Alfonso Reyes. Obras Completas VII

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letras mexicanas

OBRAS COMPLETAS DE ALFONSO REYES

VII

OBRAS COMPLETAS DE

ALFONSO REYES

VII

ALFONSO REYES

Cuestiones

Tres

Páginas

gongorinas

ngora

adicionales

letras mexicanas

alcancesa Gó

Varia

Entre libros

FONDO DE CULTURA ECONOMICA

Primera edición, 1958Segundareimpresión, 1996

D. R.© 1958,FoNDoDE CULTURA ECONÓMICAD. R. 0 1996,FoNDO DE CULTURA ECONÓMiCACarretera Picacho-Ajusco227; 14200México,D. F.

ISBN 968-16-0346-X (edicióngeneral)ISBN968-16-0859-S (volumenVII)

impresoen México

CONTENIDO DE ESTE TOMO

1. Las Cuestionesgongorinas —salvo breveslíneasadicionalesquese indican en el lugar oportuno— datan de la época madrileñaypertenecena los años 1915 a 1923. Sobre la elaboracióndel vo-lumen,ver “Historia documentalde mis libros” (capítulosV, VIII,IX, l~parte,X, 1a partey XII, 2a parte,en Universidadde Mé-xico, IX, núms. 10-11, junio-julio de 1955; X, 6, febrero de 1956;X, 8, abril, 1956; XI, 4, diciembrede 1956; y XI, 10, junio de1957). Ver también“CorrespondenciaentreRaymondFoulché-Del-boscy Alfonso Reyes”(Ábside,México, 1955,XIX, 1 en adelante),queespecialmenteseTefierea la preparaciónde lasObras Complew~sde Góngora,en tresvolúmenes,que ambospublicamosen 1921.

II. Tresaicancesa Góngora: “Saborde Góngora” y “Lo popu-lar en Góngora”, que antes aparecíanen la segundaserie de losCapítulosde literatura española (1945), pasaronal presentetomopor la afinidad del asunto. Por igual motivo se recogeaquí el en-sayo,muy posterior, sobre “La estrofa reacia del Polifemo”.

III. Varia no requiereexplicación.Sobrecasitodos los temasde las tres seccionesanterioreses ya

indispensablereferirsea los trabajosde D. DámasoAlonso, quemesuperandesdeluego, pero ademásme completany aun rectifican:“Monstruosidady belleza en el Polifemo de Góngora” (Poesía es-pauíola, Madrid, Gredos, 1950) y, en general,todo el vol, de Estu-diosy ensayosgongorinos(Ibid., 1955).

IV. Entre libros es un conjunto de reseñassobrepublicacionesliterarias. La coleccion comienzaen 1912—la primeraépocamexi-cana, a que pertenecenlos tres primeros artículos—y se extiendehasta1923.

En la “Historia documentalde mis libros”, cap. V (Universidadde México, X, núms. 10-11, junio-julio de 1955), he escrito: “De1912 a 1923 se extiendenlas reseñasque recogíen Entre libros,1948.Las tresprimerassondeMéxico (Argos,Mundial,Biblos, 1912.1913); treinta y cinc’o se publicaron ya en la Revistade FilologíaEspañola,comenzandopor una noticia sobrela antologíaespañolade Hills y Morley... y acabandocon una noticia sobrelos ensa-yos de literaturacubanade José~Iaría Chacóny Calvo...; una apa-reció en la RevueHispanique,sobreuna ediciónde La españoladeFlorencia...; sesentay nuevecorrespondenal diario El Soly vande 1917 a 1919;una,sobrela ediciónde EsproncedapreparadaporMoreno Villa, se entregóa la Revistade Occidente...; y dosmás,sobreDos mil quinientasvocescastizas,de RodríguezMarín, y so-

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bre un “bestiario” de HernándezCatá, a la revista Social, de LaHabana.. - El escritorcubanoCésarRodríguezha publicado tam-biénunaobra conel título de Entre libros, título queél veníausandoparasuscrónicasbibliográficasen la revistaAvance,de La Habana,desde1934 segúnentiendo.En su notaallí aparecidael 23 de juniode 1948, en vez de gruñir como otro lo hubierahecho, se declaraufano de la coincidencia; la cual, aunqueinvoluntaria,bien pudoser una verdaderainfluencia inconsciente...“

V. Añado al final unas “Páginasadicionales”,hastahoy no re-cogidasen libro, y quedatande 1914 a 1919.

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1CUESTIONES GONGORINAS

NoTIcIA

EDICIÓN ANTERIOR

Cubierta: Cuestiones// Gongorinas// por //Alfonso ReyesII (Ca-bezadeGóngoraencartela) // E8pasa.Calpe,S. A. // M.CMXXVII.

Falsilla: CuestionesGongorinas.Portada: Alfonso Reyes// Cuestiones// GongorinasII Ma-

drid // 1927.49, 268 pp. e índice.

lo

PRÓLOGO

HACE tiempo que pensabareunir estostrabajos,y el próxi.mo aniversariode Góngora(muertoel 23 de mayode 1627)me animaal fin a realizarel proyecto. Salvo levese indis-pensablesretoques,dejocadaartículo tal corno aparecióporprimera vez en la revistaque le dio acogida;y así, de unoa otro estudio,podrá apreciarseel procesode una idea enmarcha, la rectificaciónde un dato, la aclaraciónde algúnconcepto. Sé que las apreciacionesliterariasque hayen estevolumenvan como ahogadasentreel fárragoerudito; perono he querido hacerun libro ameno (tiempo habrá paratodo), sino un libro documental. Por lo demás,me atrevoapedir a ios lectoresque no se dejenahuyentarpor la apa-riencia de tal o cual página demasiadoárida, porque,a lomejor, en el discursode una investigaciónerudita se desli-zan fórmulasy definicionesestéticassobrela poesíade Gón-gora, que yo materialmenteno he tenido tiempo de sacarapartetodavía.

Todosestostrabajossonanterioresa la obrafundamentalde Miguel Artigas, Don Luis de Góngoray Argote,biografíay estudiocrítico, Madrid, 1925, que ha venido a refundircuantose habíaescrito sobrela materia,añadiendocopiososdescubrimientosdocumentales.

Paramástardereservoestudiosde otra índoley de lectu-ra menoslaboriosa. No es queme sientaya disgustadode latareahumildey pacientedel erudito,tan semejanteal trabajode la hormigay tan necesitadade cristianasvirtudes. Sinoque mi vida, mis viajes, los compromisosde mi conductame van alejandopor puntosdel reposode las bibliotecas,delsilencio de los archivos, de la concentraciónespiritual quehacefaltaparaseguir,conminuciosidadmicroscópicay amordiligente,laspiruetasde unavarianteen diez manuscritossu-cesivos, la inefable diferenciade temperaturaque produceel cambiode un signo ortográficoentredos edicionesigual-mentedudosas. Y así,cadavez, voy teniendoque atenerme

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másy másal material quese lleva en un solo libro, al saldogeneralde la obrade mi poeta,a su último valor humanoodeshumano(estético),al solo brinco de la emociónque sulectura provocaen mí, al documentosolo de las corrientesde fantasíao de gozo mentalque la poesíagongorinadesatadentro de mí mismo.

Va de lo uno a lo otro la diferenciaquehay entreestu-diar el nudoy la tramadel tapiz, aplicandola lentey usan-do de las noticias técnicas,o apreciarde lejos y al golpe devistalabellezadelcuadroqueel tapizmismorepresenta.Sondos órdenesdistintosde felicidad, igualmenteagudaen am-bos casos. Beatoslos quesepandisfrutar de talesplaceres.Ya puedenjactarsede que encuentrancompañíaen susole-dady consuelosiempre.

Parí4, 1926.

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NOTA EDITORIAL

Bajo el título de cada artículo hagoconstar,en letra pequeña,larevistaen que fue publicadopor primera vez, y a la quedebo agra-decerla libertad dereproducirloen estevolumen. Cuandofalta estaindicación,se tratade un artículo inédito.

El poemaatribuible a Góngora“Alegoría de Aranjuez” se pu-blica aquí por vez primera, despuésde las edicionesde obrasdeVillamedianaque aparecieronen el siglo xvii. Mi texto fue prepa-rado en 1915, a la vez que el estudiosobreGóngora y La gloria deNiquea.

Agradezcoa mis amigos Enrique Díez-Canedoy Martín LuisGuzmánel permisode publicaraquí las “Contribucionesa la biblio-grafíade Góngora”,que juntos formamosen Madrid.

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1. GÓNGORAY “LA GLORIA DE NIQUEA”

AL CONDE DE VILLAMEDIANA, correomayorde Felipe IV, hayque figurárselocomoun Don Juan. Caballeroopulento,ga-llardo poetagongorino,lleno de epigramascontralos viciosde la Corte, aunqueen todos solía incurrir —acaso,en Lasparedesoyen,inspiró a Ruizde Alarcónel personajedel DonMendo, maldicientey enamorado,hermoso y burlador—.Veámosloen la cabalgataen que—cuentaGóngoraa—, porno deslucirparándosea buscarunavenerade diamantesquese lehabíacaído,prefiereperderla,y siguegalopando.Veá-mosloen aquellajustaen quesepresentaconun trajeborda-do de realesdeplatay la intencionadadivisaque dice: “Misamoressonreales”;o en la corridadetorosenque,viéndolelancear,decíala reina:“iQué bienpicae! conde!”,y le con-testabael rey: “Pica bien, pero muy alto.” Imaginemosalmonarcamismo dudandotntrela afición al Villamediana,aque le incita la reina,y los celososconsejosde su privadoelconde-duquedeOlivares. Imaginémoslecuando,estandolareinaalbalcón,el reyvienepordetrásacubrirle losojos conlas manos,y ella,descuidada,exclama:“iEstaosquietos,con-de!” Otravez hayfunción real en Aranjuez: se representaunacomediade Villamedianay otra de LopedeVega. Villa-mediana,amediafunción, incendiael teatroparasalvar ensus brazosa la reina y hurtarieel favor de tocar sus pies.Denúncialoun pajecillo que lo ha visto huir por el jardín,llevandoelpreciosofardo acuestas.Y tresmesesmástarde,elcondedeVillarnedianaesheridopormanodesconocida,alpasaren cochepor la calle Mayor. “~Jesús!¡Esto es he.cho!”, grita. Y desnudatodavíala espadaal caer.

1 “Entró Su Malestadaqueldía por el Parquea las tres de la tarde, contreinta y seiscaballosgallardos,mucho de plumas principalmente;y todoslosquecorrían,tangalanescomohonesto.,porqueel luto no diofacultadamíaqueadesnudarla. avestruces.Vlllamedianalució mucho,tan a sucostacomosuele;y fuede maneraque,aún corriendo,se le cayóunaveneradediamante.valordeseiscientosescudos;y porno parecermenudonl perderel galope,quisomí. perderla joya.” (Cartade don Luis de Góngoraa Cristóbal de Heredia,Madrid,2 de noviembrede 1621.)

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De aquellaobra teatral—La gloria de Niquea—,cuyarepresentaciónilumina consufulgor entrefastuosoy funestola vida y la muertede Villamediana,voy a ocuparmeahora,tratandode rastrearen ella la colaboraciónfortuita de Gón-gora.

Al frentede las obrasdelcondede Villamedianaaparecela Comediade la gloria de Niqueay descripciónde Aran-juez,representadaensu real sitio por la reina nuestraseño-ra, la señorainfanta María y su~danuzs,a los felkíssimosaños que cumplió el rei nuestro señordon Filipo quarto, alos 9 de abril de 16222

Constala comediade tres partes:1) un prólogo alegó-rico; 2) unaloa seguidade un coro de ninfas, y 3) el episo.dio quele danombre,y qi~erepresenta“la.gloria de Niquea,libre de los encantosde Anaxtárax,su hermano,.porAmadísde Grecia”,en dosactos,el segundode los cualesesel “másbreveque se ha visto en mesade poeta”. Los versosestánmezcladoscon trozos de prosagongorinaen que sedescribela fiesta de Aranjuez. Y todo ello, con el acompañamientode músicade la capilla real,el aparato,las lucesy los dis-fraces de las damas,da un tipo de singularcontexturaqueno seríadespropósitoconsiderarcomoun intentode comediaculta. Don Antonio de Mendoza,al describirla,secreeen lanecesidadde explicar que estasobras,a que en palaçioseda el nombrede invenciones,no se ajustana los preceptoscomunesni desarrollanuna fábulaunida~que en ellas “lavista lleva mejorpartequeel oído”, y ni esnecesarioel casa-mientofinal de los amantescomo en la comedia%ulgar.8

2 Obras de Villamediana,Zaragoza, 1629, pág. i. Ademásde las edicionesdescritaspor el Sr. E. Cotareloy Mori, EL Condede Villamediana,1886,hemospodido examinar una de Zaragozade 1634, de cuya existenciaél h.Wa dedado. Se reproducenen ella las aprobacionesy licencia de la antenor,peroalterandolas fechas,y se ha suprimidola fe de errataspor habersecorregidoel texto en los lugares correspondientes.(Bibl. Nac. de Madrid: R-3722.)

3 El Fénix Castellano O. Antonio de Mendoça,renascido de la Cran Di-bliotheca d’eL IlustríssimoSeiíor Luis de Sousa... Lisboa, 1690, 428,440, 441 y 452. Explica queestasrepresentacionesno admitenel no re vul.gar de comedia y se le da de ¡nvencion la decenciade Palacio—despreciomás que imitación de los espectáculosantiguos, de que aun oy Italia presumetanto de gentil—” pág. 428). “Ya advertí al principio que esto que extraúar&el puebloporComedíay sellama en PalacioInvención,no se mide a los pre-ceptoscomunesde la(s) farsa(s),que es una fábula unida; ésta se fabricade variedad desatada,en que la vista lleva mejor parteque el oído, y la os-

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Másde unamanoparecehaberintervenidoen estapieza.Desdeluegoes dudosoque,como hastahoy se ha dicho, elmismoVillamedianaredactaselas acotacionesen prosa. Enotra ocasiónexpondremosnuestrasrazones.4

El prólogoalegóricode La gloria de Niquea,en queva-mos a ocuparnosespecialmente,forma una pieza diminutay separablede la comedia,y constade 24 octavasque se ex-tiendende la página6 a la 14, interrumpidaspor trozosdeprosadespuésde las octavasnúms.4 y 13. Las figurasquehablanen él son la Corriente del Tajo, el Mes de Abril yla Edad, quienesdan la bienvenidaal rey y le deseanañosfelices. En el trozo de prosaquevieneinmediatamentedes-puésocurreunacita expresade dosversosde Góngora—Mu-chos siglos de hermosuraEn pocos años de edad—paraponderarla belleza de la ninfa que salió a recitar la loa—doñaMaría de Guzmán—.5

Esteprólogo alegórico,quepasapor ser de Villamedia-na,apareceatribuido aGóngora,y creemosqueconjusticia,en libros de Martín de Angulo y Pulgar. Acasono fue éstala únicavez queel maestrocolaboróconel discípulo, y conrazónse ha creídoque entre las obrasdel uno puedenha-bersedeslizadoalgunasdel otro, y viceversa.6No seríatam-poco la primera vez que Góngorase ensayabaen alegoríassemejantes.Del mismo géneroes la Congratulatoria:el añode 1619, “viniendo de Portugalel rey don Felipetercero...,llegó a Guadalupe,y a la entradade la iglesiaavía un arcotriunfal bien adornado,y en lo más alto una nube, la qualfue baxandoquandosumagestadllegó, y, abriéndose,se des-tentaciónconsistemásen lo que se ve queen lo que se oye” (págs.440-441).En la relación en verso de la fiesta, quesigue a la relación en prosa, señalaotra singularidaddel género: “Los amantesgenerosos,Pagadossólo de serlo,De las comediasvulgaresDesdeñanlos casamientos”(pág. 425).

En 1654 fueron traducidasal inglés las relacionesde la fiesta deAranjuezde Mendoza,e impresa la traducción en Londrespor William Godbid, 1670.Se equivoca el año de 1622 por 1623, y se aplica a La gloria de Niquea elnombrede ópera. Ni seríaexageradoel compararestos espectáculoscon cier-tas alegoríasde trajesy luces en las modernas“revistas” del Music-Hall.

4 Véase“Reseñade estudiosgongorinos”,en estemismo volumen, pp. 84-111.

5 A continuación de este artículo, doy una edición del prólogo alegórico.O El romanceLas tres auroras que el Tajo, por ejemplo, apareceen los

manuscritoscomo de Villamediana,y ha sidoimpresoen lasobras de Góngora.Véase Cotarelo,op. cit., págs. 178-9. Este romance alude, precisamente,a lasfiestasde Aranjuez.

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cubrió la Justicia y Religión”, quesaludaronal rey con losversosde la Congratulatoria,dondehay tambiénun trozo enoctavas.7Martín de Angulo y Pulgar escribea Franciscode Cas-cales:

Y si para defenderestasproposicionesdixessey. m. (puesno le quedaotra escusa)queel vituperio queatribuyees sóloal Polifemoy Soledades,y lasalabançasa lasdemásobras,nosatisfaze,porquecomo habla contra la mayor, que es las So-ledades .. y el Polifemo, quees otra de las quatro mayoresque compusodon Luys, y éstay aquéllalas primeras que ledieron el lauro de mayor poeta,claro es que pretendió y. m.arrastrarcon éstasel crédito de los demáspoemasque guar-danel mismo estilo, como sonel Panegírico [al duquede Ler.mal, la Congratulatoria y lasveynte y cinco otavasque sonintrodución a la comediade La gloria de Niquea, que salióimpresacon lasdemásobrasde don Juande Tasis, condedeVillamediana (y aunqueson dedon Luys, no ha faltado quienseatribuya proprios estosdos poemas) ..

En adelante,al hablar de los poemasmayoresde Gón-gora, Angulo sobrentiendequehablatambiénde dichasoc-tavas,a las que,como se ve, consideracaracterísticasde lasegundamanera. “Las Soledadestienen muchos períodosclaros.- - En las demásobrasquedespuéshizo guardandoel mismo estilo, hallará la misma claridad.” Y cita comoejemplounaestanciadel Panegírico,unade la Congratula-toria y una“de la comediade Niquea” (folio 37 y.).

Obsérvesequeen las obrasimpresasde Villamedianalasoctavasen cuestiónson veinticuatroy no veinticinco,comodice Angulo, y la queél transcribebajo el núm. 20 corres-pondea lanúm. 19 del texto quehoy conocemos.

Años mástarde, Angulo publicó un centónde versos deGóngoraen forma de égloga,cuyos personajesson Alcidas,Licidas,Napeca,Clío y Nísida,y en quesedisfrazay secan-ta a Góngorabajo el nombrepastoril del Daliso.9

7 Todas las Obras de Don Luis de Góngora,publicadaspor G. deHozes yCordoua. Madrid, 1654, pág. 142.

‘~Episeolas satisfatorias... Granada,en casa de Blas Martínez,folios 5 y.y 6. (La epístolaa Cascalesestáfirmada en Loja a 4 dejulio de 1635.)

~ Égloga fúnebre a Don Luis de Góngor~de versosentresacadosde susobras... Sevilla, por Simón Fajardo,1638.

TantoFr. Juan de la Plata en su aprobac~ióncomoel propio Angulo ad-

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Al folio 10 y. hayun índicede las obrasde Góngoraquehansido aprovechadasen el centón, y a la altura del signoN, Niquea, unanota impresaque dice: Su comediaen ‘lasobrasde Villamediana,sondedonLuis las octavasprimeras.

Examinandodetenidamentelos versosde la alegoríaqueAngulo trasladóa su centón, y a los que correspondenlasapostillasquellevan el signoN, seadvierte:1. Que los cin-cuentaversospor él aprovechadosconstanen la edición deVillamediana.—2. Que en el centón,lo mismoqueantesenlas Epístolas,suponeAngulo la existenciade veinticincooc-tavas,siendoasí quesólo veinticuatroconstanen el texto deVillamediana.—3. Que la numeraciónde las cuatroprime-ras octavasen Angulo correspondeexactamenteal texto deVillamediana.—4. Que ya la octavanúm. 6 de dicho textolleva el núm. 7 en la Églogao centónde Angulo. Estadiver-genciase mantienehastael fin (número24 en Villamedianay núm. 25 en Angulo), sin quepodamossaberel instanteprecisoen que se produce,porqueAngulo no cita versosdela quees en Villamedianaoctavanúm. 5. Tampococreemosquela divergenciase debaaun error de cuenta:Angulo ten-dría buenainformaciónde las obrasde Góngora,como apo-logista suyo, y en unas explicacionesque precedena laÉgloga dice:

“No cito los versos por las obras impresas,porque niestánallí todas,aunquelo dize el título, ni estánfieles, aun-que lo presumeel prólogo; antesestánllenas de infinitosyerrosy de notable culpa. Las citas de las Soledadestam-biénlas sacode mis manuescritas.”

Acaso poseyó tambiénun texto manuscritodel prólogo

vierten que el actual esel segundocentónque seescribeen versoscastellanos,habiendo sido el primero el Christo nuestro señor en la cruz, hallado en losversosdel príncipede los poetascastellanos,Garcilaso de la Vega (1628), porJuan deAndosilla Larramendi.

Simplementepor no desperdiciarla noticia, advierto que, en esta Églogafúnebre,en las notasen prosa quecorrespondenal pasajedel fol. 24, queserefiere a Lope, declara Angulo y Pulgarqueno es suyo el soneto: “Nadiete alabe,Lope, que tú solo”, sonetoque apareceatribuido a él en la FamaPósthuma, de Montalván (Madrid, 1636, fol. 131), y que, segúnanotacionesmanuscritas,de letra del siglo xvii, queaparecenen un ejemplar de la FamaPósthumaque fue de Gayangosy que se custodiaen la Bibi. Nac. de Madrid(R-18730),deberá atribuirse a Francisco López de Aguilar Coutifio (“JulioColumbario”), el mismo que procuróla publicación de la Expostulaciónde laSpongia.

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alegóricodondehabríaunaoctava másque en el de Villa-mediana,ya despuésde la número 4, o ya despuésde lanúmero510

En dos casos, finalmente,hemos advertido, ademásdela divergenciaen el númerode las octavas,divergenciaen lanumeraciónde los versos;pero se tratanotoriamentede erra-tas de imprenta,puescadaunode estosversosha sido apro-vechadodos’vecesporAngulo,y enunadeellashasido desig-nadoconel númeroquele corresponde,único admisibledadala composiciónmétricade la octava.

Confesamosqueel testimoniode Angulo y Pulgarno hacepruebaplena:es el único panegiristade Góngoraen quienhemosencontradohastahoy la atribucióndiscutida,y en lasEpístolas—dondeesmásexplícito, aunquemenosdefinitivoqueen el centónpublicadotresañosdespués—él mismoad-vierte que no ha faltado quien se atribuya propias la Con-gratulatoria y las octavasen cuestión.

Se imponen, pues,algunasconsideracionescomplemen-tarias.

¿Por qué,si el prólogo alegórico fue escrito por Gón-gora,no se declaróasí en la edición de Villamediana?

Conocidassonlas circunstanciasde la fiesta de Aranjuez(15 de mayo de 1622). Se acusaa Villamediana de que,parasalvara la reinaen susbrazos,provocó el incendio quesobrevinoen el segundoactode El vellocinode oro, de Lope,pieza que se representóa continuaciónde La gloria de Ni-quea;1’ se murmura de sus reales amores, y al fin muere

10 Ángulo y Pulgardejó,en efecto, un manuscritodelas obrasde Góngora,que ha sido estudiadoy parcialmentepublicadopor E. LinaresGarcía,Cartasy Poesíasinéditas de D. Luis de Góngoray Argote, Granada, 1892. Es pro-bable que en el manuscritofigure el prólogoalegórico con la octavaadicional.No meha sido dable examinarlo.

Por otra parte,la edición de Villamediana, de Zaragoza,1629, no mereceabsolutocrédito: el Dr. JuanFrancisco de Salazarnos advierte,en su aproba-ción, que no contiene todas las poesías,ni respondede que estén conformescon su original “por ser obra pósthuma,que pocasvecesse acierta”. El re-copilador declara, en la dedicatoriaal condede Lemos, que salen los versosde Villamediana a que los goce el mundo “si bieq con el achaque de borra-dores, en que aún no[s] los dexó su autor”; y añade en las palabrasAlLector, que no ha publicado las sátirasporque no le fue permitido, y que sifaltan algunospapeleses porqueha sido poca la mayor diligencia para obte-nerlos. Como pruebade las deficiencias del texto, compáreseel poema delFénix (pág. 267) con la lección ‘que de él da Pellicer en su libro El Fénix ysu historia natural. Madrid, 1630, pág. 187.

11 Corríjase en este sentido la Historia de la literatura española, de J.

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acuchilladopocos mesesdespuéspor impulso soberano,se-gún las maliciosascoplasde la época. Mendoza,en sus yacitadasrelaciones,evita el nombraral poeta,aunquecelebrasu invencióny susversos.

¿Prefirió Góngora,por iguales razones,no aclarar sucolaboraciónconVillamediana? No meatrevoaasegurarlo.12Sabemos,por lo menos,que la muerte del condelo descon-certóde maneraquepensóen alejarsede la corte.’3

En todo caso,ni la edición de Villamediana merecemu-cha fe, ni seríala primeravez que se deja oscuroel nombrede un colaborador,por ilustre quesea. El prólogo seguiríacopiándoseconla comediade Villamediana,y comoobra deéste se publicó dos años despuésde muerto Góngora,y asípasóa las edicionesposteriores.

¿Hayrazonescríticasparaadmitir queGóngoraescribióel prólogo alegórico? ¿Esposible distinguirlo de Villame-diana,su máscercanoimitador?

Villamedianaimitó al maestroen todaslas exteriorida-destécnicasde su arte,perodifícilmentepudorepetirel pro-cesopsicológicoque aquellasexterioridadesenvuelven. Se-ría,pues,inútil examinarunaaunalas semejanzasverbalesque con los demáspoemasgongorinosofrece el actual: laestaciónflorida, la luzpurpúrea,lascerúleassienes,el verdesoto, el uso peculiardel verbo pisar que se advierte ya enpoesíasde Góngorapublicadaspor Espinosa(Flores, 1605),los términos del día y el beberel Nilo en la celada, quetambiénse encuentranen la Odaa la tomadeLarache,y al-gúnversode la Soledadprimera, quese repite aquíconunaligera transposición:En camposde zafiro estrellaspace. Losdiscípulossaquearonel vocabularioy los giros del maestro;tanto, que sus obras parecen,como la Égloga de Angulo,verdaderoscentonesde versosentresacadosde los poemasde

Fitzmaurice-Kelly,pág. 335, edición 1914.—Cf. Cotareloy Mori, op. cit., y elvol. VI deobrasdeLope deVega publicadaspor la R. Acad.Esp., págs.41 u.

12 Pareceque cierto espíritu de prudenciahubierapresidido a la ediciónde lasObrasde Villamediana.Así, ya he dicho quese suprimieronlas sátiras.Así, en las acotacionesen prosa a La gloria de Niquea apenasparecehaberuna tímida alusión al incendio: “Y aun si no tuviera fiançasde tanto abono[la fiesta], el último saraose atrevieraa desluzirla”, etc. (pág. 54).

‘3 CartaaCristóbal de Heredia,23 deagostode 1622. (E. LinaresGarcía,op. cit., pág. 14.)

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Góngora. Lo mismo hayquedecirdel hipérbaton,la supre-sión de artículos,las alusioneseruditasy demás~ardidesdelcultismo usadospor Góngora,y hastade aquellapreocupa-ción por las cualidadessensorialesde los objetos,por la luzy el color, quehacende él el poetamenososcuro en el sen-tido inmediatode la palabra. En el prólogo alegóricohayun versoquecompendiasu representaciónde la naturaleza:»urpúrealuz y plácido ruido. Por todoslos poemasde estepoeta,aquien Cascalesacusade “pintar noches”,se notalaobsesióndelcolor, colorqueavecesmásbienparecedictadopor unaespeciede retóricaheráldica. Pero en estoVillame-diana le imitó hastael exceso,si bien es cierto queen lamuertedelFénixhacemásusodela luminosidadpura—fue-go, llamas,rayos, globos de luz— quede los colores.14

No menosle imitó enla técnicade la octava,procurando,como él, aunquenuncalogró igualarlo,producir, hacia losversosnúms.4 y 8 de cadaestrofa,ciertabifurcaciónmentalen virtud de la cual se expresandos accionesparalelas,su-cesivaso disyuntivas. En el Polifemoesteprocedimientóesconstante—Al cuerno en fin la cítara suceda, Gimiendotristes y volwzdograves, O púrpura névadao nieve roja—;y aunqueno seaprivativo de los gongorinos,ellos lo aplica-ron de un modomásconscientey premeditadoquelos demás.El prólogo alegórico,con excepciónde unasseisestrofasenqueel procedimientoes menosaparente,seajustaaél, comopodrá advertirloel lector. Estahabilidad de estilo —noto-ria, por ejemplo,en Carrillo y Sotomayory en Góngora—apareceun tanto amortiguadaen Villamediana. Si se exami-nansusoctavas—Faetón,Apolo y Dafne—se veráqueusódel procedimientocon menorsolturay menorconstanciaquelas reveladasen el prólogo alegórico.

Pero no es en la técnicadonde habríaque buscarlascaracterísticasabsolutasde Góngora. De él a .Villamedianahay, seguramente,unadiferenciade intensidad,estética.Nocreemosque la frasedel imitador hayaalcanzadonuncaelvigor rítmico de la octava núm. 5 del . prólogo alegórico,la eficaciametaf,óricadel primerversode la octavanúm. 15

14 Cfr. L.-P. Thomas, Le lyrisme et la préciosité cultiste en Espagne.Halle-París,1909, pág. 121.

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—Luzde estrellas a estambrereduzida—,ni tampocoqueVillamediana haya escrito una sola estrofa que iguale lafinura de la núm. 13. Villamediana, quepudo acertarconla sobriedadgraciosadel epigrama,no era capaz de unaplenaconcepciónalegórica.

Además,en las metáforasde Góngorahay quedistinguirlas quedebeal conceptismo—ejemplo: la que le censurabaPedrode Valencia:el arroyo revocalos mismosautosde suscristales—de aquellasquesólo se explicandentro de unaes-tética personalcuyo secretoescapóa imitadoresy a enemi~gos: esfuerzopor devolvera la emocióntodasucomplejidadvital, por traducir la emociónprimaria —prescindiendodela limitación en quelos vocablosusualesla encierran—,quehemosde encontrar,siglosmástarde,en el simbolismofran-cés.15 Pero la definición de estacalidadestéticaexigiría unvolumen.

Dentro de la obra de Góngora,el prólogo alegóricoten-dría un valor especial:el poeta,que ha pasadoya por laexperienciadel Polifemoy las Soledades,ha morigerado,encierto modo, aquel desenfrenoo generosastravesurasquedecía Pedro de Valencia. Aunque quedantodavía lugaresconfusos,el prólogo alegórico es mucho másmesuradoqueaquellosgrandespoemas.Sobrabanrazonesparaqueel poetase reportaraen estaocasión:la pieza habíade ser recitadapor damasde la cortey en una fiesta no académica.Men-dozainsistesobrela pocalicenciaquese concedíaa los versosescritospara palacio,y aseguraque no salían airosos de laprueba“los que se han criado lexos de la severidadde suescuela”.’6

Revi.stade Filología Española.

Madrid, 1915, u, 3.

~ Ejemplo la octavanúm. 13, que recuerdala núm. 27 del Polifemo: aquíla diáfana cortina del aire, y allá las vagascortinas de Favonio.

16 “Escriviósecon atención a la soberaníadePalacio, por saberla cortalicencia que se les concedeen él a los versos,y el atino con que se han deescrivir,’en que se ven poco pláticos los que se han criado lexos de la seve-ridad de su escuela. —No atendían los versos a lo prometidode la historia,sino al respeto de los personages.—En este coloquio mostró el autor.- - eldecoro con que se han de escrivir los versos para las Damas: Los que oyen,atinados; ios que dizen, severos;donde quanto no es desconfianzaes osadía;todo finezas. y nada amores.” Don Antonio de Mendoza, op. cit., págs. 429,430, 439 y 441.

23

II. ALEGORÍA DE ARANJUEZ

(POEMA ATRIBUIBLE A GÓNGORA)

A CONTINUACIÓN transcriboel prólogo alegóricode la come-dia La gloria de Niquea, ya que —corriendo este prólogola suertede las obrasde Villamediana,entrelas cualesandaimpreso— no es accesiblea todo lector. Sigo el texto deZaragoza,1629,y aprovechola únicavariantede importan-cia que se encuentraen edicionesposteriores. Conservolaortografía primitiva, salvo la substitución de la antigua spor la s moderna. También modernizo la puntuación,laacentuacióny el uso de las mayúsculas.

1915.

LA CORRIENTE DEL. TAJO

Del Tajo, gran Filijío, la corriente 1Soi que, en coturno de oro, las arenasDesde las perlaspiso de mi fuenteHasta ilustrar de Ulises las almenas.Inclino a tus realespies la frenteEntre estassienpreverdes,sienpreamenasJurisdicionesfértiles de Flora,Que un río las argenta,otro las dora.

Inclino al nombretuyo, agradecida, 2Una vez y otra las cerúleassienes,Puesa pisar, en la estación florida,Las esmeraldasde mis orlas vienes.La ocasión muchos siglos repetidaSeatu deidad,y a los que tienesAños siemprefelices, les respondasVencidasde su númerolas ondas.

Conduze la que ves Isla inconstante 3Quantascontieneninfasla ribera,Desdela fuente donde.nace,infante,En breve el Tajo, de cristal esfera,Hastadondedespuéslogra,gigante,Los abraçosdeThetis, quela espera

24

De velas coronado,qual ningunoLíquido tributario de Neptuno.

Pero ya en selva inquietase avezina 4El mes,ponpa del año agoratanta,No porqueflorecer hazeunaespinaO matizar de estrellasunaplanta,Sino porqueen los braços de LucinaBesó primero tu primera planta;Queaun no bien en sus márgenesimpresa,Un mundola venera,otro la vesa.

EL MES DE ABRIL

Deidadundosa,honor destaribera: 5El manto mira que espirandoagoraEl mejor ánbarde la primavera,Bordó el mejor aljófar de la aurora.Con él vengo a esperarla EdadligeraQue, del Evo prolixa moradora,Del quarto lustro el año traesegundoAl granmonarcadestey de aquelmundo.

Tú, pues,tantosregandoaquí claveles 6Quantosal cielo oy nieganarreboles,Con ondasno más purasque fielesEl culto restituyea tantossoles;El pie argentadode suschapiteles,Simétricosprodigiosespañoles,A cuyo sienpreesclarecidodueñoDos orbescontinentesonpequeño.

