque en el fondono se trata ms que de una sola y nica revelacin: de lanica verdad.

    Unas veces los grandes libros son revelaciones directasde lo Divino, como ocurre con los ms grandes y antiguos

  • 332 .

    monumentos de la humanidad, segn atestigua la tradicinde los hombres, y otras, bajo el aspecto de conquistas hu-manas, la Verdad y lo Divino se manifiestan como triunfosy asaltos de las mentes, aunque no sean en realidad sinotestimonios clarsimos de una evolucin moral, y en todocaso, la seal de que debe procederse una iniciacin co-lectiva.

    Y as, la palabra murmurada, la mquina concebida yla regin descubierta, otro hombre otros muchos han po-dido murmurarla, concebirla y descubrirla; y menudo,con frecuencia, las mejores palabras de los poetas y losgrandes inventos de los sabios no pueden vincularse unhombre slo, y es preciso aadir cada uno un compaeroque, distancia, muy lejos y sin noticia del otro, ha llega-do una conclusin idntica parecida. Newtony Leibnitzvan asociados en el clculo infinitesimal; Kant y Laplace,en la nebulosa; Adams y Le Verrier, en el descubrimientode un mismo astro.

    En rdenes ms libres la concurrencia no se manifiestatan claramente, pero no deja de existir por eso. Si en uncaso raro dos hombres escriben un drama una novela pa-recida, en un caso ms frecuente dos mutuos desconocidosdesarrollan el mismo asunto. Por lo dems, en todas las lite-raturas hay un Shakespeare para cada pueblo y un Horne-ro para cada lenguaje, aunque slo el ms grande de losShakespeares y de los Homeros sean el nico Shakespearey el nico Hornero que deban en realidad consignarse.

    Hoy, depus de haber iniciado los estudiantes en lospostulados geomtricos, todos ellos son como Euclides; peroel nico Euclides es el primero que los dictara.

    La vanidad humana puede creer en el genio como en unconquistador afortunado; pero no es sino un primer hombrede una serie uniforme que estar ms adelante en el mismonivel de iniciacin, mientras no llegue otro nuevo profeta.As es como lo vulgar actual fue lo excepcional de lo pasa-do, y por esto podemos comprenderlo.

    Pero la revelacin de lo divino, sea mecnica espiri-tual, se manifieste en el invento de una mquina en laemisin de una idea, se hace siempre por un signo, de una

  • 883

    manera provisional y esotrica, que debe desarrollarse ydesentraarse ms adelante.

    En verdad toda revelacin se nos lia dado, y lo que ocu-rre es que vamos descifrando el enigma poco poco.

    Toda la mecnica ha sido revelada en principio al primerhombre, bajo la forma de movimiento, y la revelacin fuepatente cuando por su evolucin mental lleg al plano incli-nado y al martillo. Lo dems es un comento de esas m-quinas primarias; y la mecnica, la construccin y la inge-niera no son sino una exgesis no terminada de la nicadivina revelacin espiritual: la conciencia.

    Hechas estas revelaciones un hombre, llegara lgica-mente el estado actual. Y si fuera posible otra vfez el naci-miento de un primer hombre, dndole las facultades depensar y moverse, pasara por Aristteles, por Descartes,por Kant, por Edison, y llegara al ms elevado de nuestrapoca.

    Es preciso, sin embargo, que nos atengamos slo unextremo de la revelacin. Al de la revelacin moral, ya quel mismo nos ha trado estas ideas con motivo del home-naje que la cultura espaola tributa una de las obras msinteresantes que ha producido: EL INGENIOSO HIDAL-GO DON QUIJOTE DE LA MANCHA, por Miguel deCervantes Saavedra.

    II

    La obra de Cervantes ha tenido la propiedad de desper-tar, entre todos los hombres, un sinnmero de ideas, des-pus de leerla con algn detenimiento. Y esta constante ysostenida modernidad que mantiene, acredtala como unlibro revelado, como una verdad llena de jugo, como unarevelacin inacabada, ya que no se ha hecho de ella unltimo y definitivo comentario, y es an para los hombres,no el pan intelectual para el hambre de un da y un hom-bre solo, sino un mar inagotable, hasta la fecha, para lased de todo.s los das y de todos y cada uno de los hombres.

    No se sabe lo profundo del mar, y el mar es cada daprofundo. Y cuando llegue saberse su cabida y se pueda

  • 384

    decir: Hasta aqu llega, el mar no ser ya profundo, nimar siquiera.

