Cordoba Urban

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    12-Mar-2016
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La guía más completa para conocer la ciudad de Córdoba y su provincia, con los lugares más turísticos, sus costumbres y su gastronomía.

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    RAFAEL ARJONALOLA WALS

    CrdobaMapa de carreteras 1:400.000

    Urban

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    Hay ciudades tocadas por el dedo del destino; ciudades que desafan el paso de los siglos con la forja de una personalidad vigorosa que pervive e incluso se fortalece a travs de la sucesin de las generaciones, de las culturas y de las creencias; ciudades, en fin, que se convierten en foco del mundo y son como hitos o jalones de un camino que sigue la direccin de las ms nobles aspiraciones del ser humano. Crdoba es una de ellas.

    Arrullada por las aguas del Guadalquivir y cobijada bajo las cumbres amables de Sierra Morena, por cuyas faldas vuelve a trepar hoy su casero como en la poca de los Omeyas, Crdoba alza su amarillo perfil de arquitectura, en verso exacto de Juan Bernier, sobre los milenarios cimientos de la historia, cons

    tituyendo como un gran palenque en el que an son perfectamente distinguibles los momentos de mayor intensidad que la ciudad ha vivido desde su fundacin hasta el da de hoy. En efecto, hoy sigue viva y palpitante la vieja Corduba romana, capital de la Btica, ennoblecida por los csares, de cuyo solar emergieron figuras tan contradictorias como Sneca, el filsofo estoico maestro de Nern, u Osio, el obispo catlico, adalid de la ortodoxia y consejero de emperadores; viva sigue la Perla de Occidente, la Crdoba musulmana, estupor de los siglos y grande como no hubo otra en el mundo conocido; y viva sigue, por supuesto, la Crdoba cristiana a la que Fernando III, llamado el Santo, llen de iglesias con aspecto de fortalezas medievales.

    EL PARASO DE LA MIRADA

    Patio de los Naranjos de la Mezquita

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    IntroduccIn

    Rasgos inconfundiblesIndependientemente de la Mezquita, el gran monumento agareno de todos conocidos, la traza urbana del casco histrico de Crdoba, el de mayores dimensiones entre las ciudades europeas, declarado Patrimonio de la Humanidad, conserva prcticamente intacta la impronta que le imprimieron los musulmanes, con calles estrechas y labernticas, zigzagueantes, llenas de rincones umbros, de plazuelas recoletas en las que solo se escucha el rumor de las fuentes, de pequeos jardines, autnticos oasis en el trfago urbano, y de casas blancas, recogidas en la intimidad y en el silencio.

    Los patios, sin embargo, casi tan famosos como la Mezquita y del que todas las casas disponen, son romanos. Lo demuestra tanto su situacin, en el centro de la vivienda, como su visibilidad desde la calle. De rabe solo tienen la decoracin y el intenso colorido de las flores. Han pervivido a lo largo del tiempo como uno de los rasgos inconfundibles y de mayor carcter de la ciudad. Cristianas son las plazas grandes, a las que se asoman las iglesias y las casas solariegas, los altos muros de los conventos, a trechos de piedra y a trechos encalados, y cristianas son las campanas, que en Crdoba se siguen escuchando an por encima del trajn y los ruidos de la vida moderna.

    La ciudad perdurableCrdoba ha cambiado mucho en las ltimas dcadas. Ha cambiado tanto que el viajero que, habindola visitado con anterioridad, regrese a ella, por ejemplo, en ferrocarril, pensar, al apearse del tren, que se ha equivocado de destino. La Crdoba de hoy se extiende ms all del casco histrico en amplias avenidas orladas de edificios construidos con nuevos materiales; en soleados jardines llenos de verdor y de fragancia; en bulevares y en paseos; en barrios residenciales en los que el sosiego rene cualidades de lujo. Pero an aqu, en estos grandes espacios en los que la piedra y la cal han sido sustituidas por el hormign y las pinturas industriales, aflora sereno y jubiloso su viejo espritu de siempre, an aqu sigue siendo la ciudad de los pecados gratos, el paraso de la mirada, como no hace mucho cant de nuevo Juan Bernier, uno de sus hijos ms nobles.