Y en quantoel sol adoroyo de España, 7Atiendo de la Edad el diligenteBuelo, quelisongero no se engañaY nos huieveloz Febo luziente;A quien los muros que PisuergabañaCelajesfueron clarosde tu oriente;Rayos tuyos los reinos sean,y levesÁtomoslas provinciasmenosbreves.

El queves toro, no en las selvasnace 8A mis floridos jugos obediente:En. canposde zafiro estrellaspace,Signo tuyo feliz siempreluziente;A cuyos vaticinios satisfaze,Y al nudo sacro que, gloriosamente,

25

Con la feliz consorteque oi te asiste,De esperançay de luz dos orbesviste.

Lilio francés, emulación de flores, 9Crisol de reinos, Fénix de mugeres;La bella Infanta, a quien le deve alboresTantos la auroracomo rosicleres;Carlo, el que ya esplendorde enperadoresSexto le admito, y tú, Fernando,que eresPurpúrealuz del cielo Baticano,¿Quémucho si de un sol eres hermano?

Sus añosnumerandoquantasguijas, 10Émulas del diamante,guardanbrutas,Apuren las del Tajo rubias hijasEn los tersoscristalesde sus grutas;Desordenandoluego las prolixasTrenças,mal de los zéfiros enjutas,Corosvoten alternos,y a su voto,Verdesea teatroel verdesoto.

Mis Idus ya te dieronnatal día, 11Propiciosastrosconcurriendoen ello;Al padrede las flores se devíaTan hermosoclavel, jazmín tan bello.Las Graciascuna, sueño la harmoníaTe fueron de las Musas,si del cuelloDe Latonapendiente,no te davaYa el plectro de sus hijos, ya la aljava.

¡ A Palasquántasvezesinclinada 12A tu voluble lecho y a ti, en vano,Repelandole hallé de su zeladaLos despojosdel páxaro africano!Quela mina de ti no fue tocadaCon duro afecto, si con tierna manoTrasladóde tu manto, en vez alguna,Al payéscorbo de la instable luna.

EL TAJO

Ya corre la diáfanacortina 13El ayre. ¿Oyes,Abril?

ABRIL

La EdaddesciendeCon aquellasu púrpura más finaQueel venenodel Tirio mar enciende.

26

EL TAJO

Su hueloen el real solio termina.

ABRIL

¡ O, quánhermosaen plumasde oro pende!

EL TAJO

¿Y qué contieneal fin?

ABRIL

Años felicesQue muchaspiras vean de Fenices.

La EDAD

Salve, o monarcano de un orbe solo, 14Que tuyos son los términos del día,Si deste, si de aquel opuestopoloEl dosel pendede tu monarquía;Si a tus gloriosasarmassienpreApoloLuminoso es farol, luziente guía,Manifestandoincógnitas nacionesQuealumbren,que penetrentus pendones.

Luz de estrellasa estanbrereduzida, 15Florida edad de Láchesishilada,Queel año diez y sietees de tu vida,Estavara te ofrececoronada;Y quantagloria tienen prometidaA tu cetro los cielos, a tu espada,Que al quinto de los Carlos,al segundoVerá de los Filipos en ti el mundo.

Sienprefeliz y tan capazde aumento, 16soberanoseñor, tu imperio sea,Puesdexó de pisar el firmamentoPor assistira tu govierno, Astrea;Marte su escudote dará,sedientoDe que,al reflexo de su azero,vea

27

La inbidia respetadastus hazañas,Propagadoel honor de las Españas.

Preciarteheroicamente,señor, puedes, 17Que Religión conduzetu milicia,Justiciadistribuye tus mercedes,Y Piedadexecutatu Justicia.¿ Quémucho ya, si en equidadexcedes,Siendo al humano génerodelicia,Al monteAdonis, Marte~ala campaña,Si divino dictamenno me engaña?

Anbos te cederámaresNeptuno, 18Y desdeCalpe igualmenteveremosVelas mil tuyas coronarel unoY encanecerel otro iguales remos.Fulminarás piratas,que oportunoAl medio tanto quanto a los estremos,Dominarán,señor, tus armassolasDel Indio mar a las Hesperiasolas.

Tus tronpasoyrá prestoesclarecidas, 19Libre por ti, Jerusalénsagrada;Y en susfuentes,aun oi mal conocidas,El Nilo beverásen tu celada.Las dos polaresmetas convencidas,Serátu monarquíadilatada,Hastaque falte a tus progresosorbeY tu inperio a tu mismo inperio estorbe.

Tú, protector de Césares,en tanto, 20Con religioso zelo de monarca,Timón tu cetro, vela seatu mantoA la de Pedromilitante barca.Firme siendo colunaal Tenplo Santo,Tu nombre,en menospreciode la Parca,Le miro eternizado,y en la esfera,Que vivo quede,aunquandoel tienpo muera.

En superiordecretohanconfirmado 21Purpúrealuz y plácido ruido,Lo que de alto valor harás armado,Lo quede zelo dispondrásvestido.Crecea tantasnacionesdestinadoQuantasrespetarásiempreel olvido,Y quantassaldrán tímidos a verlasEn crisolesel Norte, el Sur en perlas.

28

De Borbón plantasienpregenerosa 22Propagará,señor, tu regia cuna,Que rayosmuhiplique generosa1A la ruedafeliz de tu fortuna.Tiaras les dará con judiciosaDisposición, el sacro Tíber, una;Otra, el Albio su inperio dilatado,Donde el cursodel sol aúnno ha llegado.

¿Quál vencedoraplanta no obedece 23A las futurasglorias que previenesCon la que, en claropolo, luz te ofreceEl cielo, a quien propicio sienpretienes?Entre estasesperanças,DafnecreceCon anbición de coronartus sienes,Consagradoa tu nonbreel árbol soloQue los abracosmereció de Apolo.

Aplaudan,pues, el vaticinio mío 24Coros festivos, tuyos a lo menos,O con las ninfas del luciente ríoO con las destos árbolesamenos.

ABRIL

Las verdesalmasya del soto umbríoDesnudana tu voz los rudossenos.

EDAD

Quedagozoso.

ABRIL

Muchos siglosbuelvasPor tan alta ocasióna nuestrasselvas.

1 La falsa cd. de Madrid 1634, corrige: poderosa.

29

III. LOS TEXTOS DE GÓNGORA

(CORRUPCIONES Y ALTERACIONES)

1

REFIRIÉNDOSE a Góngora,escribeJuanLópez de Vicuña ensudedicatoriaa D. Antonio de Zapata:1

Su modestiafue tanta viuiendo, quellegó a ser el aborre-cimiento y desesperaciónde los verdaderamenteestudiosos,porquecasi con pertinaciales defendió la fácil y agradablecomunicaciónde sus obras,de que gozaran,si las permitieraa la.estampa.

Y añadeensu prólogoAl lector:

Nunca guardóoriginal dellas. Cuidado costóharto hallar-lasy comunicárselas,quede nueuolas trabajaua;puesquan-do las poníamosen sus manos apenaslas conocía: tales ile-gauandespuésde auercorrido por muchascopias.

Por su parte,el autor del Escrutinio2 advierteque hayen la obrade Góngorapoesías

quesequedanen confuso,paraqueel lectorles déel dueñoquequisiere. Porquesi tienen assomoso imitacionesde don Luis,por cierto (perdoneestegranvarón) que, si culpapudo tener,lo es dexarcosastan superioresa la elección de susafficiona.dos; no obstanteque esto seael extremode modestiaque elnatural de don Luis professóen sus obras,puesmuchasvezesse lç oió, persuadiéndolesusamigosa que estampasse,por te-mor deeste peligro: No; mis obras —dixo--- en mi estimaciónno lo merecen.Si dicha tuvieren, alguno avrá despuésde misdía$ que lo haga.

Tambiénseríaenemigode que se le elogiara en libros,segúnlo que dice la Vida mayor de Pellicer:3

1 Obras en verso del Homero españolque recogió Juan López de Vicuña.Madrid, Luis Sánchez,1627.

2 Figura en el Ms. Estrada,descritopor R. Foulché-Delbosc(Rey. Hisp.,VII, 23 y 24, 1900), e incompleto, en el Ms. CuestaSaavedra(Bibl. Nac. deMadrid, Ms. 3906).

8 Designo conestenombrela que,escritapara los preliminaresde lasLec-

30

Ofrecí yo en vida a don Luis el comentarlesus obras,yaunqueél lo rehusósiempre,entre la modestiay el agradeci-miento, yo he querido cumplir mi obligación...

Antes, el mismo Pellicer habíadicho algo semejanteenel prólogode susLeccionesy al fin del comentarioa las So-ledades.4Entretanto,las obras de Góngora circulaban profusa-menteen coleccionesmanuscritas,que se vendíana precioscuantiosos.

Archivo fue dellas—aseguraJuan López de Vicuña— lalibreríadedon Pedrode Córdovay Angulo,cavallerodela Or-den de Santiago,Veintiquatro y naturalde Córdova. De allíhansalidoalgunostraslados.

Archivo fue de ellas la librería de D. Martín de Anguloy Pulgar,y, en general,las de suscomentaristasy amigos.5Éstos,en vida del poeta,repitieron más o menosel procesode JuanLópezde Vicuña —queasegurabahaber recopiladoduranteveinteañoslas obrasde Góngora—,o el de D. An-tonio ChacónPoncede León, quien,en sudedicatoriaal con-de-duquede Olivares,6declara:

Quandojunté todas las que la diligencia de don Luis ila mía pudo adquirir en ocho años;quandotrabajécon él lasemendaseeen mi presenciacon diferente atenciónque solíaotrasvezes,i quandole pedí me informassede los casospar.ticularesdealgunascuiainteligenciadependede su noticia,medixeaselos sujetosde todasi los añosen que hizo cadavna,sólo tuve por fin el interésque mi affición a estasobras lo-graua.

ciones —donde, al fin, no pudo publicarse—,quedó inédita y la ha dado aluz R. Foulché-Delbosc(Rey. Hisp., XXXIV, 86, 1915).

4 Leccionessolemnesa las obras dedon Luis de Góngora y Argote,Pín-daro Andaluz,Príncipede los poetas líricos deEspaña. Escriviólas don JosephPellicer de Salasy Tovar. Madrid, PedroCoello, 1630.

~ “Haciendo estoy copiar tres o cuatroborronesque he hecho estos días;razonables,porque,como se ayune,estámásespedito. Remitirélos a Vm. paraque los comuniqueal S.0r don Pedro de Cárdenas,cuyasmanosbeso.” CartadeGóngoraa Corral. Madrid, enero20 de1620 (Rey.Hisp.,X, 33 y 34, 1903).

• Bibi. Nac. de Madrid. Ms. descrito por R. Foulché-Delbosc,quien pre-parasu publicación(Rey. Hisp., VII, 23 y 24, 1900). —Nota de 1921: tal Ma.es la basede la edición de Obras de Góngora, en 3 yola.,queR. F.-D. acabadepublicai.

31

Por esola Vida menor7dice, refiriéndosea los trabajosde Chacónparacoleccionarlasobrasde Góngora:

Juntólasenvida de don Luis con afición y cuidado,comu-nicólascon él con libertad y dotrina...

Los recopiladoresde Góngorase precian,en general,dehaberrecibidodelmismoautorlos textosy los datosque ofre-cen. Con todo, la obra no saldráperfectade sus manos,yel propio manuscritode Chacón,con ser la colecciónmásautorizada,dejavivos todavíaalgunos problemas.

Medio año despuésde la muertede Góngoraaparecelaediciónde Vicuña (1627). Ya ha advertidoR. Foulché-Del-boscqueestabadispuestay aprobadala coleccióndesde1620.El mismo editor declarano haberlatocado desdeentonces:

Muchosversossehallaránmenos:algunosque la modestiadel autor no permitió andaren público y otros que en sieteaños, desdeel veinte, compuso.

Acaso—continúaR. Foulché-Delbosc—Góngoraseopusoaúltimahoraalapublicación,causandoasíel aborrecimientoy desesperaciónde los estudiososque decíaVicuña; acasofiaba másen su nuevo amigo D. Antonio Chacón,y habíacomenzadoya a dictarlesusversos. Éstedice haberlosreco-gido duranteocho añosde los propios labios de Góngora—“con quienprofesóamistadlos vltimos añosde suvida”—,y que se prestóa concederlepor escrito “lo que aotro nin-gunode sus amigos”.

En todo caso,los siguientespasajesde cartasescritasenMadrid porGóngoraal licenciadoCristóbal de Heredia,queresidíaen Córdoba,pruebanqueel poetase pasólos últimosañosde suvidapensandoendar a laestampasusobras,apre-tado por la necesidad;que dudabaentre,dos señoresquequeríanles dedicasesu impresión, y que en esto, como encasi todos sus demásactos, procediócon cierto estéril des-orden:8

7 Llamo así la que, sin nombrede autor,apareceen las edicionesde Gón.gora por Hoze~(1633, 1634, 1648, 1654), en la de Bruselasde 1659 y en elMa. Chacón. Es atribuible a Pellicer.

E. Linares García: Cartas y poesíasinéditas de... Góngora. Granada,

32

Julio 11 de1623: Yo trajo en buen punto la impreçión yenmiendade mis borrones,que estaránestampadospor Na-vidad; porque,señor,hallo que devo condenary condenomisilençio,pudiendovalermedinerosy descansoalgunavergüencaque me costaránlas puerilidadesque daré al molde.

Julio J0 de 1625: El cartapaçio,suplico a Vmd. me lobusque Vmd. y me lo compre, si no es que dice que no seteje en Córdova.

Octubre 14 de 1625: Aier de maííana,el pie en el estribo.me dijo [el Conde-Duque]:V’ md. no quiere estampar. Yole respondí:la pensión puedeabreviar el efecto. Replicóme:Ya edicho quecorre por V~md. desde19 de febrero. En bol-viendo,se tratará de todo; no tengapena. Con esto e quedadosuspenso,porqueveo quequiere sin duda que el hábito [queGóngorasolicitaba paraun sobrino] seasatisfacçiónde la di-recçiónde mis borrones,y állomeimpedido parala estampa;porquedos que quierenparte en ella es más de lo que a mímeestábien; y así, estoi comola picaçaque ni huela ni anda.Deseoacabaresto i no puedo...y assí,no sé quéme aga parasalir honradamenteestampandoy satisfaçiendoal Sr. D. Fran-cisco Luis de Carcamo,que ya no sólo es reputaçión,sinointerésmío, y remediarmecon eso e ir a descansar,que lodeseocomo la vida.

Noviembre4 de 1625: V. md. me tengalástimadel estadoen quemeveo.., para ver si hallo Cirineo queme aiude a laimpresiónde mis borrones,quees lo que más importa parami remedio.

Julio 15 de 162. . .° -. .añadirle quanto e hecho despuésparaestamparesteseptiembrey procurarmevalgaaun la mi-tad de lo que me asignaran. Si vuestramerçedquiere parte,le servirécon ella; quecomo vuestramerçedtiene caudal,pue-de remitilla a las Indias y esperarunagananciaexesible.

¿No hayironíaen estaesperanza?Góngorano era hom-bre pararepetirla fábula de la lechera.

II

Muerto Góngora,sus editoresy críticos se acusaránmutua-mentecomocorruptoresdel texto heredado.Así dice Pelliceren la dedicatoriade sus Lecciones:

~ La edición Linares García pone 1629, fecha posterior a la muerte delpoeta. Tampoco eserrata por 1626, puesGóngoramurió en mayo.—1921. R.F.-D., en su edición de Obras de Góngora, III, pág. 234, asignaa estacarta lafecha de 1625.

33

- - sus obras,tan ajadasen la edición passadade la Pren-sa, y no sé si diga la Malicia. .. no fue mucho que... salies-sen... impressastan indignamente,con tantoserroresy aunsin nombre;perosabránbolber por sí ellas mismas,copiadasdemás fieles originales...

En el prólogo de las mismasLecciones,A los ingeniosdoctíssimosde España,afirma que la tercerarazónque lemovió a escribirsuscomentarios

fue la lástima de ver las obrasde don Luis impressastan in-dignamente,acasopor la negociaciónde algún enemigosuyoque, mal contentode no aveno podido desluzir en vida, instóen procurarquitarle la opinión despuésde muerto, traçandoqueseestampassensusobras (quemanuscriptassevendíanenprecio quantioso) defectuosas,ultrajadas, mentirosasy malcorrectas,barajandoentreellas muchasapócrifasy adoptán-doselasa don Luis, paraquedesmereciesseporunasel créditoqueavía conseguidopor otras. Al fin salieron,estampadas,aluz, tan sembradasde horroresy de tinieblasque,si el mismodon Luis resucitara, las desconocierapor suyas... Salierontambiénsin nombre,dandoocasiónparaquepor libro anóny-mo serecogiessenpor edictos; 10 que todo esto sabecausarlaEmbidia y la Malicia.

Al fin de sucomentarioa las Soledadesse quejatodavíade “tanta sobrade mentirascomo los trasladoscausan”. Yañadeen la Vida menorque

todávía,aun en siglo libre de mortalesaccidentesdon Luis,sus obras los padecen;y ya cudicia, ya curiosidadfuessenlacausa,lasestampóla prissa; con que faltas, si no reparadas,mendosastodasy prohijadasmuchas,aun las propias,con age-no y obscurotítulo —si bien ilustre nombrea’—, con amor~providenciade mayorautoridadrecogerlaimportó. [Dice estoúltimo por el manuscritoChacón.]

Chacón,en sudedicatoria,aseguraquelas obrasde Gón-gora estánmásnecesitadasquenuncadel amparodel conde-duque,

10 La edición de Vicuña: ObrasdelHomero español,1627. El haberseman-dado recogerpudieraexplicar que no haya salido la segundaparte.

11 Confiéranseestoslugaresconla nota anterior. Entre las irregularidadesde la edición de Vicuña repáreseen que la fe de erratasni siquieraparececorresponderal volumen enqueva impresa,o,~porlo menos,no lo designaporsu título de portada,sino por el de Varias Rimas, recopiladas por Iutm deVicuña Carrasquilla. Así los ejemplaresde la Bibi. Nac.de Madrid: R. 8641,It. 3720, It. 10673, y Gallardo,núm. 4429.

34

no tanto por las censurasde sus émulos, por lo que ignorandellas losmásde susaficionados,por los defectoscon quehanandado —aun quando mejor manuscniptas—, por auerse per-dido muchas i prohijádoseleinjhstamenteno pocas,quantopor ayer unasubrepticiaimpressióncomunicadoa maior pu-blicidad estasinjurias, en un volumenque, tenido por de D.Luis, las renovava,i recogido (bien que sólo por falta de sunombre) le ha acrecentadootra.. 12

La parterelativadela Vidamayor repite los mismoscon-ceptos:

Quedaronlos escritosdesteinsignevarón, con su muerte,desamparadosy sin quien cuidasede ellos; sujetosa perderseen los originalesy a echarsea perderen lascopias. Y no ha.viendo querido dallos a la prensaen vida con cuidado,se losestampóo la enemistado la cudicia, con priessa,con desaliño,con mentiras,y con obrasque le adoptéel odio de su nom-bre. Tan otras salieronde las que eran antes, que lleuaronbien sus afectosque se recogiessende orden justificaday so-berana. Y no faltó, pues, quien —con la afición de amigo yla piedad de noble— tratasede conservallas,acudiendoal re-paro de la opinión de don Luis, queiba desmoronada.-. [Dí-celo por Chacón.]13

Los textosimpresosde Góngoratenían,pues,pocaauto-ridad. Angulo y Pulgar, al hacersu Égloga-Centón,14ad-vierte:

Que no cito los versospor las obrasimpresasporqueniestánallí todas, aunquelo dize el título, ni están fieles, aun-que lo presume el prólogo; antes están llenas de infinitosyerros y de notableculpa.

12 Esta otra puedeser la primera deHoces,1633, queR. Foulché-Delboscdesignacon el núm. 65 en su Bibliographie de Góngora (Rey. Hisp., XVIII,1908). Esta edición aún no contienela Vida menor, la cual aparecióprimeroen el Ms. Chacón,parael cual fue escrita. En el mismo año de 1633 salióotraedición de Hoces(núm. 66 en Foulché-Delbosc),que ya contienela Vidamenor,tal vez para darseautoridadcon ella, haciendoentenderque las censu-ras de dicha Vida menor no puedenreferirse a la edición en que ésta se pu-blica.

La Vida menor, en efecto,pareceignorar los textos de Hoces; y, como seescribió para el Ms. Chacón,podemosinferir que éste estabaformado para1633. El prólogode dicho Ms. —segúnlas anterioresconsideraciones—pudoredactarseen el mismo año de 1633, entre una y otra de las edicionesde Ho-ces, que llevan en Foulché-Delbosclos números65 y 66.

13 Concuerda estedato con los anterioressobrehabersemandadorecogerla edición deVicuña. La Vida mayorparecetambiénignorar las ediciones deHocesy ser, por lo mismo,anteriora la primera de 1633.

14 Egloga fúnebre a don Luis de Góngora. Sevilla, Simón Fajardo, 1638.

35

El Escrutinio, finalmente, alude así a las edicionesdeVicuña y de Hoces. Las obras de Góngora,dice, “se hanestampadoa troçospor hombreseminentesi affectosaellas.Débeselesagradecimiento:a la intenciónsí, al hechono; por-queel primerollegó amanosde suauctor,no conlunaresniconborrones,conmássí abominableserrores:offensasin cul-pa, si no lo es la ignorancia”. Censuradespués,no sin acier-to, los comentariosde SalcedoCoronely de Pellicer (1629y 1630),y dice acontinuación,sobreel tomo de Hoces:“Esde admirar que,siendo por la disposiciónde un curioso affi-cionado,hijo de Córdobai de el mismo tiempo, saliessecontantasoffensasparala legalidadque se debea intentosta-les.” Más valdría—declara—refundir el volumen,que noseñalartodossusyerros. Despuéshacereparosa la Vida me-nor de Pellicer,y advierteerroresde atribucióny de asuntoen las poesíasque contieneel volumen de Hoces, amén derepetición de algunasen doslugares.

III

En Zaragoza,1643, PedroEscuerimprime Todas las obrasde D. Luysde Góngora (impr. PedroVerges).1~

PerotampocoPedroEscuerescaparáa la censurade losentendidos.SalazarMardones,que seguíacon interés todapublicaciónrelativa asu autor favorito, escribeen Madrid,y a 16 de enerode 1644, las siguienteslíneasa FranciscoAndrésde Uztarroz,quevivía en Zaragoza:

SírvaseVm. embiarmeun tomillo de la impresión nueuade las obrasde D. Luys de Góngoraque se ha impresoallíúltimamente; que, aunquelleno de mentiras,de qualquierim-pressiónson respetosaslasobrasdeaquelvarón incomparable.

Y el 30 de eneroañade:Señormío: muchamerced me ha hecho Vm. con este li-

brito de las obrasde aquelgran padrede las musasque, mal15 Dedicatoria a don Enrique Felípezde Guzmán:“Y. Excelenciainc pidió

unasobrasdel famoso cordovésdon Luis de Góngora,y, no hallándomeconellas, busquéunas;y lashallé tan traídas,que no me atreví a ponerlasen ma-nos de V. E. Helas impreso en pequeñovolumen, para que V. E. las puedatraer consigoen el caminoy campaña.”

36

o bienimpressaspor PedroEscuer,sonvenerables .. ~Bib1io-

teca Nacionalde Madrid, Ms. 8391, fois. 442 y 443.)

Pero¿cómohabíande escapara la censuralos editoresordinarios,si los mismoseditorescríticos no escapan?

SalazarMardones,quepublica su edición y comentariosde la fábula de Píramo y Tisbe seis añosdespuésdel textoanotadode la misma quetraePelliceren susLecciones—esdecir, en 1636—, aunqueevita cuidadosamenteel citarle,re-vela el ánimo de rectificarlo cuandodice que va a restituirla fábula a su lección primera. Esta fábula —si hemosdecreerlaspalabraspreliminaresde donAntonio CabreroAven-daño—le fue enviadaa Salamancapor el propio Góngora.

Por otra parte, las cartasde Angulo y Pulgar a Andrésde Uztarrozestánllenas de censurasa los textosy comenta-rios gongorinosde SalcedoCoronel. La mayorpartede ellas,másquea los textos, se refieren a los comentarios.Pero hayen ellas un pasajecurioso,en queAngulo reclamacierta par-ticipación en los textosde Coronel,que ésteno parecehaberconfesado,con ser tan cuidadosode declarar sus deudas,comoresultade un lugardesuPolifemocomentado(1629)~16

Dice, pues,Angulo y Pulgar, hablandode su recienteviajea la corte: De Loja a Zaragoza,octubre 6 de 1943: “Díxo.me D. GarcíaCoronel imprimiría comentadoslos demáspoe-masen versograndede Góngora. Oy lo estáhaciendo,i cesópor falta de papel. Leí el sonetoprimero: su estilo es el deesotro comentariosuyo. Dile dos sonetosi emendéleotrascosas.Tantosyerrosesperoen essaobra comoen las impre-sas,por donde se sigue.” (Biblioteca Nacional de Madrid,Ms. 8389, fol. 310.) Y dice más tarde: Marzo 6 de 1646:“Yo le tengo notadosmuchoserrores.” (Ibidem, fol. 320.)

De estacorrespondenciaresultaque Andrésde Uztarrozescribíaunasanotacionesa SalcedoCoronel, cuya amistosacomunicaciónvanamentesolicitó Angulo desdeel añode 1641hastael de 1647.

16 “. - .Pedro DíasRibas, hombrede muchoingenio, y a quienyo no usur-paré la gloria que se le devepor esta fatiga, declarandosiempre en este Co-mento lo quefuere suyo- - .“ (foL 2).

Los ComentariosdeDíazde Rivas,quehabíandepublicarseen la fracasadasegundapartede López de Vicuña, se conservaninéditos en la Bibi. Nac. deMadrid (Ma. 3906, fois. 68-91), y hansido estudiadospor L. P. Thomas,Lelyrisme et la préciositécultistesen Espagne,1909, págs. 131-134.

37

En esteañode 1647,dice el editor lisbonensePaulo deCraesbeecken su dedicatoriaa D.5 Magdalenade Castro:17

Se alguns romancesparece de estilo mais bayxo, cuide\r. S. que náo sáo de Góngora;que como estasobrasse im-

primir~odepois delle morto, achacaraolhealgunas que ellenño fez...

Finalmente,D. Gerónymo de Villegas —y no “Fernan-do”, comole llama Vacade Alfaro en suLira de Melpórnen.e,Córdoba, 1666— escribe en su dedicatoriaa D. Luis deBenavides,añode 1659:18

Señor: las primeras luzes a que se vieron en Españalasobrasde don Luis de Góngora, famosopoetaandaluz, fuerontan escuras,quea quien las estimaleha parecidosacarlastanclarasen el PaísBaxo.-.

Parece,pues,que los editoresde Góngorase hubieranpropuestodesacreditarsemutuamente.Resultade susmuchascensurasque las coleccionesde Góngora—publicadastodasconachaquede póstumas—son coleccionesde fe sospechosa.Por una parte, los textos auténticosaparecencorrompidos,incompletos.o zurcidosde mano ajena;por otra, le han pro.hijado al poetaobrasextrañas,desposeyéndoleen cambiodealgunaspropias.

IV

Nuevo capítulode confusiónnos ofrece la cronologíade laspiezasauténticas,pues aunqueChacónaseguraque el mis-mo Góngorale dictó las fechasde cadapoesía,si ello fueverdad,Góngoraseequivocó algunasveces,indicando fechasincompatiblescon los asuntosa que las poesíasatañen. Lospasajesde los comentaristasdisientenen ocasionesde los da-tos proporcionadosporel manuscritoChacón.’9 Así, ésteponeel Polifemo en 1613 y la Soledadprimera en 1614. Estoúltimo no puedeser,puesto que a ese poemase refiere yaPedro de Valencia en su célebreCarta censoriade 30 de

17 Obras de D. Luis de Góngora, segundaparte. Sacadasa luz de nuevoyenmendadasen estaúltima impressión.Lisboa,Paulo Craesbeeck,1647 (BibI.de Góngora.por R. F.-D., núm. 95).

18 Obras de don Luis de Góngora. Bruselas,F. Foppens,1659.19 Thomas,Foulché-Delboscy Artigas han debidorectificar algunasfechas

del Chacón.—1926.

38

junio de 1613 (Bibl. Nac. de Madrid, Ms. 3906; se ha im-preso variasveces). Angulo y Pulgar aseguraen sus Epís-tolas salísfatorias (Granada,1635,pág.39): “En el año de1612 sacó don Luys a luz manuscritoal Polifemo, y pocodespuésla Soledadprimera: constade muchascartassuyas.”Estabaviejo —observaThomas—y no andaríanmuy clarossusrecuerdos. Segúnlas palabrasde la Vida menor, enfer-mó de amnesiapara morir: “No fue lesión del juyzio elmal de la cabeca:en la memoriacebóla violencia toda, acasoporqueal morir don Luis en nosotrostodosse devíarepartirsu i2°

Pero ya hemosvisto el uso quehicieron de la herencia.La culpa—como ya lo notael Escrutinio—recae sobre elabandonodel poeta,quenuncacoleccionósus obras.

V

Otra manifestacióntuvo ese abandono,y consisteen haberdejadocorrerpoesíasinacabadas,resistiéndosedespuésacon-cluirlas,adespechode las súplicasde susaficionadosy ami-gos. Podemoscitar los siguientesejemplosde poesíasincom-pletas:

A un tiempodejabael sol, poesíaa la que faltan seisodiez versos,que “ni en vida de D. Luis ni despuésacáse hahalladoquiéntenga”, dice Chacón.

Con suquerida Amarilis (Chacón,fol. 160).Del mar i no de íluelra, estanciade seis versos que, a

veces, se hallan continuadoscon otros dos, apócrifos paraChacón.

De Thysbe i Pyramo quiero, primer romancede esteasunto,quese escribiópor 1604,y se interrumpeenel verso:Lossiguientesalmotida. “No pasóadelanteconesteromance—dice Chacón—,y pidiéndole después,el año618, algunosamigossuiosquele continuase,gustómásde hacerel que sesigue.” (La ciudad de Babylonja.)

En lágrimas salgan mudos. “Aquí faltan quatro versos,que no se ha halladoquién ios tenga.” (Chacón.)

20 La Vida mayor explicaque se recobró poco antesde morir y expiró enpleno uso de razón.

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Escribís, o Cabrera, del segundo,tercetosa la Historiade Felipe II, de Luis Cabrera;asuntoigual al de los sonetosVive en estevolumenel que iace y Segundasplumasson, o\lector, quantas. De estos sonetosdiche Chacónquelos hizotóngora“a instanciade vn amigo suyo, sin ayervisto a Ca-brera ni ayer leído sus escritos”,y lo mismo dice unanotamarginaldel ejemplarde Vicuña, de la Biblioteca Nacionalde Madrid, R. 8641 —ejemplar en cuyasguardasse lee elnombrede Chacóncon la misma letra de la nota—. Acasopor la misma causade no conocerel asuntode su poesía,abandona,cansado,los tercetosen cuestiónen el verso Leabraça i no desistede abraçarlo.

Generosomancebo(en la creacióndel cardenaldon En-rique de Guzmán). “Hiço don Luis estasylva —dice Cha-cón— estandoia malo de la enfermedadquemurió.” Detú-vose en Te esperael Tíber con sus tres coronas. Puedesersuúltima poesía.

Perdonaal remo, Lícidas, perdona (a la muertedel du-que de MedinaSidonia).

Todoseraurmura, interrumpidaen De que le sobrecola.De las Soledades,“que avían de ser quatro en similitud

de quatroedadesdel hombre” (Angulo, Epístolas,1635, fol.43 vto.), no acabóla segunda. “El dexarlainforme fue por-que le faltó la fortunay la vida” (Idem, fol. 45). En algu-nos textosacabaen Heredadoen elvltimo graznido. Chacónse precia de haberobtenido que Góngoraañadiesecuarentay tresversosmás,hastaJa la stygiadeidadconbella esposa,dondeel poetase interrrumpiódefinitivamente.

La comediadel Doctor Carlino quedóincompleta,y con-tinuóla Antonio de Solís; la Venatoria—que Chacónsupri-me sin dar susrazones—apareceinconipleta en los textosimpresos.

Hacemosgracia a Góngoradel Panegíricoal duque deLerma (Si arrebatadomerecíalgún día), que interrumpióal caerel prócer del favor.2’ “Le faltó el favor”, dice An.gulo en sus citadasEpístolas(fol. 46). Y le hacemosgra-

21 Pellicer, que dicepreferirel Panegíricoa todaslas demásobrasde Gón-gora, y fue el primero en publicarlo (Lecciones,1630), pareceomitir estacir-cunstancia.

40

cia, sobretodo, de Ya cancióna la supuestamuertedel condede Lemosen Nápoles,interrumpidaal sabersela verdad(Mo-riste en plumasno, en prudenciacano).

Laspiezasinconclusasde Góngora,o así hanquedado,onos han llegadoremendadaspor versificadorespoco e~ru-pulosos. Ejemplos (ademásdel ya citadoDel mar i no deHuelva):

Criábaseel Albanés: “Los más de los quartetesvltimosson agenos—dice Chacón—,puestosen lugar de otros suiosque se an perdido.”

Érase una vieja: “No acabóeste romanceni aun sonsuiosalgunosquartetes”(Chacón).

Lasredessobreelarena: “Sólo estosdosprimerosquar-tetessonsuios, i los demásandansupuestosen lugar de losqueél hizo,quesehanperdido” (idem).

La vaga esperançamía. Letrilla que, según Chacón,sueleandarcontinuadacon doscoplasqueno son suyas.

Losraios le quentaal sol: “Sólo esteprimer quartetei

la buelta es suio; pero siguióle tan bien quien lo continuó,quese poneaquí. . .“ (idem).

Servíaen Orán al Rei. En Tan dulcecomoenojada,ad-vierte Chacón: “Estos dos ultimos quartetesson agenos,enlugar de otros seiso siete suiosqueno se hanpodidoencon-trar.”

Finalmente,aunquenadadice ChacónsobreLas firmezasde Isabela,en la advertenciaque figura en los preliminaresde algunosejemplaresde Hocesselee: “. . .quela comediadeLasfirmeçasde Isabela, los fines de ella no sonde D. Luis:porquela acabóD. Juande Argote, suhermano”.~Y diceel Escrutinio,en primer lugar,queD. Juanse llamó de Gón-gora, y no de Argote,

i assimismo,queeste caballerodon Juanno suposi su her-manohacíaversos,ni los oió; ni desperdició(digániosloassí)átomo de tiempo en sabersi los avía en el mundo, ni Musasen el Parnaso.Assí que,en estasmaterias,creael lector quedon Luis nacióen Córdobai su hermanoen Philippinaso más

22 Ver en este libro, más adelante,pp. 84.111, la “Rese~ade estudiosgon-gorinos”.

41

distante. 1, supuestoesto, ¿ai alguno quese persuadaa que

don Juanacabóla comedia i no don Luis?~

VI

Pero el abandonodel poetano explica todaslas causasdeconfusión o de corrupción de los textos. Otra causaparecehaber sido el error contrario: un cuidado mal entendidodesuspoesías,un constanteanhelode corregirlas; ese deliriode perfecciónquesueledarseen las casosde estéticaconcen-trada, y en virtud del cual el poeta,buscandola purezadecada rasgo particular, va perdiendo la concienciageneralde la obra; da un valor sagradoa las minucias y nuncalesatisfacelo hecho;del aciertoenunapalabrasolaexigeel de-recho a la inmortalidad,y todos los días la sustituye porotra palabraque parecemejor. Al fin, su sensibilidadirri-tadaproduceaberraciones:Mallarmégastafuerzasen calcu-lar el tamañotipográfico de las letras—paraque respondanadeterminadomatiz psicológico—,y Góngora,cadavez quesus amigosle muestranuna de sus poesíasen el texto quecorre por los manuscritos,la retocay la rehace. Por lo de.más,estoes lo malo de no hacer imprimir las obras:queseva la vida en rehacerlas.

