Diagnóstico socioambiental parasitosis intestinales

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Diagnóstico socioambiental orientado al estudio de las parasitosis intestinales y zoonosis Una experiencia de investigación participativa en un contexto de alta vulnerabilidad social en Ciudad Barros Blancos. Canelones, Uruguay.

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This publication (in Spanish) describes a participatory investigation of intestinal parasites carried out in Barros Blancos, a poor suburb outside Montevideo, Uruguay, in a context of social vulnerability, lack of sanitation and high rates of parasitosis in children. This is a free publication, not for sale.

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  • Diagnstico socioambiental orientado al estudio de las parasitosis intestinales y zoonosisUna experiencia de investigacin participativa en un contexto de alta vulnerabilidad social en Ciudad Barros Blancos. Canelones, Uruguay.

    Este libro presenta los resultados de una experiencia de investigacin participativa desarrollada en Ciudad Barros Blancos (Canelones) por CEUTA, la UdelaR y la IM en 2011-2012.

    Tomando como territorio de estudio al mbito geogrco de los hogares de los nios de la Escuela N 187 Capitn Juan Antonio Artigas de Villa Universitaria, se realiz un diagnstico socioambiental participativo orientado al estudio de las enteroparasitosis y zoonosis y sus rutas de transmisin medioambientales.

    Los anlisis coproparasitolgicos mostraron que el 67% de los nios tienen parsitos intestinales, 10% tienen geohelmintos que representan mayor riesgo para la salud y el 34% estn poliparasitados. La alta prevalencia de esas infecciones de transmisin fecal oral se explica en parte por las decientes condiciones de saneamiento. Las principales fuentes de contaminacin fecal son los euentes de pozos negros que circulan en las cunetas y la disposicin directa de la materia fecal humana alrededor de viviendas sin bao. La investigacin mostr cmo la contaminacin se extiende a zonas inundables, a las caadas y cuerpos de agua donde se baan los nios, a canchas de juegos y caminos, todos frecuentados por la poblacin local.

    Luego de nalizar la investigacin se socializaron los resultados con la poblacin local con nes educativos y preventivos. Al tomar conciencia de esta situacin vecinos enfatizaron la gravedad del problema, la urgencia de emprender acciones y de no banalizar los resultados.

    En vista de que la extensin de la red de saneamiento a Barros Blancos no se prev a corto o mediano plazo, es necesario tomar acciones inmediatas, en particular enmendar la carencia de saneamiento mejorado de la franja ms pobre de la poblacin, especialmente de las familias sin bao, mejorar el servicio de baromtrica destinado a las familias de bajos recursos, as como la eciencia de los pozos negros y de la red de drenaje de las aguas pluviales.

    Esta experiencia tambin resalta la importancia de la educacin sanitaria y ambiental: la conciencia y comprensin de la relacin entre salud, saneamiento y un medio ambiente limpio, promociona comportamientos responsables que contribuyen a reducir la prevalencia parasitaria as como proteger el medio ambiente.

    La problemtica de las parasitosis intestinales, en particular de las geohelmintiasis, no es exclusiva de Barros Blancos, sino que constituye un problema de salud pblica en Uruguay que esperamos este libro ayudar a conocer y prevenir.

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    Diagnstico socioambiental orientado al estudio de las parasitosis intestinales y zoonosisUna experiencia de investigacin participativa en un contexto de alta vulnerabilidad social en Ciudad Barros Blancos. Canelones, Uruguay.

    Este libro presenta los resultados de una experiencia de investigacin participativa desarrollada en Ciudad Barros Blancos (Canelones) por CEUTA, la UdelaR y la IM en 2011-2012.

    Tomando como territorio de estudio al mbito geogrco de los hogares de los nios de la Escuela N 187 Capitn Juan Antonio Artigas de Villa Universitaria, se realiz un diagnstico socioambiental participativo orientado al estudio de las enteroparasitosis y zoonosis y sus rutas de transmisin medioambientales.

    Los anlisis coproparasitolgicos mostraron que el 67% de los nios tienen parsitos intestinales, 10% tienen geohelmintos que representan mayor riesgo para la salud y el 34% estn poliparasitados. La alta prevalencia de esas infecciones de transmisin fecal oral se explica en parte por las decientes condiciones de saneamiento. Las principales fuentes de contaminacin fecal son los euentes de pozos negros que circulan en las cunetas y la disposicin directa de la materia fecal humana alrededor de viviendas sin bao. La investigacin mostr cmo la contaminacin se extiende a zonas inundables, a las caadas y cuerpos de agua donde se baan los nios, a canchas de juegos y caminos, todos frecuentados por la poblacin local.

    Luego de nalizar la investigacin se socializaron los resultados con la poblacin local con nes educativos y preventivos. Al tomar conciencia de esta situacin vecinos enfatizaron la gravedad del problema, la urgencia de emprender acciones y de no banalizar los resultados.

    En vista de que la extensin de la red de saneamiento a Barros Blancos no se prev a corto o mediano plazo, es necesario tomar acciones inmediatas, en particular enmendar la carencia de saneamiento mejorado de la franja ms pobre de la poblacin, especialmente de las familias sin bao, mejorar el servicio de baromtrica destinado a las familias de bajos recursos, as como la eciencia de los pozos negros y de la red de drenaje de las aguas pluviales.

    Esta experiencia tambin resalta la importancia de la educacin sanitaria y ambiental: la conciencia y comprensin de la relacin entre salud, saneamiento y un medio ambiente limpio, promociona comportamientos responsables que contribuyen a reducir la prevalencia parasitaria as como proteger el medio ambiente.

    La problemtica de las parasitosis intestinales, en particular de las geohelmintiasis, no es exclusiva de Barros Blancos, sino que constituye un problema de salud pblica en Uruguay que esperamos este libro ayudar a conocer y prevenir.

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    NicolasOval

  • 1DIAGNSTICO SOCIOAMBIENTAL ORIENTADO AL ESTUDIO DE LAS PARASITOSIS INTESTINALES Y

    ZOONOSIS

    Una experiencia de investigacin participativa en un contexto de alta vulnerabilidad social en Ciudad Barros Blancos.

    Canelones, Uruguay.

  • 2CEUTA (Centro Uruguayo de Tecnologas Apropiadas)

    Programa de Saneamiento Nicolas Marinof, Igmarrey Pacheco, Claudia Toro.

    UdelaR (Universidad de la Repblica)

    Facultad de MedicinaDepartamento de Parasitologa y Micologa, Instituto de HigieneAna Mara Acua, Mara Jos Cabrera, Ana Combol, Nora Fernndez, Cecilia Tort, Luca Villalba. Departamento de Medicina Familiar y Comunitaria, Centro Cvico Salvador AllendeSimn Centurin, Julio Braida, Mara Cristina Desiderio, Valentina Oggero.

    Facultad de VeterinariaDepartamento de ParasitologaMara Soledad Valledor, Laura Dcia, Sofia Borgno, Alejandro Varesi.

    Facultad de CienciasLaboratorio de Desarrollo Sustentable y Gestin Ambiental del Territorio (LDSGAT)Ismael Diaz, Marcel Achkar, Mauricio Ceroni.Laboratorio de VirologaMabel Berois, Alvaro Alberti, Luciana Gillman.

    IM (Intendencia de Montevideo)

    Servicio de Evaluacin de la Calidad y Control Ambiental (ECCA)Marinela Pereira, Bruno DAlessandro, Mara Echezarreta.

    Diseo: Rosana Greciet ([email protected])

    Fotos de tapa: CEUTA

    ISBN 978-9974-7844-9-9Depsito legal 361.412/2013

    Se termin de imprimir en Artes Grficas S.A. en el mes de marzo de 2013.

    Esta publicacin se enmarca dentro del proyecto Diagnstico socioambiental participativo en 3 microcuencas del rea Metropolitana, Ciudad Barros Blancos (Canelones), en un contexto de alta vulnerabilidad social. financiado por la Agen-cia Nacional de Investigacin e Innovacin (ANII) en el marco de su segunda convocatoria de Proyectos de Alto Impacto Social.

    Esta publicacin no tiene fines de lucro, siendo la misma realizada con fines educativos y de investigacin, orientada a

    la prevencin y control de las parasitosis intestinales y zoonosis. Est permitida la reproduccin parcial o total citando la fuente.

    La referencia de este libro es: CEUTA, UdelaR, IM. (2013). Diagnstico socioambiental orientado al estudio de las parasitosis intestinales y zoonosis: una experiencia de investigacin participativa en un contexto de alta vulnerabilidad social en Ciudad Barros Blancos, Canelo-nes, Uruguay. CEUTA, Montevideo.

  • 3Esta experiencia no hubiera sido posible sin el apo-yo de diversas instituciones y personas de Barros Blancos a quienes queremos agradecer:

    Al personal, maestros y alumnos de la Escuela N 187, en particular a Mara del Carmen Daz Quinteros, maestra directora actual y Graciela Harriet, su ante-cesora, a Valeria Marichal, maestra secretaria, Ale-jandra Umpirrez, maestra comunitaria, Marisa Ber-mont y Diego Decuadro, maestros de 4 ao, Flavia Arzaguet y Gloria Gmez, madres de alumnos, que nos apoyaron activamente en todas las etapas del proyecto desde su concepcin inicial en 2010.

    A Melva Cor, directora del Liceo N 2 de Barros Blancos, a los alumnos del quinto y sexto biolgico, sus profesores Gonzalo Curuchaga y Marta Presno, que tuvieron una destacada participacin tanto en el diagnstico y socializacin como en los trabajos de

    recoleccin y anlisis de heces de caninos. Al personal de los centros CAIF Los Peques y

    Aprendindonos, en particular a Virginia Bentan-cor, Claudia Bonilla, Melissa Cabrera, Vernica Cas-tro, Alicia Charquero, Jorge Chavez, Andrea Menda-ro, Beatriz Nuez, Adriana Parodi, Laeticia Rivero, Ana Rodriguez, Natalia Souza y a los familiares de nios por su apoyo y participacin en los talleres de diagnstico y de socializacin.

    A Natalia Rodrguez, Luis Guirn, Mauricio Chie-sa, Romina Aquino y los participantes del programa Uruguay Trabaja del MIDES que facilitaron y parti-ciparon en talleres de diagnstico y socializacin.

    A Napolen Da Roza, alcalde del Municipio de Ba-rros Blancos que apoy la investigacin desde el ini-cio y nos brind el espacio necesario para la realiza-cin de talleres en el Centro Cvico Salvador Allende (La Loma).

    A los vecinos de Bella Vista y Paso Escobar que par-ticiparon en todas las etapas del proyecto; un agra-decimiento especial a Edison Nova y Miguel Silva que colaboraron con la organizacin de talleres y la reali-zacin de un video sobre la investigacin.

