Cazadores clأ،sicos de Ballenas en las Costas de Chile ... (Starbuck 1876: 96), hasta que...

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    Cazadores clásicos de Ballenas en las Costas de Chile

    (1819-1921)

    Daniel Quiroz*

    INTRODUCCIÓN

    a caza de ballenas en las costas de Chile duró casi dos siglos, desde que Archelus Hammond, primer oficial del ballenero británico Amelia, de la casa Samuel Enderby & Sons, de Londres1, cazara el primer cachalote en 1789 frente a las costas entre Arica e Iquique (Starbuck 1876: 96), hasta que Héctor Macaya Silva, capitán del Juan 9, de la Sociedad Macaya Hermanos, de Talcahuano2, cazara la última, una ballena de aleta, en 1983. En estos dos siglos hemos descrito la presencia de tres modelos (Pastene & Quiroz 2010), que hemos denominado clásico, tradicional y moderno. Habiéndonos referido a los modelos tradicional (Quiroz 2012) y moderno (Quiroz 2014), queremos ahora completar la trilogía, presentando el modelo clásico o caza pelágica de ballenas (Reeves & Smith 2006).

    La caza pelágica se desarrolla durante el siglo XVIII gracias al esfuerzo de un grupo de comerciantes de Nueva Inglaterra, motivados por los altos precios de los productos obtenidos de los cetáceos (aceite, espermaceti, ámbar gris, huesos y barbas), por enviar numerosos veleros por todos los océanos del mundo. Este hecho permitió descubrir, década tras década, nuevos lugares donde las ballenas se alimentaban, apareaban y cuidaban a sus crías y conocer sus rutas de migración (Davis et al. 1997: 36). En la última década del siglo XVIII, los balleneros norteamericanos que estaban cazando ballenas francas y cachalotes en el Atlántico Sur ingresan al Pacífico (Creighton 1995: 19-21). Para Pereira Salas el año 1792 “marca la apertura del ciclo ballenero, audaz y renovador”, en las costas pacíficas, participando ese año más de 24 navíos ingleses, ocho franceses, todos de Dunkerque, y siete norteamericanos, seis de Nantucket y uno de New Bedford (1971: 43). Desde esa fecha centenares de balleneros de distintas nacionalidades operarán en las aguas del Pacífico, frente a las costas de Chile.

    Este tipo de operaciones fueron conocidas también como “caza pelágica yanqui”, debido a que la mayor parte de los capitales, el conocimiento tecnológico y la mano de obra especializada provenían de los Estados Unidos (Reeves & Smith 1996). En 1846 algo más del 72% de la flota ballenera mundial estaba registrada en alguno de sus puertos (Clark 1887b: 192) y muchos de los buques que navegaban bajo otras banderas, inglesas, francesas, alemanas, danesas, tenían capitanes norteamericanos y eran financiados, al menos parcialmente, con capitales provenientes de Nueva Inglaterra (Du Pasquier 1982).

    Las expediciones balleneras duraban entre tres y cuatro años y los buques que pasaban al Pacífico necesitaban de puertos sudamericanos para efectuar reparaciones, adquirir provisiones o recambiar tripulantes cuando lo requerían. Las principales estaciones de suministro que dispondrán los balleneros son “los puertos de San Carlos, Talcahuano, Valparaíso [chilenos], Callao, Payta y Tumbez [peruanos]” (Clark 1887a: 25). De acuerdo con la literatura especializada “una de las zonas de caza [de ballenas] más importantes y extensas en el Pacífico Sur se encuentra frente a las costas de Chile, y se extiende entre la latitud 35° a la 40° sur y desde la costa hasta 200 millas mar afuera” (Clark 1887b: 322), agregando que “en estos límites hay algunos puntos especialmente favorables, como lo son alrededor de la isla de Huafo […], frente a isla Mocha, y frente al puerto de Talcahuano” (Clark 1887a: 10). Talcahuano, Valparaíso y, en menor medida, Caldera, Coquimbo, Valdivia y Ancud se transforman en centros portuarios de relevancia para la cacería de ballenas en las costas del Pacífico Sur (Guzmán 2006: 67).

    * Director, Centro de Documentación de Bienes Patrimoniales. 1 Samuel Enderby & Sons era una empresa dedicada a la caza de ballenas y lobos, fundada alrededor de 1775 por Samuel Enderby y sus hijos

    Charles, Samuel y George, de Boston, EE.UU., en Londres, Inglaterra (Jackson 1978: 92). 2 En 1932 se constituye la sociedad comercial Compañía Chilena de Pesca y Comercio Juan Macaya Aravena e Hijos. En 1944, luego de la muerte

    de Juan Macaya Aravena, se cambia el nombre de la empresa a Compañía de Pesca y Comercio Macaya Hermanos (Hernández 1998: 39-40).

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    La novela Moby Dick, escrita por Herman Melville y cuya inspiración se encuentra en experiencias reales de balleneros norteamericanos con una ballena blanca denominada Mocha Dick en los alrededores de la isla Mocha, Chile (Reynolds 1839; Cartes 2009), describe de modo insuperable una forma, un estilo, un modelo de cazar ballenas, que podemos considerar “clásico”, en el sentido que nadie que se interese en el estudio de la caza de ballenas puede dejar de conocerlo. Nos sirve también para distinguirlo de las operaciones que hemos denominado “tradicionales” (Quiroz 2012) y “modernas” (Quiroz 2014).