Nos dice de Góngorael Escrutinio:

Dabaorejas a las advertenciaso censuras,modesto i congusto. Emendaba,si avía qué, sin presumir: tanto, que ha-ciendouna neniaa la translaciónde los huessosde el insignecastellanoGarci Laso de la Vega a nuevo i más sumptuososepulchropor sus descendientes,una de sus coplas comunicó,i el que la oió respondió con el silencio. PreguntóledonLuis: ¿Qué? ¿No es buena? Replicósele: Sí pero no parade don Luis. Sintiólo con decirlo: Fuerte cosa, que no bas-tenquarentaañosde approbaciónpara que semefíe? No sehabló más en la materia. La noche de este día se volvierona ver los dos, i lo primero quedon Luis dixo fue: ¡A, señor!Soi como elgato de Algalia, que a acotes da el olor. ¡a esMdifferentela copla. 1 assí fue, porquese excedió a ssí mismoen ella...

Solía decir: el maior fiscal de mis obras soi jo. Otrasve-

23 No confundimoscon los anterioresel casode la décima Guerra me hazendoscuidados. “La redondilla esajena—observaChacón— i pidiéronle la con-tinuasseen vna dézima.”

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ces dixo: deseohaceroigo, no para los muchos. 1 veintedíasantesde sumuerteseleoió: ¿Ahoraqueempeçabaa saberalgode la primer letra en el A. B. C. mellama Dios? Cúmplasesuvoluntad. Repáreseen la modestia.

He aquí al poeta, fiscal de su propia obra, queriendohacerobra exquisita,torturándose,nuncasatisfecho.

Y añadela Vidamayor:

Fue docilísimo, y se reducíacon facilidad a emendarloque le censurauan. Jamásharbó soneto ni apresuróobra al.guna: no contentándosecon vnay otra lima, hacía quepasasepor la censurarígida de sus amigos,de quien tenía satisfac-ción.

Una vez, al menos,D. Luis se mostróreacioa las adver-tenciasde susamigos,a propósito de la estrofanúm. 11 delPolifemo. De ello se quejaPelliceren suscomentarios,y lodefiendeen cambio —aunquesin descubrirsus razones—Angulo y Pulgar en sus Epístolas. Pero tal vez no fueronpocoslos casossemejantesal de la estrofanúm. 10 del mis-mo poema,que fue corregidaseguramentea instancia dePedro de Valencia, sólo que demasiadotarde y cuandoyaandabacopiadaen su primera forma.24

Así, el mismo Góngorapudo producir varios textos paraun solo poema,aumentandolas dificultadesde la depuraciónde su obra: unasvecespor abandono,otras por cuidado...Escuroel borrador y el versoclaro, dijo —y nuncalo prac-ticó sino amedias,es decir,en cuantoa lo del versoclaro—Lope de Vega. De Góngora,aquien se dirigía el sonetoquecontienetales palabras,podemosdecir quedejó siempre,ya~ueno claroel verso,escuroel borrador.

VII

Se pretendequehubo dosGóngoras.Al menos,en un rápidoesbozocrítico puedeaceptarseasí, siquieraprovisionalmen-te. Al de la primera épocallamabaCascales“ángel de luz”,y al de la segunda,“ángel de las tinieblas” (Cartasfilológi-cas, 1634). Aunqueuno contieneen potencia al otro, y elotro, en resabios,al primero,hay ciertamenteun tránsito de

24 Véanseal final de esteartículo los Apéndices1 y 2, págs.51.55.

43

la maneraburlescadeGóngoraasumaneragrave. Quehuboinvasionesdel uno al otro, ya lo advertíaPedrode Valenciaen sucartacensoria.Que el otro se lamentómásde una vezde los deslicesdel primero, resulta de los documentosquealegaré.

A este primero es al que comparabancon Marcial suscontemporáneos:así Tamayo de Vargas, Martín de Roa,Vera y Mendoza,SalasBarbadillo y el autorde la Repúblicaliteraria. El autorizadoGracián lo alude con estaspalabrasreticentes:

Si en esteculto plectro cordouéshuuieracorrespondidolamoralenseñanzaa la heroicacomposición—losassuntosgrauesa la cultura de suestilo, la materiaa la vizarríadel verso, ala sutilezade susconceptos—no digo yo de marfil, perode vnfiníssimodiamantemerecíaformarsesu concha (Criticón, II,1653, 4, 89).

Parecerecordarlo fray Andrés Ferrer de Valdecebrocuandoobservaque, si igualaranlos versosa los asuntos,Góngorahabíade tenermejor lugar queHomero (Templode la Fama, 1680).

Otros,por el contrario,lo preferíansatírico,como aquel“sujeto grave y docto” a quien dirigió Angulo su segundaEpístolasatisfatoria,el cual declaraba:“Si D. Luys no hu-biera dexadoel zueco,el primer hombrefuera de nuestra.naciónen lo burlescoy satírico. Porauersecalçadoel cotur-no ha perdidocon muchoslo ganado,i yo soyuno de ellos”(Angulo, Epístolas,fol. 43).

Seacomofuere,lamordacidadde las sátirasde Góngoravino aproducir nuevasconfusiones.Muchasde sus poesíasburlescasse habránperdido, destruidaspor el arrepentidoautor, disimuladaspor el editor o tachadaspor el censor;muchascorrerán anónimasen los cartapaciosde la época,oaun atribUidasa él, pero sin criterio de certeza. Así, hemosvisto óómo Vicuña declaraque muchaslagunasde su textose debena la “modestia” del autor, quien no permitió quealgunosde susversosllegaranal público.

En su aprobacióna la edición de Hoces (Madrid, 15 denoviembrede 1632), Luis Tribaldos de Toledo declararo-tundamentehaber testadoen el cuaderno“algunas fábricas

44

que.él [Góngora] no escriuió para publicar por la estam-pae(l) [n] perjuizio de nadie”.

Pellicer, tratandodedisculparestasmocedadesdel poeta,

dice en su Vida menor:

- - .seentregótodo a lasMusas. Festivasellasdemasiadamente,en aquellosañosdulcesy peligrososle dieron a beber—des-atadaslas gracias en los números—tanta sal, que passóelsaborsazonadoa ardor picante. La edadfloreciente,el espí-ritu gallardo,gustosoel ingenio,ardientey singular; la liber-tad de la noblezamal obedientede su pluma, ni los demásescaparondella y entre las costumbrescomunes,que en dotri-nalca sátirasy españolasvivezas (qual ningún otro, quandoboluiera Marcial a tomar la pluma) acusóla de D. Luis, talvez salpicó la tinta las personas.Desteímpetuno corregidose dolió, no tal vez solamente,sino muchas.Seaquietud a losofendidos,que es raro el casoen que no han jurado los con-sonantesde mentirosos—que los siglos todos lo han recono-cido assí—,y que los mayoreshombresdel mundohan pade-cido, si sensible, desatentamenteeste daño.. Séale a donLuis.., disculpasu entendimiento. ., pues en prosa,conuer-sacióny trato,más ingenuo, máscándido hombrey más sinofensade otros —antescon suma estimaciónde los que pare-cía auerofendido—no ha visto España.Escriuió muchosver-sos amorososacontemplacionesque llaman agenas. No se leprohijen a su intento, si no se le puedenemancipara su plu-ma todos. Sea,empero,verdad públicacomo cierta que, desdeque fuesacerdote,etc.

En la Vida mayor es másclaro y explícito; cuentacómoGóngora descollabaen los donaires cuando estudiabaenSalamanca,y añade:

Supo con elegancia,la lengualatina... ; pero en la cas-tellanase adelantótanto,que,en su edadpeligrosa,bevió conlos equívocosespañolestantasal a los númeroslatinos, quesehallaronmal contentosmuchosa quien su donairellegó a to-car, entre las burlas del graçejo, con las veras de la ofensa;puesno se deteníaen los defectossu stilo, sino que se desli-çauaa mancharcon los rasgoslas personas.Porquelos años,el espíritu, el gusto,el desaogo,mal podíantemplar la plumao embotahla,quandoel ingenio secontauatan agudo,no sóloacia las costumbresgenerales,sino contra particularesdefec-tos, con más viueça que Marcial pudiera.25 Este ardor vehe-

25 “En Salamanca,sefior,son mocos,gastanhumor,

45

mente,mal aduertidoen los primeros años,le contristauaenlos maioresdespués,y le ponía tan en el disgusto,que casi seroçauaen escrúpulo. Decía que el alivio que les quedauaalos lastimadosde la sátyra era aduertirque siempre los con-sonantesse visten de la mentira.

Lo pinta, después,entregadoal arrepentimiento,temero-so de Dios y deseosode su castigo;tratando,en fin, de cons-truir en conversacioneselogiosaslo quecon sus versosbur-lescoshabía destruido. Casi pretendeexplicar la segundamanerade Góngoracomo un procesode compunciónen queel poetafuera redimiéndosede sus anteriorespecados.

El manuscritoChacón,interpretandode un modo contun-denteestosarrepentimientos,advierteal lector:

Que se han dexadode poner entreestasobras todaslassatyricasque, en materiagraueo ligera, con reboço o sin él,han ofendido a personasdeterminadas,o seande poca o demuchacalidad, por no renovara la memoria de don Lvis eljusto sentimientoque él tenía de la publicidad con que hanandadohastaahora.

En cambio,el autor del Escrutinio dice: “En las burlasjoviales fue agudíssimopicante (sin passarde la ropa), ienvueltoen los donaires,con que entretenía,se dexabaoírsentenciosamente.”

Estasreticenciasy disculpasseexplicaránmássi se re-paraen que,unavez por lo menos,talesburlasprovocaronla prisión del poeta. A D. Rodrigo Calderón—que des-pués habíade protegerlo,y a quien había de mantenersefiel hastaen los peoresinstantes26—parecehaberdirigidola sátiraArroyo, en qué ha de parar, segúntestimonio delEscrutinio. Causólecárcel, y entonces,retraídoasu patria,escribióel sonetoNo más moralidadesde corrientes; sonetode arrepentimiento,segúnSalcedoCoronel, pero en el cualGóngorano abandonael tono zumbón,como no abandonabala rima el poetalatino al ofrecer a su tutor que no haría

siguecadaqual su gusto;hazendonayredel vicio,gala de la travessura,grandezade la locura:haze,al fin, la edadsu ofi~io.”

(La verdadsospechosa,1, 2.)26 Adolfo de Castro (Riyad., XXXII, p. 491 a, n. 40).

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más versos27. Ambas piezascomprometedorasfueron supri-midasen el manuscritoChacón.

Ni es ésteel único enojo que acarreóa Góngorasu hu-mor satírico. En 1589, el obispo don Francisco Pachecode Córdobavisita la iglesia mayor y cabildo de Córdoba,y abrecontrael racioneroD. Luis de Góngoraun capítulode cargos,entre los cualesfigura el vivir como muy mozo—~teníaveintiocho años!—, andar de día y de noche encosasligerasy escribircoplasprofanas. Góngora,que,másquedefenderse,pareceburlarsede la acusación,contesta:

Que aunquees verdad que en el hacer coplas he tenidoalgunalibertad, no ha sido tanta como la que se me carga;porquelas más letrillas que me achacanno son mías, comopodría V. 5. saber si mandaseinformar dello; y que si mipoesíano ha sido tan espiritual como debiera,que mi pocaTheologíame disculpa: pueses tan poca, que he tenido pormejor sercondenadopor liviano que porhereje.28

Vil’

No todaslas causasde corrupciónle son directamenteimpu-tables,o algunasno lo son en el modo que las anteriores.

La misma complejidad de su estilo, el esfuerzode re-miniscenciaseruditas con que producíacada metáfora, lasintaxisdescoyuntada—tendentesiemprea alejar los térmi-nos inmediatosde la frase—, la extrañezade las palabras,la sutileza ideológica,todas las condicionesde sus poesíasparecenhabercontribuido a hacerlasdifíciles de copiar yentender. Gran númerode errores debemosa la inseguri-dade ignoranciade los copistas. La anfibologíadel sentidosuele mezclarsea la confusiónfonética; y así,dondeunosleen A la de viento, quandono seacam.a (Polifemo,XXVI,7), otroshanpodidoleerAla de viento. Los mismoscomen-taristasno estánde acuerdosobrela significación de algu-nos lugares,y dondeaquélha entendidoSegur se hizo de

~ Ángulo, Égloga fúnebre,1638, fol. 19.—SalcedoCoronel,Segundotornode las obras de don Luis de Góngora, comentadas.Madrid, 1644, notasdelsonetoen cuestión.

28 M. Gonzálezy Francés,Don Luis de Góngoravindicandosu famaanteel propio Obispo. Córdoba, 1899, pp. 14-15.

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sus açucenas(idem, XXVIII, 4), ésteha entendidoSeguirsehizo. Y amboslo defiendencon abundantesrazones.

Esto por lo queal texto atañe,quepor lo queal sentidointeresa,recuérdesetan sólo el sonetoa la tercerapartetmdela Historia pontifical queescribió el doctor Luis de Bavia(Madrid, 1608): EstequeBaviaal mundooy ha ofrecido.Todavía en el siglo XVIII discútenloLuzán e Iriarte (véaseM. Menéndezy Pelayo,ideas estéticas,V, 1903,pág. 197),y los comentaristasno acabande entendersi el tercetofinalsignifica la inmortalidadque da la imprenta o la caídade[caro.

Otros ejemplosse podrían citar, y acaso algunosluga-res han quedadodefinitivamenteestropeadospor no habersido entendidosnunca.

A la poesíaconfusapor antonomasia—la gongorina—corresponden,pues,textos de confusión típica, cuyo estudiopudieraservir de ejercicio clásico. Una confusión redoblala otra. Llega entoncesel comentarista—los de Góngorafueron, aveces,de una inoportunidaddesesperante—,y ex-plica el enigma como puede. Bien dice el autor del Es-crutinio: “Confusiónsobreconfusión,labyrinthosobrelaby-rintho.”

IX

Finalmente:todaescuelapoéticarevolucionariaafectacier-tos convencionalismosde técnica,a los que parececoncederun valor ritual; los adeptosde ella tratan de asemejar~eentre sí, de mostrarseal público en grupo organizado,enfalange cerrada. El cultismo, especialmente,consiste pormuchoen el uso de ciertos giros y de ciertos vocablos. Loscaracteresexternosdel cultismo —únicosquesorprendiólacrítica del siglo Xvii— han sido motivo de célebresburlas,quesirven, negativamente,paradefinir aquellaescuelapoé-tica. Todos los poetasgongorinosaprendieronesasexterio-ridadesmáso menosgrotescasdel lenguajeculto, saqueandosistemáticamenteel vocabulariodel maestro. Así, he dichoen otra parte que sus obras parecen,como la Égloga de

~ “Cuarta”, dice el Ms. Chacón.

48

Angulo, verdaderoscentonesde versosentresacadosde lospoemasde Góngora.

En la Agudeza,LXII, 373, dice Gracián:Algunosle hanquerido seguircomo fcaros a Dédalo. Có-

genlealgunaspalabrasde lasmássonoras,y aun frasesde lasmássobresalientes(como el que imitó el defecto de torcer labocadel rey de Nápoles);incúlcanlasmuchasvezes,de modoquea quatro o seisvozesreduzensu cultura. ¡ 0, qué bien lesnota el juizioso BartoloméLeonardo! Con mármolesde no-bles inscripciones(Teatro un tiempoy aras) en SaguntoFa-brican oy tabernasy mesones.

No extrañe,pues,que andenconfusasentre Góngorayotros poetas de su ciclo varias poesíascuya atribución nosiemprees posible fijar por razonesestéticaspuras, peromuchomenospor el estudiode las exterioridadestécnicas.Y menosmal en los casosde imitadorestorpes,dondelaspalabrasde Góngoraaparecencomo miembros sin espírituy artificialmente ligados. Peor cuandola copia y el origi-nal se confunden.

Otra vez hemosestudiadoun caso de atribución dudo.sa: el prólogo alegóricoque precedea La gloria de Niquea,de Villamediana.3°

Como de Villamedianaaparecetambiénla décimaQuienpudo a tanto tormento (R. F.-D., Bibi. de Góngora) y elromanceLas tres auroras que el Tajo (Cotarelo, El condede Villamediana, 1886,pp. 178-9)-

La que Persia vio en susmontes,y Dei que ja ilustró elCarmelo, figuran también en las Rimas de D. Antonio deParedes(1622).

Mil añosha que no canto, atribúyesetambiéna las mo-cedadesde Lope.

Assícantaba Riselo—o Riselo cantaba—,a PedroLi-ñánde Riaza,cuyo nombrepoético es “Riselo”.

De amor con intercadencias,al canónigo de SegoviaJuande Salinas,y así figura en la colecciónde Rivadeneyra(XXXII, p. 418a) -

Lluvias de mayoy de octubre (que aquícomienzaporAmenazasde noviembre),~‘— Yaceaquí un cisneen flores

30 Véase, antes(H.), en estemismo tomo, págs.24-29.31 Véase másadelante“Un romancede atribución dudosa”,pp. 163.7.

49

que batiendo— Ten, no pises ni pasessin cuidado— Losdías de Noé bien recelara, aparecenen las Obras pósthu.mas (1641) de D. Félix de Arteaga—fray Hortensio FélixParavicinoy Arteaga—.

Una cortesanavieja, apareceen el Romanceroy Mons-truo imaginado,de Ledesma(1616), segúnlo ha advertidoD. FranciscoA. de Icaza—De cómoy por qué “La tía fin-gida” no es de Cervantes,Boletín de la Real AcademiaEs-pañola, 1, 1914, IV, página426__.32

X33

Así, pues,la obra de Góngoranecesitade pacientesdepura-ciones.

Son las principales causasde error, en sentidodescen-dentede su imputabilidadal poeta:

P El abandonode Góngora: a) queno coleccionósuspoesías;b) que las dejó correr incompletas;c) queno fijóa tiempo su cronología.

2 Su manía de corrección, que es fuente de variantesigualmentelegítimas.

3~La mordacidadde sussátiras:a) quelas hizo disimu-lar o perder;34b) pasarpor anónimas;c) conservarsecomoatribuidasaél, perosin criterio de certeza.

4~La complejidad de su estilo poético, que produjo:a) erroresde ignorancia;b) divergenciasde interpretación,todo fuentede variantes.

5~La semejanzaléxica y técnicade los poetasdel ciclogongorino,quehizo: a) prohijar a Góngorapiezasajenas;35

b) prohijar a otros piezasde Góngora.A estascausasespecialeshay queañadir las causasge-

neralesde erroresm~cánicosde copia o de imprenta, oraseanmanuales,ora fonéticos.

32 Algunas de estasnotas de doble atribución —las que proceden delEscrutinio— aparecencomo opiniones personalesde un erudito modernoenla colección Riyad., vol. XXXII.—(Dejo esta nota tal corno apareció en elBol. de la R. Acad. Esp, pero debeconsiderarserectificada,segúnlo explicoen la “Reseñade estudiosgongorinos”, 1926, másadelante,pp. 84-111.

33 Ver adelante,p. 92.34 VéaseApéndicenúm. 3, págs.55-56.~5 VéanseApéndicesnúms.4 y 5, págs. 56-58.

50

XI

La depuraciónde la obra de Góngorasuponetres operacio-nes principales:

1~Estudio crítico de la bibliografía gongorina: a) va-loración de las coleccionesde obrasde Góngora;b) vicisi-tudesde cadapoesíaen cadaunade sus ediciones.

2a Estudio de los manuscritosgongorinos,cuya impor-tancia para conocer las fasessucesivasde las poesíasdeGóngoraha sido señaladaya por R. Foulché-Delbosc.

3~Esquilmocuidadosode los comentaristasde Góngora.Y unaoperaciónsecundaria:aprovechamientode cartas

y documentospersonales.Estos estudiosdeben conducir a la fijación de los si-

guientescuadros:1’ Indice de obrasauténticas:a) acabadaspor el poe-

ta mismo; b) incompletas;c) continuadaspor otros; d)anónimas;e) atribuidasa otros.

2~Indice de obras atribuibles: a) bajo el nombre deGóngora;b) atribuidasaotro; c) anónimas.

39 Indice de apócrifas.49 Indice cronológico. Donde el estudio externode la

obratienequeauxiliarseconel de los documentoshistóricos.59 Indice de asuntos. (La misma observaciónque para

el párrafo49).6~Reglasde la edición crítica. Su término serála fija-

ción de textos particulares,dondeel estudioexternode laobra tiene que auxiliarsecon los resultadosde la críticaliteraria y de la lingüística.

Naturalmenteque nunca seráposible resolvertodaslascuestionesindicadas,y que los cuadrosanterioressólo tie-nenun valor teórico o ideal.

APÉNDICES

1. LA OCTAVA NÚM. 11 DEL “POLIFEMO”

Eriço es el currónde la castañay —entreel membrillo, o verde o datilado—

51

de la mançanahipócrita, que engaña,a lo pálido no: a lo arrebolado;y de la enzina (honor de la montañaque pavellón al siglo fue dorado)el tributo — alimento, aunquegrossero,del mejor mundo, del candor primero.

ComentandoPellicer esta estrofaen sus Lecciones,ob-serva:

Muchos doctosaduirtieron a don Luis que emendasseesteverso [el núm. 5], porquedize arriba que el çurrón era eriçode la castañay de la mançana;y agoradize: de la enzina,ysuenaqueerizo del árbol. Porqueaquelde avía de estarconel tributo, del tributo. En el çurrón no veníala enzina,sino labellota. Nunca le quisodar segundaesponjaD. Luis: yo cum-plo con advertillo.

Góngoracreía tener sus razonespara conservaren talestadola estrofa,y seguramentelas comunicó,como precio-so secreto,a sus amigos. Angulo y Pulgar,que pudo tra-tarlo en Córdoba,dondefue amorir el poeta,escribeen susEpístolasa Cascales,asegurandoque no sólo se equivocóéste en censurarel hipérbaton gongorino, pero que ni si-quiera dio con el casotípico:

Ni encontróVm. con la másdificultosa rima. ¿Quierever-lo? Puesembíemeconstruydala octauadestepoema. Perohade ser sin añadirni quitar, ni suplir partealgunade lasquetiene la oración. Díze assí: pintando la grandezadel currónde Polifemo y la confusa mezcla de frutas que én él traía[aquí transcribela octavanúm. 11]. Tan difícil es, que donJosephPellicer de Salas—cuyo grandeingenio es muy cono-cido y cuya no menor erudición no menosembidiada—,ensus Lecciones solemnesy comento a esta fa(c) [b]ula dixo(col. 73, núm.4): [aquí el trozo dePellicerarriba transcrito].Hastaaquídon Joseph.Y[o] tengo por cierto queno ha me-nesternueuacorrecciónel verso,segúnla construcciónqueyole he dadoy pedido a V. m. (FoIs. 8 y 8 vto.).

Pero Anguló y Pulgar no descubresu secreto,y la es-trofa siguesiendoun misterio de sintaxisquenadieha con-seguidoaclarar. Ella puedeservir comoejemploclásicodelhipérbatongongorino,y los discípulosdel poetase desafia-banaconstruirla correctamente.36

36 Intenté, mediante la sola puntuación, resolver esta dificultad en mi

52

2. LA OCTAVA NÚM. 10 DEL “POLIFEMO”

Dice a Góngorael ecuánimePedrode Valencia en su Cartacensoria(Madrid, 30 de junio de 1613):

Tan solamentequiero i suplico a y. m. quesiga su naturali hablecomoen la estancia1a i en la 52 del Polyphemo:Sen-tado, al alta palma no perdona— Su dulce fruto mi valientemano,

37etc., i como en casi todo el discursodestasSoledades:alta i grandiosamente,con sencillezai claridad,con breves pe-ríodos i los vocablosen sus lugares,i no se vaya con preten-sión de grandezai altura a buscare imitar Jo estraño,oscuro,agenoi no tal como lo que a v m. le nasceen casa;i no mediga que la camuesapierde el color amarillo en tomando elazerodel cuchillo. -.

Esteúltimo pasajeno figura en el texto definitivo delPolifemo. La estancianúm. 10, que lo contenía,ha sidocorregidapor Góngora,muy probablementeen virtud de laanterior censura,pero cuandoya la estanciaera conocidaen suprimera forma. Así, en el manuscritoCuestaSaave-dra, al margende la estrofadefinitiva, se da la lección cen-suradapor Valencia. Pellicer encuentraen los manuscritosambasformas y, ayuno de sentidocrítico, se inclina a Dre-ferir la desechadapor el poetay su censor.38

El lector moderno tiende a ver en los cuatro últimosversos de la octava núm. 10, lección primitiva, una meraalusiónal oxidarsedel cuchillocon la frutacortada,o quizá,al cambio de color que experimentanalgunasfrutas mon-dadas. No descubre,al pronto, el abominablejuego de pa-labrasqueencierrandichosversos: es nadamenosqueuna

edición del Polifemo (Madrid, 1923) Véase la reseña que de esta ediciónbagomás adelanteen el presentevolumen.

37 Variante que parecedefinitiva: robusta mano. Así lee Angulo y Pul-gar, Epístolas, fol. 37 vto.

38 He aquí la lección primitiva:“Cercado es, quanto (5) más capaz, máslleno,de la fruta el çurrón casi abortada,que el tardo otoño dexaal blando (5*) senode la piadosayerva encomendada:la delicadaserua, a quien el henorugasle da en la cuna; la opiladacamuesa,que el color pierde amarilloen tomandoel azero del cuchillo.”

(5) Variante: quwido.(*5) Variante falsa: biwtco.

53

metáfora “medicinal”, en que se supone que la camuesa,como la mujeropilada,estáamarilla y se cura conel acerodel cuchillo. La flor de acero era,en efecto, unode los re-medios caserospara ese mal. Así en El Diablo cojuelo(1641), de Vélez de Guevara:“Essotraes la Abaricia, queestáopiladade oroy no quieretomarel azeroporquees másbaxo metal” (fol. 78). VéasetambiénEl azero de Madrid,de Lope (1618,.1, 9), y la letrilla satíricade QuevedoLamorenaqueyo adoro (Rivadeneyra,vol. LXIX, pág.91 a).Estametáforaes frecuenteen las poesíassatíricasde Góngo-ra. Así en las quele atribuyenalgunosviejos manuscritos,yquepublicóR. Foulché.Delbosc(Rey.Hisp., XIV, 45,1906):Cayó enfermo Esguevillade opilado y Viendo tu grandeinchaçón. Así en las publicadaspor H. A. Rennert (Rey.Hisp., 1897): Salena las puertasMoçasentonadas...;Sa-len opiladas¡ vuelvenenxertas. Así en las variantesde Alládarás rayo quecontieneel manuscritoAlava (Bibi. de Aut.Esp., Riyad., vol. XLII, ap. II, p. 595 b, y más adelante,en el presentelibro, p. 56): Opilóse vuestra hermana Ydiole el doctor su acero. Así en la décimaa Cristóbal deHeredia, pidiéndole su pensiónmensual: Señor, pues soismi remedio (Hoces,1654, fol. 66). En cartasescritasporGóngoraa Franciscodel Corral (Madrid, 1~de enero 1619y 10 de marzo1620,Rey.Hisp., X, 33.34, 1903), acudeala misma metáforapara quejarsede que no le envían sudinerocon puntualidad.

Cómo pudo Gongora incurrir en la aberraciónestéticadel texto primitivo lo explica la propia carta de Pedro deValencia:

Lo metaphórico—dice— es generalmentemui bueno eny. m.; algunasveces,atrevido i que no guardala analogíaicorrespondenciaquese requiere;otras,se funda en allusionesburlescasi queno convienena este estilo alto i materiasgra-ves, como conveníana las antiguasque ludere solebas.

Así esel caso: trátasede unabroma jugada al Góngrsragravede la segundamanerapor el Góngoraburlescode laprimera, cuyos hábitoscómicos nunca desaparecierondeltodo, sino que—al concentrarsuintención—se hicieron gro-tescos.

54

Los cuatroúltimos versosde la octavanúm. 10 quedaroncorregidosasí:

La serva, a quien le da rugasel heno;la pera, de quien fue cuna doradala rubia paja y —pálida tutora—la niega avaray, pródiga, la dora.39

3. POESÍAS SATÍRICAS CASTIGADAS

A losejemplosde sátirasgongorinasdisimuladaspor los edi-toreso prohibidaspór el censorquehe citado en el cuerpodel artículo, puedenañadirselos siguientescasos:

Ya de mi dulce instrumento. Segúnel Ms. 3919 de laBiblioteca Nacionalde Madrid, fol. 99, dicha letrilla “com-plétaseconestoqueno se permitió imprimir”:

Si el pobrea su mujer bellala da licencia que vayaa pedir sobrela sayay la dan debajode ella,que gruñe y quese querella,que se burlen dél los ecosy quetome, en añossecos,si el nezio a su casallebaquien en añossecosllueba.Coja, pues,en paz su trigo,y diga queyo lo digo.

De veynte y quatro quilateses comoun oro la niña,y ay quien la dé la basquiñay la sartade granates.Tiénelo por disparatessu madre, y búrlasede ello;[masél se la (h)echaal cuello,pol’que el mesmofruto esperaque an de hazerque en la higuera[la sartadel cabrahigo].Y digan queyo lo digo.4°

39 Variante: adora. Así Angulo y Pulgar, en sus Epístolas.40 Estasegundacopla, sin los dos primerosversos, con el verso entrecor-

chetes—que falta en el cartapaciode la Bibi. Nac.—, y con una ligera va-riante,aparecetambién en el Ma. Alava, Riyad., XVII, Ap. II.

55

Dineros son calidad. Ms. 3919, fol. 99 vto.: “Tambiéncomplétasepor igual causa.- .“, y acontinuaciónla coplaEnValenciamuypreñada,queno transcriboporqueconstaen elvolumenXLII, apéndiceII de la Bibl. Riyad., segúnel ma-nuscritoAlava.

Allá darás rayo. Copiadasdel mismo manuscritocons-tan en el mismovolumende Rivadeneyralas coplasDe muygrave la viudita y Opilóse vuestrahermana,queacasofue-ron tambiénsuprimidascomoinconvenientes.

4. OBRAS APÓCRIFAS

Ademásdel índice de apócrifasquecontieneel manuscritoChacón,y~ueconstade másde cincuenta41 —unasdesecha-daspor el poetamismoy otraspor susamigosdespuésde lamuertede aquél—,el Escrutinio desechalas siguientespoe-síasquehan sido atribuidasa Góngora,y proponedar conellas en el corral, como con los libros condenadosde DonQuijote:

A misseñorespoetas.Conocidosmis deseos.Con ropilla y sin camisa.El pelícanorompeel duro pecho.En buenhora, o gran Filipo (con las octavasque le si-

guen: Yazea la parte del templadooriente).En la beldaddeJa~inta.Labrando estabaArtemisa.Por quécorre a despeñarse.Rebeldei pertinaz entendimiento.Recibívuestrobillete.Una vida brutal de encantam.entos.

A estaspoesías—queel Escrutiniose conformacondes-echar,sin designarsu autor—pudieranañadirsealgunasdelas que arriba indico como obrasde atribuciónconfusa,yque igualmenteaparecendesechadasen el Escrutinio.

Otro índicede apócrifaspodríasacarseacasode unaobra41 Publica esta lista It. Foulché-Delboscen su descripciónde dicho Ma.

(Rey. Hi.sp., VII, 23-24, 1900.)

56

queno me ha sido accesible,y de que figurabaun ejemplaren la biblioteca de R. 1. Cuervo,París:

“Obras f( de ff D. Lvis de G6gora.ff Primeraparte. Sa-cadasa luz de nueuo,y em- JJ mendadasen estavltimaimpression. II Con todaslas liceciasnecessarias.11 En Lis-boa En la Officina de Paulo Craes- fi beckMercader delibros, y asucostaAño 1646”, in-12,4 fols. + 496págs.42

Añádase,en fin, la comediade Los enredosde Benito,quese publicó en 1613con Lasfirmezasde Isabela,de Gón-gora, y las dos de Lope El zelosode sí mismoy El lacayofingido, en un volumenllamado:QuatroComediasde diver-sos Autores,cuyos nombreshallarán en la plana siguiente.Recopiladaspor Antonio Sánchez.Año1613. Con licencia.En Córdoba. Por Francisco de Cea. La pieza en cuestiónfigura como anónima,lo mismoque en la edición de 1617.Acasose atribuyóa Gó. gora por razonesde simetría,comodice Restori.43

5. OBRAS ATRIBUIDAS A GÓNGORA

Es frecuenteencontrarlasen los manuscritosdel siglo XVII.

Entre ellas puedenconsiderarselas publicadaspor H. A.Rennert, segúnel manuscrito Gutiérrez (R~.Hisp., IV,1897);” las publicadaspor R. Foulché-Delbosc,segúnlosmanuscritosEstradae Iriarte, varios de la Bibi. Nac. deMadrid y algunosde bibliotecasprivadas (Rey.Hisp., VII,23-24, 1900, e idem, XIV, 45, 1906); la publicadaporE. Mele, segúnel Cancionerode MathíasDuque de Estrada(Rey,crítica de Hist. y Lit. esp.,port. ehisp.-americ.,abril-mayo, 1901); la publicadapor E. Mele y A. Bonilla, segúnel códice de la Bibi. Riccardiana,núm. 3358 (Rey, deArchivos, 1904), etc., y, finalmente, las que copiael ma.

42 VéaseR. F.-D., Bibi. Góng.,núms.94 y 95. Este último númerodescribela “segundaparte”, publicadaen 1647; en su dedicatorialeemos:“As (obras]quedetodo for~oconhecidaspor alheas,Ihe tiramosna primeira parte...”

43 VéaseR. F.-D., Bibi. G6ng.,núms.35, 36 y 39,y A. Restori,La CollezioneCC * IV 28033 della Bibi. Palatina-Parmense.“Comedias de diferentesauto-res”, 298, XXVII di LVC: Burlas y enredosde Benito.