    Un territorio partidoSi la capital goza de indudable y reconocida belleza, no se queda atrs la provincia. Consiste esta en un territorio de alrededor de trece mil kilmetros cuadrados partido por el ro Guadalquivir en dos mitades de extensin semejante, pero de caractersticas completamente diferentes. Al norte, el macizo de Sierra Morena, con sus viejas montaas, sus sombras barrancas y sus undosos valles surcados por riachuelos y arroyos rumorosos. A oriente y occidente se extienden los parques naturales de la sierra de Montoro y Cardea y de Hornachuelos, ricos en caza mayor y menor y con bellsimos y sobrecogedores paisajes. Y en ellos y entre los dos, singulares pueblitos en los que la piedra, el granito, es el material principal de sus construcciones. Al sur, la campia, en suaves odulaciones en las que se cultiva el cereal, la vid y, ms an, el olivo, que sita a Crdoba como la segunda productora nacional de aceite de oliva. Y all en lo ms bajo, los montes krsticos de la Subbtica. Aqu, los pueblos son grandes, vigorosos, llenos de luz, muchos de ellos industriales y, en su mayora, guardadores de inmensos te soros artsticos, gran parte de ellos bajo el rtulo de ese lujo recamado que constituye el barroco andaluz.

    Algunos datos tilesCrdoba es la capital de la provincia de su nombre. Geogrfica y polticamente se inscribe en la Comunidad Autnoma de Andaluca. Tiene 330.033 habitantes.

    La ciudad se sita en el curso medio del Guadalquivir, a orillas del ro y al pie de Sierra Morena y a una altitud de 124 metros sobre el nivel del mar. Goza de un clima mediterrneo continental, con breves e intensos inviernos y largos y calurosos veranos. El rgimen de lluvias concentra las precipitaciones en los meses de diciembre, enero y febrero, disminuyendo bastante en otoo y primavera y desapareciendo prcticamente en verano. En Crdoba llueve por trmino medio 70 das al ao, alcanzndose en total un volumen de 630 litros por metro cuadrado y ao. Las temperaturas medias son de 9,4 C, la mnima, en el mes de enero, y de 26,8 C, la mxima, en agosto.

    El trmino municipal tiene una extensin de 1.245 kilmetros cuadrados.

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    VISITA A CRDOBA

    En este apartado se describen 4 itinerarios por la ciudad de Crdoba.

    Los nombres de los monumentos van seguidos de una referencia entre parntesis que sealan su ubicacin dentro del plano. Por ejemplo, la Mezquita (D2) se encuentra situada en la fila D, columna 2. La referencia (f.p.) significa que el monumento se encuentra fuera del plano.

    Las estrellas ( y ) que aparecen junto a los lugares de inters hacen referencia a su importancia monumental e histrica.

    Puente Romano y Mezquita

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    Panorama desde el puente El mejor lugar para iniciar al da de hoy una visita a la ciudad se encuentra en la margen izquierda del Guadalquivir, concretamente en la avenida de Fray Albino, junto a la Calahorra y a la desembocadura del viejo Puente Romano (E2). Desde aqu, la ciudad ofrece al visitante una de sus ms impresionantes vistas: el Guadalquivir, en primer trmino, con sus aguas hoy limpias discurriendo veloces a travs de las islas, despus de formar una especie de lago calmoso desde el molino de Martos hasta los ojos del Puente.

    Enseguida, al otro lado, la fachada meridional del seminario, la aguja interminable sobre la que se eleva el arcngel San Rafael, el caparazn de la Mezquita, como el de un castillo encantado, el perfil del casero sobre el que se elevan torres, cpulas, campanarios, y, por detrs, la silueta quebrada de la sierra sobre el fondo casi siempre despejado del cielo.

    Hay mucho que ver desde este observatorio. La mejor hora, sin duda, es la del atardecer. Hay en la avenida de Fray Albino una serie de bares con terraza, desde los cuales el panorama resulta inolvidable. Pero cualquier momento del da es bueno para disfrutar de este paisaje. Crdoba ha vivido durante mucho tiempo de espaldas a su ro. A pesar de los versos que le dedicaban los poetas, el Guadalquivir constitua una barrera que impeda el desarrollo del casero por el sur, antes que un elemento de integracin.

    El puente que los romanos construyeron hace casi dos mil aos y que an permanece en pie apenas solventaba este problema y la margen izquierda, sobre todo, permaneca abandonada, con una fea muralla de hormign que, aunque sujetaba las crecidas del ro, produca un alejamiento psicolgico an mayor que el puramente fsico. A finales de los aos cincuenta del si glo xx se construy el puente de San Rafael, que se divisa a la izquierda, pe ro, en primer lugar, se encontraba de masiado al sur y, por otra parte, su tendido se hizo para dar salida a los

    ve hculos que circulaban por la N IV, cuya calzada discurra entonces por lo que hoy es el paseo de la Ribera.

