Cuadernos Rovirosa nº 6

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6 Cuadernos Derechos y justicia
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Esta reflexión es un comentario a los dos libros sobre la Cooperación Integral escritos por Guillermo Rovirosa.

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  • 6CuadernosDerechos y justicia en Guillermo Rovirosa

    La afirmacin Seor mo y Dios mo: T eres comunin y todo es comunin! encierra la gran afir-macin de Rovirosa: Jesucristo es todo, lo dems es nada.

    El derecho y la justicia en Rovirosa tienen su origen, su sentido y su meta en este gran descubri-miento. Toda su vida, su pensamiento y su obra es un intento de vivir la comunin y construir la co-munin. Para Guillermo, NO HAY JUSTICIA NI DERECHOS FUERA DEL COMUNITARISMO.

    Derechos y justicia

    EDICIONESHOAC

    Alfonso XI, 4-4. 28014 MADRID Telfono: 91 701 40 80. Fax: 91 522 74 03

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  • HOAC-Comisin Permanente

    Derechos y justiciaen Guillermo Rovirosa

  • Edita:

    Comisin Permanente de la HOAC.

    Ediciones HOAC.

    Alfonso XI, 4, 4. 28014 Madrid

    Tel.: 91 701 40 80

    www.hoac.es

    www.edicioneshoac.org

    Depsito legal: M. 38.158-2012

    ISBN: 978-84-92787-15-9

    Preimpresin e impresin:

    Grficas Arias Montano, S. A.

    Puerto Neveros, 9. 28935 Mstoles

    Tel.: 91 616 56 00

  • 3HOAC-Comisin Permanente

    Esta reflexin es un comentario a los dos libros sobre la Cooperacin In-tegral escritos por Guillermo Rovirosa. Aunque nos ha guiado un deseo de fidelidad a su pensamiento, es posible que algunos aspectos de su obra hayan sido sobredimensionados y otros empequeecidos. Por ello, nuestro mayor deseo es que estas reflexiones provoquen en quien las lea la necesi-dad de conocer el pensamiento de este santo hacista.

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    Qu bueno est el pan!

    Nuestra vida militante, el sentido de lo que hacemos, la vida de la HOAC, el anuncio, la denuncia, la construccin de la justicia, todo depende de que Jesucristo est con nosotros, pues sin l nada podemos hacer (Jn. 15, 5). La peticin Qudate con nosotros que hicieron los discpulos de Emaus (Lc. 24, 29) es la splica que manifiesta la necesidad ms profunda del ser humano y de las organizaciones que deseamos vivir con l y en l. Est con nosotros? es la pregunta que siempre debemos hacernos.

    Es posible que tengamos el convencimiento de que casi toda nuestra vida su camino ha sido nuestro camino; de que hemos estado compartiendo con l la mesa servida en plenitud, el pan tierno y humeante y el envejecido vino que se quedaba pegado al paladar dejando sabores y olores que perduraban hasta despus de la ltima palabra. Pero no est de ms que cuestionemos esta afirmacin, que pensemos que su camino no ha sido nuestro camino, sino que hemos pretendido que nuestro camino sea el suyo; que nos haya pasado como le pas a una buena amiga:

    Esta amiga contaba que sus relaciones de pareja no funcionaban muy bien. Despus de muchos aos de matrimonio, trabajando los dos, aten-diendo a dos hijos las relaciones de pareja haban cado en una rutina insoportable.

    Un da, al regresar del trabajo, mi amiga decidi sorprender a su marido y le prepar una estupenda comida con las cosas que a l ms le gustaban. Adorn la mesa, lo dispuso todo y esper a que llegase.

  • 6Cuadernos 6

    La comida transcurri como siempre ms o menos. Hablaron de las mismas cosas de siempre y el tiempo transcurra como siempre. Pero ella aguar-daba a que l reaccionara y le hiciera algn comentario sobre la comida y sobre el momento que ella haba pretendido que fuera un poco especial.

    Ya, casi al final, rebaando con la sopa de pan la poca salsa que quedaba en el fondo del plato, el marido la mir y le dijo: Qu bueno est el pan!

    De todos los alimentos, el nico que ella no haba preparado era el pan. Pero no es esto lo ms grave. Lo importante no era los alimentos, sino lo que significaban. Aquella comida era la expresin de un deseo, de una in-quietud, de un sueo, de una ilusin, de una esperanza, de una resistencia al fracaso, de una lucha, de una necesidad de amar y ser amada. Esta mujer esperaba reiniciar una historia de amor, comenzar una nueva vida basada en el amor, pero la respuesta que obtuvo fue: Qu bueno est el pan!

    Quizs podamos vernos reflejados en esta historia. Podemos vernos sen-tados con Jesucristo en la mesa del mundo, la que Dios ha preparado, una mesa que contiene no ya los alimentos ms sabrosos, contiene la salva-cin del mundo y del hombre, el sentido de todo, la felicidad ms hermosa de cuantas hayamos podido imaginar. Y podemos descubrirnos ignorando todo lo que nos ofrece y exclamando: Qu bueno est el pan!

