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    Los primeros mapasde la pennsula

    La necesidad de conocer el territorio ydescribirlo ha sido algo habitual a lo largode la historia. Con este objetivo se han rea-

    lizado inventarios, censos, mapas o planosde ciudades, pero estos trabajos solan serparciales y no siempre precisos. En la Espa-a de mediados del siglo XVI, se afrontarontres grandes proyectos sin conexin, almenos aparente, entre ellos, cuya uninhabra permitido completar una Descrip-cin y Cosmografa de Espaa sin prece-dentes, enlazando cartografa, datos geo-grficos y estadsticos. Por un lado seelabor un mapa de Espaa a una escala

    mucho ms detallada que la de los existen-tes hasta el momento (El Atlas de El Esco-rial) y se inicia uno nuevo ms preciso que

    no se lleg a materializar. Por otro lado,Antn van den Wingaerde, dibuja vistas,perspectivas e incluso planos de ciudadescon carcter informativo y estratgico(figura 1). El tercer trabajo consisti enuna recopilacin de datos con carcter geo-grfico, econmico, poblacional y adminis-

    trativo que se agruparon en las denomina-das Relaciones Topogrficas, custodiadas enla Biblioteca de El Escorial y de las que sehizo una copia en el siglo XVIII que se con-serva en la Real Academia de la Historia (1)

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    Un mapa olvidado:el Atlas de El Escorial

    Antonio Crespo SanzGerencia Regional de Castilla y Len-Valladolid

    Direccin General del Catastro

    ... En aquel Imperio, el Arte de la Cartografa logr tal Perfeccin que el mapa de una solaProvincia ocupaba toda una Ciudad, y el mapa del Imperio, toda una Provincia.

    Con el tiempo, esos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartgrafoslevantaron un Mapa del Imperio que tena el tamao del Imperio y coincida puntualmente con l.

    Menos Adictas al Estudio de la Cartografa, las Generaciones Siguientes entendieron que esedilatado Mapa era Intil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y de los inviernos.

    En los desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animalesy por Mendigos; en todo el Pas no hay otra reliquia de las Disciplinas Geogrficas.

    Jorge Luis BorgesEl Hacedor

    Octubre 2005

    (1) La copia de las Relaciones Topogrficas sellev a cabo para la elaboracin del Diccionario Geo-grfico de la Academia. Para el mismo fin se extracta-ron las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada

    (1750-1756) (Vid. ARROYO ILERA, F. (2002): El Catas-tro de Ensenada y el Diccionario Geogrfico, enDURN BOO, I. y CAMARERO BULLN, C.: El Catastro deEnsenada: magna averiguacin fiscal para alivio de los

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    (figuras 2 y 3). Aunque las tres tareas que-daron inconclusas y aparentemente olvida-das, supusieron un importante paso para larepresentacin del pas y la mejora de lainformacin existente, convirtindose enun lejano antecedente del Catastro comoinventario o conocimiento de los recursosy por sus motivaciones administrativas, sibien, a diferencia del catastro, cuya finali-

    dad primordial era de carcter fiscal, pare-ce que ninguna de las tres iniciativas filipi-nas tena un carcter fiscal al menosdirecto.

    No hay noticias de mapas de pases euro-peos con un cierto grado de detalle anterio-

    res al siglo XIV, si bien se conservan mapa-mundis y algunas representaciones depequeos territorios, condados, etc. La ima-gen ms antigua de la Pennsula se encuen-tra dentro de la Geografa de Tolomeo,publicada por Berlinghieri en 1482, perotenemos constancia de un buen nmero detablas con coordenadas entre las que desta-camos las de Azarquiel en el siglo XI o

    Alfonso el Sabio en el XII que pudieron ser-vir de base para otras descripciones. Des-pus de este mapa surgieron nuevas edicio-nes, unas veces simples copias y en otrasocasiones nuevas cartografas, que presenta-ban una imagen ms correcta del perfilpeninsular y del interior del territorio (figu-ra 4). Siguiendo esta lnea se llegaron a con-feccionar importantes representacionescomo la de Gastaldi de 1544 o la de Gmi-nus al ao siguiente, que fueron grandes xi-

    tos cartogrficos copiados durante muchotiempo. Todas ellas estaban dibujadas a unaescala aproximada de 1:3.000.000, con esca-

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    ANTONIOCRESPOSANZ

    vasallos y mejor conocimiento de los reinos. Madrid,Direccin General de Catastro, pp. 289 a 397).

    Vase tambin del mismo autor: Las relacionesgeogrficas y el conocimiento del territorio en tiem-pos de Felipe II, en CT/Catastro, 31, pp. 119-129,1997.

    Figura 1. Fragmento de la vista de Madrid de Anton van den Wingaerde.Puede verse el alczar de los austrias, la muralla y la torre de San Francisco.

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    UN MAPA OLVIDADO: ELATLAS DEELESCORIAL

    sos elementos geogrficos y notables

    distorsiones en el interior peninsular.Son mapas de carcter general, infor-mativos, portadores de un limitadoconocimiento del espacio y que dif-cilmente podran ser utilizados porlos gobernantes en la gestin delterritorio. Para este fin era necesariauna representacin a escala mediacon una informacin ms completa yprecisa.