    Finalmente quisiramos agradecer a:Adriana Mndez del Departamento de Medicina

    Preventiva y Social por su apoyo en el anlisis esta-dstico de los datos de antropometra,

    Marinn Gonzlez, Leonardo Falcao, Cristina Ovie-do y Claudia Prez del Departamento de Parasitolo-ga y Micologa por sus contribuciones para los es-tudios parasitolgicos realizados a los nios, tierras, lodos y aguas,

    Luca Petraccia y Paola Cabral que apoyaron en los anlisis coproparasitarios de carnvoros,

    La unidad docente asistencial Canelones al Este por su invaluable aporte de docentes, mdicos residen-tes de Medicina Familiar y Comunitaria y estudiantes,

    Julio Vignolo, Profesor Director del Departamento de Medicina Familiar y Comunitaria,

    La unidad 050 de ASSE y sus directores Waldemar Reyes y Andrea Rivero que proporcionaron los fr-macos para el tratamiento de todos los nios que lo requeran,

    Alejandra Garca de la policlnica Entre Todos por la

    ayuda en la obtencin de datos antropomtricos,Rosario Rutalo de la Unidad de Extensin de Facul-

    tad de Medicina, Laura Gonzlez y Santiago Hernan-dez, Tutores de Trabajo de Campo del Departamento

    de Medicina Familiar y Comunitaria y los estudiantes de primer ao de Facultad de Medicina, ao 2011 (Grupo 21), Yamila Berta, Carolina Vescia, Clementi-na Rodrguez, Raul Riveros, Bruno Tomassini, Lucas Mendieta, Alejandra Mansilla, Carla Escotto, Maximi-liano Chico, Emilia Perrone, Martin Verges, Ana Luisa Sosa, Valentina Ramos, Eugenia Monge quienes a travs del trabajo de campo del ciclo introductorio de

    la Unidad Docente Asistencial Canelones al Este cola-boraron con la investigacin y con la recoleccin de datos de campo.

    Agradecimientos

  • 4Trmino Descripcin

    ANIICAIFCEUTACFCPDINAMAEAEIIMIMCINEMIDESMOOMSOSEPHAST

    SIGUdelaRUFC

    Agencia Nacional de Investigacin e InnovacinCentros de Atencin Integral a la Infancia y la FamiliaCentro Uruguayo de Tecnologas ApropiadasColiforme FecalExamen CoproparasitarioDireccin Nacional de Medio AmbienteEsptula AdhesivaEnterococos IntestinalesIntendencia de Montevideondice de Masa CorporalInstituto Nacional de EstadsticaMinisterio de Desarrollo SocialMateria OrgnicaOrganizacin Mundial de la SaludObras Sanitarias del EstadoParticipatory Hygiene And Sanitation Transformation (Transformacin Participativa para la Higiene y Saneamiento)Sistema de Informacin Geogrfica

    Universidad de la RepblicaUnidad Formadora de Colonias

    Acrnimos

  • 5Indice

    Introduccin . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7

    Captulo 1 Diagnstico socioambiental participativo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9

    Captulo 2 Diagnstico de enteroparsitos en nios escolares . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19

    Captulo 3 Estudio de la repercusin de las parasitosis en los escolares . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23

    Captulo 4 Diagnstico de parsitos potencialmente zoonticos en carnvoros . . . . . . . . . . . . . . . . . 28

    Captulo 5 Estudio parasitolgico de tierras y lodos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31

    Captulo 6 Estudio microbiolgico de las aguas de lugares de recreacin y baos . . . . . . . . . . . . . . . 38

    Captulo 7 Socializacin de los resultados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57

    Referencias bibliogrficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63

    Anexo A Mapas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65

    Anexo B Fotos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 76

  • 6

  • 7Introduccin

    Las parasitosis intestinales, en particular las

    geohelmintiasis, constituyen un problema de salud

    pblica en Uruguay, siendo endmicas en vastas por-

    ciones del territorio (Calegari et al, 2001). La falta de

    acceso a un saneamiento adecuado, los hbitos de

    higiene deficientes, las carencias nutricionales, la

    vivienda precaria o insalubre y el hacinamiento son

    los factores que ms influyen sobre la prevalencia

    de estas enfermedades. Eso hace que las parasitosis

    constituyan un problema en gran parte del cinturn

    de pobreza de Montevideo siendo un indicador de las

    deficientes condiciones de vida de la poblacin.

    Las parasitosis intestinales son causadas por proto-

    zoarios o helmintos, que se transmiten por va fecal oral, generalmente por contacto de persona a per-sona, o por la ingestin de agua, alimentos o tierra contaminados por materias fecales.

    Sin embargo por ms que se conocen los ciclos

    biolgicos de esos parsitos, aun no se haban in-

    vestigado en nuestro pas las rutas de transmisin

    medioambiental de los parsitos en una zona end-

    mica. Eso se logr en la presente investigacin me-

    diante la realizacin de un diagnstico participativo

    que permiti identificar los focos de contaminacin

    fecal y los hbitos de riesgo de la poblacin que pro-

    pician el contacto con agua, tierra u objetos contami-

    nados. Conocer estas rutas de contaminacin facilita

    la identificacin de las medidas de prevencin (barre-

    ras) ms idneas para interrumpir los ciclos de trans-

    misin de los parsitos contribuyendo a su control o

    erradicacin.

    El problema de las parasitosis intestinales se ge-

    nera a partir de la interaccin de mltiples factores

    socioambientales que determinan ambientes favora-

    bles a su desarrollo y a la perpetuacin de sus ciclos

    biolgicos. En consecuencia se plante el abordaje

    interdisciplinario de esta investigacin con el obje-

    tivo de comprender esta problemtica de una forma

    holstica de manera de posibilitar un abanico de es-

    trategias para la lucha y prevencin.

    Este proyecto se gest desde un trabajo ya iniciado

    en Barros Blancos y rene a un grupo de institucio-

    nes con una trayectoria en el territorio de estudio y

    contextos similares, que vienen realizando un trabajo

    con la poblacin local en temas de salud, educacin,

    saneamiento alternativo, investigaciones y diagns-

    ticos. Se inscribe dentro de otras iniciativas de la

    Universidad, tal como el Programa Integral Metro-

    politano (PIM), que apuntan a reducir la brecha con

    sectores carenciados de la poblacin.

    Esta experiencia se enmarca dentro del proyecto

    Diagnstico socioambiental participativo en 3 mi-

    crocuencas del rea Metropolitana, Ciudad Barros

    Blancos (Canelones), en un contexto de alta vulnera-

    bilidad social. financiado por la Agencia Nacional de

    Investigacin e Innovacin (ANII) en el marco de su

    segunda convocatoria de Proyectos de Alto Impacto

    Social.

  • 8

  • 9CAPTULO 1

    Diagnstico socioambiental participativo

    1.1 Introduccin

    Barros Blancos es una localidad del departamento de Canelones, ubicada dentro del rea Metropolitana de Montevideo y que se extiende a lo largo de la ruta 8 desde el km 22 hasta el 29. Su poblacin asciende a 31.650 habitantes segn datos censales del INE (2012). Barros Blancos tiene una poblacin joven, con

    alta natalidad y bajo nivel de desarrollo, que presenta

    un alto ndice de pobreza (54%) e indigencia (21%), ndices muy superiores a los de Uruguay (Braida et al, 2011).

    Desde mediados del siglo XX, Barros Blancos ha conocido un crecimiento rpido, por un lado debido a la pauperizacin de parte de la poblacin de Mon-tevideo que se realoj en asentamientos de la peri-feria y por otro lado por la instalacin de migrantes provenientes del interior del pas, que se acercaron a Montevideo en busca de trabajo.

    Este crecimiento rpido fue acompaado en algu-nas partes de una urbanizacin espontnea, infor-mal, con autoconstruccin de las casas y aparicin en unos casos de asentamientos irregulares. Result un espacio fragmentado, semiurbano y semirrural, coexistiendo antiguas quintas con cooperativas de pequeas viviendas, villas y asentamientos precarios, siendo una caracterstica comn de gran parte de Ba-rros Blancos la falta de red de saneamiento. El rea urbana con servicios ms consolidados se ubica en el eje de la ruta 8 alrededor del km 26.

    El rea de estudio abarca la parte sureste de Barros Blancos y corresponde al mbito geogrfico de los

    hogares de los alumnos de la Escuela N 187, inclu-yendo sus reas recreativas y de trnsito (Mapa A1 en Anexo A). Los principales centros poblados de la zona son Villa Carmen, Villa Universitaria, Paso Es-cobar, Bella Vista Chico y Bella Vista de Carrasco. El

    relieve es relativamente plano con ondulaciones sua-ves y pequeas caadas de caudal irregular que ge-neralmente circulan en valles anchos, mal definidos

    y de drenaje deficiente con presencia de numerosos

    humedales naturales.

    El diagnstico socioambiental participativo, reali-zado en abril-agosto 2011, tuvo como principal ob-jetivo determinar las condiciones de saneamiento

    bsico en el territorio de estudio, estudiar la conta-minacin fecal ambiental y las prcticas de riesgo de la poblacin en higiene y saneamiento, de manera de poder identificar las posibles rutas de contaminacin

    fecal oral medioambientales.

    1.2 Metodologa

    Se adapt la metodologa participativa PHAST (OMS, 1996) cuyo principio de base es que si no hay conciencia y comprensin de la relacin entre salud, saneamiento e higiene, no habr cambios perdura-bles en el comportamiento de la gente. Este enfoque aborda la capacitacin y educacin como proceso horizontal y recproco de formacin en el que el faci-litador y los participantes se asocian para aprender el uno del otro y resolver sus problemas.

    El instrumento PHAST adaptado fue Rutas y Ba-rreras cuyo objetivo es que los participantes descu-bran por s mismos las rutas de contaminacin fecal oral en su territorio, determinando las prcticas de riesgo asociadas y las intervenciones (barreras) que permiten bloquearlas.

    El instrumento consiste en una serie de lminas mostrando diferentes etapas sucesivas de rutas de contaminacin fecal oral, por ejemplo un pozo ne-

  • 10

    gro rebosando en una cuneta, nios jugando a la

    pelota aguas abajo de esta cuneta, la pelota se cae

    en la cuneta, un nio recogiendo la pelota, el mismo nio comiendo una manzana. Los participantes tra-bajan en grupos reconstruyendo en un papelgrafo

    secuencias de eventos que conducen a personas a in-gerir materia fecal inconscientemente con riesgo de enfermarse (Foto B1 en Anexo B). Si los participantes logran diagnosticar una nueva ruta, puede ser nece-sario dibujar nuevas lminas complementando las

    existentes.

    Al concluir el ejercicio, los participantes colocan en

    el papelgrafo las lminas de barreras que represen-tan acciones (tecnolgicas o de conducta) que pue-den bloquear las rutas de transmisin fecal oral que descubrieron (Fig. 1.1).

    Luego cada grupo elabora un mapa socioambiental de su territorio que indica donde ocurren las etapas crticas de las rutas de contaminacin. Se mapean los principales focos de contaminacin, zonas inunda-bles y lugares frecuentados por nios y adultos. Pos-teriormente se realiza con cada grupo una recorrida para reconocer en el terreno los problemas identifi-cados en el taller (Foto B2 en Anexo B) y completar as los mapas socioambientales. Cada grupo socializa su trabajo en una sesin plenaria.