«No todasson inéditas: los sonetosYazeaquí un cisne en flores que ba-den4oy Ten,no pisesni passessin cuidado, figuran entrelas obrasde “DonFélix de Arteaga” (fray HortensioFélix Paravicino),1641, 1645, 1650.

57

nuscritoChacónbajoel título de “Obrasquecomúnmentesehan teñido por de D. Luis de Góngoray hastadespuésdesumuerteno avíanllegadoa manosde D. Antonio Chacón”,

Desátansede las cumbres.De nuestrasramasno la heroycalira.En aquelsiglo dorado.GenerosoD. Juansobrequienllueve.Hágasmetantasmercedes.la que rompí las cadenas.La villana de las borlas.Llorava ausenciasRosardo.Oi, puesestamosa solas.Quepretendoun mercader.Quandolos campossevisten.Quandopasédelas Indias..Tengajo salud.

El camposigue abiertoa los investigadores.Tengo noti-cia de cinco o seissonetosatribuidosaGóngoray no conoci-dos como de él, queM..L. Guzmánha encontradoen manus-critos de la Bibi. Nac. de Madrid.45

Considerotambiéncomo atribuibleaGóngorael prólogoalegóricoqueprecedeaLa gloria de Niquea,deVillamedia-na, y algunasde las piezasque arriba señalocomo de atri-bucióndudosa.

En Cádiz, 1647,imprimióse como de Góngoraun entre-més —La destrucciónde Troya—,que citan Barrera,Cat.,páginas176 y 617, y R. F..D., Bibi. Góng., núm. 96. Unejemplarde estaobra pertenecióa la biblioteca de A. Fer-nández-Guerra,y la piezamereceríaserestudiada,parare-solverdefinitivamenteel problemade su atribución.

Boletínde ¡a Real AcademiaEspañola.

Madrid, 1916,III, 13 y 14.

45 Notade 1918: Publicadosenla RevueHispanique,1917,XLI, págs.680-683. Y. “Reseñade estudiosgongorinos”,másadelante,pp. 84.111.

58

IV. CONTRIBUCIONESA LA BIBLIOGRAFÍADE GÓNGORA

LAS NOTAS bibliográficasqueaparecena continuacióntratande complementarlos fundamentalestrabajosde R. Foulché-Delboscy de Lucien-PaulThomassobrela materia.

Son estasnotasobra de colaboración,en que trabajaronconmigo Martín Luis Guzmánhastael número21, y él yEnriqueDíez-Canedoen las posteriores. A ellos se debeloprincipal del trabajo.

La Bibliographiede Góngorade R. Foulché-Delbosc(Re-vueHispanique,XVIII, 1908) sedesignapor la abreviaturaF.-D., y el artículo de Lucien-PaulThomas,A propos de laBibliographie de Góngora (Bulletin Hispanique, julio de1909) por la abreviaturaTh.

1

1617. 1. Ivsta Poetica,ala pvrezade la vir- 1 gen Nues-tra Señora.¡ Celebradaen la parroqviade 1 SanAndresdela ciudad de Cordoua,en quinze de Enero,de 1617. f Año(imagende la Virgen) 1617. 1 Con licencia. 1 ImpressoEnSeuilla, Por GabrielRamosBejarano,En la Calle de Ge-noua..__4.°,12 h.

Bibi. Nac. de Madrid: Varios, 1-80-1.Fol. 1 y:

A la SS.V. M. N. S. M. D. D. C. S. M. P. O.: . - .Temien.do, y con razón,el LicenciadoEnriqueVaca de Alfaro, cele-brador votiuo de la Purezaoriginal de nuestra SereníssimaSeñora,agrauiarlosbien afectosespíritusa la veneracióndes-te Mysterio...no le suspendiópalios,ni otra lisonja alguna...Libra, pues,oy el zelode nuestrodeuoto,no en sólo el aplausodela gentelega, sino enla calificación dela judiciosa...Que-riendo, pues, el mismo (entre aclamacionesde instrumentosmúsicos)agradecerel zelo delos que a instanciasuyaan afec-tadosu deuoción,propone... [Aquí poesíasde varios.]

59

Fol. 9v:Un SonetoteníahechoD. Luys de Góngoray Argote aeste

Puríssimo assunto,en que glosóvn verso que se propusoencierta justaliteraria, y aorasale a luz, más por obedecera laamistaddel celebrantedestaFiesta,quepor ostentarel cuyda-do quepusoentoncesenhazello: [Pie] VirgenPura, si elSol,Lunay Estrellas.—Glossa: Si ociosano a3istió naturaleza.

Fol. 10:En otro Sonetoque glosa el mismo pie, procuró elLicen-

ciado Enriq~ueVaca de Alfaro afectarel estilo del referido.Dize assí: Deidad supremano, supremahechura.

1622. 2. Rimasde 1 Don Antonio ¡ de Paredes.f A DonPedrode Cárdenasi Angulo, Caua- 1 llero de la Orden deSanctiago,i Veinti- ¡ quatro de Cordoua. 1 (Escudo.) 1 Conlicencia. En Cordoua,Por Salvadorde Cea.A. 1622. —Alfin: En Cordoua.1 Por SalvadordeCeaTesa. 1 Año de 1622.—8.°,4 h. s. f. +48 h.

Bibl, Nac. de Madrid: R. 15326. (Portadaretocadaamano.)

Fol. 22 y: RomanceIII.Alude a vna historia que cuenta TorquatoTasso en su

Hierusalem,aunquela alteraalgúntanto: La quePersiavio ensus montes [atribuido a Paredes].

En las edicionesde Góngorahechaspor Hocesy Córdovafigura con variantesde importancia.

Fol. 46 y: Del que ja ilustró el Carmelo.—Estaredon-dilla figura, anónima,en laRelaciónbrebede las fiestasqueen la ciudad de Cordoua se celebraron a la Beatificaciónde la gloriosa Patriarcha santa Theresade Jesús,Córdoba,1615,fol. 33 (F..D.,núm. 38); pero apareceentrelas obrasde Góngoraen el ms. Estrada(pág. 250), descritopor R.Foulcbé-Delhosc(Rev.Hisp, VII; publícaseen lapág.501).

1623. 3. Idem, id., 1623,conel mismocolofónde 1622.—Reproduccióndel núm. 2 a plana y renglón, salvo la fede erratas(Madrid, 25 de enerode 1623) y la tasa (28 delmismomes),que faltan en aquélla.

Bilil. Nac. de Madrid: R. 1572,R. 12867y R. 13891.(Encuadernadaconotras obrasdel siglo xvii.)

60

Fois. 22 y y 46 y, las mismasque en el núm. 2.1627. 4. Obras en versodel Homeroespañol,quereco-

gió JuanLópez de Vicuña. Madrid, 1627.F.-D.,núm.57, cita un ejemplardela Bibl. Nac. deParís

(mv. Yg. 62), uno del Museo Británico (011451,ee. 8) yuno de la Bibi. Nac. de Madrid. (R. 8641).

(Éste,segúnla inscripciónde las guardas,pertenecióa“D. Antonio Ponzede León i Chacón”, el célebrerecopila-dor de Góngora. De la misma manoson las anotacionesdelos folios 1.5 y 20 y. Sonde otra las de los folios 99, 101 y

y 155 r y y.)Además de éste,existen otros dos en la Bibl. Nac. de

Madrid: R. 3720 y R. 10673. Los tres difieren de la des-cripción de R.-D. —hechaseguramentesobreotros—en quela fe de erratasno esde29 de diciembrede 1627,sino del 19del mismomes. Estafe de erratasni siquieraparececorres-ponderal volumenen queva impresa,puesdice a la letra:“Este libro intitulado Varias Rimas,recopiladaspor JuandeVicuña Carrasquilla, estábien y fielmente impresocon suoriginal. En Madrid a diez y nueve de Diziembre de mil yseiscientosy veintey siete.—El LicenciadoMurciade la lla-na.” (V. Gallardo,núm. 4429.)

Este recopiladorde Varias Rimasseríael mismo editorde Góngora,queen la dedicatoria(fol. 5 y) se firma “JuanLópez de Vicuña y Carrasquilla”. Entre dos libros de unmismoautor quese imprimíanpor los mismosdías,pudieraexplicarseuna substituciónen la fe de erratas:acasola co-rrespondienteal actual volumen se encuentreen las VariasRimas,que no hemospodido examinar. Existe en la Bibl.Nac. de Madrid (R. 16667) un libro sin portadani foliospreliminares,en lo alto de cuyaspáginasse lee: Varias Ri.mas. Comienzaen la 13 con un “Soneto 1” y acabaen la168. Contienepiezasde estilogongorino,y en la página23un soneto,núm. 23, “A don Lvis de Gongoraen alabanzadesv Polyfeni.oy Soledades”. ¿Seránéstaslas Varias Rimasde Vicuña?

1630. 5. J. Pellicer de Salasy Tovar, Leccionessolem-nes a las obras de D. Lvis de Gongoray Argote. Madrid,1630.

61

F..D., núm.63, describeun ejemplarde la Bibl. Nac. deParís (Yg. 70, ant. Y. 6266-A), uno del Museo Británico(87, c. 16) y dos, incompletos,de la Bibl. Nac. de Madrid(2. 14877,y 2. 34574).—Th. cita uno de la Bibl. Maza-rina (11070.F),quedifiere de los anterioresen el orden delos folios preliminares.

Existe ademásen la Bibl. Nac. de Madrid un ejemplarcompletode dicha obra, quea suvez difiere de los anterio-res en el orden de los folios prs., y en que no contieneelfolio intercalarconla explicaciónA los lectoresde por quéno se llegó a publicar la “Vida de D. Luis de Góngora”,que Pellicer ofreceen el folio 23 (Vida y escritos de donLyis de Gongora. Defensade su estilo por D. JosephPelli-cer de Salasy Tovar). La signaturade esteejemplar es:R. 17344.—En la portada,manuscrito,se lee: “Expurgadoconformeal espurgatoriodel añode 1640.—D. Manuel deAguiar Enríquez.’

1633. 6. Todaslas obras de don Lvi., de Gongora,re-cogidasporD. Gonzalode Hozesy Córdova. Madrid, 1633.

F..-D., núm.66, describeun ejemplarincompletodel Mu-seo Británico (11451,d. 14), y Th. uno de la Bibl. Maza-rina (11070-A).

Existen ademásen la Bibi. Nac. de Madrid los dosejem-plares siguientes:R. 6186 y R. 6143 (incompleto de losfolios prs.).

1634. 7. Todaslas obras de don Lvis de Congora,re-cogidaspor Hozesy Córdova. Madrid, 1634.

F..D., núm.67, cita un ejemplarde la Bibi. Nac. de Ma-drid, que lleva en la portadala cifra 60 y correspondea lasignaturaR. 8143.—Th. cita unode otra edición de Hozesy Córdova,hechatambiénen Madridy en el mismoaño,queexisteen la Bibi. Real de Bruselas(Y. 6558). Los ejempla-resde estaúltimaediciónllevanla cifra 62 y difieren de laotra en detallesde la portada,como es decir: “corregido yenmendadoen estaúltima impressión”,despuésde “Gua-dalcázar,etc.”

El sentidode estaspalabrasseexplica así: la ediciónquelas contiene(cifra 62) parecéposterior a la núm. 67 deF.-D. (cifra 60), y seguramentese dio a la estampaparaen-

62

mendarlos erroresy omisionesde éstaque a continuaciónseñalamos.

En la edición de cifra 60 no figuran en el texto,aunquesí en el índice, la~poesíassiguientes:

Sonetos: 1 La dulce boca que a gustar cornUda. 2 Conpoca luz y menosdisciplina. 3 Grandesnuís que Elefantesyque Habadas. 4 Duélet.ede esa puente,Mançanares. 5 JuraPisuergaa fe de caballero. 6 0, qué malquistocon Esgueuaquedo. 7 Despachóseel francés con grasa buena. 8 Pisó lascalles de Madrid e! fiero. 9 De chinchesy de mulasvoyco-mido. 10 No más moralidadesde corrientes. 11 Salí, señordon Pedro, estamañana. 12 En la manchadaOlanda del tri-buto. 13 Yacedebaxodesta piedra fría. —Décimas: 1 Musaquesoplay no inspira. 2 Essapalma es, niña bella. 3 Loseditoscon imperio. 4 Ya de las fiestasreaLes. 5 Con. Mar/isaenla estacada.—Romances:1 Mançanares,Mançanares. 2 Alcorral salió Lucía. —Letrilla: 1 Clauellina se llama la perra.

Todasestaspoesíasfueron incluidasen la edición de ci-fra 62. Además,en éstafiguran las siguientes,que, acasopor descuido,no aparecenni ,en el texto ni en el índice dela ediciónde cifra 60, aunqueya estabanpublicadaspor Ho-zes y Córdova,en 1633:

Sonetos: 1 ¿Vos sois Valladolid?, vos sois el valle...2 Señorescortegiantes,quien sus días. 3 Vna vida bestialdeencantamento.4 Soror don Juan,ayer silencio y jerga. 5 Se-ñoresacadémicos,mi mulo. —Décimas:1 Sotés,así os guar-de Dios 2 Casadoel otro se halla. 3 Quansoel azerofatal.4 MentiderodeMadrid. 5 Aquíyaze,aunquea sucosta.—Ro-mance: 1 Con ropilla y sincamisa. —Letrillas: 1 Si en todolo cago. 2 ¿Quélleua el señor Esgueva?

Finalmente,en la Bibl. Nac. de Madrid existeun ejem-plar de esta edición de 1634,cifra 62: R. 4085. El folio25 y estáen b, y entreéstey el 26 hay uno intercalar,sinnumerar,conel r en b. A su vez, el 26 y estáen b, y entreéstey el 27 hayuno intercalar,sin numerar,con el r en b.

1635. 8. Epistolassatisfatorias1 Vna a las Objecionesque opvso a los Poemasde D. Lvys de Gongora1 el Licen-ciadoFranciscode Cascales,Catedratico de Retorina (sic)de la S. Iglesia de Cartagena,1 en sus cartasFilologicas. 1Otra,a las proposiciones1 quecontralos mismosPoemases-

63

criui6 cierto Sugetograue y docto. 1 Por 1 D. Martin deAngulo 1 y Pulgar,naturalde la Ciudad 1 de Loxa. 1 A D.FernandoAlonso 1 Perezdel Pulgar,señorde la villa 1 delSalar. 1 Con Licencia. 1 En Granada,en casade BlasMarti-nez,mercader,e i [mpresor de libros, en la calle de los Li-breros. Añode 1635}. —8.’, 5 h. s. f. + 55 ff.

Bibl. Nac. de Madrid: 2. 41393. (Portadacortadaporla encuadernación,suprimiendolas palabrasentre.corchetes.Y. Gallardo,1, núm. 205.)

Contienetrozos del Polifemo, las Soledades,el Panegí-rico al duquede Lerma, el prólogo alegóricode La gloriadeNiquea,’ etc.

1636. 9. C. de SalazarMardones,Jlvstraciony defensade la Fabvla de Piramo y Tisbe compvestapor D. Lvis deGongora. Madrid, 1636.

F.-D., núm. 71, cita un ejemplar del Museo Británico(11451,e. 17) y unode la Bibl. Nac. de París (Yg. 63, ant.Y. 6264).

Existe otro en la Bibl. Nac. de Madrid: U. 4039. Aun-queen todo lo demáscorrespondea la descripciónde F.-D.,difiere de éstaen detallesde la portada,quedice así:

Ilvstración 1 y 1 Defensade la 1 Fabvla de Piramo 1 yTisbe. 1 Compvestapor D. Lvis de Gongoray Argote, Cape-llan de su Magestad1 (sic) y racionerode la SantaYglesiade 1 (sic) Cordoua,etcétera,etc.

1638. 10. M. de Angulo y Pulgar,Églogafvnebrea donLvys de Gongora,de versosentresacadosde svs obras. Se-villa, 1638.

F.-D., núm. 77, cita un ejemplar del Museo Británico(011451,ee. 15). —Th. añadeuno de la Bibl. Nac. de Ma-drid, queestácosidoal ms.3906.

Existen en esta Biblioteca otros ejemplaresseparados:R. 5269.—Varios, 1-166-58.

6141. 11. Obras 1 Posthvmas, Divinas, y Hvmanas,de Don Félix de 1 Arteaga. 1 Al ExcelentissimoSeñor 1 donDiegoLopezde Haro y SotoMayor, Caua- 1 llero del Ordende Alcantara,Marquesdel Car- 1 pio, Señorde la CasadeHaroy delEstadode Ser- uas,CauallerizoMayor perpetuo

1 Y. “C4Sngoray La gloria de Niquea”, en estemismo volumen, pp. 15-23

64

delas Reales1 Cauallerizasde Cordoua,Alcaide perpetuodelos 1 RealesAlcacaresy Torresdella, y dela Ciudad de Mo-jacar, Gentil.Hombrede la Camarade su Magestad,y Capi-tan de susGuardasEspañolas.1 25 Fenix (adorno) Si Fe.lix. ) Con privilegio. 1 En Madrid, Por Carlos Sanchez,Año1641. 1 A costade luan BautistaTauano,Mercader 1 de li-bros,enla callede Atocha.—8.’, 8 h. f. + 192 Ji.

Bibi. Nac. de Madrid: R. 8761,R. 8373 y R. 9154.Prs.:19 de nov. de 1640; 15 de febr. de 1641; Madrid,

9 de febr. de 1641, 24 de nov. de 1640 y 11 de nov. de1640. Dedicatoriade D. Antonio Ossorio.—Al queleyere~—A la muerte del Autor en estegénerode poesía,soneto.—Subscripcióna un Retrato del Autor [octava].

Atribuidas a “Don Félix de Arteaga”2 figuran en estevolumenlas poesíassiguientes:

Fol. 46: Amenaçasde Noviembre, romance.—En lasedicionesde Góngorafigura este romanceconmuchasvarian-tes de importancia,y comienza: Lluuias de Mayo y de Oc-tubre.

Fol. 63 y: Yazeaqui vn cisne en flores que batiendo,soneto“al rayoquematóa Don Miguel de Guzmán”.—Pu-blicado segúnmanuscritodel siglo xvii que pertenecióal li-cenciadoJosephCarlosGutiérrez,por H. A. Rennert,Poésicsinéditesde Góngora (Rey.Hisp., IV, 1897), dondeaparececon estanota: “No se dexafácilmenteentenderel assumptod’estesonetto. Parecefue a la muerteappressuradade algúnviejo, que se la dio unacessiónparassismal.”

Fol. 64: Ten, no pises ni passessin cuidado,soneto“alo mismo,aviendomuerto a Don Miguel el rayo, y dexadovn moro viuo que se conuertió”. (H. A. Rennert,loc. cit.)

Fol. 67: Losdias de Noébienrezelara,soneto“a la jor-nadadel Reya Andaluzía,llouiendo mucho”. —Constaenlas edicionesde Hozesy Córdova,en los sonetosde Góngorapublicadospor SalcedoCoronel (1644 y 1645), en la edi-ción de Bruselas(1659) y en la Bibi. de Aut. Esp. Riyad.

2 Salví, niím. 1100: “D. Félix de Arteaga era el P. Fr. Hortensio FélixParavicinoy Arteaga, quese disfrazó así tomando su segundonombre y ape.ludo.” —Cír. Hartzenbusch,Unos cuantosseudónimosespañoles,por “Maxi-riarth”, 1892.

65

(XXXII, Poet. lír. de los siglos xvt y xyn, P parte,página444 b, sonetoCXLVII).

Cfr. núms. 12, 15, 16 y 17.1645. 12. Obras Posthvmas,1 Divinas, y 1 Humanas. ¡

De Don Felix 1 de Arteaga. A la SeñoraDoña 1 Maria deAtaide, Dama 1 de la ReynaN. S. 1 (Adorno.) f Con todaslas licenciasnecessarias.1 En Lisboa. 1 Por Paulo CraesbeeckIm- 1 pressorde las OrdenesMilitares. 1 Y a su costa. Año1645.—32.’, 6 h. s. f. + 336págs.

Bibi. Nac. de Madrid: R. 13642.Prs.:Lisboa,29 de oct. de 1642, 10 de enero de 1643,

16 de enerode 1643, 20 de febr. de 1643, 25 de febr. de1645,26 de febr. de 1645,28de junio de 1645,30 de juniode 1645, 1~de julio de 1645. —A SenhoraDona Maria deAtaide... Lisboa, 24 de junio de 1645,Paulo Craesbeeck.—Al que leyere, de Craesbeeck. (Diverso del prólogo quelleva igual título en la edición núm. 11, aunqueinspiradoen él.)

Págs.81, 112 y 116, las mismas cuatro piezasde losnúms.11, 15, 16 y 17.

13. Epitaf las Oda-Centon-Anagramapara las exequiasa laSerenisimaReina de las Españas D~’ Isabel de Borbon, enla ciudadde Loja el 22 de noviembre,año 1644, escritasporD. Martin de Angulo y Pulgar y agora dedicadasal Dr. D.Fernandode Vergara, colegial mayor en elReal de Granada,catedratico de Decreto en propiedad, vicario i Beneficiadodelas Iglesiasde Loxa. (La causade estamparsetan brevespoe.mas ahora, expresala dedicatoria.) Impreso en Madrid en laImprentadel Reino, año de 1645: 4.°, 12 páginas.

“Esta oda-centóno en centón se componede versos deGóngora.” (Gallardo, 1, núm. 207.)

1648. 14. Todaslas obras de don Lvis de Gongora,re-cogidaspor G. de Hozesy Córdova. Sevilla, 1648.

F.-D.,núm. 98, cita (ademásdel 4.’ Y. 559 de la Bibl.de SantaGenovevay el 1073, i. 19 del Museo Británico) elejemplarR. 173 de la Bibl. Nac. de Madrid, cifra 62 y por-tada de Sevilla.

Existeademásen estaBibliotecael ejemplarU. 1360quetieneunaportadaimpresade Sevilla,y otra grabadade Ma-

66

drid, conun escudoy el lemaMásadelante. Ambasdifierende la portadadel ejemplarR. 173. Helas aquí:

Impresa: Todas las obras¡ de Don Luis de 1 Gongo.ra. En varios poemas.¡ Recogidospor don Gonzalo 1 deHozesy Cordoua,naturalde la Ciudadde Cordoua. 1 Conlicencia En Sevilla, por Nicolas Rodriguez,en la calle deGenoua. ¡ En esteañode 1648. 1 Y a sucosta.

Grabada: Todaslas obrasde Don Lvys de Gongora.1 EnBarios Poemas ¡ Recogidospor Don Gonçalo de Hozes yCordoua,natural de la Ciudad ¡ de Cordoua, Dirigidas aDon Fran.co Antonio Fernandezde Cordoua,Marquesde 1Guadalcazar. Con privilegioen Madrid, en la emprentadelReino a costa de Alonso perez, librero de su Magestad.—4.°,13 h. s. f. + 234 h.

A. Restori (La Collezione CC * IV. 28033 della Bibi.Palatina-Parmense,“Comediasde diferentesautores”, publi.cado en los Studi di Filol. Rom., vol. VI, 1893) dice, ha-blando de las edicionesde Góngora:“io ho visto quella diMadrid, NicolasRodriguez,1648” (núm. 298). ¿Haqueri.do referirsea la que aquí describimos,tomandoel nombredel impresorde la primera portaday el del lugar de la se-gunda?¿Oexistenejemplaresen cuya portadaNicolás Ro-dríguez—el mismoquevivía en Sevilla, callede Génova—aparececomo impresorde Madrid?

1650. 15. Obras Posthvmas,¡ Divinas,y Hvmanas,¡ deDon Felix de Arteaga. 1 A D. Geronimo Mascareñas,Cauallerodel Ordende CalatrauadelConsejode suMa- ges-tad, en el Real de las OrdenesSumiller de Cortina, 1 granPrior de la Iglesia de Gimmarans,Obispoelecto1 de Leiria,Capellany Limosneromayorde 1 la ReynanuestraSeñora.¡(Escudo episcopal con el lema Non Habemu.sRegemNisiPliilippvrn.) ¡ Con Privilegio. En Alcalá en la ImprentadeMaria Fernandez. A costa de Tomasde Alfay. Año 1650.12.°,8 h. s. f. + 192 h.

BibI. Nac. de Madrid: R. 18360, R. 7771, R. 9757 yR. 13896 [sin escudo].

Prs.: Dedicatoria de TomásAlfay. —19 de noviembrede 1640; 15 de febr. de 1641;Madrid, 9 de febr. de 1641,24 de nov. de 1640 y 11 de nov. de 1640.—Al que leyere.

67

—A la muerte del Autor en estegénerode poesía,soneto.—Subscripciónavn retratodel Autor [octava]. —Don Fran-ciscoDauila Lugo a la muertede el R. P.Mag. Fr. OrtensioFelix Parauizino,Epizedio.

Salvo los prs., es reimpresióna planay renglónde lanúm. 11, y contienelas mismaspiezasen los folios 46, 63 y,64 y 67.

Cfr. núms.11, 12, 16 y 17.16. Idemiii., 8°,8 h. s. f. + 192h. (De igualesdimen-

sionesqueel núm. 15.) —En los prs.,partecorrespondiente,dice: “D. FranciscoDavila Lugo, á la muerte del Reueren-diss. PadreMaestroFr. OrtensioFelix Parauizino.” Salvoestedetalley la disposiciónde la primerapoesía(De aquellamontañaal ceño,romance),esreimpresiónaplanay renglónde la núm. 15.

Bibl. Nac. de Madrid: R. 13882, R. 3277, R. 7859,R. 10763,U. 597 y R. 7889.

Cfr. núms.11, 12, 15 y 17.17. Sedano,Parnaso, V, prólogo,cita unaedición de las

poesíaspóstumasde Paravicinohechaen Madrid, 1650. Siexiste, es probableque su contenido sea el mismo de losnúms. 11, 12, 15 y 16.

Salvá,núm. 1099, aludea estanoticia sin rectificarla;pero Sedano,con su habitual descuido,pudo escribir “Ma-drid” en lugar de “Alcalá”.

1654. 18. Todaslas obras de don Lvis de Gongora, re-cogidaspor G. de Hozesy Córdova. Madrid, 1654.

F.-D., núm. 103, cita un ejemplar del Museo Británico(107,2. g. 12).

En la Bibi. Nac. de Madrid existeotro: R. 17110.19. Poesíasvarias de grandes ingeniosespañoles,reco-

gidas por JosefAlfay. Zaragoza,1654.F.-D., núm. 105, cita un ejemplar del Museo Británico

(011451,ee. 33) y uno de la BibL’ Nac. de París (Inv. Yg.579).

En la Bibl. Nac. de Madrid existe otro: R. 6848.(Parecequeen estarecopilación influyó Gracián. Véase

A. Coster,BaltasarGracián,1601-1658, Rey.Hisp., XXXIX,núm. 76.)

68

1667. 20. Obras de donLvis de Gongora,por Juandela Costa. Lisboa,1667.

F..D., núm. 113, cita un ejemplar de la Bibi Nac. deParís (Yg. 2542), el cual —añadeTh.— pone, despuésde “Góngora”, “primera parte”; y otro de la Bibi. Nac. deMadrid: R. 5987. Este ejemplar también debió de decir“primera parte”: en el sitio correspondientese adviertequela portadaestárota y repuesta.

En la Bibl. Nac. de Madrid existen,además,dos ejem-plaresque,efectivamente,ponen“primera parte”: R. 13640y R. 13641.

Contieneestaprimera parteel Polifemo, las Soledades,el Panegíricoy las comediasisabela,Doctor Canino y Ve-natoria. Pero,ademásde estaprimera parte, los dos volú-menesR. 13640y R. 13641contienenuna “segundaparte”con portaday foliación propias:

Obras 1 de don ¡ Luis de Gongora, segvndaparte. ¡ Sa-cadasa luz de nueuoy en- mendadasen estavltima Irn.pression. Lisboa. En la Officina de Jvan de Costa 1 Contodaslas licencias. ¡ MDC.LXVII. — Al fin: Licenças:Lis-boa, 11 de nov. de 1667. — Taxam as Obras de Gongora,primera & segundaparte... Lisboa, 12 de nouembrode1667.— 16.°,portada+ 425pp.

Contiene:

Págs. 1 a 48, décimas;48 a 111, letrillas; 112 a401,romances;401 a 417, letrillas; 418 a 423, décimas;423 a425, canción.

Sin año. 21. Entremesesvarios del siglo xvii. Vol. 16.0que existe en la Bibi. Nac. de Madrid y fue de Gayangos.Sin portada,falto de hojasal principio, al fin y en los me-dios: T. i. 22.

Comienzaen la página25 y acabaen la 246. Estaúlti-ma páginaquedacubiertapor unade las guardas,queestápegadaencima. Leyéndolaal trasluz,puedeversequecon-tiene esteprincipio de baile:

BAYLE DE “sERvÍA EN ORÁN AL REY”.—Interlocutores: ElGracioso, El Galán, Dos Mugeres, Una Dama.—Saleel Gra-cioso.—Grac. Por un delito de amor (Si es que ay delito enquien ama Que merezapor castigo Padecerausencialarga)

69

Dividido de su centro, Apartadode su patria. - .—Todos. Ser-uía en Orán al Rey Un español con ¿os lanças.—Grac. Ycomoel ausencia,al fin, La muertede amor sellama, Los quesaben que es amor, Ausencia, muerte, esperança,Al Rey aun tiempo servía Con el amor y la fama...

Aquí acabala hoja. El reclamodice: Todos. Probable-menteen la página247 todosrecitanlos dosversossiguien-tes del conocidoromance,y así lo van glosandohastael findel baile.

II

1786. 22. Poesie 1 di ventidue autori ¡ spagnuoli del cm-quecento 1 Tradotte in lingua Italiana 1 da GianfrancescoMasdeu 1 barcellonese1 Tra gli Arcadi Sibari Tessalicense

Tomo 1 [Tomo II] 1 (Adorno.) ¡ Roma MDCCLXXXVI. ¡Per Luigi PeregoSalvioni stampator 1 Vaticano nella Sa.pienza 1 Con Licenzade’ Superiori. — Dos tomos, 12.0, con514 págs.correlativas; texto cast. en página par e ital. alfrente.

Págs.52-53: Vida de Góngora.— Vita di Gongora.Págs. 182-183:Canción 1. A una tortolilla: Vuelas, o

tortolilla.Págs.184-185:CanciónIi. Daliso amantede Leda:Fres-

cos ayrecillos.Cfr. núm. 46.1811-1841. 23. Poesíasescogidasde D. Luis de Gón-

gora y Argote,edición de D. Luis María Ramírezy las Ca-sas-Deza;Córdoba, 1811. — Th., sin describirla, aseguraqueexiste. Nos parecedudoso. He aquípor qué:

1. Existe una impresiónde la mismahechaen 1841,des-crita por F..D., núm. 160.

2. Existe en la Bibi. de la Real Academiade la Lenguaun volumen ms., cuya portadadice:

Poesíasescogidas de 1 don Luis de Gongoray Argotedadasa luz, corregidasy aumentadascon varias inéditas,

y 1 algunascartasdel mismo autor no publicadashastaaho-ra 1 Pbr don Luis María Ramírezde las Casas-Deza,¡ entrelos Arcades 1 Ramilio Tortesíaco 1 Individuo correspondien-te de la R’ AcademiaEspañola ¡ Año 1866.

70

La dedicatoriadel volumen—original de un libro queno llegó a publicarse—estáfechadaen Córdoba,diciembrede 1864. En el prólogo (fol. 1 y) se lee: “Esto dijimos enla ediciónquepublicamosen 1841,y, tratandoahorade ha-cer otra por haber sido aquéllamuy corta, hemosqueridoque lleve como apéndicealgunascartasdel autor.. .“ ~

3. Según el Anuario de la Academia de la Lengua,año de 1875, el editor Ramírez de las Casas.Dezamurióen 1874.

Es poco probablequeun hombremuerto en 1874 hayapublicadoun volumen de Góngoraen 1811; poco probableque,de haberlohecho,no lo cite en la edición de 1841, nien el prólogo del volumenquedejó preparado‘en 1866.

1819. 24. Biblioteca 1 selecta de literatura española,o modelos ¡ de elocuenciay poesía,1 Tomadosde los es-

critoresmáscélebresdesdeel siglo xvi 1 hastanuestrosdías,y que puedenservir de lecciones 1 prácticas a los que sededican al conocimientoy estudio 1 de esta lengua; 1 PorP.Mendibil y M. Silvela. 1 . . - In omnibusfer~minúsvalentPraeceptaquam experimenta. 1 QUINT. 1 Tomo primero. 1Burdeos, en la Imprentade Lawalle Joveny Sobrino, Pa-seode Tourny,n.°20. 11819.— 4~0,4 vois.:cxxviii + 409;494; c + 552 y 664 págs.

Bibl. Nac. de Madrid: 1. 12354-57.VolumenIII: Pág. lxxvii. En roscas de cristal serpien-

te breve (fragmento). Pág. lxxviii. Final del Polifemo.76 Corzilla temerosa.78 Vuelas¡o tortolilla! 79 De la flo-rida falda. 80 La dulcebocaquea gustarconvida. 80 Raya,dorado sol, orna y cobra. 81 Castillo de San Cervantes(fragmento). 82 Servía en Orán al Rey. 270 Aquel rayode la guerra. 273Tú nochequealivias. 276Frescosaireci-lbs. 410 Reyde los otros ríos caudaloso.

Volumen IV: 121 Así Riselocantaba. 123 Recibí vues-tro billete. 123 Ingrata Señora. 127 Ciego que apuntasyafinas. 128 Labrando estabaArtemisa. 130 Ande yo ca-liente. 187 De amor conintercadencias. 189Da bienesfor-tzina. 260A mis señorespoetas.

3 Public6las R. Foulché-Delbosc,Vingt-six ¡curesde Góngora. (Rey.Hisp.,X, 1903, págs. 184~225.)—Véue,ademís,núm. 28 de estasnotas.

71

1826. 25. JuanMaría Maury, Espagnepoétique,1826.A más de las versionescitadaspor F.-D., número 148,

hayen el tomo II las siguientes:Pág. 128: L’Alarme: Servía en Orán al Rey.Pág. 130: Le Zenéte:Entre los sueltoscaballos.Pág. 135: Le Captif: Amarrado al duro banco.Los originales respectivosen las págs. 137, 139 y 144.1837. 26. Don Luis de Góngora. (SemanarioPintores-

co Español,Madrid, 1837, tomo II) .~

Pág. 104a-b: Aljófares risueñosde Visela (soneto). Node fino diamanteo rubí ardiente (soneto)- FragmentodeLas Soledades(Al viento másopuesto— Farolesde oro alagradecimiento).De la florida falda (canción,seisversos).Fragmentodel poemaAngélicay Medoro (Todo es gala elafricano — Otro Angélica,responde).

Cfr. núms.27 y 28.1843. Cfr. núm.38, nota.1853. 27. Semanario ¡ Pintoresco ¡ Español ¡ Lectura

de las familias ¡ Enciclopedia popular... Madrid, 1853,tomo XV.

