Colima Precolombino

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COLIMA PRECOLOMBINO Gregorio Anguiano Tafolla PORRUA SA Brasil 10 México 1 D.F .
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  • C O L I M A P R E C O L O M B I N O

    Gregorio Anguiano Tafolla

    PORRUA SA

    Brasil 10 Mxico 1 D.F.

  • LI IVI A B B F f O i 0 1 \ | | \ |

    Gregorio Anguiano Tafolla

    JORGE PORRUA SA.

    BrasillO Mxico 1 D,F.

  • A la memoria dejjMadre. A toda mi familia.

    A mis paisanos colimenses. A mis amigos.

  • INDICADOR

    COLIMA EN EL CHIMALHUACAN. Pgina

    Alianza Chimalhuacana. Los hueytlatoanazgos. Guerra del Salitre. El hueytlatoanazgo de Colima. El significa-do de Colima. Probable extensin de Colima.

    POBLADORES Y CONQUISTA.- Pagina

    Primeras etnias de Colima. Nahuatlismo. Actitud de los tarascos y sus consecuencias. Influencia andina. Pri-meros contactos con los espaoles. Cristbal de Olid y Gonzalo de Sandoval. Caxitlan y los tecos. Fundacin de San Sebastin. Cuestiones sobre el hueytlatoani col-mense. Posibles primeras lenguas. El tarasco, el teco y el nhuatl. Ausencia de expresiones grficas.

    FISONOMA ECONMICA Y CULTURAL - Pgina

    Mesoamrica y el Occidente. Condiciones ecolgicas de la regin. Suramrica en Colima y en Chimalhuacan. Pruebas esgrimidas y la Puerta de Entrada. Dieta ali-mentaria, de Colima. Cultivo de la tierra y productos. Frutas, golosinas y guisos. Alimentos de origen animal. Asentamientos, construcciones, muebles y vajillas. In-dustria y Ocupacin domstica. Comercio. Etnias e Indumentaria. Estamentos directivos. La medicina y

  • I r s o i e i i s i n o . - Estimacin poblacionaL

    ( i KAM K A QUE HABLA.-Pagina

    i | ( nimia como lenguaje. Investigadores del Colima iinlif.no. Recursos y carencias. Distincin de la cera-mil i < m n e n s e . - Incisin y pastlaje. Variedad de la ' i . u n i c a . Su expresividad. El pulido y el color. Cla-iln acin i>or mensuras de las piezas. Equilibrio en la

    i M'icsin. Actividades manifiestas. Danza, msica y i .mo. La magia, la religin y la fantasa. Horizontes . iiliiiialcs de la cermica colimense.

    < >KK .INAIJDADES DE COLIMA.- Pgina

    i i I I I I U b u s de tiro. Formas y dimensiones. Su uso. .'.ii significado. Las mujeres y la maternidad. Sus as-|)i los dilerentes. El hijo y la madre. La madre y el nulo. Nacimiento de Quetzalcoatl. El occidente. Los lu I O N echados. Sus variedades. Teoras sobre su dedi- | i ln El perro y la muerte. Su simbolismo. Su relacin t o n Xolotl. Los perros con otros significados. Itril nicas. Los jorobados y sus mitos. Los enanos en Colima y otros lugares. Los cargadores. Los bebedo-ri . Posibles cantantes, guerreros y danzantes. El Cha-li, il v su localizacin. Su construccin y su estructura. i ii .lmalas y relieves. Posible advocacin. Otras opi-niones de su dedicacin. Sus contactos con culturas xtraas. - Juicio final.

  • COLIMA EN EL CHIMALHUACAN

    Se aprecia como cultura precolombina de Occidente a la comprendida en el mbito mesoamericano que se extien-de por las entidades actuales de Colima, Jalisco, Nayarit, Michoacn y sitios epigonales no definidos, pero que pueden trascender hasta Sinaloa, Guerrero y otros luga-res de afinidad arqueolgica manifiesta, principalmente, en la cermica, en la arquitectura funeraria y en los ob-jetos no fungibles. Por lo pronto, en el estudio que aqu presentamos, nos referiremos al Colima no limitado por la divisin poltica que actualmente ostenta, sino a toda la zona cultural que, por unidad y semejanza, ocupaba en los tiempos que abarca la investigacin considerada en este pequeo pero anhelante trabajo.

    Cuando los hombres de la Conquista llegaron a las tierras mesoamerocanas, Colima viva en el horizonte de la cultura tenochca. Formaba parte de un grupo de huey-tlatoanazgos grandes seoros o estados en formacin que guardaban relacin amistosa entre s mediante una liga o alianza que algunos historiadores han denominado CONFEDERACIN CHIMALHUACANA.

    Ocupaba tal confederacin, entre reinos unidos y se-oros independientes, una extensin que cubra, aproxi-madamente, desde Jalisco hacia Zacatecas y Aguascalien-tes, al norte, hasta Colima y costa suroeste de Michoa-cn, al sur, y de las mrgenes occidentales del lago de Chpala y tierras aledaas de Jalisco, al oriente, hasta

  • < i ilima Precolombino 10

    pin Ir

  • 11 Gregorio Anguiano Ta folla

    queriendo l ampliar sus dominios, hizo una guerra a los tarascos en la que stos resultaron triunfantes y, aprove-chando el momento, se lanzaron contra Zayula, Zapo-tlan y Tonala con el propsito de apoderarse de las playas salitreras de Zacoalco. Los atacantes avanzaron hasta lejanas posesiones, siempre en son de triunfo, lo que hizo que los agredidos pensaran en someterse a los invasores, cuando el soberano de Colima logr reunir un poderoso ejrcito y esper al enemigo en Zacoalco y all lo derrot, dispersndolo y hacindolo huir hacia Tlaxo-niulco en donde los rehechos chimalhuacanos de este lugar acabaron de destrozarlos. Entonces le entr la am-bicin al hueytlatoani colmense y l mismo origin otra guerra contra Zayula, Zapotlan y Amula que, al fin, ca-yeron con todos sus cacicazgos tributarios bajo el domi-nio colimte. Los vencidos en esta ltima jornada jams se conformaron con perder, como advertiremos, y ellos, juntos con los tarascos, a la llegada de los Conquistado-res, ayudaron a que fuera a sus manos el poderoso y cul-to reino de Colima.

    Colima, como todos los centros urbanos precolombi-nos, era una ciudad estado a la que estaban adheridas otras ciudades semejantes, prximas o lejanas regida por un hueytlatoani o Gran Seor, muy por encima de los tlatoanis pequeos seores o simples caciques de los dominios menores, integrantes, todos, del hueytlatoa-nazgo o unin de seoros bajo su frula. Estos territo-rios ampliaban sus lmites a base de conquistas blicas. La alianza Chimalhuacana exista para evitar fricciones de tal naturaleza entre sus integrantes y defenderse de enemigos comunes.

    En el siglo XVI Colima era la monarqua predominan-te de esa liga, categora que conservaba desde mucho tiempo atrs y reforzada con la libertad y proteccin de que gozaba por parte de la fuerza tenochca quien aprove-chaba a Colima como un valladar de retencin ante el

  • ('olima Precolombino 12

    i mpuje purpecha. Abarcaba el territorio colimense des-l e Zacoalco hasta el Ocano Pacfico, y desde el costado i . nlental del actual Michoacn, ms o menos Coalco-i i i . n i , hasta Mascota y Autln en un momento hasta VnMe de Banderas. A Colima pertenecieron siempre los tlatoanazgos de Xicotlan y de Aotlan: pero, con la ya mencionada Guerra del Salitre, el seor colimense se u n x i ) los de Tzaollan o Zayollan Zayula, que es como

    i le he escribirse, Tzapotlan y Amollan. Se conocen los nombres de los tlatoanis reinantes en las adjudicaciones i le Colima, en el siglo XVI, pero se desconoce el corres-pondiente con veracidad al de este lugar. Tzoma o Zoma v Copaya o Capaya eran los soberanos de Xicotlan y Aotlan: Hoppey, Minatlacoya y Cuantoma lo eran res-pectivamente de, Amollan, Zapotlan y Zayolan. Se insis-ii en

  • 13 Gregorio Anguiano Tafolla

    AGUA, segn colocan el nombre de AKOLLIMAN, con lo que coincidira el jeroglfico que se exhibe actual-mente.

    No ha faltado quien da para el significado de COLLI-MAN el anlisis morfolgico de la palabra que corres-pondiera a dos partes del citado escudo jeroglfico: CO-LLI hombro y MA (N) de MAITL, mano; pero en todo caso queda sobrando la parte coronante ATL agua que hay que incluir para que, segn esa interpre-tacin, con el COLLI tambin nos diga ACOLLI. Y si leemos correctamente los elementos de la escritura pro-puesta ACOLLIMAITL ya aglutinados con el agrega-do locativo N, nos vuelve a dar Acolman que no Colliman. A este respecto, los acolhuacanos texcocanos nos cuentan que el primer hombre, del que provenan, haba salido de un hoyo que hizo el sol de un Hachazo en la tierra, y ese hombre recibi el nombre de ACOLMAITL, porque no tena ms que hombros y brazos, y el lugar donde bro-t se llam ACOLMAN,. Y as lo relata Fr. Jernimo Mendieta: " . . . que aquel hombre se deca Aculmaitl, y que de aqu tom su nombre el pueblo que se deca ACOLMA, porque ACULLI quiere decir hombro, y MAITL, mano o brazo, como cosa que no tena ms que hombro y brazos, porque aquel hombre primero no te-na ms que de los sobacos para arriba aegn esta ficcin o mentira".

    Tal vez toda esta confusin o error de interpretacin resulta de que el jeroglfico de Acolman y el conocido escudo de Colima se han tomado por igual en lectura y significado, pues ofrecen cierto parecido ya que los dos constan de la extremidad humana, superior derecha, com-pleta, antepuesto el ideogranma de agua, tan necesario para la palabra Acolman y sobrante para la Colima, y tambin de que, para deducir la palabra COLLIMAN se han olvidado de cotejarla con el dibujo que la representa y en donde se observa la discrepancia, el excedente ATL.

  • ( olirtia Precolombino 14

    ,.-.I >egener la pronunciacin de Acolliman a Colliman

  • ( iilmiii /Ve lilontbino 16

    ' i ' " 1 escribe con l o s ('('. profesores Aniceto Caste-II \ Stllvudo] Prez M a n c i l l a . Posteriormente, el pri-

    le los i Itados, a quien envi mi opinin al respecto i ii .1 M I L I n u l a que s e c l 'cct uara con el objeto de esclare-ce] til punto, me comunica que el historiador Jos Coro-i. i ' J u n e / tambin opina que el jeroglfico atribuido a i . . l i in . i i " , el que corresponde a A colman, porque tal dice i i ido del agua suprapuesto al b razy la niano, en lo i i i . i l i it de acuerdo l, personalmente. Y agrega que, en septiembre de 1949, y despus de consultar al Profr. Ma-n . i i i n I Rojas, del Museo Nacional de Historia y Antro-pologa, se lleg a las siguientes conclusiones:

    i ) l a palabra Colliman se forma de COL, radical de COI I t, abuelo; 1, posesivo de ellos; MA, radical de M M i l m a n o ; N, terminacin verbal o nominal, pospo-licin geogrfica del lugar. Entindase, entonces, como I ugai que estuvo en manos de los abuelos'', "Lugar que

    tUVO en poder de los antepasados". b) Colliman, de COLLI, antepasado; MA de M A -

    N K ' , establecerse, y N que indica lugar, se interpreta i omo "1 ,u)',ar donde se establecieron los abuelos", "Lugar fundado por los antepasados".

