empoderamiento femenino

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    08-Jul-2016
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MUJERES Y EMPODERAMIENTO

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  • RED DE BIBLIOTECAS VIRTUALES DE CIENCIAS SOCIALES DE AMERICALATINA Y EL CARIBE, DE LA RED DE CENTROS MIEMBROS DE CLACSO

    http://www.clacso.org.ar/biblioteca

    Empoderamiento femenino: alternativa tica del conflicto entreEmpoderamiento femenino: alternativa tica del conflicto entresexismo e identidad de gnero.sexismo e identidad de gnero.

    Una oferta equitativa en las grietas econmicas del sistema

    Aura Violeta Aldana Saraccini

    RESUMEN

    Parte el tema de que, aunque de vieja data, los conflictos de gnero definidos como tales,pertenecen a los ltimos momentos de la Modernidad y, tienen su derivacin en laextensin de los derechos de ciudadana, en los que el principio de la igualdad se recogepolticamente con carcter de obligatoriedad en todos los textos legales. Desde laDeclaracin Universal de los Derechos Humanos (1948), las Constituciones Polticas ydocumentos internacionales, incluyendo convenciones y pactos de derechos humanos,civiles y sociales, etc. Pero, que paradjicamente, para las mujeres la enajenacin delderecho a participar en la toma de decisiones, es una inequidad producida por ladesigualdad en el ejercicio del poder. Que tiene su base en el prejuicio de establecerdiferencias por sexo. Lo que la feminista espaola Mara Elena Simn llama "Un prejuicioancestral, perverso y universal".

    Desde la teora social crtica Freire (1970), (Gramsci (1971), Foucault (1980) y otros, seasume, en concordancia con teoras feministas y de gnero, que: la conquista del poder empoderamiento por parte de las mujeres, en la misma proporcin y condiciones que loshombres, especialmente para participar en la produccin no domstica, es un derechoinalienable cuyo alcance se constituye en una alternativa tica. Pues permite, si no acabar,s coadyuvar a la solucin del conflicto sexismo e identidad de gnero. Porque es injustoque en estos inicios del siglo XXI (y de nuevo milenio), a pesar de acuerdos yprocedimientos legales, las barreras culturales, econmicas y sociales impuestas a lasmujeres, por el slo hecho de serlo, les impiden optar y ejercer realmente el poder. Loilustran estadsticas, y no provenientes precisamente del movimiento feminista, queidentifican el reducido nombramiento de mujeres en puestos de eleccin y en cargos

  • pblicos y de direccin. Y, las que logran incursionar en esta actividad, por lo general ymuchas veces con la oposicin de los hombres, no se libran de enfrentar enormesdificultades, para su desarrollo.

    Se identifica que empoderarse significa, para la persona, adquirir el control de su vida,definir su propia agenda y lograr la habilidad de hacer cosas que reafirmen su identidademancipada y emancipadora. Y, se deduce que, mientras persista la denominada divisinsexual del trabajo que dentro de las relaciones sociales designa a los hombres, para laboraren la esfera pblica y a las mujeres, para el trabajo domstico, enfrentando la doble omltiple jornada laboral, sern an relativamente pocas las mujeres con posibilidad dedestinar el tiempo y los recursos necesarios a la actividad de direccin. Hecho querecrudece la injusticia imperante en la economa del libre mercado caracterizada pormuchas exclusiones, entre ellas la de las mujeres.Se concluye, adems, que el conflicto entre sexos-gneros (sexismo e identidad), tiene sucausa ltima en la concepcin que hace de la mujer el antnimo del hombre y viceversa. Oque a lo sumo, hace de ambos, pares complementados como superior e inferior. Concepcinque vuelve permanente y persistente el conflicto, pues a pesar de diferencias de pocas yregmenes de convivencia comunitaria, los prejuicios an impiden, que siquiera aflore o senombre y, menos que se resuelva. Y, que por tanto, enfrentarlo es el desafo de las mujeresy los hombres comprometidos con las transformaciones sociales, que acaben con cualquiertipo de exclusin, incluida la de gnero.

  • INTRODUCCIN(A manera de justificacin conceptual y metodolgica)1

    "Nos toca edificar una nueva casa con materiales de derribo y tcnicas heredadas".

    Mara Elena Simn Rodrguez1

    Negociacin es la palabra clave y quiz hasta paradigmtica de estos tiempos, por suutilidad en la resolucin de conflictos dentro de los marcos de la democracia. Pero, paraque los resultados del proceso negociador realmente fueran justos, debieran, las o losnegociadores con sus diferencias, estar en igualdad de condiciones, por no decir de fuerza.Aunque, quiz si tal igualdad se diera as de absoluta, la negociacin estara de ms, pueslos conflictos surgen, y se agudizan precisamente, no slo debido a la disparidad deintereses entre las partes contendientes, sino por las marcadas desigualdades (inevitables enla realidad que supuestamente "homognea", desune como constante) en la posesin delpoder que agudiza la desventaja en el momento de la toma de decisiones.