    Se realiz este diagnstico participativo con nios de la Escuela N 187 y sus adultos referentes; con alumnos del Liceo N 2 de Barros Blancos; con veci-nos de Bella Vista Chico y Paso Escobar; con el grupo local del programa Uruguay Trabaja del MIDES y

    con los adultos referentes de nios atendidos por los CAIF Aprendindonos y Los Peques. As los parti-cipantes contribuyeron al diagnstico socioambien-tal al identificar los lugares y circunstancias en los

    cuales se dan las rutas de contaminacin fecal oral. En los ltimos talleres se realizaron grupos focales sobre determinadas rutas cuya comprensin faltaba profundizar.

    Adems de suministrar informacin esencial para el diagnstico y prevencin, este proceso benefici

    a los participantes como espacio de capacitacin en educacin sanitaria y ambiental. Esta informacin se complet con observaciones de campo realizadas por el equipo de CEUTA y entrevistas a referentes locales.

    1.3 Resultados

    1.3.1 Abastecimiento de agua

    La red de OSE se extiende a todo el territorio de estudio. Paso Escobar fue el ltimo sector en ser in-corporado en el ao 2010, eso a pesar de su situacin irregular respecto a la tenencia de los terrenos que dificulta que sean beneficiados con obras del Estado.

    Antiguamente muchas casas usaban un pozo para su abastecimiento de agua pero la extensin de la red de OSE y la contaminacin de las aguas subterr-neas por los pozos negros provocaron su abandono progresivo. Asimismo los antiguos tanques elevados que se ven en los puntos altos del territorio ya no son utilizados.

    Fig. 1.1 Herramienta Rutas y Barreras".

    (Dibujos: Martn Lacuesta).

    Las barreras pueden ser tecnolgicas o de conducta

  • 11

    Existen familias entre las ms pobres que aun tie-nen que gestionar su conexin a la OSE y mientras tanto se abastecen donde un vecino (que general-mente es un familiar). En Paso Escobar se reportaron varios hogares que instalaron una conexin artesanal a la red de OSE de un vecino.

    Tambin existen algunas casas aisladas sin acceso a la red. En un taller se ha reportado que hay perso-nas que lavan sus utensilios de casa (platos, ollas) en caadas.

    Se producen ocasionalmente cortes de agua o pro-

    blemas de baja presin en la red. En las zonas pobla-das donde las aguas subterrneas son contaminadas y pueden existir fugas en las redes, si la presin de agua en la caera llegara a ser inferior a la presin externa, podra ingresar agua contaminada en la red con riesgos para la salud. Por eso, luego de un corte, una vez restablecido el servicio, OSE recomienda de-jar abiertas las canillas unos minutos antes de consu-mir el agua nuevamente.

    1.3.2 Disposicin de las excretas y de las aguas servidas

    Tal como ocurre en gran parte de la periferia de Montevideo y del interior del pas, el territorio estu-diado carece de red de saneamiento. Cada vivienda o centro comunitario debe solucionar en forma propia e in situ el problema de disposicin de sus excretas y aguas servidas.

    Pozos negros

    La mayora de las viviendas utilizan un sistema constituido por un inodoro conectado mediante ca-os a un pozo negro de dimensin variable donde la materia fecal sedimenta y se descompone parcial-mente por la accin de bacterias anaerobias. El pozo negro se construye habitualmente en el predio entre la casa y la calle para facilitar su acceso por la baro-mtrica. La tcnica de construccin actualmente ms frecuente consiste en excavar un pozo y entubarlo con aros de hormign prefabricado que pueden ser lisos o filtrantes.

    En el territorio de estudio, a pesar de que la mayo-ra de los pozos negros son filtrantes, muchos suelen

    funcionar como una cmara sptica, con el efluente

    parcialmente decantado que rebosa por un cao ro-bador en la cuneta de la va pblica. Eso se debe a que los lodos tienden a impermeabilizar las paredes y el fondo del pozo. Tambin se puede explicar por la baja

    permeabilidad de los suelos arcillosos de la zona y, en unos sectores, por la alta densidad de viviendas cuyas aguas servidas pueden contribuir a saturar los suelos. Existen pozos antiguamente utilizados para el abas-tecimiento de agua que han sido transformados en pozo negro a medida que OSE extendi su red a todo el territorio. No se han observado pozos negros o c-maras spticas cuya disposicin final de los efluentes

    fuera un pozo filtrante (robador) u otro sistema de

    infiltracin.

    Es frecuente observar que, para recurrir con me-nos frecuencia a la baromtrica, el pozo negro slo recibe las aguas negras del inodoro. Las aguas grises provenientes de la cocina y/o lavamanos, lavarropas y ducha van directo a la cuneta eventualmente luego de transitar por una grasera.

    La alta difusin del sistema con pozo negro se debe a su simplicidad, bajo costo, facilidad de cons-truccin y aceptacin cultural. Sin embargo se trata de un sistema de pretratamiento de aguas servidas poco eficiente: en una cmara sptica, la remocin

    de la materia orgnica (MO), medida como DBO1 , es del orden de 30% (GIZ, 2011).

    La remocin de patgenos en una cmara sptica tambin es limitada. WHO (2006 b) da un porcentaje

    de remocin de huevos de helmintos inferior a 0.5 log (aproximadamente 70%). La misma fuente (WHO, 2006 b) menciona que para evaluar la eficiencia de

    remocin de huevos de helmintos en una cmara sptica se puede virtualmente utilizar el porcentaje

    de remocin de los slidos en suspensin que es va-riable, del orden de 60% segn Mara (2006). Por su parte Laws (2000) da valores de remocin de slidos en suspensin en cmaras spticas de 40 a 75%. En

    1 DBO Demanda Biolgica de Oxigeno, es la cantidad de oxgeno requerida para la descomposicin bacteriana de la materia orgnica presente en el agua.

  • 12

    casos ptimos, un tanque sptico es capaz de remo-ver el 80% de slidos en suspensin (Majumber et al, 1969, citado por Stenstrm et al, 2011, p.44). La misma fuente seala una remocin de 80 a 90% de huevos de Ascaris.

    La remocin de los dems tipos de patgenos es del mismo orden. WHO (2006 a) da para un trata-miento primario por sedimentacin, de 0 a 1 unidad log de reduccin o inactivacin (o sea de 0 a 90% de reduccin) para bacterias, protozoarios o virus.

    La eficiencia de los pozos negros del territorio de

    estudio probablemente debe ser ms baja por la ha-bitual ausencia de tees o cortinas en sus dispositivos de entrada y salida, y porque no se suelen vaciar a tiempo los lodos acumulados. Por los bajos niveles

    de ingresos econmicos y/o las dificultades de ac-ceso vial a ciertas viviendas, muchas familias no re-curren de modo regular a la baromtrica haciendo que cuando el pozo negro est lleno de lodo, termina funcionando como un simple ducto desaguando en la cuneta (Foto B3 en Anexo B). Hay testimonios de vecinas que dicen ver la materia fecal pasar por las canaletas.

    El costo del servicio de baromtrica es de 600 pe-sos cuando la distancia de acceso al pozo no excede 6 metros ms 300 pesos por cada tramo adicional de 3 metros, incrementndose el costo en caso de acce-so difcil. El servicio pblico gratuito de baromtrica ofrecido por la Intendencia de Canelones slo dispo-ne de 4 baromtricas para una poblacin departa-mental de alrededor de 500.000 habitantes, lo cual resulta insuficiente para cubrir la demanda.

    Tambin hay una pequea proporcin de viviendas que no tienen pozo negro y que eliminan directamen-te sus aguas servidas por un cao que desagua gene-ralmente en una cuneta o caada (por ejemplo en las

    sendas 2 y 3 del sector bajo de Paso Escobar).

    Cunetas

    Toda la red vial de Barros Blancos tiene una red paralela de cunetas que drenan las aguas pluviales y parte de las aguas servidas, desembocando en las

    caadas naturales del territorio. Estas cunetas son el escenario de procesos naturales de depuracin fsi-cos, qumicos y biolgicos de los contaminantes pre-sentes en las aguas servidas (Fotos B4-B6 en Anexo B).

    La depuracin por lagunaje ocurre en las zonas con poco declive donde se estancan parcialmente las aguas. Este proceso es bastante activo en gran parte de la zona por la topografa relativamente plana.

    En casi todo el territorio las cunetas no son reves-tidas lo que facilita la infiltracin del agua o, depen-diendo de la ubicacin del nivel fretico, su drenaje.

    Es frecuente observar cunetas que han sido parcial-mente rellenadas con pedregullo o lastre arrastrado por la escorrenta desde la va pblica. Este material es permeable y filtra las aguas servidas contribuyen-do a su depuracin. Hay que tener presente que la filtracin y sedimentacin son procesos eficientes no

    slo para depurar el agua de la MO sino tambin para retener los patgenos y en particular los huevos de helmintos (por su relativo gran tamao). Como con-secuencia, este material filtrante si bien contribuye a

    depurar las aguas servidas, al mismo tiempo puede volverse un foco de contaminacin.

    La abundancia de nutrientes en el agua y los lodos de las cunetas as como la humedad favorecen el de-sarrollo de una abundante vegetacin - dentro y alre-dedor de las cunetas - que aumenta la sedimentacin y contribuye a la depuracin del agua. Tambin es frecuente observar algas, las mismas que favorecen los procesos aerbicos de depuracin (lagunaje).

    La acumulacin de lodos y sedimentos termina tapando las cunetas, provocando problemas de eva-cuacin de agua y anegamiento durante los periodos de lluvia. Estos problemas se agravan por la costum-bre de echar basura en las cunetas que en los casos ms graves llegan a formar tapones (Foto B7 en Anexo B) incluso en el curso de las caadas. Los des-bordes se deben tambin a estrechamientos locales, tpicamente ductos bajo las vas de acceso a las vi-viendas que a veces son subdimensionadas o que se colmatan fcilmente.

  • 13

    En Barros Blancos existen aproximadamente 1200 km de cunetas (unos 200 km en el territorio de estu-dio). La Intendencia de Canelones asegura el mante-nimiento de las calles donde transitan los transportes pblicos (por ejemplo la calle Ventura) realizando la

    limpieza de las cunetas con retroexcavadora. Sin em-bargo por falta de recursos, no opera en la mayora de las calles y generalmente son los moradores que realizan el trabajo de mantenimiento de las cunetas

    en forma manual (con pico y pala) entrando as en contacto con lodos potencialmente peligrosos. Habi-tualmente estos lodos son depositados al lado de la cuneta lo que puede contribuir a la diseminacin de los patgenos.

    Estos procesos naturales de depuracin se produ-cen en toda la zona, observndose frecuentemente una mejora aparente (en turbidez, olor y actividad

    biolgica) del agua que transita en las cunetas y que finalmente se infiltra o desemboca en las caadas

    donde se suma al caudal natural de las mismas.

    Es notable que en los periodos secos, el caudal de agua que desemboca directamente de la red de cune-tas a las caadas se reduce y en unos casos desapa-rece sugiriendo que en verano predominan la circula-cin subterrnea y la evapotranspiracin.