    O), Que la voz de donde se deriva Colima debe ser Co-l l u i i H i m , integrado de COL, radical de COLLI, abuelo; I M N , adverbio de t iempo, poca o momento pasado, y N. terminacin verbal de lugar. Para evitar el sonido de l.i doble N final se suprome la penltima, quedando CO-I I IM A N que significa "Lugar del tiempo de los abuelos",

    l i i ) ' ,n luiidado en la poca de los antepasados". Y se aade que "Si en la regin de Colima se encuen-

    i i . n i algunos jeroglficos con el signo del agua, ATL, u n erresponden a ella sino a Acolman o Acolhuacan, per-t e n e c i e n t e s a los acolhuas para perpetuar su estancia en el lugar".

    ( o r o n a Nez concluye, agregando otros puntos bsi-cos:

  • Signo escueto de Colima.

    Sugerencia para la grafa sincrtica de Colima.

  • i tlltllltl l'iii i>li>nihini> 18

    ii N i > habiendo documentos que prueben el haber Idu ibn de < 'olima A C O U M A N O ACOLMAN, mal

    i ' i h .i< i i i i ii el n i ( i i ' . l l ie i ) compuesto por el smbolo del . n i \ , l bruzo con la MUIDO que es exactamente el nora-l|. i l r \ . . i | | | l . l l l

    b) I i pulubni C o l i m a tambin puede interpretarse I ugui formado por los abuelos o donde domina

    ' i dloi del tuegp" y que "El jeroglfico de Colima debi m i , , | , i [os aztecas CON U N CERRO CON LLAMAS

    V HUMO V U N B R A Z O CON SU MANO, como smbo-I " \ representacin del dominio, quedando escrito: CO-I I I, c e n o , v o l c n o abuelo; y MAITL, mano, dominio, l tC . . "

    Dentro de los lmites del Colima nt imo, que casi coin-i H I C I I c o n la extensin del Colima actual, quedaban cora-prendidos los cacicazgos Tlacalahuaxtla lugar de los bruidores de jicaras, en lo que hoy es Minatitln; Co-quimatln dominio sobre los quelites encenizados; < " m a l a la comalera; Tecomn donde dominaron los tecos , Ixtlahuacn lugar que tiene llanuras; Salagua

    lugai q u e tiene amates (Salates) en la arena; Cajitln (se p i e n s a q u e en el tiempo nhuatl se deca Callixitlan)

    donde e s l e l palacio o templo central, constitua una de las poblaciones cabeceras del hueytlatoanazgo.

    I OS o l i o s tlatoanazgos dependientes de Colima, como \ | lo liemos considerado, eran: Jicotln lugar abundan-le en abejorros y avispas; Autln donde hay un canal dfl agua -, del que dependan Cuahutitln arboleda o . i i ' i ide a , Cihuatln occidente, lugar blanco del maz, d o n d e moran las mujeres diosas y Chacala abundan-i la de camarones. Se asegura con fundamento que A m e c a yacimiento y corriente de agua perteneci a lutln, pero hay quien lo considera independiente.

    Fueron los apropiados posteriormente: Amula fu-ra i donde hay amles para jabn, con sus tributarios Sui billn lugar de abundantes flores, Ejotln abun-

  • 19 Gregorio Anguiano Tafolla

    dancia de ejotes, Tonal donde brilla el sol y Tusca-cuezco trojes de tepetate. Ya muy cerca de la conquis-ta espaola los amultecas invaden Jiquilpan lugar sobre el verde quelital, que en tarasco se dice huanimban con parecido significado; esta es la razn por la que all se habl la lengua Zayulteca; Romero Gil dice que a Zayula y Zapotln pertenecan Jiquilpan, Tuxpan sobre la co-nejera y otros reinos. Zayula lugar de las moscas, reino poderoso y antiguo, entonces situado en un lugar distinto al que ocupa hoy, se translad con todos sus do-minios conservados, como Zacoalco sitio protegido o cerrado, de quien dependan los cacicazgos de Atemajac donde se frotan con agua y Atotonilco donde hay agua caliente; Cocula terreno sinuoso con Tizapan-cingo lugar detrs de Tizapn, y ste equivale a sobre la piedra de tiza, Acatln donde hay carrizos, Tecolo-tln tierra de los tecolotes y Jilotepec cerro del maz tierno; adems de los pequeos seoros de Amacueca a la vuelta de los amates, Techaluta - lugar de las ardillas o de los revoltosos, Tuxcuecan donde juegan los conejos y Tapalpa sobre lo rojo; Zapotln lu-gar donde abundan los Zapotes al que tributaban Tux-pan en el conejal, Tamazula abundancia de sapos y Zapotitln donde hay zapotes prietos; al primero le obedecan varios lugares, como Zapotiltic dueos de los zapotes prietos; al segundo, Quitupn en la fruta o zacate verde, Mazamitla donde hay flechas para los venados y Jilotln abundancia de elotes tiernos; a Zapotitln le tributbanlos de Tonila donde estn nues-tros amigos y los de Pihuamo donde tienen a los des-cendientes.

  • POBLADORES Y CONQUISTA

    I lecirlquienes fueron los primeros pobladores del Chimal-I m . i i a n , y en particular de Colima, es hoy por hoy poten-i ial Sabemos que entre la poblacin considerada como na:, antigua de Mesoamrica se cuenta con los ptomes, \ en C o l i m a as los encontramos; pero tambin estamos convencidos de que no fueron los civilizadores de que l u i d a n u e s t r a historia, pues ellos y. otros grupos de dis-I m i a s r a z a s , incluyendo a algunos nahuatlacas, han per-m a n e ! ido en estado chichimeca, marginados dejas zonas i i d l u i a l e s , en todos los tiempos, hasta el actual. Vemos -n Colima, confundidos con un_ estrato humano muy , in l i ) ' ,uo , cas i desconocido, a esos otominianos o amulte-. . i . - . , presenciando la aparicin de gente hueva, tal vez (TiCOS, de las primeras dispersiones nahuas, a quienes IOS Insinuadores denominan nahuatlacas antiguos. Y aunque no tenemos noticias precisas de las condiciones econmicas, polticas y sociales qjuje-xaracterizaban esos moinentas., en cambio, s podemos hablar de la. existencia -le - l o s t i p o s fsicos bien diferenciados: los ujiojijpjagui-i i | > i is, i eclionchos, braquiefalos, cara redonda y platirri-i H ' : . l o s o r o s de una estatura regular, bien proporciona-d o . , dolicocfalqs, cara alargada y leptorrinos. Estos l u e i o n l o s hombres que recibieron las primeras influen 1

    i las de origen sudamericano, cuyas caractersticas son tan se nielantes en estos amplios lugares que nos inhiben - l u d a s de su procedencia. Con ellas evolucionan, adqui-

  • Gregorio Anguiano Taf olla

    Poblador longitipo, dolicocfalo y leptorrino.

  • olItlIU l'n'< iilmillimo 22

    rii m i " M I L I fuerte personalidad, civilizan todo su ..contor-n o \ i i i in l l e v a n e s a I n i c a h a s t a lugares distantes. Al medial el pi imei milenio de nuestra era pasa por territorio colmense la peregrinacin de los huehuetlapanecas, y mus i . m l e la de los leocolhuacanoso chichimecas estado n i i i i i . l l a l i a s . i d o , nimbo a laJMesa del Anhuac; poste-i i ente sern conocidos, respectivamente por toltecas v m < ' I IM I . I . - . . l o s primeros donarn los influjos de su gran (lONUrrollp d e s p u s d e que h a y a n adquirido la cultura I c o l i l i i i . iv a n a y la esparzan desde Tula, Xochicalco, Cho-lu l . i , Teotnango y ms sitios por todo el territorio meso-. i m e i n a n o , l i s i o s peregrinos dejaron a su paso los grupos / . i v u l l e c a , i i iy i i Icea , coca o cazcano, entre otros, que poblaron el n o r t e y el noroeste del hueytlatoanazgo co-l m e n s e P o r cierto que los toltecas, e n la rama dirigida p o i el l d e r Mixcolmall, fueron quienes aplicaronlojsjacer-tdos n o m i n e s a la mayora de las poblaciones chimal-I m . n a n a s ; pues es bien sabido que los nahuatlacas eran n n i \ h b i l e s para sus denominaciones, como l o demues-i i . m los nombres de Aohtlan, Tlacalahuaztla y Tzaollan, lagri sil condicin natural, ecolgica o presencia de algn UCOntecmiento, Es posible que por e se tiempo hicieran .11 aparicin los purpechas del rea lacustre michoacana, aunque las tradiciones un tanto histricas nos dicen que la l c o s a acurri en la poca de la peregrinacin aztateca

    g e n e r a l m e n t e llamada azteca, h n cuanto al poco ms de un siglo del perodo acol-

    l m . M n e n s e del Valle de Mxico, casi nada hay que men-i l o n a r s o b r e su repercusin en Colima; pues bien sabemos Mu durante ese lapso histrico se form y consolid el p o d e r o tenochca mientras que eXOccidente viva su vida propia lan personal siempre. Apenas diremos que su caci-que gua se h a c a llamar Xolotl, como e l nombre deaina d e i d a d m u y celebrada en Colima en su calidad de joroba-do o de perro, y existe un poblado, Xoloapan Julua-p a n , que creemos se refiere a Xolotl, navegando en el

  • Gregorio Anguiano Taf olla

    0 8 7 1 6 ! .

    Figuras en q u e se h a c e presente X o l o t l .

  • 24

    Hit un id l o s nueve , con su tona o nahual de perro, en || l II li 1 deificado de gua de los hombres cuando em-i " . mli . I viuje al ms all. Sin embargo, consideramos i- lu ritual e s mucho m s antiguo a esta presencia..se-,i-ii ni., l'oi el otro lado, no obstante, hay que considerar i|Ut tanto palabras chichi, te chichi y -tlalciUctLea, nhuatl liguen ej significado ., y los chichimecas

    i i i ile PBJTOS eran denominados as por sus escasas cultura ) civilizacin, hn consecuencia, debemos valorar * Na ' , m i i i , u n a como un concepto totmico h e r e d a d o x unservado que coincide en las conclusiones y posponer i - legundp p a i a evitar la confusin.

    I>e LOS a / l a l e e as metropolitanos Colima recibe el ca-i i. le final que conocieron los conquistadores europeos: cin la expansin tenochca retoc la influencia nhuatl qui i desde las irradiaciones de la peregrinacin, haba lllqulrido, n o s o l o en elementos humanos, sino en cos-lllinbres, lenguaje y religin, del pueblo que formara el i i l ipi rip m a s poderoso del Mexico.42recolom.bino.

    < o h i i i a , y con e l l a mayora d..ls..lmy.t]atoana/gc)s di la I ij'.a ( luinalhuacana, eran independientes y goza-011 d e cierta libertad con respecto a.los. reinos fuertes de Meg >a menea, aunjJeJa mjjsjli.ajenochtitlan.que extenda .11 dominio cada vez. ms pujante hasta que lo decapit la < onquisia. Haba ciertas relaciones tributarias, amistosas , ni 1 e ('olima y los mexicas, pues ellos vieron q u e ese reino li s serva c o m o bastin y guarnicin en la frontera occi-dental p a r a frenar las ambiciones purpechas. La Guerra del Salitre fue el ltimo ejemplo de ellas, cuando Colima lltv.o qu combatir contra Cicincha -Calzonzin o Tangoa-

    .m II p a r a arrojarlo de Zacoalco q u e haba invadido despus de haber derrotado a sus defensores, codicioso de las salitrerasile_J4u_ejLIugar. A propsito. jd^Jai^CQnle-i e n i o , Ignacio Navarrete no scuenta q u e "El rey. I ungoaxan envi dqs,cu.errjuos-sobre-sus-r4vales-; uno .para., a l a e a i a Tonallan y otro a Tzaullan. El cacique de e s t e

  • 25 Gregorio Anguiano Tafolla

    tcrritorJjo^uajitoma v,-ftt>r*eGd.o en Acatlan .y^je i i t - -eon su subdito Tzitlali a Cocolan, mienjirasjo^^ lian y Tlaxomulco eran tambin arrollado^, llegando los tarascos hasta Yahualulco, cuvjo_4meJ3lo-mceo4ia-ror4..