    Perdonad por esta larga introduccin, pero nos ha parecido necesaria para hablar de Rovirosa. Su pensamiento, su vida, su obra, sus escritos, su espi-ritualidad, su eclesialidad, su militancia no se entienden si no partimos del siguiente convencimiento: Rovirosa, sentado en la mesa con Jesucristo, no se dio cuenta del hermoso pan caliente que esperaba a ser partido. Como gran cientfico que era, qued extasiado ante el gran descubrimiento que acababa de hacer, el mayor descubrimiento de la historia de la humanidad, y exclam: Seor mo y Dios mo! T ERES COMUNIN Y TODO ES COMUNIN!

    La mesa estaba servida, caliente el pan y envejecido el vino. Pero Rovirosa no los ve, porque la COMUNIN lo llena todo y lo llena a l. Lo contrario que le pas al marido de esta mujer y nos pasa a nosotros con la misma frecuencia con que respiramos.

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    La afirmacin Seor mo y Dios mo: T eres comunin y todo es comu-nin! Encierra la gran afirmacin de Rovirosa: Jesucristo es todo, lo dems es nada.

    El derecho y la justicia en Rovirosa tienen su origen, su sentido y su meta en este gran descubrimiento. Toda su vida, su pensamiento y su obra es un intento de vivir la comunin y construir la comunin. La descubri en su conversin. La madur durante la guerra civil. Hizo el primer intento en 1949 publicando el Manifiesto Comunitarista y elaborando los planes de formacin encaminados a construir el comunitarismo 1. Y se entreg al Comunitarismo en los ltimos aos de su vida. Para Guillermo, NO HAY JUSTICIA NI DERECHOS FUERA DEL COMUNITARISMO.

    1 Toda la formacin, durante muchos aos, estuvo enfocada al desarrollo del comunitarismo para posibilitar las iniciativas del cooperativismo integral (Jos Domnguez, Gua de lectura del Manifiesto Comunitaris-ta, en Guillermo Rovirosa, Obras Completas, Tomo I, pg. 60).

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    La lucha por la existencia

    El ser humano lleva toda su historia intentando construir la justicia y la paz, y no lo ha conseguido.

    Es importante, muy importante, que nos detengamos en esta afirmacin. La historia de la humanidad est plagada de revoluciones. Qu duda cabe de que en los inicios de cada revolucin hay un noble deseo de paz y de justicia, una rebelda contra la opresin. Pero la permanencia de este deseo de paz y justicia, y su desarrollo a travs de una revolucin tras otra, nos dicen que la revolucin anterior ha fracasado.

    Podemos pensar que Rovirosa hace este razonamiento sobrecogido por la ex-periencia de nuestra Guerra civil y de la 2. Guerra Mundial. Pero nosotros, que no hemos vivido esa experiencia, que hemos disfrutado del Estado del Bienestar que ahora agoniza, Podemos afirmar que se ha realizado la justicia?

    No podemos hacer esa afirmacin. Cada da experimentamos que la injus-ticia es la duea del mundo, de nuestro mundo cercano y de toda la humani-dad. Y no es necesario que rubriquemos esta afirmacin con datos y cifras que todos conocemos.

    El problema, nos dir Guillermo, es que la bsqueda de la paz y la justicia se ha basado en la lucha por la existencia, que tiene como principio el amor

    1. Una reflexin de actualidad sobre la historia

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    propio, y nunca la lucha ha generado la paz. Mientras que Jesucristo nos pide que nos amemos unos a otros, no de cualquier manera, sino como l nos ha amado.

    La lucha por la existencia ha producido unos vencedores, los que tienen propiedad y se aprovechan del trabajo de otros, y unas vctimas, los que ca-recen de propiedad y trabajan por cuenta de otro. Las vctimas principales son los trabajadores y las mujeres 2.

    No es solo una lucha de una clase contra otra, es una lucha entre las clases y una lucha en las clases. Vencidos por los poderosos, son vencedores sobre las mujeres, nos dir Rovirosa.

    La lucha por la existencia es ms amplia que lo que conocemos como ca-pitalismo, es como un marco de referencia que absorbe todos los intentos que se hacen por cambiar la situacin, porque en realidad estos intentos ms que a cambiar la lucha por la existencia lo que pretenden es que sta se realice en otras condiciones, a veces ms favorables a las vctimas, otras ms favorables a los poderosos, pero siempre dentro de la lucha por la exis-tencia.

    Este es el drama ms grande del ser humano: pretender construir la paz mediante la lucha.

    La ley del ms fuerte

    En la lucha por la existencia, la ley siempre es la ley del ms fuerte. Nunca se ha visto que los dbiles, o los vencidos, impongan la ley a los ms fuer-tes.

    Lo que ocurre, nos dice Rovirosa, es que la condicin de vencedor y ven-cido no se da en estado puro. Todos somos vencedores y vencidos. Unas

    2 Es muy importante leer detenidamente el captulo que Rovirosa dedica a la mujer y el papel que le asigna a sta dentro del comunitarismo en las cooperativas de consumo, de produccin y de crdito (Vid. Guillermo Rovirosa, Obras Completas, Tomo I, pp. 189-208).

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    naciones oprimen a otras al tiempo que son oprimidas por otras. Y en el plano individual, hasta el ms humilde de los mendigos aplicar la ley del ms fuerte sobre su mujer o sus hijos. Todo es cuestin de la oportunidad que se tenga.