    El agua transita rpidamente por las cunetas hasta llegar a las caadas (tiempo de residencia del orden de un da, mayor donde el agua se infiltra). Es por lo

    tanto probable que, debido al relativo largo tiempo de sobrevivencia de los patgenos en el medio am-biente (Tabla 1.1), las aguas de las cunetas y caadas queden potencialmente peligrosas por ms que se haya depurado gran parte de la MO. Asimismo el lar-go tiempo de sobrevivencia de los huevos de helmin-tos en el suelo y en el agua vuelven potencialmente peligrosos tanto el lodo de las cunetas como sus alre-dedores y los suelos de las zonas inundables.

    Estas observaciones han sido realizadas en perio-dos sin lluvias significativas. Cuando se produce un

    episodio de lluvias abundantes, cambia la dinmica y se observan fenmenos de escorrenta superficial,

    aumento de caudales en cunetas y caadas y anega-miento en zonas bajas.

    Los lodos y residuos en o alrededor de las cunetas y pozos negros pueden movilizarse con las aguas de escorrenta superficial y eventualmente volver a de-positarse en zonas anegadas o en las mismas cunetas y caadas cuando disminuye la crecida, contribuyen-do as a una posible diseminacin de los patgenos que contengan.

    OrganismosTiempo de supervivencia (das)

    Agua dulce y aguas servidas Cultivos Suelos

    VirusEnterovirusa

  • 14

    Saneamiento mejorado y no mejorado

    El Programa Conjunto OMS/UNICEF de Monito-reo del Abastecimiento de Agua y del Saneamiento (PCM, 2012) define una instalacin de saneamiento

    mejorado como aquella que impide de forma higi-nica el contacto de las personas con excrementos humanos. El acceso de las personas a saneamiento mejorado constituye un indicador de referencia del

    desarrollo humano, adems de ser un derecho huma-no fundamental, esencial para la salud y la dignidad de las familias y las comunidades.

    El PCM desarroll en 2008 una escalera de sanea-miento que clasifica y ordena las prcticas de sanea-miento, facilitando el anlisis y comparaciones entre pases. As, aplicando este concepto al territorio de estudio, en el extremo superior de la escalera se ubica el pozo negro filtrante, a condicin que no desborde

    y que se vacen peridicamente los lodos; luego vie-ne el pozo negro con robador cuyos lodos tambin se deben extraer con regularidad y que sin embargo no puede considerarse sensu stricto como saneamiento mejorado (ya que el efluente desagua en una cuneta

    abierta) pero que constituye una mejor instalacin

    que los pozos negros llenos de lodos o abiertos o sin tapa hermtica o colapsados, o los inodoros sin po-zos negros que descargan directamente las excretas en una caada o una cuneta. En el extremo inferior de la escalera tenemos prcticas de saneamiento no mejorado aun ms riesgosas como el uso de un balde

    y la defecacin al aire libre.

    Saneamiento no mejorado y defecacin al aire libre

    Existe un pequeo porcentaje de la poblacin que

    no dispone de un inodoro con pozo negro y que re-curre a diversas prcticas para eliminar sus excretas. Generalmente son familias muy pobres o indigentes que ocupan una vivienda precaria (en general de blo-ques y a veces de costanero y chapas, con piso de ba-rro) muchas veces en condiciones de hacinamiento (toda la familia comparte una sola habitacin).

    Tambin hay familias recin instaladas, general-mente parejas jvenes de condicin modesta que

    construyen su casa etapa por etapa, empezando por una sola habitacin y luego acrecindola con bao, pozo negro, cocina, etc. todo el proceso pudiendo demorar aos por la falta de recursos econmicos.

    En otros casos se trata de familias sin recursos cuyo pozo negro ha colapsado o est lleno y sin opcin para vaciarlo o ha quedado inutilizable por ejemplo

    cuando se tranca o colapsa la caera entre el inodoro y el pozo.

    Estas familias generalmente utilizan un balde para hacer sus necesidades, vaciando diariamente su con-tenido en la cercana de la casa, en general en el lmi-te de su predio lo que puede provocar conflictos con

    sus vecinos.

    Cuando es posible, el lugar escogido corresponde a la cercana de una caada, baado, cuneta (pero no en la va pblica) para que la lluvia limpie peridica-mente las heces. A veces escogen un lugar discreto, aislado y/o de vegetacin tupida. En otros casos vier-ten el contenido del balde en un pozo negro u otra excavacin.

    Unos hacen directamente sus necesidades en una bolsa de plstico que se elimina con la basura. Aun-que poco frecuente tambin existe la prctica de lan-zar la bolsa de plstico al aire lo ms lejos posible de

    la casa en un terreno desocupado convertido en ba-sural. Esta prctica no es excepcional y refleja la actitud

    segn la cual las heces hay que tirarlas lo ms lejos po-sible de la casa sin preocuparse de las consecuencias.

    Varios participantes de los talleres manifestaron que encontraron al parecer heces humanas en los ba-surales, aunque es mucho ms frecuente encontrar paales desechables. Otros vecinos sealaron que ciertos basurales sirven de noche de campo de defe-cacin al aire libre para personas sin bao. Los pro-blemas de contaminacin se agravan debido a que la basura atrae a roedores, perros y otros animales.

  • 15

    Estas formas de hacer sus necesidades representan un alto riesgo para las personas que las practican as como para los que viven o transitan en la cercana de los focos de contaminacin.

    Varios estudios epidemiolgicos mostraron el ele-vado riesgo de enfermedades asociado a la defeca-cin al aire libre en comparacin con el uso de dis-positivos de contencin de las excretas (Stenstrm et al, 2011).

    Existen muchas rutas de exposicin posibles. De manera general la ausencia de un interfaz (el inodoro) que separe higinicamente las excretas del contacto humano aumenta considerablemente los riesgos de contacto directo con las heces.

    En el caso de utilizar un balde, existe riesgo de de-rrame de su contenido o de contacto directo con la materia fecal durante su manipulacin o cuando se vierten las excretas al lugar de disposicin. La perso-na que realiza esta ltima tarea corre riesgo de trans-portar tierra contaminada en la suela de sus zapatos hasta el piso de su vivienda. Al lavar el balde (o des-pus de hacerlo) puede ocurrir contacto con el agua residual.

    Los lugares de disposicin de materias fecales pue-den servir de focos de reproduccin de moscas que pueden transportar material infectante en sus patas hasta las viviendas (Stenstrm et al, 2011).

    Los riesgos de exposicin son siempre mayores en las reas densamente pobladas, siendo los nios los ms vulnerables por tener una mayor frecuencia de contacto con el suelo que los adultos. Los riesgos son mayores en pocas de lluvias o de tiempo hmedo.

    Esta situacin sin bao se vive con bastante ver-genza (ya que tambin es un reflejo de la margina-cin social) y es difcil abordar este tema en los talle-res a diferencia, por ejemplo, de la contaminacin del

    medio ambiente por los efluentes de los pozos negros.

    Es difcil evaluar la proporcin de hogares que por la falta de recursos se ven obligados a adoptar una de esas prcticas asimilables a la defecacin al aire libre.

    Es posible que esta proporcin aumente o disminuya de acuerdo a la coyuntura econmica, determinante en cuanto a los recursos de los ms pobres y el sal-do migratorio local que es alto (existe una identidad transitoria del morador de Barros Blancos como afir-ma un profesor del Liceo N 2). Sin embargo la per-cepcin de los grupos en los talleres es que en los l-timos aos ha aumentado la cantidad de hogares sin bao en Barros Blancos2 .

    Se debe tomar en cuenta que las condiciones de vida precaria, el hacinamiento, la pobreza, la alimen-tacin deficiente y la falta de educacin aumentan

    los riesgos de enfermedades parasitarias en esta franja de poblacin. Un factor agravante es que mu-chas veces las familias pobres no tienen otra alterna-tiva que instalarse en terrenos bajos, inundables, que

    han quedado desocupados por este motivo (Foto B8 en Anexo B).

    Movilizacin de la materia fecal por el agua de escorrenta

    Se observ que en periodos de fuertes lluvias, la es-correnta superficial puede movilizar y transportar

    sustancias como heces humanas o de mascotas. El microrrelieve es un factor determinante para el desa-rrollo de zonas de erosin, transporte y acumulacin.

    Una cancha, un patio o un camino generalmente presenta partes altas que son relativamente ms se-cas que las bajas que se inundan en tiempo de lluvia y

    donde se acumulan sedimentos de textura fina, pro-piciando la conservacin de la humedad, el desarrollo de vegetacin, de sombra y por ende configurando

    un medio de vida ms favorable a ciertos patgenos como los huevos de geohelmintos.

    Uno de los sectores ms crticos es Paso Escobar por su topografa irregular y el hecho que las sendas y caminos de este asentamiento irregular son de tierra y por lo tanto vulnerable a la erosin. Varios vecinos

    2 Desde el 2011 el Plan Juntos (Plan Nacional de In-tegracin Socio-Habitacional Juntos) est apoyando familias de Barros Blancos en situacin de indigencia. Asimismo 10 familias sin bao del territorio de estudio recibieron apoyo de CEUTA para instalar un bao seco ecolgico.

  • 16

    de Paso Escobar resaltaron en los talleres que la lluvia limpia la mugre en las partes altas y que sta se re-concentra en la partes bajas que son las ms crticas

    de un punto de vista sanitario segn afirman.

    Esta diferenciacin es tan importante que la or-ganizacin del asentamiento (llamada Villa Paso Escobar) est sectorizada en los de arriba y los de abajo, donde los de abajo son los moradores de

    las sendas 1 a 4 que presentan condiciones sanitarias ms desfavorables que las sendas 5 a 8 (planta alta) segn nos cont una vecina de Paso Escobar. Las sen-das 3 y 4 se inundan con regularidad y el agua per-manece estancada muchos das posteriores a la lluvia generando dificultades de trnsito, malos olores y un

    mbito insalubre.

    De manera general la situacin sanitaria parece ms crtica en las zonas de asentamientos (Paso Es-cobar y Bella Vista) por la mayor densidad de pobla-cin y el mayor grado de pobreza que es aparente por la precariedad de las viviendas. Sin embargo tal como se ver en adelante, los estudios parasitolgi-cos de tierras y lodos efectuados en la segunda etapa de investigacin no mostraron diferencias significati-vas entre los sectores altos y bajos de Paso Escobar

    ni tampoco entre los diferentes centros poblados del territorio de estudio.

    1.3.3 Disposicin de los desechos domsticos

    Existe un servicio de recoleccin de basura, bastan-te eficiente segn los vecinos, que opera 3 veces a la

    semana (se trata de una empresa privada contratada por la Intendencia de Canelones) no obstante lo cual existen muchos basurales en toda la zona.

    Segn cuentan las autoridades y muchos pobla-dores, el problema de los basurales se debe al poco civismo (o educacin) de una franja de la poblacin

    pero tambin a la falta de acceso al servicio de ciertos sectores de los asentamientos (principalmente Paso Escobar) que hace que muchos moradores tengan que recorrer largas distancias para echar su basura en un contenedor y encuentran ms fcil hacerlo en terrenos desocupados.

    En el territorio hay pocos basureros pblicos, sien-do la mayora improvisados como, por ejemplo, el

    antiguo bebedero transformado en basurero en Bella Vista Chico o las heladeras de Paso Escobar. La Inten-dencia recin instal contenedores de basura en las principales esquinas de Paso Escobar. Sin embargo muchos vecinos critican la utilidad de estos contene-dores que muchas veces terminan incendiados, van-dalizados o se vuelven focos de contaminacin. En todo caso sera necesario acompaar la instalacin de contenedores con una campaa de promocin y educacin ambiental.