    "Pensaban ya en someterse los chimalhuacanos, cu^am do el rev de..Colimalogr.reunir-alostatoariiMmotlaco-ya. Cap aya. (mantorna. Tzitlali (jie^ILocolan), Cuitzaloa (de Tochpan), Calizentli (de Tlamazollan), Cuatlaxili, Opochtli y-o-tros y al frente de numeroso ejrcito esper a los enemigos en Tzacoalco, obteniendo una completa victoria, a la vez que otro ejrcito de los confederados de Tonallan.al mando de Coyotl y coijipuesto de las tropas de Atoloch,PitaQ c ' il Totoc, Chachi y .Gotaxicar, venca igualmente en los campos de Tlaxomolco". (Hasta aqu la cita). Coyotl y Goaxicar sj^jseOT^deXoyote-pec- fueron los estrategas de esa victoria, mientras el. primero combata por el frente el otro atacaba por la re-taguardia/Como lo indicamos en un momento anterior, esto ocasion que, vencedor el_monarca colmense, se apoderara no nicamente de Xaeoaleo. la piedra de to-que, sino tambin de sus aliados Zayula,y Zapptlan. Grave actitud ocasionante de que los damnificados, en afn de-venganza, cuando se hacen presentes los hombres blancos, michoacanos y jaliscienses ayudan a sus armas para que se haga la conquista de Colima.

    Resumiendo lo anotado, decimos: parece que durante una poca muy larga del primer milenio de nuestra.,ta, con el aumento de constantes aluviones brbaros, sejsx-.... tiende una poblacin de alto nivel y jerarqua, desde eJL actual michoacn costanero ajgran parte de Jalisco, Coli-ma y Nayarit, distinguida enJasJtr.esjamas-de purpechas, nahuatlacas (tecos para nuestro propsito) y corahuicho-les. En ellas se observa una influencia que, en varias olea-das., les va formando fuerte personalidad que crea la cono-cida como CULTURA DE OCCIDENTE. Los hombres que aportan tal novedad en una generalidad, por su ca-

  • 27 Gregorio Anguiano Tafolla

    rcter tnico y cultural, ostentan muchas particularidades que los acercan hacia los aspectos humanos provenientes de las costas baadas por el Ocano Pacfico de la Am-rica del Sur, Ya fusionados en las tres vertientes son tes-tigos de la etapa teotihuacano toilexa, presencian el paso del acolhuaquense y les toca vivir y convivir durante y con los nahuaztecas, y en el siglo XVI, ya asimilados, tambin caen vctima de la conquista espaola. Tomemos en. cuenta que por el Horizonte Clsico mesoamencano, en parte dejas tierras chimalhuacanas, hay una poblacin denominada Vanacac,e^n.saniy.21ac.aRuireti;esto compli-ca nuestro problema etnolgico, aunque nos ayuda a distinguir, dentro de la relativa umda4_jcjeiamista, las caractersticas individuales del arte michoacano, el col-mense, el payata y el jalisciense. Es de considerarse que la poblacin masiva de Colima es la teca parece que de la familia nahuatlaca a cuyos grupos, segn este dato, les toca recibir las incursiones que hemos venido relatan-do, y tambin despus de recorrer muchos siglos/TCaer bajo las armas espaolas, defendiendo el ltimo reducto, por el Valle de Tecomn, en " lo de Colimotl".

    Bien conocido es, que una vez cada Tenochtitlan se emprenden los trabajos de limpia y construccin de la nueva ciudad al mismo tiempo que se envan tropas-mixtas espaoles y nativos al sojuzgamiento de los dems reinos, tributarios o independientes de los vencidos. Sabiente Corts, por informe de los purpechas, de la existencia de Colima, comisiona para su conquista a Alonso de A va los y a Juan Alvarez Chico. Tangoaxan proporciona refuerzos, humanos y vveres para la domi-nacin de los colimenses. Dividido el campo entre los dos capitanes, Avalos entra por Mazaniitlajsn-tanio que Alvar rez lo hace ponCoalcoman. Los pueblos invadidos por el primero se some-ten-con facihdad y, luego, prestan ayuda para la conquista del Sur; a eso obedece el que, por mu-cho, tiempo, aquella regiimJfiiefa--conojCQ^LjCQjno Pro vin-

  • < 'i 'lim.i fWcohnibino 28

    iiu.\ tic A vulos. II soberano de Colima, entretanto y con suma rapi-

    djg . se preparaba para detener el avance de. Juan Alvarez. C u m i a M o l a P a d i l l a que el hueytlatioani colimense "era i n i i \ a m a d o de los suyos, y luego que supieron de_la expediciOn espaola que se diriga a la Capital, en gran numero se reunieron los esforzados patriotas a defender a su r e y y sus posesiones". Y agrega Frejes: "Ya haba pasado Alvarez los lmites del reino de Michoacn y co-m e n / a r o n a batirlo los patriotas de Colima; fue tanta la decisin de estos valientes, que acabaron con la expedi-cin tic Alvarez y ste escap y, precipitadamente, se fue a Mxico en donde entr solo y lleno de confusin".Sin embargo, Bernal Daz del Castillo, afirma que Juan Alva-ez Chico, quien era natural de Fregonal, de la sierra de Badajoz, "muri en lo de Colima en poder de indios", y n o s o t r o s agregamos que, probablemente as fue, con o l i o s dos soldados espaoles, uno de los cuales era Rodri-r< i de Jara y otro que se deca Madrid a quienes apodaban lS corcovados, en un hecho que ocurri en diciembre d e 1521.

    I'or ese tiempo se encontraba Cristbal de Olid en Mi-choacn y s i n r e c i b i r rdenes, avanz con sus hombres a dominar las tierras vecinas, aunque nada ms lo hiciera loi una porcin del norte, sin tocar Colima, fracasando en su pretensin. Tal cosa molest doblemente a Corts quien dio rdenes de transladarse, entre los ltimos das de agosto de 1522, para realizar la conquista, a uno de s u s mejores capitanes y de toda su confianza, Gonzalo de Sandoval. Este, que acababa de vencer a los yopelcingas de (uerrero, aprovech las buenas circunstancias que le pioporcionaba la enemistad intestina de los naturales, hacindose amigo, corno primer paso, del soberano de Michoacn, Caltzontzin "sandalia vieja o despreciable", que le decan tos m^xicas, teniendo el apoyo de hacia el norte de Colima que haba conquistado Avalos, zona an-

  • 29 Gregorio Anguiano Tafoila

    tes dominada por el seor colmense, el que contaba en este momento nicamente con la raqutica ayuda de Hopey^.T/oma y Capaya, recordados tlatoanis de Amo-llan, Xicotlan y Aohtlan. El europeo encontr, pues, el auxilio de Iangoaxan,, Cuantoma y Minotlacoya estos ltimos, como se dijo, caciques de Zayula y Zapot lan- , muriendo el postrero en manos de Tzoma. La victoria se inclin hacia Sandoval el cual atac por Alima. en donde esper a los patriotas y persigui hasta Te coman, al fren-te de, segn informa Cortes, "cincuenta de.a..abao__y cincuenta peones" y muchos abados. Los combates ms encarnizados se efectuaron en el Valle de Tecomn. A este respecto escribe el oidor Lorenzo Lebrn de Quio-nes en una relacin de_X5_2L "En aquella. prQxinc.ia_de Colima y las dems que tengo nombradas no hall que obiese un pueblo que saliese de guerra al tiempo que se descubrieron sino fue al pueblo de Tecomn, que se pu-sieron en defensa y desbarataron una o dos veces a los espaoles y despus se dieron a la paz. . ." Esta porcin surea ya haba sido, meses atrs, atacada y defendida heroicamente por sus habitantes durante las incursiones de Francisco Montano quien obtuvo un definitivo fraca-so, y la de Juan Rodrguez de Villafuerte, en doble ata-que por lo de Motines y luego por Alima (Coahuayana) que, al frente de cuatrocientos infantes y cincuenta mon-tados, recibi terrible derrota de parte de los tecos teco-manenses.

    Ocurrida la conquista, Sandovaltom las providencias para la transformacin que acostumbraban hacer los blancos en todas las tierras dominadas, empezando por fundar la nueva .qapitai^eij^incLvejicidQ, en CAXITXAN cinco kilmetros al norte de la actual estacin ferroyia-riarde Tecomn, cerca de Caleras, "a legua o legua y media de la mar del sur", donde estuvo asentado el go-bierno de la provincia de Colimotl", con ciento cuarenta y cinco hombres, porque este sitio estaba, muy cerca del

  • 31 Gregorio Anguiano Ta folla

    P,"

  • (tiiiniti Prtcolombino 32

    y veinte peunes.". I ebrn de Quiones, en su misna "Relacin" de

    [554, repel imos- , asienta: ''Aqjelk_v fund ha lun trcynta v dos aos._,aQca.ms. P O C O menos. e n otro sitio siete leguas del que al.presente-tiene, el pial dicho asyento primero estaba a una legua v inedia di- la mar del Sur. Poblronse entonces ms,.de ciento y veynte espaoles; y en este sio.estuyierpnpoblados dos anos, poco ms o menos, y^j ;go .se^e^nhla jm. j ie-5te asyento v se fueron al que ai-p-rc^M-it^ tienen, que era..el sitio donde solfa estar el pueblo de Tuspan Pasronse a este sitio por_jaslar ms cerca..dfi. las minas .dc-..oro..v..sej mejor que el. primero y tener mejores tierras.y exidos".

    Jernimo -Lpez, soldadode._.Sand.QyaL..olj,tQ^lXjQri.-sejo Real, cuando obtuvo. notarialmente....e^ilQ_de.,ar.-lnas: "'. . . donde^coiifluistastes las provincias de..A-lima,e, ('olima, e Tecuman. donde los espaoles qhjjste nn .g ran reencuentro de batalla con los naturales questaban retra-dos o fortalecidos .ejxjcna-poWacin de Tecoman, en el cual dicho trmino, se. pobl una villa_ de espaoles erija cual vos residistes fasta,.q,ufi,.odas las provincias dedicha comarcaestovierpn de paz.e.se dieron por vuestros vasa-llos".

    Del lmej/Jljitoarii_^ como ya se advirti,, des-e o n o c e j n c ^ s u j ^ ^ Algunos creen que_inten-cionalmente, al verse vencido, se. arroj por alguna de las muchas .barrancas que hay en la sierra; otros piensan que muri en el combate. Pero, d.jLQ.das maneras, su cadver ha de haber sido recogido.por sus ayudantes y reposar en alguna de las tumbas arqueolgicas tan.ricas en objetos cermicos como abundan en los suelos coli-menses. Ni los pocos que hablan del tema ni el Cdice Mendocino, tan preciso en estos asuntos, hace claridad al respecto. Dice Frejes, en una opinin nada conteste con la historia,..que ". . , haba salido a la retaguardia de Al-varez, Alonso de Avalos, el que tuvo mejor suerte, por-

  • Gregorio Anguiano Tafo

    G o n z a l o de Sandova l .

  • 35 Gregorio Anguiano Ta folla i

    T-E-Q. LQ-QLIMENSE la persona o la provincia-col-mense. Tambin podemos ayudarnos con una nota de frrj^tQ"io- de Tello. qmexi.-^ce.ea.su^iibral'V re 1 "Crnica Miscelnea'' que haba ojfro j^ajc^gue..ilamado Zoma l escribe Soma que gobernaba Caxitlajn. Los historiadores confunden a este seor con Tzome o Tzoma que, repetimos, lo era de Xicotlan. Por supuesto que Zoma significa el_arMgaiik^Jii^ t a j t _ j 9 M J ^ o m g Tzoma equivale a el deJa granmhe-llera, el melenudo. Si, pues, hemos de aceptar que el tla-toani del Valle de Tecomn, con cabecera en Caxitlan, dio la gran pelea en defensa de su terruo, ste lo fue el Colimotl Zoma o Zomatzm, El Corajudo Seor del Colimotl.

