América Latina y el mundo árabe: un acercamiento desde la ...web.· Introducción En los últimos...

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  • Amrica Latina y el mundo rabe: un acercamiento desde la diplomacia pblica y la cooperacin cultural Juan Vagni | Universidad Nacional de Crdoba-CONICET RESUMEN La generacin de instancias de diplomacia pblica y cultural entre Amrica Latina y el mundo rabe constituyen un fenmeno reciente de especial relevancia, donde se ponen en evidencia la participacin de diversos actores y el despliegue de una amplia gama de recursos. Asimismo, representan una oportunidad significativa para discutir las dinmicas identitarias y las percepciones que animan desarrollo del dilogo interregional. Estas iniciativas han sido implementadas, tanto a nivel bilateral como en el marco de las iniciativas de dilogo interregional. Por otra parte, se debe destacar tambin la emergencia de instancias de cooperacin entre los mbitos acadmicos rabes y latinoamericanos: formacin de redes universitarias, firma de convenios, becas y programas de movilidad docente y estudiantil. Palabras clave: Amrica Latina mundo rabe-islmico interregionalismo - diplomacia pblica cooperacin cultural

  • Introduccin En los ltimos aos, Amrica Latina y el mundo rabe-islmico han potenciado de manera significativa los vnculos interregionales, en trminos polticos, econmico-comerciales y tambin culturales. Estos contactos, que surgieron bajo el signo de la marginalidad y la discrecin, atravesaron profundas oscilaciones y alcanzan hoy un elevado nivel de complejidad y densidad, poniendo a prueba la capacidad de ambas regiones para asumir nuevos desafos y una posicin articulada en el escenario internacional. Teniendo en cuenta que se trata de regiones distantes en lo geogrfico y, en cierta medida, tambin en lo cultural, el tratamiento de aquellos mbitos que hacen al conocimiento mutuo entre ambos mundos se ha vuelto una cuestin esencial. Desde esa perspectiva, en el enfoque constructivista de las relaciones internacionales, la variable discursiva y simblica aparece como un factor relevante en el comportamiento de los actores internacionales. El constructivismo sostiene que es imposible captar los fenmenos materiales fuera de la construccin de significados (Schunemann, 2006). El poder material debe ser considerado en su correlacin con las formaciones ideolgicas, las prcticas sociales, las normas institucionalizadas y las redes intersubjetivas de significado (Hopf, 1998). Estas perspectiva nos permiten considerar a las relaciones internacionales como un proceso socialmente construido, donde las valores, intereses e identidades de los actores no son dados ni estables, sino que surgen y se modifican en el espacio de la intersubjetividad, donde los argumentos, las ideas sobre s mismo y sobre el otro se ponen en dilogo. Se trata entonces de un proceso de intercambio recproco que conlleva a la creacin de interpretaciones comunes. Como seala Wendt (1999), los actores se comportan de acuerdo a las creencias que tienen sobre el ambiente y sobre los otros, idea que se refuerza en los planteos de Saddiki, (2009, p. 109): cada pueblo acta en el mundo sobre la base de cmo cree estar en l y de cmo imagina que estn los otros pueblos. En este contexto, la cultura y a las identidades colectivas se constituyen en elementos fundamentales para la percepcin y auto-percepcin de las sociedades y sus Estados. La relacin emergente rabe-latinoamericana constituye un ejemplo distintivo de esta construccin de significados compartidos, que se pone en evidencia en la aparicin de nuevos temas en la agenda comn y en la participacin de actores hasta entonces marginales empresariado, disporas, fundaciones y think tanks, redes acadmicas y culturales, medios de comunicacin-. En este marco, la instauracin de iniciativas de diplomacia pblica y cooperacin cultural con la intervencin de dichos actores, constituye un captulo singular de la relacin interregional, inscripta en una dinmica de dilogo intercultural a nivel global. A lo largo de este trabajo ofrecemos una cartografa de las principales manifestaciones de este proceso, con especial nfasis en aquellas iniciativas que tuvieron como marco a Argentina y a Brasil en la ltima dcada.

    Horizontes conceptuales En las ltimas dcadas, la cultura y las llamadas formas intangibles de poder se han constituido en un componente fundamental de la poltica internacional. Desde la perspectiva del poder blando, los intercambios simblicos y culturales pasaron a ocupar un lugar trascendente, a la par de los movimientos polticos y econmicos. Y a diferencia del poder coercitivo, que es monopolio exclusivo del Estado, estos recursos intangibles son ejercidos por diversos sectores de la sociedad civil. En este marco, los Estados se relacionan entre s a travs de la cultura, el arte y la educacin de una forma ms frecuente e intensa. Como seala Edgar Montiel: las manifestaciones culturales conforman una prctica colectiva cada vez ms influyente en las relaciones internacionales, incluida por primera vez entre las prioridades de la agenda

