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Aristóteles y la Retórica Aristóteles, Retórico (Introducción, traducción y notas por Quintín Racionero) Biblioteca Clásica Gredos, Madrid. 1990, 626 pp. FERNANDO OREJA (Madrid) A primera vista, podría pensarse que esta recién aparecida edición de la Retórica de Aristóteles a cargo del profesor Quintín Racionero está, simplemente, de más. No vie- ne, en efecto, a colmar ningún vacío, pues hace ya tiempo que disponemos de otras ediciones, aunque sólo una de ellas, la bilingúe de A. Tovar, estuviera debidamente acreditada. Podría pensarse. pues, que su publicación responde, más que a cualquier otro tipo de consideraciones, al afán —loable, por otra parte— de la BCO. por ofrecer completas sus colecciones. No hace falta, sin embargo, demasiado tiempo frente a la obra para darse cuenta de cuán erradas son y cuán fuera de lugar están esas posibles primeras aprec~ac¡ones. Y este juicio sería el mismo si nos atuviéramos tan sólo al es- mero y cuidado con que ha sido vertido el texto y a la inusitada calidad, precisión y pertinencia del amplio y completo estudio introductorio de 150 densas páginas, que por si mismo es ya toda una monografía, donde se abordan tanto los problemas filoló- gicos atinentes a la composición y datación del texto, como los problemas filosóficos vinculados a su interpretación. Muy posiblemente, la interpretación y la lectura que se ofrece en ese estudio repre- sente, por varios motivos, una contribución definitiva. Pero el enjuiciamiento de en qué medida han sido atendidos los problemas específicos que suscita la Retórica de Aristóteles requiere una detallada ponderación, ya ello me referiré enseguida. Antes quisiera mencionar, brevemente, un aspecto formal concreto, en cuya importancia. cuando se trata de editar versiones no bilingoes de antiguos textos clásicos, rara vez se repara. Toda traducción es un mero sucedáneo cuya única función es facilitar el acce- so a determinadas obras a todos aquellos cuyo conocimiento de la lengua original es deficiente. La responsabilidad del traductor es, entonces, enorme: como el lector no puede cotejar inmediatamente, ante cualquier problema. el texto vertido con el origi- nal, cualquier sesgo no advertido dc la traducción puede dar lugar a graves errores in- terpretativos. Se trata entonces dc suplir esa carencia y de paliar ese peligro mediante cuantos recursos formales sea posible, y en este sentido el trabajo del profesor Racio- nero es. ciertamente, modélico. No sólo ha acotado el texto con un profuso —que no superfluo— aparato crítico, sino que además ha señalizado convenientemente los añadidos —de cuya necesidad es consciente todo el que haya leído en griego a Aristóteles—, ha fijado en una extensa tabla de correspondencias la traducción y dis- tribución de todos los términos teóricamente relevantes —pues la regularidad y siste- maticidad de su uso es indispensable en todo constructo teórico—, y ha hecho explíci- tos, por fin, con sensato acopio de razones, los criterios de su traducción, lo cual es una práctica tan poco común como deseable. El resultado de todo ello, y de lo que en lo sucesivo se dirá, ha sido tal, que sin duda ninguna esta edición supera en un largo Revista de Fllarofta. 3.’ época, vol. y (1992). nOn,. 8, págs. 419-427. Editorial Complutense. Madrid

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Aristótelesy la Retórica

Aristóteles,Retórico(Introducción,traduccióny notaspor Quintín Racionero)BibliotecaClásicaGredos,Madrid. 1990, 626 pp.

FERNANDO OREJA(Madrid)

A primeravista, podríapensarsequeestareciénaparecidaedicióndelaRetóricadeAristótelesa cargodel profesorQuintín Racioneroestá,simplemente,de más.No vie-ne, en efecto, acolmarningún vacío, pueshace ya tiempo quedisponemosde otrasediciones,aunquesólo una de ellas, la bilingúe de A. Tovar, estuvieradebidamenteacreditada.Podríapensarse.pues,quesu publicaciónresponde,másquea cualquierotro tipo deconsideraciones,al afán —loable,porotraparte—de la BCO. porofrecercompletassuscolecciones.No hace falta, sin embargo,demasiadotiempo frentea laobraparadarsecuentade cuánerradasson y cuánfuerade lugarestánesasposiblesprimerasaprec~ac¡ones.Y estejuicio seríael mismosi nosatuviéramostan sólo al es-mero y cuidadocon queha sido vertido el texto y ala inusitadacalidad,precisiónypertinenciadel amplio y completo estudiointroductoriode 150 densaspáginas,queporsi mismoes ya todaunamonografía,dondeseabordantantolos problemasfiloló-gicosatinentesa la composicióny datacióndel texto,como los problemasfilosóficosvinculadosasu interpretación.