    Esta circunstancia ha cambiado por completo en el ltimo decenio. El Plan Especial del Ro Guadalquivir, aprobado por el Ayuntamiento en 1992, contempla una serie de actuaciones puntuales, que, hasta este momento, se estn llevando a cabo con indudable acierto. De este modo, se levant el puente del Arenal, que se divisa aguas arriba, al final de la curva que traza el ro. Posteriormente, se derrib la muralla, se procedi a la urbanizacin de aquellos eriales, denominados hoy parque de Miraflores, y se traslad el Real de la Feria. Aqu se trajo tambin el nuevo estadio de ftbo.

    Recientemente se han construido una serie de defensas escalonadas, con paseos que llegan hasta el borde del agua, as como un esplndido jardn por el que merece la pena demorarse antes de comenzar la visita a la ciudad. Durante los trabajos de urbanizacin se localiz el emplazamiento del arrabal rabe de Sakunda, destruido duran te el levantamiento de sus habitantes en 818 contra alHakam I. En la actualidad, puede verse el arranque de los muros de las casas, construidos con los cantos rodados del ro, as como el trazado de las calles, algunas de hasta seis metros de anchura y noventa de longitud, lo que da una idea de la importancia del lugar.

    En el mes de mayo del ao 2003 se inaugur el puente de Miraflores, cuya alargada silueta se levanta garbosamente entre el del Arenal y el Romano, y en febrero de 2004, aguas abajo, el fenomenal puente de Andaluca, que forma parte de la Ronda de Poniente, obra del ingeniero Javier Manterota. En el mes de mayo de este ltimo ao se concluy el llamado Balcn del Guadalquivir, en la margen derecha, en el espacio que lleva desde el puente del Arenal al molino de Martos. En enero de 2011 se inaugur un nuevo puente aguas abajo del de Andaluca, el puente de Abbs Ibn Firnas, preciosa obra de ingeniera, realizada bajo proyecto y direccin del ingeniero Jos Luis Manzanares, que une las autovas A 4 y A 45 con la carretera del Aeropuerto.

    1. LA CRDOBA DE SIEMPRE

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    Visita a Crdoba

    Crdoba siempre tuvo abundantes y exce-lentes aguas. Los romanos, tan prcticos, las utilizaron para el consumo humano y la del ro como fuerza motriz y medio de transporte. Tuvieron con el agua el trato del seor con el esclavo, ni siquiera el del artesano con su herramienta o con la materia prima objeto de su trabajo. Fue-ron los rabes hombres del desierto los primeros que supieron apreciar sus cuali-dades, los primeros y quiz los nicos que establecieron con ella una relacin de amante. Llenaron Crdoba de fuentes y las huertas de sus alrededores de acequias para el riego. Surtidores alegres trinaban todo el da en el patio de sus casas.

    La ciudad de Crdoba se encuen-tra surcada de caudales subterrneos que bajan de la sierra y que durante mucho tiempo corrieron libremente a cielo abierto. Los nombres de algunas calles Arroyo de San Lorenzo, de San Andrs as lo recuerdan todava. Estas aguas convenientemente encauzadas abastecan a la poblacin. De las cono-cidas como del Cabildo, por la entidad que las administraba y de cuyo suminis-tro se vali la ciudad hasta bien entrado el

    siglo xx, quedan an algunas pruebas en fuentes como, por ejemplo, la que sigue manando en la calle de la Feria. En aquella poca, el ro era an el lugar de juegos y la playa de la que disfrutaron muchas generaciones de cordobeses.

    La poca moderna trajo dos proble-mas: el crecimiento del consumo y la suciedad del ro con vertidos tanto urba-nos como industriales. El primero de los problemas se resolvi con la construccin de los pantanos del Guadalmellato y de San Rafael de Navallana, que garantizan el suministro a la ciudad incluso en los largos periodos de sequa que a veces se presentan. El segundo, con la instalacin de una depuradora de aguas residuales. Crdoba fue la primera ciudad de Espaa que la tuvo y lo hizo exclusivamente con el esfuerzo econmico del Ayuntamiento, sin ayuda estatal ni de ningn otro tipo. Ocurri en los tiempos del alcalde Julio Anguita (1979-1986). Con este propsito, el recibo del agua se encareci nota-blemente y los cordobeses llamaron al lquido elemento Fino Anguita. Pero, desde entonces, Crdoba vierte al ro las aguas ms limpias de lo que las recibe.

