Economía Participativa Traduccion_Hahnel

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Economía Participativa Hahnel

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Economa Participativa

En los aos 1970s, Michael Albert y yo llegamos a la conclusin que la visin de una economa autogestionaria compartida por muchos consejistas, sindicalistas, anarquistas y socialistas era esencialmente correcta, pero, desafortunadamente, esos visionarios econmicos haban fallado al no ofrecer un modelo coherente que explique precisamente cmo podra funcionar su alternativa al capitalismo. Nuestros predecesores en el socialismo libertario ofrecieron comparaciones conmovedoras acerca de las ventajas de la autogestin obrera y comunitaria sobre el capitalismo y el planeamiento autoritario. Pero muy frecuentemente, ellos no respondieron a preguntas difciles sobre precisamente cmo se tomaran las decisiones, o cmo los procedimientos democrticos que propugnaban llevaran a un plan coherente, o por qu habra alguna razn para creer que el plan que emergera sera eficiente, o cmo las personas estaran motivadas para trabajar e innovar. Pero nunca creimos que su visin fuese un sueo imposible. Simplemente se requera de ms trabajo terico para engrosar su visin y demostrar su factibilidad.

En los aos 1980s, un nmero de economistas progresistas se uni a los crticos conservadores que durante mucho tiempo haban sostenido que era imposible coordinar las actividades separadas de grupos de productores y consumidores excepto a travs de los mercados o el planeamiento autoritario. Como George Scialabba lo explic: La mayora de economistas cree que una economa moderna slamente puede funcionar a travs de dos mecanismos: el intercambio de mercado, con tal vez algn tipo de regulacin; o el planeamiento centralizado por una burocracia estatal. Desde el colapso del imperio sovitico, y mucho antes, la inferioridad del planeamiento centralizado era obvia. La ventaja de los mercados, dentro de cualesquiera lmites, es ahora un artculo de f entre los escritores polticos y econmicos, y hasta la premisa de socialistas democrticos incluyendo a escritores en Dissent. Un escepticismo sobre las posibilidades del planeamiento democrtico era parte de la razn por la cual muchos socialistas democrticos apoyaron diversas versiones del socialismo de mercado o economas mixtas. Ellos proclamaron que no exista una tercera va, y acusaron a aquellos, como nosotros, que hicimos un llamado a favor del planemiento propio de productores y consumidores, de estar engandose a si mismos y a terceros. Alec Nove fue uno de los que lanz un desafo en trminos nada inciertos: En una economa industrial compleja la interrelacin entre las partes puede estar basada, en principio, en ya sea contratos negociados libremente [los mercados], o en un sistema de instrucciones de cumplimiento obligatorio de las oficinas de planeamiento [el planeamiento central]. No hay una tercera va.En dos libros publicados en 1991, Michael Albert y yo nos propusimos rectificar las debilidades intelectuales del caso por el planeamiento participativo detallando con exactitud cmo los consejos de trabajadores y consumidores podran coordinar ellos mismos sus esfuerzos en forma consciente, democrtica, equitativa y eficiente. En The Political Economy of Participatory Economics, (Princeton University Press) nosotros presentamos un modelo terico de planeamiento participativo y ofrecimos un anlisis riguroso de sus propiedades. En Looking Forward: Participatory Economics for the Twenty-First Century, (South End Press) nosotros examinamos las complejidades de la toma de decisiones participativa en una variedad de escenarios realistas, y nos referimos a cuestiones prcticas que por conveniencia haban sido ignoradas en los modelos tericos. Desde su publicacin, los crticos abandonaron repentinamente la objecin de que el planeamiento participativo es tcnicamente imposible, y mencionaron nuevas objeciones. Algunos argumentaron que una economa participativa no era deseable en cualquier caso. Otros argumentaron que era incompatible con la naturaleza humana. Y todava otros ms argumentaron que no importaba cun factible y deseable podra ser, no existira manera de trasladarnos de una economa basada en la competencia y en la avaricia que nos tiene atrapados a una economa participativa. Este captulo describe las principales caractersticas de una economa participativa, y examina dos importantes cuestiones que no fueron tratadas en las anteriores presentaciones: cmo una economa participativa protegera el medio ambiente, y cmo una economa participativa se podra beneficiar del comercio y las inversiones internacionales sin socavar sus principios bsicos. Las preocupaciones legtimas acerca de la factibilidad y la cualidad deseable de una economa participativa que han manifestado los crticos durante la pasada docena de aos son examinadas cuidadosamente en el siguiente captulo. La cuestin de cmo trasladarnos de una economa basada en la competencia y en la avaricia al tipo de cooperacin equitativa que caracteriza a una economa participativa es el tema de los cuatro captulos comprendidos en la Parte 4 del libro.Una economa participativa

