antropologia filosofica - .veremos en la unidad I. 2 S. Th., I, q. 75, ... con las que tropieza el

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  • Ilustracin de tapa: Nstor Villar ErrecartDiseo grfico: Dis. Araceli RossottiDiseo Pedaggico: Prof. Valeria Mara Celeste Fernndez,Prof. Alberto del Valle UtreraSupervisin de Contenidos: Vicerrectorado de FormacinCorreccin: Prof. Carina Andrea Fernndez San MiguelCoordinacin Tcnica: Nstor Gabriel BautistaCoordinacin General: Lic. Adrin Nelso Lomello

    Queda hecho el depsito que dispone la Ley 11.723.Prohibida la reproduccin parcial o total de este libro, sutratamiento informtico y la transmisin por cualquier for-ma o medio, ya sea electrnico, mecnico, por fotocopia,por registro u otros mtodos, sin el permiso previo y porescrito de los titulares del copyright.

    by Universidad FASTAISBN N 987-20294-6-6

    Secretaria de Proyeccin UniversitariaUNIVERSIDAD FASTAAvellaneda 3341B7602HDQ - Mar del Plata - Repblica ArgentinaTE ++54 223 4757076www.ufasta.edu.ar/proyeccionproyeccion@ufasta.edu.ar

    Aprobada provisoriamente por Res. Min. N 456/91 conforme lo establece en el art. N 64 de la Ley de Educacin Superior 24521

    IMPRESO EN ARGENTINAPrimera Edicin - Octubre de 2003Imprenta: Editorial Martn, Catamarca 3002 Mar del Plata, Repblica ArgentinaTel 0223 4752173. E-mail: editorialmartin@speedy.com.ar -

  • Este curso ha sido preparado para principiantes, entendindose aqupor tales a aquellas personas que abordan el aprendizaje de los princi-pios, es decir, de las verdades fundamentales, segn las cuales se comprendeluego todo lo que nos sale al paso.

    Aunque no se requiere formacin filosfica previa como condicin sine quanon s se exige o pide cierta disciplina de estudio, ya sea la que se hayaadquirido en el ciclo de enseanza media, o durante los aos de vida universi-taria (o nivel terciario).

    Y si an no se ha tenido disciplina de estudio, podr accederse bajo la condi-cin de una firme decisin para adquirirla. La explicacin es muy simple: setrata de abordar una ciencia y no un mero comentario asistemtico.

    Podramos precisar entonces, los tipos de destinatarios de este curso: alum-nos de los ltimos aos de la escuela media (Polimodal); alumnos de nivelterciario o universitario; docentes de cualquier nivel de enseanza; profesiona-les (cualquier profesin y edad); investigadores de cualquier rama del saber,aunque preferentemente se ordena a aquellos que investigan al hombre (Psic-logos, mdicos, antroplogos, bilogos, socilogos, polticos, etc.); adultosque, aunque no dediquen su vida a lo acadmico tienen real inters por culti-var la Filosofa. Lic. Humberto Gerardo Medina

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    OBJETIVOS GENERALES DEL CURSO

    1 Todo lo que hay en este mundo, los entes mviles, compuestos de materia y forma, comoveremos en la unidad I.

    2 S. Th., I, q. 75, prlogo. SOBRE EL MODO DE CITAR LAS OBRAS DE SANTO TOMS VASELA EXPLICACIN COLOCADA AL FINAL DEL PRESENTE MDULO.

    De lo dicho en la reciente presentacin podemos excogitar los siguientes objetivos:

    Ofrecer un servicio formativo en orden a la cultura como realidad integral deldinamismo perfectivo del hombre, desde el tono propio del rigor acadmicouniversitario.

    Orientar los esfuerzos de modo especial a la asuncin y transmisin de lasverdades y los bienes de la cultura catlica.

    Ensear al hombre en sus principios constitutivos; tanto en lo que hace al sercomo al obrar humanos. El alumno debe obtener una imagen fundamental dela naturaleza humana.

    Que este curso sirva para abrir el horizonte de temas ms perfectos quelleven al alumno a continuar su formacin en orden a un mayor desarrollo de lavida terica y de la moral.

    EL TEMA DEL CURSO

    El hombre es el ser que se investiga a s mismo; si bien sta sentencia no es unadefinicin del hombre, est profundamente implicada en ella. El hombre es el serque no se conoce desde un comienzo, pero que busca conocerse a travs de uncomplejo proceso de investigacin.

    Pero esa investigacin le resulta tremendamente difcil. Una de las dificultadescon las que tropieza el que se inicia en este estudio es la multiplicidad de aspectosque encierra la vida humana. En efecto, el hombre tiene un cuerpo compuesto deminerales al tiempo que contiene la vida vegetativa (su cuerpo crece, se desarrolla ytiene capacidad reproductiva o generativa para conservar la especie). Por encima delas funciones vegetativas se despliega en el hombre la vida animal (sensibilidad-afec-tividad). Finalmente, el hombre desborda el reino animal: tiene vida espiritual, loque le hace aspirar a lo absoluto, a trascender el mundo, por su entendimiento y suvoluntad. No en vano los antiguos llamaban al hombre el microcosmos, porque enl vean como un resumen de todas las cosas.

