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  • AÑO 1918

    1.AS INVASIONF,S DE MIí,D1U EN 1918.-Empecemos por indi-

    car que, por lo que al Mildiu se refiere, el aÍlo 1918 fué aún

    más benigno que el anterior ya que las condiciones meteoroló-

    gicas no fueron muy propicias para su desarrollo. Las invasio-

    nes de dicha criptó}^ama no revistieron, pues, mucha impor-

    tancia y los viticultores pudieron defenderse perfectamente de

    ella para lo cual contaron también COIl más productos cúpri-

    cos que en las anteriores campañas. l:n cambio las dificultades

    para luchar contra el Oidium fueron en aumento, como se de-

    talla en el lu^ar oportuno de esta Memoria, a causa de la ex-

    traordinaria escasez y carestta de.l azufre que aconsejaron a

    este Establecimiento a desarrollar la campaña que, en este

    mismo volíimen, relacionamos m^s adelante.

    No obstante, no dejG de presentarse el Mildiu en estos viñe- dos y especialmente en el constituido por este Campo de ex- perimentaciones cuyas cc^pas por su ^ran frondosidad, aumen- tada en este año por los abonos aplicados, constituyeron te- rreno muy propicio para su desarrollo hasta el punto de que las vides dejadas sin tratamicnio ali;uno, como testii;os, en las parcelas destinadas a experimentaciones contra cl blildiu, lle- garon al final de la campafia con la mayor parte de sus pám-

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    panos destruid^s y con pérdida también de numerosos raci• mos, según detallaremos más adelante.

    Hicimos también este año un estudio acerca de las invasio. nes acaecidas y sus períodos de incubación que, comparado con el correspondiente a 1915, revela las grandes diferencia^ entre una época vegetativa tan lluviosa como la de este año ^ la seca y cálida que caracterizó el de 1918. F.ste estudio vi.eut incluido en el gráfico, que en el anterior tomo de esta Mema ria hemos insertado, referente también a otros particulares in^ teresantes y que, para comodidad del lector incluimos tambiéd , adjunto en este tomo (Lám. 18 - III). Observando la parte qut al Mildiu se dedica en dicho gráfico, se deduce que si bién la^ lluvias del 24 de Abril y del 6 de Mayo pudíeron haber aca. rreado invasiones, especialmente esta última por el desarrollo que presentaba^a ya los brotes, no tuvierou lugar y por esto las señalamos en el gr^áfico como hipotéticas. Lo rnismo sucedib con la lluvia del 19 de Mayo, cuya invasión hipotética, po^ error de copia, no está incluida en el gráfico.

    Las primeras manchas de aceite que nos fué dado observa^ en las cepas testigos lo fuerou el dfa 5 de Junio, de cuya lluvi^ como de la del dfa siguiente resultó la aparicióu de las eflorea cencias o manchas blancas en esta última fecha. La infeccióc debió tener lugar en el período lluvioso del 2G a 27 de Mayo correspondiendo, por tanto, a esta primet•a irtuasión, un períodt de incubación de 9 a 10 dfas.

    Era de temer que las mismas Iluvias del 6 de Junio produja' ran una nueva invasión pero los fuertes vientos del últim0' cuadrante que las sucedieron y que acarrearon gran sequedal' en el ambiente, seguramente la evitarori o a lo menos, no ob servamos nuevas manchas en las cepas testigos hasta el 25 ^ Junio aparecidas merced a las nieblas y elevado grado higrornb trico precursor de la Iluvia de este último día. F,sta segunJ inaasián debió realizarse merced a la lluvia del dfa 17 corra pondiéndole, p^r tanto, un periodo de incubación de 8 días.

    Nuevas manchas de aceite hacen su aparición en las cept« testigos los dfas 3 y 4 de Julio, cuyos intensos rocfos, como^

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    del dta siguíente, dieron por resultado las tnanchas blancas aparecidas en los días 4 y 5. La infección correspondiente a

    esta tercera inva.sión debió realizarse con la lluvia del 26, o qui- zás con la del 25, del mes de Junio anterior, con una incuba- ción de unos 8 días. , La lluvia del primero de Julio provocó una nueva inuasí6n,

    la cuarta del año, cuyas manchas de aceite aparecieron los días 6 y 7, cuyos fuertes rocfos, asf como et del dfa 8 provoca- ron la aparición de las efloresc.encias blancas, correspondiendo un perfodo de incubación de unos 7 dfas. 1;1 heeho de aparecer eflorescencias en dfas consecutivos, sienrlo el pri ►nero de ellos aquel en que aparecieron las primeras manchas de aceite, se ex- plica por el hecho de ser provocada la eflorescencia por el ro- cfo y no afectar éste, con suficieute intensidad, a toda la cepa.

    La quí^^ta invasió^i de 1918 la provocó en este Campo de ex- perimentaciones, ia lluvia del 9 de Julio, apareciendo las man- chas de aceite a ella correspondientr^s los dfas 14 y l5, cuyos intensos s•ocíos ocasionaron también la aparición de algunas eflorescencias en los órganos por ellos afectados, no hahiéndo- se presentado nuevos rocíos hasta el 18 en que aparecieron nuevas manchas btancas. El periodo de incubación fué, en con- secuencia, de unos 6 días, el menor que hemos registrado en este Campo, faciliiado por óptimas condiciones higrométricas y termométi•icas.

