Ciudad Dispersa

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    27-Oct-2015
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  • La Ciudad Dispersa

    suburbanizacin y nuevas periferias

    Artculos e informacin tomada de www.cccb.es

    Este seminario "La ciudad dispersa. Suburbanizacin y nuevas periferias" se celebr en el aula 2 del Centre de Cultura Contemporneaa de Barcelona entre los meses de febrero y abril de 1996. Publicaremos dos ponencias por nmero a partir del actual.

    Los fenmenos de la suburbanizacin y la dispersin se abordan aqu desde distintas perspectivas y poniendo el acento en aspectos diversos, aunque estrechamente vinculados entre s. Por un lado, las visiones ms territoriales y metropolitanas consideran las dinmicas de expansin urbana y descentralizacin, enfatizando los aspectos estructurales de tipo econmico, social y poltico. Otras aportaciones se plantean, en cambio, desde la dimensin medioambiental, poniendo de manifiesto la incidencia de dichos fenmenos en los ecosistemas urbanos, dada la ocupacin indiscriminada de suelo y la des-estructuracin de los sistemas naturales inherente a los mismos. El papel del planeamiento urbanstico y la ordenacin del territorio se considera, por ltimo, en las intervenciones ms interesadas en las posibilidades de controlar unos procesos que, en los ltimos aos, conocen una aceleracin ms que notable, no slo en el mundo anglosajn sino, tambin, en nuestras ciudades y conurbaciones urbanas mediterrneas.

  • 1 introduccin

    Suburbanizacin y nuevas periferias. Perspectivas geogrfico-urbansticas Fco Javier Moncls (ED)*

    Las zonas suburbanas ya son ms grandes que las ciudades!

    J. L. Sert, 1942

    El hecho ms contundente del urbanismo del siglo XX ha sido la creacin de un nuevo tipo de ciudad descentralizada!

    R. Fishman, 1994

    El inters por los procesos de suburbanizacin y la eventual disolucin de la ciudad compacta tradicional en una ciudad cada vez ms dispersa y fragmentada resulta ya una constante en la reflexin urbanstica de las ltimas dcadas. Cuando, en 1942, uno de los protagonistas y portavoces del nuevo urbanismo funcionalista Josep Llus Sert adverta de la entidad del fenmeno suburbano, se refera fundamentalmente a las grandes metrpolis norteamericanas y recoga ya toda una preocupacin anterior centrada en ese problema. El hecho de que slo recientemente se haya planteado de forma generalizada en las ciudades europeas lo que ya haba sido objeto de intenso debate al otro lado del Atlntico no deja de ser significativo. En realidad, una buena parte de la discusin actual retoma, a veces casi con los mismos argumentos, la reflexin de la literatura anglosajona que se desarrolla, sobre todo, en los aos cincuenta y sesenta. La proliferacin de neologismos para referirse a las nuevas realidades urbanas o metropolitanas ya no se dirige exclusivamente a las ciudades anglosajonas y es sintomtica de la percepcin de esas transformaciones en toda la cultura urbanstica europea. Si las ltimas generaciones de suburbia han podido calificarse de ex-urbs, outer-cities, edge cities, etc. (Fishman, 1987; Garreau, 1991), tambin en la Europa continental y mediterrnea se habla a partir de los aos setenta de ciudad difusa, metpolis, hiperciudad, etc. y se comienza a considerar obsoleto o limitado el mismo trmino de rea metropolitana, al mostrarse incapaz de dar cuenta de las nuevas situaciones urbanas y territoriales (Indovina, 1990; Ascher, 1995; Corboz, 1995).

    En cualquier caso, las visiones ms apocalpticas que anuncian la desaparicin o el fin de la ciudad no parecen corresponderse con la vitalidad generalizada que muestran la mayor parte de las reas urbanas centrales, sobre todo en el contexto europeo. Ms adecuado resulta hablar de la aparicin de un nuevo tipo de ciudad descentralizada coherente con los nuevos procesos sociales, econmicos, tecnolgicos y culturales (Fishman, 1994). Para algunos, esto significa que el modelo anglosajn y, en concreto, norteamericano se va imponiendo inexorablemente en otras ciudades. Visiones a veces excesivamente deterministas y fatalistas que llegan a identificar ese modelo tendencial con el caso extremo de Los ngeles, olvidando la diversidad de las metrpolis norteamericanas y menospreciando la especificidad de las europeas. Por el contrario, otros estudiosos consideran que las diferencias entre ambos modelos urbanos son tan sustanciales que invalidan los tpicos intentos de comparacin o de utilizacin de aquellas referencias como punto de partida o de llegada de nuestras realidades urbanas ms prximas. Visiones ms voluntaristas estas ltimas desde las cuales se tiende a minusvalorar la metamorfosis que nuestras ciudades experimentan en los ltimos aos. En particular, la idea genrica de la ciudad mediterrnea, como sinnimo de compacidad, densidades relativamente altas, mezcla de usos y diversidad, ya no encuentra una correspondencia clara con nuestras aglomeraciones urbanas y metropolitanas. Pues, sobre todo en las grandes ciudades, solamente el ncleo o ncleos centrales de las mismas conservan dichos atributos.