    De manera general los basurales corresponden a terrenos desocupados dentro o en la periferia de zo-nas densamente pobladas. A veces esos terrenos es-tn desocupados por ser inundables lo que agrava su condicin de foco de contaminacin. El peligro radica en que constituyen zonas transitables en los periodos secos y que a veces sirven de espacios de juegos para

    los nios. Tambin se observ que las cunetas al bor-de de terrenos desocupados tienden a transformarse en basurales porque nadie las cuida.

    1.3.4 Rutas de contaminacin fecal oral en el te-rritorio de estudio

    Las rutas pueden ser de persona a persona o de medio ambiente a persona. Las primeras estn rela-cionadas con malos hbitos de higiene personal, ali-mentaria o domstica. Parsitos como los oxiuros se transmiten esencialmente por esta va.

    En este proyecto no se investigaron en profundidad los hbitos de higiene de las personas, sin embargo se observ que muchos nios y adultos conocen las buenas prcticas de higiene (por ejemplo lavarse las

    manos antes de comer o preparar la comida) pero es usual observar que no las aplican.

    Asimismo se observ el caso de la misma Escuela N 187 donde, por no disponer de lavamanos adap-tados, los nios en el mejor de los casos se limpiaban

    las manos con alcohol gel antes de comer (y no con agua y jabn) lo que no resulta una medida de pre-vencin satisfactoria contra los parsitos. Este as-

  • 17

    pecto se corrigi al instalarse lavamanos durante la transformacin en escuela de tiempo completo y al realizarse talleres de educacin sanitaria en la etapa de socializacin de los resultados.

    Las rutas de contaminacin fecal oral del medio ambiente a persona son ms complejas que las de

    persona a persona, ya que tienen 2 componentes fundamentales:

    Las rutas de las excretas en el medio ambiente que fueron descritas en detalle en el apartado sobre disposicin de las excretas y de las aguas servidas.

    Las prcticas de riesgo de la poblacin (determi-nadas en los talleres participativos y descritas a continuacin) que hacen que una persona sana pueda entrar en contacto con tierra, lodo o agua contaminados con heces de una persona enferma, haciendo que se pueda contagiar si luego manipula y come alimentos sin lavarse las manos; o si en el caso de un nio, introduce directamente sus dedos sucios o algn objeto contaminado en la boca, o al

    tragarse accidentalmente agua contaminada.

    Estas rutas son potencialmente importantes por las deficientes condiciones de higiene y saneamiento

    y el largo tiempo de sobrevivencia de los patgenos en el agua, lodo y tierra.

    Huertas familiares

    En la zona hay pocas huertas familiares y general-mente se riegan con agua de OSE o de lluvia (aljibe).

    Eso vuelve poco probable que sea una ruta de trans-misin importante. Sin embargo al no conocer la pro-cedencia de los productos vendidos localmente, reco-mendamos tomar precauciones en la preparacin de los alimentos (lavado de ensaladas, verduras y frutas si posible con una solucin desinfectante (o de deter-gente) diluida y enjuagando luego con agua limpia).

    Cunetas

    Los nios entran en contacto con agua o lodo po-tencialmente contaminados, jugando (e incluso ba-

    ndose) en las cunetas o sus proximidades. Otras circunstancias son cuando nios (o adultos) cosechan plantas de las cunetas como forraje para sus animales

    de corral como conejos. Esta prctica es frecuente en

    periodos secos en verano y concierne ms particular-mente las familias de pocos recursos. Una participan-te de un taller tambin mencion a su nia que entra en las cunetas para sacar flores; otro deca que cose-chaba con frecuencia tomates que haban crecido de manera espontnea en cunetas.

    Tambin existen riesgos cuando un vecino realiza tareas de limpieza de una cuneta. Se observ que los lodos extrados de la cuneta generalmente se echan en sus alrededores pudiendo as contribuir a disemi-nar los patgenos que contengan. Hay nios curiosos que suelen asistir a las tareas de limpieza entrando en contacto con los lodos. Se sospecha tambin que en algunos casos los lodos extrados puedan ser uti-lizados como abono o acondicionador de suelos en huertas o jardines.

    Hay personas que recuperan el pedregullo que ha sedimentado en las cunetas para utilizarlo como ma-terial de construccin, prctica que tambin conlleva riesgos.

    Lugares de baos

    Otra ruta de contaminacin fecal oral corresponde a caadas, canteras o tajamares donde se baan nios y

    adultos y que pueden ser contaminados por los efluen-tes de pozos negros que circulan en las cunetas que luego desembocan en los cursos de agua.

    Se observan cmo cunetas provenientes de los centros poblados de Bella Vista y Paso Escobar confluyen en el

    tajamar Caputo ubicado a poca distancia y frecuentado

    por la poblacin local como zona de baos y de recreo. Otros lugares de baos como la cantera de los Militares se encuentran en zonas menos pobladas y parecen me-nos expuestos a la contaminacin por aguas servidas.

    La percepcin de los participantes de los talleres es que todos los lugares frecuentados para baos son contaminados. Todos sealan al tajamar Capu-

  • 18

    to como uno de los ms crticos pero tambin men-cionan a las canteras porque es agua muerta. Esta observacin tiene validez en el sentido que la auto-contaminacin por los propios baadores (por ejem-plo nios pequeos que podran defecar en el agua) conlleva ciertos riesgos por el pequeo volumen de agua y su carcter estancado.

    Las aguas de las caadas son claras, se observan algas y peces nadando (los nios e incluso adultos practican la pesca todo el ao); esta apariencia lim-pia del agua puede ser engaosa para un baista o cualquier utilizador que podra no ser conciente de su posible contenido en patgenos.

    Otra ruta de contaminacin similar ocurre despus de los episodios de fuertes lluvias en verano cuando nios pequeos se baan en reas inundadas o ba-ados prximos a sus viviendas. Las madres explican que a los nios pequeos les encanta baarse en charcos profundos y que lo hacen con mucho entu-siasmo en la medida que son demasiados pequeos para seguir a sus hermanos mayores en las caadas que se encuentran a mayor distancia de sus hogares.

    Este ltimo punto podra explicar tambin por qu hay nios que se baan en las cunetas. Una vecina explic que los nios tienen poca conciencia de los riesgos asociados con el agua contaminada hasta cumplir los 8 9 aos de edad y que muchos padres en los asentamientos no pueden controlar sus idas y venidas. La misma persona menciona haber visto a nios bandose en una cuneta en la interseccin de los caminos Paso Escobar y Ventura, lugar que con-centra las aguas servidas de varias manzanas de Bella Vista y Paso Escobar.

    Por la falta de aseo en sus hogares o simplemen-te para refrescarse en verano, muchos nios al salir de la escuela y antes de volver a su casa, se baan en una caada, cantera o tajamar. A veces vuelven a

    casa negros de lodo. El hecho de remover lodos o sedimentos del fondo y ponerlos en suspensin en el agua podra constituir un riesgo adicional.

    Unas personas mencionan que para refrescarse en das de mucho calor los nios suelen meterse bajo el

    roco de los aspersores de los campos regados. En el caso citado, el agua era bombeada del pozo de la La-drillera en Villa Universitaria.

    Lamentablemente la contaminacin del agua no es el nico peligro al que estn expuestos los nios al baarse. Nios y adultos mencionaron que en el fon-do de ciertos cuerpos de agua hay chatarras o vidrios rotos que pueden provocar cortes. En las canteras hay pozos profundos y rocas cortantes a poca profun-didad que tambin originaron accidentes graves. Los vecinos narraron el caso de 2 nios que se ahogaron en un pozo ubicado en una zona pantanosa cerca de Villa Universitaria.

    Espacios de juegos

    Otras rutas de contaminacin estn relacionadas con los lugares de juegos de los nios cuando coin-ciden con focos de contaminacin como las canchas que se inundan y/o que sirven de basurales (Foto B9 en Anexo B). De manera general a los nios les gusta jugar en terrenos desocupados y en una zona densa-mente poblada los terrenos inundables son general-mente los que quedan desocupados, razn por la cual sirven adems de basurales. Por otro lado el hecho que los nios crecen en un ambiente insalubre parece volverles indiferentes a la basura y a la suciedad.

    Entorno domstico

    Finalmente se debe mencionar a los nios de baja

    edad que juegan y gatean alrededor de sus hogares

    y constituyen un grupo particularmente vulnerable por su falta total de conciencia de higiene. Los nios pican tierra (geofagia) y ponen en la boca cualquier objeto a su alcance. Esta situacin es crtica cuando

    hay cunetas alrededor de la casa, cuando el hogar o una vivienda vecina carece de bao, cuando hay un pozo negro cuyo contenido rebosa peridicamente y cuando la vivienda se encuentra cerca o dentro de una zona inundable.

  • 19

    2.1 Objetivo

    Determinar la presencia de enteroparasitosis en los nios que asisten a la Escuela N 187.

    2.2 Metodologa

    Se realizaron actividades con los maestros de la es-cuela y directora para intercambiar ideas en torno a la temtica de las parasitosis intestinales y la manera como se pensaba ejecutar el proyecto y las distintas

    actividades previstas.

    Se realizaron reuniones con los padres de los nios para informarles acerca de los procedimientos que se realizaran en el marco del proyecto.

    Se redact el Consentimiento Informado que fue aprobado por el Comit de tica de la Facultad de Medicina. Se trata de un texto que oficia de informa-cin escrita para los padres al final del cual tiene una

    tirilla para cortar y ser entregada junto con las mues-tras para estudio, en la que se solicita la autorizacin y firma de un responsable del nio en caso de aceptar

    su participacin en el proyecto.

    Se propuso la realizacin del diagnstico entero-parasitolgico a la totalidad de la poblacin infantil que asiste a la Escuela N 187. Con este objetivo se

    entregaron los frascos para Examen Coproparasita-rio (CP) y Esptula Adhesiva (EA) para diagnstico de oxiurosis, a cada uno de los nios, rotulados con el nombre y apellido de cada nio as como la clase a la cual pertenecan. Los frascos con las muestras para estudio se entregaban en bolsitas blancas para ma-yor discrecin.

    Se recogieron las muestras al tercer da, segn ca-lendario que figuraba en la escuela, y se trasladaron

    CAPTULO 2

    Diagnstico de enteroparsitos en nios escolares

    al Instituto de Higiene (Departamento de Parasitolo-ga y Micologa) para su procesamiento.

    A cada muestra de materias fecales se le realiz Examen Coproparasitario (Salvatella & Eirale, 1996) con tcnica de concentracin por sedimentacin con formol ter (Ritchie), tcnica de enriquecimiento por flotacin con sulfato de zinc (Faust) y frotis colorea-dos con Ziehl Neelsen modificado (Kinyoun) para

    bsqueda de coccidios intestinales. En caso de heces diarreicas se realiz tambin examen microscpico directo.

    Las EA fueron observadas microscpicamente con 2 aumentos (x10 y x20) de acuerdo al procedimiento habitual.