    No tenemos cifras exactas respecto de cuántos buques balleneros de bandera extranjera tocaron puertos chilenos entre fines del siglo XVIII y mediados del siglo XIX. Algunos datos fragmentarios nos permiten indicar las décadas de 1840 y 1850 como las de mayor frecuencia. Desde 1860 la actividad ballenera extranjera ya “mostraba signos de decadencia” (Cartes 2009: 76), pero se mantendrá en las costas de Chile en manos de empresarios nacionales aproximadamente hasta las primeras décadas del siglo XX.

    LA CAZA CLÁSICA DE BALLENAS EN CHILE

    En un informe escrito desde su destierro peruano, Bernardo O’Higgins señala la relevancia de los archipiélagos meridionales chilenos “abundante en cómodas bahías y en pesca de todo tipo, especialmente el bacalao y la ballena” y les propone a los ingleses, para competir con los norteamericanos, “unir sus capitales en una sociedad anónima para establecer una gran factoría en el puerto de Concepción, en Chile, donde los gastos de equipo y aprovisionamiento son incluso más bajos que en Nantucket y donde el aceite producido por la pesca de la ballena proveería a las naves británicas de un cargamento de retorno asegurado y constante” (Véliz 1961: 366) 3.

    La presencia continua de buques y tripulaciones balleneras extranjeras permitirá el surgimiento de una intensa vida comercial en los puertos más importantes de Chile, estimulando la formación de empresas con capitales nacionales y/o mixtos, dedicadas parcial o completamente a la caza de ballenas, tanto en Valparaíso como en Talcahuano (Sandoval 1987). Estas empresas operarán usando veleros de procedencia estadounidense o inglesa, algunos ya adaptados y con experiencia en la caza de ballenas y otros que serán equipados en los mismos puertos chilenos. Los capitanes y oficiales eran en su mayoría estadounidenses y gran parte de la tripulación, principalmente la marinería, estaba formada por chilenos con alguna o ninguna experiencia ballenera (Cartes 2009).

    PRIMERAS INICIATIVAS: LA FRAGATA ROSA DEL PACÍFICO Y EL BERGANTÍN BUEN SUCESO

    El primer emprendimiento ballenero en Chile corresponde al que iniciaran en 1819 el comerciante inglés W. Henderson, el marino norteamericano Ch. Wooster y el empresario chileno A. Arcos: la fragata Rosa del Pacífico “fue adquirida ese año por el comerciante inglés William Henderson, […] Charles Wooster había recibido una licencia para cazar ballenas del gobierno como pago por sus servicios en la recientemente creada Marina de Chile, …[y] Antonio Arcos parece que suministraba apoyo financiero y algunas de sus facilidades en el puerto de Coquimbo” (Aguayo-Lobo et al. 1998: 20; cf. Guzmán 2006: 67). El objetivo de esta empresa era “la caza de ballenas para la obtención del aceite de esperma y su refinamiento para exportarlo a Europa” (Miers 1826: 287). Se habrían adquirido barcos, “equipados y provistos de las tripulaciones y herramientas necesarias para la pesca de la ballena […] las instalaciones para la refinación estarían en Coquimbo, donde fueron enviados todos los barriles” (Miers op. cit.: 288).

    La Rosa del Pacífico era el nuevo nombre de la fragata española Resolución, que había sido capturada por Lord Cochrane durante las campañas por la independencia del Perú (Guzmán 2006: 67). No resulta fácil seguirle la pista a la Rosa del Pacífico. Se ha logrado identificar el que sería, aparentemente, su primer viaje. Zarpa de Valparaíso, al mando del capitán Bunster, el 15 de julio de 1819 y regresa al mismo puerto el 31 de enero de 1821, luego de pasar por Coquimbo, “portando una carga de barriles de aceite” (Guzmán 2003: 56). El resto de

    3 El título del informe es Ensayo comparativo de las ventajas naturales y de otras clases que poseen Chile y los Estados Unidos para transformarse en una potencia marítima de primer orden en el Nuevo Mundo y aparece íntegramente transcrito en la historia de la marina mercante de Véliz (1961: 364-370). Para otros investigadores este informe no fue escrito por Bernardo O’Higgins, sino por su amigo, el capitán de la Marina Real Británica Thomas Coghlan (Guzmán 2006:68).

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    los viajes del buque registrados son para el transporte de frutos del país, maderas, caballos, estaño, algodón y otros productos entre los puertos de Valparaíso, Coquimbo, Huasco y Arica, usando nuevamente su antiguo nombre de Resolución (Guzmán 2003: 56). Uno puede suponer que la caza de la ballena no resultó ser una actividad muy productiva y el buque fue usado definitivamente para otros propósitos.

    El segundo intento conocido es el proyecto desarrollado en 1830 para equipar el bergantín chileno Buen Suceso “para la pesc