Equitierra Nº10

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Riqueza cultural en el sur de Cuzco, la ruralidad con enfoque territorial y los disímiles efectos de las inversiones extraterritoriales, son algunos de los temas que presenta el décimo número de Revista Equitierra, la publicación electrónica de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural.

Transcript of Equitierra Nº10

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    Desarrollo ruralcon enfoque territorialse abre paso en laComunidad Andina

    Desarrollo ruralcon enfoque territorial se abre paso en laComunidad Andina

    La necesaria articulacinentre inversiones extraterritorialesy estrategias locales

    La necesaria articulacin entre inversiones extraterritorialesy estrategias locales

    Tradicin ycultura potencianemprendimientosal sur de Cuzco

    Tradicin ycultura potencianemprendimientos al sur de Cuzco

  • contenido

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    TEMAPAG.

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    2028

    Entrevista: Jos Antonio Mendoza, secretario tcnico del Grupo Dilogo Rural de Mxico, opina sobre las polticas rurales y de superacin de la pobreza en ese pas.

    Los municipios rurales peruanos pueden impulsar acciones para potenciar el aporte de la cultura al desarrollo local. Una reciente publicacin entrega conceptos y herramientas para concretarlas.

    Los territorios rural-urbanos de Amrica Latina representan una oportunidad insuficientemente explotada para un desarrollo social, ambiental y territorial ms equilibrado, sostiene Julio Berdegu.

    Abordando temas como el empoderamiento econmico y fortalecimiento de los derechos de la mujer rural, Claudia Serrano vincula el enfoque territorial del desarrollo con la perspectiva de gnero.

    15 3 Editorial

    4 Riqueza cultural en el sur de Cuzco: un activo en desarrollo. Por Ral Hernndez Asensio y Carolina Trivelli

    11 Municipios: actores claves en la valorizacin del patrimonio cultural. Por Moiss Palomino y Fabiola Yeckting

    15 Entrevista a Jos Antonio Mendoza, del Grupo Dilogo Rural Mxico: Debemos separar las polticas que apoyan la agricultura competitiva de las que atienden la pobreza rural. Por Lourdes Rudio

    20 Territorios rural-urbanos: una oportunidad para un desarrollo ms equilibrado. Por Julio Berdegu

    22 Comunidad Andina: la ruralidad con enfoque territorial. Por Sofa Trey

    28 Mujer rural, empoderamiento econmico desde la perspectiva territorial. Por Claudia Serrano

    30 Experiencias en Bolivia y Ecuador: los dismiles efectos de las inversiones extraterritoriales. Por Mara Elena Montory

    36 Cambio institucional y la pugna distributiva. Por Alexander Schejtman

    38 Publicaciones

    40 Convocatoria

    41 Crditos

    CARTAS A EQUITIERRA: Si tiene sugerencias o comentarios, le invitamos a escribirnos a [email protected]

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  • editorial

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    La pobreza rural no est retrocediendo con la velocidad y la profundidad que necesitamos en Amrica Latina. Y actuar al respecto es una demanda no solo de las familias pobres, sino de los pases en su conjunto, pues si bien el problema tiene que ver con la dignidad humana y la justicia social, tambin es componente y causa de otros problemas crticos en la regin: la desesperanza, el sentido de exclusin que millones de jvenes sufren, la violencia y los conflictos sociales y polticos.

    Atender la pobreza implica crear espacios y oportunidades para los pobres, pero tambin encarar de manera profunda los problemas de desarrollo de las naciones del subcontinente. La experiencia nos ha demostrado ya que las soluciones a la pobreza rural no son instrumentales ni tcnicas. En Amrica Latina se ha intentado una gran cantidad de programas, proyectos, estrategias y, sin embargo, el problema no cede.

    Por ello, es necesario pensar ms a fondo y ver cmo construir nuevos conjuntos de ideas, entendimientos y voluntades para

    mirar de forma fresca este problema tan antiguo y asumirlo en las agendas polticas, sobre todo de los gobiernos, pero tambin en las de las empresas y de las organizaciones de la sociedad civil.

    Los artculos de esta edicin dan cuenta de algunos intentos para avanzar en esta direccin, como es el caso del Grupo de Dilogo Rural en Mxico surgido en el marco de un proyecto de Rimisp, cuyo secretario tcnico es entrevistado; la valorizacin de emprendimientos basados en el patrimonio cultural en el sur del Cuzco; o los esfuerzos por delinear en forma participativa modelos de desarrollo rural con enfoque territorial en los pases de la Comunidad Andina, donde los ndices nacionales de crecimiento de la ltima dcada no encuentran su rplica en las zonas rurales. Se trata, en todos estos casos, de iniciativas esperanzadoras, donde tanto la continuidad en sus objetivos como los cambios a partir de sus aprendizajes determinarn su xito.

    Pobreza rural: una mirada fresca a un problema antiguo

    Comit Editorial

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    un activo en desarrolloPor Ral Hernndez Asensio y Carolina Trivelli

    Investigadores del Instituto de Estudios Peruanos (IEP)

    Los emprendimientos basados en la puesta en valor de activos culturales enfocados en la demanda local y regional son una fuente significativa de ingresos para muchas familias rurales del sur de Cuzco.

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    El xito de la cuyera El Croncantito ha revestido a Faustino y Epifania no solo de una mejor situacin econmica, sino tambin de un mejor posicionamiento social dentro de su comunidad. Su situacin es un buen ejemplo de los casi 150 emprendimientos cultura-les que existen en los distritos del sur de Cuzco, Per. Con un mercado creciente y diversificado, este territorio destaca por la proliferacin, entre otros, de este tipo de negocios basado en el acerbo cultural y la tradicin.

    El valle del Vilcanota, al sur de Cuzco, es uno de los territorios con mayor densidad cultural de los Andes. Est lleno de negocios con una fuerte carga idiosincrsica y con alta demanda local: bandas de msica, puestos

    Msica, gastronoma, tejidos y artesana, son solo algunos de los negocios culturales que se desarrollan en el sur de Cuzco, Per. Con esfuerzo, perseverancia y creatividad, estos emprendimientos demuestran que el patrimonio cultural de un lugar puede ser puesto en valor y convertirse en un activo econmico y social para la poblacin local.

    Riqueza cultural en el sur de Cuzco:

    Este artculo es un extracto del documento: Puesta en valor de activos culturales y dinmicas territoriales en el sur de Cuzco. Proyecto Desarrollo Territorial Rural con Identidad Cultural (DTR-IC). Rimisp Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, Santiago, Chile. 2011.

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    de venta de productos gastronmicos tradicionales, grupos de teatro especializados en representaciones religiosas, artesanos, curanderos y mdicos tradicionales, entre otros. En todos los casos el punto clave es que se trata de negocios cuyo eje son bienes y servicios basados en activos culturales.

    Dos proyectos de Rimisp - Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural han realizado profundas investigaciones en este territorio como parte del programa Dinmicas Territoriales Rurales. En agosto de 2010 se aplic una encuesta que incluy preguntas sobre las expectativas de la poblacin, sus prcticas culturales y la estructura de ingresos de las familias en dos distri-tos, Oropesa y Ocongate. Se cuenta tambin con la informacin contenida en el Mapa de Bienes y Servicios con Identidad Cul-tural Valle Sur-Ocongate, elaborado por el Instituto de Estudios Peruanos-IEP y cinco instituciones regionales, con apoyo del proyecto Desarrollo Territorial Rural con Identidad Cultu-ral de Rimisp y de la Fundacin Ford. Este mapa (ver AQU) incluye datos de los emprendimientos basados en activos cultu-rales de doce distritos. En diez de estos emprendimientos se han realizado adems estudios de caso. En total son ms de 120 las entrevistas realizadas en los aos 2009 y 2010.

    El anlisis de los datos obtenidos de estas investigaciones, evi-dencia que el patrimonio del sur de Cuzco es puesto en valor por parte de la poblacin local de mltiples maneras. Los casos analizados muestran que el acervo cultural puede convertirse, en el contexto de un mercado diversificado y complejo, en fuente de valor para bienes y servicios locales. Son la prueba de que, ms

    all del turismo, existe una demanda local y regional de bienes y servicios basados en activos culturales que parte de premisas y activos diferentes del patrimonio monumental. Aunque esta demanda es menos perceptible, es con frecuencia ms estable y confiable y, por lo tanto, ms rentable a mediano plazo. Hoy estos bienes y servicios constituyen una forma de diversificacin y aumento de ingresos para muchas familias y, en algunos casos, pueden incluso convertirse en la fuente principal de sus ingresos.

    Posicionamiento socialLos emprendimientos basados en la puesta en valor de activos culturales enfocados en la demanda local y regional (ver recua-dro 1) son una fuente significativa de ingresos para muchas familias rurales del sur de Cuzco.

    Pero la importancia de este tipo de emprendimientos no solo es econmica. En muchas ocasiones, los emprendimientos ba-sados en activos culturales son tambin una fuente de prestigio social. Un ejemplo es el negocio gastronmico de Faustino y Epifania. El origen de su emprendimiento est a finales de los aos noventa. En ese momento Faustino trabajaba como cho-fer de transporte pblico en Cuzco. Tambin atenda su chacra y realizaba pequeas operaciones comerciales. Epifania se ocu-paba de la chacra y buscaba recursos adicionales vendiendo al por menor los restos de la cosecha anual en las ferias locales de Cuzco y el valle del Huatanay. Ambos jvenes se haban trasladado desde el ncleo original de Tipn a la Asociacin de Vivienda Choquepata, junto a la carretera.

    Riqueza cultural en el sur de Cuzco: un activo en desarrollo Ral Hernndez Asensio y Carolina Trivelli

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    En 1997, cuando el auge de la gastronoma estaba en sus ini-cios, Faustino y varios vecinos decidieron organizar un festival del cuy en su localidad. Ellos mismos se encargaron de repartir los productos y de dar publicidad al evento. La iniciativa result todo un xito. Epifania prepar y vendi ms de ochenta cu-yes en un solo da. Esto determin que ambos se plantearan la

    posibilidad de continuar con ese negocio. El salto se produjo varios aos despus, cuando Faustino decidi dejar su ocupa-cin de transportista y dedicarse a tiempo completo al negocio gastronmico. En la actualidad la cuyera El Crocantito es una de las ms destacadas de Tipn. Cuenta con el aval de di-versas instituciones y abre todos los das.

    Demanda localPorcentaje de poblacin que en los ltimosseis meses ha acudido a:

    almorzaro cenar en

    algnrestaurante

    algnraymi ofiestasimilar

    algunafiesta

    religiosa

    algunaceremoniade pago ala tierra

    (doce meses)

    Ocongate Oropesa Existe, por parte de los propios pobladores, una creciente demanda de bienes y servicios basados en activos culturales. La encuesta realizada en los distritos de Ocongate y Oropesa muestra que, en los seis meses anteriores: 58% de los entrevistados ha acudido al menos una

    vez a comer o cenar en un restaurante (demanda de productos gastronmicos).