    Una nueva séria de manchas de aceiie aparecieron el 29 de Julio acompañadas por otra de manchas hlancas aparecida merced a los intensos rocíos del mismo día y del siguiente. Esta sexta invasiGn ae realizfi merced a la niebla de la noche de123 al 24 de Julfo correspondíendole, por tanto, un período de incubación de 6 días.

    Y, por ^iltimo, la lluvia del 2 de Agosto, ocasianó una sépti- ma invasión cuyas manchas de aceite se revelaron los dfas 8 y 9, apareciendo las blancas en este último y el siguiente en que se presentó el rocío con bastante intensidad. El período de in- cubación fué, en consecuencia, de unos 7 días.

    Estas dos últimas invasiones, especialmente la sexta, fueron

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    rnuy poco intensas y ya, en el resto de la ve^etación de 1918, no se reveló la presencia de nuevas manchas.

    Con los datos auteriores podemos formar, corno en 1915, e^ adjunto estado, 13 - III, resúmen de invasiones y per(odos dt incubación:

    Est. 13 - I(d

    INVASIONES llE MILDIU Y r'ERÍODOS DE rNGL3BACIÓN DE I.AS MISMASy

    EN 191ó, ES ESTE CAMPO DE E7CPERrñ[ENTACIONES

    ^ Invasimties

    -__.___ __._. Epoca áe ia aparición

    I purictón

    ^ ' ^

    Nqmero de t°s áe la

    incubación cle, Su época ma^cbas eu dfas

    orden

    1 26 - 27 Mayo ... 5 Junio ..... 9 a 10

    2 ]7 Junio . . . . . 25 Junio . . . . . 8

    3 25 - 2^ Junio ... 3- 4 Julio .... 8

    4 1 Julio. . . . . . 6 - 7 Julio . . . . 7

    5 9 Julio. . . . . . 14 -15 Julio. . . . 6

    S 23 - 24 Julio. . . . 29 Julio . . . . . 6

    I^` 7 • 2 Agosto . . . . . 8 - 9 Agostb . . , . 7

    •hRATAMIENTOS CONTRA F.I, MlLD1U, EN 1918, EN ESTE CAMPQ

    r)E EXPERIMEN'CACI4NES.-I;rl e5te n[^O Se de9tinarQn, COnfOCrnE

    detallaremos mas adelarlte, las parcelas I3 A a 1G 13 a ensayos de diversas fórmulas contra el Mildiu y las 25 A a 28 II a los de distiatas fól•mulas, contra el Oidium. De las restantes par celas, tas i A a 12 R y 21 A a 24 I^ todas inclusive y con mi^ ras especialmente diri^idas a estudiar en ^ran escala el com^ portamiento contra el Oidiurn de los caldos mixtos rnildiuiei^ das y oidiumicidas, se trataron, en el transcurso de la vegetacióq

    las síete I(neas m^s orientales de cada una de eltas exclusiva

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    mente con caldo bordelés neutro al 2 % de suifato de cobre y las siete occidentales con caldo mixto constituido añadiendo, a la disolución de sulfato de cobre al2 ó, polisulfuro de cal y neutralizando luego con lechada de cal hasla indicios de color rosa en el papel de fenolftaleina. E1 polisulfuro fué ela- borado por este )►stablecímiento siguiendo las instrucciones recomendados por el mismo en el tratado del que suscribe so- bre el «Oidium de la vid• y ddda su densidad de 20 grados Baumé fué añadido, en el primer tratarniento, a la dósis del 3% en volúmen pero, en vista de que a esta concentración ocasionaba qnemaduras, especialmente en los pámpanos tier- nos, en los tratamientos sucesivos se añadió solaruente al 2 por ciento en volíuuen a cuya concentración ya no qut•mab..r o las quemaduras eran muy leves. I,as restantes parcelas fueron tra- tadas integramente con caldo bordeles neutro al 2%.

    Cuatro fucron los tratamientns generales yue dimos en este Campo, en 1918, contra el Mildiu, en la forma que acabamos de exponer y en las fechas siguir.ntes : Uado el crecimiento de brotes, el descenso de temperatura y grandes humedades IlOC- turnas se empezó el primer tratarniento el dfa 2 de Mayo en previsián de un carnbio de tiempo, present^ndose, efectivamen- te, alguna 1{uvia los citas ^4 y ^i y algo más imporiante el G en que acabG de aplicarsc dicho h•atamiento. I:I segundo se su- ministró del 22 al 2^i dc Mayu en vista del gran desarrollo fo- liáceo; la oportunidacl de este tratamiento quedG demostrada por las grandes lluvias presentadas, los días ^fi y 27 (E:s decir los siguientes a aquel en c{uc se acabfi de dar) yne, como he- mos visto, dieroiti lugar a l.r priu^era invasión dcl .rtio en lus cepas tesli};os dc este (,ampo. i?l tercer tratamiento se preparfi el día 1:'i de •lunio al oliservarse Un posihle cambio dc tiempo, dado el descenso notablc de temperatura eon humedad, em- pezándose el lti (c^n duc efectivamenle llovió algo como tam- bién el 17 cuyas lluvias ocasionaroa la segunda invasiGn del año según vicnos anteriorrnenle) y terminiaudose el 2'L. Late constituyG el tratan^ienlo post-lloracifin yue es uno de los que eon más interés recomendamos en nuestro tratado sobre •EI

  • Mildily de la l^ida, Por último, al presenlarse la