    El primer proyecto de un mapa

    detallado de Espaa del que tene-mos noticias corresponde a Hernan-do Coln, hijo ilegtimo del descu-

    Figura 2. Portada del tomo III de la copiade las Relaciones Topogrficas custodiada

    en la Real Academia de la Historia.

    Figura 3. Inicio de la copia de la Relacinde la villa de Segura de la Sierra (Jan).

    (Real Academia de la Historia).

    bridor. Entre 1517 y 1523 recopil unaserie de itinerarios y relaciones en las que

    anotaba el nombre de las poblaciones, lasdistancias entre ellas, su categora urbanay en ocasiones ampliaba la informacincon el nmero de vecinos y referencias acultivos, bosques, ros y puentes queencontraba en el camino. A partir de esosdatos, su principal objetivo consista enordenar alfabticamente todos los pueblosde Espaa y presentarlos en forma de dic-cionario. Otra finalidad era la elaboracinde un mapa en el que se situaran los pue-

    blos a partir de sus coordenadas geogrfi-cas, segn informa el propio Hernando

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    Coln en un prrafo inserto entre las des-cripciones:

    Para hacer las tablas sern cuadra-das por grados de longitud y latitud ycada grado en millas cuyas lneas cru-zarn toda la tabla como en un table-ro de ajedrez, porque fcilmente deloriginal donde se pintare al principiose puedan sacar los otros. (2)

    Del supuesto mapa de HernandoColn no existe ms que esta cita y es

    poco probable que se llegase a desarrollar,pues con tales mimbres pocos cestos sepodan hacer; no hay coordenadas, nimedidas angulares o referencias a lospuntos cardinales, nada que un cartgra-fo de bien pudiese utilizar. Esto mismodebi de pensar Carlos I, quien paralizlos trabajos por medio de una taxativaOrden Real y sin que ello supusiese unaprdida de prestigio para Coln, quiencontinu vinculado a tareas de ndolegeogrfica, participando en la Junta deBadajoz de 1524 que habra de establecerla posicin exacta de la lnea que dividiralos territorios espaoles y portugueses enla disputa por las Molucas. Lgicamente,el Itinerario qued inacabado y, aunquehay datos de casi todos los reinos, algu-nos territorios, como Galicia, Aragn,Vascongadas, Navarra, Catalua, Valenciao Murcia, estn incompletos.

    El mtodo de trabajo empleado porHernando Coln no era el ms adecuadopara realizar un mapa, ya que se trata deuna mera relacin de distancias entre pue-blos, resultado de recorrer los caminos mshabituales y en ocasiones desde una deter-minada poblacin se establecan las distan-cias a otras cercanas como si de una radia-cin se tratase. Las longitudes anotadascoinciden con las indicadas en el Repertorio

    de caminos de Villuga (3), siendo sta lafuente de informacin principal. El grado

    de detalle de los itinerarios vara, pues fue-ron confeccionados por varios emisarios ylas unidades de medida son poco unifor-mes; leguas, leguas dobladas, leguas algodobladas, leguas cortas, leguas buenas lla-nas e incluso tiros de ballesta, lo que com-plicara ms si cabe el dibujo.

    Dos de las incgnitas a resolver son,como en casi todos los mapas de este perio-do, conocer para qu se encargaron estostrabajos y quin fue su promotor. La tarea

    se haba iniciado unos meses antes de la lle-gada a Espaa de Carlos V, probablementepara informar a un joven rey extranjero quedesconoca completamente sus dominios,siendo difcil aventurar si fue solicitado porl mismo o por sus asesores. En Alemania,cuna de su formacin, la cartografa eramuy utilizada y valorada por los monarcas,hasta el punto que, segn se deca, su abue-lo el emperador Maximiliano I era capaz deesbozar sobre la marcha un croquis de cual-quiera de sus regiones (4).

    Con posterioridad al supuesto mapa deColn, el nico documento cartogrfico aescala media que se conserva es el deno-minado Atlas de El Escorial. No hay rela-cin alguna entre el Itinerario colombino yelAtlas y, dado que transcurren casi veinti-cinco aos entre los dos trabajos, tampocopuede ser la continuacin inmediata de lastareas paralizadas por el Rey. Durante este

    periodo tampoco existi documento algu-no que pudiese ser utilizado por el Empe-rador para el conocimiento y gobierno desus territorios. Aunque hay varias razonesque lo justifican, la principal es que Espa-a estaba centrada en la cartografa marti-ma y en la de Amrica que le reportaba

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    ANTONIOCRESPOSANZ

    (2) COLN, H. (1988). Descripcin y Cosmografade Espaa. Sevilla, Ed. Padilla, tomo I, p. 24.

    (3) VILLUGA, P. J. (1967). Repertorio de todos loscaminos de Espaa. New Cork, Ed. Kraus Reprint Cor-

    poration. Facsmil de la Edicin de Medina delCampo, 1546.(4) RUIZ MORALES, M. (2000). Los cosmgrafos

    flamencos y Carlos V. www.mappinginteractivo.