Pág. 240b: Aquí yace enterrado (epitafio a Villame-diana).

Cfr. núms.26 y 28.1854. 28. Cartas de Góngora. (SemanarioPintoresco

Español,Madrid, 1854,tomo Xvi.)Pág. 353a: Cartaa D. Franciscodel Corral. Madrid,

abril 6 de 1621. (Es la núm. XVIII de la Rey. Hisp.,núm. X, 1903.)

Pág.354a: Id. id. Madrid, abril 13 de 1621. (Es la nú-mero XIX, id. id.)

Pág.354b: Id. id. Madrid, julio 20 de 1621. (Esla nú-mero XXIII, id. id.)

Pág. 404b: Id. id. Madrid, mayo de 1621. (Es la nú-mero XXI, id. id., dondeya aparecefijada la fecha 11 demayo.)

Pág.405a: Al Lic. Cristóbalde Heredia,su administra-dor. Madrid, mayo... 1620. (Es la númeroXI, id. id.)

4 Tomo IX, a~o1844, pág. 4156: facsímil de la firma de Góngora.

72

Pág.405b: A Corral. Madrid, enero 1.0 de 1619. (Esla núm. III, idi. id.)

Publícalas Luis María Ramírez y de las Casas.Deza,quien las remite al director del semanariodesdeCórdoba,en 12 de noviembrede 1854.

Cfr. núms.23, nota,26 y 27.1875. 29. Cancioneromoderno ¡ de obras alegres ¡

London: ¡ H. W. Spirrtval ¡ Picadilly 87. — W. — 1875.—8.°,175 págs.

Pág.159: (De D. Luis de Góngora):Soytoqueray ven-do tocas.

Pág. 161: Epigrama (del mismo): A Don Diego delRincón.

La impresión de este libro, destinadoindudablemente,por su carácter,a circulaciónprivada,se asemejaen todo ala de los volúmenesde la Sociedadde Bibliófilos Andalu-ces. Aunquese dice impresoen Londres,la disposicióndelpie de imprenta revelaque se trata de unaficción. La cu-bierta dice Spiritual en vez de lo que va copiado de laportada.

1876. 30. PoeticalRemains¡ of EdwardChurton,M.A. Rector of Craykeand Archideaconof Cleveland 1 (Vi-ñeta.) 1 London 1 JohnMurray, AlbermarleStreet 1876. —

Al y.0 de la portaday al fin: Printed by R. & R. Clark,

Edinburgh.— 8.°,xii + 30O~págs.Pág. 248: From Gongora. Caro! on the festival of the

Presentaction [O qué verás Carillejo, traducida desdeeltercer verso,comienzodel estribillo].

1876-79. Véaseel número38, nota.1879. 31. Notre-Dame1 des Poétes 1 Choix de poésies

lyriques 1 composéesen l’honneurde la ViergeMarie 1 Tra-duitesen vers par 1 ErnestLafond 1 Suivies d’Extraits deDrameset de Po~mesconsacréségalement~ la Vierge f Etde DiversesNotices biographiques Paris Victor Palmé,éditeur 1 25, rue de Grenelle-St-Germain1 1879.— Al fin:A. Quantin imprimeur r. St. Benoit, 7 ~ Paris. —

Viii + 207págs.Pág. 21: A Jésus:La Cri~cheet la Croix. Traduit de

Góngora:Penderde un leuio traspasadoel pecho.

73

Pág.23: Noiil. Traduit de Góngora:No sólo en camponevado.

1881. 32. ERNEST LAFOND ¡ Les ¡ DerniéresPages1 Son-nets-Epttres-Légendes1 Proverbes.¡ (Sello del irn.presor.) ¡Macon ¡ Imprimerie ProtatFréres. [En la cubiertaexteriorconstael añode impresión: 1881.] — 8.°,xvi + 369págs.— Retrato.

Pág. 113: Exemplesetconseils:Guardacorderoszagala.Pág. 119: Pleursd’amour: Vuelas,oh tortolilla.Pág. 123: Les blessuresd’abeilles.Pág. 124: Les fleurs du romarin.1885. 33. 111 Libro dell’Amore Poesieitaliane raccol-

te ¡ e straniere 1 raccoltee tradotte 1 da 1 Marco AntonioCanini ¡ Volume 1. 1 Venezia ¡ Libreria ColomboCoen e Fi-glio ¡ Giovanni Debon, Successore¡ 1885. — A la vuelta:Venezia1885. — Stab. Emporio.— 8.°mayor, Lii + 715págs.

Pág. 161: La dolcebocca che a gustar invita.Pág. 367: lo da’floridi prati (De la florida falda).Otras versionesde Góngoraen los tomosIII y IV de esta

obra.1887. 34. FranciscoMerino Bellesteros,Trozos escogi-

dos de Literatura española. Segundaparte(verso),Madrid,1887.

Págs.82-84: Oda: LevantaEspañala famosadiestra.1889. 35. Antología ¡ de poetaslíricos italianos 1 tradu-

cidos en verso castellano ¡ (1200-1889) Obra recogida,ordenada,anotaday en parte traducida ¡ por 1 Juan LuisEstelrich ¡ Primeraedición ¡ aexpensasde la Excma.Dipu-taciónProvincial de las Baleares Palmade Mallorca Es-cuela Tipográfica Provincial 1889. — 4.°, xxviii + 884págs.

Pág. 120: Angélica y Medoro: En un pastoral albergue.— Entre las “reminiscenciasdel Orlando en los romancesespañoles”.

Pág.270: La dulceboca que a gustar convida.— Entrelos “sonetostraducidose imitados” de T. Tasso.

1891. 36. Translations iii Verse from file 1 French,Spanish,Portuguese,Italian, ! Swedish,German,andDutch.

74

¡ By ¡ Collard J. Stock ¡ London: ¡ Elliot Stock, 62, Pater-nosterRow, E. C. ¡1891. — 8.°,64 págs.

Pág. 14: Sonnet,From the Spanishof Gongora:Oro no,rayo assí, flamantegrana.

37. Sonetos de aquíy allí ¡ Traduccionesy refundicio-nes por I M. A. Caro — apis Matinae ¡ More modoque.1(Adorno.) ¡ Curazao A. Bethencourte Hijos, Editores

1891. — 8.°,77 págs.Pág.38: A unafuente (refundición) [Lo es del soneto

Oh claro honor del líquido elemento,que se reproduceenla páginafrontera].

1895. 38. The complete 1 poetical works of ¡ HenryWadsworthLongfellow ¡ CambridgeEdition ¡ (Grabado querepresentala casadelpoetaen Cambridge.) London f Geor-ge Routiedgeand Sons, Limited ¡ BroadwayLudgate Hill.— Al fin: Richard Clay & Sons, Limited, Bread StreetHill, E. C., and Bungay,Suffollc [S. a. en la portadagra-bada. La nota editorial que la sigue está fechadaen Lon-dres, julio de 1895.] 8.°,xxii + 689 páginas.— Retrato.

Pág.651: Let mego warrn (Ande yo caliente).Id.: The Nativity of Christ (Caído se le ha un clavel).Pág. 652: Clear honor of tlze liquid elemeni (Oh claro

honor del líquido elemento).Las tres traduccionesestán en el apéndice,entre las

“Unacknowledgedanduncollectedtranslations”.539. A 1 Spanyol K6ltészet Gy~ngyei Forditotta és

bevezetésselellátto ¡ K~r6siAlbin ) Budapest “Pátria”RészvénytársaságNyomdája ¡ 1895. — 8.°,276 págs.

Pág.72: Luis de Gongora. Románcz(Entre los sueltoscaballos).

Pág.76: Angelica és Medoro. Románcz(En un pastoralalbergue).

40. H. A. Rennert,Two SpanishManuscript Cancione-ros. (Modern LanguageNotes, 1895, volumenX, núm. 7,columnas389-392.)

Col. 391: A ti, Lope de Vega el eloquente. Soneto de

5 Estasversiones,atribuidasa Longfellow, están tomadasde sus libros ThePoets and Poezryof Europe (1843) y Poems of Places (1876-79),que nohemostenido a mano.

75

GóngoraaLopede Vega,segúnelcartapaciode la Bibl. Nac.de Florencia: Catál.,pág.223, Cód. CCCLIII, D. 535: Var.poesiespagnolecopiateda Mon$ignor Girolamo da Soinma-ria. Cod. chart. in-4°.Salc.XVII.

1896. 41. P. Savi-López. Recensiónde la obra de A.Miola: Notiziedi manoscriuineolatini della Biblioteca Na-zionaledi Napoli, Nápoles,1895. (RevistaCrítica de His-toria y Literatura españolas,portuguesase hispanoamerica-nas, Madrid, junio-julio de 1896,págs.212-218.)

Pág.215a, nota: Fragmentode la letrilla Buela pensa-miento y diles (Aunque traigan viento empopa— Ya quequierenser jentiles).

Pág.218a, notas: Fragmentodel romanceEn la fuerzade Almería (Ardientevenenoentonces— Suave,massordared).

En las páginas214b y 215a-b pone, además,en nota,las principalesvariantesde algunaspoesíasde Góngorapu-blicadas en la Bibl. Rivadeneyra,segúnel CancionerodeMathíasDuquede Estrada,de la Bibl. Nac.de Nápoles.°Enla página218a, nota,ponelos primerosversosde cinco poe-sías de Góngoraque no constanen la edición Rivadeneyrani en la deMadrid, 1654 [hay dos],y queaparecen“en uncódicemisceláneodelsiglo xvii”, tambiénde la Bibl. de Ná-poles: Esta es la capona, ésta— Callaré la pena mía —

Aquel pajarillo que buela, madre — Dejando, Anilla, losbaños— Barquilla pobre de remos.

1901. 42. E. Mele, Poesiedi Luis de Góngora, i diteArgensolasealtri (Rey.Cnt. de Hist. y Lit. españolas,por-tuguesasy americanas,añoVI, abril-mayo, 1901, núms.IVy Y).7Pág.74: Fragmentode Buelapensamientoy diles (Aun-quetraigan vientoempopa— Que eresmío).

Pág.75: “De un galánquevido a su damapuestasunascalçasazulescon ligas sobreunos chapinesde plata”: Yovi sobre dos piedras plateadas(soneto). Segúnel Cancio-nero de MathíasDuque de Estrada,de la Bibl. Napolitana.

6 Cfr. núm. 42.7 “Este último artículo salió a luz con erratasdeimprentaconsiderables.”

(E. Mdc, Revistade Archivos, Biblotecasy Museos,marso 1902.)

76

Refiriéndosea la letrilla Buelapensamientoy diles, ob-servael autorque en el vol. XXXII, p. 490c, de la Bibl.Rivadeneyraapareceatribuida a Góngora, y en el LXIX,p. 93 a, a Quevedo;pero setrata de dos piezasdistintas,yla semejanzano va más allá del primer verso. Dice G.:Buelapensamientoy dilesA los ojos quete envío Queeresmío. Y dice Q.: B. p. y d. A los ojos quemásquiero Quehay dinero. Con el mismo estribillo tiene Alonso de Ledes-ma un villancico, “Al dinero”, Romanceroy Monstruoima-ginado, 1616, fol. 74 y. Lo dice Janer,Riyad., vol. LXIX,p. 93 a, n 1, comocomunicaciónde Barbieri.

1902. 43. Salesespañolas o agudezasdel ingenio na-cional, recogidaspor A. Pazy Melia (segundaserie), Ma-drid, Sucs.de Rivadeneyra,1902. — 8.°,XVI + 409 pá-ginas.

Pág.302: Cartade D. Luis de Góngoraen respuestadela que le escribieron(segúnel ms. 3811 de la Bibl. Nac.de Madrid).

44. A. Bonilla y SanMartín y E. Mele, El Cancionerode Mathías Duquede Estrada. (Rey,de Arch., Bibi. y Mu-seos,VI, 1902,4 y 5.)

Pág.327: Yano soyquienser solía (letrilla). Anónima.Aparececon la nota: “Distinta de la de GregorioSilvestre,publicadaen el tomo XXXV, página 350 de la Bibliotecade AutoresEspañoles”. Es,convariantesde importancia,laletrilla burlescade igual cabezaquefigura en el ms. Estra-da comode Góngora,y queha sido publicadapor R. F.-D.,Notesur trois manuscritsdesoeuvrespoétiquesde Góngora.(Rey.Hisp., VII, 23 y 24, 1900.)

1904. 45. E. Mele y A. Bonilla, Dos cancionerosespa.uíolesdescritospor... (De laRey.deAnch., Bibl. y Museos,Madrid, 1904.)

Pág. 13 b: Las no piadossasmartas ya te pones. Segúnel códiceRiccardiano3358 (fol. 181 y), dondefigura comode Lope de Vega. Los editoresadviertenquees de Góngoray la publicó H. A. Rennert,Rey.Hisp., 1897, pág. 147.

Pág. 13 b: Huésped,sacro señor, no peregrino. Segúnel mismo códice(fol. 189y), dondeaparececon estetítulo:“Soneto de D. Luis de Góngora a D. Her.° Manrríquez,

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viniendo dalle el parabiéndel obispado,y aviendo salidode una enfermedadpeligrosa.”

46. Poetistranieri f lirici epici drammatici ¡ Scelti nelleversioni italiane 1 da 1 L. Morandi e D. Ciampoli. ¡ Parteprima 1 Lirica epoemetti 1 Vol. II. Finlandesi-Svedesi-Nor-vegesi-Danesi-InglesieAmericani 1 Olandesi-Tedeschi1 Spag-noli e Americani 1 PortoghesieAmericani f Provenzali-Fran-cesi. (Sello del editor.) 1 Leipzig Verlag von RaimundGerhard ¡ VormalsWolfgangGerhard 1 1904 1 Depositoperl’Italia, Casaeditrice S. Lapi, Cittá di Castello. Al y.°:Cittá di Castello,Tipografia della Casaeditrice 5. Lapi,1904.— 8.°,anteportaday portada+ 703 págs.

Pág.436: Luigi Gongora. A unatortorella. [Es la tra-ducción de Masdeu,núm.22.]

1904. 47. Iconografíay florilegio clásicode la Inmacu-lada Concepción;veintiuna imágenesde la ConcepcióndeMurillo, Pachecoy otros artistasfamosos,con diez y ochopoesíasde Lope de Vega, Góngora,Calderónde la Barca,Quevedo... Madrid, 1904. — 4~0, 30 págs.

Ap. Boletín Bibliográfico, Librería de Melchor García,Madrid, año MCMXVI, núm. XXXIX, núm. 21846.

1908-1911.48. Las 1 cien mejorespoesías1 (líricas) 1de la lenguacastellana1 Escogidaspor D. M. MenéndezyPelayo.— Madrid, Suárez;Lisboa,FerreiraLimitada; Pa-ris, A. Perche;Bruselas,E. Groenveldt;Lausana,E. Frank-furter; Berlin, W. Weicher; Philadelphia,G. W. Jácobs&C°;Londresy Glasgow,Gowans& GrayLtd. — 1908 (agos-to). — 12.°,xvi + 348 págs.

Pág. 118: Angélicay Medoro: En un pastoral albergue.Pág. 123: Servíaen Orán al Rey.Pág. 124: Entre los sueltoscaballos.Pág. 128: Andeyo caliente.Pág. 129: La másbella niña.Hay reproduccionesde diciembrede 1908, febrero de

1910,enerode 1911,etc.1909. 49. L.-P. Thomas,Le lynismeet la préciositécul-

tistesen Espagne.Étudehistoniqueet analytique, Halle, MaxNiemeyer; Paris, H. Champion,1909. — 4•0, 191 págs.

Págs.8, 67, 81, 82, 86, 87, 99, 101, 113, 130

78

1910. 50. RevistaModernade México, México, 1910.Pág.271: Al nacimientode nuestroSeñor:¿Quién oyó,

quién oyó?51. Conferencias del ¡ Ateneode la Juventud.1 ... Mé-

xico. ¡ ImprentaLacaud.— Callejón de SantaInés, núm. 5.1 1910.

Pág. 116: La dulce boca quea gustar convida. Trans-cribeel sonetoJ. Escofeten su conferenciasobreSor JuanaInésde la Cruz, 111.133.

1911. 52. L..P. Thomas,Gongoraet le gongorismecon-sidérésdans leurs rapports avec le marinisme, París, H.Champion, 1911. — 4.°,184págs.

Págs.15, 16, 19, 21, 33, 37, 44, 45, 47, 60,64, 71, 72,74, 75, 90, 91,92,94,95,98,99, 100, 101,102, 103, 104,105, 106, 120,121, 125, 126, 127,141, 143, 145; numero-sos textos de Góngora y traduccionesfrancesas.

53. Poéteslyriques ¡ d’Italie ¡ et ¡ d’Espagne1 Pagesvivantes Esquissesdu temps et des hommes 1 par 1 PaulBailliére ¡ Préfacepar GastonDeschamps1 (Sello del edi-tor.) ¡ Paris f Alphonse Lemerre,éditeur ¡ 23-33, PassageChoiseul, 23-33 1 MDCCCCXI Tous droits réservés.—Frentea la portaday al fin: 12344-10-Corbeil.ImprimerieCrété.— 8.°xvi ±410págs.y errata.

Pág.324: Sonnetimité du Tasse:La dulce boca...Pág. 325: Lettrilla (sic)-: Dinerossoncalidad Verdad.Ambas traducidasen verso; de la segundase copiauna

estrofaen el original: Cruzadoshacencruzados.1912. 54. Antología f de los mejores 1 PoetasCastella-

nos Introduccióny Comentariosde 1 RafaelMesay López

1 ThomasNelson and Sons Editores J Londres,35 y 36,PaternosterRow. — Paris, 189, rue Saint Jacques1 Edim-~burgo,Dublin y NuevaYork. S.l. n. G. [impreso enEdimbur-go, 1912]. — xxxii + 473 págs.— Retrato de Garcilaso.

Págs.285-331:Don Luis deGóngora(introd. y poesías).Contiene:

Romancescortosy letrillas: Servíaen.Orán al Rey.Aquelrayo de la guerra. Frescosairecillos. La más bella niña.Las flores del romero. Dineros son calidad. Ande yo ca-liente. Da bienesfortuna. No me llame fea, calle. Castillo

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deSanCervantes. Recibívuestrobillete. — Canciones:Vue-las, ¡oh tortolilla! Corcilla temerosa.— LasSoledades.(De-dicat. y frag. de la primera).— Sonetosvarios: Sacros,al-tos, dorados capiteles. Al sol peinabaClon sus cabellos.Descaminado,enfermo,peregrino. La dulce boca quea gus-tar convida. Si Amor entre las plumasde su nido. Verdesjuncos del Duero, a mi pastora. Tras la bermeja aurora elsol dorado. En el cristal de tu divina mano. Cual pareceal romperde la mañana.

1914. 55. M. CervantesSaavedra,Obras completas.—La Galatea.— Tomo II. — Edición publicadapor R. Sche..vill y A. Bonilla. Madrid, B. Rodríguez,M. CM. XIV. —

8.°,361 págs.Pág. 309: Vencesen talento cano, décima(F.D., núme-

ro 41).Pág. 334, notasobreGóngora: dice sonetoen lugar de

canción.56. Antología 1 de poetasandaluces1 por E Bruno Por-

tillo 1 y ¡ EnriqueVázquezde Aldana 1 Huéscar¡ Imprentade los Sucesoresde RodríguezGarcía 1 11, Baza,11 ¡ 1914.— 40 341 págs.

Pág. 7: Rayadorado sol, orno y cobra.., titulada AlSol.

57. CVLTVRA ¡ Revistamesal 1 Politica catalana.No-vel-la. Poesia.1 Musica. Pintura.Filosofia. 1 Lletres estran-¡ geres.1 Director: JosepTharrats. (Viñetaen color.) f Vo-lumen 1 1 Girona 1 M. CM. XIV. Al y.

0: EstampaDoloresTorres.— Girona.— 4,0, 187 págs.

Núm. IV, diciembre1914. Pág. 125: SonetXL. Llvisde Góngora. Traducciónde La dulce boca, en un sonetocatalán.

1915. 58. [Ardengo Soffici.] — Soffici 1 Giornale dibordo 1 (Selloeditorial.) 1 Libreria della Voce. — Firenze,1915. — Al y.0: Firenze,1915, Stab. Tip. Aldino, via deiRenai,11. — Tel. 8-85.

Pág.211: 2.°ottobre. Traducoper passareil tempo,esenzagrandestudio, questocapriccioin versodel Gongora:11 NegroGalante [Por una negraseñora].

59 Lengua Patria. Literaturaespañolaal alcancede

80

los niños por ¡ L. MartínezPineda Inspectorde 1 ,a Ense-ñanzade Madrid ¡ Libro de Lecturaparalas Escuelas de-clarado de utilidad para servir de texto en las EscuelasNacionales,¡ por R. O. de 4 de Febrerode 1915 Segundaedición Madrid Imp. Alemana.— Fuencarral,137 1915.— 8.°,191 págs.e índice.

Pág.100: Góngoray Quevedo.Estudioy retratos.Págs.105-107:Poesíasde Góngora. Villancicos: Oveja

perdida, ven. Caído se le ha un clavel. — Letrillas: “Laflor de la maravilla”: Aprendedflores de mí. Dineros soncalidad. “Los coralesde Menga”: En el baile del egido.

1916. 60. The New Age. A weekly review of po!itics,literature and art, vol. XVIII, núm. 21, Londres,marzo 23de 1916.

Pág. 488a: Sonnetfrom the Spanishof Luis de Gon-gora (1561-1627): Who hath enjoymentof thai mouthdi-vine. Traduccióndel sonetoLa dulce bocaquea gustar con-vida, firmadapor “Triboulet”.

61. F. A. de Icaza. Góngora músico. (Sumnma,revistailustrada quincenal. Año II, núm. 13. — Madrid, 15 deabril de 1916.)

Págs.11-13: Trozosmusicalesdescubiertospor F. A. deIcaza (Bibl. Nac. de Madrid, ms. 4118, fólio 433) y trans-critos porL. GonzálezAgejas,atribuidosaGóngora:un frag-mento incompleto,unagallarda, unajácara y una rondeña.

62. AmadeoVives. Cancionesepigramáticasparacantoy piano. .~ Unión Musical Española(antesCasaDotesio),editores. Música, pianos e instrumentos. Carrera de SanJerónimo,34, Madrid. Un cuadernode 101 páginas,más12folios sin numerarparaportaday preliminares.

Págs.1-12: No vayas,Gil, al sotillo...Págs.34.45:Vida delmuchacho.(HermanaMarica ...)

8 El maestroEnrique Granadosse inspiró asimismo en Góngora, ponien-do música a dos poesías:¡Llorad, corazón, que tenéisrazón! y SerranasdeCuenca...,ambas en la serie de sus Cancionesamatorias, inéditas. CamÁ-ronseen Madrid el 31 de mayo de 1916, en el XXI concierto de la SociedadNacional de Música. El programareproduce los textos, págs. 6 y 7. Enel XXV concierto de la misma Sociedad (29 de diciembre de 1916) volvió acantarsela segunda,también reproducidaen el programacorrespondiente.Seindica en nota que estacanción fue creada por Mlle. Gilina en un conciertocelebradoen Barcelonaen marzo de 1915 a beneficiode la Cruz Roja francesa.

81

En los folios preliminaresse reproducenlos textos deambascomposiciones.

Sin año. 63. Les Littératuresetrangéres ** Italie-Es-pagne Histoirelittéraire Noticesbiographiquesetcritiques

Morceauxchoisis par H. Dietz ¡ Agrégédeslettres,Agré-gé des languesvivantes, Professeurde rhétoriqueau LycéeBuffon. (Sello editorial.) 1 Paris. 1 Armand Colin et Cje,

éditeurs 1 5, rue de Méziéres Tous droits réservés.— Alfin: Coulommiers.— Imp.PaulBrodard.— 18.°,vn! + 552págs.

Pág.356: Góngora. (Breve introducción.)Pág.357: Le bon vivant: Andeyo caliente(tresestrofas

traducidasen prosa).Pág. 358: Idylle villageoise:En los pinares de Xúcar

(tres estrofastraducidasen prosa,tomadasde Lafond, Re-vue Européenne).

Pág. 358: [Varias comparacionesde Las Soledades,to-madasdel mismo trabajode Lafond.]

64. Biblioteca económicade clásicoscastellanos1 Luisde Góngoray Argote 1 1 ¡ (Sello.) ¡ Sociedadde ediciones¡ Louis-Michaud 1 168, boulevardSt..Germain,168 1 Paris.— Al fin: Paris, Imp. Pierre Landais,16, Passagedes Pe-tites-Ecuries.— 8.°,268 págs., índicey retrato.

Contiene:Pág.7: Don Luis de Góngoray Argote [intro-ducciónpor A. Alvarez de la Villa]. Pág. 16: EdicionesyBibliografía. Pág.17: 1. La Fábulade Polifemoy Galatea.Pág. 35: II. La Fábula de Píramo y Tisbe. Pág.51: III.Panegíricoal Duque de Lerma. Pág. 71: IV. Las Soleda-des. Pág. 131~Y. Canciones (1 a XXIII, y en la mismasección,Octavas; 1 a VI, Tercetosheroicosy Tercetosbur-lescos). VI. Sonetos(1 a CXVI).

En las notasqueantecedenvan incluidos algunoslibrosescolaresque contienenpoesíasde Góngora; muchos máshabría que citar para completareste aspectode la biblio-grafía gongorina.

1916-1917. Revista de Filología Española. Madrid, 1916, ni, 2,y 1917, iv, 1.

82

APÉNDICE

65. Luis de Góngora 1 Fable 1 de 1 Polyphéme et Ga.latée ¡ Traduite de 1’Espagnol et précédéed’une 1 Ode ItGóngora par ¡ Marius André 1 Texte Espagnolen regard¡ Paris ¡ Librairie Garnier Fréres ¡ 6, rue des Saints-Péres,6. — [1920], 8.°,78 páginas.

Págs. 5-10: Ode 1 a Don Luis de Góngora: poema enoctavasgongorinas,de Marius André.

Págs.12-77: La “fábula de Polifemo,con el texto espa-ñol en las hs. pares,y el francésen las impares.

1923. 66. Don Luis de Góngora 1 Fábulach~¡ Polifemo1 y Galatea 1 Índice 1 Madrid 1 1923. — (Indice, Bibliote-ca de Denifición y Concordia,número3). [Edición al cui-dado de Alfonso Reyes.] 8.°,42 págs. + 1 h. de colofón.— Al principio, im retratode Góngora(el del Prado) y elfacsímil de su firma.

1926. 67. Cancionesde Navidad. Florilegio populardecanciones,villancicos, romances y coplas recopiladosporJuanGutiérrezGili. Ilustracionesde Barradas.— EditorialJuventud. Provenza,216, y Aribau, 109, Barcelona.— Untomo en 8.°mayor, sin paginación,de 3 pliegos de 16.En lo que había de ser pág. 36: “Clavel de la aurora”:Caídose leha un clavel, de Góngora.

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Y. RESEÑADE ESTUDIOSGONGORINOS

(1913—1918)

DE UNA manerageneral,puededecirsequelos críticos delsi-glo xvii sólo se preocuparonde los caracteresexternosdelgongorismo.Cuando,ala muertede D. Luis, lacrítica de supoesíase exacerbahastaproducir unaverdaderacontrover-sia,losimpugnadores—quevalíanmásquesuscontrarios—reparanen la oscuridado reconditezde la metáfora,en loinsólito del neologismo y en lo caprichosodel hipérbaton;los defensores,por su parte,quierenmantenersu causaconargumentosde autoridad,alegandosobretodo ejemplosla-tinos, o se entretienenen desenredarla madejade las alusio-neseruditas. Si algunopor suerteda con un motivo de sen-sibilidad poética—como Faría y Sousacuandorepara enla cabniola de la frasequedescribeel salto de unacabra—,más queotra cosa le pareceasuntode risa. Y si en tantoel gusto del gongorismohabíacundido, es porque se apo-deraba,no de la razón,sino de la intuición; y estocomo envirtud de causassobreentendidas,respectoa las cualesnadanosdice la controversiadelSeiscientos.

Cuandoel siglo xviii reaccionacontra los extremosdelas revolucionesestéticasanteriores,y la decadenciaa quehabían conducido; cuandoel Fray Gerundio ridiculiza loserroresde la cátedrasagrada,último fruto del culteranismoa lo divino; cuandose desarrollaen Españaese movimientoneoclásicoquepuederepresentarseen el nombre de Luzán,Góngoraaparececomo uno de los responsablespersonalesdel mal: pestedivina de la que convienealejarsecon res-peto. Poco a poco se le va perdonandola segundamanera,en gracia de la musicalidad y soltura de la primera: elángelde luz de Cascaleshaceperdonaral ángelde tinieblas.Y con estecriterio entramosen el siguientesiglo.

MenéndezPelayo,al revisarlos problemasfundamenta-les de la literatura española,exponeen la Historia de las

84

ideas estéticas,como desdearriba y a su grandiosamanera,la controversiadel gongorismo, los caracteresde esta ten-dencia, los puntos de donde partieron los ataquescontraGóngora,la diferenciaentreel gongorismoy el conceptismo—que ya parecíanconfundirsea la distancia—,y, final-mente,el valor de la poesíade Góngora. A cuyos encantos,que se le revelancomo ahogadoseñtrelos erroresdel siste-ma, supo MenéndezPelayo ceder con cierta generosidad,hastadondese lo consentíansus tradicionesy sus experien-cias intelectuales.

Cuandolas intensasinvestigacionesde Foulché.Delbosc1habían renovado la materia del gongorismo, Lucien-PaulThomas,2en sus dos conocidoslibros (1909.1911),volvíasobre la controversiadel cultismo,exponiéndolacon senci-llez provechosa;esclarecíala procedenciade Góngorade loshumanistascordobesesy la influencia que sobreél ejercióCarrillo, y hacíaver que no existeunacausalidadnecesariaentreel gongorismode Españay el marinismo de Italia, apesarde la tradicional querella.3

Lo entendióal revés Rémy de Gourmont al reseñar,enunade las seriesde sus Proinenadeslittéraires,4 la obra deThomas. Y es lástimaqueGourmontno hayaconocidomejorlas letrasespañolas.El crítico del simbolismo—en cuyaac-titud parecemuy biencaracterizadala orientaciónde la lite-raturaactual conrespectoa Góngora—se sintió atraídoporese gran malhechorde la estética,como él decía; y en surápida notapusolado a lado ios nombresde Góngoray deMallarmé.

Así, pues,la obrade Thomascerrabaun ciclo de los es-tudiosgongorinos. Y por entonces,el último florecimientode las letras españolasy la poesíade Rubén Darío habían

1 Diversasmonografíascitadas con frecuenciaen este volumen.2 Le lyrisme et la préciosité culzistes en Espagne, Halle-París, 1909.—

Góngora et le Gongorismeconsidérésdans leurs rapports avec le Marinisme,París, 1911.

3 Las importantespáginasque dedica A. Costeral gongorismoen sus re-lacionescon la obra de Gracián las he reseñadoya enla Revistade FilologíaEspañola,de Madrid, 1915, II, págs. 377-387; vol. VI deestasObras completas,págs. 147.161.

~ Cuartaserie: Souvenirsdu Symbolismeet mitres ¿tudes,París,1912. Vermis Simpatíasy Diferencias, terceraserie. Obras Completas,IV, pp. 192-8:“Rémy de Courmont y la lenguaespañola.”

85

hechoque aunel público de la callevolviera los ojos haciaGóngora.

Al reseñaren las páginassiguienteslos trabajosposte-riores aThomas,he debidodar por supuestoel conocimientode muchascuestiones,y aundelvocabulariode la críticagon-gorina: qué es y quévale el Chacón,qué el Escrutinio, porejemplo. Creo no haberomitido nadafundamental,y agra-deceréque se me completey rectifique: todo lo sabemosen-tre todos.

Es indispensabledecir algosobrela iconografíade Gón-gora, aunqueno sea éste mi propósitoprincipal. El cono-cido busto que está a la entradade la sala Velázquez delPrado,y quela opinión de los entendidosse inclina a atri-buir aZurbarán,acasole fue asignadoaVelázquez,dice Ro-mero de Torres,5en vistade ciertadeclaraciónque se leeenelArtedela Pintura, de Pacheco.Y añade:“Creo llegadoelmomentode poderloaclarar,con el descubrimientode otranueva efigie del poeta, la cual, desdeluego, nos ilustrarápara hacer la verdaderacatalogacióndel lienzo.” Trátasede un retratode mano de Velázquezque poseeD. JoséLá-zaro, director de la revista La España Moderna. Dichoretratoestá,segúnopinión del autor, mejor pintado, y aunse diría que es el original de que parecesimple copia eldel Prado.

Otro semejante,atribuido aCastillo y Saavedra,ya muyrepintadoy deteriorado,poseíanen Córdobalos herederosde F. de Borja Pavón. Esteretratoha pasadodespuésaA.Gandarillas,de Madrid, queaunquelo ha recortadohacien-do desaparecerunamanoconun birrete,halimpiado un pocola cara. El señorRomerode Torreslo atribuye a Velázquezy lo reputasuperioral del Prado.

Otro retrato,poseídoantespor el marquésde Cabriñana,vino aparar amanosde unaantiguaservidorade éste,quevive en Montilla. De aquíprocedela estampade ManuelSalvadorCarmonaquehay en la Biblioteca Nacional.

No sabemos—concluye—-- si lo retratóel Greco;pero él

5 E. Romerode Torres,“Un nuevo retratode G6ngora,pintado por Veláz-quez”, enMvsevm,Barcelona,1913, III, pp. 231-239.

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mismo declara que lo retratóun artistabelga en el sonetoqueempieza:Hurtas mi bulto, y cuanto másle debe...

Debo añadirque de este retrato hecho por “Vn pintorflamenco”, se copió el hermosoretrato a pluma que figuraen el manuscritoChacón,y queha reproducidola RevueHis-paziiqueen 1900.

Pareceque,en general,la crítica no aceptalos anterioresjuicios del Sr. Romerode Torres.