    A la complejidad del hombre se le suma lo problemtico de estar situado en losconfines de dos universos: el de los cuerpos y el de los espritus. Por esta razn,cuando Santo Toms quiere resolver en su Suma Teolgica el tema de la constitu-cin fundamental del ser humano, pone su tratamiento despus de haber estudiadoqu es un espritu y qu es una creatura corprea:

    Despus de la consideracin acerca de la creatura espiritual (los ngeles) y lacorporal1 hay que considerar acerca del hombre, que se compone de espiritual ycorporal sustancia2.

    Con esta sentencia ordenadora de todo autntico tratado del hombre segn la

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    Filosofa cristiana, se determina el puesto del hombre en el concierto de los seres.Constituye el resultado comprensivo de toda una serie de investigaciones filosfico-teolgicas que se ha desplegado en los siglos de la cultura catlica.

    Nosotros nos hemos propuesto aqu el desafo de conducir a los estudiantes paraque lleguen a vislumbrar al menos la fundamental composicin ontolgica delmicrocosmos humano, respetando segn los parmetros de cierta pedagoga, lospeldaos naturales del progreso intelectivo del hombre. Y este orden pedaggicoexige que comencemos por lo ms sencillo, es decir, por lo que est ms cercano anuestra experiencia cognoscitiva primordial.

    En hombre comienza conociendo el mundo circundante, y despus se experi-menta a s mismo en el mundo, va progresivamente abriendo su horizonte de co-nocimiento hacia el mundo todo y reflexiona una y otra vez sobre s mismo paracaptarse, para saber cul es su puesto, su sentido.

    La conciencia de s no resulta en el hombre clara desde un principio. La primerapercepcin que tiene de s le dice que es pero no le dice qu cosa es.

    As comenzamos, mirando los rboles, las plantas del jardn, los paisajes delentorno... oyendo el canto de los pjaros, los sonidos del viento... las voces... apren-demos del contacto afectivo concreto con nuestros seres queridos, con animales yplantas... nos tomamos el tiempo suficiente para apreciar la piedra y el agua, la luzy el fuego... En la infancia, casi toda la experiencia cognoscitiva viene producida ygarantizada por las fuerzas de la naturaleza. Esta naturaleza despliega el conoci-miento y el afecto a travs del juego y del vnculo espontneo. Y slo entonces,despus de este proceso natural de recepcin del mundo en nuestro interior3, co-mienza nuestra natural reflexin sobre nosotros mismos a indagar a partir de estacrucial pregunta: qu soy yo? qu es el hombre?.

    Esta experiencia, llevada a una exigencia de rigor en pro de la certeza sistem-tica, constituye el fundamento metodolgico de la ciencia antropolgica. Y no po-dra ser de otra manera, dado el modo propio de ser alcanzada la verdad por partedel hombre: siempre necesita una experiencia fontal, si de veras quiere asegurar suactividad filosfica-cientfica. Por ello es necesario que el estudiante se permita eltiempo de experimentarse a s mismo, sea respecto del presente, sea recuperandocon la memoria su experiencia de s en el pasado.

    Este curso quiere colaborar con este auto descubrimiento, iluminando la expe-riencia personal de los alumnos desde los principios ya articulados por la Filosofa. Ysi esto se logra, se podr apreciar desde los principios todo lo que el hombre es ydespliega en su vida terrenal: sentimientos, amistad, familia, patria, religin, ciencia,trabajo, dolor, etc.

    La Antropologa Filosfica ser entonces luz al servicio de otras ciencias para queel conjunto de los saberes acerca del hombre orienten toda la actividad humana a laverdadera felicidad.

    3 El nio entrega su mirada, est vido de mundo, de ser. Y se halla muchas veces en ciertoxtasis, pues se deja cautivar por las maravillas. En el hombre adulto esta experiencia estcasi siempre mediatizada por el dominio que la razn ejerce sobre las cosas, que impidemuchas veces el descanso contemplativo. Si aprendemos a apreciar esas experiencias, sincaer en la absurda petulancia de considerarlas cosas de nios y nada ms, empezaremos aentender al hombre, a entendernos profundamente como seres naturalmente destinados aabrazar la totalidad de las cosas, como una marcha hacia lo absoluto. Para ello se nos handado las bellezas, las bondades, los misterios que llenan el mundo que habitamos.

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    Sabemos que nuestro esfuerzo responde a un verdadero desafo, enfrentandodificultades que parecen invencibles: la imagen del hombre aparece hoy desdibujada.Enormes multitudes transitan sin saber el sentido del paso del tiempo, porque sedesconocen a s mismas. Nosotros queremos colaborar para que tenga otra vez elresplandor primigenio. Se trata de despejar el matorral al que nos ha llevado el sinfin de ideologas que han desfilado en estos ltimos siglos; unas despus de otras,unas contra otras; todas pasajeras, infundadas, con pretensiones utpicas odeformantes de la realidad humana, en fin, infecundas por haberse apartado de laTradicin cultural en un vano intento de novedad y auto-fundamentacin.

    Queremos presentar nuevamente al hombre, lo ms clara y brevemente posible,a fin de que el pensamiento que aqu exponemos sea fiel al tesoro de cultu