El Mediterráneo y su mundo; The UNESCO Courier: a window ...· El Mediterráneo:...

download El Mediterráneo y su mundo; The UNESCO Courier: a window ...· El Mediterráneo: tierra,mar,historia

of 48

  • date post

    11-Feb-2019
  • Category

    Documents

  • view

    213
  • download

    0

Embed Size (px)

Transcript of El Mediterráneo y su mundo; The UNESCO Courier: a window ...· El Mediterráneo:...

El CorreoEl Mediterrneo

y su mundo

v-: 11 -.''&*&{

t * k_ /'

-Jl*1 >i)il

-

11*

Y

' K&

i s

p*

M

MHffi'L ^w

y

r. ,

La hora de los pueblos40 Repblica Arabe Egipcia

La calle

Tierra de viejsima civilizacin, el Mediterrneo lo es tambin naturalmente de urbani

zacin intensa. De Biblos a Barcelona, deKairun a Dubrovnik, de Estambul a El Cairo, las ciudades se han multiplicado a lo largode los milenios en la cuenca, imprimiendo unanota esencial a su paisaje y a su vida social. Enla ciudad mediterrnea la casa, mbito hermtico de lo privado, se opone estrictamente almbito pblico formado por el entramado de

E

I a)j

y la consolidacin de formas parlamentariasburguesas en varios pases mediterrneoshubieran de acercarlos por fin a las pautastpicas de la Europa avanzada, una serie deinesperados reveses haba de agudizar losenfrentamientos entre los diversos bandos ylas fisuras que hendan esas sociedades. Enefecto, a pesar de intentos republicanos enPortugal, Grecia y Espaa y el establecimiento de un parlamentarismo abierto a lossocialistas en Italia, la Primera GuerraMundial habra de intensificar las contra

dicciones internas de estos pueblos. Adems, su condicin de europeos los habalanzado, o habra de lanzarlos, a una seriede guerras coloniales desastrosas que aumentaron sus divisiones y desgarros, comola espaola contra los Estados Unidos enFilipinas y Cuba en 1898 o las posterioresitalianas contra diversos pases africanos,sin excluir las portuguesas en Africa.

Fue as como todos estos pases, en losdecenios posteriores a la Gran Guerra Europea que termin en 1918, fueron desembocando en diversas formas de fascismo.

Ese fascismo fue un invento poltico mediterrneo. Fue una forma de suprimir larevuelta popular y de imponer la paz mediante el dominio de un partido nico, aliado a unas clases altas temerosas de perderlotodo si triunfaba una imaginada y temidarevolucin proletaria. El fascismo fue puesun movimiento retrgrado que aspir a ladomesticacin de las clases populares por lademagogia o el terror y cuyo origen estuvoen la Europa meridional, aunque paradjicamente fuera ms al norte, en Alemania,

donde haba de encontrar su expresin msviolenta y extrema.

Hubo breves intervalos realmente demo

crticos: experimentos republicanos o radicales a los que las clases dominantes, aliadas

Pgina en color

Arriba: Mar cerrado por excelencia, el Mediterrneo ha estado siempre abierto almundo exterior. Las tres grandes civilizaciones que en sus riberas nacieron cristiana, musulmana, bizantina supieronllevar su mensaje y su Influjo hasta losms remotos confnes. En el Mediterrneo

tuvieron cuna grandes viajeros y descubridores como Estrabn, Ibn Batuta y ElBakrai. Y mediterrneos fueron dos

hombres que contribuyeron decisivamente a ampliar el mundo conocido de supoca: el veneciano Marco Polo,que en elsigloXIIIabripara Occidente los caminosdel Asia central y de China, y el genovsCristbal Coln, que le abri los de Amrica. En la foto, la recoleccin de la pimienta, miniatura del Libro de las maravillas de

Marco Polo en un manuscrito del siglo XV.

Abajo: En la civilizacin mediterrnea lamuerte lleva a menudo aparejado todo unritual cuyo objetivo es desdramatlzar eltrnsito Insertndolo en el flujo de la vidasocial. La foto muestra una escena de la

mentacin fnebre en el sepulcro del caballero castellano Sancho Sez de Carrillo

(fines del siglo XIII) que se conserva en elMuseo de Arte de Catalua de Barcelona.

a los militares o a partidos de corte fascisti-zante o abiertamente fascista, no permitieron el triunfo. Y, sin embargo, precisamente durante ese periodo histrico las fuerzasdel cambio social estaban ya en marcha.Llegara un da, en todos estos pases, enque los regmenes dictatoriales y antidemocrticos vendran a ser inservibles e inade

cuados para una zona del mundo europeoplenamente transformada.

La transformacin del Mediterrneo ha

sido en cierto modo oscurecida por esospropios regmenes, que daban una imagenmucho ms atrasada de las sociedades queencubran. Ya en los decenios anteriores a

la Primera Guerra Mundial Italia y, en menor medida, Espaa eran pequeas potencias industriales. Bajo la gida misma delfascismo, en ambos pases haban de crearsegrandes empresas de capitalismo industrialestatal, establecidas para compensar la faltade inversin del capital privado.