    No se conoce con precisin qu lengua se hablaba en cada porcin del viejo Chimalhuacan; slo podemos ase-gurar que no era una exclusiva o, en todo caso, haba diferentes formas de interpretarla. La presencia de voces habladas de origen desconocido o emparentadas con las lenguas yotonahuas .ms antiguas nos dice que desde t t emposmuy lejanos hubo variados grupos raciales que dejaron sus huellas en los dialectos tan numerosos como los hubo en todas las comarcas chimalhuacan as, hasta que el idioma nahuat lde la poca tenochca les dio fuerte unidad, igual que hizo con su civizjicin.

    ""aztecas; las que constituyen una ramazn que viene desde Utha Estados Unidos hasta Mesoamrica y guardan cierta unidad, sirviendo como base de comparacin el nhuatl tenochca. De ellas se separan, y es fcil advertirlo, algu-nas como el maya y el tarasco; aunque-estudiosos actua-les encuentran que la lengua maya es madre de los idio-mas mesoamericanos; tambin se cree que, por emparen-tamiento, el tarasco tiene mucho que ver con las lenguas queshua y guaran de Sudamrica.

    Por lo que respecta al territorio colmense se ha llega-

  • < 'nhnni Precolombino 36

    ilo .1 la t onclusin de que, por lo menos, tres lenguas dis-tintas fueron habladas dentro de l, no obstante que ellas aparecieron en diferentes momentos, bien regional o ex-tensivamente, listas eran: el otom u otonca, el teco y el i a i a s c o , el segundo estaba relacionado con el nhuatl ms antiguo. En el siglo XVI exista gran variedad de dialectos hablados por todo el territorio colmense a pesai de que el tenochca tenda, por su carcter de domi-n a d o r , a dar la mencionada unidad lingstica.

    N o s aproximamos asaber queen el primer milenio de nuestra era, acompaando a un estrato humano de idio-u i a como l de impreciso, se hablaba el otom olbiajiu, el cual, con la participacin de otros elementos posterio-i e s , integrarn los dialectos otomtiatoiis Aarnultecasen-tre l o s que destacan el bapame y el pino. Ms tarde se h a e e presente el teco, con un sonido gutural de difcil pronunciacin^ pobre de palabras y tan imperfecto que una sola de ellas tena varios significados; todo hace creer que esta lengua no slo domin en su tiempo, co-m o el poblador que lo habl en forma estacionaria, sino que se hizo extensiva a la lejana periferia del hue.ytla.toa-nazgo colmense.

    Id idioma tarasco no es tan antiguo, aunque debatida-m e n t e se atribuyeron a sus hombres las manifestaciones culturales encontradas en Chupcuaro y el Opeo, que s o n de muchos siglos atrs, y el idioma resulta extico entre los hablados por esas zonas. Cierta investigacin ilice que sobre un habitante primario, se extiende por gran parte de las tierras chimalhuacanas un poblador de origen suriano, creador de las primeras muestras cultura-l e s tan originales que conocemos. Con este hombre se hace or tambin su idioma que redundar en el tarasco y en otros ya mezclado con elementos posteriores. Una tradicin absorbente nos cuenta del contacto hecho con la peregrinacin de los nahuatlacas que vienen de Aztlan ( 'hicomoztoc: que al descansar stos cerca del asenta-

  • 37 Gregorio Anguiano Tafolla

    m^i^^i^^Qc\}3} una noche, enJ:odo propsito de eli-minacin, es abandonada ah a revoltosa e intrigante MaEnalli, hermana de Huitzilopochtli, su dios tutelar. ErTreaccinji tal felona la matriarca despreciada jura cli3n.s^c9rnra aqullos y olvidar todas sus costumbres, hasta el idioma, es decir, conside-rarlos como enemigos. All se abre la lengua tarasca que se hablar por buena parte, de aquellos contornos. Por otro lado muy comentado ha sido el juicio dLsi, el ha-bitante d l o s lagos y la etnia propagada, ebtgent\\\-zarse como tarasco o purpecha. Algunos consideran, guiados por la "Relacin de Michoacn", que tarasco debe ser la designacin para lo racial, en tanto que pu-renhe o purpecha, para la lengua correspondiente. Pero nosotros diferimos un tanto de este parecer, ya que el significado de purpecha ros da hombre, como elemento social o habitante,, y dejaremos lo tarasco para lalengua. Los mexicas les adjudicaion,ios nombres, de CUAOCH-PANME y tambin MICHIHUAQUE con lo que los de-nominaban los pelones o rapados y los que tienen o poseen pescados. Parece ser que la palabra TARASCO es una deformacin de odo espaol a la palabra TA-RASCUE, que indica yerno o pariente^^lateral, con que designaban a los jefes conquistadores de Michoa-cn, los vencidos cuando les entregaban sus hermanas e hijas en prueba de sujecin y parentesco. De otra manera se dice que esta palabra la gritaban los purpechas des-pus de los combates~con los cori^istdore3,_bIacos, buscando a sus parientes que sobrevivieran, "luego los espaoles no entediendo la lengua dijeron que se llama-ban tarascos".

    Agreguemos, por fin, que tambin se escucha un gru-po de lenguas pertenecientes a las llamadas nahuatlacas antiguas, entre las que se cuenta la coca, la zayulteca y la cuyuteca, consignndose, por la misma poca, la apari-cin del tocho o cazcano, A su paso por los dominios de

  • Colima Precolombino 38

    la Alianza Chimalhuacana, camino a la Mesa Central, tCSas las peregrinaciones que tocan Cojima dejan sus res-pectivas huellas tnicas e idiomticas. l aztateca preva-l e c e desde el siglo XIV., cuando el mexicca, u^andLo.jsu c a d a vez mayor podero castrense, extiende s u i m p e r i a ^ su influencia.

    La lengua masiva fue la teca aunque, con el transcur-so y contactos hasta distantes lugares, perdiera su princi-pio integral y su fisonoma. A este respecto dice Davila Garibai: "Alejados del ncleo principal varios grupos jte-cos emigraritlfylm contacto con otras tribus de idiomas diversos, n q p u d i e r o n evitar que se mezclara y aun se perdiera su nombre de origen.

    "Las avanzadas tecas de la zona central y regin, oriental chimalhuacana hablaron con el tiempo el idioma conocido con el nombre de TECUEXE, mezcla segn parece, del teco, del coca y del cazcano". Hubo grupos tecos que caminaron por la costa pacfica, y lo mismo hicieron contacto con purpechas que con huicholes, dando origen a tribus belicosas que hablaron TECUEXE, TECOQUIN y TECUALME, ste, a su vez, form el TEXACALME y el XALTECA, considerados como com? plicados, oscuros, intrincados y difciles.

    En la actualidad conviven de manera natural, en.el ha-bla p^^jae7C6 ]BSa, elementos nahuatlacas y tarascos; de estos ltimos tenemos los ejemplos cuacha, chancha-rra, charal, chocho, gumara, guarache, guare, jiricua, sicua, tampicern, tarasco, tcuara, turicata, parota, pi-cho, purpecha, uinduri. . . Y as, verbigracia, para ex-presar "excremento", se dice de igual manera cuita n-huatl y cuacha tarasco.

    A lo expuesto podemos concluir y nos resistimos a decirlo, que todas estas lenguas y dialectos desconocie-ron una literatura propiamente dicha, Hasta ahora no se ha encontrado algn ejemplo que nos diga de la existen-cia del arte hablado o escrito, pues, aun en el mismo

  • 39 Gregorio Anguiano Tafo Ila

    perodo mexica, cuyo pueblo ha sido rico en poemas y cantos, odos por los Conquistadores y conservados en cdices con trazos antiguos y en caracteres castellanos, Colima no lo presenta. Desde luego, nosotros no acepta-mos el que una poblacin tan artista y enormemente melodista y bailarina no haya elaborado cantos y poe-mas afines. Debemos imaginar que, por lo menos desde los mil aos anteriores a la Conquista, los colimenses han de haber sido hbiles msicos, cantantes, declamadores, oradores, as como majgtrales bailarines, acrbatas v es-cultores, pues su arte de volumen as lo manifiesta. Por lo tanto es de lamentarse que nada grfico haya o se con-serve al respecto y tengamos que conformarnos c o n j e d -bir la manifestacin de su arte, tan bien c o n o c i d o por todTpaffes, a travs de la escultura muy expresiva que nos brindan cambio del mensaje escrito.

    Como se ve contamos con muy escasos recursos para reconstruir la historia del Colima precolombino. Es de-r r o ^ a f p e r o cierto el hecho, confesar que tal vez se deba, porgue siempre ha existido, a la manipulacin se-lectiva de historia recordada, sistema poltico de elimina-cin de los datos que no_cjonvienen al poderoso en turno, practicado desde los tiempos tenochcas dejzfia.t.1, ha cia todo su alcance territorial, poltica ms tarde oficiali-z|d~J;o01dominador europeo y practicada en tiempos sucesivos, hasta hoy, bajo otros aspectos y propsitos bien determinados.

  • ('olima Precolombino

    Msico, tocando un instrumento de incisiones.

  • FISONOMAS ECONOMICA Y CULTURAL

    La situacin geogrfica de Colima le coloca dentro de lo que, en la divisin territorial de Mesoamrica segn el carcter de las antiguas culturas mexicanas, corresponde al Occidente de Mxico. Se sabe del desarrollo de ellas aunque no han sido estudiadas lo suficiente, pero s muy saqueadas, hasta ahora. Este Occidente abarca una exten-sin comprendida entre los estados de Colima, Jalisco y Nayarit, prolongndose hasta Michoacn y Guerrero. Pa-ra Miguel Covarrubias, esta rea va desde las mismas tie-rras baadas por el Golfo de California hasta Oaxaca. Otros consideran lo ms atinado comprenderla entre los ros Santiago y Balsas. Guardan mayor semejanza y afini-dad, por lo hasta hoy investigado, los vecinos estados de Jalisco y Colima. Como se ve la cultura de Occidente se sita en topografas muy variadas: el Altiplano, com-prendiendo la zona lacustre; la parte montaosa, que es anfractuosa, y la faja litoral, de gran longitud. A ellas crresponden variados y respectivos cumas: fro, templa-do y clido. La fauna y la flora tambin resultan varia-bles.

    Dentro de estas condiciones naturales se encontraba el hueytlatoanazgo colmense de nuestro estudio, en el que se distinguan, casi como hasta ahora, dos zonas re-marcables, con lluvias y estaciones bien definidas: tierras altas y escabrosas, con elevaciones volcnicas, el nevado y el volcn de Colima, y planicies costeras atravesadas

  • ( nimia Precolombino 42

    poi rios como el Arrreca, el Armera, el Cohuayana. Por l

  • Gregorio Anguiano Tafolla

    Figuras dobles, como estos perros gordos.

  • < Klima Precolombino 44

    01 hacen que pase inadvertido, y hasta se niegue, el con-tacto entre ambas. Ello se debe a que tal cosa ocurra incontinuamente, con largos intervalos desde tiempos remotos, desde cuando ya Per domesticaba animales, ' "nstrua grandes monumentos y tena una cultura desa-i i o l l a d a en tanto que nuestra tierra viva aos de albora-tl.i cultural, hasta pocas histricas del epacmo tenochca .01 prendido por la conquista.

    Mientras que Mxico slo construa sencillas canoas acallis o acalticas para cruzar lagos y ros, Per dispo-

    n a de grandes balsas con mstiles, velas de algodn y pi unitivos aparejos de maniobra, para su intercambio co-mercial por mar y tierra costanera.