    25% ha acudido a fiestas o raymis. 25% ha asistido a ceremonias de pago a la tierra

    (demanda de servicios folclricos y de servicios msticos religiosos).

    Demanda potencial de bienes y servicios basados en activos culturales.(Encuesta IEP 2010)

    Recuadro 1

    Riqueza cultural en el sur de Cuzco: un activo en desarrollo Ral Hernndez Asensio y Carolina Trivelli

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    Epifania y Faustino se consideran a s mismos empresarios y no de-penden de otras personas para obtener ingresos. Ahora somos dueos, afirman mientras muestran orgullosos sus tarjetas de visita con el emble-ma del establecimiento. Sus hijos van a una universidad privada en Cuzco. Algunos fines de semana, cuando el negocio est ms bajo, pueden darse un gustito e ir a comer a los restaurantes de la capital, donde les atienden bien y adems aprenden cosas nuevas para su negocio. En una parcela al lado del establecimiento han empezado a construir un edificio de tres plantas, que pretenden convertir en un hospedaje para visitantes.

    Se ve, entonces, que la importancia de este tipo de emprendimientos no solo es econmica, sino tambin social. Sus promotores se convierten en miembros destacados de las comunidades y participan ms asiduamente en la toma de decisiones. En el plano colectivo, los emprendimientos basados en activos culturales fomentan la autoestima y el sentimiento de pertenen-cia de la poblacin rural. Repercuten en la valorizacin de la cultura local y ayudan a generar un nuevo lenguaje para hablar de la identidad colectiva.

    Msicos y curanderosOtros ejemplos sirven para ilustrar la imbricacin entre las dimensiones so-cial y econmica que caracteriza a los emprendimientos basados en activos culturales: las bandas de msica y los emprendimientos enfocados en servi-cios msticos y religiosos. Las bandas de msica son una tradicin muy ex-tendida en toda la sierra peruana. Se trata de instituciones semipermanentes estructuradas en torno a una familia o a un lder, que acta como director. Los msicos son personas altamente demandadas. Sus conciudadanos les tienen en gran estima y, por lo general, disfrutan de una demanda constante de trabajo. Participan en eventos pblicos, fiestas patronales, asunciones de mando, y tambin en eventos privados, bodas, bautizos, entierros, etc.

    Gastronoma local: la cuyera El Crocantito, de Faustino y Epifania, es hoy una de las ms destacadas de Tipn.

    Riqueza cultural en el sur de Cuzco: un activo en desarrollo Ral Hernndez Asensio y Carolina Trivelli

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    Otro de los rubros en auge en los ltimos aos es el de los curanderos. Este campo repite algunas de las caractersticas del caso de los msicos: control local e imbricacin entre las dimensiones econmica, social y cultural del emprendimiento. Tambin existe un contexto de aumento de la demanda y cre-ciente competencia. Desde los noventa se percibe una mayor rivalidad entre las localidades proveedoras de servicios de me-dicina tradicional y religiosidad andina. Esto se relaciona con el aumento de la demanda, proveniente de los sectores medios de Cuzco. Los proveedores de servicios msticos y religiosos deben construir autenticidad y al mismo tiempo adaptar la oferta a los gustos cambiantes de sus potenciales clientes. Al-gunos ejemplos de estos y otros emprendimientos se pueden conocer a travs de los videos seleccionados en el recuadro 2.

    Progreso econmicoDesde un punto de vista econmico, los emprendimientos ba-sados en activos culturales son el reflejo de una economa que tiende a la diversificacin. Al mismo tiempo, muestran la capa-cidad de los habitantes del territorio para aprovechar las opor-tunidades derivadas del incremento de las relaciones entre Cuz-co y su entorno. Los datos de la encuesta aplicada en Ocongate y Oropesa permiten estimar que aproximadamente un tercio de las familias del territorio cuentan con fuentes de ingresos vinculadas a activos culturales. Para estas familias, estos em-prendimientos suponen en promedio un 10% de sus ingresos.

    Este porcentaje es el resultado de una gran diversidad de casos. Para cierto grupo de familias, mayoritario aunque imposible de

    cuantificar, los emprendimientos basados en activos culturales son parte de una estrategia de diversificacin de ingresos y mi-nimizacin de riesgos. Son una actividad complementaria, que puede ser estacionalmente importante, pero que no implica un cambio en la estrategia de vida familiar.

    Un caso representativo es el de Hilaria. Nacida en una comuni-dad campesina del distrito de Urcos (provincia de Quispican-chi), Hilaria tiene en la actualidad algo ms de treinta aos. En los noventa emigr a Cuzco, donde se ocup como empleada domstica, mientras culminaba su educacin secundaria. Su ex-periencia en esa ciudad le permiti hacerse con un pequeo capital. A su regreso a Urcos invirti sus ahorros en arrendar un pequeo restaurante.

    En 2007 ampli el negocio. En paralelo gestion con su madre y su hermana un pequeo negocio de vestimentas tradicionales. Los ingresos del restaurante les permitieron comprar maquina-ria nueva y aumentar sus ventas. Ahora, ella misma disea los trajes, con coloridos motivos florales, y vende, tanto a clientes que se acercan a su tienda, como por encargo a quispicanchinos residentes en Cuzco y en Lima.

    Ricardina, la madre, tiene un pequeo puesto en la feria semanal de Urcos y, Juana, la hermana de Hilaria, y su esposo han abierto un puesto de venta en una galera de artesana de Cuzco. En el ltimo ao han contratado una persona para atender el negocio, mientras ellos se dedican ntegramente a la produccin de trajes y a la bsqueda de nuevos clientes en Cuzco y Lima.

    Riqueza cultural en el sur de Cuzco: un activo en desarrollo Ral Hernndez Asensio y Carolina Trivelli

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    La historia de Hilaria muestra varios elementos significativos. Las claves de su xito son su capacidad para moverse entre Cuzco y el territorio, y su habilidad para entablar lo que ella misma denomina contactos de negocios. La variedad de re-gistros que maneja le permite emprender diversos negocios en paralelo: el restaurante, sus propios servicios personales como empleada domstica, el hotel, la tienda de trajes tradicionales. Cada uno de estos emprendimientos contribuye a la economa del hogar, lo que le permite sortear las etapas bajas.

    Aprendizajes Los activos culturales son el resultado de la puesta en valor del patrimonio cultural. Este patrimonio puede ser tangible o intangible, puede estar vinculado a restos materiales del pasado colonial o prehispnico, o haber sido trasmitido entre genera-ciones, dentro de una familia o colectividad. Para su puesta en valor es necesario que exista una demanda potencial y un con-texto que haga de esos activos un bien deseable y valorizado.

    En el caso del sur de Cuzco, el incremento en el nmero de emprendimientos basados en activos culturales tiene que ver con un proceso de revalorizacin de la cultura local por parte de las clases medias urbanas de la regin y con la existencia de una poltica municipal favorable a los emprendimientos pro-ductivos. Es importante tambin el incremento de las interven-ciones de la cooperacin internacional en temas de patrimonio cultural, ya que estos proyectos suelen incluir componentes de

    difusin y capacitacin de la poblacin local. Visibilizan activos culturales, fomentan su difusin dentro y fuera del territorio y mejoran la competencia de la poblacin para su puesta en valor.

    Los activos culturales, y los productos y servicios derivados de su uso, tienen una demanda real que va a seguir creciendo en los prximos aos. En determinados territorios, como en el sur del Cuzco, pueden convertirse en un elemento significativo en las estrategias de diversificacin y en la expansin de las fuentes de ingresos de los hogares rurales. Una parte de su potencia-lidad es que estos activos estn en manos de los segmentos de poblacin que generalmente tienen menos activos. Compa-rativamente, tienen pocas barreras de entrada. No son, en s mismos, ms justos que otro tipo de negocios, pero son ms probables de desarrollar por parte de los pobres. Es necesario, no obstante, tomar algunas precauciones, como tener en cuenta que el largo plazo s importa, que los activos culturales no se construyen espontneamente, que los emprendimientos basa-dos en ellos son un elemento complementario de las dinmicas territoriales y que su puesta en valor implica inevitablemente conflictos de intereses que es necesario encarar.

    Para profundizar, recomendamos los siguien-tes documentos de 2011: Puesta en valor de activos culturales y dinmicas

    territoriales en el sur de Cuzco.

    Crecimiento econmico, cohesin social y trayectorias divergentes Valle Sur Ocongate.

    Riqueza cultural en el sur de Cuzco: un activo en desarrollo Ral Hernndez Asensio y Carolina Trivelli

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    Justiniano FloresPresidente de la Asociacin de Arte-sanos y productores agropecuarios

    en Tejido Plano Agropecuarios -Comercializacin Chaska Paqariy.

    Maestro Curandero Huillaq UmaReconocido curandero de la

    comunidad de Huasao

    Lucas PumaTaller de Instrumentos Musicales

    Machupicchu

    Aquilino CastilloDirector de la Banda Orquesta San

    Miguel de Urcos

    Lucas PumaEl pionero de la Bandurria y su

    conjunto Nuevas Bandurriasdel Cusco

    Gerardo DvalosPropiertario del horno Cristo Rey

    de Oropesa

    Enrique Quispe VargasPropietario de la PanificadoraMam Natividad de Oropesa

    Testimonios y experiencias

    Fuente: Mapa de Bienes y Servicios con Identidad Cultural Valle Sur-Ocongate.

    Recuadro 2

    Conozca a travs de estos videos una muestra de emprendi-mientos culturales del sur de Cuzco (click sobre la imagen).

    Riqueza cultural en el sur de Cuzco: un activo en desarrollo Ral Hernndez Asensio y Carolina Trivelli

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    Municipios: actores claves en lavalorizacin del patrimonio cultural

    Por Moiss Palomino y Fabiola YecktingInvestigadores del Instituto de Estudios Peruanos (IEP)

    El Concejo Municipal puede emitir una ordenanza que promueva la importancia de la artesana local en la construccin y afianzamiento de la identidad cultural, o promover alianzas para visibilizar el patrimonio cultural local, entre otras cosas.

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    aEn un pas como el Per que tiene un rico patrimonio arqueolgico y un importante acervo de tradiciones regionales y locales reco-nocer el valor de la diversidad cultural puede convertirse en un importante aporte al desarrollo nacional, regional y local. Es ms, podra decirse que el desarrollo en los distintos mbitos territoriales no es posible si las polticas no consideran las dinmicas culturales que constituyen la identidad local, las mismas que, valorizadas y potenciadas, pueden contri-buir a mejorar los ingresos de las familias e incrementar su calidad de vida.