    El agua dE crdoba

    Prcticamente debajo del Puente Romano se ven unos molinos de origen rabe. El ms importante es el de la Albolafia, situado al borde de la margen derecha y cuya poderosa noria form durante mucho tiempo parte del sello de la ciudad. La Junta de Andaluca est

    llevando a cabo un plan para la rehabilitacin y embellecimiento del entorno de la Mezquita, plan que lleva consigo la recuperacin de estos molinos, habindose concluido ya la del de San Antonio, que luce su deliciosa silueta en la orilla izquierda.

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    La Crdoba de siempre

    Sotos de la Albolafia

    Los Sotos de la Albolafia (E1-2)Pero lo ms sobresaliente que se observa en el ro en la actualidad son los denominados Sotos de la Albolafia, que cuentan con la declaracin de Monumento Natural. Consisten en una serie de islas que emergen de las aguas a partir del Puente Romano y que en el curso de unos pocos aos se han convertido en refugio de numerosas especies de aves acuticas, muchas de ellas en peligro de extincin.

    Palomas bravas, por supuesto, y gaviotas, pero tambin garcillas, garzas, patos comunes, fochas, malvasas, cormoranes, etc. anidan tranquilamente en las arboledas o entre los carrizos y resulta un verdadero prodigio verlos desplazarse sobre las aguas, muchas veces seguidos de sus cras, sumergirse para capturar los peces del ro o sobrevolar el espacio a despecho de la proximidad de los seres humanos y en medio del fragor que produce el trfico de la ciudad.

    Torre de la Calahorra (E2)En esta margen izquierda se alza, como se ha dicho, la torre de la Calahorra, cuyo nombre significa castillo libre. Es esta una edificacin de origen rabe que formaba parte del sistema defensivo de la ciudad. La fbrica, actual, sin embargo, es cristiana.

    La construccin inicial consista en dos torres unidas por un arco. Ms tarde, en 1369, durante el reinado de Enrique II, se anul el arco, se aadi una tercera torre y se unieron las tres por dos semicilindros de la misma altura; al mismo tiempo, se excav el foso que todava conserva as como la barbacana.

    El edificio actual muestra muros de gran espesor, lo que confiere al conjunto un aspecto formidable, y es casi con toda certeza obra de mudjares, as, al menos, parece indicarlo la disposicin a soga y tizn de los sillares, muy bien labrados, por otra parte. Una azotea con merlones terminados en pirmides cubre la construccin. En su interior, la fortaleza consta de tres plantas, con salas muy austeras, sin ms decoracin que los arcos conopiales que sirven de acceso a algunas de estas dependencias.

    Desde la poca medieval ha tenido diferentes usos, desde crcel a escuela o a museo. Desde hace algunos aos viene siendo ocupado por la Fundacin Roger Garaudy. En la actualidad, tras la restauracin dirigida por el arquitecto Juan Cuenca, vuelve a lucir con un esplendor idntico, sin duda, al del momento de su construccin.

    Puente Romano (E2)Para alcanzar la otra orilla y entrar en el ncleo de la Medina rabe, hay que cruzar el puente. Incluso cuando Crdoba no contaba nada ms que con este, los cordobeses acostumbraban a llamarlo el Puente Viejo. Las primeras noticias histricas, es decir, escritas, que de l se tienen lo sitan en la poca de Julio Csar, hacia la mitad del siglo i a.C. Sin embargo, aunque su construccin fuera romana, lo nico que queda de este periodo son los cimientos.

    A lo largo de su historia ha sufrido numerosas reparaciones y reformas, siendo las ms importantes las realizadas por el emir Hixem I en el siglo viii y

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    Crdoba de la a a la Z

    Monumento al Comendador e iglesia de Nuestra Seora del Castillo

    Fiestas y tradicionesEl carnaval ha recuperado prcticamente la fuerza de antao. En Semana Santa, llama la atencin la fiesta que, entre cohetes y tra-cas, realizan el Domingo de Resurreccin, en la plaza de Lope de Vega, los hermanos de la Cofrada del Santo Entierro.

    El ltimo domingo de abril se celebra la Romera de la Virgen de Gracia, siempre

    muy animada y durante la cual se sortea el Perol de San Marcos.