    Esto es muy importante para entender el planteamiento de Rovirosa. Los fuertes no son solo los capitalistas, lo somos todos en el mbito y en la medida en que podemos. Por eso las revoluciones han fallado siempre, y seguirn fallando mientras se basen en la lucha por la existencia.

    En la lucha por la existencia, unos luchamos por sacudirnos el yugo de otros, pero muy pocos luchan para evitar poner el yugo a otros, siendo sta la clave esencial para entender el fracaso de las revoluciones.

    Podemos utilizar un smil de la informtica para explicarnos el problema a que nos enfrentamos. Cuando tenemos una figura en el ordenador, podemos pinchar en uno de sus extremos para agrandarla o achicarla guardando todas sus proporciones. Pues eso exactamente es lo que nos ocurre: la lucha por la existencia reproduce los comportamientos, los valores, las actitudes, las ma-neras de proceder limitados nicamente por las posibilidades que tenemos.

    Hace poco leamos en el T un artculo titulado Que no hay veinte! En l se narraba un hecho de dos mujeres discutiendo entre ellas ante un cajero auto-mtico. Una le deca a la otra que sacara ms dinero, que sacara veinte euros. Y la que manipulaba el cajero le grit desesperada: Que no hay veinte!

    Nosotros hemos explicado muchas veces el problema de la desigualdad, y hemos razonado la injusticia que supone que el 20% de la humanidad uti-lice el 80% de los recursos. Adems, lo hemos razonado desde los criterios del derecho a la propiedad personal y el destino universal de los bienes, contenidos en nuestra doctrina social.

    Comentando este artculo con un militante de la HOAC, nos contaba que su familia dedica una parte de sus ingresos para compartirlos con otros, bien sean personas o instituciones. Adems, suelen tener un remanente de unos seis mil euros en la cartilla. Yo no s, me deca, si esto es una barbaridad en ms o en menos ante lo que vosotros tenis. Este saldo disminuye durante el mes, pero cuando cobran vuelven a recuperarlo. Frente a estas mujeres, que

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    no tenan ni veinte, este militante deca que ellos tenan trescientas veces ms que ellas. O dicho de otra manera, ellas disponen del 0,33% de lo que posee esta familia.

    En la desigualdad expresada por el binomio 80/20, que nosotros explicamos acaloradamente y con vehemencia, esta familia de militantes participa con una desigualdad 99,7/0,3.

    Cul es la relacin de desigualdad que mantenemos cada uno de nosotros con los empobrecidos? Debemos hacernos esta pregunta porque de lo con-trario siempre estaremos esperando que la solucin venga de otros ms po-derosos que nosotros, pero eso mismo esperan los que nosotros calificamos como ms poderosos

    Hablando de derechos y justicia, que es de lo que estamos hablando, es una barbaridad este razonamiento? Es acaso demagogia, que es otro de los ar-gumentos que solemos utilizar, o ms bien supone una toma de conciencia de la propia responsabilidad en la construccin de la justicia?

    La ley es la expresin de la voluntad del ms fuerte, por eso vivimos en una situacin de una gran inseguridad, porque el estatus actual puede cambiar en la medida que lo puede hacer la voluntad de los ms fuertes. Y de esto sabemos mucho en los momentos actuales.

    Cuando la ley es la expresin de la voluntad del ms fuerte nunca puede ha-ber justicia, porque sta brota del reconocimiento de los derechos del otro, derechos consustanciales a su ser personal: cuando se nace ya se viene con ellos. Siendo as, los derechos no se dan, no se otorgan, nadie puede dar de-rechos a otro, solo se pueden reconocer. Por ello, la ley no busca la justicia, aunque su aplicacin pueda mitigar en parte la desigualdad, lo que busca es garantizar que la lucha por la existencia se siga manteniendo.

    Durante mucho tiempo hemos hablado de la fortaleza y debilidad del blo-que dominante y del bloque dominado, y toda la lucha ha estado enca-minada a fortalecer al bloque dominado y debilitar al bloque dominante, para as poder imponer la voluntad de los dominados e impedir que se nos impongan la del bloque dominante. Pero el mismo lenguaje que utilizamos nos sita dentro del esquema de la lucha por la existencia.

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    Rovirosa llega a las siguientes conclusiones:

    1. La ley es expresin de los criterios morales de los que la hacen, que son los que dominan.

    2. La ley sirve a los intereses de los que dominan, a esto se le llama defen-der la legalidad, promover el bien comn, etc. al tiempo que se aplica para mantener sujetos a los sujetos.

    3. El rigor de la ley es inversamente proporcional a la capacidad econ-mica de los individuos a los que se les aplica. (Los banqueros que han robado andan sueltos, les estamos pagando lo que han robado y encima nos quitan nuestras casas).

    4. El orden que impone la ley es siempre un orden parcial, tendente a que los que mandan encuentren los menores obstculos en su camino.

    5. Lo de la de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley es un camelo que no puede exigirse en la prctica, porque cuando lo buenos delinquen es por debilidad, mientras que los malos lo hacen por malvada maldad.

    Y termina con lo que entendemos que es la conclusin fundamental: ES INTIL ESPERAR QUE LAS LEYES PUEDAN SUPRIMIR LA LU-CHA POR LA EXISTENCIA

    Pues bien, si buena parte de la lucha est encaminada a cambiar las leyes Podemos esperar que la justicia se implante algn da?