En el cartapacioM-44 de la Biblioteca de la Academiade laHistoria, quepertenecióal genealogistaLuis de Salazary Castro,ha encontradoD. Lucas deTorre 6 el testamentodeGóngoray un poder hechoen Madrid, 6 de junio de 1628,por mediodelcual Paravicino—como testamentariode Gón-gora— autoriza a Pellicer “para imprimir unas Lecionessolenesquedicho D. Josephahecho al Polifemo del dichoD. Luis de Góngora”. El testamentoes de Madrid, 29 demarzode 1626. Góngorapide quesus restosseantraslada-dosa la iglesiade Córdoba,capilla de SanBartolomé,dondeestánsuspadres;declaradeberle698 realesaPedroel acei-tero; a Bernal, su cochero, lo que aparezca;a Pedro Ce-brián,500 realesde vellón; a Fr. Luis de Lizama,300 rea-les; a Antonio Sánchez,lencero, lo quepareciere; a JosephFranqueza,lo que él dijere; a Ana de Retes,el alquiler dela cama;al conde de Paredes,1,000 reales de vellón; alobispode Urgente,200 realesen plata; a la bizcocheraInésdel Moral, lo que declaren su ama María Rodríguezy sucriadoMartín González;aDomingo González,el alquiler dela cochera;al cocheroy herrador,lo queparezca;al sastreAlonsoHermosillay al zapatero,lo quesea;adon FranciscoManuel, 714 realesde vellón. Manda obsequiarcomo sepuedaasuamay asucriadoy nombrasusejecutoresal car-denalD. Enriquede Guzmány Haro,al consejeroD. Alonsode Cabrera,al caballerode CalatravaD. FranciscoManuel,y a su amigo Fr. Hortensio Félix de Paravicino y Arteaga,

• L de Torre,Documentosrelativos a Góngora. [1: Testamentoin solidumde D. Luis deGóngora,capellánde Su Majestad, racionerode la SantaIgle-sia de la ciudad de Córdoba:U: Poderpara que D. JosephPellicer puedaImprimir el Pelijemo deGóngora,comentado.] (Rey.Hisp., 1915, XXXIV, 283

291.)

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que fue, sin duda, el que verdaderamentese ocupóen lasvoluntadesdel finado,pueses elqueapareceen elexpedientesolicitando copia del testamentoen 9 de junio del siguienteaño de 1627.

En suma,lo queya sabíamos:que Góngoraacabómuypobre,aunquemuy bien relacionadoen la corte.

Al frente de las edicionesgongorinasde Gonzalode Ho-ces,1633,1634,1648,1654,así como de la edición de Bru-selas,1659, aparecíacierta Vida de Góngorafirmada porA. A. L. 5. M. P., iniciales quehabíaque descifrarde estemodo,segúnla inscripciónque aparecedespués:AnonymusArnicus LubensScripsitMoerensPosuit.R. Foulché-Delbosc,Notessur trois manuscritsdesoeuvrespoétiquesde Góngora,en Rey. Hisp., 1900, VII, 545, habíarecordadoque JoséPellicer declara serel amigo anónimo autor de esta Vida,en su Bibliotheca, Valencia, 1671; pero añadía:“cela nesuffit pas~t trancherla question,car on nesauratioublierquesi Pellicerfut un grandtravailleur,cefut aussiun menteuretun faussairesanségal”. En todocaso,quedabaaclaradoqueestaVidano habíasido escritaparalos textosde Hoces,sinoparael manuscritoChacón.7

Ahora,el mismoR. F.-D.8 se encargade volver sucréditoa Pellicer—sólo en estepunto concreto,ya se entiende—,publicandounaversiónmásextensade la Vida de Góngora,de quela anteriorpuedeconsiderarsecomouna forma abre-viada; versión firmada por Pellicer, que se habíaquedadoen papelesde la Biblioteca Nacional, y que Pellicer habíaureparadoparaque figurarael frente de sus Leccionesso-lem.nes,Madrid, 1630. Perosegúnunaadvertenciaqueapa-rece enlos preliminaresdelas Lecciones,tuvo queprescindir

7 La dedicatoriade estemanuscritoes de 12 de diciembrede 1628, cincoañosanterior a la primera edición de Hoces. En 1633 aparecendos edicionesde Hoces: una contienela Vida anónimay otra no, de dondeyo habíaqueridoinferir que pudo escribirse esta Vida anónimao Vida menorentreunay otraedición de Hocesde 1633; pero hay querecordar,paraevitarconfusiones,quela Vida mayordequese trataenestareseñaestabaya preparadapara las Lec-ciones,las cualessepublicaronen 1630. Véaseel estudio “Los textos de Gón-gora” en estemismo volumen, pp. 30-58.

8 JosephPellicerde Salasy Tovar, Vida de D. Luis de Góngora (publicadapor R. Foulché.Delbosc),en Rey. Hisp., 1915, XXXIV, págs. 577-588.

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de publicarestaVida, y la dejóparaunaproyectadasegundapartede las Lecciones,quenuncallegó a publicar.

En el artículo sobreLos textosde Góngora aque aludoen nota,he llamado Vida mayor a esta segunda versión, re-cién publicada,y Vida menor a la que apareceimpresaenlas ediciones de Hoces.

Pero A. Baig Baños —que sólo consultó bibliografíasanterioresa todosestostrabajos—dio en el índice de ma-nuscritosde la Nacional con la Vida mayor y la volvió apublicar como inédita en Españay América, 1918, XVI,206-212y 284-289. Tambiénhay unatirada aparte.°

Lo queabundano daña,y la nuevapublicaciónha ser-vido para difundir el conocimientode la Vida mayor entreun público queseguramenteno estáfamiliarizadocon el ma-nejo de la RevueHispanique. Baig Baños publica er~unanotalas signaturasde todoslos manuscritosgongorinosmen-cionadosen los índices de la Nacional. Tambiénesta listaseconsulta,yapublicada,en el tomo II del Gallardo,páginas65.66 del Apéndice. Pero tampocoaquí dañalo que abun-da; y máscuandoestanuevapublicaciónnos permiteapre-ciar lo quehemosprogresadodesdelos tiemposde Gallar-do; en efecto,uno de los númerosde la lista lleva ya estaanotación:“falta”. Gallardoañadía“Varios versos suyos”(signat. ant.: M.142) y Baig Baños pone, además,el ms.2066 en que constanlas fragmentariasSegundasleccionesquepreparabaPellicer.

Finalmente,Baig Bañosprometedar unanoticia de losmanuscritos gongorinos que constan en la biblioteca del li-breroVindel. Ojalá cumplaprontosuofrecimiento. Con elestudiode los manuscritostiene quecompletarseel conoci-miento de la obra de Góngora.

La gloria de Niquea de Villamediana 10 consta de trespartes: l~,un prólogo alegórico; 2~,una loa; 39, la acciónqueda nombrea la comediao, mejor, a la invención. “Losversosestánmezcladoscon trozosde prosagongorinaen que

9 En estanuevapublicación, la signaturadel manuscritoen que constalaVida mayor no estáindicadacon claridad: no es 7-3918,sino ms. 3918, antesM-7. En la lista de manuscritosqueBaig Bañosponeen nota confundeigual-mentelas signaturasantiguasy lasnuevas.

10 V. “Góngora y La gloria de Nique~fen estevolumen, pp. 15-23.

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se describela fiesta de Aranjuez”, 15 de mayo de 1622,cuandola invención fue representadaante la corte, con elincendioe incidentesqueconocenlos aficionadosa las cu-riosidadeshistóricas.

Traté de mostrarla probabilidadde que el prólógo ale-górico de La gloria deNiqueaseaobra de Góngora,por al-gunasconsideracionescríticas y el testimonio de Angulo yPulgar,gongoristaandaluzdel siglo XVII.

“Más de unamano—dije— parecehaberintervenidoenestapieza. Desdeluego es dudosoque, como hastahoy seha dicho,’1 el mismoVillamedianaredactaselas acotacionesen prosa. En otra ocasiónexpondremosnuestrasrazones.”

Esperabayo dar con nuevosdatosantesde producir misrazones,y ademásesperabaaveriguarquién es ese“Licen-ciado Dionisio Hipólito de los Valles”, que tiene traza denombre supuestoy queaparececomo editor póstumode Vi-llamediana. Peropasael tiempo y veo fracasarlas débilessospechasquetuve. Buenaso malas,prefiero,pues,exponeraquílas ofrecidasrazones.

Estasacotacionesfueron redactadasdespuésde la fiestay paradescribirla. A pesarde suestilo pedantescoy pocolegible, ni faltan en ellas doso tres toquesvigorosos,ni po-dría el lector apreciarsin ellas la intenciónde una comediacasi de magia,que fue concebida,sobre todo, para seren-cantode ios ojos. Si Villamedianamismoredactó las acota-ciones,tuvo queserentreel 15 de mayo de 1622,día de larepresentación,y el 21 de agosto del mismo año, en quemurió.

Ahora bien: en medio de aquéllamadejaretórica hayciertasobservacionescríticassobre la acción de la comedia,queal principio me parecíanmáspropiasde un extrañoquedelautormismode dichacomedia. Así, leemosque‘Albida’,huyendodelenamorado‘Lurcano’, se arrojaal Infierno,“queparaprovechoagenoesmuchoen unamujer” (pág.45, edic.Zaragoza,1629); “quedando‘Lurcano’ pesarosode no poderseguirla—quedemi votohizieramuy mal” (pág.46). Peroahorame parecequeaestono hayque darlemuchaimpor.tancia,porquetambiénpuedenserardidesretóricoscon que

11 E. Cotarelo,El Condede Viliamediana,pág. 113, nota.

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los narradoresde la épocasolíanafectarcandidezante losasuntosqueinventaban,parafingir verosimilitud y dar obje-tividad al relato.

Más significativoes el siguientepasaje:

Quandola fábula no tuviera otra cosa más que es la deser breve,piensoque no merecíadisculpa,porqueapenaspa-reci.ó queavía ocupadotiempo; que si bien lo ilustre, lo her-moso y lo aparentegozaronde sazonadasocasiones,vencieroncoi~iel desseolas horas,y como ivan passandolos sucesos,seentregavaa la admiraciónla memoria y el tienpo al olvido.Pero seguroestoi queel que sueleatreversea soberanasgran.dezas,mire la que gozó Aranjuez con mayor veneraciónqueloshuertosdeBabilonia,si ya no respondeel tienpoque,quan.do ella merezcaeternidades,la humildad con que yo la des.crivo la escurecede suerteque tendré a venturosadicha elpodellasustentarel cursodeun día; perocomomi primermo-tivo fue obediencia,ser vanidad tengo disculpa; y como enoposiciónde lassombrasgozala luz de mayoresatributos,assísobreestosborroneslucirán los valientespincelesde España,pues la materia les ofrece tan colmadaocasión,guardandoalos versos el decoro que merecenpor ellos y por su ilustredueño...

Es verdadqueel elogio, a veces,másbien se dirige alaparatode la fiesta o a la hermosurade las damas;perotambiéna la fábulamisma, “que apenasparecióhaberocu-padotiempo”; tambiéna los versosy a lo “que merecenporellos”, y tambiéna su “ilustre dueño”. A menosque aquí‘ilustre dueño” seala personadel rey, cuyosaños se cele-brabanen aquellafiesta.

Sobreesteempleode la expresión“dueño de la fiesta”,véanseestaspalabrasde D. Antonio Hurtado de Mendoza,citadasenel Catálogode Barrera,pág.148,col 2~:“. - .fiestaque teníapor motivo asu Alteza, y por dueñoa la condesade Olivares”.

Por lo demás,si se aceptaqueel autorde las acotacioneses un extraño,libre de elogiar asu saborla invención y losversos de Villamediana,no debechocarnosqueparezcasu-jetar la rienda a los elogiosy sólo hacerloscomo de paso;porquehubierasido unatorpezaelogiar incesantementever-sosqueacontinuaciónse transcribían;las acotacionesteníanpor fin evocaren el lecto~el espectáculoausente,y nada

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más. No era lo mismo cuandoD. Antonio de Mendoza (ElFénix Castellano,Lisboa,1690) hacía,por su parte,unare-lacióncompletade la fie~stay de la comedia.

No a todospodránconvencerestasnimiedades,que,porlo demás,sólo se proponenaquía título de sugestiones.

Una de las fasesmásseductorasde la personalidaddeGóngora,íntimamenterelacionadacon su obra de poeta,essuafición a la música,queyaen susmocedadesde Salaman-cale hizo descuidarel estudiodel Derecho,y que le hacíaconfesaranteel obispo de Córdobasu trato concantantesyrepresentantesde comedias.

Todo estorecordabaF. A. deIcaza,asícomolos lugaresen queGóngoraaludea susaficiones.~“Estas comparacio-nes de músico,compository ejecutante—se decía—no seconfundencon las tradicionalesfiguras retóricas de arpas,liras y demásinstrumentos...“ Y pensando“cuán curiososeríadar algunamuestradeaquellosestudiosy ejerciciosmu-sicalesque tanta influencia debierontenermástardeen lavariedadrítmica de su verso”, tuvo la suertede dar con elmanuscrito4118de la Biblioteca Nacional,manuscritocom-puestotodo él de poesíasgongorinas,donde aparecen,enflotación antigua,una gallarda, una jácara, una rondeña yun fragmentode quesólo quedael final; todo lo cual es enbuenaley atribuible a Góngora. Los trozas musicaleshansido transcritospor L. GonzálezAgejas.13

Siemprehe consideradoesencialla depuraciónmetódi-ca de los textos de Góngora,y he tratado de exponerestanecesidaden un estudio14cuyascónclusionesprincipalessonéstas:

- la obrade Góngoranecesitade pacientesdepuraciones.Son las principalescausasde error, en sentido descendentedesu imputabilidad al poeta: 1~El abandonode Góngora: a)queno coleccionósus poesías;b) que las dejó correr incom-pletas;c) que no fijó a tiemposu cronología.—2~Su manía

12 DescontamosAsí Riselo cantaba, citado por Icaza,que, segúnantiguostestimonios(el Escrutinio), esde Liñán de Riaza.

~ F. A deIcaza,“Góngoramúsico”, enSuinrna, revistaquincenal,1916, II,núm. 13, correspondienteal 13 de abril.

14 Y. “Los textos de Góngora (corrupcionesy alteraciones)”en estevo-lumen, pp. 30-58.

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de corrección,quees fuentede variantesigualmentelegítimas.__33 La mordacidadde sussátiras:a) quelas hizo disimularo perder; b) pasarpor anónimas;c) conservarsecomo atri-buidasa él, perosin criterio de certeza.__4a La complejidadde su estilo poético,que produjo: a) erroresde ignorancia;b) divergenciasde interpretación,todo fuente de variantes.—5~La semejanzaléxica y técnica de los poetasdel ciclogongorino,quehizo: a) prohijara Góngorapiezasajenas;b)prohijara otros piezasde Góngora.

A estascausasespecialeshay que añadir las causasge.- rieralesde erroresmecánicosdecopia o de imprenta, ora sean

manuales,ora fonéticas.

Hastaahoracreo poder mantenermeen estasconclusio-nes. Insisto sobretodo en la importanciadel estudiode losmanuscritosgongorinos,y en el carácterde transmisiónoralde estapoesía.

A propósito de los textos de Góngora,no cité una notade E. Mérimée,Sur le textedespoésiesde Góngora,en Buli.Hisp., 1902, página370, queda—sobreel Tesorode Quin-tana, edición Baudry— algunas variantes del manuscritoChacón. Es unasimplenoticia universitariaparauso de loscandidatosa la agregaciónde español.

Entre las censurasde la épocasobrelas impresionesquede Góngorase hicieron,puedenañadirseestaspalabrasdeQuevedo:

- - .Viendo cuán impropiamentehan perseveradoen estamaldadlos envidiososde lasobrasde D. Luis de Góngora,sinhartarsede venganzaen la primera impresión, añadiéndoleen estapostreracosasqueno hizo, he determinadode impri-mir lo que he escrito todo. (La cunay la sepultura,prólogoa los “doctos, modestosy piadosos”,Riyad.,XLVIII, p. 79.)

Por dondese ve queya Quevedórecogela moraleja delejemplode Góngora.

A las poesíascitadas,apócrifaso de múltiple atribución,debeañadirsela siguiente:

Deseadohe desdeniño,i antes,si puedeserantes,ver un medicosin guantesi un abogadolampiño;un poeta con aliño,un romancesin orillas,un saióncon pantorrillas,

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un criollo liberal.1 no lo digo por mal.

Así comienzala letrilla satíricanúmeroXII de la musaV.~de Quevedo(El Parnassoespañol,Madrid, 1648), y alpie de la página326 poneel anotador,Gonzálezde Salas,estaspalabras:“Los siete versos de estacopla primera an-dan insertos en otra Letrilla de semejantesabor,entrelasObrasimpresasde Don Luis de Góngora:no sé jo de dóndese originasseestaparcialidad.”

En el artículosobreLostextosde Góngora,quefigura enestemismovolumen,he puestounanota algosimplista, quedeboaclarary rectificar conlas consideracionessiguientes:

En elvolumenXXXII de Rivadeneyra,dije, aparecenlasnotasdel Escrutiniocomoopinionespersonalesde un e~ruditomoderno. Deborectificar en muchoestaaseveración.En ri-gor, en dicho volumen hay todos estos casosde atribucióndudosa,que pongo por orden alfabético. Las notasson deAdolfo de Castro,editor de las poesíasde Góngora:

Págs.547-548: Abrevia el difícil paso. Nota: “SegúnRivas Tafur, no es de Góngoraestapoesía.”

Pág. 499b: Absolvamosel sufrir. Nota: “Por algunosse ha atribuido a Quevedoestaletrilla, queen manuscritose impresosse lee como de Góngora. Podráserde Quevedo,peroenel estilomáspareceobradelMarcial Cordobés.”Cha-cónla acepta.15

Págs.544-545:¡Ah mis señorespoetas!“Rivas Tafur nocreede Góngoraestapoesía,donosaburla de los composito-res de romancesmoriscos.- .“ Desechadapor el autor delEscrutinio.

Pág. 489a y b, en la nota: Aquíyace,aunquea sucos-ta. “. - .sin razónse da por autorde estaotra décimaal mis-mo Góngora.” Desechadapor Chacón.

Pág. 544b: Así Riselocautaba. “SegúnGuerray Orbe,esde PedroLiñán de Riaza.” Es la opinión del autor delEscrutinio. Ya lo digo así en el estudioque ahorareseño.

Pág. 534c: Ave del plumajenegro. “Está en duda sifue o no de Góngoraesteromance.” Chacónlo acepta.

1S Cuandono cito a Chacón,entiéndaseque Chacónno aceptani desechaexpresamentela poesíaencuestión.

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Pág. 437a: Biendispuestamaderaennuevatraza. “Enel códiceS. 106 de la Biblioteca Nacionalse lee estemismosonetocontrahecho,y con el epígrafey las variantesquesi-guen: “Sonetode Diegode Sotoy Aguilar, cuyo es lo escritoen el auto de la fe. - - El autoestese hizo en 4 de julio de1632.”

Pág. 9411b: Cantemosa la jineta. “D. JuanAntonio Pe-llicer atribuye,ensuVidadeCervantes,estasdécimasa Gón-gora.” Y asíLópezde Vicuña.

Pág. 505b: Cayó Inés,yo no niego. La misma notadeQuehabíasde rendirte, Juana,de que se tratadespués.

Pág. 539: Conocidos mis deseos. “Rivas Tafur no locreede Góngora.” DeséchaloelEscrv.tinio, comolo advierto.

Pág. 550 Con ropilla y sin camisa. “SegúnRivas Ta-fur, no es de Góngoraesteromance.” Deséchaloel Escrw.tinio.

Pág. 418: De amor con intercadencias.“Este romancehacorridohastaahoraimpresocomode D. Luis de Góngora.”En el códicede las Obras del doctorJuande Salinasse lee:“En las obrasde D. Luis de Góngora,que recogióe impri-mió D. Gonzalode Hocesy Córdobael año de 1633, pusie-ron el romance,- - .y lo hizo el doctor Salinas.. .“, el cual,viéndolo mal atribuido, hizo unascoplasque dicen, entreotrascosas:

El festivoentrelas damas,

ya ensoledadesseve...Tambiénlo desecha,por igual razón,el Escrutinio, como loadvierto en el trabajoreseñado.

Pág. 486b: Depuñosde hierro ayer. “Algunos no con-siderande D. Luis estadécima.” Chacónla acepta.

Pág. 488b: El más insignevarón. “Algunos no tienenpor de Góngoraesta décima.”

Pág. 457b: El pelkanorompe el duro pecho. “No esde Góngoraesta octava,segúnun códice del Sr. GuerrayOrbe.” La desechael Escrutinio.

Pág. 540b: En la beldadde Jacinta. “Dúdaseque seade Góngora.” Lo desechael Escrutinio.

Pág. 552 c: En las orillas del Tajo. “Alfay publicó en

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sus Deliciasde Apolo esteromancecomode Góngora. Si escierto que el ingenio cordobéslo escribió, así como el queurecede[Junto a una fuenteclara], no anduvo,a la verdad,muy feliz en la manerade expresarlos afectos.”16

Pág. 490 b: En predicandoel prior. Estáentrelos tresepigramasa quecorrespondela notade Una fuenteAna labella, de quedespuésse trata.

Pág. 457a: Ensolasuconfusamontería. “Segúnun có-dice del Sr. Guerray Orbe, no es de Góngoraesta octava.”Acasoestámal entendido,y lo quedice el códicees lo mismodel Escrutinio; asaber:quees un trozo de la comediaVena-toria (incompleta),y no unapoesíaaparte. El Escrutinioaceptaquela Venatoriaseade Góngora.

Pág. 484a: Esapalmaes,niñabella. “Dúdase que seande Góngoraestasdos décimas.” Chacónlas acepta.

Pág. 551 b: Galanes los que tenéis. “Este romancesehalla en el Romancerogeneralcomo obraanónima. En ma-nuscritosantiguosdepoesíasdeGóngora,se poneentreellas.”Y en coleccionesimpresas.

Pág. 551c: Hermosasdepositarias. “Sin nombrede au-tor estáen el Romancerogeneral. Los manuscritoslo danpor de Góngora.”

Pág. 549a: Juevesera, jueves. “Alfay pone como deGóngoraeste romance,en sus Poesíasvarias de grandesin-genios.”

Pág. 522b: Junto a una fuenteclara. “Están impresascomo de Góngoraestasendechaspor Alfay, en sus Deliciasde Apolo. Gracián,en suAgudezay artede ingenio,escribe:“Fórmasede ordinario el encarecimientoensalzandoel ob-jeto y ponderandosu excesoen sí o en algunasde sus cir-cunstancias.Don Luis de Góngora,en estasendechassuyas,aunqueno vanen susobras,como vi otrasmuchas:Al piede unacorriente.” [Es la misma,con variantes.117

Pág. 538b, c: Labrando estabaArtemisa. “En mi opi-nión,éstees unodelos máshermososromancesde Góngora...Rivas Tafur creíaque no era de Góngora. El Sr. Guerray

16 Sobrelas relacionesdeAlfay y GraciánvéaseA. Coster,BaltasarGracián,1601-1658,en Rey.Hisp., 1913,XXIX y mi reseña“Una obrafundamentalsobreGracián”, Obras completas,tomo VI, págs. 147-161.

17 SobreAlfay y Gracián,véasela nota anterior.

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Orbelo atribuyeaD. Antonio de Paredes.”El Escrutinio lodesecha,comolo digo en el artículo.

Castroponeacontinuaciónel queempieza:La quePer-sia vio en sus montes,que está nominalmenteatribuido aAntonio de Paredespor el Escrutinio; pero de éste nadadice Castro.

Pág. 485 b: Larache,aquelafricano. “Segúnun manus-crito del Sr. Guerray Orbe,parecequeestasdécimasno sonde Góngora.” Chacónlas acepta.

Pág. 486b: Marco de plata excelente. “Algunos no re-conocenpor de Góngora esta décima, ni la que le sigue”[Pastor queen la vega llana]. La aceptaChacón.

Pág. 489a: Mentiderode Madrid. “Esta décimase atri-buyefalsamenteaGóngora.” DeséchanlaChacóny el Escru-tinio. VéaseBoletín de la Real AcademiaEspañola,1941,1, pág.401: Intencionesde Madrid (Estudiode Cotareloso-bre Jiménezde Enciso)-

Págs. 543-544: Mii añosha que no canto. Advierto enel artículoquese atribuyea Lope. La notade Castro,corres-pondienteaios versosPuesnuncaa nadieen la tierra Sediovenenoen mondongo,dice así: “Aunque en las coleccionesantiguascorre este romancecomo de Góngora,D. Franciscode Rojas, en su ingeniosacomediaDonde hay agravios nohaycelos, lo atribuye aLope de Vega. Véansesus palabras:

- .Que,comoLope advirtió, A ningún hombrese vio Darlevenenoen mondongo.” El Escrutinio lo atribuyea las moce-dadesde Lope.

Pág. 505a: Palomaera mi querida.“Está impresacomode Góngoraesta letrilla en las Delicias de Apolo, por JoséAlfay. - .“ (Véasela nota 1 a la páginaanterior.)

Pág. 488b: Parió la reina. El luteranovino. “Este so-neto se atribuye por D. JuanAntonio Pellicer,en la Vida deCervantes,a D. Luis de Góngora.” Así en la Relaciónde losucedidoen la ciudadde Valladolid desdeel puntodel feli-císimo nacimientodel príncipe D. Felipe Dominico Víctor,reimpresoconprólogode N. AlonsoCortés,Valladolid, 1916,página IX.

Pág. 486 b: Pastorqueen la vegallana. La mismanotaqueel verso Marco de plata excelente. Lo aceptaChacón.

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Pág. 542a: Por qué corre a despeñarse. “Rivas [Ta.fur] no lo cree de Góngora.” Lo desechael Escrutinio.

Pág. 492 c: ¿Por qué llora la Isabelitica? “Según uncódicedel Sr. Guerray Orbe,no esde Góngoraestaletrilla.”La aceptaChacón.

Pág. 505b: Que habías de rendirte, Juana. “En algu-nos manuscritos,y en algunas(aunquepocas) edicionesdeGóngora se leen estos epigramas;van aquícopiadosde lade Faría.” [?éase Cayó Inés; yo no niego.]

Pág. 490a: ¿Quiénpudo a tanto tormento? “ParecedeGóngoraestadécima. Hállaseimpresaentrelas obrasde Vi-llamedianacomo del mismoconde,cosainverosímil.” Ya lodigo en el artículo, segúnla Bibliographiede Góngorade R.Foulché-Delbosc.

Pág. 447a: Rebeldey pertinaz entendimiento. “En uncódicedel siglo XVII, que para en poder del Sr. Guerra yOrbe,se afirma que no es de Góngoraestesoneto.” Lo re-chazael Escrutinio.

Pág. 490a: Recibidambasa dos. “Esta décimano sehalla en todaslas edicionesde las poesíasde Góngora~Unade las que la tienenes la de Faría,y muy incorrectamente,segúnse ve en el texto.” Chacónla acepta.

Pág. 543 b: Recibívuestro billete. “Rivas Tafur no lotienepor de Góngora.” Lo desechael Escrutinio.

Pág. 551a: Soledadquea/lije tanto. “Esteromancefuepublicado en el Romancerogeneral sin nombrede autor.Comode Góngorase hallaen muchosmanuscritos.- .“

Pág. 486a: Truenael cielo, y al momento. “He visto enun manuscritoestadécimacomoobrade D. JuanSalinas.Sinembargo,en todaslas edicionesquehe consultadode Góngo-ra seponecomode esteautor. . .“ Chacónla acepta.

Pág. 490b: Una fuenteAna la bella. “En algunasedi-cionesno se leenestosepigramas.Aquí se ponencopiadosdela de Faría.”

Pág.446 b: Una vida bestial de encantarnento. “En uncódicequeposeemi eruditoamigoel señorGuerray Orbeseaseguraqueno es de Góngoraestesoneto.” El Escrutinio lorechaza.

Pág. 440a: Urnas plebeyas,túmulosreales. “Segúnpa.

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rece del códicede Rivas Tafur, hoy del Sr. Guerray Orbe,estesonetono es de Góngora.” Chacónlo acepta.

Como se ve, aunqueCastrohabla de un modovago demanuscritosantiguos,al único quealudeconcretamentees alde Rivas Tafur, que poseía Luis FernándezGuerra. Enel libro sobreRuiz de Alarcón (Madrid, 1871), pág.496,notanúmero342, se le cita así: “Otro códicede todaslaspoesíasde D. Luis, con enmiendasy arrepentimientosde supluma, puestasen limpio por su discípuloel licenciadoJoséde Rivas Tafur; en poder del autor. . “ El estudiode estemanuscritoseríatantomásimportantecuantoqueen las poe-síasquerechazano siemprecoincideconel Escrutinio y pa-rece,así,teneralgunanovedad.

La misma notacitada del libro de Fernández-Guerraso-breAlarcón se refiereaunacolección(~manuscritao impre-sa?) de los Versossatíricos de Góngora, de la librería deD. Luis Venegasde Figueroa,obispo de Almería, obraque—en comprobaciónconlo que expongoen el artículo aquíreseñado—dice contenerexpresamentelas poesíasqueporlo satíricono sehan impresoconlas demásobras suyas. Deestaobra sólo declaraFernández-Guerraposeeruna “copiasacadapor el alcaldemayorde aquellaciudad en 1663”.

En elvolumenXLII de Rivadeneyra(II de los líricos delos siglosxvi y xvii), pág. 102, anotaAdolfo de Castro:

En varios códices de poesíasde Góngorase hallan comode esteautor algunasde las de [D. Francisco] Trillo [de Fi-gueroa]- En el 445-II de la Biblioteca Colombina se hallanlas dos letrillas siguientes: Caracolespidela niña... Cura queen la vecindad.

En la página 158 del mismo volumen de Rivadeneyrahay esta nota a la letra No sé si es obra de amor: “Estaletra másparecede Góngoraque de Villamediana.” Y enla página319 a, unanotaal sonetoEn la Holanda, bañadadel tributo (que con tantasvariantesse encuentraen manus-critoseimpresos),quedice: “EstesonetoseatribuyeaGón-gora,y comotal se ha impresoen suspoesías.En las obrasde Argensolasehalla también,y con muchasvariantes.-

La de Caracolespide la niña estádesechadapor Chacón;Cura queen la vecindad,aceptada,y también la recuerdo

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atribuida a Villamediana;En la Olanda, manchadadel tri-buto, desechadapor Chacón.

En el apéndicenúmero3 de mi artículosobreLos textosdeGóngora,aduzcoun ejemplodeversossatíricoscastigados,o queno se permitió imprimir. Son doscoplasde la poesíaYa de mi dulce instrumento,que encontréen el manuscrito3919de la BibliotecaNacional. La segunda,queaparecein-completaenestemanuscrito,la completésegúnel manuscritoÁlava, citadoen Rivadeneyra,XLII, apéndiceII. Me hubie-ra bastadoexaminarel manuscritoChacón,dondeestasdoscoplasfiguran en sulugar,y porcierto en unalección prefe-rible a la quedoy.

Haciael final delartículo, anuncioqueM.-L. Guzmánhaencontrado,encartapaciosdela BibliotecaNacional,algunasnuevaspoesíasatribuidasaGóngora. Soncuatrosonetosqueposteriormentese han publicado en la RevueHispanique,1917,XLI, págs.680-683. El másimportante,como lo ad-vierte Guzmán,es el primero, “A la rosa y su brevedad”:Púrpura ostenta,disimulanieve. Los otros tres: Lo que aydel néctarsacro al vil mondongo;O Virgenquea pesardelfiero Momoy Estesagrario que el Illustre ha hechopuedenserde cua’Iquierpoetadel tiempo.

Sobrelos textos de Góngoray las pretensionesy dificul-tadesde los primeroseditoresdebetambiénconsultarseunanota de L. Sorrentoqueprecedea la publicaciónpor él he-chade las cancionesy madrigalesde Góngora.18Tratade laedición de López de Vicuña, 1627; las de Hocesy Córdoba,1634, 1648, 1654; las de SalcedoCoronel,1644.45-48. Selamentade que los críticos no hayandadoal comentariodeSalcedoCoroneltoda la importanciaqueen su opiniónmere-ce. Pudohaberdicho más:pudo haberdicho queel propioMenéndezPelayo,quesolíatenerbuenolfato, ha declarado—con manifiestainjusticia en mi sentir, y sobretodo si secomparacon lo que sobreGóngoraescribióla pluma peca-dorade Pellicer—queel comentariode SalcedoCoronelera“pestilente”.

18 L. Sorrento,Canzoni e madrigali di Luis Góngora, enRevistade Archi-vos, 1917, XXI, 160-200. [Escrito en la primaverade 1915.]

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RecuerdaSorrentoel valor del manuscritoChacón,seña-lado desde1900 por R. Foulché-Delbosc;y anticipándoseala ediciónqueésteprepara,~°publicaunaedición de las can-cionesy madrigalesde Góngorasegúnlos textos de Vicuña(Y), Hoces (H), Coronel (C) y Chacón (M). “Ii Foulché-Delbosc...fa addirittural’apoteosi di M... Questogiudiziocontienegrandissimapartedi vero;ma non mancad’esagera-zione. Basta dire che nelle tre stampe ci sono canzoni diGóngora,che non sonocompresenel ms.” Y he aquíel ín-dice queestablece:

CANCIONES

1. Suenela trompa bélica.2. Corcilla temerosa.3. Levanta,España,tu famosadiestra.4. Oy es el sacro i venturosodía.5. Dondelas altas ruedas.6. Que de ín.vidiososmonteslevantados.7. Buelas,o tortolilla.8. Abra doradallave.9. Sobretrastesde guijas: falta en Y.

10. Verdeel cabello undoso.11. Dela florida falda.12. Del mar i no de Huelva.13. En roscasde crystal serpientebreve.14. Moriste,en plumasno, en prudencia cano.15. A la pendientecuna.16. TeníaMan Nuño una gallina.17. Piadosooy zeloculto.18. Mátanmelos zelos: falta en V y en H.19. Suspenda,i no sin lágrimas: falta en Y.

MADRIGALES

1. La vidriera nwjor: falta en C.2. Tresviolas del cielo.

19 Fue publicadaen 1921, con mi colaboración.

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3. La bella Lyra: falta en V y en H.4. Las duras zerdas: falta en Y.5. El líquido crystal: falta en V y en H.

A P É N D.I C E

(Tres cancionesque faltan en Chacón,segúnSorrento):20. Por esteculto biennacido prado: en Y y H.21. Perdonaal remo, Lícidas, perdona:en Y y H.22. Generosomancebo:en H (y en Y segúnnotade la

página194).

Y despuésañadeSorrentocomoen comprobaciónde lasdeficienciasdel manuscritoChacón,queestastrescancionesc~uefaltan“non contengonoallusionisatirichepersonali,ondepossapensarsiche Chacónle abbiatralasciateaposta”,segúnla declaraciónquehacealprincipio. Perome apresuroaad-vertir que Sorrentoha incurrido en un error de hecho: lastrescancionesdichasfiguran en el manuscritoChacón:

Por esteculto biennacidoprado, tomo 1, pág.188,y unanotaqueadvierteque las alusionesa las flores de las mara-villas son alegoríasdel título del libro de Torresde Prado,a quien esta “silva heroica” está dedicada. Sorrentola da“senzanessunanotizia”.

Generosomancebo,tomo 1, pág.185, “sylvas heroicas”.Advierte Chacónque la escribióya enfermodel mal de quemurió y quequedóincompletaen Te esperael Tíber consustres coronas,dondelos textos de Sorrentola dan por termi-nada.

Perdona al remo, Lícidas, perdona, tomo 1, pág. 190,“sylva heroica”o “églogapiscatoria”,que tampocotermina,sino quequedatrunca,como lo advierteChacón,en Debidaa tanta fuga ascensióntanta.