    Precisamente, Ignacio Gonzlez Faus2 en una especie de pequeo anlisis trascendentaldel dilogo, cree necesario afirmar que si dialogamos es, en primer lugar, porque no somostan radicalmente distintos, sino que algo en comn tenemos (llmesele la razn, lahumanidad o como se prefiera). Y, en segundo lugar, si dialogamos es porque alguiensomos. Pero, sin embargo, sucede que, aun siendo alguien y teniendo una identificacinglobal, podemos acabar matndonos a menos que aadamos: si dialogamos es porque elotro es alguien. Sin este tercer factor no acaba de nacer el dilogo. Esto es lo que parececonvertirse, para la Posmodernidad, (etapa en que, aunque a medias, debemos aceptar quevivimos en Latinoamrica) en una llamada a la tica que la supera.

    Por eso, en las concepciones y prcticas relacionadas con el gnero femenino y masculino,negociacin y conflicto, son trminos que forman parte de su esencialidad. Dadas lasgrandes y marcadas disparidades en que discurren sus relaciones desde lo cotidiano hasta loinstitucional o desde lo privado hasta lo pblico, tal se ha dado en denominar a los espaciosocupados por ambos. Esa cohabitacin, convivencia y coexistencia entre hombres ymujeres, ostenta la distincin de ser la ms ancestral del universo; pero no por ello hadejado de adolecer de falta de civismo y paz. Por eso es que, an queda mucho camino porrecorrer, para llegar a las ms avanzadas y eficaces formas de afrontar los conflictos entregneros. Debido, fundamentalmente, a que el cultural dimorfismo sexual entre fminas yvarones an es ms fuerte que los postulados y normas jurdico-sociales conquistadas por elmovimiento y sus pensadoras y pensadores afines.

    1SimnRodrguez,MaraElena(2000):Unapropuestafeminista:Lademocraciavital,ENVONo.231,p.47.2Ver:GonzlezFaus,JosIgnacio(2000):PostmodernidadEuropeayCristianismoLatinoamericano. CuadernoquetienesuorigenenlaconferenciadesuAutorenelcursoPragmatismopostmodernoosolidaridad?deCristianismeiJustcia(cuartotrimestre1987),repetidadespusenelCEMdeValencia,yreelaboradaposteriormenteparaelcursosobreFeyJusticiadelaFundacinSantaMara,enMadrid.RemitimosallectorallibroLainterpelacindelaiglesiaslatinoamericanasalaEuropapostmodernayalasiglesiaseuropeas,editadoporlaCtedradeTeologadelaFundacinSantaMara,dondesepublicacompletoeltrabajo.

  • Hay que reconocer que estos albores no slo del siglo XXI sino de un tercer milenio,presentan avances con respecto a las relaciones de poder entre gneros. Incluso, puedeaseverarse que se cuenta con algunos logros encomiables. Las mujeres, el gnero endesventaja en esa relacin, han avanzado en cuanto a la ocupacin de espacios en el mbitode lo pblico y de lo cvico-ocupacional. Sin embargo, el fenmeno an no deja de serparticular dentro del universo de las relaciones sociales. Pues, a pesar de ser mayoritarias ennmero y superiores corporalmente, por la dotacin para la reproduccin humana, lasmujeres en su conjunto, an ostentan un estatus poltico y social inferior al de los hombres.Su incorporacin, junto a varones de su misma clase y condicin, a sistemas quereconozcan su individualidad y categora de igualdad, es an muy limitada.

    "... antes no lo sabamos, o no eran tantas las que lo saban",3 dice Mara Elena Simnrespecto a los conflictos de gnero definidos como tales. Pues, estos pertenecen a losltimos momentos de la Modernidad y, tienen su derivacin en la extensin de los derechosde ciudadana, en los que el principio de la igualdad se recoge polticamente con carcter deobligatoriedad en todos los textos legales. Por eso, el tema del empoderamiento femenino,especialmente desde la produccin no domstica, se ubica como imperativo ticoalternativo de principios de este siglo XXI. Por la especificidad de ser una poca en la quela globalizacin es ms financiera que productiva. Y, cuyo eje de crecimiento se ubica en elmercado.4

    El tema del conflicto entre gneros, va muy ligado al problema del poder. Y, en eso radica,precisamente, su carcter tico. Primero, porque en la lgica del sistema social vigente,quien no reflexiona sobre las connotaciones del poder, no es consecuente sujeto detransformacin. Pues el orbe, por el imperante abuso de poder que le es inherente almercado absoluto, soporta tal densidad de especulacin, que sirve de caldo de cultivo alsistema patriarcal. El cual impide la canalizacin de los conflictos que l mismo produce yreproduce. Hasta ahora, con limitadsimas excepciones, la solucin es la de la violencia.Prevalece el poder del injustamente ms fuerte, en las relaciones sociales, tanto a nivelmacro como micro.

    Mucho habra que decir aqu, para ilustrar, cmo naciones casi completas, si no fuera por laexcepcin de los beneficios que usufructa una minora de clase dominante, sufren lamiseria econmica (y sus secuela