    En este desafo, los municipios juegan un rol fundamental, pero no siempre tienen claridad sobre cmo desempearlo. Y en esta tarea no estn solos, existiendo en el pas instituciones pblicas y privadas que pueden trabajar conjuntamente para promocionar los emprendimientos basados en activos culturales, adems de una serie de herramientas y experiencias concretas que permiten avanzar en este camino, como se reconoce en la reciente

    Son varios los mbitos en los que los municipios rurales peruanos pueden impulsar acciones para potenciar el aporte de la cultura al desarrollo local. Una reciente publicacin del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) y Rimisp aporta conceptos, datos y herramientas para llevarlo a la prctica.

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    publicacin Las municipalida-des rurales del Per y su traba-jo de puesta en valor de los ac-tivos culturales (ver recuadro).

    Una primera aproximacin es conocer y comprender los con-ceptos y las ideas detrs de los marcos legales e institucionales que enmarcan el patrimonio cultural, los activos culturales y la puesta en valor. Luego se requiere identificar los posibles aliados de los gobiernos locales y la poblacin para trabajar con activos culturales. Adems existen diferentes niveles de articu-lacin nacional e internacional de los aliados de los municipios para el trabajo con activos culturales, que se encuentran en las instituciones del gobierno peruano, en las instituciones interna-cionales o multilaterales y en organizaciones de la sociedad civil.

    Pero sobre todo, es importante visualizar cmo hoy, a partir de las estructuras y oportunidades existentes, las municipalidades rurales pueden disear e implementar distintas acciones a partir del reconocimiento del valor de la cultura en el desarrollo.

    En este marco, un primer mbito de accin es incorporar la visibilizacin de los activos culturales en los procesos de planificacin, en especial:

    En el Plan de Desarrollo Local Concertado, donde se plasma una visin de desarrollo compartida de distrito o provincia,

    considerando las expresiones culturales, los temas que deter-minan la identidad local, las actividades que dinamizan la economa local, las actividades productivas, los activos cultu-rales y sus potencialidades.

    En el Plan de Desarrollo Econmico Local, tomando en cuenta entre los recursos dis-

    ponibles en el territorio el patrimonio cultural local material (monumentos, documentos, construcciones, etc.) e inmate-rial (tradiciones y valores de la comunidad transmitidos a tra-vs del tiempo).

    En el Plan de Desarrollo Institucional, instrumento de planifi-cacin estratgica municipal de mediano plazo para lograr los objetivos del Plan de Desarrollo Concertado, incor-porando la promocin de emprendimientos basados en activos culturales dentro de la programacin multianual de inversiones y del plan operativo anual.

    En el Plan de Desarrollo de Capacidades, a travs del cual se bus-ca mejorar el desempeo de la gestin para la incrementar la calidad de vida de la poblacin.

    En el Presupuesto Participativo, donde los agentes participantes pueden incorporar un criterio que otorgue un puntaje adicio-nal a proyectos o actividades que promuevan la puesta en valor

    Municipios: actores claves en la valorizacin del patrimonio cultural Moiss Palomino y Fabiola Yeckting

    Existen diferentes niveles de articulacin nacional e internacional de los aliados de los municipios para el trabajo con activos culturales, que se encuentran en las instituciones del gobierno peruano, en las instituciones internacionales o multilaterales y en organizaciones de la sociedad civil.

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    de activos culturales y el fortalecimiento de la identidad local.

    En Ordenanzas Municipales que incentiven la dinamizacin de los emprendimientos basados en activos culturales.

    Un segundo mbito de accin es incorporar el trabajo con activos culturales en la organizacin interna y moderniza-cin de la gestin, a travs de distintas instancias:

    En el Concejo Municipal que, por ejemplo, puede emitir una ordenanza que promueva y reconozca la importancia de la artesana local en la construccin y afianzamiento de la identidad cultural del distrito o provincia; o puede promo-ver alianzas con sectores del Estado, gobiernos regionales o entidades privadas con el fin de visibilizar el patrimonio cultural local.

    En las Comisiones de regidores, que tienen un rol propositivo para la toma de decisiones. Las municipalidades pueden determinar el nmero y tipo de Comisiones de regidores, lo que puede servir para impulsar y visibilizar la importancia de los activos culturales y su puesta en valor para generar nego-cios productivos.

    En la estructura interna de la Municipalidad, en especial en las Oficinas de Desarrollo Econmico y en la Subgerencia de Cultura, o conformando equipos, agentes o promotores econmicos encargados de incentivar iniciativas y emprendi-mientos basados en activos culturales.

    Un tercer mbito de accin es el de la produccin de normas que contribuyan a incentivar y agilizar los emprendimien-tos locales. Por ejemplo, junto con ordenanzas que permitan simplificar los trmites de licencias de funcionamiento, puede producirse normas que alienten y simplifiquen la formalizacin de las medianas y pequeas empresas, o que permitan la reduc-cin o fraccionamiento en el pago de tributos.

    Una cuarta rea es el aprovechamiento de las nuevas tec-nologas para optimizar la oferta local. El uso de internet, como los portales electrnicos municipales, tiene un rol impor-tante como herramienta para difundir y ofertar la produccin y oportunidades existentes en el territorio, no solo para los turis-tas extranjeros, sino para los potenciales usuarios o demandan-tes de la oferta local.

    Un ltimo mbito, pero no menos importante, es el funciona-miento en redes. Las mancomunidades cuentan con un marco legal que les da soporte y posibilidades para su desarrollo, en el marco de estrategias compartidas orientadas a la mejora en la prestacin de servicios y a la dinamizacin de la economa local y el desarrollo. Pero tambin hay otras frmulas para que las municipalidades se asocien para promover el desarrollo econ-mico. El tema de fondo es la importancia de la accin en red para dinamizar los procesos locales de desarrollo econmico con identidad cultural al interior de un espacio mayor que la demarcacin distrital o provincial, cuyos lmites generalmente no son los mismos que los existentes en la dinmica econmica, social y cultural.

    Municipios: actores claves en la valorizacin del patrimonio cultural Moiss Palomino y Fabiola Yeckting

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    10Municipios: actores claves en la valorizacin del patrimonio cultural Moiss Palomino y Fabiola Yeckting

    Las municipalidades rurales del Per y su trabajo de puesta en valor de los

    activos culturalesEsta publicacin es una completa gua para abordar la promocin y desarrollo de los activos culturales a nivel local.

    El texto, de los autores Moiss Palomino y Fabiola Yeckting, fue ela-borado en el marco del Fondo de Incidencia del Programa Dinmi-cas Territoriales Rurales de Rimisp - Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, pero en su concepcin y contenido es el resul-tado de un proceso ms largo, que incluye ms de 200 entrevistas con alcaldes, productores y expertos en desarrollo de todo el pas. Las entrevistas fueron realizadas por un equipo multidisciplinario del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) en el curso del proyecto Desarrollo Territorial Rural con Identidad Cultural (DTR-IC) eje-cutado por Rimisp con el apoyo de la Fundacin Ford y un amplio conjunto de socios; el proyecto Museos, arqueologa y desarrollo, financiado por la Fundacin Carolina y ejecutado por el IEP; y el proyecto Mapa de emprendimientos basados en bienes y servicios con identidad cultural, financiado por el Proyecto DTR-IC/Rimisp y la Fundacin Ford.

    Por una parte, los contenidos incluyen aspectos conceptuales, como qu son los activos culturales, cul es el rol de las municipalidades en el desarrollo local, y las relaciones entre desarrollo local, patri-monio y activos culturales.

    Por otra parte, orientan sobre posibles aliados nacionales e inter-nacionales para trabajar con activos culturales; qu pueden hacer las municipalidades en este mbito; qu herramientas existen para facilitar y promover el trabajo con activos culturales; sitios web de inters; y un ejemplo de mapeo de emprendimientos basados en activos culturales. A lo largo de la publicacin se incluyen recua-dros con resea de diversos emprendimientos culturales en el Per.

    Para acceder a la publicacin, presione AQU.

  • entrevista

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    Debemos separar las polticas que apoyan la agricultura competitiva de las que

    atienden la pobreza rural

    Jos Antonio Mendoza Zazueta, secretario tcnico del Grupo Dilogo Rural Mxico:

    En enero de 2011, en el marco del pro-yecto Conocimiento y Cambio en Pobreza Rural y Desarrollo, se cre el Grupo Dilogo Rural (GDR) de Mxico liderado por el rector de la Universidad Na-cional Autnoma de Mxico (UNAM), Jos Narro Robles, y el titular de la Secretara de Agricultura, Francisco Mayorga Castaeda. Est compuesto por ms de 30 personas de los mbitos poltico, empresarial, acadmico y de organizaciones sociales, algunas de ellas

    participantes en instancias con capacidad de decisin en polticas pblicas, como las cma-ras de Diputados y Senadores y espacios en el Poder Ejecutivo. Los encuentros del Grupo buscan generar sinergias y que muchos ms se sumen a la causa de apresurar el combate a la pobreza rural. Tambin se ha formado el GDR de Oaxaca, y estn en proceso de crea-cin los de Guerrero y Chiapas, que sern centros de discusin y de difusin del trabajo y propuestas que desarrolle el Grupo.

    Durante muchos aos en Mxico, el desarrollo agrcola se confundi con el rural, propiciando apoyo a la agricultura comercial del norte y soslayando al centro-sur, donde se concentra la pobreza del pas. El secretario tcnico del Grupo Dilogo Rural (GDR) Mxico comenta sobre aciertos y desaciertos en las polticas pblicas rurales, y los desafos para afrontar la pobreza. Resalta la necesidad de establecer una poltica social no asistencialista, sino de apoyos verdes, y aplicar un enfoque territorial con manejo transparente de los recursos pblicos.

    Por Lourdes Rudio,Periodista

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    entrevista 10

    El GDR ha realizado varios anlisis profundos sobre la evolucin de los programas pblicos antipobreza, con diagnstico y perspectivas (ver hitos y aportes en pgina siguiente), que sern insumo para el planteamiento de pol-tica pblica que presentar el Grupo el ltimo trimestre de 2011. Jos Antonio Mendoza, secretario tcnico del GDR, recoge parte de estas reflexiones y entrega su visin sobre las polticas rurales y de superacin de la pobreza en Mxico.