    Rovirosa responde que no. l valora, y nosotros tambin valoramos, todo el tra-bajo y esfuerzos que hacemos para mejorar las leyes y las condiciones de vida de los dbiles. Lo que dice es que solo por ese camino es imposible que llegue-mos a sustituir la lucha por la existencia por la colaboracin por la existencia. Su razonamiento es necesario repensarlo con detenimiento y admiracin.

    Guillermo pone de ejemplo el pueblo de Israel, al que el mismo Dios ha sacado de Egipto y lo ha conducido por el desierto hasta la tierra prometi-da. El largo camino por el desierto, dice, tiene como finalidad que mueran los que han sufrido la opresin de los egipcios y queden los que solo tienen la experiencia de haber vivido bajo la proteccin del mismo Dios. A este pueblo, Dios, el ms poderoso de todos los poderosos, le entrega la ley ms

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    perfecta de todas las leyes. La respuesta de este pueblo es crucificar y matar al Hijo de Dios.

    Luego, el camino que consiste en que el ms fuerte imponga las leyes a los ms dbiles nunca da resultado, aun en el caso de que el ms fuerte sea el mismo Dios, el ms bondadoso de todos los bondadosos.

    El Fenerismo y la propiedad privada

    El problema fundamental consiste en que se ha creado un sistema de re-laciones, que Rovirosa llama fenerismo, (alquiler) en el que todo se alquila: Se alquilan bienes muebles e inmuebles; se alquila dinero, y se alquilan personas.

    Si el derecho de propiedad implica la posesin del bien y el uso del mismo, el fenerismo supone una perversin del derecho de propiedad, porque el que tiene la propiedad no puede usarla, y el que la usa no tiene la propiedad.

    Esto es especialmente grave en las relaciones de trabajo, pues en toda com-praventa hay un comprador, un vendedor y un objeto o bien que se vende y se compra. Pero en el caso del trabajo, el vendedor es el obrero y el compra-dor el empresario, pero cul es el objeto o bien que se compra y se vende? Es el mismo obrero. Vendedor y objeto que se vende son la misma cosa.

    Es evidente que, considerada en trminos estrictamente econmicos, esta compra venta es cualitativamente distinta a cualquier otra. Pero adems, este obrero y este empresario son hijos de Dios, templos del Espritu, Cristo el uno para el otro, y no pueden establecer entre ellos las mismas relaciones que establecen con un objeto.

    El verdadero problema de la cuestin social no es la mayor o menor jus-ticia que existe en las relaciones laborales, sino que se utiliza a un ser hu-mano como un instrumento, y que se establecen relaciones instrumentales entre seres humanos. Por ello, en los inicios del capitalismo hubo personas que se negaban a trabajar para otro a cambio de un salario por considerarlo contrario a la dignidad humana.

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    Junto a la lucha por la existencia, siempre han existido otras iniciativas que han tratado de implantar la colaboracin por la existencia. Iniciativas casi todas ellas de matriz cristiana: Owen, el socialista utpico. Las gran-jas del Movimiento Obrero Catlico norteamericano cuyo lema era culto, cultura, cultivo. La economa de comunin de los focolares, le economa del bien comn. En esta tradicin, pero ms profundizada, se enmarca el comunitarismo de Rovirosa.

    La colaboracin por la existencia tiene su origen en un mandamiento y en dos metas inscritas por Jesucristo en nuestro bautismo:

    MANDAMIENTO: Amaos unos a otros COMO YO OS HE AMADO.

    METAS:

    Como individuos: Ser perfectos como nuestro Padre es perfecto.

    Como grupo: Que todos sean UNO, como mi Padre y Yo somos UNO.

    Para ser perfectos hay que tomar conciencia de lo que somos, de cmo hemos sido creados. Rovirosa, haciendo un smil con nuestra anato-ma, nos dice que somos estmago, cerebro y corazn. La economa corresponde al estmago. La cultura al cerebro. La revelacin al cora-zn. La colaboracin por la existencia hay que establecerla en esas tres dimensiones, buscando un equilibrio entre la economa, la cultura y la religin.

    2. La colaboracin por la existencia

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    A la economa, estmago, corresponden los valores materiales; a la cultura, cerebro, los valores culturales; y los religiosos, corazn, a la religin. Vea-mos cada uno de ellos.

    Valores materiales

    El desarrollo de los valores materiales del hombre debe basarse en el dere-cho de propiedad rectamente entendido. Su importancia radica en que de este derecho depende la libertad de la persona, y de la libertad depende su respuesta a la llamada de Dios

    Para Adela Cortina, la persona es libre cuando dispone de las siguientes capacidades:

    Independencia: Dispongo de un mbito para actuar sin que nadie me interfiera.

    Autonoma: Tomo mis decisiones por m mismo.

    Participacin: Participo en las decisiones que se toman en mi comuni-dad poltica.

    No dominacin: Nadie puede dominar a otro ni dejarse dominar por otro.

    Flora Tristn escribi a principios del siglo xix Qu poder da la pobreza del obrero a la palabra del amo! Si aplicamos estas caractersticas al preca-riado, que es la versin actual del proletariado, podemos repetir las palabras de Flora Tristn sin temor a decir ninguna barbaridad.