    A todas las muestras procesadas se le realiz el control de calidad correspondiente segn protocolo del laboratorio.

    Los resultados fueron entregados por escrito en forma personal a cada uno de los adultos responsa-bles de los nios, citados en la propia escuela. All se les entregaba adems la medicacin correspondien-te para cada caso. En las situaciones en las cuales no pudieron concurrir los adultos en los das acordados, los resultados de los estudios de sus hijos as como

    los tratamientos fueron entregados en los domicilios de los nios por el equipo de Medicina Familiar y Co-munitaria que trabaja en las policlnicas locales.

    2.3 Resultados

    De los 370 nios enlistados se recogieron las mues-tras completas (CP + EA) de 175 escolares (47 %). Se realizaron 185 CP y 190 EA para diagnstico de oxiu-

  • 20

    de definir una estrategia de desparasitacin, educa-cin y saneamiento ambiental (Calegari et al, 2005 a). Es ms elevado que el porcentaje hallado en rele-vamiento de escolares en Casab y Cerro Oeste (31 a 36%) (Calegari et al, 2005 b).

    Se procesaron 375 muestras que corresponden a 185 CP y 190 EA.

    Los parsitos hallados fueron en orden decrecien-te:

    Blastocystis hominis en 63 nios de la escuela y 2 nios familiares

    Enterobius vermicularis en 44 nios Endolimax nana en 38 nios Giardia lamblia en 28 nios Entamoeba coli en 26 nios Trichuris trichiura en 11 nios Ascaris lumbricoides en 7 nios Hymenolepis nana en 5 nios Entamoeba histolytica-dispar en 5 nios y 1 adulto Cryptosporidium spp. en 3 nios Iodamoeba btschlii en 1 nio

    Se observ mayor presencia, en calidad y canti-dad, de parsitos protozoarios (B.hominis, E.nana, G.lamblia, E.coli, E.histolytica-dispar, Cryptosporidium spp., I.btschlii) que de helmintos (E.vermicularis, T.trichiura, A.lumbricoides, H.nana).

    Los parsitos intestinales se clasifican desde el

    punto de vista taxonmico en dos grandes grupos: los protozoarios (Tabla 2.2) y los helmintos o gusanos (Tabla 2.3).

    rosis. Se obtuvieron 182 Consentimientos Informa-dos firmados afirmativamente por los adultos res-ponsables de los nios

    Este nivel de respuesta a la propuesta de realiza-cin de estudios en escolares es el habitual cuando depende de la entrega voluntaria de las muestras de CP y EA a nivel de todas las clases de la escuela. Ge-neralmente los nios mayores son ms reticentes a entregar estos estudios en la escuela. Se puede ob-servar que la muestra menor correspondi a los esco-lares de 6 ao.

    Se diagnosticaron parsitos en 118 nios de los 175 escolares estudiados en forma completa (67 %), resultando proporcionalmente ms parasitados los nios de primero a tercero (Tabla 2.1). Es probable que el ms bajo porcentaje de parasitismo intes-tinal en los nios de inicial de 4 y 5 aos se deba a que en Guarderas o Centros de Educacin Inicial se acostumbra realizar diagnstico coprolgico como requisito de ingreso en la mayora de los jardines, con

    los tratamientos correspondientes en los casos posi-tivos.

    El porcentaje de parasitismo global (incluye todos

    las especies parasitarias encontradas) hallado de 67% puede considerarse elevado. Es comparable al halla-do al inicio en guarderas comunitarias para preesco-lares (65%), previo a la realizacin de programas de control de enteroparasitosis (Acua et al, 1999). Al cabo de 10 aos de tareas de educacin, diagnsti-co y tratamiento esta cifra haba descendido a 24% (Zanetta et al, 2003). Es comparable tambin a la prevalencia hallada en un asentamiento (64%) antes

    No parasitados

    Parasitados % parasitados

    Inicial 4 y 5PrimeroSegundoTerceroCuartoQuintoSexto

    1368

    106

    104

    2322201714157

    64 %78 %71 %74 %70 %60 %63 %

    Total 57 118 67%

    Tabla 2.1 - Enteroparasitosis segn ao escolar. Barros Blancos, 2011. (N = 175)

    N %

    G.lambliaE.histolytica-disparCryptosporidium spp.B.hominisE.coliE.nanaI.btschlii

    2853

    6328381

    16 %2,9 %1,7 %36 %16 %21 %0,6 %

    Tabla 2.2 - Parasitismo por protozoarios en escolares. Barros Blancos, 2011. (N = 175)

  • 21

    Los porcentajes elevados de protozoarios, tanto

    patgenos verdaderos como de patogenicidad discu-tida, y los resultados del diagnstico ambiental que evidenci diversas rutas de contaminacin fecal oral sugieren que la contaminacin fecal ambiental es im-portante.

    El porcentaje de oxiurosis detectado en la muestra

    orienta a condiciones de higiene personal y familiar que pueden ser mejoradas a travs de acciones edu-cativas.

    De los 175 nios estudiados con CP y EA, 57 (32,6 %) resultaron negativos, 57 (32,6 %) estaban parasitados con una sola especie parasitaria y 61 (34,8 %) tenan ms de una especie de parsito, que se distribuye de la siguiente manera: 27 nios con 2 parsitos, 20 ni-os con 3, 12 nios con 4 y 2 nios que asociaban en su intestino 5 especies parasitarias diferentes (Tabla 2.5). Un tercio de los nios con ms de un parsito es un porcentaje importante, lo que sugiere que estn

    expuestos en forma permanente a un ambiente con altos niveles de contaminacin fecal, va mediante la cual pueden adquirir diversas especies parasitarias. La distribucin en el territorio de los casos de nios positivos (Mapa A2 en Anexo A) no muestra tenden-cias particulares, lo que sugiere un medio ambiente con contaminacin fecal generalizada tal como rele-vado en el diagnstico socioambiental.

    N %

    A.lumbricoidesT.trichiuraH.nanaE.vermicularis

    7115

    44

    4,0 %6,3 %2,9 %25 %

    Tabla 2.3 - Parasitismo por helmintos en escolares. Barros Blancos, 2011. (N = 175)

    Desde el punto de vista epidemiolgico los parsi-tos intestinales pueden agruparse en tres categoras de desigual importancia (Tabla 2.4).

    Por un lado los geohelmintos: trmino que es-trictamente incluye A.lumbricoides, T.trichiura y S.stercoralis (agente que no fue hallado en la pre-sente investigacin), o helmintos transmitidos por el suelo, trmino un poco ms amplio en el cual se puede incluir tambin a H.nana, donde el veh-culo principal para la diseminacin generalmente es la tierra contaminada con materias fecales hu-manas.

    Por otra parte los protozoarios donde el mecanis-mo de transmisin es fecal oral, directamente de persona a persona o indirectamente a travs de agua o alimentos contaminados. Dentro de los protozoarios distinguimos los de patogenicidad discutida, mal llamados comensales, en el cual po-demos inclur a B.hominis, E.coli, E.nana, I.btschlii. El otro grupo de protozoarios patgenos est cons-titudo por G.lamblia y Entamoeba histolytica as como Cryptosporidium spp., coccidio oportunista que puede ser agente de zoonosis.

    Y en el grupo restante se encuentra E.vermicularis, helminto de elevada contagiosidad de persona a persona, de mayor prevalencia en grupos que conviven estrechamente en condiciones de hacina-miento.

    Los porcentajes de geohelmintiasis hallados se ubi-can en un rango intermedio entre situaciones com-pletamente controladas en reas urbanas y situa-ciones fuera de control en asentamientos precarios donde se defeca en las inmediaciones de las vivien-das o bien se riegan los alimentos con aguas servidas.

    Helm.transm. suelo

    Va fecal oral

    Transm.directa

    Inicial 4 y 5PrimeroSegundoTerceroCuartoQuintoSexto

    3613401

    191615138

    146

    86

    148431

    Total 18 (10%) 91 (52%) 44 (25%)

    Tabla 2.4 - Distribucin de nios parasitados por ao escolar agrupados segn mecanismo de trans-misin. Barros Blancos, 2011. (N = 175)

  • 22

    I 4 I 5 1 A 1 B 2 A 2 B 3 A 3 B 4 A 4 B 5 A 5 B 6 A 6 B Total

    TOT

    ESTU

    NEG

    MON

    POLI

    28

    20

    9

    6

    5

    30

    16

    4

    5

    7

    27

    17

    3

    6

    8

    29

    11

    3

    3

    5

    24

    16

    5

    2

    9

    23

    12

    3

    6

    3

    27

    16

    7

    6

    3

    30

    11

    3

    3

    5

    25

    13

    5

    5

    3

    19

    7

    1

    2

    4

    32

    17

    5

    7

    5

    29

    8

    5

    1

    2

    25

    7

    2

    4

    1

    22

    4

    2

    1

    1

    370

    175

    57

    57

    61

    Tabla 2.5 - Distribucin por clase de nios estudiados, con resultados negativos, monoparasitados o poliparasitados. Barros Blancos, 2011. (N = 175)

  • 23

    CAPTULO 3

    Estudio de la repercusin de las parasitosis en los escolares

    3.1 Objetivo

    Valorar el rendimiento escolar segn repeticin de aos, y realizar mediciones antropomtricas en los nios de la Escuela N 187 que participaron en los es-tudios enteroparasitolgicos.

    3.2 Metodologa

    Se ingresaron todos los datos en una planilla Excel donde constaba nombre y apellido del nio/a y cdi-go adjudicado para asegurar la confidencialidad de

    los datos.

    Las siguientes variables fueron consignadas: sexo, edad en aos, clase a la que perteneca, entrega del Consentimiento Informado, direccin declarada, presencia de mascotas en el domicilio, rendimiento escolar, presencia o ausencia de sintomatologa re-gistrada mediante encuesta, registro del peso en kg y de la talla en cm, clculo del ndice de Masa Corporal (IMC), ausencia o presencia de parsitos y registro de los mismos.

    Como ya se explic, si bien se entregaron materiales para realizar los exmenes a la totalidad de los escolares, no fue posible obtener resultados en todos debido al no cumplimiento en la entrega de las muestras para realizar los estudios parasitolgicos correspondientes. Este problema signific la prdida

    de aproximadamente la mitad de los datos. Slo obtuvimos muestras para CP y EA en 175 nios

    (47%). De modo que estos son los nios que sern considerados para el anlisis de datos, quedando afuera los nios que fueron encuestados, pesados y medidos pero que no llevaron muestras.

    3.3 Resultados

    Del total de 175 escolares, la distribucin por sexos muestra que 99 (56,5%) son varones y 76 (43,5%) ni-as.

    La distribucin por edad de los escolares encuesta-dos se observa en la Fig. 3.1. Faltan datos en 8 nios.

    En cuanto a la distribucin por clase la mayor can-tidad de nios estn en el nivel inicial o preescolar de 4 y 5 aos, contando con 36 muestras en total (Fig. 3.2). El nmero de muestras se mantiene un poco por debajo en los aos siguientes, pero es notable

    el descenso en 6 ao, donde slo contamos con 11 muestras.