    En el mes de jubo de 1969 el navegante Gene Savoy, con dos compaeros, Toms Serafini, italiano, y Segun-do Grandez, peruano, a bordo de un barquichuelo cons-lruido con material primitivo, como la totora, y bautiza-do con el nombre de KUVIKU perimeras slabas de las deidades Kukulcn, Viracocha y Kuetzalcoatl hizo el recorrido de las costas del Per a Panam para compro-bar la posibilidad de la navegacin con los recursos pre-colombinos. Recurdese que en el ao de 1947 Thor llcysrdahl el mismo que veintids aos despus tratara de cruzar el Atlntico verific el contacto entre O c e a -nia y Sudamrica, aprovechando los favorables vientos suroccidentales.

    Cuando, el ao de 1526, Francisco Pizarro se encami-naba a la conquista del Per, su piloto Bartolom Ruiz de Estrada encontr, al oeste del Ecuador, navegando en altamar, una balsa grande de velas que, camino al norte, iba de Tumpiz -actual Tumbes, cargada de mercanca: joyas de plata y oro, vasijas de barro negro, mantas de algodn y de lana de llama con bordados de peces y aves en variados y vistosos colores, espejos y colorantes. Por boca de sus ocupantes supo el marino que, despus de vendido o intercambiado el cargamento, llevaran de re-

  • 45 Gregorio Anguiano Tafolla

    greso, entre otros objetos, conchas rojas para adornos. Es-tas conchas abundaban en las playas de Guerrero y de Coli-ma actual Mxico y se les conoca en el altoplano mexi-cano como elementos decorativos desde Teotihuacan y en la corte de Moctezuma Xocoyotzin. Tambin se reali-zaba el comercio local entre Per y Panam y desde aqu se transportaban las cosas negociables a tierra mayas y costas de los dos mares mexicanos.

    Krickeberg nos documenta en esta forma: "No se debe al azar que la metalurgia mexicana hubiese alcanza-do su mximo desarrollo entre los tarascos, los mixtecas y los zapotecas, pueblos que ocupaban las regiones veci-nas a esta puerta de entrada, y que aprendieron de los peruanos, adems de la elaboracin del oro, la plata y el cobre, a obtener el bronce; como esta aleacin se descu-bri en el Per, apenas en la poca inca, la relacin entre los dos pases debe haber subsistido durante siglos. Esto se desprende tambin de las joyas de oro importadas a Mxico desde el Per. . . La pieza ms reciente, una dia-dema con una pluma o prendedor de oro, procedente de la famosa Tumba 7 de Monte Albn, muestra obviamen-te el estilo de la cultura Chim posterior, que floreca an en tiempos de los incas".

    La principal "puerta de entrada" que se antecita era la porcin comprendida entre las cuencas de los ros Bal-sas y Santiago, entrada en accin, como ya se dijo, desde tiempos pretritos. Por aqu se intercambiaban los obje-tos comerciales nuestros con los provenientes de otras comarcas cercanas o lejanas, pues es bien sabido que tambin manufacturas de eminente carcter mexicano son conocidas en lugares de remota distancia y diferen-te desarrollo. Para esto, el mismo autor, agrega: ". . . Pe-ro con los artsticos cascabeles de cobre de los tarascos, con las esplndidas joyas de oro de los mixtecas y con los discos de oro repujado encontrados en el cenote sa-grado de Chichn Itz, los pueblos mesoamericanos de-

  • 47 Gregorio Anguiano Tafolla

    mostraron su capacidad para elaborar piezas notables de metal, e incluso llegaron a superar a sus maestros sur-americanos, no obstante que slo dispusieron de unos cuantos siglos para desenvolverse en este arte".

    Como en todos los pueblos americanos, la agricultura, sin eliminar la recoleccin, la caza y la pesca han de ha-ber constituido las actividades primordiales de los coli-menses ms antiguos para conseguir los elementos de su alimentacin cuya base radicaba en el maz, el frijol, la calabaza, el chile, el camote y las hierbas acompaados con carne de mamferos, de aves y de peces. Ya organi-zados sus conglomerados, y en momentos de sus mejores sociedades, la dieta alimenticia contaba con una abun-dante lista de vegetales, agregados a los anteriores, como aguacate, cacao con el que elaboraban el sabroso cho-colate, cha, guacamote camote del cerro, jitomate, nopal, papa, tomate. Del sistema de cultivo de roza, ms tarde de barbecho y con regado, sobre todo de maz y frijol, haba lugares en que se recogan dos cosechas por ao. Haba sitios en que la siembra se efectuaba sobre plataformas, a la manera peruana. De todos modos se haca reblandeciendo el suelo y agujerendolo con un palo puntiagudo llamado coa para depositar el grano e irlo cubriendo con el pie. En tiempos de los tanochcas la tierra estaba repartida entre poderosos y particulares importantes, apenas algo para el pueblo, resultando el pillalli y el coamilli, trabajados por los esclavos o tlacotli, y el calpulli o gran propiedad agraria del pueblo, para los tlalmaitl o abundantes labradores libres.

    De productos frutales, el consumo era: ahuilote, ca-cahuate tlalcacahuatl, coyol coco chico, chirimo-ya, chupalxocote, guamchil, huitzilacate, ama, jicama, nuez, parota, pitahaya, tejocote, tuna, xocohuizte y zapote en todas sus variedades. Como diversin o jugue-te que an se acostumbra en un cordel de ixtle ensar-taban tejocotes para formar una especie de collar con ob-

  • ('o lima Precolombino 48

    |flto de ir comiendo uno por uno despus de arrancarlo. I I I a b a c o yetl, se fumaba y serva para infusiones cu-rativas; parece ser que con l, con el ocote y con varias resinas, c o m o el copal, se ejecutaban ciertas ceremonias. ( O H algunas frutas solan hacer dulces, empleando mieles lilvestres y jugos de algunos tallos recurdese que l o s prehispnicos desconocan la caa de azcar. Entre o l a s golosinas hacan una pasta de coco y otra de fruta i Mrica que envolvan en hojas de maz, a manera de ta-m a l . Tal vez estos dulces sean los antepadados de la coca-da y el famoso alfajor de Colima. Tambin fabricaban grasas con ciertos vegetales coco, cacahuate que, jun-i < i con las de origen animal, empleaban para medicamen-l o s , p u e s de igual manera debemos tomaren cuenta que aquellos hombres no guisaban con grasa, ingeran el ali-mento crudo o solamente cocido; MOLLI era el nombre genrico: guacamolli manjar de aguacate, chilmolli

    manjar de chile, tlelmolli manjar cocido, l o s animales que enriquecan su alimentacin vege-

    la l eran , entre otros: armadillo, conejo, guajolote, hui-lota, iguana, pato, tejn, venado, peces y mariscos como el chacal chacallin, camarn o langostino, caracoles v cangrejos.

    Para asentamientos, el habitante colmense escoge lugares cercanos a las corrientes y yacimientos de agua dulce, en las cuencas de los ros; en los valles y lnea cos-i e r a encuentra buen asiento. Hay pequeos agrupamien-los que obedecen, generalmente, a problemas tnicos, totmicos o tribales que producen apenas variaciones lo-cales. Se procura que las aldeas y villorrios estn prxi-m o s a las tierras cultibables correspondientes; cada con-glomerado cuenta con un centro ceremonial; ha de haber un teepan o hueycalli actualmente los huicholes le llaman callihuey que es el palacio para el Seor o per-sona mxima que ejerce el gobierno. Las casas son de cua-tro paredes y una puerta, con techo de dos aguas; el

  • 49 Grego rio Anguiano Tafo lia

    material empleado en su construccin era, reiteradamen-te, palma, paja zacate y bajareque, madera, piedra y adobe. La distribucin interior, mueble y vajilla, era muy semejante a la acostumbrada todava en algunos pobla-dos que conservan vida tradicional.

    Sobre la traza de sus poblaciones tenemos idea de que, cuando menos a la llegada de los Conquistadores, era de angulacin y simetra, con manzanas y calles bien proporcionadas. De sus casas y palacios suntuosos un historiador, hablando de la Sala de Audiencia del Se-or, nos dice: "La habitacin donde se llev a cabo la conferencia era una sala grande de madera, cubierta de palma en el techo y en las junturas de la madera por es-tar clavadas en el suelo, estaban cubiertas con barro; en el interior las paredes estaban adornadas con concha chi-ca formando flores y figuras de animales, y en los cen-tros de estas paredes, se vean tambin algunas aves ma-rinas disecadas puestas con gracia; el suelo estaba entapi-zado con varias flores aromticas que segn dice un cronista era obligacin de sus subditos llevar todos los das las flores ms exquisitas y regarlas en las piezas o habitaciones del rey. . . "

    El moblaje fundamental de una casa lo constituan el tlapextli cama, el petatl estera o cama en el sue-lo, el icpalli asiento sencillo o con respaldo y la petlacalli caja o arcn para guardar objetos.

    El trabajo industrial lo desempeaban artistas y arte-sanos. Adems de alfareros - d e ejecucin preeminente-practicaban la cestera, la urdimbre de hilo y, en menor dominio, la lapidaria sobre obsidiana, slex y serpentina, tanto como la metalurgia para herramienta, armas y objetos de ornato que realizan, esta ltima actividad, despus del ao 900 d. e., a partir del Horizonte Teoti-huacano tolteca. Para el tejido utilizaban el algodn, el pochote algodn de rbol, el ixtle pita, el zo-yate - p a l m a - , el tule, el otate, el carrizo, etc.; con ellos

  • 51 Gregorio Anguiano Tafolla

    hacan, correspondientemente, vestidos, capas, tocados, petates, mesas, camas, asientos, muros y muchas cosas ms. A pesar de que los bosques posean variedad de ma-deras de construccin poco las empleaban con ese fin, des-tinndolas para decorados. Los minerales sal, obsidiana y piedra, como ya se dijo de estos dos posteriores, eran materias de utilizacin variada. Producan un jabn y un antisptico, muy espumoso el primero, con los frutos del amol y de la ensima, plantas que crecan en las ri-beras de los ros. Mota Padilla escribe: "En el territorio ir-de Colima se cogen cocos, que se dan en palmas, de cu-yas cascaras los pobres hacen camas y colchones, tan suaves como si fueran de lana: hacen sogas como si fue-ran de camo; de la cascara interior hacen jicaras, por ser muy slidas, y quedan tan negras y tersas como si fuesen de azabache; estn llenos estos cocos (que los hay muy grandes) de un licor muy saludable, fresco y delei-toso al gusto; y tambin se hace miel, vino y vinagre y aguardiente; la pasta es muy blanca y muy suave al gus-to, y de ella se hacen regaladas conservas, y tambin con beneficio le sacan mantequilla y fabrican jabn. Tambin hay en dicho territorio y en la provincia de Amula otro rbol, que lleva por fruto unas como bellotas o avellanas, que llaman acmulli, que sirven como jabn deshechas a golpe de piedra, y limpia la ropa como si fuera jabn. . ." Indudablemente que el coco al que hace referencia el cronista es el que produce la palma llamada cocotero, y tal aparece en territorio colmense mucho tiempo des-pus al que nos estamos refiriendo, no as el amol que ya desde entonces tena la aplicacin que actualmente se le da.

    Algunas ocupaciones domsticas y pblicas nos las explican las figuras de mujeres moliendo en metate, cui-dando nios o en otras actividades muy personales, as como cargadores y aguadores que transportan sobre las espaldas el material con que comercian ya que se deseo-

  • ('olima Precolombino 52

    Moran las bestias de carga. Del mercado interterritorial n o s indican las trochas y veredas que los espaoles en-contraron en la costa y en la sierra; posiblemente hubo ocasin en que tambin se efectuaba por mar, a lugares cercanos, en pequeas balsas. Durante todos los tiem-p o s , pero ms palpablemente en la poca tenochca, ha-ll (a das de compraventa en que se organizaba el TIAN-QU1ZTLI -t ianguis, da de mercado para intercam-IMar productos o venderlos trueque o usando como mo-neda tejos de metal y granos de cacao; los POCHTE-CAS comerciantes, embajadores y espas caminaban d e s d e lugares lejanos a los sitios comerciales.

