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El extranjeroEn la realidad

Por mariana valleLa Verdadera Patria de un Hombre es su Infancia (Rainer Mara Rilke)Tambin la maPara mis alumnos del IPEM 12, para Graciela Berti y Roberto Panko, para mis padres y hermanos, especialmente Franco. A Gonzalo, mi eterno compaero, la razn de mi vida. A las historias que escuch.

PrlogoEmanuel Ioselli tiene 22 aos, fue acusado de ser @camushacker, un delincuente informtico que se dedicaba a extorsionar famosas a cambio de devolverles fotos "robadas" desde su PC. Emanuel fue detenido por la polica bonaerense y se secuestro su computadora, la cual usaba en una "casilla" muy precaria en la que viva junto a su abuela, ya que su madre haba perdido la custodia y su padre los haba abandonado. En las entrevistas que concedi a la televisin, su familia lo nombr un "idiota" incapaz de llevar a cabo semejante prueba de ingenio y, asimismo, su abuela expres que su nieto era un "antisocial" quien incluso sola sangrar por la nariz en situaciones de pnico y estrs. Un joven obligado a nombrarse un "idiota" para huir de la polica, una vida amarga surcada por la sutil tragedia de la indiferencia diaria. Sera un idiota, un genio? Esta novela es tan posible como cualquiera de esas dos respuestas, aunque prefiero defender a Emanuel Ioselli, por el derecho a la diferencia, por mi propia defensa, por la gran ternura que, pese al hecho delictivo que lo rode, despert en m y en mis recuerdos. Por todos los "idiotas" que son llamados a marcar la diferencia. Esta novela est inspirada en esa historia, en lo que pudo ser. La vida de un hacker con un nombre brillante, el extranjero de la realidad. Esta historia es tan improbable como lo fue la realidad y tan real como esa ficcin que parece lo real, a menudo tan sesgada por el clich de la informacin y por la falsa prosodia de sus actos.La inexactitud de los librosMierda! Pens cuando el fro del escupitajo le cay por detrs de la nunca, como un tiro fulminante y silencioso. Dos pisos arriba, Santiago y sus amigos rean como hienas inmundas, pensara despus, mientras usaban las lapiceras vacas como cerbatanas para desprotegidos paseantes. Haca mucho que le vena esquivando al tema de Mara, que si la encaraba, que si no. Se haba puesto su mejor vestuario. S, era como salir del potrero y pelearle un partido a los ingleses, una meta casi imposible, pero no por eso menos atractiva. Ingres al edificio del colegio y se lav la cara; cuando sali al patio la vio sentada en un rincn repasando las fechas claves de la segunda guerra mundial. Dibujaba una lnea de tiempo invisible con sus dedos de pianista eximia. Apenas lo vio ella le regal su mejor sonrisa, con pocitos en la mejilla y todo. - Llegaste temprano, no? - . - Y estudiaste algo? - .. - Bueno Me voya clase. Chau. Nuevamente el silencio era el nico lenguaje que sala de la boca de Franco. Ese silencio quera decir muchas cosas: qu bueno que te encontr; sos lo ms lindo que he visto hoy y ayer y antes de ayer; menos mal que ests, me alegraste el da; corr quince cuadras para llegar a verte antes de que entraras a clase; las baldosas que estoy mirando firmemente estn dibujando un pas secreto para que vos y yo lo habitemos eternamente; alrededor de tu pelo ensortijado se han revuelto todas las ideas que traa hasta aqu y ahora mi cabeza es una radio que se sintoniza sola en un tema de Queen, etc. etc. Ella se levant de su asiento de reina y con suma delicadeza se perdi entre la muchedumbre de los otros, los sin rostro, los que no contaban, los verdugos de siempre, guionados por un maquiavlico rey de algn infame imperio colonizador de almas. No, se ve que el lenguaje del silencio an no era descifrable para ningn ente humano ni traspasable hacia ningn corazn. En la sala de maestros, la profesora de tica dijo que todos los chicos son muy revoltosos, que lo ms importante para ellos es hacer amigos y no los estudios y que en general se portan bastante mal. Lo escuch como al pasar: pens que era filosofa barata y con su imagen fantasmal de delgadez extrema sigui danzando a travs de las paredes del colegio, con el rostro cabizbajo, absorbiendo datos de aqu y de all sin una utilidad precisa. En horas de Lengua leyeron por ensima vez El Principito y la profe dijo que no es posible vivir en el espacio exterior y que por eso se trataba de un relato fantstico. A Franco todo eso le pareci una gran inexactitud, igual que esos relatos infantiles y absurdos adornados con familias felices e historias de Navidad al calor de un hogar. Se sigui ignorando su presencia durante toda la clase, a tal punto que hasta l mismo dudaba de ser real o algn experimento fallido de algn mago que desembarc en la unnime noche de los presentes (1). Entre los gritos y los portazos de sus padres, debajo de la cama, Franco haba encontrado un recurso mgico para ser feliz, breve pero contundentemente: sin varitas mgicas, sin dimensiones desconocidas, sin superhroes, sin espejitos de colores. Realidad y ficcin conformaban