    Tambin observamos que hubo una ligera diferen-cia en cuanto a la entrega de los estudios segn los turnos escolares (Tabla 3.1). Entregaron mayor n-mero de muestras los nios que asistan a clase en el turno matutino con respecto a los que lo hacan en el turno vespertino, fundamentalmente en las clases mayores (4, 5 y 6 aos).

  • 24

    Fig. 3.1 Distribucin por edad de los escolares encuestados. Barros Blancos, 2011 (N=167).

    Fig. 3.2 Distribucin por clase de los escolares encuestados. Barros Blancos, 2011 (N=175).

  • 25

    Tabla 3.1 - Total de estudios realizados a los nios segn turno escolar. Barros Blancos, 2011 (N=175).

    Turno matutino Nmero de nios Turno vespertino Nmero de nios

    InicialPrimeroSegundoTerceroCuartoQuintoSexto

    2017161613177

    InicialPrimeroSegundoTerceroCuartoQuintoSexto

    16111211784

    Total 106 Total 69

    En cuanto al anlisis del rendimiento escolar faltan datos en 44 nios. Los datos que faltan corresponden a los 36 nios de Inicial 4 y 5 donde no poda evaluarse esta variable y en 8 nios de otras clases en los que no se pudo obtener esta informacin. Para la evaluacin objetiva del rendimiento se consider la repeticin

    escolar. De los 131 nios en los que se registr este dato, se observ que 79 nios (60,3%) no tienen re-traso, 28 (21,4%) tienen retraso de un ao (lo que se denomina retraso escolar) y 24 (18,3%) tienen retraso de 2 aos (lo que se denomina fracaso escolar) (Fig. 3.3). Es decir que casi el 40% de los nios que asisten a esta escuela y se realizaron estudios parasitolgi-cos han repetido por lo menos un ao escolar.

    Fig. 3.3 Rendimiento escolar en los nios estudiados. Barros Blancos, 2011 (N=131).

    Con respecto al rezago escolar en la franja de po-blacin de 6 a 17 aos en situacin de pobreza, el 41,3% de la poblacin declara haber repetido al me-nos un ao en primaria, por lo cual es una situacin comparable a la hallada en el centro escolar en el cual trabajamos (Katzman & Rodrguez, 2006). El prome-dio de repeticin en el Uruguay urbano para pobla-cin no pobre es de 15,5%.

    Para realizar una valoracin del estado nutricional de los nios se realizaron mediciones antropomtri-cas que incluyeron peso y talla, y se establecieron indicadores en relacin con la edad: TALLA/EDAD e IMC/EDAD. La interpretacin de resultados se realiz a travs de los puntajes Z o Z scores, ya que permi-ten comparaciones con relacin a una poblacin de referencia de la misma edad y sexo.

    A nivel poblacional se acostumbra realizar Censos de Talla para evaluar el estado nutricional de grupos poblacionales. El retraso de talla en nios de primer ao escolar es un indicador de las condiciones nutri-cionales y sanitarias materno infantiles durante la etapa de gestacin y crecimiento posterior. La me-dida de la talla permite medir el efecto prolongado de diversos agentes que influyen desfavorablemente

    sobre el crecimiento normal. La talla tambin se ana-liza a partir de la medida del puntaje Z o Z score.

    ste se define como la diferencia entre la talla de un

    individuo y la media de la talla de una poblacin de referencia de la misma edad y sexo, dividido entre el desvo standard de la poblacin de referencia.

  • 26

    Para el anlisis del Z score de la Talla, tenemos da-tos de 131 escolares. De ellos 117 nios (89%) tienen talla dentro de lmites normales (incluyendo nios altos), y 14 (11%) tienen talla baja, por debajo de 2

    desvos estndar (DE), lo que se considera producto de una desnutricin crnica (Fig. 3.4). Estas cifras son ms elevadas que las propuestas por la OMS, segn las cuales este porcentaje debera estar en 2,3%. En

    el ao 2000 se efectu una evaluacin del estado nu-tricional de escolares de escuelas carenciadas (Illa, 2000) donde encontraron cifras de 8% de nios con desnutricin crnica, porcentaje que es an menor

    de lo hallado en nuestra investigacin.

    Con respecto a la talla para la edad, el 77,6% de los nios de primer ao que asiste a las escuelas pblicas del pas presenta una talla normal, en comparacin con los estndares recomendados por la OMS, mien-tras que en el 22,5% se observa algn tipo de retraso: 17,9% muestran retraso moderado y 4,6% retraso grave (Amarante et al, 2007).

    Del anlisis del estado nutricional con el score Z del IMC (Fig. 3.5) (teniendo en cuenta que se perdieron datos de 44 nios, unos por no contar con la edad, otros por haber faltado en los das de jornadas de

    antropometra) vemos que de los 131 escolares con-siderados, 102 nios (78%) tienen un peso dentro de

    parmetros normales, 7 (5,3%) tienen un peso por de-bajo de lo normal (6 de ellos siendo de muy bajo peso

    (desnutricin), es decir entre -2 y -3 desvos estndar, y uno slo de bajo peso extremo (desnutricin seve-ra), con menos de -3 DE; y 22 (17%) por encima del peso normal, de ellos 16 en riesgo de sobrepeso (en-tre +1 y +2 DE), 4 en rango de sobrepeso (entre +2 y +3 DE) y 2 con obesidad (ms de +3 DE).

    De manera que 22% de los nios se encuentran fue-ra de los parmetros establecidos como peso normal segn el IMC.

    Las limitaciones del uso del score Z del IMC es que establece una relacin de peso con altura (IMC= peso/ cuadrado de la talla) que indica el estado nutricional actual. Por lo tanto un nio con bajo peso y baja talla

    puede dar una relacin de IMC normal, tratndose de un nio con desnutricin crnica, ya que la repercu-sin en la talla (talla/edad menor a -2 DE) nos habla de una desnutricin crnica.

    Un nio con un bajo peso recuperado puede dar la

    falsa idea de que se trata de un nio con sobrepeso, ya que lo primero que se normaliza es el peso, no as la talla, es decir que el estudio del estado nutricional requerira un anlisis ms profundo, ya que una medi-da aislada como vimos puede generar confusin.

    Fig. 3.4 Z-score de la Talla de escolares estudia-dos. Barros Blancos, 2011 (N=131).

    Normopeso (102)78%

    Bajo peso (7)

    5,3 %

    Peso alto (22)17%

    Fig. 3.5 Z-score del IMC de escolares estudiados. Barros Blancos, 2011 (N=131).

  • 27

    Los ndices aqu presentados son resultados de una medicin aislada, siendo de mayor utilidad para es-tablecer el estado nutricional, la velocidad de creci-miento: para ello se requieren varias medidas en el tiempo, lo cual no fue posible en esta investigacin.

    El peso es adems el resultado de la sumatoria de varios factores, en donde interviene la gentica, el peso al nacer, el aporte nutricional (donde la lactan-cia materna tambin incide, fundamentalmente en los nios ms pequeos), patologas crnicas como por ejemplo la enfermedad celaca, o la intercurren-cia reiterada de patologas agudas como las respira-torias y las diarreas agudas infecciosas, el nivel socio econmico cultural de la familia, entre otros.

    En suma:

    En la muestra de nios estudiada en esta escuela se detectan algunos porcentajes que resultan preocupantes, aunque no podamos establecer con certeza una clara vinculacin entre las variables analizadas.

    Se estudi solo la poblacin que respondi afirmativamente a la solicitud de realizacin de los estudios parasitolgicos intestinales, por lo tanto se trata de una muestra de con-veniencia y no podemos suponer que se trate de un muestreo representativo de los nios que asisten a la citada escuela.

    Se debe tener en cuenta adems, que el anlisis de las muestras de materias fecales tambin representa slo una fotografa de un momento puntual, ya que no se realizaron estudios coproparasitolgicos seria-dos en esta investigacin. Por lo tanto se desconoce si los nios que tienen valores de bajo peso que ahora

    muestran resultados negativos pudieron estar para-sitados en el pasado, y habiendo mediado tratamien-to, sus resultados parasitolgicos sean ahora norma-les; o bien si pudiera tratarse de perodos negativos de eliminacin de quistes o huevos.

    En esta investigacin se hallaron:

    67% de nios parasitados, 10% con geohelmintos

    40% de nios con retraso escolar 22% de nios con alteraciones del estado

    nutricional:

    17% por encima del peso normal 5% por debajo del peso normal

    11% de nios con baja talla.

  • 28

    4.1 Objetivo

    Determinar la presencia de parsitos zoonticos en los caninos de los hogares de los alumnos de la Escuela N 187.

    Conocer las zonas ms afectadas por las parasitosis caninas en el rea estudiada, estableciendo relaciones geogrficas.

    4.2 Metodologa

    El trabajo de campo, se realiz en el rea donde se

    encuentran ubicados los hogares de los escolares que concurren a la Escuela N 187 de Barros Blancos.

    Las familias invitadas fueron un total de 219, de las cuales 45 (20,5%) de ellas no tienen a su cargo cani-nos domsticos o no aceptaron la participacin en el proyecto y por lo tanto impidieron la recoleccin de muestras. Adems se procesaron algunas muestras obtenidas de mascotas de familias que voluntaria-mente decidieron participar cuando se les inform y dio a conocer el proyecto.

    Las visitas a las diferentes zonas para la recolec-cin de las muestras de materia fecal de caninos fueron realizadas desde el mes de Abril hasta el mes de Diciembre de 2011. En el mes de Enero de 2012, se recogieron muestras de materia fecal tambin de aquellos hogares en los cuales no se haba podido o que por mal georreferenciamiento o indicacin de ubicacin de los nios no se haba logrado.

    En cada vivienda visitada se recolectaron materias fecales de caninos dispersas en el predio o dentro de la casa, las mismas se recolectaron con guantes de ltex, en frascos para anlisis de tapa rosca y boca ancha, con el agregado de Formol al 10%, conservan-

    te de la muestra sin deformar los elementos diagns-ticos, adems reduce el posible potencial zoontico que la muestra hubiera podido presentar. Se relev a su vez, informacin anamnsica, sanitaria y patolgi-ca de los animales de compaa.

    Las muestras de materia fecal de los caninos fue-ron procesadas en el laboratorio del Departamento de Parasitologa de Facultad de Veterinaria, all las muestras de materia fecal fueron esterilizadas por calor previa apertura del frasco tapa rosca. Se utiliz para el diagnstico de huevos de helmintos, cocci-dios y cestodos la tcnica de Willis; tcnica cualitativa de flotacin y enriquecimiento.

    No se efectu el recuento de huevos, sino que los resultados se consignaron solamente como presen-cia o ausencia de huevos; tampoco fue un objetivo

    identificar si se trataban de huevos de distintas espe-cies de los gneros diagnosticados, ya que la obser-vacin se efectu con un microscopio ptico simple. Si en cualquiera de las muestras de materias se en-contraban huevos el lugar de procedencia se conside-r contaminado o positivo.