    -Del seguimiento a las polticas orien-tadas al desarrollo rural de la ltima dcada en Mxico, cules considera que han sido las ms exitosas?-Histricamente, las polticas pblicas de desarrollo rural tienen claroscuros. Concep-ciones equivocadas, paradigmas macroeco-nmicos, deficiencias en materia de demo-cratizacin y gobernanza, entre otros, as como el llevar al extremo ciertas decisiones, han pervertido polticas que en principio eran positivas. Por ejemplo, a principios del siglo XX tenamos 8.500 hacendados que eran dueos del 90% de la tierra, y tres millones de peones. La reforma agraria propiciada por la Revolucin distribuy la tierra y permiti equidad. Un entramado de agencias pblicas que apoyaron al campo con crdito, seguro,

    fertilizante, investigacin, extensionismo, semillas, etc., y la llamada revolucin verde, permitieron un crecimiento de la agricultura cercano a 6% anual en el periodo 1940-65, y entre los 50 y los 70 la pobreza nacional se redujo en ms de la mitad. Pero el problema fue que la poltica pblica se enfoc en la agricultura comercial, floreciente en el norte de la Repblica, mientras que el centro y sur del pas quedaron al margen. Durante muchos aos camos en el error de confundir lo rural con lo agrcola. Adems, al llegar a los 60 y 70, el reparto agrario rebas sus posi-bilidades se repartieron eriales, marismas, cerros y empez a haber conflicto social, lucha por las tierras. As, una poltica afortu-nada en su inicio, gener problemas.

    -Y cmo evala las polticas pblicas con efectos en la pobreza rural?-Enfocndonos en el tema de pobreza, no ha habido mucha innovacin en los programas pblicos desde los aos 70 hasta hoy. Por ejemplo, qu diferencia hay entre el Programa de Inversiones Pblicas para el Desarrollo Rural (PIDER), iniciado a fines de los 70, y el actual Fondo de Apoyos a Proyectos Produc-tivos en Ncleos Agrarios (FAPPA)? Cambia la mecnica, pero los enfoques son los mismos. Qu diferencia hay entre el Programa de

    Educacin, Salud y Alimentacin (Progresa), creado en 1997, y el actual Oportunidades? Ninguna. Por su parte, el Programa Nacional de Solidaridad (PRONASOL) de fines de los 80, que contemplaba aportaciones federales a estados y municipios y que tiene hoy su equivalente en el Ramo 33, fue un instru-mento bastante bueno de superacin de la pobreza rural, medido en trminos de necesi-dades bsicas satisfechas y de cohesin social, pero no tena una visin integral de las cosas. Qu sucede cuando un programa empieza a llegar a muchas comunidades, con servicios bsicos de agua potable y energa elctrica que implican pagos por el servicio? Se generan necesidades de liquidez ms recurrentes, ms all de lo que puede dar la economa rural, que depende de ingresos estacionales de la cosecha. Entonces este programa provoc migracin, para obtener la liquidez que demandaban las nuevas circunstancias. Es decir, no tom en cuenta factores colaterales.

    -Qu aspectos recomendara mejorar?-Pienso que para las regiones pobres rurales hay que revitalizar el Proyecto Estratgico para la Seguridad Alimentaria (PESA), que empez a operar en 2002 en alianza entre la Secretara de Agricultura y la FAO con el objetivo de dar seguridad alimentaria

    Jos Antonio Mendoza Zazueta, secretario tcnico del Grupo Dilogo Rural Mxico Por Lourdes Rudio

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    entrevista 10

    a las regiones ms marginadas, donde se observa desnutricin. Sin duda, ha resuelto en alguna medida la pobreza rural. Tambin el Programa de Apoyos Directos al Campo (Procampo), nacido en 1994, ha tenido un impacto notable si se mide el valor de la transferencia en relacin con el ingreso de las familias beneficiarias de zonas pobres. Pero este programa que beneficia a unos 2,5 millones de productores y que por primera vez en la historia dio apoyos agr-colas a campesinos que estaban al margen del mercado aplica apoyos por hectrea desvinculados de la productividad, y su vala por tanto es muy diferente para alguien que levanta diez toneladas por hectrea que para quien levanta slo una, o para quien tiene dos hectreas versus quien cuenta con cien. De all que una reflexin es que debemos separar muy claramente las polticas enfocadas a apoyar la agricultura competitiva de las que atienden la pobreza rural.

    -Un tema en el debate del GDR son las ineficiencias en el diseo y en la evaluacin de polticas pblicas rurales en Mxico, que dificultan superar la pobreza. Qu opina al respecto?-Hay un problema general en las polticas pblicas, derivado del centralismo, que es

    querer resolver un Mxico muy heterogneo en lo productivo, cultural, sociolgico y agroecolgico, con polticas universales. Por eso es necesario hoy llevar hacia lo local la definicin de programas y polticas. Adems,

    la correlacin de fuerzas generada por la alternancia poltica, el uso discrecional de los recursos pblicos y las prcticas cliente-lares influyen en un incorrecto desempeo de las polticas pblicas. Por ejemplo, una

    Hitos y aportesdel Grupo Dilogo Rural - Mxico

    Conformacin del Grupo de Trabajo sobre Pobreza Rural. Enero de 2011 (ver acta).

    Seminario presentacin proyecto Conocimiento y Cambio en Pobreza Rural y Desarrollo. Abril 2011 (ver presentaciones).

    Presentacin del proyecto ante miembros del grupo Mxico frente a la crisis: hacia un nuevo curso de desarrollo. Abril 2011.

    Creacin del Grupo Dilogo Rural (GDR) Oaxaca, Mxico. Mayo 2011 (ver acta).

    Sesin de trabajo del GDR Mxico y las comisiones de Desarrollo Rural de la Cmara de Senadores y de la Cmara de Diputados. Julio 2011 (ver acta).

    Reunin con el Secretario Ejecutivo del Consejo Nacional de Evaluacin de la Poltica de Desarrollo Social (Coneval). Agosto de 2011 (ver acta)

    Presentacin del proyecto ante miembros de la Asociacin Mexicana de Secre-tarios de Desarrollo Agropecuario (AMSDA). Septiembre de 2011.

    Presentacin del proyecto ante miembros del Consejo Nacional Agropecuario (CNA). Septiembre de 2011.

    Documentos

    Pobreza Rural en Mxico: algunos elementos de debate (ver AQU)

    Consulta nacional en Mxico sobre prioridades de poltica pblica para la reduccin de la pobreza rural (ver AQU)

    Jos Antonio Mendoza Zazueta, secretario tcnico del Grupo Dilogo Rural Mxico Por Lourdes Rudio

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    entrevista 10

    evaluacin del Consejo Nacional de Evalua-cin de la Poltica de Desarrollo Social (Coneval) seala que el Ramo 33 tiene una asignacin ms inercial que producto de indicadores de pobreza. Entonces, el asunto de fondo es que las leyes de desarrollo rural y de desarrollo social tendran que ser ms precisas y objetivas y determinar los meca-nismos de asignacin en funcin de las desigualdades sociales mayores que el pas muestra. Deberan establecer prioridades. Y los mecanismos de operacin y el diseo de los programas deberan ser ms locales.

    -Algunos opinan que la estrategia de las polticas pblicas hoy es destinar mayores recursos al asistencialismo, mientras que habra una cierta mezquindad en los apoyos productivos. Qu efectos tiene esto en el mbito rural?-Sera inhumano pretender eliminar la pol-tica social-asistencial. Las evaluaciones del Coneval muestran que el 40% del ingreso promedio del decil ms pobre, son las trans-ferencias pblicas. El tema es cmo hacer de Oportunidades un programa que no genere dependencia, clientelismo y una actitud peti-cionista de la propia sociedad. Cuando fui subsecretario de Desarrollo Rural, instru-ment un programa de empleo temporal

    con pocos millones de pesos, que tuvo el mejor impacto que haya visto en programas de desarrollo rural. Los productores pobres, minifundistas y de temporal (sin riego, que dependen de la lluvia), se ven obligados a emigrar una vez concluida la cosecha de maz de primavera/verano en diciembre y enero, la cual autoconsumen. Ese programa logr retenerlos en sus lugares de origen por medio del pago de un jornal a cambio de que mejo-raran su activo productivo, con labores de terraceo en las parcelas inclinadas, de reten-cin de agua, coberteras y pequeas represas, y caminos saca-cosechas.

    -Usted ha sealado que la agricultura es una valiosa plataforma, pero no puede por s sola resolver la pobreza rural Qu propuestas existen al respecto?-Hoy da el ingreso agrcola, sobre todo para los minifundistas, significa una porcin cada vez menor del ingreso fami-liar, apenas 18%. El resto proviene del trabajo salarial agrcola y en otras activi-dades, de transferencias pblicas y de las remesas que envan los migrantes. Y el minifundio prevalece y se ha fortalecido, no obstante la intencin de la Ley Agraria de 1992 que liberaliz la venta de la tierra y que prevea revertir el minifundio. Los datos

    Jos Antonio Mendoza Zazueta, secretario tcnico del Grupo Dilogo Rural Mxico Por Lourdes Rudio

    Sobre Jos Antonio Mendoza

    Jos Antonio Mendoza Zazueta es ingeniero civil de la Universidad Autnoma de Sinaloa y maestro en investigacin de operaciones de la Universidad Nacional Autnoma de Mxico. Ha trabajado en desarrollo e instrumentacin de polticas pblicas para el desarrollo rural, fomento a los agronegocios, desarrollo e instru-mentacin de microfinanzas rurales, fomento al desarrollo de capital social, planeacin participativa y desarrollo de alianzas estratgicas en cadenas productivas entre otras reas. En el sector pblico se desempe como director del Fideicomiso de Riesgo Compartido (FIRCO) durante la adminis-tracin del ex presidente Vicente Fox, como subsecretario de Desarrollo Rural en el gobierno del ex presidente Ernesto Zedillo y como delegado de la Secretara de Agricultura y Recursos Hidrulicos (SARH) en Sinaloa, durante la administracin del ex presidente Carlos Salinas. Es el secretario tcnico del Grupo Dilogo Rural Mxico, y desempea labores de coordinacin y asesora para la generacin de agenda y produccin del conocimiento tcnico requerido para la toma de decisiones.

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    censales ms recientes indican que casi 72% de las unidades de produccin rural, dos millones 688 mil, son minifundistas (hasta cinco hect-reas cada una). Esto sugiere que necesitamos una recomposicin social de la tierra. Sera una nueva reforma agraria realista, que conciba que no se puede vivir con una dotacin de 10 hectreas o menos, sembrando maz, ni aun teniendo los mayores rendimientos.

    -En su opinin, cmo sera esa reforma?-Mi propuesta es inducir una renovacin gene-racional; generar cooperativas de produccin formadas por jvenes y animarlos a producir por medio de subsidios que llamo verdes, que impliquen prcticas sustentables, como retencin de suelos, labranza de conservacin, captacin de agua, con lo cual se evitara su emigracin. Esto implicara tambin garan-tizar a los dueos de la tierra un ingreso y un esquema de seguridad social, de pensiones.