  • El hecho es que muchos de los sustanciales cambios que se observan en las ciudades europeas recuerdan a los que ya se haban producido en las norteamericanas hace algunas dcadas. Si nos referimos nicamente a algunos parmetros de tipo demogrfico, no cabe duda de que las distancias son todava muy notables, sobre todo en lo que se refiere al vaciamiento de las reas centrales con el formidable reforzamiento de los C.B.D. (Central Business District) , a pesar de la descentralizacin de una parte del terciario en las famosas Edge Cities. Sera efectivamente bastante forzado establecer paralelismos mecnicos con los procesos de prdida de poblacin que sufren los centros europeos dada la entidad de sus cascos histricos y la importancia relativa de la residencia en un rea considerable en torno a los mismos. Pero la ciudad europea no debe ser idealizada y si los centros son todava muy diferentes, como tambin los son los suburbios tradicionales, no es tan fcil distinguir ya las nuevas periferias de cualquier gran ciudad, incluso del sur de Europa, de las de otras de Estados Unidos. El predominio de las bajas densidades tanto en reas residenciales de vivienda unifamiliar como en las agrupaciones de vivienda colectiva apoyadas en diversos sistemas de infraestructuras viarias y dotadas de extensos espacios libres est en la base del fenmeno de la dispersin suburbana. Pero ese fenmeno va asociado tambin a la descentralizacin y al carcter cada vez ms extensivo de las nuevas reas industriales, los parques vallados de oficinas, los equipamientos deportivos y de todo tipo, universidades, aeropuertos e implantaciones civiles o militares, centros comerciales, instalaciones tcnicas cada vez ms devoradoras de espacio, etc. (sin contar usos semiurbanos como vertederos, canteras, embalses, invernaderos plsticos...). Piezas cada vez ms autnomas que se yuxtaponen en forma discontinua y entre las cuales proliferan espacios intersticiales, vacos urbanos y terrains vagues, lo que produce un efecto final de descenso generalizado de las densidades brutas. Un espacio urbano fragmentado y disperso en el que se pueden distinguir zonas destinadas a distintos usos y con diferente contenido social, desde los guetos y bolsas de marginalidad hasta los ms excluyentes conjuntos residenciales o reas de centralidad. El creciente protagonismo de esos nuevos paisajes suburbanos resulta innegable: al menos hay que reconocer que, como ya adverta J. L. Sert, son cada vez mayores, ocupan mucho ms espacio en relacin a lo que todava estamos acostumbrados a identificar con las ciudades propiamente dichas.

    Barcelona

    Si se tienen en cuenta, por ejemplo, el aumento generalizado de la movilidad urbana o el exponencial incremento de las superficies ocupadas, habremos de convenir que estamos asistiendo a una aceleracin muy notable de procesos ya iniciados hace tiempo. La descripcin de esos fenmenos no vara demasiado y se constatan paralelismos notables al comparar las dinmicas de suburbanizacin de las distintas ciudades europeas. Sin embargo, las interpretacin de las causas de esos procesos oscilan entre los que asocian las transformaciones, bsicamente, con un cambio de escala territorial de los fenmenos en cuestin y los que, por el contrario, las entienden como final de un largo periodo e inicio de un nuevo ciclo urbano. Estaran pues, por un lado, los ms continuistas que consideran las tendencias a la descentralizacin vinculadas a los cambios en la estructura urbana y en la tecnologa como un proceso progresivo que dara lugar a la fragmentacin espacial en nuevos mbitos metropolitanos cada vez mayores; y por otro, los que, partiendo del concepto del fin del ciclo fordista y del comienzo de otro nuevo postfordista, atienden a las coherencias de las nuevas lgicas productivas con las transformaciones urbanas en curso.

  • Aunque no hay por qu considerar las visiones anteriores como hiptesis excluyentes, el acento que se ponga en una u otra interpretacin de los procesos recientes de suburbanizacin implica un grado diferente de novedad de dichos fenmenos. Porque si se tratara de un cambio de escala territorial, no estaramos sino ante una prolongacin de los mecanismos ms o menos clsicos de descentralizacin que tambin en las ciudades europeas tienen una larga tradicin. Desde la segunda mitad del siglo xix, las industrias y una parte de la residencia de las clases medias se haban ido desplazando hacia la periferia, en busca de espacio y huyendo de la congestin de las reas centrales. Un proceso que va estrechamente ligado a la dinmica de crecimiento de cada ciudad, as como a la disponibilidad y caractersticas de los medios de transporte. De esta manera, podramos hablar de comportamientos similares en las distintas ciudades aunque con los desfases lgicos derivados de los diferentes ritmos de incremento de los niveles de ingresos y motorizacin (Johnson, 1974; Jackson,1985; Hall, 1988). En cambio, si la aparicin de las