Muy posiblemente,la interpretacióny la lecturaqueseofreceen eseestudiorepre-sente,porvarios motivos, unacontribución definitiva. Peroel enjuiciamientode enquémedida han sido atendidoslos problemasespecíficosque suscitala Retórica deAristótelesrequiereuna detalladaponderación,y a ello me referiré enseguida.Antesquisiera mencionar,brevemente,un aspectoformal concreto,en cuya importancia.cuandosetratade editarversionesno bilingoes de antiguostextosclásicos,raravez serepara.Toda traducciónes un merosucedáneocuyaúnica función es facilitar el acce-so a determinadasobrasa todosaquelloscuyoconocimientode la lenguaoriginal esdeficiente.La responsabilidaddel traductores, entonces,enorme:comoel lector nopuedecotejar inmediatamente,antecualquierproblema.el texto vertido con el origi-nal, cualquiersesgono advertidodc la traducciónpuededar lugaragraveserroresin-terpretativos.Se trataentoncesdc suplir esacarenciay de paliaresepeligro mediantecuantosrecursosformalesseaposible,y enestesentidoel trabajodel profesorRacio-neroes.ciertamente,modélico.No sólo ha acotadoel texto con un profuso—que nosuperfluo— aparato crítico, sino que ademásha señalizadoconvenientementelosañadidos—de cuya necesidades conscientetodo el que haya leído en griego aAristóteles—,ha fijado en unaextensatabla de correspondenciasla traduccióny dis-tribución de todoslos términosteóricamenterelevantes—puesla regularidady siste-maticidadde su usoes indispensableen todo constructoteórico—, y hahechoexplíci-tos, por fin, con sensatoacopiode razones,los criterios de su traducción, lo cual esunaprácticatanpococomúncomodeseable.El resultadode todo ello, y de lo queenlo sucesivose dirá, ha sido tal, quesin dudaningunaestaedición superaen un largo

Revistade Fllarofta. 3.’ época,vol. y (1992).nOn,. 8, págs.419-427. Editorial Complutense.Madrid

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trechoa todaslasanterioresy estádestinadaaconvertirse,portanto,en la edición dela Retóricade Aristóteles.

La Retóricasecomponede treslibros. El primero seocupadela estructurade la re-tórica, de la concepcióndelos argumentos,y de lasespeciesde retórica (deliberativa,epidíctica.judicial) queresultande la adaptacióna las tresclasesde público. Puestoquela retóricasedirige al público no sólo,comola dialéctica,encuantoquees capazde razonar,sino tambiénen cuantoquees sujetode pasionesy tiene un determinadomodode ser,unapartedel libro II estádedicadaa lo quepodriamosllamar un estudioempíricode laspasionesy del carácter,que proporcionaun catálogode enunciadosplausiblessusceptiblesde ser usadoscomo premisasen los razonamientos.Otra partedel mismolibro seocupade laspruebaspor persuasiónquesoncomunesalos tresgé-nerosoratorios,y ofreceel canonde la pruebalógica.El libro III estudiala forma másadecuadade los discursoscon vistasala persuasión:lasvirtudesesencialesde la ex-presión(las«figuras>’ de la léscis), y la división y disposición (ró.xis), másconvenientedelaspartesdel discurso.Trasestaaparienciade simplicidadconfluyen,sin embargo.unaseriede circunstanciasquehacende la Retóricauna de lasmás peculiaresobrasdel Corpus,lo cual daorigen, ademásde alos ya comunes,a ciertosproblemasespecí-ficos. Es conrespectoaestosproblemas,a si hansido abordadosy de quémodo,comohay queenjuiciarla lecturaquenos ofreceQuintínRacionero.

La peculiaridadde la retóricavienedada.principalmente,porquesu estatutoteóri-co es indeterminado,y, sobretodo,su lugardentrodelasclasificacionesde los saberesy las cienciases extrañamentevariablesegúnlasdistintasinterpretacioneshistórica-menterealizadas.Esto quiere decirque. en los textosde quedisponemos,Aristótelesno nos hadadoindicacionesclarasy unívocasacercadeltipo de saberqueesla retóri-ca, ni de cuáles su objetopropio, ni, porconsiguiente,del tipo de relacionesquecabeestablecerentreella y el restode la filosofía. Esto no seriatangravesi, a faltade indi-cacionesunívocasy efectivas,nos fuera posible deducir su estatutoa partir de otrasinstanciasigualmentefiables. Perotodo pareceapuntara quelaausenciadeunaclari-ficaciónexplícitadel estatutode la retóricano respondeacircunstanciasaccidentales.sino queya para Aristóteleseseestatutoera, cuandomenos,complejo,y no siempreuniforme. Podríasuponerse,también,queesaindefinición no respondeal estadode-fectuosode nuestroconocimiento,carentedesuficienteselementosdejuicio, sino quetal vez seaepistemológicamenteconstitutivade la retórica misma:y si esto es así, elasuntorequiereen cualquiercasounaaclaración.