    -Hay consideraciones dentro del GDR Mxico de que es indispensable recu-perar el papel del Estado como actor fundamental de la poltica social. Qu podra comentar al respecto?-El Estado debe tener un protagonismo mucho mayor, pero no significa que se haga responsable totalmente; tiene que haber un

    proceso real de descentralizacin hacia lo local. Debemos modificar la frmula actual, en que los estados y municipios reciben recursos pblicos y no rinden cuentas, y hay opacidad en el manejo de esos recursos. Para esto nece-sitamos que funcionen bien los Consejos municipales y estatales de Desarrollo Rural, que involucran consejeros de la sociedad civil, y quiz crear en ellos subcomits de pobreza. Este tipo de instancias permiten la participa-cin ciudadana y gobernanza.

    -Qu papel debe jugar el Estado? -En principio, debe partir de un enfoque territorial y, desde la autoridad federal,

    determinar dnde estn las regiones con mayor pobreza, como son el sur-sureste y regiones muy especficas como la Sierra Tarahumara y la zona huichol. Luego, alinear todos los instrumentos de poltica pblica (la social y la de fomento productivo orientada a regiones de este tipo), descentralizarlos y alinear todas las instancias del gobierno en esa direccin. Pero, al mismo tiempo, plantear para el mbito local transparencia, rendicin de cuentas y partici-pacin social ms efectiva. Que los Consejos municipales de desarrollo social se junten, decidan, tomen decisiones. El enfoque debe ser territorial, no de familia y mucho menos de productor, pues muchos pobres rurales, alre-dedor de dos millones de familias, carecen de tierra. Asimismo, es necesario que el Estado conduzca un proceso de desarrollo de pueblos intermedios. Es un absurdo tratar de resolver la pobreza o la carencia de satisfactores sociales a toda costa y en toda localidad del pas. Tenemos 190 mil localidades con cinco mil habitantes cada una o menos, con un total de 32,4 millones de personas, y la mitad de esa poblacin est en localidades menores a mil habitantes. Querer llevar todos los servicios a toda localidad de menos de mil habitantes sera un costo exce-sivo. Los pueblos intermedios concentraran los servicios y estableceran conectividad con las rancheras.

    Jos Antonio Mendoza Zazueta, secretario tcnico del Grupo Dilogo Rural Mxico Por Lourdes Rudio

    Las leyes de desarrollo rural y de desarrollo social tendran que ser ms precisas y objetivas y determinar los mecanismos de asignacin en funcin de las desigualdades sociales mayores que el pas muestra. Deberan estable-cer prioridades. Y los meca-nismos de operacin y el diseo de los programas deberan ser ms locales.

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    Julio A. Berdegu

    Investigador de Rimisp

    La poblacin de Amrica Latina es crecien-temente urbana. Sin embargo, en pases tan diversos como Mxico, Chile y Nicaragua, una mayora de la poblacin contina viviendo en localidades rurales y en pueblos y ciudades que distan mucho de las grandes urbes y metrpolis al estilo de Ciudad de Mxico, Santiago o Managua. Agregando estos tres pases, hay 73 millones de personas que habitan localidades rurales y urbanas de tamao inferior a 250.000 habitantes. Es decir, el 59% de la poblacin total.

    Estos pases ilustran que Amrica Latina es una regin donde la mayora de la poblacin vive en aldeas, pueblos y ciudades relativamente pequeos y donde, en consecuencia, el peso de lo rural (la economa, la cultura, la sociedad, la poltica y la historia rurales) sigue siendo muy relevante. Un porcentaje muy importante de la poblacin de la regin vive en lugares que se parecen ms a Tizimn, Curanilahue o Rivas, que a Ciudad de Mxico, Santiago o Managua.

    Las investigaciones de los primeros proyectos del programa Dinmicas Territoriales Rurales encontraron que muchos de los territorios rurales que tienen dinmicas de crecimiento econmico con inclusin social, cuentan con una ciudad al interior del territorio. Algunos ejemplos de ello son: Villamontes (16 mil habitantes) en el Chaco Tarijeo, Bolivia; Amargosa (20 mil) y Jaguaquara (35 mil) en Jiquiria, Brasil; Castro (29 mil) en Chilo, Chile; Ambato (154 mil) en Tungurahua, Ecuador; Chalatenango (13 mil) en la ribera norte del Humedal Cerrn Grande, en El Salvador; y Santo Toms (12 mil) en Chontales, Nicaragua.

    Los resultados del programa nos conducen a pensar que las ciudades rurales latinoamericanas se han constituido en los motores ms dinmicos y ms potentes del desarrollo rural en la regin.

    Un territorio rural que cuenta en su interior con una ciudad tendr un conjunto de ventajas respecto de un territorio rural profundo que carezca de un centro poblado de cierta magnitud. Algunas de

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    Territorios rural-urbanos:una oportunidad para un desarrollo

    ms equilibrado

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    estas ventajas son muy notorias, como, por ejemplo, el tamao y la diversidad del mercado laboral, el acceso a ms y mejores servicios pblicos y privados (tanto para las personas como para las empresas) o el potencial para la diversificacin de la economa local y la expansin de la manufactura, el comercio u otros servicios.

    Otras ventajas son menos visibles. Por ejemplo, la mayor diversidad social en un territorio rural-urbano facilita el surgimiento de nuevos tipos de coaliciones sociales, dotadas de proyectos de desarrollo diferentes a los que surgen de coali-ciones integradas exclusivamente por actores de base agraria. La existencia de una ciudad confiere al territorio ms poder, es decir, mayor capacidad para negociar, o para oponerse a actores extrate-rritoriales, incluyendo los organismos pblicos regionales o nacionales. La ciudad se convierte adems en un espacio de retencin y reinversin de los excedentes del territorio, incluyendo los generados en su entorno rural; en cambio, cuando no existe un centro urbano, una mayor proporcin de los excedentes se capturan, consumen, ahorran o reinvierten fuera del territorio.

    Los trabajos en curso del programa Dinmicas Territoriales Rurales nos han permitido identificar con bastante precisin lo que llamamos territorios

    funcionales rural-urbanos. Se trata de territorios donde existe una alta frecuencia de interacciones entre un entorno rural y un centro urbano, los que para muchos efectos econmicos, sociales y ambientales funcionan como una sola unidad funcional. Los trabajos de colegas del Colegio de Mxico identi-fican 141 territorios funcionales rural-urbanos en su pas, los que incluyen a 765 municipios. En el caso de Chile, se han encontrado 43 territorios de este tipo, donde viven casi 4 de cada 10 habitantes del pas.

    Estos territorios rural-urbanos superan en casi todos los indicadores sociales y econmicos a los territorios ms rurales, aquellos que carecen de una ciudad, y se aproximan y en algunos casos igualan a las grandes regiones metropolitanas. Si tomamos en cuenta los enormes costos o externalidades sociales y ambientales de las grandes urbes a las que hace referencia un artculo reciente del semanario The Economist (ver AQU) no resulta difcil argumentar que los territorios rural-urbanos de Amrica Latina representan una oportunidad insuficientemente explotada para un desarrollo social, ambiental y territorial ms equilibrado, es decir, para un mejor desarrollo que aquel que, por accin u omisin, nos va convirtiendo a todos en habitantes de un puado de gigantescas urbes cada vez ms invivibles, incosteables e ingobernables.

    Los territorios rural-urbanos superan en casi todos los indicadores sociales y econmicos a los territorios ms rurales, aquellos que carecen de una ciudad, y se aproximan y en algunos casos igualan a las grandes regiones metropolitanas.

    Territorios rural-urbanos: una oportunidad para un desarrollo ms equilibrado Julio A. Berdegu

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    la ruralidad con enfoque territorial

    Por Sofa TreyPeriodista

    Los pases de la Comunidad Andina tienen una importante riqueza cultural y natural en las zonas rurales. Su rescate y valorizacin son elementos centrales en las estrategias de desarrollo rural.

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    p El objetivo de impulsar un desarrollo rural con enfoque territorial se ha ido instalando en la Comunidad Andina (CAN) -de la cual forman parte Bolivia, Colombia, Ecuador y Per- con la convic-cin de que es la forma de afrontar la pobreza y exclusin, tras los limita-dos efectos obtenidos por las polticas rurales de las ltimas dcadas. As se ha expresado en el trabajo del Foro Andino de Desarrollo Rural y en la Agenda Estratgica Andina aprobada en febrero del 2010.

    Y este ao 2011, que el Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exte-riores declar como Ao Andino de la Integracin Social, las iniciativas para aterrizar el enfoque territorial en la agenda subregional no estuvieron ausentes. Estas incluyeron el desarrollo de Lineamientos Estratgicos de Desarrollo Rural, proyectos piloto de desarrollo rural y seguridad

    Entre las mltiples reuniones, jornadas y proyectos realizados en el Ao Andino de la Integracin Social, la Comunidad Andina apoy en cuatro territorios procesos para avanzar en la aplicacin de modelos de desarrollo rural con enfoque territorial y, dentro de eso, generar participativamente estrategias que valorizan sus activos naturales y culturales.

    Comunidad Andina:

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    10Comunidad Andina: la ruralidad con enfoque territorial Sofa Trey

    alimentaria en poblaciones indgenas, y el intercambio de ex-periencias sobre las mejores prcticas para el reconocimiento y proteccin de los derechos sociales y culturales, entre otras.

    Reducir la pobreza ruralLos cuatro pases suman alrededor de 100 millones de habi-tantes, de los cuales 28% viven en zonas rurales. A pesar de que entre el 2002 y 2008 estos pases tuvieron un crecimien-to econmico sostenido, solo opacado por la crisis econmica mundial del 2009, todava tienen tasas de pobreza que superan el 40% de la poblacin, y en las zonas rurales la situacin es peor, pues estas tasas llegan al 76% en el caso de Bolivia, 65% en Colombia, 46% en Ecuador y 60% en Per.

    Segn Jorge Tello, Coordinador de Desarrollo Rural de la CAN, con los modelos de desarrollo aplicados se aspiraba a que los beneficios del crecimiento econmico se tradujeran en una re-duccin sustancial de la pobreza. Sin embargo, se evidencia que, en el caso de los pases andinos, esto no ha sido suficien-te para lograr avances importantes en reducir la situacin de pobreza y marginacin que enfrentan las zonas rurales. El de-sarrollo ha sido desigual y no inclusivo. Adems, la exclusin econmica y social ha dado como resultado que la pobreza en los pases andinos sea mayor en las mujeres y en las poblaciones indgenas. Esta situacin ha llevado a reflexionar a los gobier-nos sobre la aplicacin de estrategias que permitan una distri-bucin ms equitativa del crecimiento econmico, abordando enfoques de desarrollo a nivel territorial, sostiene.