Italia, liberada del fascismo por la invasin aliada en 1945, fue el primer pas enexperimentar lo que vino a calificarse de"milagro econmico" en el decenio de 1950.El "milagro econmico" espaol ocurriraen el decenio siguiente, a partir de 1959.Durante ese periodo, y en menor grado enaos subsiguientes, estos pases experimentaron crecimientos espectaculares de la produccin industrial, slo superados en aquella poca por el Japn. Al mismo tiempo, lapoblacin agrcola disminua ao tras ao aun ritmo acelerado, sin que disminuyera enabsoluto la produccin agraria. Se estabaponiendo en marcha una verdadera "des-campesinizacin" de esas sociedades, que,aunque menos marcada en Portugal, iba aafectarlas a todas. Las ciudades, cuyo crecimiento (realmente explosivo en el caso espaol) no tiene paralelo en la historia europea por la brevedad con que ocurri, nopodan absorber las masas de inmigrantesrecin llegados: Miln, Turin, Barcelona,Madrid, Bilbao, Atenas doblaron o triplicaron su poblacin en un par de decenios. Susinacabables suburbios se llenaron de ba

rrios improvisados de chabolas, de los quelos bidonvilles parisienses no eran ms queun eco en menor escala.

En medio de este trasvase masivo de

poblacin del campo a la ciudad, del agro ala industria, otros dos fenmenos vinieron arescatar a estos pases de una situacin social y polticamente explosiva: la expansiny prosperidad econmicas europeas de losaos 60 y el turismo . La primera que durprcticamente hasta 1974 estaba destinada a absorber una enorme cantidad de ma

no de obra sudeuropea. Millones de griegos, espaoles, yugoslavos, turcos, portugueses e italianos pasaran Alpes o Pirineospara hallar trabajo. Sus remesas a las familias fortalecieron las monedas de sus respectivos pases y aumentaron el poder adquisitivo de sus destinatarios, dando mayor impulso al mercado interior de esos pases.Las ventajas para los pases receptores(Rep. Fed. de Alemania, Suiza, Holanda,Francia) eran naturalmente mayores aun,pues reciban mano de obra dcil, barata,en perfecto estado de salud y mayor deedad.

Por su parte , el turismo fue una inesperada fuente de ingresos para los pases del

Poralgunos de sus aspectos Libiapresenta un caso especial entre los pases mediterrneos. Pas Inmenso, como sus vecinos Argelia y Egipto, tiene una de las densidades ms bajas delmundo (slo 2habitantes porkm2). Su renta por habitante es,en cambio, una de las ms altas de lacuenca, superior a la de Espaa e Italia, loque se debe esencialmente a los Ingresosque proporcionan los enormes yacimientos petrolferos. Elporcentaje de la poblacin agrcola es bajo yalto el empleado enlos servicios. En la foto, cabeza de medusaprocedente de Leptls Magna, ciudad fenicia, cartaginesa y romana cuyas ruinassubsisten cerca de Trpoli, la capital libia.

Sur. Unos ingresos que, por primera vez,no iban a quedar restringidos a la clasepudiente sino que afectaran a las gentes dela ms diversa condicin. El turismo masivo

revitaliz la industria de la construccin,

multiplic los talleres mecnicos, dio trabajo temporal veraniego a miles de millaresde jvenes sin especializacin, potenci laslneas areas nacionales, ayud a financiarla construccin de la nueva red de autopistas y aeropuertos y aceler los cambios dementalidad que ya haban sido puestos enmarcha por otras fuerzas histricas.

El caso es que, a mediados de la dcadade los aos 70, si no antes,- estos pases noeran ya lo que haban sido. Naturalmente,cualquiera que los visitara entonces iba aencontrar en ellos no slo huellas del pasado sino imgenes del mundo preindustrial.No es nada difcil hallarlas aun en Portugal,en ciertos lugares de Andaluca, en el Medioda rural italiano, en Apulia o en Sicilia,en muchas islas griegas y tambin en laszonas montaosas del interior heleno. Y si.

bien las cifras estadsticas de telfonos, au

tomviles, enseres electrodomsticos y dems utensilios son aun ms bajas por cadamil o cien habitantes que las que se dan en elresto de Europa, lo interesante es que lasunas se van . acercando a las otras de un

modo paulatino e indudable. Otros datos,

17

como los porcentajes de estudiantes en lasuniversidades, el tamao de las familias ytambin, por desgracia, las cifras de delincuencia y paro se asemejan cada vez ms,cuando no coinciden, con las dems euro

peas. Sin que haya ocurrido una equiparacin total entre las dos Europas, el procesode acercamiento en este terreno ha llegadoa un punto en que ya parece imposibledefender la idea de que una y otra estabandestinadas a no encontrarse nunca.

A partir de 1974, con la cada de losregmenes reaccionarios y ms o menos fas-cistoides de Portugal y Grecia y el desmoronamiento a partir del ao siguiente del rgimen franquista en Espaa, la atencin mundial vino a fijarse en el Mediterrneo. Pareca como si, en aquella zona, slo Italia, quegozaba de una constitucin liberal desde1948, hubiera podido escapar a la frmulapoltica dictatorial. Adems, la violencia delas recientes guerras civiles en Espaa yGrecia pareca haber polarizado irremediablemente a sus poblaciones en campos hostiles, y las guerras coloniales en que sehallaba implicado Portugal no auguraban ala democracia transiciones polticas medianamente pacficas.

Para universal sorpresa fue esto ltimoprecisamente lo que ocurri. Tra