Ahorabien. el intentode aclararestacuestiónde modoaisladoconnotadaunagraningenuidad.Sedaenexcesoingenuo,enefecto,el creerquetextosde los quenossepa-ra ya el espesorde tantossiglospued¿nserabordadosy asumidosenla inmediatezdeunalecturafrancay confiada.Porel contrario,eí problemadela dilucidacióndel esta-tuto de la retórica sevinculaesencialmenteconotrosdosámbitosmayoresde proble-mas,con los cualesseinterrelacionade tal maneraqueéstey tos otros sólo son nomi-nalmentediscernibles.Se tratade lo quepodriamosdenominarlos dos«ámbitosme-diáticos»conlos quetodapretendidainterpretaciónde la Retóricaha de versenecesa-riamentecomprometida.

El primerode estos «ámbitosmediáticos»tienequever con lassucesivasinterpre-tacionesconquesiglosde exégesishanrecubiertolos textos,condicionandoasínues-tra propiapercepciónde los mismos.La cuestióndelestatutoepistemológicode la re-tóricano puedeser independientede esteprimer ámbito mediático.toda vez queeseestatutohasido definidode modosdivergentese inclusoopuestosendiversastradicio-nes. En la asunciónhistórica de las conceptualizacionesaristotélicas—estaes lacuestión—esasmismasconceptualizacioneshansido reelaboradasunay otravez, ad-quiriendoasítoda unaseriede pregnanciasqueno teníanen susorigenesy con lasqueluego, cuandolasutilizamosparavolveralos textos,operamosunasuertede pro-

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yecciónretrospectivaqueno hacesino falsearel fenómenooriginario.Porello es me-todológicamentenecesariodistinguir entreelfenómenohistórico, el objeto pretendidode nuestroestudio,la retóricaaristotélicaenestecaso,por un lado, y las figurasocon-

figuracioneshistoriogróficas,porotro,queno sonsino las sucesivaselaboracioneshistó-ricasdel fenómeno,quelo transformany recubrencontodala seriede sentidosadqui-ridos araíz de su necesariarecepciónde un régimende saberdistinto de aquélen quetuvo su origen.

El segundo«ámbitomediático»remiteala ya famosacuestióndelassucesivasre-visionesa que,a lo largo del tiempo, Aristótelessometíasusobrasde escuela.Segúnesto,seriaposibledistinguiren todasellassucesivosestratos,correspondientesa suce-sivos momentosen la evoluciónfilosófica de Aristóteles.La estructurade la Retóricahade serentoncesbastantemáscomplejadelo queunadesprevenidalecturadel índi-cepoddasugerir.Si hayestratosen laRetóricahade serposible datarIosdealgúnmo-do parapoderrelacionarlosdespuésconvenientementeconlasdistintasetapasdel de-sarrollo en el tiempodel pensamientoaristotélico.Peroesto,como se sabe,no estáexentodeproblemas.DesdequeJaegeraplicaraen 1923 el métodogenéticoa la gene-ralidaddel Corpus, con dicho métodose ha podido demostrartodo y lo contrariodetodo, y tansólo enel campoconcretode la psicologiaha podido ser descritoconfun-damentoun desarrollodiacrónicocoherente.

El problemadelestatutoteóricodela retóricase relacionatambiénde forma claraconestesegundoámbito mediático.Si el espaciode tiempo queva desdela primeraredaccióndela Retórica—supuestoqueseandiscerniblesestratosdiversosen ella— ala última de susreelaboracioneses suficientementedilatado,es precisomantenerlahipótesisde quela concepcióndesu estatutoepistemológicoha debidovariarconco-mitantementeacomohanvariadolos interesesteóricosde Aristóteles.Y manteneres-to reclama,entonces,unatomadeposturaexplicita conrespectoala conocidapolémi-ca entrelas lecturassistemáticastradicionales,lasgenéticasde Jaegery sussucesores,y lasaporéticas.paradigmade lascualeses la justamentefamosainterpretaciónde laMetafisicapor partede Aubenque.

El estudioconqueel profesorRacioneropresentasu edición de laRetórica no elu-de ningunode estosproblemas,sino quemásbien parecequefuera precisamentelaconscienciade los mismosla quede algúnmodo haorientadotodo su trabajo.Dichoestudiocomienzaplanteandoabiertamenteel problemadelas figurashistoriográficasefectivamenterealizadas,quedejaclarocómo la interpretacióncanónicay casiuni-versalmenteasumidapor la tradición—sobre tododespuésdequeAndrónico dispu-siera,excluyéndoladel Organon, a la Retóricajunto a la Poética en su ordenacióndelCorpus, haciendode ella. así, una mera«preceptivadel discurso»—no es ni la únicaposibleni, casicon seguridad,la másacertada.Dehecho,es el pesohistórico de esaconcepciónlo queha imposibilitado sistemáticamentedurantemuchotiempounade-bida aprehensióndel fenómenode la retóricaen el mundoclásicoy, particularmente.del estatutoteórico quele atribuyeraAristóteles. El tradicional desinterésfilosóficopor la retóricaesconsecuenciadirectadeesatradiciónexegética.Sin embargo,la meraconstataciónde la existenciade otrasinterpretacionesrealizadasen la antiguedad(yreproducidasactualmente,en su orientación,en el ámbitodeun movimientode recu-peraciónde la retórica),quevinculabana estadisciplinaya conel campodela lógica.ya conla filosofíaprácticay la política, esun buenmotivodedudaconrespectoaesaconcepción.Encualquiercaso.se nos dice, es necesariaunacdtica de esoslenguajesquemediatizannuestroaccesoa la Retórica, a fin de quela puestaen cuestiónde las«lecturas»acumuladasa lo largo de la siglos permitarecuperarel horizontede pro-blemashistóricosconcretosquedefinenel espaciodelas«escrituras»deAristóteles.Sise quiere lograr una interpretaciónlo más adecuadaposibleal fenómenohistórico,másallá de laslecturastradicionalmentesuperpuestasal lenguajeoriginario y porde-

