Cuentos Breves y Extraordinarios - Adolfo Bioy Casares Jorge Luis Borges

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Cuentos breves y extraordinarios

Comprender la esencia de lo narrativo constituye el propsito primordial de esta excelente y singularsima antologa. Los textos ms variados, de distintas pocas y lugares y autores diversos; desde Chuang Tzu y Las mil y una noches hasta Max Jacoob y Martn Bber, as como Plutarco, Diderot, Kafka, O. Henry, Paul Valry y Alfonso Reyes, entre muchos otros, incluso algunos de improbable existencia, se dan cita en estas pginas que, sin duda, deleitarn con su sutil encanto y su doble escritura incluso al lector ms desprevenido. Y seguramente, ste llegar a compartir el juicio de Borges y Bioy Casares: Lo esencial de lo narrativo est, nos atrevemos a pensar, en estas piezas, lo dems es episodio ilustrativo, anlisis psicolgico, feliz o inoportuno adorno verbal.

Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares

Cuentos breves y extraordinariosJ. L. Borges & A. B. Casares, 1995.

Retoque portada: Un Tipo

Nota preliminar

Uno de los muchos agrados que puede suministrar la literatura es el agrado de lo narrativo. Este libro quiere proponer al lector algunos ejemplos del gnero, ya referentes a sucesos imaginarios, ya a sucesos histricos. Hemos interrogado, para ello, textos de diversas naciones y de diversas pocas, sin omitir las antiguas y generosas fuentes orientales. La ancdota, la parbola y el relato hallan aqu hospitalidad, a condicin de ser breves.

Lo esencial de lo narrativo est, nos atrevemos a pensar, en estas piezas; lo dems es episodio ilustrativo, anlisis psicolgico, feliz o inoportuno adorno verbal.

Esperamos, lector, que estas pginas te diviertan como nos divirtieron a nosotros. L.B. y A.B.C., 29 de julio de 1953. La sentencia

Aquella noche, en la hora de la rata, el emperador so que haba salido de su palacio y que en la oscuridad caminaba por el jardn, bajo los rboles en flor. Algo se arrodill a sus pies y le pidi amparo. El emperador accedi; el suplicante dijo que era un dragn y que los astros le haban revelado que al da siguiente, antes de la cada de la noche, Wei Cheng, ministro del emperador, le cortara la cabeza. En el sueo, el emperador jur protegerlo.

Al despertarse, el emperador pregunt por Wei Cheng. Le dijeron que no estaba en el palacio; el emperador lo mand buscar y lo tuvo atareado el da entero, para que no matara al dragn, y hacia el atardecer, le propuso que jugaran al ajedrez. La partida era larga, el ministro estaba cansado y se qued dormido.

Un estruendo conmovi la tierra. Poco despus irrumpieron dos capitanes que traan una inmensa cabeza de dragn empapada en sangre. La arrojaron a los pies del emperador y gritaron:

Cay del cielo.

Wei Cheng, que haba despertado, lo mir con perplejidad y observ:

Qu raro, yo so que mataba a un dragn as.Wu Ch'eng, en (c. 1505-c. 1580).

El redentor secreto

Es sabido que todos los ogros viven en Ceyln y que todas sus vidas estn en un solo limn. Un ciego corta el limn con un cuchillo y mueren todos los ogros.

Del Indian Antiquary, I (1872).

La aniquilacin de los ogros

La vida de una tribu entera de ogros puede estar concentrada en dos abejas. El secreto, sin embargo, fue revelado por un ogro a una princesa cautiva, que finga temer que ste no fuera inmortal. Los ogros no morimos, dijo el ogro para tranquilizarla. No somos inmortales, pero nuestra muerte depende de un secreto que ningn ser humano adivinar. Te lo revelar, para que no sufras. Mira ese estanque: en su mayor profundidad, en el centro, hay un pilar de cristal, en cuya cima, bajo el agua, reposan dos abejas. Si un hombre puede sumergirse en las aguas y volver a la tierra con las abejas y darles libertad, todos los ogros moriremos. Pero quin adivinar este secreto? No te apesadumbres; puedes considerarme inmortal.

La princesa revel el secreto al hroe. Este libert las abejas y todos los ogros murieron, cada uno en su palacio.Lal Behari Day, Folk Tales of Bengal (Londres, 1833).

Un tercero en discordia

En su Vida de Apolonio, refiere Filostrato que un mancebo de veinticinco aos, Menipio Licio, encontr en el camino de Corinto a una hermosa mujer, que tomndolo de la mano, lo llev a su casa y le dijo que era fenicia de origen y que si l se demoraba con ella, la vera bailar y cantar y que beberan un vino incomparable y que nadie estorbara su amor. Asimismo le dijo que siendo ella placentera y hermosa, como lo era l, viviran y moriran juntos. El mancebo, que era un filsofo, saba moderar sus pasiones, pero no sta del amor, y se qued con la fenicia y por ltimo se casaron. Entre los invitados a la boda estaba Apolonio de Tiana, que comprendi en el acto que la mujer era una serpiente, una lamia, y que su palacio y sus muebles no eran ms que ilusiones. Al verse descubierta, ella se ech a llorar y le rog a Apolonio que no revelara el secreto. Apolonio habl; ella y el palacio desaparecieron. Robert Burton, The Anatomy of Melancholy Historia de Cecilia

He odo a Lucio Flaco, sumo sacerdote de Marte, referir la historia siguiente: Cecilia, hija de Metelo, quera casar a la hija de su hermana y, segn la antigua costumbre, fue a una capilla para recibir un presagio. La doncella estaba de pie y Cecilia sentada y pas un largo rato sin que se oyera una sola palabra. La sobrina se cans y le dijo a Cecilia:

Djame sentarme un momento.

