El retrato de dorian gray oscar wilde (2) (1)

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    15-Apr-2017
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  • Basil Hallward es un artista quequeda enormemente impresionadopor la belleza esttica de un jovenllamado Dorian Gray y comienza aencapricharse con l, creyendo queesta belleza es la responsable de lanueva forma de su arte. Basil pintaun retrato del joven. Charlando en eljardn de Basil, Dorian conoce aLord Henry Wotton, un amigo deBasil, y empieza a cautivarse por lavisin del mundo de Lord Henry.Exponiendo un nuevo tipo dehedonismo, Lord Henry indica quelo nico que vale la pena en la

  • vida es la belleza, y la satisfaccinde los sentidos. Al darse cuenta deque un da su belleza sedesvanecer, Dorian desea tenersiempre la edad de cuando le pinten el cuadro Basil. El deseo deDorian se cumple, mientras lmantiene para siempre la mismaapariencia del cuadro, la figuraretratada envejece por l. Subsqueda del placer lo lleva a unaserie de actos de libertinaje yperversin; pero el retrato sirvecomo un recordatorio de los efectosde cada uno de los actos cometidossobre su alma, con cada pecado la

  • figura se va desfigurando yenvejeciendo.

  • Oscar Wilde

    El retrato deDorian Gray

    ePUB v2.1lan_raleigh 13.07.12

  • Ttulo original: The Portrait of DorianGrayOscar Wilde, 20 de junio de 1890.Traduccin: Julio Gmez de la Serna

    Editor original: lan_raleigh (v1.0 a v2.1)ePub base v2.0

  • P r e f a c i o

    El artista es creador de belleza.Revelar el arte y ocultar al artista

    es la meta del arte.El crtico es quien puede traducir

    de manera distinta o con nuevosmateriales su impresin de la belleza.La forma ms elevada de la crtica, ytambin la ms rastrera, es unamodalidad de autobiografa.

    Quienes descubren significadosruines en cosas hermosas estn

  • corrompidos sin ser elegantes, lo quees un defecto. Quienes encuentransignificados bellos en cosas hermosasson espritus cultivados. Para ellos hayesperanza.

    Son los elegidos, y en su caso lascosas hermosas slo significan belleza.

    No existen libros morales oinmorales.

    Los libros estn bien o mal escritos.Eso es todo.

    La aversin del siglo por elrealismo es la rabia de Calibn alverse la cara en el espejo.

    La aversin del siglo por elromanticismo es la rabia de Calibn al

  • no verse la cara en un espejo.La vida moral del hombre forma

    parte de los temas del artista, pero lamoralidad del arte consiste en hacer unuso perfecto de un medio imperfecto.Ningn artista desea probar nada.Incluso las cosas que son verdad sepueden probar.

    El artista no tiene preferenciasmorales. Una preferencia moral en unartista es un imperdonableamaneramiento de estilo.

    Ningn artista es morboso. Elartista est capacitado para expresarlotodo.

    Pensamiento y lenguaje son, para

  • el artista, los instrumentos de su arte.El vicio y la virtud son los

    materiales del artista. Desde el puntode vista de la forma, el modelo de todaslas artes es el arte del msico. Desde elpunto de vista del sentimiento, elmodelo es el talento del actor.

    Todo arte es a la vez superficie ysmbolo.

    Quienes profundizan, sincontentarse con la superficie, seexponen a las consecuencias.

    Quienes penetran en el smbolo seexponen a las consecuencias.

    Lo que en realidad refleja el arte esal espectador y no la vida.

  • La diversidad de opiniones sobreuna obra de arte muestra que esa obraes nueva, compleja y que est viva.Cuando los crticos disienten, el artistaest de acuerdo consigo mismo.

    A un hombre le podemos perdonarque haga algo til siempre que no loadmire. La nica excusa para haceruna cosa intil es admirarlainfinitamente.

    Todo arte es completamente intil.

    OSCAR WILDE

  • C A P T U L O 1

    El intenso perfume de las rosasembalsamaba el estudio y, cuando laligera brisa agitaba los rboles deljardn, entraba, por la puerta abierta, unintenso olor a lilas o el aroma msdelicado de las flores rosadas de losespinos.

    Lord Henry Wotton, que habaconsumido ya, segn su costumbre,innumerables cigarrillos, vislumbraba,desde el extremo del sof donde estaba

  • tumbado tapizado al estilo de lasalfombras persas, el resplandor de lasfloraciones de un codeso, de dulzura ycolor de miel, cuyas ramas estremecidasapenas parecan capaces de soportar elpeso de una belleza tan deslumbrantecomo la suya; y, de cuando en cuando,las sombras fantsticas de pjaros envuelo se deslizaban sobre las largascortinas de seda india colgadas delantede las inmensas ventanas, produciendoalgo as como un efecto japons, lo quele haca pensar en los pintores de Tokyo,de rostros tan plidos como el jade, que,por medio de un arte necesariamenteinmvil, tratan de transmitir la sensacin

  • de velocidad y de movimiento. Elzumbido obstinado de las abejas,abrindose camino entre el alto cspedsin segar, o dando vueltas con montonainsistencia en torno a los polvorientoscuernos dorados de las desordenadasmadreselvas, parecan hacer msopresiva la quietud, mientras los ruidosconfusos de Londres eran como las notasgraves de un rgano lejano.