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trásde las configuracioneshistoriográficas,entonceshay queafianzarel texto en elhorizonteespecificode su escritura,puesprecisamentees en relaciónadeterminadosproblemasconcretoscomoel texto adquieresu sentidopropio. Se tratade un impor-tantecambiodeperspectiva:relacionarla interpretación,la lecturadeltexto,no con loperenne,no con un hipotético horizontesuprahistóricode inteligibilidad, sino con lacontingenciahistóricamentedeterminablede su producción.para narrar,genealógica-menteestavez, su sentidomundano.

El profesorRacionerosacaala luz esehorizontede problemasconcretos,en rela-ción alos cualesel texto habríaderesultarinteligible,medianteun análisisdelasnoti-ciasquenoshanllegadodel Grilo o Sobrela Retórica, uno deaquellosdiálogosexotéri-cosconlos queAristótelesseinició en la filosofía, tal vez el primero.situadoporente-ro aúnen lascoordenadasde la Academiaplatónica. Dichoanálisispermite estable-cerdoslineasfundamentalesenrelacióncon la interpretaciónde laRetórica. por unaparte,queel horizontede la retórica,en general,esel horizontedela acciónpública,yse inscribede lleno, portanto, enel debatepolítico sobrela paidela quehabíaenfren-tado a Platón con la sofisticay con Isócrates:por otra parte.quedichodebatese pre-sentaenel marcoplatónicoen la forma dela demandade un criterio únicoqueper-mitajuzgar la moralidaddelasacciones.Seránestosdosaspectoslos quehaganposi-ble comprendercuál esel origendela preocupacióndc Aristótelespor la retórica,y losqueproporcionenun buen punto de partidaparaseguir,desdeallí, los rastrosde sudesarrollo.La retórica,segúnestemodeloplatónico.aparececomoun mododerivado,comounaformapsicagógicadela dialéctica.La pretensión.ya lo hemosdicho,es la deencontrarcriterios veritativosparalos bienesconformea los cualesseorientanlasac-cionesquepermitansometera éstasa cualificación moral. Todo discursoverdaderoha de arraigarenla estructuraeidéticade la realidad,y sólo enla designaciónsemán-tica deeseplanode referenciaadquierenlos discursossu estatutode verdaderos.Ellosuponela aplicabilidaddeun mismocriteriodesignativodeverdadtantoal ámbitodela cienciacomoal de la éticay la política. El ordeneidéticoesel referenteontológiconecesarioy únicocon cuyo raserosondiscriminadoslos discursosverdaderosde losfalsos, la cienciade la ilusión, la retórica filosófica de la cosmética.Aparecen,pues.identificadastantola esferadel conocimientocomo La de lapraxis en su comúnrela-ción al ordenmásrealdel serreproducidopor la dialéctica:la única forma depersua-sión retórica es la queresultade los discursosverdaderosmodeladossegúnlos cáno-nesdialécticos.

Así pues,desdeel punto de vista platónicoadoptadopor Aristótelesen el Gr/lo, lapretensiónde encontrarcriterios veritativosparalos bienesqueorientanla conductaconduce,en virtud de unadeterminadaconcepciónde la verdad,a un sometimientodela retóricaa la dialéctica,y estaoperaciónesefectuadaenel marcodeun debateso-bre la paidela en confrontacióncon otrasformasde retóricaque, careciendode crite-nosveritativosuniversales,no rebasanel nivel de lasopinionesy no podríanofrecer.portanto,un modelototal y unívocodeconducta.Enel fondo de la preocupaciónporla retóricase halla,pues.el problemade la paidela. y conectadocon él. el del tipo deverdadqueconciernea los problemaséticos.