    4.3 Resultados

    Las heces de los perros analizados fueron 127, de estas muestras fueron positivas 100 que representa-ron el 78,7% del total, siendo todas positivas a para-sitosis con riesgo zoontico, como se indica en la Fig. 4.1. La fauna parasitaria diagnosticada demostr la presencia de diversos gneros parasitarios (Fig. 4.2), los que se distribuyeron de la siguiente manera:

    CAPTULO 4

    Diagnstico de parsitos potencialmente zoonticos en carnvoros

  • 29

    Presentaron A. caninum 40,1% (51/127), Toxocara spp. 6,3% (8/127) y Trichuris vulpis 15,8% (20/127).

    Del total de las muestras, el 15,8% (20/127) presentaron A. caninum y Toxocara spp. parasitando al mismo tiempo.

    El 0,8% (1/127) se diagnostic como poliparasi-tado con huevos de Taeniidae spp., A. caninum y Toxocara spp.

    El 21,2% (27/127) fueron negativas. Adems en el diagnstico se evidenciaron

    otros gneros parasitarios como Isospora spp., Capillaria sp., y Strongyloides spp.

    Los resultados obtenidos de animales con diag-nstico positivo a endoparasitosis y aquellos con presencia de gneros potencialmente zoonticos, se encontraron dentro de los porcentajes esperados. Al

    compararlos con los diversos resultados obtenidos en diferentes investigaciones nacionales como se indica a continuacin, se pudo observar que nuestros ha-llazgos coincidieron.

    En carnvoros domsticos de Montevideo Correa et al (1996) describieron como gneros parasitarios diagnosticados, a Toxocara spp. (48,3%), A. caninum (30,0%), T. vulpis (17,3%). Valledor, (2002) identific y cuantific en 80 caninos de un refugio como gneros parasitarios a Ancylostoma spp. (70%), Toxocara spp. (2,5%), Trichuris spp. (43,7%) y Cabrera et al (2007), en carnvoros rurales a nivel nacional describi que los taxones diagnosticados fueron Taeniidae spp. (1,4%), Toxocara canis (3,1%), Ancylostoma caninum (2,9%), Trichuris vulpis (5,7%), principalmente. Adems se afirm que la totalidad de los departamentos tuvieron animales positivos a endoparsitos, con ms altas prevalencias Montevideo (31,6%), Salto (30,0%) y Treinta y Tres (26,2%). Mientras que Dcia et al (2009), indicaron en el estudio de los registros de anlisis coprolgicos, que los animales de compaa positivos a parasitosis gastrointestinal fueron el 32,2% y los gneros parasitarios diagnosticados como potencialmente zoonticos fueron A. caninum, 28,3%; Giardias, 2,7%; T. canis, 22,9%; D. caninum, 7,1%; Lagochilascaris minor, 0,3%; T. vulpis, 18,9%, con una tasa de positivos potencialmente zoonticos de 57,9% del total de animales parasitados.

    Debido a la gran contaminacin fecal canina am-biental de la zona y dentro de los predios estudiados (Mapa A3 en Anexo A), adems de los altos porcen-tajes de muestras obtenidos con resultados positivos

    de A. caninum y Toxocara spp. se advirti gran riesgo de enfermedades zoonticas presentes y potencia-les.

    Los caninos del rea de Barros Blancos, accedie-ron a la ingestin de achuras crudas, producto de posibles faenas clandestinas o en casas de algunos vecinos: esto se evidenci con el hallazgo de huevos de Taeniidae spp. en la materia fecal de un canino en Paso Escobar. Pero como los huevos de estos gne-ros son indiferenciables, se solicit la accin de la Co-misin de Zoonosis, debido a que este animal poda estar parasitado con Echinococcus granulosus, agente etiolgico del Quiste Hidtico, una de las ZOONOSIS ms importantes y objeto de Programa Nacional de

    erradicacin.

    Fig. 4.1 Distribucin de muestras de heces de caninos para parasitosis. Barros Blancos 2011- 2012. (N = 127)

  • 30

    Fig. 4.2 - Distribucin de gneros parasitarios en caninos. Barros Blancos 2011- 2012.

    4.4 Conclusiones

    Los resultados del anlisis de materias fe-cales de los animales muestran que el am-biente donde stos habitan, no se present como una condicionante en su estado sani-tario, con respecto a las endoparasitosis.

    Los resultados diagnosticados como negati-vos, pueden deberse a otras variables como lo es la condicin fisiolgica animal que le puede generar resistencia natural frente a los distintos gneros parasitarios.

  • 31

    CAPTULO 5

    Estudio parasitolgico de tierras y lodos

    5.1 Objetivo

    Determinar la presencia de agentes de enteropa-rasitosis en tierras y lodos provenientes de los focos de contaminacin fecal identificados en el diagns-tico socioambiental, con la finalidad de comprender

    mejor las rutas de transmisin fecal oral asociadas y

    dar recomendaciones a la poblacin sobre medidas de prevencin y control.

    5.2 Antecedentes

    Estudios realizados en muestras de suelos han detectado parsitos capaces de infectar humanos (Alonso et al, 2001). Se ha demostrado que, huevos de Toxocara canis pueden infectar a un hospede-ro susceptible despus de estar en el suelo un largo tiempo en condiciones extremas de temperatura y humedad (Crdoba et al, 2002), hasta 2 aos (Cabre-ra, 2011, comunicacin personal).

    En relevamientos sobre la contaminacin del sue-lo de espacios pblicos de Montevideo con huevos de helmintos Prez et al, en 1991 indican que de 204 muestras de suelo de 23 barrios de Montevideo, 28,9% fueron positivas. Los huevos hallados corres-pondieron en un 58,1% a Toxocara canis, 48,4% a An-cylostoma caninum, 19,3% a Trichuris vulpis y 6,5% a Toxascaris leonina; la densidad de huevos encontrada fue de 1 a 6 huevos cada 5 g de suelo, segn la especie considerada.

    Durn et al (1993) sealan haber encontrado hue-vos de Toxocara spp. en el peridomicilio de 3 de 14 pacientes humanos con toxocariasis.

    Casas (1999) realiz la evaluacin de la contaminacin ambiental por la deposicin de los canes en lugares pblicos en distintos lugares de la ciudad de Montevideo, muchos de ellos donde tienen acceso fluido los preescolares. Las muestras de materia fecal

    se obtuvieron de 5 lugares de la ciudad y fueron un total de 827, de las cuales solamente se presentaron positivas a la presencia de huevos de gneros gastrointestinales el 4 %. Los resultados obtenidos fueron para los gneros Trichuris spp. 26%, Toxocara spp. 32% y para Ancylostoma spp. 42%.

    Hernndez et al (2003), realizando un relevamiento de suelos de 70 plazas de la ciudad de Montevideo, demostraron una prevalencia de 53% de huevos de Toxocara spp., concluyendo que la prevalencia de suelos contaminados con este tipo de helmintos aumenta en zonas con necesidades bsicas insatisfechas.

    En un estudio realizado en la dcada de los 90 bus-cando la contaminacin por huevos de helmintos en muestras de barros de estaciones de depuracin de aguas de OSE se hallaron 14 de 30 muestras conta-minadas, por lo que se aconsej limitar el uso de es-tos lodos en la agricultura. Sin embargo se aconsej

    realizar un muestreo mayor para que resultara ms significativo (Dellepere et al, 1996). Diez aos ms tarde investigando sobre la posible aplicacin de lo-dos frescos o compostados a los suelos para obtener mejores rendimientos en cultivos de lechuga y maz,

    se obtuvieron bajsimos niveles de huevos de helmin-tos en las muestras estudiadas (Docampo et al, 2007; Gilsanz et al, 2012).

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    5.3 Materiales y mtodos

    5.3.1 Seleccin de los lugares de recoleccin de muestras

    Se tomaron, procesaron y analizaron un total de 187 muestras: 103 muestras de tierras en el entorno domstico de los hogares de los nios de la Escuela N 187 y 84 muestras de tierras y lodos en espacios pblicos: cunetas, canchas de juegos, basurales, ca-minos y zonas de trnsito de sectores densamente poblados. La toma de tierras de hogares fue respon-sabilidad de la Facultad Veterinaria mientras que la toma de muestras de espacios pblicos fue respon-sabilidad de CEUTA.

    Tierras de hogares

    La toma de muestras, se realiz en base al listado de nios de la Escuela N 187 y ubicacin georreferen-ciada de sus hogares mediante el SIG. A partir de ese mapa inicial se ubicaron a los diferentes domicilios, corroborando los nombres de los nios habitantes, la presencia o no de mascotas, estado ambiental del te-rreno (higiene, aguas servidas presentes, vertederos de los diferentes lavados de la casa, habitacin, som-bra, humedad del terreno), todos datos que permi-tieran hacer una correcta recoleccin de muestras de acuerdo con la ecologa y biologa parasitaria de los diferentes gneros diagnosticados en las mascotas.

    Se visitaron una totalidad de 84 domicilios, donde habitan 171 nios de la Escuela N 187. Se nos neg el acceso en 15 domicilios. Se tomaron 103 muestras de tierras en los predios de los 69 hogares restantes (Foto B10 en Anexo B). De cada predio se tomaron hasta 3 muestras de distintos sitios. Los lugares de extraccin fueron preferentemente a) Lugar de jue-go de nios y mascotas; b)Boca de robador; c) Sitio donde defecan las mascotas y d) Lugar de elimina-cin de excretas (si se identificaba).

    Tierras de espacios pblicos

    Se tomaron muestras en zonas inundables sus-ceptibles de ser focos de contaminacin fecal y que simultneamente son frecuentados por la poblacin local: canchas de juegos, caminos y zonas de trnsito

    de sectores densamente poblados. En todos los casos se tuvo en cuenta el microrrelieve de estos lugares, tomando las muestras en hondonadas que concen-tran el agua de escorrenta superficial y que conser-van la humedad (Foto B11 en Anexo B) y, cuando era posible, en lugares sombreados (en general por efec-to de la vegetacin).

    Tambin se tomaron muestras de tierras de basu-rales, de humedales y de orillas de cunetas, que son lugares menos frecuentados por la poblacin pero tambin susceptibles de ser focos de contaminacin. Cabe mencionar que la basura fue omnipresente en muchos de los lugares muestreados aunque en can-tidades variables, generalmente menores a los basu-rales considerados como tales (Foto B12 en Anexo B).

    En lo posible, se tomaron muestras de estos di-ferentes mbitos en todos los centros poblados del territorio de estudio (Paso Escobar, Bella Vista Chi-co, Bella Vista de Carrasco, Villa Universitaria, Villa Carmen y el sector de camino Repblica). En total se tomaron 52 muestras de tierras de espacios pblicos.

    Los lugares de muestreo fueron marcados en los mapas del territorio y luego su ubicacin fue transfe-rida al SIG. Las muestras fueron tomadas en 9 fechas distintas entre octubre y diciembre del 2011.

    Lodos de cunetas y caadas

    Se tomaron 32 muestras de lodos en cunetas y ca-adas del territorio de estudio. Se tomaron muestras de las principales cunetas y caadas en las zonas den-samente pobladas del territorio de estudio, cuidan-do que el rea de alimentacin de las cunetas fuera relativamente amplia. En unos casos se tomaron muestras de cunetas en la proximidad inmediata de hogares de nios con geohelmintiasis y, cuando era posible, aguas debajo de las mismas. Tambin se to-

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    maron una