    En el centro de la pieza, sobre uncaballete recto, descansaba el retrato decuerpo entero de un joven deextraordinaria belleza; y, delante, acierta distancia, estaba sentado el artistaen persona, el Basil Hallward cuya

  • repentina desaparicin, hace algunosaos, tanto conmoviera a la sociedad ydiera origen a tan extraas suposiciones.

    Al contemplar la figura apuesta yelegante que con tanta habilidad habareflejado gracias a su arte, una sonrisade satisfaccin, que quiz hubierapodido prolongarse, ilumin su rostro.Pero el artista se incorpor bruscamentey, cerrando los ojos, se cubri losprpados con los dedos, como si tratarade aprisionar en su cerebro algnextrao sueo del que temiese despertar.

    Es tu mejor obra, Basil dijolord Henry con entonacin lnguida,lo mejor que has hecho. No dejes de

  • mandarla el ao que viene a la galeraGrosvenor. La Academia es demasiadogrande y demasiado vulgar. Cada vezque voy all, o hay tanta gente que nopuedo ver los cuadros, lo que eshorrible, o hay tantos cuadros que nopuedo ver a la gente, lo que todava espeor. La galera Grosvenor es el sitioindicado.

    No creo que lo mande a ningnsitio respondi el artista, echando lacabeza hacia atrs de la curiosa maneraque siempre haca rer a sus amigos deOxford. No; no mandar el retrato aningn sitio.

    Lord Henry alz las cejas y lo mir

  • con asombro a travs de las delgadasvolutas de humo que, al salir de sucigarrillo con mezcla de opio, seretorcan adoptando extraas formas.

    No lo vas a enviar a ningnsitio? Por qu, mi querido amigo? Qurazn podras aducir? Por qu sois unasgentes tan raras los pintores? Haciscualquier cosa para ganaros unareputacin, pero, tan pronto como latenis, se dira que os sobra. Es unatontera, porque en el mundo slo hayalgo peor que ser la persona de la que sehabla y es ser alguien de quien no sehabla. Un retrato como se te colocaramuy por encima de todos los pintores

  • ingleses jvenes y despertara los celosde los viejos, si es que los viejos sonan susceptibles de emociones.

    S que te vas a rer de m replic Hallward, pero no me esposible exponer ese retrato. He puestoen l demasiado de m mismo.

    Lord Henry, estirndose sobre elsof, dej escapar una carcajada.

    S, Harry, saba que te ibas a rer,pero, de todos modos, no es ms que laverdad.

    Demasiado de ti mismo! A fema, Basil, no saba que fueras tanvanidoso; no advierto la menorsemejanza entre ti, con tus facciones

  • bien marcadas y un poco duras y tu pelonegro como el carbn, y ese jovenadonis, que parece estar hecho de marfily ptalos de rosa. Vamos, mi queridoBasil, ese muchacho es un narciso, yt, bueno, tienes, por supuesto, un aireintelectual y todo eso. Pero la belleza, labelleza autntica, termina dondeempieza el aire intelectual. El intelectoes, por s mismo, un modo deexageracin, y destruye la armona decualquier rostro. En el momento en quealguien se sienta a pensar, todo l seconvierte en nariz o en frente o en algoespantoso. Repara en quienes triunfan encualquier profesin docta. Son

  • absolutamente imposibles. Con laexcepcin, por supuesto, de la Iglesia.Pero sucede que en la Iglesia no sepiensa. Un obispo sigue diciendo a losochenta aos lo que a los dieciocho lecontaron que tena que decir, y laconsecuencia lgica es que siempretiene un aspecto delicioso. Tu misteriosojoven amigo, cuyo nombre nunca me hasrevelado, pero cuyo retrato me fascinade verdad, nunca piensa. Estoycompletamente seguro de ello. Es unahermosa criatura, descerebrada, quedebera estar siempre aqu en invierno,cuando no tenemos flores que mirar, ytambin en verano, cuando buscamos

  • algo que nos enfre la inteligencia. No tehagas ilusiones, Basil: no eres enabsoluto como l.

    No me entiendes, Harry respondi el artista. No soy como l,por supuesto. Lo s perfectamente. Dehecho, lamentara parecerme a l. Teencoges de hombros? Te digo la verdad.Hay un destino adverso ligado a lasuperioridad corporal o intelectual, eldestino adverso que persigue por toda lahistoria los pasos vacilantes de losreyes. Es mucho mejor no ser diferentede la mayora. Los feos y los estpidosson quienes mejor lo pasan en el mundo.Se pueden sentar a sus anchas y ver la

  • funcin con la boca abierta. Aunque nosepan nada de triunfar, se ahorran almenos los desengaos de la derrota.Viven como todos deberamos vivir,tranquilos, despreocupados, impasibles.Ni provocan la ruina de otros, ni lareciben de manos ajenas. Tu situacinsocial y tu riqueza, Harry; mi cerebro, elque sea; mi arte, cualquiera que sea suvalor; la apostura de Dorian Gray: todosvamos a sufrir por lo que los dioses noshan dado, y a sufrir terriblemente.

    Dorian Gray? Es as como sellama? pregunt lord Henry,atravesando el estudio en direccin aBasil Hallward.

  • S; as es como se llama. No tenaintencin de decrtelo.