Es,pues,en relacióncon estascuestionescomo hayqueafrontarel estudiode LaRetórica. Peroes el texto mismo el que presentaahoraunadificultad interna —queconciernealo queaquí he llamadoel <‘segundoámbito mediático,,—.decuyaresolu-ción dependeráenbuenamedidael sentidogeneralde la interpretación.Es aquídon-de el tipo de salidaaun problemaaparentementesólo filológico implica ya un impor-tante sesgode la interpretaciónposterior.Efectivamente,la Retórica, comotodaslasobrasde escuelade Aristóteles,carecede unidad literaria al modo comosolemosen-tenderesto.Contienerepeticiones,tratamientosparalelos.constructosteóricosaparen-tementeinconciliablesqueparecenrespondera intencionessistemáticasdiversas..,en

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suma,ofrecesignossuficientesde habersido elaboradaalo largode un períodorelati-vamentedilatadodetiempo. Peroestaconstataciónno basta.Hayquepreguntarse.enprimerlugar. si sonaislablesde un modo satisfactoriolos estratosquecabesuponerquela componen:en segundolugar.si estosestratossonsusceptiblesde ser datados,puessólo ental casopuedesereficazunaperspectivadiacrónica.Porúltimo, supuestoquelos estratosscansatisfactoriamentcdiscerniblesy quepuedanserdebidamentefe-chadosy relacionadosasíconel desarrollotemporalde la filosofia de Aristóteles.aúnesprecisoexplicitarla perspectivametodológicaquesubyaceatal análisis,pueslos re-sultadosseránen buenamedida deudoresde ella.

La primeratareaesabordadaporel profesorRacioneroen un alardede erudicióny perspicacia.con la minuciosidaddel filólogo y la penetracióndel filósofo. Se distin-guen.enefecto.dosestratosdiacrónicamentediferenciadosen los libros 1-II. y el pun-to de apoyode la distinciónes la existenciade un dobleprogramade la lógica de la ar-gumentaciónretórica.El primero de estos programaspresuponeel modelo de Tópicos(identificablecon elcursoacadémicosobreretóricaqueimpartieraAristóteles),y el se-gundoel modelo deAnalíticos, El libro III constituirlaun opúsculoaparte,contempo-ráneode la redacciónde esaprimeraRetórica que presuponelos Tópicos,y que sólomástardehabríasido integradaal conjunto.La dataciónde ambosestratoses factibley ha sido realizadade unamaneraconvincente.Restaahorapreguntarporel métodoconformeal cual sonelaboradosestosdatos:peroantesse ha de constatarqueel prin-cipio hermenéuticopuestoen juegoen esteestudiode la Retórica introduceen la yatradicional polémicadel genetismoun conjuntode novedadesdignas de ser destaca-das.

Frenteal sistematismoexegéticotradicional, la introducciónde la historicidady ladiacroníaen el interior de lasobrasde Aristótelespor partede Jaegera principios desiglo significó toda una revoluciónhistoriográficacuya importanciaapenascabeexa-gerar.El métodotradicional presuponíael sistemadadode unavez portodas,y la in-terpretacióndebíadescubrirese sistemaen cadauno de sus movimientos medianteunaejercitacióndesbordantedelcomentario:cualquierpresuntacontradiccióno cual-quier dobletratamientoera resueltosiempreen beneficiodel sistemaatemporaldefi-nitivamentedado.El métodogenéticode jaeger.al introducir la diacroníaen los tex-tos,produjoel efectoextremocontrario,y variasgeneracionesde estudiososdedicarontodossusafanesa cuestionarla anteriorsistematicidadpresupuestay a fragmentarin-definidamentelasobras:hastatal puntoproliferaronlas rupturasy sehizo imposiblehallar un criterio de integraciónparaellas,queno sólo se suponiaquelasobrasaca-démicascarecíandeunidad literaria, sinoqueademástoda posibleunidadsistemáticau homogeneidadespeculativaquedabairremediablementeperdidaen su sometimien-to ala metodologíadel intérprete.La objeciónmásclaraqueseha hechoaestetipo delecturases que. aun siendo factible la distinción de intencionessistemáticasdiversasque puedenofrecer un criterio interno adecuadopara una cabalestratificación—

comoclaramentesucedeen la Retórica—,aúnasí, lo cierto es quelasobrasprogresi-vamentecompuestasy revisadaslo han sido siempreporel propio Aristóteles. Estoquieredecir queAristótelessigue siendounitariamenteresponsablede las mismasyque, por más quesu composiciónseacompleja—o precisamentepor ello—, al finalhanadquiridoel aspectoqueAristótelesmismo quisodarles.La estratificaciónessólola mitad del trabajo.La cuestiónno es ahoramultiplicar las rupturasy los niveles,si-no. reconociéndolos,inquirir por el criterio en virtud del cual pensóAristótelesquematerialestanpretendidamentediversospodíanentrara formarpartedeunasolauni-dadestructural.Estaactitud,a la vez queasumelos éxitosdel métodogenético(pon-deraciónde la importanciade las relacionesde Aristótelescon el platonismoy de losescritosjuvenilesacadémicos,reconocimientode la historicidaddesu filosofía), no re-niegadela posibilidaddeunainterpretaciónsistemática.La búsquedade unaexplica-

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ción unitariay comprehensivaesun principio hermenéuticoqueno tienepor quéelu-dir ni la diacroniani los problemasde composición.Preguntándoseporel criterio in-tegradory reconociendola diacronía.estaactitud sehalla en el justo medioentredosposturasextremas,comola virtud, y el haberacometidoel análisisde la Retóricadesdeestascoordenadases una de las contribucionesmás valiosasdel trabajo de Q.Racionero.