    Si deseamos considerar las clases sociales, tambin acudiremos a las figuras cuya indumentaria nos habla de lerarquas y estamentos: los de baja estatura y braquic-falos, desnudos o con taparrabo, desempeaban los tra-bajos ms viles, cargadores, portadores de andas, guerre-r o s de baja categora, etc.; los otros, longitipos y bien proporcionados, que generalmente en las esculturas por-tan prendas en las manos, visten con distincin, se sien-tan en bancos de cuatro patas o en reclinatorios y oste-tan artsticos tocados, son los de clase distinguida; stos, a veces, llevan una manta corta que les cubre un costado, pasando por debajo del brazo izquierdo y uniendo las dos puntas contrarias por un cordn sujeto al hombro opuesto; las mujeres de este tipo aparecen con faldelln, que tambin parece taparrabo, o con una pieza larga que l e s llega hasta los tobillos, conocida como ICHCAHUI-PILLI, tambin suelen portar una manta sobre los hom-bros; as mismo presentan tocados con cintas que, en los varones, estas cintas que parecen de cuero, llegan has-ta la barba y suben a entrelazarse, dando vuelta a una es-pecie de cuerno, sobre la frente.

    Durante la poca mexica la indumentaria colmense vari en la manera que reciba la enrgica influencia del poderoso imperio cuyo sello impresionaba por doquiera.

  • Gregorio Anguiano Tafolla

    Hombres desnudos o con taparrabo desempeaban los trabajos ms rudos.

  • ('olima Precolombino 54

    Hs de entonces cuando se conoce con mayor precisin la indumentaria llevada en Colima: los hombres vestan TILMATLI - t i l m a - , que es una especie de capa de algo-dn abierta o cerrada por los lados y pasa por la cabeza mediante una abertura central; el calzn lo sujetaban con m a faja de vivos colores que ahora denominan ceidor; iba sobre la cabeza un vistoso plumero multicolor y, sobre l o d o en los hombres, unos adornos de esferitas. Los tla-toanis usaban vestidos decorados de caracolitos, conchas y plumas y calzaban cactli sandalias con suela y teji-do de colores como prueba de su categora y su indepen-d e n c i a ante el soberano tenochca. Las mujeres ventn IIIIIITLLI y XOLOTON bordados - e n Tuxpan, Jalisco, .11111 se ven algunas mujeres usando QUEXQUEMETL o \olotn blanco combinado con TZINCUEITL negro; llevaban el pelo largo cubierto con un manto o trenzado c o n cintas de colores, o bien se colocaban una diadema d e c i n t a s que, echadas para atrs las puntas, terminaban e n l a s espaldas con un adorno; tambin lucan adornos e n brazos y tobillos. Todava, en las aldeas, las mujeres l l e v a n zarcillos y collares de chaquira, y el da de cere-m o n i a se agregan pulseras de papelillo, canutillo y cha-quira. Con frecuencia, en algunos grupos, las mujeres, slo pieocupadas por el adorno andaban semidesnudas. Se sabe que, entre los de ascendencia o tom , hombres y mujeres andaban rapados y desnudos, nada ms se pinta-b a n el cuerpo de diversos colores.

    Contemplamos en la escultrica colmense la existen-c i a de una clase directiva o dominante distribuida en varios grupos, caracterizados por su aspecto ostensible:

    a).- Individuos sentados en literas con o sin toldo, transportados por hombres de condicin humilde; su vestimenta es muy lujosa y sujetan objetos como para-guas, que son smbolo de su alta posicin; en ocasiones van acompaados con su mujer y hasta con un perro. Otros personajes, como se dijo, posan en bancos de cuatro

  • 55 Gregorio Anguiano Tafolla

    patas. Todo hace suponer que ambos son hueytlatoanis, jefes medianos y aun menores. Tales individuos se presen-tan con ese aspecto a las ceremonias y a distribuir justicia, para hacer resaltar su jerarqua y poder. Recordemos que, muy practicado en la poca mexica, la justicia se imparta en lugares pblicos, la mayora de las veces aprovechan-do el tianqiztli. La autoridad proceda, siendo informado de la falta y oyendo al acusado, a dictar el fallo y la sen-tencia.

    b).- Hombres con armas en la mano, a veces protegi-dos con grueso jubn, tal vez de cuero y algodn, un casco de forma variada y un escudo que, como costum-bre general, era de un tamao que les cubriera de la cara a los pies; llevan grandes adornos dorsales de plumas en forma de abanico; la actitud que presentan es la del que muestra su destreza blica o como para entrenar a alguien que lo est observando. Posiblemente estos son los jefes guerreros. Tal cosa nos hace ver que el pueblo colmense era belicoso y posea una tcnica militar muy desarrolla-da, partiendo de la gran cantidad de figuras de diversos tamaos y de distintas pocas culturales encontradas en todo su suelo; adems sabemos que en la Guerra del Sali-tre y en la Conquista Espaola prob esta habilidad que lleg a calidades heroicas. Las figuras representan a indi-viduos portando toda clase de armas, ofensivas y defensi-vas: macanas, mazos con o sin mango, hondas, piedras, dardos, lanzas, escudos, pecheras, yelmos, cascos. Tienen una gran fuerza expresiva en la ejecucin de sus movi-mientos como indicando que la guerra les era muy im-portante y familiar.

    c).- Personajes con una vestimenta lujosa y cargados de adornos: penachos, mscaras, ajorcas en brazos y en piernas y sonajas en manos; ejecutan danzas y cantan como invocacin o exorcismo. Estos son, sin duda, los sacerdotes, hechiceros o chamanes, seores del espritu y del cuerpo, tan caractersticos en sociedades totmicas.

  • 57 Gregorio A n guian o Ta folla

    Los colimenses practicaban la medicina y tena varia-das teraputicas. Les interesaba el misterio del origen de la vida y la escatologa, no slo en sus aspectos esotrico y totmico, tambin en el parto, el que era muy celebrado en su carcter creador, y el de la muerte, apreciado como de continuidad: consideraban que el momento vital slo era un paso entre los formativo de donde vena y las rutas animadas del otro mundo. Las anormalidades y los defec-tos fsicos eran, igual que las enfermedades, preocupacin primaria de los colimenses. As lo testimonian las escul-turas de enanos, jorobados, contrahechos, descomunales megaloenceflicos, ventrudos de visible padecimiento hdrico o parasitario, enfermos dermatsicos, CUCHOS o "comidos por la luna" y aun expresiones de males psquicos. No indican personas muertas sino vivos que muestran algn mal. Se ha credo que sean, por una parte, la corporeidad de espritus malignos o talismanes de buena suerte, y por la otra, si no smbolos religiosos, s indicadores de un rito espiritual, en tanto que siempre van conectados a personajes que exigen tal presencia para alguna accin de ultratumba. En pocas mexicas se califican de tres clases las enfermedades: DIVINAS, como ciertas lceras y oftalmas, provocadas por los dioses; DE ORIGEN MGICO, como el mal de ojo, provocado por algn humano; DE ARTE o DE FENMENO ASTRO-NMICO, como los comidos de los labios labio lepori-no. Naturalmente que el tratamiento para cada una de ellas variaba, desde la danza y la oracin, el amuleto y la contra brujera, hasta la ingestin de medicamentos y aun la intervencin quirrgica.

    En resumen, se aprecian cuatro grupos integrando aquella sociedad: los jefes, constituido por chamanes sacerdotes y curanderos, destacados soldados y gran-des seores o hueytlatoanis; los productores, formado por artesanos, comerciantes y recolectores; el de los artis-tas, que era el ms solicitado, pues ellos participaban en

  • Colima Precolombino 58

    actividades materiales, espirituales y ceremonias, con tenia a ceramistas, msicos, bailarines, cantantes, acrbatas y atletas; la clase ms humilde por toda condicin era la de los macehuales, de los cargadores y los tlacotli o esclavos.

    Sauer estima para Colima trescientos cincuenta mil habitantes en la poca de la Conquista, distribuidos as: doscientos mil para Colima y sus anexos Cihuatln, Autln y Motn, y ciento cincuenta mil para los altipla-nos fros y templados de Zapotln, Tamazula, Tuxpan y Coalcomn. Haba, por lo menos ocho centros urbanos con una poblacin de cinco a diez mil habitantes cada uno. Ellos eran: Alima, Tecomn, Cihuatln, Autln y Milpa, en los bajos, y Zapotln, Tamazula y Tuxpan en la regin alta.

  • 59 Gregorio Anguiano Taf olla

  • CERAMICA QUE HABLA

    Colima, como todo el Occidente de Mxico, ofrece problemas y reservas para decirnos su historia precolom-bina por carecer de escritura y otros medios grficos de expresin. Slo cuenta con una cermica que, aunque rica y esplendorosa, no deja de ser discreta en su proceder al narrarnos el pasado.

    Lrecuentemente se ha confundido a la cultura col-mense chimalhuacana con la de Michoacn, pero el hombre tarasco de esta confusin aparece en otro mo-mento con una cermica en cierto modo distinta a la de Occidente y en particular a la de Colima.

    Durante el siglo XIX y principios del XX todos los hallazgos arqueolgicos relativos al Occidente Precolom-bino se decan de cultura tarasca por carecerse de anlisis estilstico. Entre los aos de 1922 y 1925 el doctor Mi-guel Galindo dio a conocer estudios sobre la cermica y los perros cebados de Colima, y para 1928 eran publica-dos en Europa tales asuntos, relacionndolos con otras investigaciones hechas en Jalisco y Nayarit.

    En 1932, el arquelogo alemn Hans Disselhof, efecta exploraciones de campo en Colima, describe piezas, hace diagramas de las tumbas y traza mapas de los entierros de toda la regin.

    El investigador Jos Ramrez Flores, en 1935, infor-ma en varios artculos correspondientes la distincin res-

  • 61 Gregorio Anguiano Taf olla

    pectiva que existe entre la cermica escultrica de Colima, Jalisco y Nayarit.

    Isabel Kelly inicia sus exploraciones del Occidente en 1939, pero es en el ao siguiente que excava una tumba en Los Ortices. Despus de continuadas exploraciones lleg a sistematizar para Colima dos fases continuadas: Ortices-Colima y Armera-Periquillo. Como sus trabajos se prolongaron hasta Autln, Tuxcacuesco y Zapotln, en Jalisco, donde encontr algunas semejanzas de caracte-rsticas, llega a la conclusin de que Tuxcacuesco y Orti-ces son contemporneos en una fase temprana. Publica un libro, en 1941, con el ttulo de Arte en el Mxico An-tiguo donde hace un erudito estudio de la amplia colec-cin de Diego Rivera con piezas del Occidente, en masi-vidad de Colima, que actualmente se exhiben en la ANA-HUACALLI, museo que est en Coyoacn en la Ciudad de Mxico, y que el pintor don al pueblo mexicano.

    Jos Corona Nez se ha acercado al estudio de la arqueologa colmense, aunque su labor ms intensa la ha dedicado a los terrenos de Nayarit y Jalisco. Trata con claridad las interesantes tumbas de tiro, entre las que dis-tingue las de cuello de botella y las de tiro y cmara. En ese caso incluye a Colima como lugar que tambin las contiene, y en lo que no descarta los contactos, y posi-ble origen, con las costas pacficas de Sudamrica.

    Es necesario mencionar la contribucin a estas inves-tigaciones de la seora doa Mara Gmez de Ahumada quien, con todo afn, se ha dedicado al estudio y a la co-leccin de piezas arqueolgicas cuyo monto ha constitui-do el mejor museo regional de Colima.

    El recordado maestro Aniceto Castellanos, intelectual colmense muy capaz, cuyo empirismo en la arqueologa no impidi sus grandes aportaciones a su estudio y al rescate de piezas de considerable valor y estima.

    Miguel Messmacher hace, hacia 1966, un claro y eru-

  • lima Precolombino

    Ceramica sumamente expresiva la de Colima.