    Es evidente que la libertad personal solo puede ser garantizada por la propiedad personal. Rovirosa defiende el derecho de propiedad a la me-dida del hombre. Por eso, ms que propiedad privada debemos denomi-narla propiedad personal. Todo ser humano debe ser propietario de su casa y de sus herramientas, de su casa y de sus medios de produccin. La empresa debe ser propiedad ntegra de los que trabajan en ella. No del Estado y de los obreros a travs de El, como plantea el marxismo. Ni tampoco de los accionistas, como plantea el capitalismo. De los que trabajan en ella.

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    La negacin de este derecho, dice Guillermo, ha sido el mayor favor que el marxismo ha hecho al capitalismo. Porque defendiendo la Iglesia esta for-ma de propiedad privada, la negacin de la misma por parte del marxismo ha situado a la Iglesia junto al capitalismo, que haciendo una defensa for-mal de la propiedad privada, constituye su mxima negacin.

    Valores culturales

    El cultivo de los valores culturales del hombre debe basarse en el desarrollo de la vocacin profesional 3.

    Esta afirmacin contiene una gran profundidad antropolgica. Segn Ro-virosa, todas las personas nacemos con tres vocaciones: Vocacin a la san-tidad. Vocacin de estado y vocacin profesional .

    La vocacin a la santidad es la primera y fundamental. De responder s o no a esta llamada de Cristo depende la felicidad de los seres humanos. Esta respuesta depende enteramente de la libertad de cada persona.

    La vocacin de estado, por la que unos somos llamados a la vida religiosa y otros somos llamados a formar una familia. Depende ms de las presiones del ambiente, la cultura, la familia, etc.

    La vocacin profesional, que es tan amplia como tareas pueda desarrollar el ser humano. Forma parte del yo de cada persona, de la identidad de cada uno.

    De aqu se desprende que el trabajo de las personas ha de tener las siguien-tes caractersticas:

    Quecadaunosigasuvocacinprofesional.

    Queestconenteralibertad.

    Quepercibabeneficiosenproporcinaltrabajoquerealiza.

    3 En otro captulo del libro habla de una cuarta vocacin que llama vocacin evidente, que consiste en la vocacin a ser mujer, en las mujeres; y a ser varones, en los varones.

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    Quesuspuntosdevistacuentenenladireccin.

    Quelaempresapertenezca,conplenapropiedad,atodoslosquetraba-jan en ella 4.

    Valores religiosos

    Puede parecer que una sociedad basada en el derecho de propiedad, recta-mente entendido, y en la que cada uno pueda desarrollar su vocacin pro-fesional, podra funcionar bastante bien an en el caso de que las personas no fueran religiosas.

    Rovirosa afirma que esa sociedad sera mejor que la que tenemos, pero nunca se podra acercar al ideal de comunin. La razn es antropolgica: El hombre es egosta por naturaleza y no es posible anular su egosmo desde fuera.

    Esta afirmacin siempre ha sido polmica porque parece minusvalorar la capacidad del hombre para ser en plenitud. Acudimos a una breve historia para razonar nuestro planteamiento.

    En un viaje por la selva, unos cientficos se encontraron a un nio que en lugar de andar se arrastraba. No saban cmo el nio haba llegado all ni cmo haba vivido, pero les extra que el nio no hablaba ni andaba. La prdida del habla les pareci normal, ya que no encontraron a ningn ser humano por all. Pero que no andara les intrigaba enormemente. Pensaron que tendra algn tipo de parlisis, una poliomielitis, que se lo impeda, pero despus de estudiarlo no encontraron ninguna anomala en sus piernas, solo la debilidad producida por no haberlas usado y ejer-citado.

    Entonces se les ocurri dejar al nio donde lo haban encontrado y ob-servarlo. El nio se qued en el suelo arrastrndose de un lado para

    4 Es interesante comparar estas caractersticas, escritas por Rovirosa en 1949, con la des-cripcin de trabajo decente en Caritas in Veritate, 63; y la propiedad de los trabajadores en Laborem Exercens, 15.

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    otro. De pronto apareci una gran serpiente, y con ella muchas ms. Los hombres quedaron horrorizados pensando que ese sera el final del nio.

    Las serpientes se acercaron, se enroscaron en su cuerpo al tiempo que el nio se abrazaba a ellas. Despus, rodearon al nio y empezaron a despla-zarse acompaadas por l, que se desplazaba arrastrndose igual que ellas.

    En ese momento comprendieron que por un extrao milagro de la natu-raleza el nio se haba criado entre serpientes, y haba reproducido los movimientos de las mismas.

    Ante este hecho, tres consideraciones:

    Primera: Las piernas existen aunque el nio no las use ni tenga conciencia de ellas.

    Segunda: Una persona en su sano juicio tratara de que el nio tomara con-ciencia de sus piernas y aprendiera a ejercitarlas, y no dudara de que as tuviera una vida ms digna y humana.

    Tercera: Por el contrario, slo a una persona intransigente se le ocurrira decir que con ello no se respeta la libertad y autonoma del nio.