Desdeel puntode vista acabadode explicitarpuedeabordarseahoraunainterpre-taciónglobal del texto de la Retórica quese nos ha transmitido.Y, en efecto,por rela-ción al marcoplatónicodel Gr/jo antesesbozado,enel estratode la Retóricaasimilableal modelo de Tópicos.el planode referenciade los discursosha sufrido un desplaza-miento. El planode referenciainmediatoes ahoraeí sistemade lasopiniones,un pla-no lingílístico que.pesea todo.conservael conceptodesignativoplatónicode verdad.sólo queredefinidoahoraen términos de probabilidad.Lo plausible.conformadoalsistemade creencias,seequiparaa lo probable.puesel sistemadecreenciasduplicadealgúnmodo al sistemade la realidad.La diferencia,segúnestemodelo,entrela cien-cia,porun lado,y la dialécticay la retóricaporotro, no estáenla remisióninmediataporpartede la primeraal planoontológicode referencia,sino enqueella partede pre-misasquese componende términossaturados,es decir, en los cualesla identidaddela definición es perfectay no haycontradicciónposible.La dialéctica,en cambio,notratade lo necesario,en estesentidodicho,comolo hacela ciencia,sino de lo plausi-ble. pues lasdefinicionesconqueoperasi estánsujetasa una posible contradicción.Ahora bien la dialécticarequiereentoncesun complemento.En tanto quela dialécticase ocupade los enunciadosprobablesdesdeel puntode vista de su función designati-va, la retóricalo hacedesdeel punto de vista de lascompetenciascomunicativasdellenguaje.La primera alcanzacomoresultadola verosimilitud, la segundala persua-sión. Se trata, pues,de dossaberescomplementariosquerespondenasíal dobleestatu-to referencialdel lenguaje.De estemodo la retóricase presentacomo unatécnicadeseleccióndeciertotipo deenunciadossusceptiblesde entraraformar partede razona-mientospersuasivos.Esatécnicaes la de los lugares.cuyaredes especificadaa partirde un ordenamientodicotómico, segúnlos diversoskW. de los génerosde discursos.En los lugaresasíobtenidostiene lugar la transferenciadelascompetenciasdesignati-vasa laspragmáticasen lasproposiciones.y es de esoslugaresde dondese obtienenlaspísteiso enunciadospersuasivos.Los tópoi son instanciaspuramenteformales,y laspisteis apartir de ellos obtenidassontales,no porsu significado,sino por lo quetienende comúnal habersido extraídasdeesostópot Ellos puedenserespacioslógicos paralaspísteis (sedesargumentorum).o bien instanciasformales de relaciónentrelas pisteisqueprocuranel criteriodediscriminaciónentrelos razonamientosválidosy los mera-menteaparentes(sedesargumentationisj.Conformea estemodelo de Tópico.~ los únicosargumentosadmisiblesson aquellosqueresultanpersuasivosen virtud de lasinstan-ciasformaleslógicasdedondehansido tomados,y queestánreferidosnecesariamen-te al asunto(prágma.)del discurso.Los elementosemocionalessonexcluidosradical-mente.

Estaconcepciónde la retórica conserva,defendiéndolos,si bien segúnunosplan-teamientosdiferentes,los idealeseducativosplatónicos.En efecto, la retóricaperma-necearraigadaenun conceptodesignativode verdad,de dondeobtienesu legitimidad.quela desvinculade la erística,y aunqueno es posible referirinmediatamenteesaver-dadal campode los problemaséticos,sí es posible fundamentarla mayorverosimili-tud —probabilidad—de la virtud y del bien.

Hastaaquí,pues.el análisisdelprimer modelode retóricaconcebidopor Aristóte-les, tal comosereconoceen nuestrotexto. Ahora bien, en estemomentode la investi-gación el profesorRacioneroplanteauna interesantetesis con respectoal libro III (oPeri léxeos, tal comoes nombradoenel catálogode Diógenes),del cual sabemosque

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fue compuestoindependientementey sólo despuésintegradoal conjuntode la Retóri-ca- La tesis afirma que,por susimplicaciones,el Peri léxeosllevó aAristótelesa la con-vicción de quesu primeraretóricaerainsuficiente,y quela reformulacióndela téchneretóricaexigida por lasconclusionesdel Peri léxeoshabría de dar lugar a una nuevaRetórica, estavez en los libros quenoshan llegado.