  • 63 Gregorio Anguiano Tafolla

    dito estudio sobre la elocuencia y el significado de la cermica prehispnica colimense.

    Por ltimo, y de primaria importancia, consignamos el trabajo de Beatriz de la Fuente, fechado en 1974, con el t tulo de Arte Prehispnico Funerario, en el que hace un exclusivo y completo estudio sobre las esculturas y las figuras de bulto encontradas en las tumbas de Colima, Jalisco y Nayarit.

    De Colima se desconocen muchos rasgos bsicos pre-sentes en otros lugares de Mesoamrica: escritura jero-glfica, numerales y cmputo del t iempo, arquitectura suntuosa, tallado del jade, culto al felino, a la serpiente y al guila y otras deidades sistemticamente reverencia-das por ajenos ambientes.

    En efecto, de la propia manera que le falta arquitectu-ra monumental de piedra tallada o revestida, no se rodea de dioses determinados ni manifiesta ceremonial exage-rado; desconoce el coloreado en grandes superficies y sig-nos de escritura. La historia est expresada, en cierta forma, con la cermica recogida en las peculiares tumbas, arcilla de gran valor plstico, que si exhibe sencillez y na-turalidad, lo realiza as por carecer de compromisos con normas fijas, con patrones socioculturales o con una reli-gin estricta. Se quiere decir que no es utilitaria ni perte-nece a una forma teogrfica sino que tributa exclusiva-mente a la simbolstica. En general los asuntos que expre-sa corresponden a gente de vida sencilla, campesina y aldeana. Sus expresiones son espontneas, 'resultado de observaciones directas al medio rural y al actuar de los hombres. El arte manifiesto no es complicado, y con l se usa un lenguaje directo que lleva el mensaje de su contenido con la ms amplia claridad.

    Hay semejanza entre las figuras de Colima, Jalisco y Nayarit, y se ha visto que el parentesco llega hasta leja-nas de la costa y del interior; pero con sus grandes y visibles diferencias que tipifican las regiones. La escultura

  • Colima Precolombino 64

    nayarita, por algunos llamada chinesca, presenta a la fi-gura humana deforme, con aspecto caricaturesco, general-mente pintada con tres colores; la adorna con aros en la nariz y sartales de ellos en las orejas; el sexo de las muje-res est evidente y grotescamente representado; los hombres portan gorros con dos picos hacia arriba, un caracol en el ombligo y una concha colocada a la manera de la hoja de parra de Adn. La figurativa de Jalisco no es tan elegante y realista como la de Colima, ni exagerada en detalles como la de Nayarit, aunque muy expresiva a pesar de los escueto.

    Dice Miguel Messmacher que "El arte de Colima se distingue por la sencillez y la sensibilidad con que los artistas supieron modelar sus figuras, imprimindoles, a travs de una aguda observacin y de un carcter general-mente naturista, un sentido de espontaneidad que les proporciona una vida interior nica, logrado la mxima expresividad con el mnimo de elementos plsticos".

    Arte de origen local que pospone las grandes preocu-paciones formalistas, prefiriendo la libertad de expresin de la capacidad individual dentro de los cnones del grupo, desarrollando temas espirituales, materiales, humorsti-cos ; es decir que sin buscar una depurada tcnica de eje-cucin se proponen infinidad de asuntos, dando rienda suelta al poder creativo. Los pocos cambios que experi-menta esta disciplina, desde el llamado Horizonte Clsi-co de Colima, estn ms de acuerdo con la Naturaleza que con la variacin cronolgica, pues tanto el pastillaje como la incisin, maneras de los perodos de iniciacin histrica, en Colima continan en el momento Clsico, del modelado, y an llegan a la poca de la Conquista. Es una produccin atractiva y amena, histrica y otolgica-mente muy interesante, porque el artista, al plasmar escenas de trabajo, reposo, juego, msica, guerra, templos, habitaciones, graneros, etc. nos explica momentos de la vida y ocupaciones de esa gente.

  • 65 Gregorio Anguiano Tafolla

    Tanto el pastillaje como la incisin se practican en todos los pe-rodos culturales de Colima.

  • Colima Precolombino 66

    Formas de fuerza plstica inslita, conceptos notables de conformacin y vitalidad, sentido de lo fantstico, de lo absurdo, caricatura y stira, con certeza en el empleo de los parcos elementos escultricos; ello pleno de la vivacidad del instante sorprendido o el discurso de la extraversin. Las esculturas no llevan la intencin de ser retratos sino demostrar accin o pasin, como se ve en posible incensario con la atribuida representacin de Tlaloc con dos frentes correspondientes a dos semblantes. Hay msicos, cantadores, danzantes, acrbatas, fumado-res, cazadores, magos, hombres sentados o bailando sobre un tambor; mujeres en variadas actuaciones; los grupos describen acciones de la vida diaria, religiosa e ntima: gente en ria o peinando a otra persona, parejas de amantes abrazados, conjuntos de danzantes, mujeres en danzas flicas, campos de juego con jugadores y pblico espectador; muchos de estos actos se realizan sobre plata-formas, lo que indica que son rituales; tambin hay per-sonas en casas o templos con altos techos, palanquines con toldo o sin l ocupados por un hombre solo o acom-paado de la seora, camas con gente sobre ellas, impor-tantes guerreros con sus aderezos y en actitud de combate, figuras humanas de enfermos y deformes. Son abundan-tes los animales, sobre todo el perro., al que se le dan cali-dades y movimientos humanos, que denuncias el concepto nahualista o totmico. La existencia de vasijas fitomorfas frutos, flores, semillas prueban que el colmense usaba los vegetales como alimento y en otros destinos. Pero no slo la Naturaleza dio motivos artsticos, tambin la fan-tasa cre, adems de ollas de forma de calabaza o chiri-moya sostenidas por hombrecillos, pericos, peces, cara-coles; seres anormales, mitad hombre y mitad animal, vasijas en forma de hachas, de plancha, de basamento de templo, de hombres decapitados con piernas serpentales, caracoles, figuras surrealistas; con estas obras finales co-municaron aquellos hombres sus angustias y sus temores.

  • La cara apacible de este Tlaloc se torna furiosa en el lado poste-rior.

  • ( nlmut Precolombino 68

    II misino Messmacher afirma: "Es precisamente en la vida diaria con toda la simplicidad, a la vez cotidiana e inseparable de sus resonancias, en la que cada gesto en relacin a cada cosa de fundamental necesidad, fin, obje-to, presencia o ausencia, tiene un sentido simblico: amasar el maz, amamantar a los hijos, realizar una danza, e l e El pueblo de figurillas es algo fuertemente vivo, de una vida reforzada por los simbolismos encerrados en esos actos".

    En la maestra del pulido y la aplicacin de la pintura, ul fresco o barnizada, emplea los colores rojo oscuro, rojo claro, cafe con rojo, rojo sobre naranja y, en escasas veces el negro. Aunque el anaranjado delgado llega un poco tarde tambin es trabajado ventajosamente.

    Esta cermica est ejecutada en tres tamaos: las ma-yores, de 30 a 45 cms. de altura; las madianas, de 20 a 30 cms., y las de dimensiones menores. Los dos primeros I mu aos corresponden a esculturas cerradas o con verte-dera, vasijas e incensarios, y las menores, casi siempre slidas, a personajes, cabezas humaniformes, pipas, flau-tas, silbatos, sellos y volmenes simblicos.

    Presentan las piezas mayores, las destinadas a conte-ner lquidos, el asa, la boca o la vertedera en lugares opor-tunos que no alteran la armona de la figura. Con ello decimos que los botellones con pico y asa de estribo, ya presentes en el Horizonte Tlatilco-Gualupita, y en uso en la actualidad en Occidente, estn perfectamente equili-brados. En los mamferos y en las aves son aprovechadas las colas para vertederas; igualmente se aplican en la cabeza o el lomo. Vegetales o figuras abstractas llevan la vertedera en la parte superior. Los recipientes antropo-morfos la tienen colocada en la cabeza, en algn objeto que portan o en un brazo levantado.

    Tambin se trabaja la obsidiana en masas y en puntas. De piedra se hacen relieves, cachiporras ha aparecido alguna con cabeza de estrella matutina semejante a las

  • Gregorio Anguiano Ta folla

    Cargador que indica una escena de la vida diaria.

  • Colima Precolombino 70

    peruanas de ese tema, metates y molcajetes. Para la poca en que aparece la metalurgia se funden hachas, cu-chillos, azadas. De plata, concha, hueso y otros materiales se manufacturan pectorales, collares, orejeras, ajorcas; muchos de estos adornos tambin son de cobre.

    Como recapitulacin de la escultrica colmense pen-samos que toda ella, dentro de su semblanza realista, expresiva, conceptual y manifiesta, tanto de la vida gre-garia como de la ntima o bien en sus actitudes cvicas, econmicas y religiosas, la podemos agrupar en los si-guientes planos fundamentales: el individuo y sus cauces gregarios, clases sociales, el hombre en el arte, el hombre y la muerte, el hombre con los animales y las plantas, el esoterismo y la angustia.

    Con la figura humana, el artista tiene cuidado en el equilibrio, en el adorno del curpo y en el tocado, distin-guiendo con los atributos y movimiento la actividad u oficio que en ella se insina: ocupacin hogarea de la mujer, faenas desempeadas por el hombre. La decora-cin atributiva nos hace considerar que todo lo que para el europeo es un simple adorno, para el hombre de pen-samiento mgico tiene, junto con la forma y la actitud, una funcin simblica, tiene valor metafsico. En los gru-pos se percibe: el inters con que observan los que pre-sencian un juego, la atencin fija a sus instrumentos o al ritmo de los que tocan o bailan, el misticismo femenino en las rondas, la precisin aplicada a otros actos que se ejecutan. En algunos momentos de las figuras se enmar-ca la sugerencia del silencio, a modo de proteger un secreto, esto avisado con la actitud y el gesto.

    La existencia de clases sociales parece coincidir con las caractersticas tnicas, por donde se ve que un tipo de corta estatura asume los oficios de ms baja condicin, en tanto que los de aspecto esbelto son los Seores, los jefes y los guerreros. Se conocen los seores por la indu-mentaria y adornos que portan de acuerdo a su rango,

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    tambin porque van sobre palanquines o asientos; los guerreros exhiben su categora con el aporte de sus armas. En variadas ocasiones aparece un personaje que debe ser un importante brujo o sacerdote que produce exorcismos e invocaciones entre danzas rituales y manipulacin de objetos o con animales que lleva en las manos.

    Creemos que el arte escnico era de suma importancia si interpretamos sus mensajes de histrionismo y panto-mima; el malabarismo y la danza individual o colectiva surgen con suma frecuencia. La msica llega hasta la creacin de la flauta doble de combinacin tnica pecu-liar, y el caracol aerofnico; la percusin y el ritmo se llevan con varias clases de tambores, con sonajas y casca-beles. Hay mucha espontaneidad y libertad para ejecutar estas actividades, sin presin de ninguna clase; las accio-nes estn condicionadas solamente por lo religioso y lo festivo.

    Las acrobacias, juegos y en general, toda prueba de destreza fsica, as como las musicales, las contemplaron directamente los Conquistadores. Nosotros presenciamos el mismo gusto por esas artes, modificadas pero persis-tentes que llevan los habitantes de la regin; no son otra cosa que los PIAZTLES, de Tonda, los CHAYACATES, de Tuxpan. los TASTOANES - t l a toan i s - , los HUE-HUENCHES - h u e h u e t z i n - , los SONAJEROS y, en fin, el mismo MARIACHI. En la poca mexica haba centros de enseanza para la danza, la msica y el canto, Netoti-loyan y Cuicacalli, conectados con el Mixcoacalco o Mixcoacalli,, lugar dedicado a Mixcohuatl o Xochipilli Macuilxochitl, deidades de la alegra y la fiesta. Se denominaban MITOTES las grandes reuniones festiva-les en lugares cvicos y santuarios. Y mientras en las ex-planadas coloreaban los movimientos rtmicos, desde la Xochicalli, adornada de tlacotl, zempoalxochitl y otras flores, surga la percusin del huehuetl, el teponaztli, el tambor, las sonajas, los cascabeles y los huesos incisos y

  • Colima Precolombino 72

    Personaje con una ave en la mano. Tal vez es un chamn.