    En agosto y desde 1992 se lleva a cabo la representacin de la obra de Lope de Vega, en el mismo lugar en que ocurrie-ron los sucesos y por los vecinos del pueblo.

    A finales de septiembre tiene lugar la Feria de San Miguel.

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    Fuente Obejuna

    VISITALa plaza de Lope de Vega, situada en la cumbre del pueblo, escalonada y de una gran belleza arquitectnica y escnica, es el lugar ideal para visitar la poblacin. Sobre ella alza su airosa torre la igle-sia parroquial de Nuestra Seora del Castillo, joya gtica del ltimo cuarto del siglo xv, con arcos ojivales y bvedas de crucera. Junto a la iglesia, en la coro-nacin de la escalinata, un gran bronce de Aurelio Teno, evoca la historia de la ciudad.

    Hacia la mitad de la escalinata, se encuentra el Ayuntamiento. Mirando desde la plaza hacia el oeste, se des-cubre, un poco ms abajo, la llamada Casa CardonaH, un imponente palacete mo dernista, extrao por completo en semejante lugar, que, a principios del siglo xx, se hizo edificar el hacendado Pedro Celestino Romero Santos. Es de tres plan-tas y, al exterior, destacan su volumen, el pabelln cilndrico o mirador de una de sus esquinas y, sobre todo, la pureza del estilo que se pone de manifiesto en la deco-racin de puertas, balcones y ventanales.

    Las calles descienden desde la plaza de Lope de Vega tanto en redondo como en sentido radial. Caminando por ellas, se descubren aosas casas solariegas con portadas de granito y escudos familiares, as en la antigua calle Montenegro hoy Burn Barba, en Corredera, o en Cronista Villamediana, donde se localiza la casa de los Marqueses de Valdeloro. La igle-sia de la Presentacin de Mara, con su fachada barroca pintada de blanco y de sangre de toro, aparece al este, algo ms abajo de la plaza, en la calle Crdoba. En

    la plaza de Jess Nazareno est la ermita del mismo nombre, mientras que la igle-sia de San Francisco, nico vestigio que queda del antiguo convento, barroca y en la que sobresale el magnfico camarn del altar mayor, resuelto en cpula, cornisas y yeseras policromadas, se sita al final de la calle Quevedo.

    ALREDEDORESLa ermita de Gracia se encuentra a muy poca distancia de la poblacin, hacia el norte. Adems de su sabor mudjar, son curiosas las numerosas fotos de soldados que llenan sus muros, vieja costumbre de cuando el servicio militar era obligatorio. Las catorces aldeas que comparten el tr-mino de Fuente Obejuna tienen en comn el paisaje serrano, de notables atractivos.

    Una excursin por las proximidades llevara a Azuaga, por el norte, pobla-cin de la provincia de Badajoz, a unos 20 kilmetros de Fuente Obejuna, con su imponente iglesia de Nuestra Seora de la Consolacin, el segundo templo ms grande de la provincia despus de la catedral pacense. Se trata de un edificio realmente bello levantado entre finales del siglo xv y principios del xvi en estilos gtico isabelino, plateresco y ma nuelino, este ltimo, como se sabe, procedente de Portugal.

    Por el sur, la excursin llevara a Pearroya-Pueblo Nuevo, con su paisaje de viejas chimeneas fabriles, y a Belmez, con su castillo encaramado en una roca, que domina la poblacin y toda la llanura circundante. Al oeste se entrara muy pronto, apenas en 15 kilmetros, en el Parque Natural de Hornachuelos.

    Monumento al Comendador e iglesia de Nuestra Seora del Castillo

    LUCENA (7, C2; 486 m, 42.560 habitantes)

    La antigua Perla de Sefarad, ciudad industriosa y monumental, capital indudable de la campia cordobesa, se alza mansamente en el valle del ro Nice o Lucena, rodeada de lomas de olivar y a los pies del monte Aras, en el que se ubica el santuario de Nuestra Seora de Araceli. Lucena se encuentra a 72 km de la capital.

    HistoriaHallazgos arqueolgicos localizados, entre otros lugares, en la Sierra de Aras, prue-ban el poblamiento humano del territorio desde el Musteriense, hace unos 80.000

    aos. No obstante, de la actual Lucena no se tienen noticias fidedignas hasta la poca rabe, periodo en que fue conocida como al-Yussana o Eliossana y, a decir de las crnicas, era ya una ciudad juda.