El libro III trata, enefecto,de la formade los discursos,y del modocomoéstapue-de hacerqueresultenmáspersuasivos.Esto es aparentementeinconciliableconla re-tóricasegúnTópicos,parala cualla persuasiónno puedeprocedermásquedelpragmao asuntode los argumentos,seleccionadossegúnel métodode los lugares.El proble-ma esentoncescómolaforma delos discursos,ademásdelprágma,puederesultarper-suasiva.A partir de la definición platónicade la léxis comomimesis,es observableundesplazamientoen el libro III. expresiónde un tránsito fundamentalen la concepciónaristotélicadel lenguaje,segúnel cual el lenguajedejadeser definidocomomimesisypasaa serlocomosflmbolon:diversasformasde l&is todaslascualesremiten del mis-mo modo al asuntodel discurso,puedenser signos,a la vez, de diversosestadosdeal-ma. Y esaremisiónde la léxisa los estadosdel alma(al éthoso talantedel orador,o alos caracteresfrihe.) y laspasiones<‘páihe.) de los oyenteses lo quela formade la expre-sión añadeal asuntode los discursos,y mediantelo cualelladevieneforma persuasiva.

Así, junto a los enunciadospersuasivosquelo sonporhabersido seleccionadosse-gún la técnicade los lugarescomunes,apareceahoraunanuevaclasede enunciadospersuasivosquelo son,no porqueacontezcanenun tópos.sino porquecontienenellosmismos esetóposen cuantoqueenunciadosespecíficos.A la técnicade seleccióndeenunciadossusceptiblesde entraraformarpartedelaspremisasde los razonamientosretóricosa partir de los lugarescomunes(ektópon),se añadeotra queprocedea partirde enunciadosespecíficos<‘ek protáseon)producidospor la pluralidad de remisióndela léxis? Estenuevopuntodevista pareceexigiruna reformulaciónde la técnicaretóri-cade selecciónde enunciadospersuasivos,la cual requiere,a su vez, un contextoepis-temológicodistinto. Y tal reformulaciónesla quedarálugarala revisióndela Retóricaquereconocemosen el segundoestrato,y cuyo nuevocontextoepistemológicolo pro-porcionanlos Analíticos.

De la remodelaciónanalíticadel proyecto retóricoresultaunaorganizaciónde laspísteis en un triple ámbito: junto a los enunciadospersuasivospor el prágmadel dis-curso.los únicosválidos segúnel anteriormodelo,semencionanahoraotros tomados.no de lugares,sino de especiespropias,comoson los queremitenal éthosde! orador,ylos quelo hacena los érhey páihedel auditorio.

La remodelaciónseñaladano da lugara puntosde vista contradictorios,ni tampo-co resultade una meraampliaciónde la anteriortécnicade selecciónde enunciados:más bien el nuevopunto de vista es un desarrollocoherentedel anterior. Aparecenahorados modosintegradosde selecciónde la písteis.Pueslasespeciespropiasno sonutilizadasen tantoquepropias.sino,en lo quetienendecomún,en cuantoquepue-denserasimiladasa tópicos. El criterio integradorparaunainterpretaciónsistemáticaque. pesea todo, reconozcatosestratos,apareceaquí: tanto en el métodode los luga-res comoenel de las especies,lo esenciales el usotópicodelos enunciados,y la finali-dadde ambosmétodoses procurarpremisasparalos razonamientosretóricos.Preci-samente,la estructurade los razonamientosretóricosno se modifica, aunquesi la téc-nica —y el modelo teóricoen queella se basa—de búsquedade premisas.

Perolo másrelevantedel nuevomarcoepistemológicoes la reinterpretaciónde lanoción de probabilidadque, preservandoel criterio designativode verdad,habíadedesmarcara la retóricafilosófica deotrasformasde retórica.Reasumidoahoratodoeluniversode lo persuasivocomoconjuntode probabilidadesy designossegúnlos Ana-liticog a todo eseuniversole correspondeun fundamentológico-ontológicoqueadoptaahorala formade una¡opica malar cuyafunción es determinarpreviamentelas regio-

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nesontológicasenqueacaecenlos modosdela probabilidadreal. Estatópicaacota—

tal es su función—los limites del fenómenode lo persuasivomediantela explicaciónde lascondicionesnecesariamentecomunesa todoslos enunciados,salvaguardando.así,la necesaria«cuotadeverdad»paradesmarcarala retóricafilosófica de otrasfor-masde retórica.

Más interesanteaún es comprobarde qué modo,en el tránsito de un modelo aotro, los tresgénerosde discursosse vanadaptandoal paradigmadela oratoriadelibe-rativa. Con granminuciosidad,QuintínRacioneroha mostradocómola retórica,deserunatécnicatendentea fundamentarenunciadosque cualificaranmoralmentelasacciones,acabaconviertiéndoseen el órganon de la razónpráctica.enel instrumentode la deliberaciónpública. La retórica acabasiendo el medio de fundar decisionesprácticasen relacióna lo que, pudiendoserdeotra manera.dependede la accióndelhombre.Paralelamenteacomolasvirtudeséticasresultandel control racionalde laspasionesy deseos—de ahíel dobleestatuto.ético y dianoético.dela phrónésis—,la re-tórica. y lo persuasivoen general,seconcibecomo instrumentoracionalde interven-ción. enel ámbito delo público, sobrelos factoresirracionalesdela conducta.La retó-rica vieneafundar,en fin, unalógicadela decisióny un mediode racionalizacióndelos discursosqueintroduceunadistanciaobjetiva—el fundamentodela probabilidadde lasopiniones—en la confrontacióndiscursivade la vida pública.