AdemáspublicaSorrentola canciónDichosapastorcilla,aue toma de Las firmezasde Isabela,y usa,generalmente,de los textosy variantesde Rivadeneyra(B).

“Per la punteggiaturaseguoora questoora quell’editore,secondola necessitaper l’intelligenza del testo, ma noto che

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in generaleM [Chacón] e piu regolare”;conservaalgunasconsonantesdobles,algunasmayúsculasde Chacón. Cuandolas impresionesestánconformesy hay contradiccióncon elmanuscritoChacón,Sorrentoprefiere el texto de las impre-siones,lo cual podríasermateriade discusióndetenidacuan-do las variantesson algo másqueortográficas;pero estimoqueaún no es tiempo, ni se puede,con sólo una reducidaparte del manuscritoa la vista, juzgar estacuestión.

Enunaconferenciasobrelas relacionesentrela literaturaespañolay la inglesa,2°el profesorFitzmaurice-Kellydescon-taba la influenciade Góngoraen Inglaterra,y decía: “Gón-gora can havebeenknown to few Englishmenof the seven-teenthcenturybesidesThomasStanley,who attempted—withmoregallantry thansuccess—a translationsof the first Sole-dad in 1651.” (Véaseel número102 de la BibliographiedeGóngorade R. Foulché-Delbosc.)

Al nombrede estetraductorseiscentista,añadeahoraH.Thomaslos de Sir RichardFanshawey Philip Ayres.2’ Estostres poetastradujeron tambiéna otros autoresespañoles;avecessustraduccioneshanpasadopor obrasoriginales. Comoen todo caso no son fácilmente accesibles,Thomaspublicasustraducciones,acompañándolas,siemprequeha sido posi-ble, de los originales.

Trasunapequeñanoticia biobibliográficasobreThomasStanley (1625-1678),encontramosla traducciónde la Sole-dad primera (‘T’was now the bloomingseasonof the year),reducidaa decasílabosinglesespareados.La traducciónnova más allá de una sexta parte del poema, donde el traductorponeestanota: di/ficiles t’alctenugae.

ThomasadvierteaquíqueStanleytenía la costumbredeilustrar a los clásicoscon lugaresde los poetasespañoles;yasí, en su traducción de Europa Tlzeocriti Idyllium, 1647,cita los versos

20 TFze Relations between Spanishand English Literature, 1910.21 H. Thomas,Threetranslators of Góngoraand otherSpanishpoetsdurin~

sheserenteenthCenwry. Extr. de la RevueHispanique [1918], 77 págs.

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- - .eI mentido robadorde Europa—medialuna las armasde su frente,y el sol todoslos rayosde su pelo—.

Probablementeen 1647 aúnno comenzabaStanleysuversiónde la Soledad,puesya en 1651, y en el mismovolumen enqueéstaaparece,cuandoleocurre ilustrar a Mosco con Gón-gora cita el propio pasajeanterior traducidoal inglés.

Al anotara Mosco, Stanley—como dice Thomas—tie-ne también el buen gusto de recordar a Villamediana, decuya Fábula de Europa traducedos pequeñosfragmentos.22

Sir Richard Fanshawe(1608-1666)fue diplomáticoenMadrid; tradujo a Camoens,dos comediasespañolasy elPastor Fido de Guarini (1647.1648-1664-1676),cón algu-nos poemasadicionales;entre ellos, siete son traducido~,de Góngora,y otro parece,por lo menos,inspiradoen Gón-gora:

Oh claro honor del líquido elemento:Thouclearer hon-our of the Christal Mayne; Con diferencia tal, con graciatanta: With such variety and dainty skill (Thomasnota laventajade estastraduccionessobre las de Churton, 1862);Los blancos lilios quede cientoen ciento: Thosewhiter Lii-lies whichtheearly Morne; el queparecemásbien una ins-piración queunatraducción,Enel cristal de tu divina mano:Banisht frorn Lif e to seekeout death ¡ goe, “unless sornereadercanpoint to a closeroriginal from sorneother poet”;Lugar te da sublimeel vulgo ciego: Thee, senseiesseStock,becauseth’art richly guilt; Peinabaal sol Belisa suscabellos(con la variante:Al sol peinabaClon sus cabellos):Clonisi’th Sunneprogning her Locksdid sit; Sella el tronco san-griento, no le oprime: The bloudy trunck of hm who didpossesse;Ayer naciste y morirás mañana: Blowne in iheMorning, thou shalt fade ere Noone (esteúltimo y el queempiezaLugar te da sublime también fueron traducidospor Churton,y esteúltimo, tambiénpor JamesYoung Gib-son)-

Finalmente,H. Thomasadvierteque Fanshawetradujola comediade D. Antonio Hurtado de MendozaQuererpor

22 Tambiéntradujo Stanleya Boscín,a Lope de Vega y aPérezde Mon.taFvín Véaae el artículo de H. Thomas.

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sólo querer (1671), y queen apéndicepublicó la traducciónde las dos relaciones,en verso y en prosa,que Mendozalíizo de la fiesta de Aranjuez, en queserepresentóLa gloriade Niquea.

In 1654,Fanshawetransiatedthesetwo descriptions,thoughhisversionwasnot printedtuI 1670. It appearsasan appendixto his transiationof Mendoza’sQuererpor sólo querer (1671),with the following separatetitiepage: Fiestas de Aranjuez.Festivalsrepresentedat Aranwhezbe/oretite King wzd Queen.of Spain, In tite year, 1623. To celebrateThe Birth-Day oftitat King, Philip IV, etc. Fanshawenot only knows nothingof the part playedin this work by Villamediana,but he at-tributes the festivaisto dic year in which the accountof themwaspublished,insteadof the previous year.

Aunqueignorábamosel nombredel traductor,no ignorá-bamosla traducción. En mi artículo sobre“Góngora y Lagloria de Niquea”, recogido en el presentevolumen, digo:“En 1654 fueron traducidasal inglés las relacionesde lafiesta de Aranjuez, de Mendoza,e impresala traducciónenLondres,por William Godbid, 1670. Se equivocael añode 1622por 1623,y se aplicaaLa gloria deNiqueael nom-bre de ópera.” ~

Philip Ayres (1638-1712)o “Don Felipe Ayres”, comoalgunavez se firma él mismo, tradujoEl necio bien foi-tu-nado, de SalasBarbadillo, y en 1687 publicó un tomo detraduccionese imitacionesdel francés,italiano, portuguésyespañol;entreéstashay de Quevedo,JuanLópezde Ubeda,Garcilaso,Pedro Soto de Rojas y una “On a Death’s-Head,coveredwith Cobwebs,Kept in aLibrary, andsaid to be theScull of a King”, que Ayres pretendeser “Out of Spanish,from D. Luis de Góngora”,y queempieza:ThisMortal Spoilwhich. so neglectedlies; pero del cual, declaraThomas,“1am unableto give the true source”.

Ayres compusotambiénun sonetoen españolen alaban-zadel músicoD. PedroReggio,quecomienza:Siel ThebanoSabio,en dulce Canto.

El anterior trabajo trae, pues,algunosnuevosnúmeros

23 Fanshawetradujo también a Bartolomé Leonardo de Argensola.

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a la bibliografía gongorina,cuyos fundamentosdeben bus-carseen R. Foulché-Delbosc,Bibliographie de Góngora, enRey. Hisp., 1908, monografíaa la cual propusoL.-P. Tho-masalgunasadicionesmenudas(Buil. Hisp., 1909,p. 322),quedebenconsultarse,sobretodo en la nota al número73de R. Foulché-Delbosc,relativaa los comentariosde SalcedoCoronel.

Otrascontribucionesde detalle se hanpropuestoa la bi-bliografía gongorina,24cuyo objeto era dar noticia de algu-nosejemplaresde la Biblioteca Nacional,señalarpoesíasdeGóngoraqueandanatribuidasa Paredes,a Paravicino,etc.,describir algunas peculiaridades bibliográficas e irregulari-dadesde las ediciones de Hoces,y, finalmente,incorporara la bibliografía gongorinaalgunasnoticias nuevas,y entreéstas,las de publicacionesrecientes. Es de desearque R.Foulché-Delbosc—a él le corresponde—recoja todo este

- 05material en una nueva monografia:

Finalmente,el profesorJ. Fitzmaurice-Kellyha reunidoen una elegantesíntesisel estadoactualde los estudiosgon-gorinos:6 En este trabajo, que es, sin duda, el que debeleersecomo preparaciónindispensable,cobran sentido losdatosy conclusionesparciales.Por tratarsede unaconferen-cia dirigida a un auditorio inglés, comienzael autor seña-landola imposibilidad de mantenerhoy en día la tesisde lainfluenciade Góngorasobreel eufuismo: Góngoratendríaapenasdieciocho años cuandoLyly publicaba la primerapartede su Euphues(1579).

Esto le da ocasiónparaexponerlo que sabemossobrela vida de Góngora;y comenzandopor los apellidosde éste,escribe: ..... it would seemthat the poet’s brotherused dicpaternalsurname[Argote]”. Esta opinión, que es la reci-bida, provieneacasode aquellaspalabrasque aparecenenla edición de Hoces:“Adviértaseque la comediade las Fin-mecasde Isabela, los fines de ella no son de D. Luis, por-

24 E. Díez-Canedo,M. L. Guzmány A. Reyes,“Contribucionesa la biblio-grafía de Géngora”, recogidasen estetomo, pp. 59-83.

25 En artículo especialde estemismo libro analizo algunaspeculiaridadesdel texto de lasLeccionessolemnesde Pellicer, pp. 116-30.

20 J. Fitzmaurice-Kelly, Góngora, TransactionsR. S. L, vol. XXXV.

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que la acabóD. luan de Argote, su hermano.” Pero aestooponeel Escrutinio: “. - - lo cierto, que su hermanode D.Luis se llamó D. luan de Góngora,appellidopor el qual seconoció,i no por el de Argote. Estoenel curioso [el editor]es culpa, que en otro no lo fuera, no siendo de Córdobacomo él lo es”.27

Se refiere el autormásadelanteal silencio absolutoconqueGóngoravio nacerlas protestascontrasu nuevamanerade poesía. Góngora,en efecto, no siguió aquí la tradiciónherrerianapublicandoalgoquepuedaparecersea un mani-fiesto de escuela. Convienerecordar,sin embargo, quepo-seemosun documentoen queel poetahabla de su poesía,yque tieneverdaderointerés.28 Contestandoaun anónimode-tractor, le dice:

Para quedaruna acción constituida en bien, su carta deVm. dice queha de tenerútil, honrosoy deleitable. Preguntoyo: ¿Hansido útilesal mundo las poesíasy aunlasprofecías?(que vates se llama al profeta como al poeta). Sería errornegarlo, puesdejandomil ejemplaresaparte, la primer utili-dades en ellasla educacióndecualesquierestudiantesde estostiempos. Y la oscuridady estilo intrincados en Ovidio (queen lo de Ponto y en lo de Tristibus fue tan claro como se ve,y tan oscuroen las Transformaciones),da causaa que, vaci-lando el entendimientoen fuerza de discurso, trabajándole(puescrececon cualquier acto de valor), alcancelo que así,en la lecturasuperficialde susversos,no pudo entender.Lue-go hasede confesarquetieneutilidad avivar el ingenio,y esonació de la oscuridaddel poeta. Eso mismo hallará Vm. enmis Soledades,si tiene capacidadparaquitar la cortezay des-

27 No sé-si es efecto de la elocuenciadel autor del Escrutinio —de quienhago caso porque revela ser hombre de mucho sentido literario—; pero meparecenotar en él cierta animadversióncontra el hermanode D. Luis: “Estecaballero D. Juanno supo si su hermanohacíaversos, ni los oió, ni desperdi-cié, digámoslo assí, átomo de tiempo en sabersi los avía en el mundo,niMusasen el Parnaso.Assi que, en estasmaterias,crea el lector queD. Luisnació en Córdoba,i su hermanoenlas Philippinas,o másdistante. 1 suppues-to esto, ¿ai alguno que se persuadaa que D. Juan acabó la comedia, ¡ noD. Luis?” (Rey. Hisp., 1900, págs. 492-493). Algo más adelante,refiriéndoseal romanceCon ropilla i sin camisa: “No es aulo, ni de su hermanoD. Juande Góngora,porque, aunqueignoré las Musas como está dicho, lo hicieramejor.”

28 A. Paz y Melia, Salesespaííolaso agudezasdel ingenio nacional, se-gundaseriepág. 297: “Carta de un amigo de D. Luis deGóngoray respuestade éste.” (Bibl. Nac., ma. 3811; es unacopia del siglo xvii, no siempre in-teligible.)

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cubrir lo misteriosoque encubren.— De honroso,en dos ma-nerasconsiderome ha sido honrosaesta poesía:si entendidaparalos doctos,causarmeha autoridad,siendolance forzosovenerarque nuestralenguaa costade mi trabajohayallega-do a la perfeccióny altezade la latina, a quienno he quitadolos artículos, como le parecea Vm. y a esosseñores,sinoexcusándolosdonde no necesarios;y así gustarame dijeseen dóndefaltan o qué razón de ella no está corrienteen len-guaje heroico (que ha de ser diferente de la prosa, y dignode personascapacesde entendelle),que holgaré construírse-la, aunqueniegono poder ligar el romancea esasdeclinacio-nes .. De más quehonra me ha causadohacermeoscuro alos ignorantes,queésaes la distinciónde los hombresdoctos:hablar de maneraque a ellos les parezcagriego, puesno sehande dar las piedraspreciosasa animales de cerda- -. De-leitable tiene lo queen los dos puntosde arriba quedaexpli-cado, puessi deleitarel entendimientoes darle razonesqueleconcluyany se midancon su contento,descubiertolo que estádebajode esostropos, por fuerza el entendimientoha de que-dar convencido,y convencido,satisfecho. Demás, que comoel fin del entendimientoes hacerpresaen verdades,que poreso no le satisfacenadasino es la primera verdadconformea aquellasentenciade SanAgustín: inquietumest cor nostrumdonec requiescasin te, en tanto quedará más de-leitado, cuanto, obligándole a la especu-lación por la oscuridad de la obra, fuerahallando, debajo de las sombras de la os-curidad, asimilaciones a su concepto.

Y al cargode que las Soledadessonuna Babel de len-guas,contestacon arrogancia:

- Pudiera,quedándomeel brazo sano,hacer una misce-láneade griego,latín y toscanocon mi lenguanatural, y creoque no fuera condenable:que el mundoestá satisfechoquelos añosdeestúdioquehe gastadoenvariaslenguashanapro-vechadoalgo a mi corto talento.

Disculpo la longitud de la cita por su importancia. Elgran ovidiano español—no bastanterecordadoen las mo-nografíasde la materia—comienzapor autorizarsecon Ovi-dio, y despuésdeja-entenderquecreehallar el secretode labelleza en el placer intelectualde la investigación. Ni es

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esto todo el gongorismo,ni tampocole es privativo; pueslo propio pudieraaplicarseal conceptismo.tm

Compáreseestocon las teoríasde Carrillo y Sotomayoren el Libro de la erudiciónpoéticay la cartacorrespondien-te, teoríasqueexponeL..P. Thomasen Le lynismeet la pré-ciositécultistes(1909), páginas74-76.Parece,en efecto,queGóngora,en la cartacuyos principalesfragmentostranscri-bo,siguemuyde cercalas doctrinasdesu joven predecesor.3°

Revista de Filología Española,Madrid, 1918, V, 3.

29 Estacarta,como la que la ha provocado,estánfechadasen septiembre,perosin año. La anónimaes de Madrid, y se refiere a las Soledadescomoauna novedad: “Un cuadernode versos desigualesy consonanciaserráticashaaparecido en esta corte con nombre de Soledades- - .“ Éstasfueron escritaspor 1612 o 1613. Pero la respuestade Góngoraes de Córdoba. Y anadeestaspalabras,que parecencorrespondera la épocaen que se retiró a Córdoba:“Ya mi edad más estápara veras que paraburlas. Procuraréser amigo dequien lo quiera ser mío; y quien no, Córdoba y tres mil ducados de rentaen mi patinejo, mis fuentes,mi breviario, mi barbero y mi mula, harán con-trapeso a los émulos que tengo granjeados,másde entendersus obras y co-rregirlas que no de entenderlas mías ellos.” A menosque la carta fueraanterior a 1612, en que vino Góngora a la corte. Si esta carta data, comosupongo, de los últimos días de Córdoba, se explicaría más, aunque no hacefalta, una coincidencia que noto entre la carta y un pasajede Angulo y Pul-gar, gongoristalojense, a quien me imagino acompañandolos últimos añosdel poeta. Dice la carta de Góngora: “Al ramalazode la desdichade Babel,aunqueel símil es humilde, quiero descubrirel secretono entendidode Vm.al escribirme:n-o les confundió Dios a ellos con darles un lenguaje confuso,sino en el mismo suyo ellos se confundieron, tomando piedra por agua y aguapor piedra; que ésa fue la grandeza de la sabiduría del que confundió aquelsoberbio intento. Yo no envío confusas las Soledades,sino lasmaliciasde lasvoluntades que en su mismo lenguaje hallan confusión por parte del sujetoinficionado en ellas.” Y dice M. de Angulo y Pulgar en sus Epístolassatis-fatorias (Granada, 1635), contestando a Cascales: “El símil de Babel agra-dezco mucho a Vm., porque aunquele trae para prueva de la confusión quejuzga en el estilo de D. Luys, es muy ajustado a mi intento, sabido el secretodel milagro; y es que Dios confundió a los de aquella torre, no con darleslenguajeconfuso, sino ha~iendoque en el mismo suyo ellos se confundiessen,tomando piedrapor aguay agua por piedra; y ésta fue la grandezadel mi-lagro: que no lo fuera tanto confundirsehablandoen lenguaque no sabían.Aplico el símil: las Soledadesde D. Luys y el Polifemo no están confusosnihablanen lenguasdiferentes,sino en la suya materna; sino que la embidiao malicia de los quele pesade su lauro . - - los ha confundido en la mismasuya, por parte del sugeto inficionado” [de envidia, malicia o ignorancia].(FoIs. 3v y 4.) Lassemejanzasverbalesno puedenser mayores. Ver El Cor-tesano deCastiglione, tr. Boscán,cd., Libros deAntaño, Madrid, 1873, pp. 81-82, sobre el enigma poético y, en el presentetomo, “La estrofa reacia delPolifemo”, ~ 1, pp. 218-9.

30 Prescindo en esta reseña de algunas ediciones de carácter popular.Véanse en estevolumen las Contribucionesa la bibliografía de Góngora, pp.59-83, para algunasnoticias bibliográficasque caen dentro del período queabarcaestetrabajo. Merecen menciónespeciallas edicionessiguientes: Gón-gora, Letrillas y romancog (Libros de Horas de la “Biblioteca Corona”), Ma-

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APi~NDICE DE 1926

También ZdislasMilner publicó un artículo sobre Góngo-ra etMallanrné: la cortnaissancede l’absolu par les rnots, enel núm. 3 de L’Espnit Nouveau,París,diciembrede 1920.Otro sobreel mismo temaofreceMarius André en las guar-dasde sutraducciónde la FabledePolyphémeet Galatée,deGóngora,París,1920.= En Madrid, 1921, aparecieron,entresvolúmenes,las Obras de Góngora,ediciónde R. Foulché-Delbosc,fundadaen el manuscritoChacón,la únicaediciónque posee verdadera autoridad crítica. = En la revistaHis-pania, París,enero-marzode 1922, Marius André publicóun interesanteartículo a propósitode la edición de Foulché-Delbosc,dondeda una traduccióndel soneto:“l~sta,en for-ma elegante,oh peregrino.” Allí toca el temaGóngora-Ma.llarmé, y• da el autorizadotestimoniode Paul Valéry sobreesteparalelismotan tentador.= En Tite RomanicReviewXI,núm. 4, octubre-diciembrede 1920,ErasmoBucetapublicaun artículo lleno de noticias sobreAlgunosantecedentesdelculteranismo,en que reúnelas censurasa ciertasafectacio-nes del lenguajepoéticoanterioresal pleno desarrollode loquepudiéramosllamar el gongorismoheroicoo la manerasibilinade Góngora.= En laRevueHispanique,1925, LXV,Ventura García Calderón reimprime el preciosoApologé-tico en favor de D. Luis de Góngora,del peruanoJuan deEspinosaMedrano,el Lunarejo, inteligentísimo gongoristadel xvii. = Miguel Artigas resumela documentacióny lacrítica gongorinas,añadiendovaliosasinvestigacionesy de-jando inútil gran partede los trabajosanteriores—sin ex-cluir el presentevolumen—en suobraDon Luis de Góngoray Argote,biografía y estudiocrítico, Madrid, Tip. de la Re.vistade Archivos, 1925. En ella encontraráel lector noticia

drid, 1917, y en los “Jardinillos”, de A. Giménez Fraud, el de Canciones,elde Villancicos y el deSonetos,en que figuran algunaspiezasde Góngora.

Escritay compuestaya en la imprentala reseñaanterior, llega a mis ma-nos la revistaHispania, París, 1, número 3, y en ella veo unas traduccionesal francésde sonetosde Góngora,hechaspor F. de Miomandre,y un auges-tivo artículo de éste,titulado: Critiques á mi-voix: Góngora et Mallarmé. Yaeratiempo de que la crítica gongorinase orientaraen estesentido. El ar-tículo va seguidode la traducciónen prosa francesade varios sonetos deCbngora.

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de los juicios sobreel poetacordobés,desde-su tiempo hastanuestrosdías; es decir: hastala página de Gerardo Diegoen la Revistade Occidente,Madrid, enero de 1924.= ElpoetaargentinoJorgeLuis Borges,en sulibro El tamañodemi esperanza(BuenosAires, Proa,1926), publicaun “Exa-men de un sonetode Góngora”,el que empieza:Raya, do-nado sol, orna y cobra.

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VI. LAS DOLENCIAS DE PARAVICINO

CUANDO el Grecoretratabaa Fr. HortensioFélix de Paravi-cino y Arteaga,contabaésteveintinueveaños.1 En las repro-duccionesquetengoa lavista, la fisonomíade Fr. Hortensioofrece—si no exagero—un aspectofebril. Sedanoaseguraqueel célebrepredicadorde los Felipesera “de proporcio-nadaestatura,blancode rostro, de aspectoamabley de apa-cible y dulce condición”.2 Perono siempreson muy de fiarestasnoticias,dondetambiénse noshablade queParavicino“poseíaprendasmuy particularesde orador”, y, entreotras,“la sonoridady modulaciónde la voz”.

Ahora bien, esto es entenderal revés, porque NicolásAntonio, que es la fuente, habla precisamentede la debi-lidad de la voz de Paravicino; Costerdice queacasoPara-vicino introdujo aquel su estilo especial en la predica-ción,3 porque“la debilidadde suvoz le impedíalos grandesefectosoratorios,y le resultómáscómodoy menosfatigosocautivarasu auditorio con juegosde palabrassutiles o conenigmas”. Esta explicación peca tal vez por demasiadosimplista.

En todo caso,es seguroque Paravicino no era precisa-menteun hombrede muchasalud. Su biografíaes conocida

1 En un sonetodedicadoal retratoque le hizo el Greco,y que figura en-tre sus Obras póstu7nas divinas y humanas,1641, fol. 63, dice Fr. Hortensioque su alma “contra veinte y nueve años de trato, Entre tu mano y la deDios, perpleja, Quál es el cuerpoen que ha de vivir duda”.

2 Equivocadamenteatribuye estas palabras a Pellicer J. Cejador en suHistoria de la lengua y literatura castellanas, IV, 1916, pág. 346.

3 Si hemosde creeral P. Juan Rodríguezen sus Súmulas (1640), juntocon el nuevoestilo de predicaciónse introdujeron algunoshábitosno menosimpropios del servicio religioso: “Huyamos de vestir la divina palabra de untraje muy vano y lenguaje culto con que algunosla visten en estostiemposmíseros...,y a esta vanidad juntan otra no menor, que es invención de usosen la posturadela ropa,y meneosdel cuerpo,sólo por mostrargalantería:elclérigo tiene particularuso en poner la sobrepellizy bonetecaydo a la frente;el religioso, la capilla, que no cubra el cerquillo por delante; y estocon tantocuydado, que a los oyentesenfadatanto registrarde sobrepelliz, boneteo ca-pilla... Y aun dizen que el predicadormoço use de diferentepostura desobrepelliz,bonetey accionesque el viejo .. .“ (Hoja 40.) V. pp. 115-116.

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a grandesrasgos. Los libros que tratan de su vida y susobras4vienen repitiendoaquellaponderaciónde Lope:

Y dirásque del sol los paraleloscinco años, lustro apenas,devanaron,los hilos de oro, dela auroracelos,cuandopadres y deudosse admiraronde ver que un niño en el latín leíalo quemuchosortógrafos erraron.

De diez años,la lógica sabía . -.Maestro en la sagradateologíade pocomás de veinte...

Tanta precocidad,si no hay en ella su poco o muchodelicencia poética,no era muyprometedorasobreel equilibriodel joven predicador.

Murió —paraseguircitandoa Sedano—“de resultasdeun afecto hipocondríacoque padeciósiempre; achaqueco-mún de estudiosos”. Ya en los últimos días de su vida, laenfermedadle apretabade maneraqueaunen las ocasionespúblicashablabade susdolencias,y no faltaba quien lo tu-viera a afectación. Susmales—decíaél— eranpoderosos

4 Sobre Paravicinoconsúltense:D. Juan de Jáuregui.Apología por la ver-dad,Madrid, J. Delgado,1625.—Lope de Vega,Eliso. églogaenla muertedelRey. P. lvi. Fr. Hortensio Félix Paravicino, en La Vega del Parnaso, 1637, yen Rivadeneyra,vol. XXXVIII, 334-336.—-J.Pellicer de Sal-asy Tovar, Fama,exclamación,túmulo y epitafio de aquel gran Padre Fr. Hortensio, Madrid,1634.— P. M Juan Rodríguez,Súmulas de documentosde la predicaciónevangélica, Sevilla, F. de Lyra, 1641.— Nicolás Antonio, BiM. Hisp. Noca,edic. 1783, 1, 612 a y b.— J. López de Sedano,Parnaso español, V, XLVIII-LIIy notas,pág. xx, núm. 28. — J. A. Alvarez y Baena,Hijos de Madrid, II,389-392.— M. G. Ticknor, Historia de la literatura española. traduc. de Ga-yangosy Vedia, III, 209-210y notas,y 362 y nota.— E. Dórer, Calderón un4die Hofprediger, en Magazin 1. Liz. des In und Auslandes,Leipzig, 1887,núm. 27, pág. 395Ss-— C. A. dela Barrera,Nuera biografía de Lope de Vega,tomo 1 -de la edición académicade Lope, índice.— C. PérezPastor, Biblio-grafía madrileña, tomos II y III, índices.— J. Fitzmaurice-KelIy, Chapters onSpanish Literature, Londres,1908, pág. 186 (traduc. española,Madrid, 1910,pág. 232).—M. B. Cossío,El Greco, dos vois., Madrid, 1908, índices.— L.-P.Thomas,Le lyrisme et la préciosité cultistes en Espagne, Halle-Paris, 1909,

págs. 91-95.— A. Coster,Baltasar Gracián, ¡601-1658, en Rey. Jiisp., 1913,XXIX, indice.— L. de Torre, Documentosrelativos a Góngora [testamentonombrandoalbaceaa Paravicino,y poderque ésteotorga autorizando-a Pelli.cer parapublicar el Polifemocomentado],en Rey. Hisp., 1915, XXXIV, 283.291.—A. Farinelli, La vita é un sogno, Turia, 1916, 1, 209-210y notas.

Ver “Contribuciones a la bibliografía de Góngora”, en este mismo libro,pp. 59-83,notasnúms. 11, 12, 15, 16 y 17; y “Sobre el texto de lasLeccionessolemnes,de Pellicer”, pp. 116-30.

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para hacerlesufrir, pero no para inspirar lástima.5 Los mé-dicos de la corte llegaronapreocuparsemuy seriamenteporsu estado:falta de respiración,vahidos,malesde orina consospechade piedrahipocondríaca.. - No se explicabancómopodíamantenerseen pie, en medio de tantosestudiosy pre-dicaciones,aménde las privacionesaquele obligabasu há-bito de trinitario.

Cierto día,predicandoanteel rey y el nuncio de Roma,Fr. Hortensio se vio en un durísimo aprieto. Los médicosintervinieronentonces,le aconsejaronque sólo dijera misaen suoratorio,que se permitieraalgúnregaloy queanduvie-ra siempreen coche y con personaque lo asistierapor sisobreveníadesmayo.Porque—le decían—estos malesnoavisan. Y no tratabande disimularleel riesgo que corríaya suvida.

Véase,en efecto,el dictamendel protomédicode la cor-te, tal como-apareceen el manuscrito18238de la BibliotecaNacional (fol. 31):

Certifico yo el doctor Antonio Poncede SantaCruz, Pro.tomédicodestosReinosy de la Cámaradesu Magestad,Abbadde Cobarrubias,y los médicosdel Rey nuestroseñorque aquífirmamos,que á muchotiempo que visitamosal PadreMaes-tro Hortensio,predicadorde su Magestad,el qual padeçegra-

- vesy muchasenfermedades:falta derespiración,vaídos,malesde orina con sospechade piedra ypocondriacha,con los qua-lespareçemilagro aher podido continuar tan gravesestudiosy acçionespúblicas, sin aher suçedidoen algunadellasalgúnacçidente de muertepresurosa. Y assíes que, predicandode-lante de su Magestady del Nunçio de Su Santidad,se le cono-çió notableaprieto,en el qual seherí, preseberandoestosma-les, siempre que estubiereen partepública dondeel respecto

5 En su Jesucristodesagraviado(Madrid, 1633), cuyadedicatoriaal Con-de-Duqueestáfirmada en 1633,añode su muerte,escribeParavicino,excusín-dose de no haber cumplido ciertas obligacionessociales:

“No me an dado lugar los estudios forçososi continuadospor tantos añosen esta Corte, que me an bastadoa ha~erDecano de la Vniversidad de Sala-manca,i de la Capilla de Palacio, aunquealguna antigüedaden una i otraparte me lo pleiteen. A que se a llegado falta de salud, ja en estos últimosaños tan perpetua, quese me acasapor afectaciónel hablar siempreen ella,aun en lugares públicos; i no la quiero cometeren esta habla particularconV. E. En esto sólo no puede vencerme,que es tener a gran mortificación ma-les que, siendo poderososa la impossibilidad de cumplir obligacionesen mí,no lo sona causarlástima demí en los otros. QuerráDios (quelas esperançasaegurasde las maioresdesconfiançasdeven nacer) dannealgún rato de sa-lud ¡ ocio...”

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y atençiónle obligan. Y aunquesele an echo muchosreme-dios, entreteniendola vida paracumplir con las obligacionespúblicas de su oficio, predicandoy siguiendoa su Magestaden algunasjornadas,nuncaseá podido tomarde raíz la cura-cióndetantosy tan continuosmales;antescadadía estámásincapazde remedio,si no escusaestudiosgrandesi obligacio.nes de su Horden; que de lo uno y otro se deve exsonorarparavivir, ya que el sanardel todo sea dudoso. Dudoso sellama el suçesode malescontrarios,quando el remedio deluno es fuerça, y aumentael dañodel otro. Y assíes neçesa-rio, paracuracióntan larga, muchoregalo, y quien con cui-dado continuo le asistaa todostiempos,de nochey de día,porque este género de acçidentes,como traidores, quandomenos advertidos acometen,si [no] ay continua vijilançiaparasu defensa,y es de suerteque con muchomiedo puedeestarsi dice misa en público Y assíle aconsejamosdigamineretirado en su oratorio, porquesi suçediesedesmaioo acçidenteotro de la respiraçión,eraescándaloen público, lo quese puederepararenlo retirado. Y estosmalesno ahisande subenida. Y por la misma raçón deçimosque andeen coche,por que lleve consigo quien le acuda;que no es raçón talpersonaandea pie por las calles, arrimándoseo dando lamano a quienle tengaen los peligrosreferidos. D. AntonioPonceSanctaCruz (rúbrica).6

Revistade Filología Española.Madrid, 1918, V, 3.

6 No quiero que se me quedeen el tintero estanota curiosa contra lospredicadoresculteranos:el MaestroJuan Rodríguez,en susSumulas1 de Do-cumentos1 de la Predicación 1 Evangélica1 Ajustadasa la Doctrina de los 1SagradosDoctoresy otros MaestrosAntiguos, 1 y Modernos (Sevilla, Franciscode Lyra, 1640), trae un capítuloX, sobre “Que deveel Predicadorquitar lasaccionesde curiosidadyana y no usar de lenguaje culto”, donde, a fojas 40,describe así los vicios y coqueteríasen que incurrieron los predicadores de laescuela de Paravicino:

“Este lugar del Apóstol, Recte tractantesVerbum Dei, nos avisa quehuya-mos de vestir la divina palabra de un traje muy vano y lenguaje culto conquealgunos la visten en estos tiemposmíseros, tanto por este abuso quantopor otras culpas, que necessitaniosde un bocabularioparticular de la lenguanueva que an inventado;y a estavanidadjuntan otra no menor, que es in-vención de usosen la postura de la ropa y meneosdel cuerpo, sólo por mos-trar galantería: el clérigo tiene particular uso en ponerla sobrepellizy bo-nete caydo a la frente; el religioso, la capilla, que no cubra el cerquillo pordelante;y esto con tanto cuydado, que a los oyentes enfadetanto registrarde sobrepelliz,boneteo capilla; quequizá algunosdestosno cuydaron tanto deestudiar el sermón o prevenir doctrina saludable:lo qual es tan ageno delestilo retórico y de predicador, quanto sujetoavariedadde usos. Y aundizenqueel predicadormocousedediferenteposturade sobrepelliz,bonetey accio-nes,que el viejo. . -“ V. p 112a.

115

VII. SOBREEL TEXTO DE LAS “LECCIONESSOLEMNES”, DE PELLICER

1

L.-P. THOMAS (Le lyrisra.e et la préciositécultistes en Espa-gne,1909),discutiendolaposibilidaddequeParavicinohayaprecedido a Góngoraen el empleode losprocedimientoscul-tistas,alegaba,entreotros,el testimoniode Pellicer, de quiencita el siguientetexto,en la pág.93, notanúm. 1:

Puesel docto rey. P. M. F. Hortensio Félix Paravicino(séamelícito citar aquí rasgospoéticosde mi grandeamigoy mayor maestro...) Este, pues, gran varón, en su Hymnoal amanecer,quededicóa D. Luis, amigo grandesuyo,y tantoquele escuchéde su bocadecir queel estilo nueuode escriuirD. L. tan fuera de lo común en verso,y tan superior a todoslos que oi poetizan, se le deuióa la singular eloquenciadelM. Hortensio, en que auentaja a los de nuestrosiglo, y que,a imitación suyaen la oratoria,determinóD. L. tomarnimbo[Iéas~: “rumbo”] distinto de todos en la poética, que consi-guió con felicidad tanta .. (Pellicer,Leccionessolemnes,dj.cit. 252.)