    Sobre este tema San Agustn escribi:

    Pero cmo invocar yo a mi Dios, a mi Dios y mi Seor, puesto que al invocarle le he de llamar a m? Y qu lugar hay en m a donde venga mi Dios a m, a dnde Dios venga a m, el Dios que ha hecho el cielo y la tie-rra? Es verdad, Seor, que hay algo en m que pueda abarcarte? Acaso te abarcan el cielo y la tierra, que t has creado, y dentro de los cuales me creaste tambin a m? O es tal vez que, porque nada de cuanto es puede ser sin ti, te abarca todo lo que es? Pues si yo soy efectivamente, por qu pido que vengas a m, cuando yo no sera si t no fueses en m? (S. Agustn. Confesiones libro I).

    Pues bien: Somos hijos de Dios, somos criaturas de Dios, hemos sido he-chos por Dios a su imagen y semejanza, tenemos, si puede decirse as, los

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    mismos genes de Dios, que es Padre de todas y cada una de las personas de este mundo, las que han existido, las que existimos y las que existirn.

    Para ensearnos que tenemos piernas y que lo genuinamente humano es andar, Dios se hizo hombre y nos revel lo que realmente somos. Dios se hizo hombre para que el hombre se haga Dios. Pero este hacerse Dios no consiste en aadir algo nuevo a nuestra naturaleza, sino en tomar concien-cia de lo que tenemos y desarrollarlo, igual que deba hacer el nio con sus piernas.

    Cuando decimos que el hombre no puede eliminar su egosmo desde fue-ra, como dice Rovirosa, no estamos defendiendo la imagen de un hombre alienado por la idea de Dios o empequeecido por la idea de Dios. Todo lo contrario, lo que estamos planteando es que, perteneciendo Dios a nuestra propia naturaleza, o perteneciendo nosotros a la naturaleza de Dios, vivir como si Dios no existiera es renunciar a usar las piernas para andar.

    Cierto que la fe es don de Dios y respuesta libre del hombre, lo mismo que podemos usar o no las piernas que Dios nos ha dado. Pero el hombre debe saber las consecuencias de su respuesta y saber que elige entre vivir ergui-do o arrastrndose. Don Toms Malagn deca que el hombre sin fe es un ser incompleto.

    Cuando Rovirosa afirma que Cristo es todo y lo dems nada, est plantean-do el ncleo fundamental de la existencia humana. Los valores religiosos no son unos valores ms junto a los materiales y culturales, son los nicos que pueden hacer que stos, valores materiales y culturales, humanicen o destruyan al hombre; lo hagan permanecer en la lucha por la existencia, que tiene como eje el amor propio, o lo impulsen a vivir desde la colaboracin por la existencia, que tiene como eje el amor al prjimo.

    As, el Comunitarismo de Rovirosa no es una respuesta econmica frente al capitalismo, es un planteamiento para vivir siendo Cristo las veinticuatro horas del da.

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    Rovirosa define el comunitarismo como una sociedad en la que todas las personas sean fieles a su vocacin profesional, a su vocacin de estado y a su vocacin a la santidad, en un rgimen de derecho de propiedad rec-tamente entendido.

    Para ello es necesaria una triple colaboracin:

    ColaboracinporlaexistenciadeDiosconloshombres.

    Colaboracinporlaexistenciadeloshombresentres.

    ColaboracinporlaexistenciadeloshombresconDios.

    La colaboracin de Dios con los hombres est realizada y garantizada: Je-sucristo, Dios hecho hombre, ha vivido con nosotros, ha muerto por noso-tros, ha resucitado y nos ha prometido que estar con nosotros todos los das hasta el fin del mundo. Lo nico que nos pide es dejarnos querer.

    Lo que est ms complicado es la colaboracin de los hombres entre s y la colaboracin de los hombres con Dios.

    Para hacerla posible nos ha dado:

    UnaLUZ:suMandamientoNuevo.Amaroslosunosalosotroscomoyo os he amado. Antes de Jesucristo el amor era algo. Con Jesucristo el amoresunapersona,Jesucristo,ytienetresdimensiones:POBREZA,HUMILDAD Y SACRIFICIO.

    3. El Comunitarismo

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    HOAC-Comisin Permanente

    UnaMEDICINA:laGracia.

    UnaFORTALEZA:losSacramentos,quesontorrentesdeGracia.

    Todo ello, nos dice Guillermo, formando un TODO que puede expresarse con la palabra COMUNIN.

    Nuestro papel es no resistir al tratamiento que Dios nos propone.

    La COMUNIN procede de Dios. Dios es comunin y por ser comunin es Amor, y porque es Amor es comunin.

    Dios, que es AMORCOMUNIN, se hace hombre y nos trae AMOR- COMUNIN a la tierra. Gracias a Jesucristo los hombres entramos en AMORCOMUNIN entre nosotros y con Dios. Porque al amarnos entre nosotros estamos amando a Dios, y as, el AMORCOMUNIN que se ha encarnado en el mundo vuelve al cielo en un ciclo permanente de diviniza-cin, encarnacin, redencin, divinizacin.

    De esta manera queda realizado que todos seamos UNO, nosotros con Je-sucristo y en Jesucristo con Dios. Y, esto es lo ms sorprendente, en esto consiste el proceso revolucionario.