una amalgama indisoluble que no gustaba de la liviandad de los conceptos y que desmoronaba toda ciencia pragmtica. Los gritos afuera, el silencio interior. Solamente el silencio enhebrando con delicadeza la reconstruccin de la memoria y abriendo el terreno poderoso a la imaginacin: ella, su sonrisa, el recreo y l. ShhhShhh __________________________________________________________________Nueve AM, sol despuntando el alba, otoo en colores de esperanza y pjaros que retornan a su nido, rumor de ro y trinos sobre los fresnos de los canteros. - (l, con voz grave) Che, y as que tens prueba de Historia - (Ella, linda como siempre) S, la profesora es aburrida y tiene esa voz de pito que perfora los odos. - (l, como si su edad interior coincidiera con la de afuera) S, no? Es como una gallina asustada que no sabe dnde depositar sus huevos. A ver?, a ver? A ver?, Quin sabe, quin sabe cmo se llamaba el archiduque de Austria?... Ella tocndose la panza de la risa, salan mariposas de su vientre. Yo s muchsimo de Historia, leo libros, pods venir a casa. Mi mam nos prepara un caf con leche. Te puedo mostrar mi biblioteca. Mi casa es muy grande, tengo una buhardilla secreta que siempre te he querido mostrar. - Me gustara ir, Franco. Fin de la obra, danza de aves, destellos en los ojos de ambos. __________________________________________________________________El despertador pona un lmite entre su felicidad y la amargura innominable de todos los das. Cada maana la madre lo levantaba de un tirn, lo peinaba con gomina y lo depositaba como un paquete con fecha de vencimiento en el colegio del barrio. Pero an ella no llegaba y l se imaginaba un insecto diminuto tras las frazadas, escapndole a un nuevo da de humillacin en el colegio aunque con la tristeza de no verla. En los primeros abecedarios del colegio lo hacan repetir: Mi mam me ama, amo la masa que ella amasa, mi mam me mima. No, mi mam no me mima ni amasa, pero me pega un mazazo con el amasador mientras un mimo se cuela por la ventana y hace el personaje de Carlitos Chaplin. No, los das de la infancia no eran as El IdiotaEs idiota. No sirve. Es as, que se le va a hacer -Seora, no estoy discutiendo con usted la mala conducta de su hijo o su mal desempeo en exmenes, sino su hipoacusia. Su hijo casi no habla y es posible que tampoco oiga. Le veo la mirada distante cuando explico aunque sus exmenes en general son muy buenos. Necesito una ficha mdica para comprobar sus condiciones reales de salud y despus actuar en consecuencia Sinceramente, creo que usted, como madre, no ha hecho lo correcto hasta ahora. Su hijo la necesita Franco miraba la escena desde un lugar estratgico y se retorca de placer. Era el resentimiento en estado puro liberndose despus de tantos aos en fiesta de cidos estomacales corroyendo las entraas de su madre y su rostro de bobalicona ante la directora. Porque ella odiaba, s, descubrirse ante los dems como lo que era: una madre ausente y amoral. Atrapada entre las fauces de su hijo, que rumiaba lentamente el sabor de la venganza, sali como un tiro de gracia disparado hacia la calle, con tanta mala suerte de pisar mal con un pie y caer al suelo vencida, en simblica muestra de nocaut. Franco pensaba que la verdad que sus exmenes no eran tan buenos como podra haberlos hecho realmente, pero algo en l le impeda sobresalir entre los dems, era como una resistencia interna. Proferir una palaba, cualquiera sea, podra ser usada en su contra porque al salir del recinto respetuoso de su morada sera ya de otro, seguramente del enemigo. Prefera, en cambio, ser un testigo mudo de su propia vida; hilvanando las historias de los dems personajes azarosamente involucrados en ella, recogiendo los escombros de sentido entre una existencia asolada por el fuego de la indiferencia. No se senta un protagonista, en cambio se pensaba a s mismo como un poeta en cuya boca muerta habitaban nuevas experiencias que poblaban de luces la lobreguez de sus das. Con sutil encanto las palabras llegaban a l para animarlo, pero no para ser odas por los dems. Sin embargo, la mayor revelacin sucedera al descubrir que era capaz de intervenir con igual provecho en la vida de los dems. Un limbo entre la voz y el silencio, a medio camino entre la realidad y la fantasa. Estaba en la sala de informtica: - Les voy a pedir que saquen sus netbooks y entren a la red interna del colegio, dijo el profesor a cargo. Recuerden, que nunca tienen que ingresar a sus cuentas privadas sino a la red de la escuela. Los alumnos consintieron con igual desgano que en un clip de Pink Floyd. Despus de decir eso, una pelea inusitada en el pasillo lo interrumpi en sus tareas. -Franco, sos el mejor de la clase, vigil que todo est en orden. Tras decir eso, el hombre se enderez los anteojos y se arremang la camisa para interponerse entre dos jvenes furibundos, dejando a toda su clase al "cuidado" de Franco. Todos sus compaeros, como era natural en ellos, desobedecieron prontamente a las rdenes del docente, entrando a los chats y mails personales