Si la retóricaes un ordenteóricoaplicado,la transferenciade los modos teóricosqueencuadranel fenómenosobre el cual dicho ordense aplica, ha de conducira latransformacióncorrelativadel estatutodeesemismoordenteóricoaplicado.El métododeAristótelessiempre,comose sabe,ha de serel adecuadoala naturalezade su obje-to propio,y. portanto,la retórica,quepuedepareceruna«lógicadegradada»,no esst-no el método—la lógica— másadecuadoa su objeto. En una ¿ticaintelectualista,laretóricasc reducea unaformapsicagógicade la dialéctica:bastaconocerbienqueex-plicita la dialécticaparaelegirlo: en unaéticacomola aristotélica,parala cual en ladefiniciónde lasvirtudeséticasentrana formarparteinstanciasmáscomplejas.la re-tóricase desplazaal ámbito de la filosofia práctica,comoinstrumentocapazde con-ducir razonablementelos elementosirracionalesdel alma.

Aristóteles,aquí comoen otros campos,sevincula directamente,al incluir en esecasoen la retóricaotraspísteis referidasa elementosirracionales,conla tradiciónpre-platónica.con la sofísticaahora,obviandoaparentementea Platón.PeroAristótelesreasumeesatradiciónquePlatón habíasin másexcluido—estoeslo importante—se-gún los moldesdel platonismo.La retóricaaristotélicaconservala función educativaquePlatón le habíaatribuido:aunquehayavariadoel marcoontológicode referencia,esemarcosigueexistiendoy siguefuncionandocomocriterio mcta-lógicoparala dis-criminaciónde los discursos.El desprecioplatónicopor la sofísticay por la retóricadeIsócrateses paralelo. precisamente,a la constitución del objeto trascendentede laciencia —las ideas—,cuyaposesiónasegurabatanto la práxis justa como el conoci-miento verdadero.En esecontexto,la reasunciónaristotélicade esasotrasformasderetórica—cosméticas,diría Platón— representaunadefinitiva victoria del ideal filosó-fico depaidela.

Sin duda,aún estápor hacerseuna historia de la retórica antigua.al margendetantasconfiguracioneshistoriográlicas.dentrode la cual sólo cabalmentepodríaen-tendersela Retórica de Aristótelesy su granimportanciahistórica.Tal vez hayasidouna visión excesivamenteunilateralla quehapropiciadoel descréditode la retóricayla incomprensiónsistemáticadela queha sidoobjeto.Acasotansólo en relaciónconotros idealeseducativospuedaentenderseen susjustos términosla retóricaaristotéli-ca. Y. desdeluego, habríaquedelimitara la filosofía mediantesusconflictos exterio-res,sólo encuyascoordenadasel proyectodeunaretóricafilosófica mostradaconni-tidez suscontornos.Frentea unaretóricadesfondada,comolasofistica,parala cualel

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lógos es algocuyamaterialidadno remitea nadamás alláde si misma,y parala cualel ámbitode lo público esel ámbito absolutoen el quese determinatodaconsistencia,la retórica filosóficade Platón es un intento de fundamentarel ordenmedianteel re-cursoal arraigoen la verdadsignificada,memorizada,porciertotipo dediscursos.Laretóricade Aristóteles,renunciandoa las ideas,escindelasesferasdel sery delvalor ydesplazasu horizontedesdela estructurade la realidada lasestructuraspsicológicasdel carácter:perotambiénconserva,con todo,un elementoobjetivodediscernimiento,representadoenla última redacciónde laRetóricapor lo quehasido llamadola Tópicadelfundamento.En todo caso,no hayduda,situadosen los márgenesde estos nuevosplanteamientos,queun importantecapítulode esahistoria, queaúnestáporhacerse,de la retóricaen el mundoantiguo ha sido impecablementeseñalizadopor esteestu-dio y estaedición de la Retórica de Aristóteles.

Y aúnhabráquien diga,despreciandoel trabajo riguroso, la precisióny la minu-ciosidad,quelatradición filológica esdespreciable:habráquizáquienarrojándoseenlos brazosde las trivialidades recibidasy nuncacontrastadas,habiendoleído apenasunospocostextos,seprecipitehacialos diagnósticosgeneralesa propósitode lahisto-na de la cultura, condenandocon gestotorvoy no sin ciertacondescendencia,los de-signiosmalhadadosdeOccidente.A quieneslanzanpequeñosalocadosguiñosal uni-versode esemodohabríaquerecordarlesquela revisiónde lastradicionesy lacríticade la metafisicasólo puedeprovenir,sin excesivaspremuras,comoconclusiónpositi-va de un trabajoserio, rigurosoy efectivo. Por lo demás,ya lo decíaNietzsche.otrogran filólogo: quelasgrandescosassólo se logran mediante«pequeñasverdadesenapariencia,establecidaspor un métodosevero>,.