    El Comunitarismo y la construccin del Reino de Dios y Su Justicia

    La mayora de nosotros hemos vivido la poca de los procesos revolucio-narios. Hemos estado firmemente convencidos de que cubriendo determi-nadas etapas podramos llegar a la sociedad perfecta. Cuando elaboramos el Quehacer del Pueblo describimos con toda nitidez el contenido de estas etapas: de la dictadura a la democracia; de la democracia a la toma del Estado, por medios pacficos y democrticos. Una vez tomado el Estado, la construccin de la sociedad maravillosa: sociedad sin clases, paraso comunista, anticipo del Reino de Dios como cada uno la llamara. Esto fracas.

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    Cuadernos 6

    Despus hemos credo que podemos construir una mayora parlamentaria consciente y honrada con capacidad para plantear otra poltica ms justa. Se nos pas un detalle importante. Tenemos un to, un to listo, que se lla-ma mercado; y una prima, que se llama riesgo. Y formamos una familia mal avenida. Y no hay nada ms difcil de solucionar que los problemas de familia.

    Es verdad que en todo este proceso se han producido avances en justicia e igualdad. Pero, Hay alguien que tenga esperanza de que esto pueda cam-biar realmente?

    Pensamos que no, por las razones que antes hemos comentado: No se busca eliminar la lucha por la existencia, sino modificar las condiciones en que se realiza.

    Rovirosa no sostiene el Comunitarismo como un planteamiento contra el capitalismo. Esa manera de proceder, dice, no soluciona nada porque no se puede vencer al mal luchando contra l: Jess en el Sermn del Monte nos dejo dicho con toda precisin: No opongis resistencia al mal (y en esto consiste la mansedumbre, de la que l se erigi en nuestro modelo) y aadi, por la pluma de San Pablo: Al mal se vence con la abundancia de bien.

    Es necesario el anuncio explcito, pero para mostrar la vida. En este senti-do, dice Rovirosa, las realizaciones del comunitarismo no deben enfocarse a hacer buenos a los dems, sino a vivir nuestro cristianismo de una manera consciente. El apostolado no ir dirigido a los dems, a convertir a los de-ms por lo que se dice, ira dirigido a nosotros mismos, a purificar nuestra fe. Debe procurar que se conviertan por lo que vean. Actualmente oyen pa-labras y ven imgenes que le hablan del mensaje de Jesucristo, pero no ven que los cristianos nos amemos unos a otros con el amor del Mandamiento Nuevo de Cristo. Cuando los dems vean en los cristianos lo mismo que oyen de los cristianos, los resultados de la evangelizacin sern rotundos. Porque se nos ha dicho: Amaos los unos a los otros como yo os he amado, para que los hombres crean que Yo soy el enviado.

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    Que los dems vean en los cristianos, lo mismo que oyen de los cristianos es todo un tratado de Pastoral.

    En ocasiones mas de un obispo nos ha dicho que lo que los obreros necesi-tan es a Jesucristo. Nosotros, que sabemos por nuestras propias vidas lo que eso significa, no podemos menos que suscribir esas palabras. La HOAC tambin hemos dicho que Jesucristo es la propuesta de liberacin para el mundo obrero. Esta es la verdad primera y fundamental: lo que el mundo obrero y toda la humanidad necesitan es a Jesucristo.

    Pero no basta con que las cosas sean verdad, adems deben ser crebles. Un obrero parado, precario, hipotecado, angustiado, temeroso del maana Cmo puede interpretar que lo nico que necesita es a Jesucristo?

    Hoy se plantea que la nica verdad es la ciencia, y el mtodo cientfico el camino para encontrarla. Pero hoy y siempre la nica verdad ha sido y es el Amor. El Amor es la fuente, el camino, la realizacin y expresin de la verdad. El corazn tiene razones que la razn no entiende, les deca el cientfico Pascal a los cientficos de su poca en las polmicas que mante-nan a propsito del mtodo cientfico que entonces naca.

    Sigamos el proceder de Dios: La Verdad, que es Dios, renuncia a su con-dicin divina y se hace uno de tantos, aceptando la condicin de esclavo y la muerte en la Cruz. l s puede decir que es el camino, la verdad y la vida.

    4. Verdad y credibilidad

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    Desde Jesucristo, la Verdad para ser creble tiene que ser VERDAD ENCAR-NADA, porque Jesucristo no es solo la Verdad, es la Verdad Encarnada y re-sucitada, y sin encarnacin ni resurreccin no hay Jesucristo. Por eso, cuando decimos que lo que el mundo obrero necesita es a Jesucristo, estamos diciendo una verdad que, si nos falta encarnacin, se convierte en una mentira para el otro.

    Este es nuestro drama, si vivimos de espaldas a ello, o nuestra felicidad, si lo aceptamos como norma de vida. Cada obispo, cada sacerdote, religioso, militante de la HOAC tiene, tenemos, la inigualable tarea de presentar la Verdad, pero fracasaremos si lo que presentamos es un Acontecimiento que ocurri hace ms de dos mil aos. Por el contrario, el xito es seguro si lo que presentamos es un Acontecimiento que est sucediendo. Y ese acontecimien-to soy yo, cada uno de nosotros que habiendo sido ungido por El Espri-tu en el bautismo y desbordado por el amor de Jesucristo me presento con l y en l ante el otro como VERDAD ENCARNADA, para que el otro vea las maravillas que Jesucristo ha obrado en mi vida. As, el gran acontecimiento de la encarnacin de Dios deja de ser algo que ocurri para ser algo que est ocurriendo cada da en la vida de muchas personas, y que puede ocurrir en la vida del otro. Decimos que a Dios solo se le puede amar en el otro, tambin es posible que solo se le pueda presentar encarnndolo ante el otro. Cuando me presento ante otro, l es Jesucristo, y yo debo intentar serlo, deca Rovirosa.