El modelo de una economa participativa fue diseado para promover: (a) la justicia econmica, o equidad, definida como una retribucin acorde con el esfuerzo, o sacrificio; (b) la democracia econmica, o autogestin, definida como un poder decisorio en proporcin al grado en que uno se ve afectado por la decisin; (c) la solidaridad, definida como una preocupacin por el bienestar de otros, y todos a ser alcanzados sin sacrificar la eficiencia econmica a la vez que se promueve la diversidad de estilos de vida econmicos. Las principales instituciones usadas para lograr esos objetivos son: (1) consejos democrticos de trabajadores y consumidores, (2) trabajos balanceados por poder y atractivo, (3) remuneracin acorde con el esfuerzo a juicio de los compaeros de trabajo de uno, y (4) un procedimiento de planeamiento participativo en el cual los consejos y federaciones de trabajadores y consumidores propongan y revisen sus propias actividades bajo reglas diseadas para rendir resultados que sean tanto eficientes como equitativos.

Consejos de trabajadores En una economa participativa, la produccin se realiza por consejos de trabajadores, donde cada miembro tiene un voto. Cada uno es libre de solicitar la membresa en uno de los consejos de su eleccin, o formar un nuevo consejo de trabajadores con quien quiera. Hay una amplia literatura existente documentando las ventajas del gestin de los empleados. La evidencia es abrumadora en el sentido que la gente con voz y participacin en cmo trabaja no slamente disfruta ms de su trabajo sino que tambin es ms productiva y eficiente. Entonces en vez de ocuparme de las ventajas de la autogestin que deberan estar fuera de duda me ocupo aqu de la propuesta para ampliar la autogestin a travs del balanceo de los trabajos por atractivo y poder, algo que es ms inusual y controvertido.

Cada economa organiza el trabajo en empleos que definen que tareas un individuo particular tiene que realizar. En las economas jerarquizadas, la mayora de los empleos contiene un nmero similar de tareas relativamente poco atractivas y empoderadoras, mientras que unos pocos empleos contienen un nmero de tareas atractivas y empoderadoras. Pero, por qu la vida laboral de algunos debera ser menos atractiva que la de otros? Si acaso nos tomamos la equidad en serio, no requerira eso que los empleos se encuentren balanceados por su atractivo? Y, por qu debera el trabajo empoderar a unos pocos y a otros no? Si queremos que todos tengan una oportunidad igual en participar en la toma de decisiones econmicas si queremos asegurarnos que el derecho formal a participar se traduzca en un derecho efectivo a participar, no requerira esto balancear el poder de los empleos? Si algunos limpian pisos durante toda la semana, ao tras ao, mientras que otros evalan opciones tecnolgicas y atienden reuniones de planeamiento durante toda la semana, ao tras ao, es acaso realista creer que aquellos tienen una oportunidad igual de participar simplemente porque cada uno tiene un voto en el consejo de trabajadores? Si uno se toma en serio la participacin, no requiere eso acaso balancear los trabajos en trminos de poder? La propuesta no apunta a que todos hagan todas las tareas, algo que en todo caso es imposible. Cada persona hara un nmero pequeo de tareas en su complejo de tareas balanceado (CTB) tal como lo hace ahora. Por lo tanto, los CTBs no implican el fin de la especializacin. Pero algunas tareas en los CTBs seran ms atractivas y otras menos, en tanto que otras otorgaran poder y otras no. Adicionalmente, el balanceo se puede lograr en el transcurso de un perodo de tiempo razonable. Las tareas que yo hago no tienen porque estar balanceadas por atractivo y poder cada hora, da, semana, o inclusive mes. Mientras que la reaccin de muchos economistas en contra de los CTBs ha sido feroz, los defensores de la economa participativa creen que existe amplio espacio en la manera de organizar el trabajo para adaptarla a situaciones prcticas a la vez que se eliminan las diferencias persistentes en atractivo y poder. En cualquier caso, las crticas que los CTBs derrochan talentos y habilidades escasos se consideran cuidadosamente en el captulo 9.Finalmente, cada consejo de trabajadores debe proveer a cada miembro de una calificacin de esfuerzo. El propsito es reconocer que no siempre todos hacen iguales sacrificios en el trabajo, y aquellos que hacen mayores sacrificios reciban una compensacin en la forma de derechos adicionales de consumo. Los comits de calificacin de esfuerzo en los consejos de trabajo recolectaran informacin y testimonio acerca del trabajo de la gente y estableceran algn procedimiento para atender las quejas. Y presumiblemente todos los trabajadores serviran en el comit de calificacin de esfuerzo de acuerdo a algn sistema de rotacin. Pero diferentes consejos de trabajadores no tendran por que califica