    Tello seala que, recientemente, los pases de la CAN acorda-ron adoptar los Objetivos Andinos de Desarrollo Social-OANDES, en donde se contempla como meta para el 2019 reducir a menos del 40% la pobreza en las zonas rurales. En esta lnea, se espera que los nuevos enfoques marquen una di-ferencia. En los pases andinos se vienen generando cambios institucionales y polticos que favorecen la aplicacin del enfo-que territorial: gestin articulada para la lucha contra la pobreza y la desnutricin, procesos de desconcentracin de la accin del Estado y promocin de la planificacin participativa, entre otros, seala. Y explica que a nivel de la Comunidad Andina, a partir del trabajo desarrollado en los ltimos aos, los pases han propuesto avanzar en la implementacin de Lineamientos Estratgicos de Desarrollo Territorial Rural, con miras a una mayor inclusin y equidad. Es necesario contemplar interven-ciones ms integrales, articulaciones operativas entre los niveles de gobierno local, regional y nacional, procesos sustentados en una efectiva planificacin participativa y empoderamiento de organizaciones de la sociedad civil en los procesos de toma de decisiones, que son algunos de los elementos que caracterizan el enfoque territorial, plantea.

    Los activos culturales en las estrategias de desarrolloParte del trabajo de este ao se relacion con los emprendi-mientos basados en activos culturales como estrategia de desa-rrollo rural en la CAN. Los pases de la Comunidad Andina tienen una importante riqueza cultural y natural en las zonas

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    Participantes de gira vivencial conocen en Potama, Per, productores de tejidos artesanales con lana de oveja y alpaca.

    Comunidad Andina: la ruralidad con enfoque territorial Sofa Trey

    rurales. Su rescate y valorizacin son elementos centrales en las estrategias de desarrollo rural. Con el apoyo de Rimisp- Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, a travs de su proyecto Desarrollo Territorial Rural con Identidad Cultutral (DTR-IC) hemos realizado un trabajo con-junto en cuatro territorios de los pases andinos en donde se ha incorpo-rado la valoracin de los activos culturales y naturales en las estrategias de desarrollo, seala Jorge Tello.

    Este proceso se realiz en el marco del Proyecto Modelos de Desarrollo Rural con Enfoque Territorial (MDRT) que viene ejecutando la Secre-tara General de la CAN con apoyo de la Unin Europea en el sudoes-te del Departamento de Potos, en Bolivia; en el sur del Departamento del Tolima en Colombia; en Cantn de Nabn, en la Provincia de Azuay, Ecuador; y en los distritos de Juli y Pomata, de la Provincia de Chucuito, Departamento de Puno, Per.

    En conjunto, estos territorios tienen una poblacin de 333 mil habitantes, mayoritariamente rural y en promedio joven, y con elevados niveles de pobreza. Si bien su principal actividad econmica es la agropecuaria, todos estos territorios cuentan con un importante acervo de activos culturales y naturales que, en algunos casos, estn siendo valorizados por los propios actores locales a partir de iniciativas pequeas y todava dispersas.

    Segn investigadores del proyecto Desarrollo Territorial Rural con Iden-tidad Cultural, de Rimisp, la articulacin y escalamiento de dichas iniciati-vas en estas zonas es una importante opcin de desarrollo integral, justo e inclusivo. A eso apuntaron las entrevistas, talleres multiactorales, giras vivenciales y actividades de investigacin que se realizaron como parte de la asesora en los cuatro territorios. Producto de ello, se movilizaron y desarrollaron capacidades de los actores relevantes (privados y pblicos),

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    especialmente los relacionados con los Comits de Gestin y Mancomunidades Municipales, definiendo en cada caso estra-tegias articuladoras de desarrollo territorial con identidad cultu-ral, con propuestas concretas de accin.

    La Gran Tierra de los LpezUn ejemplo de lo que se ha podido lograr en uno de los pases es la apropiacin del proceso por parte de la Mancomunidad Municipal Gran Tierra de los Lpez (MAMGT), en Bolivia, y el inters de impulsar la continuidad del trabajo realizado. Ser parte de este proyecto nos genera muchas expectativas y nos permite contrastar los enfoques de nuestro trabajo, sea-la Javier Cornejo, Gerente de la Mancomunidad, quien explica que estos procesos los han llevado a la conviccin de impulsar proyectos con una mirada ms integral. Primero tenamos un enfoque productivo muy fuerte, pero vemos que no podemos hacerlo sin integrar lo social, la salud, la educacin y la cultura como valor. Por esto solicitaremos una consultora para reade-cuar nuestro plan estratgico de desarrollo local 2010-2015 en la mancomunidad, relata.

    En Los Lpez se destacan actualmente dos mbitos de valoriza-cin de los activos naturales y culturales: el turismo de aventura y la exportacin de la quinua real. En ambos casos se ha logra-do un importante nivel de articulacin con el mercado, pero enfrentan serios problemas de sostenibilidad: en el turismo, de-bido a la falta de coordinacin de los actores territoriales, a su

    crecimiento poco planificado que genera insuficientes e inade-cuadas inversiones y deterioro ambiental, a la escasa valoriza-cin de la identidad y la biodiversidad, entre otros; en el caso de la quinua, debido a que la produccin se est incrementado de manera desequilibrada, adems de haber una escasa valoracin de sus atributos culturales y no utilizarse la Denominacin de Origen. Por lo anterior, la estrategia articuladora en este terri-torio se basa en la bsqueda de la sostenibilidad, la calidad y la articulacin de las iniciativas.

    En los dos mbitos, Javier Cornejo destaca que se ha tomado conciencia sobre acciones a realizar. Entre nuestros desafos productivos estn terminar de hacer la certificacin de la qui-nua Real. Ya est lista a nivel nacional y ahora queremos hacerlo a nivel a nivel internacional, para desarrollar ms fuertemente las exportaciones, seala, agregando que tambin se pretende avanzar en la certificacin de la carne de camlidos para su consumo a nivel internacional, destacando atributos como el estar libre de fiebre aftosa y su bajo nivel de colesterol.

    Por otra parte, indica que pretenden impulsar un proyecto de turismo comunitario en base al desarrollo de capacidades para valorizar la cultura y los atractivos tursticos. Queremos que la comunidad no solo ofrezca alojamiento y comida, sino tambin otros servicios, que se asuma como empresa y mejoren sus in-gresos, y no sean solo empresas forneas las que lo hagan. En particular, destaca el desafo de reeducar a los jvenes, para que valoricen sus tradiciones y lo asuman como un proyecto suyo.

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    Una estrategia para cada realidad

    El trabajo realizado en terreno confirma la importancia del enfoque te-rritorial para generar estrategias de desarrollo rural acorde a cada reali-dad. En Tolima, por ejemplo, la inseguridad proveniente de la perma-nente amenaza de conflicto armado limita actualmente el desarrollo de una canasta de bienes y servicios orientada al turismo. Por esta razn, la estrategia articuladora definida, al menos para el corto plazo, se basa en la puesta en valor de algunos productos, como cafs especiales, cacao, quesillo, chicha, achiras, lechona, panela y artesanas de la cultura Pijao, que tienen importantes atributos para viajar fuera del territorio con su particular identidad cultural y pueden obtener tanto Denomina-ciones de Origen como Marcas Colectivas.

    En el caso de Nabn, el entorno favorable que genera la buena gober-nanza local aparece como un factor que puede contribuir a superar las limitaciones existentes en el territorio. En los ltimos 15 aos se ha lo-grado consolidar all una gestin participativa del desarrollo, con especial inclusin de la poblacin indgena y de las mujeres, unido a un fortaleci-miento institucional y mejoras en la economa local. Para este territorio, la estrategia articuladora plantea una transicin hacia un manejo agroecol-gico de los sistemas productivos con productos locales -como las plantas aromticas, las fresas, ctricos, hortalizas y frutales andinos- alrededor de Nabn Limpio, basados en el uso mnimo de pesticidas y de productos de sello verde, que se combina con un enfoque ms amplio que est impul-sando el gobierno local con el lema Nabn y su gente. Esto significa la valorizacin de activos culturales, como la identidad expresada en el tipo de gobernanza; la calidad de productos locales tpicos, como las artesanas en tallo de trigo; y la puesta en valor del patrimonio, como la arquitectura

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    Socias de la Asociacin de Productores Agroecolgicos de la Comuna Chunazana, Nabn.

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    patrimonial del centro de la ciudad o los festivales de danzas autctonas y folklricas. (Ver AQU imgenes de la gira viven-cial a Nabn)

    En Juli y Pomata, a pesar de la ayuda recibida de la coope-racin internacional y de su posicin estratgica en los co-rredores econmicos y tursticos ms importantes de Per, las dinmicas territoriales se concentran sobre todo en el comercio informal, en actividades agropecuarias y la gana-dera, que sufren de una falta de organizacin y planifica-cin para convertirse en pilares para un desarrollo territorial rural sostenible. Con activos naturales y culturales como el Lago Titicaca, el Camino Andino, Misiones Jesuticas, el arte de escuela europea, los tejidos de alpaca y la quinua blanca, se observa un fuerte potencial turstico, pero su viabilidad requiere de un sistema de vas de acceso a los activos, y el desarrollo de la vocacin turstica de la poblacin local. La estrategia articuladora en este caso propone establecer si-nergias y una instancia de coordinacin que involucre todos los actores para desarrollar un sistema turstico que valo-rice la identidad cultural del territorio, integrndose a los circuitos tursticos provinciales, regionales e internacionales, como el Corredor Aymara o el Camino Andino. Tambin contempla la creacin de una canasta de bienes y servicios

    con identidad cultural para comercializar tanto dentro como fuera del territorio, incluyendo la Quinua Blanca de Juli, cul-tivos alto andinos como la caihua y la kiwicha, y la fibra y carne de alpaca, entre otros. (Ver AQU imgenes de la gira Vivencial a Juli y Potama)

    ProyeccionesEl esfuerzo realizado en estos cuatro territorios andinos dej plasmados en cada uno de ellos una agenda y un plan de trabajo en trminos de desarrollo rural con identidad cultural. Para los impulsores del proyecto, este es un interesante ejemplo en que una institucin facilita procesos locales, pero sin protagonizar-los, y logra establecer relaciones de confianza territoriales. Para aterrizar la agenda, ya hay proyectos para concretar propuestas surgidas de manera participativa y cuyas inversiones seran ma-nejadas por los propios actores del territorio. La Unin Euro-pea ha aprobado un fondo concursable que ser gestionado a travs de la CAN y que, si bien incluir otros territorios, dar preferencia a aquellos en los que ya se ha venido trabajando para financiar las iniciativas establecidas en las propuestas fina-les de los cuatro pases.

    Comunidad Andina: la ruralidad con enfoque territorial Sofa Trey

    Para profundizar:

    Los productos de la asesora para la inclusin del Desarrollo Territorial Rural - Identidad Cultural (DTR IC) en los territorios donde se implementa el proyecto Modelos de Desarrollo Rural con Enfoque Territorial (MDRT), pueden ser consultados AQU.