  • internacional, adems desde su perspectiva, la cultura constituye un recurso estratgico para la gobernanza global, la cooperacin y el desarrollo (2010, p. 5). Los acontecimientos del 11S y la contraposicin entre las lecturas del Choque de Civilizaciones y de la Alianza de Civilizaciones transformaron la gestin de lo cultural en un mbito determinante para la prevencin de conflictos y para la promocin del entendimiento entre los pueblos. En un mundo cada vez ms interconectado, el dilogo intercultural se volvi un recurso clave para la disminucin de las diferencias con el Otro, la reduccin de las distancias identitarias que nos separan como sociedades y naciones (Villanueva, 2009, p. 8). De all que las organizaciones internacionales incluyan hoy a las manifestaciones culturales como un captulo importante de su actuacin. La cultura se ha transformado as en una herramienta diplomtica significativa, un componente cada vez ms relevante para el desarrollo de la poltica exterior de los Estados (Saddiki, 2009). En este marco, la nocin de diplomacia cultural nos ayuda a explicar fenmenos recientes donde los Estados tratan de mantener relaciones con otros Estados a travs del intercambio de ideas, informacin, artes y otros aspectos de la cultura (Cummings, 2003). La diplomacia cultural aparece entonces como un proceso proactivo de la proyeccin exterior en el que las instituciones de una nacin, promueven un sistema de valores y su personalidad cultural nica a nivel bilateral y multilateral (Diplo Foundation, 2001, p. 1). Este tipo de diplomacia pone en juego una serie de instrumentos especficos de gestin cultural, que aparecen como la manifestacin concreta de la capacidad de un Estado para sealar su presencia en el mundo (Montiel, 2010, p. 8). En esa lnea podemos destacar, por ejemplo, la creacin de institutos culturales, de fundaciones o de think tanks; la generacin de programas de intercambios, de becas y de cursos; la circulacin de muestras y espectculos artsticos; la edicin y traduccin de publicaciones, entre otras. Esta nueva dimensin de la diplomacia pblica procura influir de manera positiva en la opinin pblica y en las elites de otros Estados. El fomento de una percepcin favorable de los ideales y/o de las polticas nacionales ante las audiencias extranjeras, suele ir de la mano tambin del deseo de aumentar la posicin y el prestigio del pas. Adems, segn Mendoza y Angeles (2013, p. 1), en la mayora de los casos, la diplomacia pblica no tiene como principal objetivo a la sociedad entera sino a un sector especfico de la misma que, por su posicin, amplificara internamente el mensaje o el efecto buscado por el gobierno extranjero, de all que los sectores destinatarios sean principalmente acadmicos, cientficos, empresarios, artistas y dirigentes religiosos. La diplomacia cultural puede generar as mismo una base de confianza permanente que trascienda los cambios de gobierno o la dependencia de los lderes polticos, al involucrar a diversos sectores sociales. El surgimiento de nuevos actores diplomticos gubernamentales y no gubernamentales abre el abanico de posibilidades para la interaccin en el plano cultural. Las organizaciones regionales, las corporaciones y empresas trasnacionales, las universidades y las diferentes entidades representativas de la sociedad civil (sindicatos, asociaciones profesionales, de migrantes, etc.) se constituyen en protagonistas del dilogo exterior, en lo que algunos autores han dado en llamar, por la naturaleza de los actores implicados, diplomacia ciudadana1. En este escenario, las universidades, los centros de investigacin y otras instituciones de carcter acadmico aparecen como los principales actores no gubernamentales en el campo de la diplomacia cultural: 1 Segn Fisas (2008, p. 1), se entiende por diplomacia ciudadana a las actuaciones que llevan a cabo actores no gubernamentales por su propia cuenta, sin articularse o coordinarse con la diplomacia oficial.

  • El aumento de las disputas culturales y religiosas, especialmente entre los mundos musulmn y occidental, ha conferido a acadmicos, universidades y centros de investigacin una gran responsabilidad, hacindoles adoptar un papel muy destacado en la diplomacia cultural (Saddiki, 2009, p. 114).

    El dialogo intercultural en la agenda global y regional La amplificacin y diversificacin de los vnculos entre Amrica Latina y el mundo rabe-islmico ha puesto en evidencia la generacin de nuevas instancias de acercamiento que pueden ser encuadradas en el marco de la diplomacia pblica y cultural. Este proceso se ha sustentado en el desarrollo de redes cada vez ms densas en trminos polticos, sociales y culturales. Nuevos temas de la agenda y nuevos actores constituyen el rasgo ms caracterstico de esta aproximacin. En primera instancia, la plataforma ms amplia que ha sostenido est dinmica es el Proyecto Alianza de Civilizaciones, propuesto por el presidente de gobie