Claro que s, querida dijo Cecilia; te dejo mi lugar.

Estas palabras eran el presagio, porque Cecilia muri en breve y la sobrina se cas con el viudo.Cicern, De divinatione, I, 45.

El encuentro

Ch'ienniang era la hija del seor Chang Yi, funcionario de Hunan. Tena un primo llamado Wang Chu, que era un joven inteligente y bien parecido. Se haban criado juntos, y como el seor Chang Yi quera mucho al joven, dijo que lo aceptara como yerno. Ambos oyeron la promesa y como ella era hija nica y siempre estaban juntos, el amor creci da a da. Ya no eran nios y llegaron a tener relaciones ntimas.

Desgraciadamente, el padre era el nico en no advertirlo. Un da un joven funcionario le pidi la mano de su hija. El padre, descuidando u olvidando su antigua promesa, consinti. Ch'ienniang, desgarrada por el amor y por la piedad filial, estuvo a punto de morir de pena, y el joven estaba tan despechado que resolvi irse del pas para no ver a su novia casada con otro. Invent un pretexto y comunic a su to que tena que irse a la capital. Como el to no logr disuadirlo, le dio dinero y regalos y le ofreci una fiesta de despedida. Wang Chu, desesperado, no ces de cavilar durante la fiesta y se dijo que era mejor partir y no perseverar en un amor sin ninguna esperanza.

Wang Chu se embarc una tarde y haba navegado unas pocas millas cuando cay la noche. Le dijo al marinero que amarrara la embarcacin y que descansaran. No pudo conciliar el sueo y hacia la media noche oy pasos que se acercaban. Se incorpor y pregunt: "Quin anda a estas horas de la noche?". "Soy yo, soy Ch'ienniang", fue la respuesta. Sorprendido y feliz, la hizo entrar en la embarcacin. Ella le dijo que haba esperado ser su mujer, que su padre haba sido injusto con l y que no poda resignarse a la separacin. Tambin haba temido que Wang Chu, solitario y en tierras desconocidas, se viera arrastrado al suicidio. Por eso haba desafiado la reprobacin de la gente y la clera de los padres y haba venido para seguirlo adonde fuera. Ambos, muy dichosos, prosiguieron el viaje a Szechuen.

Pasaron cinco aos de felicidad y ella le dio dos hijos. Pero no llegaron noticias de la familia y Ch'ienniang pensaba diariamente en su padre. Esta era la nica nube en su felicidad. Ignoraba si sus padres vivan o no y una noche le confes a Wang Chu su congoja; como era hija nica se senta culpable de una grave impiedad filial.

Tienes un buen corazn de hija y yo estoy contigo respondi l. Cinco aos han pasado y ya no estarn enojados con nosotros. Volvamos a casa.

Ch'ienniang se regocij y se aprestaron para regresar con los nios.

Cuando la embarcacin lleg a la ciudad natal, Wang Chu le dijo a Ch'ienniang:

No s en qu estado de nimo encontraremos a tus padres. Djame ir solo a averiguarlo.

Al avistar la casa, sinti que el corazn le lata. Wang Chu vio a su suegro, se arrodill, hizo una reverencia y pidi perdn. Chang Yi lo mir asombrado y le dijo:

De qu hablas? Hace cinco aos que Ch'ienniang est en cama y sin conciencia. No se ha levantado una sola vez.

No estoy mintiendo dijo Wang Chu. Est bien y nos espera a bordo.

Chang Yi no saba qu pensar y mand dos doncellas a ver a Ch'ienniang. A bordo la encontraron sentada, bien ataviada y contenta; hasta les mand carios a sus padres.

Maravilladas, las doncellas volvieron y aument la perplejidad de Chang Yi.

Entre tanto, la enferma haba odo las noticias y pareca ya libre de su mal y haba luz en sus ojos. Se levant de la cama y se visti ante el espejo. Sonriendo y sin decir una palabra, se dirigi a la embarcacin. La que estaba a bordo iba hacia la casa y se encontraron en la orilla. Se abrazaron y los dos cuerpos se confundieron y slo qued una Ch'ienniang, joven y bella como siempre. Sus padres se regocijaron, pero ordenaron a los sirvientes que guardaran silencio, para evitar comentarios.

Por ms de cuarenta aos, Wang Chu y Ch'ienniang vivieron juntos y felices.

(Cuento de la dinasta Tang, 618-906 a.C.)

Difcil de contentar

Kardan cay enfermo. Su to le dijo:

Qu deseas comer?

La cabeza de dos corderos.

No hay.

Entonces, las dos cabezas de un cordero.

No hay.

Entonces no quiero nada.Ibn Abd Rabbih, Kitabal idq el farid, tomo III. Argumentos anotados por Nathaniel Hawthorne

Un hombre, en la vigilia, piensa bien de otro y confa en l plenamente, pero lo inquietan sueos en que ese amigo obra como enemigo mortal. Se revela, al fin, q