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    Claudia Serrano

    Directora Ejecutiva de Rimisp

    Si bien en las ltimas dcadas la condicin social de las mujeres se ha convertido en objeto de polticas pblicas, y su incorporacin en diversos mbitos de la sociedad es creciente y soste-nida, las mujeres rurales pobres siguen enfrentando condiciones de discriminacin.

    Los indicadores de pobreza en Amrica Latina han descendido de manera considerable: de un 43,9% para el ao 1999 a un 33,1% para 2009 y, en el caso de la pobreza rural, de un 63,7% a un 52,8% (CEPAL, Panorama Social de Amrica Latina, 2010). Esta tendencia global de progreso ha bene-ficiado a las mujeres, que han visto aumentar su participacin en el mercado de trabajo, mejorar su escolaridad, disminuir el nmero de hijos, acceder a un nivel mnimo de ingreso familiar y contar con atencin pblica de salud, entre otros.

    Pero an no es posible decir que las mujeres pobres rurales se encuentran en una buena situacin. Mantienen un menor acceso a los recursos produc-tivos de todo tipo en comparacin con los hombres,

    y un menor acceso a los activos, insumos y servicios de la ms diversa ndole. Esto no es exclusivo del mundo rural, pero se exacerba en la ruralidad, dado que los principales insumos son el acceso a la tierra y el agua, como tambin la posibilidad de desem-pear labores de carcter productivo que impliquen el manejo de tecnologas o conocimientos espec-ficos que, por lo general, son de control masculino.

    Si bien las mujeres participan en los procesos de desarrollo, an no gozan del reconocimiento propio del trabajo, como los hombres. Pasan a ser invisibles en las estadsticas al no declararse como empleadas en la agricultura, pues ven su trabajo como una ayuda a las labores masculinas. En cambio, s sealan ser dueas de hogar o responsables de labores domsticas no reconocidas ni remuneradas. Aun as, las mujeres representan en promedio el 43% de la fuerza laboral agrcola en los pases en desarrollo y alrededor de un 20% en Amrica Latina (FAO, El Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentacin. Las mujeres en la agricultura. 2010, Roma).

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    Mujer rural,empoderamiento econmico

    desde la perspectiva territorial

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    Las polticas de desarrollo territorial, al ser localizadas, permiten una mayor inclusin de la mujer y la empoderan a travs de programas acordes con el entorno sociocultural en que estn inmersas.

    Mujer rural, empoderamiento econmico desde la perspectiva territorial Claudia Serrano

    Los programas de alivio a la pobreza basados en transferencias de ingresos, que en Amrica Latina benefician al 19% de la poblacin (cerca de 113 millones de personas), han contribuido a mejorar la seguridad alimentaria y nutricional, as como el acceso a los servicios de educacin y salud, pero son miopes desde la perspectiva de gnero. Falta todava avanzar en la lnea de ampliar la autonoma de las mujeres como sujetos econmicos y autnomos en la toma de decisiones sobre su vida y oportu-nidades. Esto consiste en integrarlas a procesos econmicos con perspectivas de xito productivo y comercial, en las que ellas puedan desarrollarse, participar plenamente, aportar sus conocimientos y experiencias, y adquirir nuevos conocimientos y destrezas. Es decir, no se trata de buscar mejoras de ingreso, ni de acceso al mercado de cualquier forma, sino de oportunidades para su empodera-miento econmico, fortaleciendo el ejercicio de sus derechos. Es aqu donde se construye una poderosa conexin entre el enfoque territorial del desarrollo y la perspectiva de gnero.

    El enfoque de desarrollo territorial se ocupa de ampliar las oportunidades de crecimiento econ-mico inclusivo, agregando valor a la configuracin de activos presentes en los territorios mediante din-micas de encadenamiento productivo, innovacin

    y ventajas competitivas derivadas de las econo-mas de aglomeracin. En los territorios estn las dotaciones de recursos econmicos y productivos que, sumados a recursos sociales, institucionales y culturales, permiten a sus habitantes desarrollar emprendimientos y ampliar su participacin, desactivando un mecanismo perverso del proceso de crecimiento econmico en Amrica Latina: su tendencia a perpetuar la desigualdad.

    Desde la perspectiva de gnero, el desarrollo territorial rural entrega una visin ampliada de los sistemas socioculturales de gnero que producen y reproducen todos los actores y coaliciones en un territorio, y que norman las relaciones entre ellos y su acceso a activos (Paulson, y Equipo Lund, Pautas conceptuales y metodolgicas. Gnero y dinmicas territoriales, Rimisp-DTR, 2011). Las polticas de desarrollo territorial, al ser locali-zadas, permiten una mayor inclusin de la mujer y la empoderan a travs de programas acordes con el entorno sociocultural en que estn inmersas. A la vez, permiten mejorar el desempeo econmico territorial ofreciendo capacitacin, entrenamiento y acceso a activos a un actor econmico que, de manera invisible, se est desempeando en los territorios rurales en actividades productivas, orga-nizativas y reproductivas.

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    Los dismiles efectosde las inversiones extraterritoriales

    Por Mara Elena MontoryPeriodista

    En Loja, Ecuador, la dinmica econmica vinculada al caf orgnico ha logrado ser mejor controlada por los actores locales, an cuando intervienen tambin actores e inversiones extraterritoriales.

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    Las grandes inversiones privadas externas pueden tener impactos muy diferentes en distintos territorios, como lo constata un gru-po de investigadores a cargo de la temtica Desarrollo territorial, sustentabilidad y coaliciones extraterritoriales, en el marco del programa Dinmicas Territoriales Rurales que ejecuta Rimisp en conjunto con socios en 11 pases latinoamericanos. Buscando responder qu condicio-nes se requieren en Amrica Latina para que los grandes proyectos no solo traigan crecimiento econmico, sino tambin inclusin social, han iden-tificado la importancia de que los territorios cuenten con estrategias de desarrollo frente a las inversiones externas, que estas se relacionen con los actores locales, y que el Estado juegue efectivamente un rol en el acceso a los recursos naturales y en el empoderamiento de los gobiernos locales.

    Los grandes proyectos con fondos extraterritoriales pueden producir crecimiento econmico aparejado con inclusin social, en la medida que se articulen con los actores locales en lgicas de competencia y colaboracin. El rol que juegue el Estado, estableciendo un marco de desarrollo territorial con carcter integral y sostenible, es clave.

    Experiencias en Bolivia y Ecuador:

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    10Experiencias en Bolivia y Ecuador: Los dismiles efectos de las inversiones extraterritoriales Ma. Elena Montory

    Para hacer un contrapunto, se pueden ver los casos de la ex-traccin del gas en Tarija, Bo-livia investigado por Anthony Bebbington, Leonith Hinojosa, Juan Pablo Chumancero, Gui-do Cortez, Denise Humphreys y Penny Anthias y de los culti-vos de maz hbrido y caf orgnico en Loja, Ecuador, estudia-dos por Pablo Ospina, Diego Andrade, Sinda Castro, Manuel Chiriboga, Patric Hollenstein, Carlos Larrea, Ana Isabel La-rrea, Jos Poma Loja, Bruno Portillo y Lorena Rodrguez.

    Tarija: el gas y sus rentasDesde el 2000, las dinmicas territoriales de Tarija han sido de-terminadas por la expansin de la industria del gas, instalndo-se empresas de exploracin y explotacin a gran escala, con un importante efecto indirecto a travs de la renta fiscal producida por sus impuestos. La atractiva actividad provoc la llamada guerra del gas en Bolivia, con disputas nacionales sobre las estrategias para aprovechar sus utilidades. As, la formacin de territorios en la regin dej de ser un proceso endgeno para pasar a ser fuertemente influenciado por factores externos.

    Las rentas del gas han fomentado la inversin pblica en Tarija y provocado cambios institucionales para facilitar la expansin de la industria, lo que a su vez ha transformado los patrones de relacin entre el Estado, las compaas gasferas y la sociedad

    civil. El boom del gas reaviv los conflictos internos alrede-dor de la tierra y los recursos naturales, motivando reivin-dicaciones de los mltiples actores rurales, como gana-deros, campesinos agriculto-res, menonitas, indgenas y el

    movimiento sin tierra. Se han establecido diversas formas de articulacin, debilitando las alianzas de grupo y facilitando relaciones ms asimtricas y el clientelismo.

    Este auge ha sido visto como el modo para reposicionar la zona del Chaco dentro de Tarija, en Bolivia y del pas en Sudamrica. Sin embargo, dado que el gas es un recurso agotable, ltimamen-te ha surgido la preocupacin por aprovechar sus rentas para di-versificar las actividades de la regin, hacindolas ms inclusivas.

    De acuerdo a los investigadores, la reduccin de la pobreza en Tarija se considera un resultado de la accin del gobierno local y de la propia poblacin, que ha logrado ejercer la presin suficiente por los recursos, mientras que la articulacin entre capital social y poltico ha dado lugar a la formacin de alianzas para apalancar recursos y posicionar grupos antes excluidos, con resultados mltiples.

    A su vez, aprecian un cambio institucional en el control de re-cursos como el gas y la tierra, apuntando a facilitar la expan-sin de los hidrocarburos, asociado a un intento por articular los beneficios de ese crecimiento a las dinmicas territoriales.

    Una pregunta clave es cmo pueden los actores de cada lugar influir para que las inversiones forneas se enmarquen en estrategias de desarrollo local, que puedan adems compatibilizarse con otras actividades.

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    Los territorios deberan contar con capacidades para manejar los procesos de grandes inversiones externas antes que estas lleguen, seala Anthony Bebbington.

    Experiencias en Bolivia y Ecuador: Los dismiles efectos de las inversiones extraterritoriales Ma. Elena Montory

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    En cuanto a los impactos ambientales, aunque no se observan grandes da-os, las zonas ms afectadas son las de la poblacin vulnerable. Por eso los investigadores coinciden en la necesidad de hacer que la poltica pblica y privada confluyan en una gobernanza ambiental que permita el xito de los desarrollos territoriales rurales, favoreciendo la disminucin de la desigual-dad y propiciando la sustentabilidad ambiental.

    Creo que los primeros pasos para construir una dinmica territorial posi-tiva son superar las desconfianzas y brechas que separan los actores en la regin para empezar a buscar consensos, reflexiona Anthony Bebbington, uno de los investigadores. Seala que en Tarija se armaron mesas de traba-jo antes del auge de los hidrocarburos, esfuerzo que no perdur y que fue considerado una maniobra poltica por algunos. Me parece que una mesa de dilogo a nivel departamental podra ser interesante, donde tambin par-ticipen representantes de empresas hidrocarburferas, entre otros, seala.

