Antropología Audiovisual Una Nueva Oportunidad Para El Conocimiento

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La antropología encuentra en el audiovisual un herramienta inmejorable para revertir el camino tradicional del conocimiento, para convertirse en una verdadera antropología de orientación pública.

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Antropologa Audiovisual: una nueva direccin para el conocimiento. El caso de la Plaza de los Ponchos en EcuadorAudiovisual Anthropology: a new direction for the knowledge.The case of the Plaza de los Ponchos in EcuadorD. Pepe Vidal[footnoteRef:1] [1: D. Pepe Vidal. Periodista y antroplogo. Miembro del Laboratorio de Antropologa Audiovisual y del Grupo de investigacin ECULGE de la Universidad Miguel Hernndez. Elche (Alicante) Espaa-pzazen@gmail.com]

Dra. Anastasia Tllez[footnoteRef:2] [2: Dra. Anastasia Tllez. Profesora Titular de Antropologa, directora del Laboratorio de Antropologa Audiovisual y del grupo de investigacin ECULGE de la Universidad Miguel Hernndez. Elche (Alicante) Espaa-atellez@umh.es ]

Resumen:Ms all de engrosar el conocimiento, la antropologa tiene el deber de centrar su inters en servir de herramienta para mejorar la situacin de los colectivos con los que se interacta. Para ello, es imprescindible desligarse de la terminologa crptica propia de la academia y buscar un lenguaje accesible a la gente. El lenguaje audiovisual con sus recursos narrativos especficos, su capacidad de generar empata con la audiencia y el carcter pblico del contexto de recepcin se erige en el medio de expresin ms adecuado como va hacia una antropologa de orientacin pblica. Presentamos una experiencia audiovisual y antropolgica desarrollada alrededor de la Plaza de los Ponchos de Otavalo, en Ecuador, en la cual, hemos analizado hasta qu punto un producto etnogrfico audiovisual puede servir como un elemento catalizador de identidad y dilogo.Palabras clave: audiovisual, antropologa, Ecuador, identidad, artesana.

Abstract: Beyond than swell the knowledge, the Anthropology must focus its interest in serve as a tool to improve the situation of the communities with which it interacts. To do this, it is essential to put apart the cryptic terminology typical of the Academy and to find an accessible language to the people. The audiovisual language with its specific narrative resources, its ability to generate empathy with the audience and the public character of the context of reception, is the most appropriate means of expression as a way towards an Anthropology of Public Orientation. We present an audiovisual and anthropological experience developed around the Plaza of the Ponchos of Otavalo, Ecuador, in which, we have analyzed to what extent an ethnographic audiovisual product can serve as a catalyst for identity and dialogue.

Keywords: audiovisual, anthropology, Ecuador, identity, handicraft.