    La eternidad del Quijote, su duracin en el tiempo y suextensin ilimitada para la razn de los hombres, lo revis-ten del carcter augusto de una revelacin divina, de unalgo revelado, pero revelado como todas las revelacionesconocidas, revelado para que siga revelndose; donado, msbien, las gentes para que lo miren y lo gusten desde todoslos sitios y por todas partes.

    En este aspecto yo no vacilo en tomarle por un librodivino, por un gran libro, por uno de esos libros sobre loscuales lia de volverse cotidianamente, porque todos los daspuede ensear alguna cosa, hasta que el hombre, habin-dolo comentado lo bastante, lo deje sin jugo alguno, desubs-tanciando las verdades que encierra.

    Pero no ha sido vista as por casi nadie la obra de Cer-vantes, como tampoco se ha considerado de igual modo laobra de Shakespeare y el mismo Apocalipsis, libros sobrelos que han trabajado tantos enfermos y sobre los que tan-tos enfermos han de trabajar todava, ms para agravar susdolencias que para remediarlas.

    Lo que se afirma por regla general, despus de la lectu-ra de esas obras es, desde luego, su divinidad; pero paraaminorarla en seguida reduciendo la revelacin continua un comento definitivo que, si fuera verdad, acabara conellas al revelarse la pretendida enseanza que se dice haberdescubierto. Y es que ms que tomarlas por algo reveladopara revelarse poco poco en cada uno, se las toma comoobras ocultas y esotricas en el ms despreciable y egostasignificado que se da estas dos palabras. Se cree.que sonjeroglficos que contienen la receta de un alcdhest. Y astodos los comentos conocidos de Shakespeare, del Apoca-lipsis y de Cervantes, son slo ponderaciones, anuncios deun alcahest personal, ineficaz para el resto de los hombres,que necesitan otro ms fuerte ms dbil; pero no el anun-ciado ltimamente, ni ninguno que pueda anunciarse an-dando el tiempo.

    Nuestra verdad es lo que nosotros hallamos.Son tres cuatro puntos, tres cuatro prrafos de esas

  • 335

    obras, los que escoge el enfermo para fundar sobre ellos su"comento. Tratndose de las visiones de San Juan, ya se'sabe, el clebre cordero, llamado levantar el sptimo sello,es el propio comentarista de tltima hora. En el caso deCervantes, el exgeta es siempre el soado sabio que enlos venideros tiempos saca a luz la verdadera historia, ypar'a el cual ha escrito expresamente Cervantes esas pgi-nas tan excpticas y terribles, que tomadas la venturapersonal resultan edificantes y fuertes.

    No es eso.El Quijote no es tin libro esotrico y oculto, un libro

    fuerte, un libro revelado por los dioses, sino un libro escritopor un hombre, una obra de magia, de magia negra, demagia mala, escrito por un hombre desprovisto de todaesperanza. Por el maj^or verdugo del ideal. Por el ms sin-cero y humano de los narradores, pero no por el ms huma-nizado de los hombres. Es un libro de decadencia, de decre-pitud y desfallecimiento moral.

    Si es cosa de morirse de risa viendo todas las locuras deDon Quijote, es cosa de morirse de pena viendo, al fin y la postre de la historia, cmo fue tan desgraciado siendoloco y cmo vivi tan poco siendo cuerdo.

    Y es que toda la fbula de la obra va encaminada, ende-rezada por el propio autor, contra toda resurreccin an-mica. Este es el verdadero y nico fin que se persigue entoda ella. El Quijote es, como podra decirse hoy empleandoel lenguaje de Nietzsche, una desmonetizacin de todos losvalores morales de la poca de Cervantes. Es un desencanto.Es la quiebra de todos los ideales j la ms terrible de lascensuras que se han escrito contra la preponderancia delideal en la vida. As, Don Quijote es un derrotado mentalprctico, un derrotado en la vida por el terrible delito deseguir y creer en un ideal en que nadie sino l cree y acata.Es la condenacin de todo ideal para la vida, y as pudomuy bien recomendarlo Augusto Comte, como uno de loslibros de la biblioteca del positivista.

    La finalidad del Quijote no tiene ni siquiera la brutali-dad desconsoladora del consejo spenceriano que dice lospadres: Dejad los nios que se quemen los dedos,, porque

  • 386

    sabrn lo que es la llama. La novela es posible nicamentepor la lucha que sostiene el hroe con la vulgaridad de losdems personajes que le tratan.

    ]STo hay ni puede haber esoterismo alguno en el Quijote,porque tiene, ante todo, un carcter de crtica, de censura,de destruccin. Lo ms opuesto, pr