    Para el acadmico de la Universidad de Clark, Estados Unidos, el tema de fondo es que los territorios deberan contar con capacidades para manejar los procesos de grandes inversiones externas antes que estas lleguen. El problema es que mayormente el proceso se da al revs: primero el boom, y luego intentos de arreglar el problema institucional. Pero en muchos casos esto ya es tarde y el tren ya ha salido de la estacin. Construir instituciona-lidad ex post facto es muchsimo ms difcil cuando las rentas ya han tenido los efectos distorsionadores que tantas veces producen, indica Bebbington.

    Qu capacidades permitiran a un territorio avanzar hacia el anhelado mix en-tre crecimiento, inclusin y sustentabilidad? l destaca algunas de carcter intan-gible -como confianza, accin colectiva y capacidad de ver el desarrollo a largo plazo- y otras concretas, tales como sistemas de ordenamiento territorial para planificar, modelos de monitoreo ambiental y vigilancia de rentas, entre otros.

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    10Experiencias en Bolivia y Ecuador: Los dismiles efectos de las inversiones extraterritoriales Ma. Elena Montory

    Caf y maz en Ecuador

    La provincia ecuatoriana de Loja ubicada en la sierra sur, casi en la frontera con Per ha vivido dos procesos de inversin extraterrito-rial muy dismiles: el caf orgnico en la zona de Cariamanga y el maz hbrido de Pindal.

    El boom del caf tuvo su antecedente en su crisis mundial vivida de 1999 a 2002, que provoc una cada estrepitosa de su precio, de la que solo lograron remontar en Loja las reas capaces de cultivar caf de altura. La coalicin cafetalera formada por actores locales como caficulto-res, ONGs, organizaciones campesinas y cooperativas de ahorro y cr-dito rural vena trabajando desde haca unos aos cuando se encontr con los precios en picada, un masivo xodo de campesinos a Espaa y el consiguiente abandono de los cafetales para transformarlos en potreros para ganado. Sin embargo, reaccion apostando por una bsqueda activa de apertura de nuevos mercados orgnicos en Europa, dndole un giro significativo a Cariamanga.

    El caf orgnico implic un cambio tecnolgico, evolucionando al pro-ceso de lavado de caf, al que el 40% de los hogares cafetaleros de la zona se ha sumado. La nueva modalidad implica bastante ms trabajo, exigiendo mayor cantidad de mano de obra, lo que hace a su dinmica econmica ms redistributiva y favorable a la equidad de gnero, siendo una importante fuente de trabajo para la mujer. A su vez, debi vincularse con programas de proteccin ambiental para cumplir con los parmetros exigidos por los mercados orgnicos.

    Por su parte, el xito del maz comenz el 2001, con la recuperacin eco-nmica tras la crisis de fin de siglo. En menos de una dcada la produccin

    Enclave o cluster

    Un factor decisivo para que las inversiones forneas sean sustentables para los territo-rios es si estas se concretan bajo el modelo de enclave o de cluster. El primero se refiere a dinmicas de extraccin de recursos que li-mitan la integracin de emprendedores loca-les, dominando los espacios institucionales. Los enclaves utilizan poca mano de obra lo-cal, por lo que el territorio y su gente casi no tienen cmo beneficiarse de los proyectos, sobrellevando costos ambientales, sociales y econmicos.

    En cambio, al modelo de cluster implica la articulacin amplia del proyecto con actores locales, tales como mano de obra, proveedo-res, instituciones gubernamentales, universi-dades y asociaciones, bajo lgicas de compe-tencia y colaboracin. Esto se traduce en un aumento de la productividad de las empresas de la zona, incentivando la innovacin y em-prendimiento. Sus efectos econmicos y so-ciales suelen ser positivos, en especial si los actores locales tienen poder y capacidad de representar sus intereses.

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    de pollos y huevos se ha duplicado, generando un aumento de la demanda de grano aparejado con la proteccin a la produc-cin ecuatoriana, ya que est prohibido importar maz. La zona lojana de Pindal ofrece condiciones ptimas para su cultivo, con menores costos y tiempo de secado.

    Nuevos actores, en su mayora externos, llegaron promocionando paquetes tecnolgicos con semillas hbridas e insumos qumi-cos. El aumento de la demanda y la mejora vial propici la compe-tencia entre compradores locales y extra-regionales. Se estableci en la zona un conjunto de servicios y empresas vinculadas al maz, reflejando la formacin de un cluster que transform la economa urbana y la conectividad de los pueblos de Pindal y Alamor.

    A diferencia de la zona cafetalera, aqu no se contaba previamente con una agrupacin local que diera respuesta al renovado escena-rio, sino que esta surgi a posteriori, concretada en organizaciones campesinas que buscan promover el comercio asociativo del maz.

    Comparando, el estudio de estos dos casos indica que el maz naci en regiones con larga historia de pequea y mediana propiedad in-dependiente donde se instal una dinmica econmica controlada principalmente por intereses empresariales externos al territorio; mientras que el caf naci en regiones con histrico predominio latifundista, pero donde, al contrario, la dinmica econmica ha logrado ser mejor controlada por los actores locales, an cuando intervienen tambin actores e inversiones extraterritoriales.

    La dinmica del maz implica mayor crecimiento econmi-co, menos distribucin, prdida del control local sobre la

    economa, ms especializacin productiva y deterioro am-biental. A su vez, la del caf ha significado menores ganan-cias monetarias, ms redistribucin de los ingresos, mayor control local sobre los procesos, ms diversificacin produc-tiva y sustentabilidad ambiental. El tipo de mercados basa-do en productos orgnicos y de comercio justo crea mejores incentivos para combinar crecimiento con sustentabilidad que los mercados de commodities, como el maz seco, donde se privilegia ms el volumen que la calidad del producto, explica Pablo Ospina, acadmico de la Universidad Andina Simn Bolvar, Ecuador.

    Sin embargo, los campesinos se vincularon mucho ms rpida-mente en la dinmica maicera. Eso debido a que los resultados econmicos del cambio al maz hbrido fueron ms inmediatos y notorios, mientras los del caf orgnico han sido ms paulati-nos e imponen mayor exigencia a la mano de obra.

    Los investigadores aseguran que ambas dinmicas son an precarias e iniciales, ya que dependen de un nico producto, aumentando por ende la vulnerabilidad de los campesinos y el territorio. No se ha producido todava una diversificacin productiva ni una sinergia econmica estable entre ciudades intermedias, lo que podra darle mayor estabilidad al proceso, favoreciendo un crecimiento redistributivo. A esa vulnera-bilidad, el maz suma el escaso control local sobre la red de intermediacin y de crdito, la dinmica de cambio tecnol-gico y sus impactos ambientales. Situacin que ha fomentado un emergente descontento entre las organizaciones y familias campesinas, quienes estn comenzando a buscar alternativas.

    Experiencias en Bolivia y Ecuador: Los dismiles efectos de las inversiones extraterritoriales Ma. Elena Montory

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    Protagonistas en su propia cancha

    En los escenarios descritos, una pregunta clave es cmo pue-den los actores de cada lugar influir para que las inversiones forneas se enmarquen en estrategias de desarrollo local, que puedan adems compatibilizarse con otras actividades.

    Para Bebbington una tarea pendiente en Tarija es estudiar la situacin del agua en el Chaco y cmo su disponibilidad est siendo mermada por la extraccin de hidrocarburos, ya que contando con una mayor cantidad y calidad de ese recurso se podra fortalecer otras actividades. Tambin sugiere una zo-nificacin ecolgica-econmica, un ordenamiento territorial basado en la consulta y vinculante, junto con instrumentos como fondos soberanos a nivel subnacional para no gastar las rentas tan rpido. Son cosas que hay que exigir, no se regalan as no ms. Esto implica un rol importante para las organizaciones, los movimientos sociales y la prensa indepen-diente, que ofrece un espacio para comentar y difundir estas

    exigencias. Sin embargo, estas deben ser estratgicas, bien pensadas y no populistas, reflexiona.

    En el caso de Loja, Ospina propone sinergias: La tecnologa del caf orgnico basado en recursos locales puede acomodarse a una gran variedad de rboles frutales para sombra y con la cercana de bos-ques naturales que pueden ser apropiados para el turismo. Como el maz es un monocultivo, dificulta la diversificacin productiva, aun-que como su trabajo se concentra en ciertas pocas permite tiempos desocupados que se podran aprovechar en otras actividades.

    El cuanto al Estado, opina que debera subsidiar los cultivos orgnicos, ya que hasta ahora solo lo hace con los fertilizantes qumicos. Podra promover programas para la agricultura si-milares a los que tiene para la conservacin de bosques natura-les, que han ayudado a comunidades productoras de caf para prepararse para actividades de promocin turstica, sugiere. Esto en un escenario donde hoy se debate la posibilidad de una nueva poltica de redistribucin de tierras y aguas.

    Experiencias en Bolivia y Ecuador: Los dismiles efectos de las inversiones extraterritoriales Ma. Elena Montory

    Para profundizar:

    Dinmicas econmicas territoriales en Loja, Ecuador: cre-cimiento sustentable o pasajero? Pablo Ospina et al. Docu-mento de Trabajo N 76 Programa Dinmicas Territoriales Rurales. Rimisp Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural.Ver AQU.

    Dinmicas territoriales y formacin de territorios en contextos de expansin de industrias extractivas. Tarija, Bolivia. Hino-josa et al. Documento de Trabajo N 89 Programa Dinmicas Territoriales Rurales Rimisp Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural. Ver AQU.

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    Una de las hiptesis centrales al inicio del programa de Dinmicas Territoriales Rurales, que coordina Rimisp, postulaba la existencia de relaciones de causalidad circular entre agentes (individuos u organizaciones dentro y fuera del territorio), los activos controlados por estos y las instituciones (formales o informales) que regan las relaciones entre los agentes. Una hiptesis, subor-dinada a la anterior, planteaba que las dinmicas capaces de generar crecimiento con inclusin social (menos pobreza y ms equidad) eran el resultado de la presencia de agentes en coaliciones que podemos denominar desarrollistas, por contraste con aque-llas que tienen impactos negativos en pobreza y equidad y que Peter Evans llamara predatorias. Los resultados obtenidos por el programa sobre la evolucin del ingreso (o consumo) per cpita, del ndice Gini y de la pobreza en los territorios de los pases de latinoamericanos, muestran que las coaliciones desarrollistas son ms la excep-cin que la regla, pues solo un 14% de los terri-torios analizados exhibe tendencias favorables en los tres indicadores.

    Una lectura desde el institucionalismo histrico postulara que dichos resultados seran atribuibles

    a la existencia de entramados institucionales cuya evolucin estuvo determinada por estructuras de larga data y cuya persistencia solo es alterada por acontecimientos o shocks ms o menos radicales. La presencia de estructuras agrarias tipo latifundio aparecen en muchos pase