Introduccin

El eterno debate acerca de la viabilidad de las herramientas audiovisuales en la investigacin antropolgica capitaliza la mayor parte de las reflexiones de los expertos y las expertas sobre el tema. Si bien, hay quien acepta la capacidad narrativa como fuerza expresiva para ganarse la atencin del espectador (Jordi Grau, 2005: 5), tambin existe una crtica a esta postura en la que se la define como una antropologa sometida al modo de hacer cinematogrfico, una ciencia que deja de serlo cuando se emplean las tcnicas expresivas y estticas de los medios audiovisuales. En esta lnea, Jos Carmelo Lisn Arcal (1999) en su texto Una propuesta para iniciarse en la Antropologa audiovisual critica a Timothy Asch por preocuparse en exceso por mantener distrados/as a los/as espectadores/as, cuando, desde su punto de vista, la antropologa audiovisual no debe buscar grandes audiencias, sino enmarcarse y dirigirse exclusivamente al mbito acadmico. Por nuestra parte, pretendemos defender una visin de la antropologa audiovisual no de acuerdo con la anterior postura, pues consideramos que las producciones antropolgicas audiovisuales, son un medio en s mismas, donde la antropologa ofrece el aspecto gnoseolgico, y el medio audiovisual nos brinda su capacidad de contextualizar y su lenguaje esttico. En este sentido, siguiendo, siguiendo la tradicin de autores como Jean Rousch o Timothy Asch, abogamos por la fuerza expresiva del audiovisual y por su capacidad de empatizar con el/a espectador/a, lo que entendemos se convierte en un punto fundamental para pasar de una antropologa asptica a una disciplina comprometida con los problemas del colectivo investigado a travs de su poder divulgativo. Y para todo ello, es imprescindible ampliar los lmites impuestos entre diferentes disciplinas como la antropologa, la comunicacin, el arte o el cine y entrar, de nuevo, en la disquisicin: ciencia al servicio de la ciencia o ciencia al servicio de la gente.Como hemos sealado, desde la antropologa hay una cierta unanimidad a afirmar que el cine etnogrfico surge como un medio de investigacin hecho por y para antroplogos. Aunque desde nuestra postura es bastante criticable pues nosotros planteamos la transversalidad no slo de la propia disciplina, que ya se da, si no de la antropologa audiovisual en s misma.Esta visin endogmica de la etnografa audiovisual en Espaa limita y constrie las posibilidades que ofrece la narrativa audiovisual a la antropologa. El hecho de mantener en un mbito acadmico el producto etnogrfico audiovisual puede deberse al temor de caer en la tentacin de realizar una investigacin condicionada por la idiosincrasia del medio audiovisual.Jos Carmelo Lisn Arcal (1999), nos invita a estas reflexiones recordndonos lo que algunos autores ya saalaron hace dcadas cuando afirmaban que lo visual en la cultura occidental suele ir asociado con intuicin, arte y conocimiento implcito, mientras que lo verbal se asocia con razn, hechos en informacin objetiva (Collier, 1986). Y an ms, existe el recelo de ser absorbidos y utilizados por el criterio esttico que prima en el arte cinematogrfico. As, algunos expertos en antropologa audiovisual en nuestro pas llegan a afirmar lo siguiente: Si algo he percibido de forma reiterada, tras ms de dos dcadas fascinado por las posibilidades de la antropologa visual, es que todava, cuando leo un artculo relacionado con esta materia, con demasiada frecuencia, tiendo a encontrarme frente a un planteamiento en el que la perspectiva desde la que se elabora el discurso es primordialmente cinematogrfica o fotogrfica, o lo que es peor, televisiva. Es decir, se piensa desde la fotografa o el cine como artes o como disciplinas proyectadas hacia la absorcin de la antropologa como un gnero ms a incluir en sus ya largas listas; se reflexiona desde los pre-juicios de unas disciplinas de corte fundamentalmente artstico, dominadas, por tanto, por cnones de representacin de carcter esttico (casi siempre adems orientados a la obtencin de cuotas de pantalla, especialmente en el caso de la televisin) y, por ello, distantes de los intereses de anlisis e interpretacin culturales propios de la antropologa. (Lisn Arcal, 1999: 16)Desde esta perspectiva, defendida hace ya ms de quince aos, observamos dos claros prejuicios que limitan las posibilidades, no slo de la cinematografa sino tambin de la antropologa: por un lado, la necesidad de marcar los lmites de las dos disciplinas; y por otro, la de remarcar los mrgenes de lo cientfico y de lo que nunca podr serlo. Es discriminar a disciplinas que tienen inscrito un carcter cientfico no reconocido, como dudar del conocimiento artstico si de por si viene determinado por un quehacer que comparte tanto con la antropologa, muchas disciplinas artsticas. Adems, partimos de la idea que de lo que no se ve no se habla, porque vivimos en un mundo en esta segunda dcada del tercer milenio donde prima el lenguaje audiovisual.Resulta curioso que cuando se habla de historia de la antropologa audiovisual se habla de grandes obras como la La salida de los obreros de una fbrica de Louis Lumiere (1895) o de Nanook el esquimal de Robert Flaherty (1922). Nadie duda de que estos trabajos sean el comienzo, el pistoletazo de salida de la etnografa desde la visin audiovisual. Pues bien, si la analizamos descubriremos que el resultado del trabajo etnogrfico en el caso de Flaherty es una puesta en escena basada en la ficcin. El autor consideraba que para poder transmitir lo que haba aprendido durante dos aos de convivencia, de observacin participante, sobre el modo de vida de los Inuit, la mejor va era la ficcin condicionando la estructura, que no el contenido de cada una de las secuencias. As, la capacidad sinttica de la ficcin poda condensar en 79 minutos aquello que haba experimentado Flaherty en dos aos de observacin. Contaba con la narrativa audiovisual como medio para hacer comprensible el mundo de los Inuit.Si continuamos con los grandes nombres de la etnografa audiovisual nos encontramos con una figura inapelable, Jean Rouch, quien forzaba y recreaba acciones ante la cmara como medio para desencadenar una reaccin que no hubiese ocurrido ante la cmara de forma espontnea. Como explica Jordi Grau la cmara no es para Jean Rouch un instrumento desvelador de realidades, sino creador de situaciones verosmiles (Grau, 2005:4). Jean Rouch intentaba provocar un hecho o acontecimiento para poder aprehenderlo en su desarrollo espontneo. Por ejemplo, como afirma Grau (2005) la estrategia que utiliza Rouch y que sirve de antesala a las diversas historias trenzadas de Chronique dn t es la incitacin a que los habitantes de Pars respondan a la pregunta es usted feliz? Y como podemos pensar, es altamente improbable que algn paseante se hubiera acercado a Marceline y, sin mediar palabra, le hablase precisamente de esta cuestin (Idem) As, Jean Rouch se atreve a hablar de etnoficcin, una antropologa compartida entre el investigador y los colaboradores. Un concepto que por nuestra parte, no slo consideramos vlido, sino necesario y til.En esta lnea, otro autores como llegarn a defender que para Jean Rouch la funcin de la cmara participante constituye un importante avance metodolgico, pue lleg a provocar intencionadamente una interaccin entre el cmara y los sujetos representados con mayores niveles de reciprocidad, lo que permiti sentar, en trminos formales, las bases de una praxis de compromi