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    el triste y ritual canto, acompaado de las flautas, los silbatos y los caracoles.

    La enfermedad, al igual que la muerte, el nacimiento y la deformidad, mucho tenan que ver con el mito, con la religin, con las fuerzas extraas, aunque algn hom-bre dotado de cierta gracia divina pudiera transitar por ese universo, invocando, provocando y aun venciendo al mal, mediante el empleo de las facultades que le otorga-ban los dioses. Aqu estaban presentes el sacerdocio y la medicina. Nacimiento, enfermedades y deformaciones congnitas de jorobados, enanos, ventrudos eran to-mados en cuenta con curiosidad cientfica, con inters mstico y teogonal. Lo mismo ocurra con la muerte, etapa viviente posterior a la estancia en la tierra, viven-cia en el ms all que debe iniciarse con el rito del en-tierro, con los efectos ceremoniales y votivos.

    Como el hombre, los animales y las plantas, tambin, guardan estrecha relacin con los dioses. Pero como los animales tienen movimiento y expresin que los asemeja al humano, a veces ste y los mismos dioses toman la apariencia de aquellos para hacer palpable su presencia, razn que explica la reverencia dirigida no al animal sino a la deidad o persona que se sincretiza bajo su forma. En ocasiones como sta el hombre, ante su pequenez frente a la vida, en su angustia busca un desdoblamiento o trans-lado de su personalidad y, repetidamente, encuentra su otro YO en un animal. A veces una mscara desarrolla el encuentro entre hombre y animal o viceversa. Aunque todos los animales son aportados, como perro, venado, tejn, mono, armadillo, tlacuache, felino, lagarto, ser-piente, pato, perico, garza, rana, pez, cangrejo, el prime-ro es elegido y se modela en abundancia. El artista col-mense, sin menoscabar la idea anterior, igualmente da a los perros una idea graciosa y realista despus de una cuidadosa observacin de su legtimo comportamiento en la vida: dolor, alegra, furia, terror, defensa, ataque,

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    amenaza y, a veces, con humano comportamiento, como que piensa y reflexiona. Los animales de reducido tama-o en su manufactura tienen que hacerse notar con el ruido y, para tal caso, se les dota de conductos necesarios para que resulten figurillas silbatos.

    Dado que los vegetales tambin estn ligados al hom-bre, las propiedades de una planta forma, sabor, virtud nutricia o medicinal son aspectos de l, porque en ella radica un espritu divino o el de un antepasado. Su repre-sentacin en la cermica se adorna con aplicados en re-lieve o se le yuxtaponen esculturillas humanas, de anima-les o de cosas de su ntima relacin. De otra manera, la vasija vegetal colmense representa el fruto de la semilla en la tierra, fruto que, junto con el animal, va a servir al hombre ya muerto, en cuyo estado se deifica y recibe la ofrenda que acompaa a los dioses que son a quienes definitivamente, les corresponde todo lo que existe.

    Con frecuencia la tierra, la vegetacin, el agua y el hombre van en el mismo plano. Por eso la siembra y la cosecha no se consideran fenmenos naturales, sino que resultan de pequeos o grandes ritos y exvotismos para que se recojan buenos productos. Una de esas ceremonias es la plantacin por diferentes rumbos de figuras femeni-nas, smbolos de fertilidad, de senos prominentes y vien-tre capacitado (indicado por su volumen) para la fecun-didad; sin pelo, con ste cortado a rape, porque se entien-de que, previamente, se le tr ibut al suelo para que de l brote el fruto dado por la mujer y las plantas surjan como cabellera de la tierra.

    Respecto a lo fantstico de algunas formas tengamos a la vista como indiscutible que la imaginacin juega un papel muy importante en todas las culturas de todos los tiempos, y ella est sujeta a la problemtica vital, a la re-ligin, al temor, a la duda, a la alegra o a la simple fanta-sa. En Colima se hacen presentes estos fenmenos, en aquellos momentos histricos, con figuras hbridas, c o n

  • 77 Gregorio Anguiano Tafolla

    animales extraos, con representaciones de pesadilla, lo que nos certifica un estado de angustia del hombre ante la fuerza natural y lo desconocido.

    Aunque, como ya lo marcamos, los integrantes de esta cultura no construyen grandes pirmides ni suntuosos palacios, dice Salvador Toscano que "su cermica fun-damentalmente escultrica, se alz grave y maravillosa aobre el resto de las culturas de Amrica".

    Se ha pensado que la cermica de Colima principia en el perodo Clsico, negndosele antecedente, como tener-lo debe ser lo normal. Por supuesto que para llegar a la forma madura necesariamente tuvo un momento anterior, esto es, una cultura de dnde descender. Lo que ocurre es que esta regin expone sus evoluciones de manera muy particular, con despertar, influencias y desarrollo en su propio modo, en su propio lugar y en su propio tiem-po. No todo el ambiente mesoamericano florece al mismo ritmo, no todos los pueblos tienen pasos simultneos; la cultura olmeca llega a la cspide antes que la teotihuaca-na y los toltecas aparecen en Mamenh con una civiliza-cin plena adquirida en Teotihuacn.

    De Colima no se colige Horizonte Preclsico, tal vez, porque el colmense produce cierta confusin al hacer extensivo el uso del pastillaje durante toda su historia, como una caracterstica exclusiva del lugar. En cambio, para su Horizonte Clsico, contemporneo al clsico de Teotihuacn, se da como correspondiente su apogeo cul-tural. Para el perodo Teotihuacanotolteca o Postclsico se consideran los resultados de las exploraciones en el Valle de Colima y la cuenca del ro Armera, a pesar de que este horizonte se caracteriza por el moldeado, y Colima no lo trabaja, desdendolo para seguir en su tcnica maestra de modelado. De las pocas acolhua y mexica se obtienen muchas muestras, como las encontra-das en los trabajos de Periquillo y el Chanal. momentos en que se hace uso del pastillaje, al que se vuelve en forma

    }

  • Colima Precolombino 78

  • 79 Gregorio Anguiano Ta folla

    tradicional y conservadora. A Colima le atribuyen, si no tiempos precisamente dis-

    tintos a los mesoamericanos para encuadrar su cermica, s condiciones muy especiales en lo que respecta a su morfologa, estilstica y cronologa de aparicin in situ. Con objeto de ubicar estas edades culturales colimenses, hacemos la siguiente taxologa, aprovechando las genera-lidades ya especificadas en renglones anteriores:

    A.- PERIODO INFERIOR o PERIODO DE LAS TUMBAS.- Queda comprendido entre los aos 200 a. d. E. y 850 d. n. E. Coincide con el Clsico de Teotihuacn III. A l pertenecen los hallazgos de Los Ortices y Las Animas, en Colima, y Ameca y Zacoalco, en Jalisco. Es-plendor de las grandes figuras huecas de barro y pequeas formas slidas del mismo material, antromorfas y zoo-morfas; tambin vasijas fitomorfas trpodes y cajetes. Cermica pintada de rojo sobre caf amarillento, negro sobre rojo y rojo inciso.

    Perodo muy largo que se inicia en el Horizonte For-mativo -Miguel Covarrubias lo sita desde el Preforma-tivo Superior- . Resplandece durante el Clsico mesoame-cano y decae con la influencia expansionista postclsica tolteca y florecimiento mixteca. Algunos llaman ARCAI-CO EVOLUCIONADO al estilo artstico de este horizonte cultural colmense.

    B.-PERIODO TEOTIHUACANOTOLTECA o DE IN-FLUENCIA TOLTECA.- Abarca los aos de 850 a 1250 d. n. E. Comprende trabajos de Colima y Armera, en Colima; Cofrada y Corralillo, en Jalisco. Consta de una arcilla formalista, con vasijas incisas y pintadas; especies de tapas de vasija o aparentes basamentos -pirmide, trono, ara? con una figura encima, tambin pintados y con altos soportes recortados; cachiporras de piedra; figurillas de aparente moldeado que, por serlo as, indican cierta decadencia artstica. Influencia teotihuacanotolte-ca de Tula.

  • Colima Precolombino 80

  • 81 Gregorio Anguiano Tafolla

    C.-PERIODO SUPERIOR o INFLUENCIA MEXICA.-Va de los aos 1250 a 1500 d. n. E. Se localiza en luga-res como Periquillo y el Chanal, de Colima, y Autln y Tolimn, de Jalisco. Los objetos principales son: cajetes policromados en rojo, amarillo, negro y blanco; sonajas, cabezas de serpiente y ms cosas menores; cascabeles y hachas de cobre; esculturas de piedra y relieves tambin de piedra; adornos de concha y otros materiales; cons-trucciones de monumentos piramidales.

  • ORIGINALIDADES DE COLIMA

    LAS TUMBAS.- Es en las tumbas donde se ha encon-trado el ms amplio mensaje para la investigacin arqueo-lgica colmense como si, a discretos guardianes de un tesoro confiado a ellas, se les arrebatara por sorpresa la clave que nos explique el secreto de su pasado, aunque hasta ahora lo haya hecho mediante una narracin silencio-sa, vacilante y, en veces, fantstica.

    Como el estudio de la Cultura de Occidente se hace bsicamente sobre su cermica arcaica, interesa conocer los lugares donde se le encuentra que son las tumbas de tiro, propias de estas reas y extraas para el resto de Mesoamrica. Parece que solamente Colima, Jalisco y Nayarit las contienen, pues es aqu donde nicamente se han encontrado esparcidas en ese mbito. Debido a que tambin en Colombia, Ecuador y el Per aparecen estas construcciones con figuras huecas en su interior, se paten-tiza relacin entre las dos zonas distantes y se conexionan sus culturas.

    Estas tumbas varan en forma, tamao y profundidad. El tiro es un pozo de paredes en crculo o en rectngulo cuya hondura flucta entre 3,11 y hasta 16 metros. Unas se llaman de cuello de botella porque el tubo adquiere for-ma cnica. Siempre el tiro se prolonga hasta donde se halla un material resistente, la roca o el tepetate, para en-contrar a un lado la cmara funeraria, recinto de cadver y ofrendas; el nmero de las cmaras es de uno a tres. La

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    comunicacin entre tiro y cmara se cubre con una olla, un metate o una simple piedra.

    A las tumbas de cuello de botella, el arquelogo Jos Corona Nez, las explica de esta manera: " . . . a veces, se estrecha el tubo de entrada hasta darle la apariencia de una botella; estn labradas en tepetate y suelen tenerplan-la redonda o cuadrada. . . La boca de estas tumbas tiene K(J cms. de dimetro y est generalmente cubierta por u n a gran laja". Mientras que de las otras, el mismo inves-tigador dice: ". . . son tpicas del Occidente y no se en-cuentran en ninguna otra parte de Mxico. Constan de un pozo cuadrangular de 80 a 90 cms. por lado, que se adentra verticalmente en la tierra hasta llegara una capa de tepetate que sea capaz de contener las cmaras sepul- tales; llegan a tener de 2 a 20 metros de profundidad. Al final del pozo, y a uno de sus lados, tienen un orificio redondo, o cuadrangular, siendo de tres metros, por lo i omn, la parte ms larga, o su dimetro. . . " . Ln la par-te superior del tiro, al nivel del suelo, se han colocado pequeas piedras con depresiones en las formas que se conocen como mapas, porque indican el sitio de las tum-bas, lo que ayuda al saqueo arqueolgico, listos mapas tambin se encuentran en los sitios concomitantes de Su-dam erica.

    Acerca de la construccin Ue las tumbas se han arma-do conjeturas sobre la relacin de su pr