    Ser militante es ser VERDAD ENCARNADA, y solo podemos serlo por la gracia de Jesucristo que es la nica fuerza que nos puede ayudar a vivir el Amor de Dios en sus tres dimensiones: Pobreza, humildad y sacrificio.

    En el Comunitarismo:

    LaPobreza nos impulsa a compartir lo nuestro con los nuestros.

    LaHumildad nos impulsa a aceptar como nuestro lo de los nuestros.

    ElSacrificio nos impulsa a renunciar al criterio nuestro ante el criterio de los nuestros.

    Y terminamos:

    Adems de rogar a todos que leis a Rovirosa, porque nos queda la sensa-cin de haber dejado lo mejor en el tintero, queremos terminar esta torpe

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    HOAC-Comisin Permanente

    exposicin de su pensamiento con una reflexin que hace despus de hablar de estas tres dimensiones del Amor de Dios:

    En esto consiste la promocin de los dbiles, de los vencidos en la lucha por la existencia. Promocin que no los convertir en vencedores, sino en hombres libres, con la libertad de los hijos de Dios. Esta promocin no provocar en la sociedad actual ningn cambio brutal, sino la aparicin discreta y pacfica de hombres libres, portadores de paz, cuyo triunfo no depender de grandes realizaciones posteriores, sino de la fidelidad al ideal. Bastar con que los dbiles nos percatemos de que Cristo es nuestra fuerza y nos unamos a l y con l. Amndonos unos a otros como l nos am y nos ama, poniendo este amor de manifiesto en las tres dimensiones que acabamos de ver.

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    La reflexin con que hemos iniciado este cuaderno nos puede llevar a to-mar conciencia de las veces que, sentados en la mesa con Jesucristo, hemos exclamado Qu bueno est el pan! Algunas de ellas son las siguientes:

    Cuando me habla de comunin, y yo pienso en lo que le falta a los dems para llegar a ella. Qu bueno est el pan!

    Cuando me habla de pobreza, y yo pienso en mi seguridad. Qu bueno est el pan!

    Cuando me habla de humildad, y yo pienso en mi realizacin. Qu bueno est el pan!

    Cuando me habla de sacrificio, y yo pienso que no sirve porque la cultura actual solo admite lo que satisface Qu bueno est el pan!

    Cuando me habla del destino universal de los bienes, y yo pienso en los bienes de los otros. Qu bueno est el pan!

    Cuando me habla del derecho de propiedad personal para todos, y yo pienso en lo que le sobra a los dems. Qu bueno est el pan!

    Cuando me habla de poner la otra mejilla, y yo pienso en vencer al otro para que aprenda. Qu bueno est el pan!

    Cuando me habla de que Dios me ha creado y me dado una vocacin para servir, y yo pienso en cmo ganar ms dinero. Qu bueno est el pan!

    5. Para la reflexin personal

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    HOAC-Comisin Permanente

    Cuando me habla de que sea como los lirios del campo o los pjaros, y yo sonro. Qu bueno est el pan!

    Cuando me dice que lo fundamental es la confianza en Dios, y yo pienso en mi capacidad de razonar, planificar, prever... Qu bueno est el pan!

    Cuando me dice que busque primero el reino de Dios y su justicia, y yo pienso en mi seguridad, mi familia, mi profesin, mi futuro Qu bueno est el pan!

    Cuando me dice que sin l nada puedo hacer, y yo pienso que sin m nada se puede hacer. Qu bueno est el pan!

    Cuando me ama a su Iglesia, y yo me avergenzo de ella en lugar de aver-gonzarme de m. Qu bueno est el pan!

    Cuando

  • ndice

    Pgina

    Qu bueno est el pan! ......................................................................................................................... 5

    1. Una reflexin de actualidad sobre la historia ..................... 8La lucha por la existencia ............................................................................................................. 8La ley del ms fuerte ............................................................................................................................ 9El Fenerismo y la propiedad privada .................................................................... 13

    2. La colaboracin por la existencia .............................................................. 14Valores materiales ................................................................................................................................. 15Valores culturales ................................................................................................................................... 16Valores religiosos .................................................................................................................................... 17

    3. El Comunitarismo ........................................................................................................................ 20El Comunitarismo y la construccin del Reino de Dios y Su Justicia ......................................................................................................................... 21

    4. Verdad y credibilidad............................................................................................................... 23

    5. Para la reflexin personal .......................................................................................... 26

  • 6CuadernosDerechos y justicia en Guillermo Rovirosa

    La afirmacin Seor mo y Dios mo: T eres comunin y todo es comunin! encierra la gran afir-macin de Rovirosa: Jesucristo es todo, lo dems es nada.

    El derecho y la justicia en Rovirosa tienen su origen, su sentido y su meta en este gran descubri-miento. Toda su vida, su pensamiento y su obra es un intento de vivir la comunin y construir la co-munin. Para Guillermo, NO HAY JUSTICIA NI DERECHOS FUERA DEL COMUNITARISMO.

    Derechos y justicia

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