Años mástarde, A. Costerpublica en la RevueHispani-que (tomo XXIX, de 1913) su estudiosobreBaltasarGra-cián, y toca, de paso,el problemade la supuestaprioridadde ParavicinosobreGóngora. Transcribeentoncesel ante-rior pasajede Pellicer,tomándolodel libro de L.-P. Thomas,y lo haceprecederde la siguienteadvertencia:“J’ignore d’oi~iM. L.-P.-Thomasa tiré le passagesuivant,qui nc se trouvepas,commeji l’indique, dansles Leccionessolemnesde Pe-llicer, mais qui seraitconcluant”.’ (Rey.Hispanique,1913,tomo XXIX, pág~612, notanúm. 2.)

Tuveocasiónde reseñarla obra del Sr. Costeren la Revista de Filología Española (tomo II, de 1915) y, refirién-

1 Decir que sería concluyente,tratándosede un testigo como Pellicer, meparecemucho decir. Yo mismo, en mi resefíasobrela obra de A. Coster,quealudo en el cuerpo del artículo, pequé tal vez de credulidad, tomandoportestimonio lo que puede ser simple adulación.

116

dome a esta cuestión,dije: “El pasajese encuentra,no enel núm. 252 (?), como dice Thomas,sino en el comentarioa la estrofaVIII delPolifemo,versonúm. 5 [por errataseimprimió “núm. 4”], columna60”.

Pocodespuésrecibí unacartadel señorFoulché.Delbosc,en queme hacíanotar: 10, queen las Leccionessolemnesnohay columna60, porqueel impresorha puestodos veceslascolumnas61 y 62; y 2~,queen la columnaquedebióllevarel número60, y a la quesin dudaquiseyo referirme,puestoquecontieneel comentarioa laestrofaVIII, no apareceporningunaparteel pasajeen cuestión. Así lo pudecomprobaryo mismo sobreun ejemplar de las Leccionessolemnesquedeboalaamabilidaddel señorFoulché-Delbosc.El asuntoseiba poniendomisterioso.

Por fortuna conservabayo la signaturadel ejemplardelas Leccionessolemnesqueme habíaservidopara mitraba-jo y quepertenecea la Biblioteca Nacionalde Madrid (sig.:R. 17344).2

Examinandodetenidamenteesteejemplar,pude advertirquedifiere del queyo poseo,no sólo en el pasajediscutido,sino en otros más.

LlamaréB mi ejemplar,y A el R. 17344 de la Biblio-tecaNacional.3A continuaciónconfrontounaaunalas columnasde am-bos ejemplaresen queaparecenlas divergenciasadvertidas.Nóteseque ambosejemplarestienen irregularidadesen la

2 En las Contribucionesa la bibliografía de Góngora, Martín Luis Guz-mán y yo nos referimos a dicho ejemplar,haciendonotar que difiere de losejemplaresdescritos por R. Foulché-Delboscen su Bibliographie de Gón-gora (Rey.Hispanique,XVIII, 1908), así como de otro ejemplar descritoporel Sr. Thomas (A propos de la bibliograp/zie de Góngora, BulI. Hispanique,julio de 1909). Pero las divergenciasque entoncespudimosobservarno pa-sabandel orden de los folios preliminares,y de la supresión deuna hoja quelleva cierta advertenciaA los lectores. Notamostambién que en uno de lospreliminareshay una nota manuscritaque dice: “Expurgado conforme al ex-purgatorio del año de 1640.— D. Manuel de Aguiar Enríquez”. Y, en efecto,se han tachadoen el ejemplar algunos pasajescorrespondientes,respectiva-mente, a la mitad de la columna 152, las seis o siete últimas líneas de lacolumna 676, el último párrafo de la columna 728 y el final de la que, de-biendo sernúm. 729, lleva el núm. 730. Todos los pasajestachadosson legi-bles bajo la tinta y, por lo demás,coincidencon los correspondientespasajesde los ejemplaresordinarios.

3 Inútil decir que, trasestaexperiencia,no mepareceimposible que existaaún un tercer grupo de ejemplares,dondeel pasajesobre Paravicinofigureen ese número252 quedice L-P. Thomas.

1.17

Ejemplo:NumeracióncorregidaColumnas: 57.58

59.6061-62

numeraciónde las columnas,y queestasirregularidadesnosiemprecoinciden.4

He aquí cómo se presentala primera divergencia,queesprecisamentela queatañeal pasajesobreParavicino:

B57-5861.6261-62 [bis]63~

A57-5861-6259-60

118

tjemplar E. Caluataa 6t. (bul. Ejeo~ptarA. Columna 6z(por errata, ~9).

S.~ zó. Ciceron¡ib. 2. & finib. Homero¡1iad.~.Opiano lib. ~.FIalienf. Ettacio¡/5. ç. 7’heS.Silio ¡taUco¡ib ~. Pu,,.Plu-tarco¡~. Deedut.hb. Seneca¡ib. debre-vi. vii. e.p y ej5~fl.18. Arnobio 11& 1. �ft

Gil. Venlas(agradasletrasadadapatio.PoedelTever el P. Delrio t~. ¡adag. 753.~. Que aduf%, he/o dej?e Pirineo. Lla-maala barba adulta,atezada,abrafadadeandaral fol y alaire.Liuio. lib. 7. Tu-Lio 1/5.5. TuJc.lib. 2. Offi~.Virgilio ¡ib.1. Ceo,.Plinio llb.zo.c. 13. ¡15.17.e.~.

8./ib. 3, c 20. Tacito 115. ¡3. Annal. Ar-nobio ¡ib. ~. cont.gen.Va D. L. compó-siendofu oracionde lo masculto de laRetorica, Hamóte .41o,ije d~miembro:,torreni~¡a barba. Aqui Pirineo, Montediuidido endosProm~torios,4 terminaa E(pañay Fr~cia.E(trabonlii’. 3. Geog.y Plinio ¡15.3.e.3. DiodoroSiculo Ii. d.2141.etcrjue.4en ellos(eencendiofue.go porel de.fcuidodevnos paftores.4abrazótodo el monte,demodo4 (cdc-rrideron lasminasdeplata, oro, y plo-mo, en t*to grado.4 corri~arroyosdemetaLY encita alution llamó aduflolo.rrite4ijo del Pirineo a la barba.Y afsifellamaz-ó Pirineo:, 4 suenaAbra/ada:.derüp ¡psLr. y deahi P,ra, la hogueraen 4 quemau~los antiguoslos difuntos,y P,ro/o~arden.r.Otrosquierenle dig~Pirineo:,de Pyene.vnaninfa,quefor..ç~alli Hercules,y yace (epultada en a-quel lugarperoyo dieraaunmejorde-riuacil5 al Pirinea deD.L. ¿e/la Pirineo,deftehibre yande.E~emplostenemosen la An&iguedad.Virgilio llamó Li.aso:/rafre:, porGrandes,ARinei,ideJ’tu.agtsf,6’procerocorfrare,delmodomit.mo en Arittofan~s,la jace. AEiiuu:Scarnbsu.,,porgrande.y en Sofocles¡acol. AEineu~dlv:,que Hefichio cleela-

3. e. ¡6. Ciceron¡ib~.2. de/miS.Homero¡liad. ~. Opiano¡ib. a. Halieut. Eitacio¡ib.~.Thsb. Silio Italico lib. ~. Pun.Plu-tarco¡15. De educ.lib. Senecalib, debreui~vil. c.9. y ep~fl.¡8. Az-nobiolib.!. cól.Gel. Yen las(agradasletrasacadapaiCo.Puedefever el P. Deirio lo.!. aa’ag. 753.~. Que adu/to h~Jodr/te Pirineo. Lla-maala barba adufla,atezada.abrafadadeandaral fol y alaire. Liuio lib. 7. Tu-lio lib. 5. Tu/c. ¡ib. a. O//e.Virgilio lib.1. Geor. Plinio lib. 20. e. ¡3. lib. ¿7.C. 24.

6’ lib. 3 e. 20. Tacito ¡ib. ¡3. Annal.Ar-nobio lib. 2. conf.gen. Va D. L. compo-niendo(u oracionde lo masculto de la

Retorica, llamole Montede miembros,torrente ¡a barba. Aqui Pirineo, Montediuidido endosProm5torios,4 terminAaE(pallay Fr~cia.Eftrabon ¡ib. 3. Geog.y Plinio ¡ib. 3. c.3. Diodoro Siculo 1,. 6.BiS!.etcriue,4 enellosfe encendiofue-go por el defcuidode vnos pastores,4abrasótodo elmonte,demodo4 sede-ri-itieÑ las minas de plata, oro, y plo-mo, entito grado,quecorri~arroyosdemetal. Y en estaalufi~llamó adkftafo-frite k~fodel Pirineo a la barba. Y atsifellamar~Pirineos, 4 (uenaAbrafados,devJ~p4nu, y deahi Pyra. la hogueraen 4quemauAlos antiguoslos difuntos.y Pvrt~poarden:.Otrosquierefe diganPj,-i~~so.r,de Pyrene,vna ninfa, que for-çóclii Hez-cujes.y yacefepultadaena~que)lugarperoyo dieraaunmejorden.nacióal Pirineo de D. L. de/tePirineo.del’te k6bregrade.Pueseldocti.f. y reue-rendif.P ?‘l. F. Hortenfio Felix Paraui.cino(feame licito citar aquira(gospoe.ticosde mt grAde Amigo, y mayorMae(-tro, II ya no fon ocios dódedefcAsantustareaseftudio(as,puesnuncaa losGre-gorios,Chrifottomos, Ambroflo~,Aguf.

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Ejemplar 8. Columna 6a. ~ Ejemplar A. Columna 62 (por errata, 60).

ra ~zqa?.e’~grande, afsi en Efpafíol di.ziendo Pirineo, fe entenderágrande:6. Supec/:oinunda. Va en alcáce O. L.de fu alegoria.llamó torrile a la barba,aor~dize,que inundoel pecho,queeratafl larga, 4 le llegaua al pecho.Virg.lib. 3. AEm. dixo: Dira llluuies, immií-JaqueBarba. Ciceronlib. 3. 7’usc.

Si tu midan:, barba,,tcedorebarridaAtque hilan/a infufcat pectus illuuu

fcabruen.

Silio ¡tal. lib. ¡3. Cadil barba hqftida-meato. M. 1. Barclaio.lib. 2 Arg. Feroxbarba,trocumbcbalir, pectus.7. 0 larde, b mal, b en vano.Parecequemiró al Adagio, Tarde, mal, y nunca.Notó efta defaliflo Ouidio lib. ¡3. Mcl.quandoGalateale dixo, quepuesauiamuertoá Acis, podia ya Polifemo pci-saz-fe, y mirarseal Efpejo.

¡am libel /si~fiilam1151/alcerecide.rebarba,,~,

¡qm rigído:peetisras/iris Polyphe.meca/’illos.

Li /,zsectareferos ¿u gua, 8’ campa-nera vulizis.

Dondeparaaduertirlo largo de la bar-ba,dize 4 la fieguec6 hoz. Lo mifmo lel’ucede alCyclopeen TeocritoLid. ¡1.

8. Sulcadaaun de ¡os dedosde su mano,peinada,quecomo ha dicho queesto-rrente, dizeaora /ulcar, propriodel a-guaque lafulcanlos nauios,(rafe deSi-donio ja Burgo, y Prudencio Cathem.Hymn.j. El peinarconlos dedos,eslo.cucióndeØuidio ¡ib. 1. Fasi. ¡lic mannmateen: perfrexamcd ~ec1ora barbar,..Y Virgilio ¡ib. 5. ALa. Permul/it po-¿‘lora digili:

ESTANCIA IX.No la 7’rinacria crí/u: mtlsañas,/era~4nnbdecrueldad,calçb deviçntQ,

Que

tinos, Damafos,a los Ar4tos, Tertulia.nos, Cyprianos,Sedulios,y Iuuenco’~,nia~oy ~los Vrbanosembaraçarólosver-(os: ni lasMitras,Capelos,y Tiarasdet-de~&aronla Pocha;no los Santos.Diga.lo lob, cuyasmoralidadesfe efcriuieróen rithmo,Dauid en Tus Pfalmos,Salo-mon enCus Canticos,la MagnificadeJapurifsima Virg~Mari~S. N., y Dios aUno defdeñael n~bredePoeta,4 es,Ha.sedar y Criador de nada en algo, puesen el Credofe lo llamamos cada dia,C’rea~oremcccli, 8’ ierra lcavtoxpnto-pa, wotxzui oupe’ic~).Efte pues granvaron enfu HymnoAl amanecer,4 de-dicó a D. Luis amigo grandetuyo, y tA-to,queyo le efcuchbdesu bocadezir,4 el cftilo nueuodeefcriu,irD.L. tE fue-ra de lo comunenvez-fo,y tA superioratodoslos que oi poetizan,fe le deuioala ungulareloqu~ciadel M. Hortenfio.enqueauentajaa los denueftrofiglo, y4 a imitacion fuya en la oratoriadeter-minó D. Luis tomar rumbodifUnto detodosenla poetica,que conflguio confelicidad tanta.Dize pues.

Otu ¿alio, quehsredandoAldocto Marcial ¡apluma,Lar/oleoqueelmusdoadmira,Piadwomejorrenuncias.

Hijo de Cardasen¡reside,Padremayorde ¡asMa/a:,Porquien¡asvaresde L/paña& veadebarbarascultas.

A quieneljayande VlqffesQuartadeTrinacriapussla,Dina mashesquea/u/reala4/ags)la Griega a/lucía.

Cuyas/cerasSoledadesMqfieri%.r,/i ssomuda,Quantore/pelolaspuebla,Tantadeidad¡a: oculto.

Vaqul

120

Ejemplar8. C.lusa 6j. Ej.mpLar A. Colaeaa6!.

Queredime/eros,:alue ligeraSupielmanchadadecoloresciento,PeRicoesya ¡aqueenlosbo/queseraFieroterror al queconfra//o lentaLos bueyesa/ualuenguereducíaPffandala dudo/aluzdeldin.

EXPLICACION.Acabade pintar I~.L. el talle,el rof-

tro. elsemblatedePolifemo,y paltalue-go al ve.Ctido, y paracito defcriuela ve-locidady valentiadel Cyciope.puesnoauiaenlas montai~asde Sicilia fiera tEligera ni tan braua, queno dexaífe pordeípojoslapiel; y la tigre quefolia des-pedaçarlos bueyes,quandoal anoche.cerboluia a (u choca el paftor, efta leteruiadepellico.

NOTAS.~.No ¡a 7’rinaeria en /na montaFuu.TrinacriaesSicilia,dichaafside tustresa~poI~,Promontorios:¡‘achino, Lilybeo,y Pc/oro. A1’si Ouidio ¡ib. ~ Fa/1. Plinio¡ib. 3, e 38. Los latinos la llama Trique-fra. Loe Griegoswpthtpov de tres colla-do:. ClaudianoC4f/ Moni. Tr:~fda.Or-pheo ¿a Arg, t~PIT~WX1VUirieufj’is. Ef.trab. ¡ib. G. vpt’,wv 8’ de tres angula:.Ouidio lii’. 3. Mit. los llama ¡aguas.Efcriuen de Sicilia Tomas Facelo,Hu-goFaicando, Filipo Cluuerio Hiftoriasparticulares,y trata defta islalatamen-te nueftro doctifsimo amigo don Ma-riano Valguarnero, en las Antigueda-desde Palermo. Es cita Isla Reina delmarMediterraneo,portu grandezay tuabundancia, tiene de circuito fetecien-tasyochentamillas, ditta de Italia mi.4la y media que tantoal defdeel Pelo~-‘ro al Scyllo; contieneen fi al EnzeyMongiuelo montes altísimo.,-y cele-bradospor elTemplode Venus,ylosvolcanes. Diuideteen tres partes, que

Aqui hazea Polifemo quartoProinon.tono deTrinacria,que vienea mi int8-to,dedar nueualuzal PirineodeD, 1,,Exemplostenemosen la Antiguedad.Virgilio llamó ALineo: fratre:, porGrandes,AEtnei, id cfI magni, 8’ pro-cerocarpan,del modomifmo en Ant-totanes, la pace. AElneusScaraben:,porgrande:y en Sofocles ¡a col. ALt-neuspullu.r, queHefichio declara¡aqm-X~v¡y-ande

4 asti en Efpa~oldiziendoPirineo,feentenderágrande.6. Supechoinunda. Va en alcaceD. Ldefu alegoria,llamó larrite a la barba,aoradize,que inundeel pecho,queeratanlarga,que le llegauaal pecho.Virg.lib. 3. AL,:. dixo: Diva ¡Unu/es, imml/.JaqueSorbo.Ciceronlib. 3. Tu/e.

Si tu nidori:, barbapadorebarridaAtguefalos/a¿a/u/calpean:ilunis

/cabrum.Sitio ¡tal ¡ib. 13. Cadil barba hi/pida-meato.Mi 1. Barclaio ¡ib. 2. Arg. Parasebarbaprocumbebal¡a pecIna.7. 0 larde,o mal, o eavano. Parecequemiró al Adagio, Tarde,maly nunca.Notó efle defali~oOuidio lib. i3. Ma.quando Galatea le dixo, que puesaulamuerto Ada, podia ya Polifemo pci.sane, y mirarte al Efpejo.

¡am ¡bel hir/utas. 1151 latee r~cidc-re barbar,.

¡am rigidos paella ra/trw Polyphewscapillo:,

Li ¡pectare faros la agua, 8’ comp..nenevulina.

Dondeparuaduertirlo largode le bar-ba, dize,que la fieguecon hoz. Lo mis-mo le (ucede al Cyclopeen TeocritoLiS u.8. Saleadaamida lo: dad.: ¿e/umano,pebrada,que como ha dicho queesto.

121

Ejemplar a C~.aa64, Ejemplar A. Cclu~a6~.

llaman Valles, y cada qual mira a vnode los tres Promontorios. El Valle deDemona,contieneen fi toda latierra cj(eeftiende &zia el Peloro. El Vallé deNoto que fe defpliega y enfancha~ziael cabo Pa(aro. Y el Valle de Maçara,que difcurre la buelta del Lilibeo. Escelebreen Sicilia la ciudad de Mecina,por fu hermotura y la capacidad de fupuerto: luego Catania,cuya fertilidaddeue a las cenizasdel Etna, que la hacultiuado y hechofecunda. SigueteZa-nagoça, que en otro. ¡iglos (ecompo-fha de cinco ciudades,de modo que laplantay contorno de las murallas ocu-paua quarenta y dosmillas ymedia,quesonlos cientoy ochentaefladios de Ef-trabon, Abraçaba en (1 la isla Ortigiapatria de Aretufa, donde (epaftaua porvna puente.En lo Mediterraneoeft~Lentino de donde fue Gorgias,y cercadella el lago Gorrida. Caftrojuan es lamayor ciudad de las Meditcrraneas, ~tendra quatro mil fuegos.Igual a todasPalermo populofi(simo pueblo. No in-ferior Trapana, Plinio efcriue que tenía(cientay dos ciudades,Contieneoi tresAnçobifpados, Palermo, Mecina, y Ma-.real. Ha obedecidoa los Cartaginen-(es,a los Romanos, Moros. NormEdos,y Francetes,hafta que (eentregóal Reldon Pedrode Aragon. Tiene en elc6-torno algunas islejas, comofon los Fa-retines, Longina,ylos Bindarosdesha-bitadasy folas, enfrentede Trapana yMaçara, a Leuenço;Meretamo,y Fa-uakna: e(tuuoSic¡ 1¡a antiguamentevaída con Calabría, 6 el Abruço haftaque el mar la dexb diuidi8dola ¡sliida.Es su forma de la £ Griega. Auto-nio Lps~raus.Pomp. Mcta ¡43. 3 tap. 7.Hazenmención de sustresProinonto-

nos

,‘renle,dize ahora/ntcar.propio de la a-guaque la sufcanlosnauios,(rafedeSi-donio in Burgo, y Prudencio Cal/use,Ifyma. 3.El pei,:arcon losdedos,eslo-cucionde Ouidio lib. ~. Fa/i. ¡Ile mannmulten: peapexameJ pee/orebarbase.Y Virgilio ¡ib. ~. ALa. Permuifil pi-cloro digilis.

ESTANCIA IX.No¡a Tninacria enfu: mala,7asfieraArmbde crueldad,ealp.

3de viento,Querediava/eri’z,/alueligeraSupiel manchadadecoloru ciento.Pellicoesyala queen ¡Os bo/que:iraFiero terror al quecon pa//okaloLos bueyesa/ualuergueredadaP~Jaado¡a dudo/a¡as deldio.

EXPLICACION.Acabade pintarD. L. el talle,el rol’-

tro, el femblEtedePolifemo,y paifa lue-goal ve(tido,y paratifo dekriuela ve-locidad y valentia del Cyclope,puesnoauia en las montaftas de Sicilia fiera tEligera ni tan braua, que no dexaifepordetpojos la piel; y la tigre que folia del’-pedaçarlos bueyes.quando al anoche-çes’botuia a (uchoçaelpa(tor, cita letemíade pellico.

NOTAS.i. No la Trinacnia en ¡u, uw*iaaga:.Trinacnia ca Sicilia, dicha atsi de tustres Jxpotç Promontorios Pachiiw,Lilybea, y Palero. Afsi Ouidio ¡ib. ~Pali. Plinio lib, 3. e.38. Los Latinos lallaman Trique ira. Los griegos vpt-kipo~de tres collados,Claudiano Coff.Meml~Trefida. Orpheo en 4s~-.vpq’)a-~tva inicie/pl:. Eftragon !ib. 0. tpe~a-y 6 de fr.saapdes.Ouidio lib. 3. Mii.los llama ¡lugres. Es (u forma de la £Griega.Aufonio Lpig~P.Mala ¡43.a.s.~.Hazenmencionde tustres Promoato.-

rio.

122

II

La primeradivergenciacomienzaen lacolumna61,línea36,y acabaen la columna64, líneaantepenúltima.Ocupaunahoja.

El fenómenoesdemasiadocomplejoparasercasual:trá-tasede unasustituciónentredosfragmentos,parala cualhasido precisocambiarde sitio otro fragmento.

Estaoperacióntienetodala trazade un arrepentimientode últimahora: tal pareceque,cuandoya sehabíaestampa.do cierto númerode ejemplares,el autor sepresentóen laimprentae introdujo lamodificaciónqueseadvierteen otrosejemplares,procurandorehacerel menornúmeroposibledeplanas.

Así, todosereduceasabersi A esanterioraB, o al con-trario.

El fragmentosustituidoserefiere, en el ejemplarB, alas palabras:“No la Trinacriaen sus montañas”(Polifemo,IX, 1). Contieneunalargadescripciónde Sicilia, conmen-ción de las Antigüedadesde Palermo,de Mariano Valguar-nero.5El fragmentosustituidoque apareceen A —y que aquínosinteresaparticularmente—serefierea laspalabras:“Queadustohijo destePirineo” (Polif., VIII, 5). Contiene, 1’ unelogio exageradode Paravicino,en que se le compara conlos Santos,los padresde la Iglesia, etc. 2’ La declaraciónde queParavicinoprecedióaD. Luis en el cultismo, hacien-do conla oratorialo queD. Luis haríamástardeconla poe-sía: esto,segúnse lo oyó declarara D. Luis el mismo Pe-llicer. 3’ Finalmente,este fragmentocontieneun trozo delHimnoal amanecerde Paravicino.

Desdeluego, el fragmentosobre Sicilia es redundante:es decir,es indiferente:al contrariodel fragmentosobrePa-ravicino,queescomprometedor.Segúnesto,aquéle~una re-dundanciaforjada parasustituir a éste. Según esto, A es

~ Dizcorao jJ dell’Origine ~Iecl Antichita II di Palermo, J~e de’ primiabitatondella Sicilia, edell’Italia. ft Di Don Mariano ValgvarnerL II (Escu-do) ft la Palermo, per Gio. Battista Marigno, Stampator,Canierale,1614. IICon L,icenztzdes Supenori.—Dedicadoal Duquede Osuna,de quienel autorse declaraprotegido.

123

anteriora B; es decir: Pellicerse ha arrepentidode sus de-claracionesen puntoa la prioridadde ParavicinosobreGón-gora, y las ha sustituido,en algunos ejemplares,por unadescripciónde Sicilia.

El examendirecto de los ejemplaresA y B confirmadeltodo estasuposición. La hoja correspondientea estepasaje—que en el ejemplarA no ofrece ningunasingularidad—aparece,en el ejemplarB, pegadaa la ceja del papel, dedondeseguramentese arrancóla hoja primitiva para susti-tuirla por ésta.

Convienerecordar,sin embargo,que no es éstala únicavez que Pellicer declarala prioridad de ParavicinosobreGóngora. En efecto,muchomáséxpresay contundentepue-de leerseen aquellaVida de GóngoraquePellicer escribiócon ánimo de ponerlaal frente de las Leccionessolemnes,pero que,al fin, por no dilatar másla publicacióndel libro,segúnél dice,se quedóinédita.0

Con todo, en la Fama, exclamación,túmulo y epitafiode aquel gran PadreFray HortensioFélix Paravicinoy Ar-teaga...por su mayor amigo Don JosephPellicer de Tovar(Madrid, Vda. de Alonso Martín, añode MDCXXXIV) Pe-llicer no aludeya a la cuestiónde precedencia. Probable-mente porque,muerto Paravicino,no veía ya el objeto demantenerunadeclaracióntan comprometedora.

He aquíahorala segundadivergencia:

O Publicada por R. Foulché.Delboscenla RevueHispanique,1915,XXXIV,

número86.

124

!emplar 8. Colemnarae. EjemplarA. Celanes,s~.

quelen la cofechadeaquel en eleftio,y defteenelotoñoFefto~/iu.r fo/ii 6ieftiui iem/onisjfagranlia.

La caufade parecerelcarrodeCerestrillo efilual, es porquepareceque elf”illo (obre los manojos~regadospro-duceetpigas,y de las ruedasde Ceresiba brotandotrigo, (egun dixo antesde D. L. Claudianolibr. :. de rapi. dequienlo imit&

Ca~:aro/a pulseen labens,Sulcatd,ftzcadathuma,fiaueftltar~/&

Orbita, ¡urgente:/clndusst ve/ligiafruges.

Aquella trate de ro /erdon’ar Ces-es afis: campaña:,esgalante,por~seenti~-de~ lascultiua, lasfrutiflca, y lasobli-ga ca las heridasdel arado,los gølpesdel açadon,lashozes,lostrillos, losbue-yes,a quedena purasfatigaslos frutospor~como esta ya tan hechaSicilia alIcuarmuchofruto, quiere~ db mas ymas;~ aunquevn añoy otro ofrecea-bundantescosechas,y utica defcanfa,quiereCerca~ frutifique mas.Si bienfe va catravn precetodeColumela1. 4e. 24. Pt~ftlargostracias /arcendumcf:po/i exigua:imperandum.6. Di cuyas feriil~fsimase/mes.Nofolo era fertil Sicilia de efpigas. fino ~las efpigaserande muchosgranosca-davno. TrescofasponeVarrfl en la c(~piga,granum,gluma,ars/lam: fu etímo-logia esab//e;por la efperança~ ofre-ce. Todo el conceptode D. L. abraçbAl:uleyo ¡ib. 6. 4/la, Rogo te frug~(e.ram derm. dextra mqtamdeprecor,perketu)fcas me/daceremonias,pm tacita/acra df/era, & ,#erfamu,lara laos-amdraco,suplena/a curricula &‘ gleba 5-cale/ukamina,mier (ftam/picarumc~.criese,peten quod ea?pau~tilu:diesdelic/cern.

que~enla cofecha;deaquelenel cilio,y defteenelotoño.fefto £/ius¡oil:, 6e///sd temponi:Jfagraniia: imitñ yo aD. L. en mi Fgnix verfz~sp.Queficas/ncel labradorfuecuidadosoDe CeresSenador,,no pechero,Puesalgolpere//endede/u aradoEl campoeulli9ado,Ynoararela tierra,Que tal vezdealgamJie,o Realfume.Vio coronar¡os trillos e/fiscales,Ya/asru/lico: Ce/arestriunfales.

La cautade parecerelcarrodeCercatrillo efilual. es porquepareceque eltrillo (obrelos manójosfegadosprodu-ce efpigas,y de lasruedasdeCeresibabrotandotrigo, fegun dixo antesde D.L. Claudiano ¡ib. i. derszp/. de quien loimitb.

...Canonotapuluene¡abens,Su/catase/cecusrdaihumum,flaue/ei~

en/tuOs-bite,/urgenies/cindunt veftigvzfrutes.

Guardatede entenderel trillo e/lira!,porquele dauan a Ceres(erpientesenfu carro, quevan haziendoturcos porel tuelo obliquos,porqueantesel trillova allanandoasefpigas,fin dar lugar aque puedadexarraftro lo debil de lamateria,que fe quebranta. Aquellafrafe denofierdona~Cere: afu: campe.ñas,es‘galante,porquefe entiendequelascultiua, las(rutifica, y las obliga c~las beric~asdel arado, los golpesdelaçadon,lashosca,los trillos, los bueyes.aquedenapurasfatigaslos frutos:porquecomoesttya tanhechaSicilia a lic-uarmucho fruto, quierequed~masymas; queaunquevn añoy otro ofreceabundantescol’echas, y utica defcanl’a,quiere Ceresque frutifiquc mas Si bi~

125

Ejasp**r 8. Coleas...6 A. CsluasscaS,

7. Lii prowi$dias de Euro/a ¡0* heauge.r. Dedondefe proueen las Prouin.ciasde Europatodasde trlgm alude alo ~ deSicilia dite Ettrabon;AIg; edo.penasResmaa/pallasenSlcil1a~quadan-izas e/u’ /rouesstu:deus/lio gua ¡U affu.munlur pacci: Roseasecmm~/.rt4tur.Caton la llamb 1,-ox del Imperio Ro-mano, fegti Tulio l* Verrase, ltaq; ileM. Cal, cellase pasarlas. Reipabli.ca no/ls-a *ufriçem /leli: RomanaSi-cilid a//el/al. Mucho PindaroPyM. .d~r. Lucano¡1.3. Pher/. Tito Lluio ¡ib. 2./1. 24. Las Prouiuciasde Europa diteque fon hormigasdel trigo deSicilia:alude a la naturalezadC las hormigas,que acudenel Verano a las troxesdelcampo,bafteciendo(eparael inuierno.Ouidio ¡1. 7. Mes’. Arnouio ¡1. 2. NovoApolobierogi. de nofil. 1’ier~io hiero-¡1. Aldrouando¡1.5.¿ala/alio e. 1. lobc.jo. Formicapopulasbsfrmas,qui/ra-panal lis rne//s cibüfibi. Veafe ErafmoEbnero En fu Er.�.s.io¿e ¡as Mareal-gas,y,Delrio lo.~.Adag, 232. Lal Pro’uinciasde Europa son treinta y flete,titasponeU. Glareanoix da/en/e.Las.rop. Y RicmaroFiltfio en/uRearmadada Euro/a.SÓ terminosdeEuropaporla parteOriental el Tanais, la lagunaMeotis. y el Ponto.Por la partede Mo.dio diael mardeE(paña:por la Septe.trional el Britanico. PtolomeoGeogra.fo grandecomençbla de(cripcioa deEuropapor Miberniaen la parteSep-tentrional. HIBERNIA.

La Isladeiberniaqueoy fe dite Ir-landa,efta entreEfpaAa.y la Britania.De la fertilidad, amenidad,hermofuradeftaisLa 4 esIgualatodaslasdelmUdohabIiIargamet~5. ISidoro ¡Ls. e. 4. P.Oroflo!. 1. c~:.Seda£z.c..¡.L,ç.cap.z#.

Hu

fe va contravn preceptode Cohimel.¡44.c.24.Pajliargosfruclusparceadusá‘11,/alt exiguo:smpamanduse6. Da cu,a: ferhl~fümase/pigas. Nofalo era fertil Sicilia de erpigas, finoquelasefplgis erandemuchosgranoscadavno~Trescofaspone Vairronen~la,efpiga,graneas,glumas.,ami/tan: su eti.mologiaesab/pc;porla efperançaqueofrece.Todo el conceptodeD.L. abra-çb Apuleyo ¡ib.~6. AfTa. Rogote/ruge-¡arase¿seas,dax?ram~asedspec.r,per¡ate/cassse/aieacsr~s.onila:,par tacitafarra 4/tard, 6per/amulonsihiera ílra-coseSplaneta cursc*ula, 6’ gleba~,icula’fukaaaiaa, ¿alem ilIm. ¡ficares. conga-rica,palera— ve!paudu!’: dite dcli.1g~7. Las Proejadasda Euro/a fon hor-migas.De dondefe proueenlasProuin-dasde Europa todasde trigd~aludealo que de Sicilia dite Eltrabon: Atqucad’: pene: Roma apJa!latus’ Skiiia~qsatdsaassisesponciles,deis/lis va¡U affam~rpanas,Romeatese/a?-tca*r. Catanla llamb frox del Impe-rio Romano,sogUTulio la Yerres.,¡tei.gesit!. M. Catacellasepiarlas. ¡?ei..paNisaas/Ira auk*sxsfiable Romana

1S’iduiaa a//silabaS.Mucho PindaroF~M.mi. z. Lucano ¡ib. 3. Pharf.TitoLlulo lib. :. ¡ib. tó. LasProulnclasdeEuropaditeque/cahormigasdeltrigodeSicilia: aludea la naturales.de lashormigas,queacudenel Veranoa lastroxesdelcampo,bafteclendofeparaellnuleruo. OuidIo ¡ib. 7. Mes. Arnobio¡ib. :. Novo Apolobicrogi. da astil. Pie-rio la hierogi. Aldrouaodo¡lb. ,ç.da ir..¡cclii e. 1. lob e. 30. f.nu!ca pepulas’IsØ~ma’1gui paparas la a,ej~)cibuer.$1. Y fobrecftelugar.IP. Deirlo sca.

Adag

126

Ejempar 8. Cohim,s ,,7. Ej.tnp~arA. Co)unDa i~7.

Hugo Magnellohe A/o/cg.pro Scoto,DFelipe Offuleuan tu ¡f~ftor.Hib.De laReligion de Hibernia fon inm~soslosteítimonios, y prueuas 4 ay, detde4 elApoftol Sant lago predic6 en ella elEuangelio. como dize luliano Av.’ciprestede S. lusta en fus aduerfariosfl. 136. y 4 dexb alli por Obifpo a Arif-tobulo, o Zebedeofu padre: Lo mifmorepite fl. 167.428.483.4, fue fu primerObifpo Ariftobulo padrede Sant lagoLo dizemasclaro n. 6~:yc~fl&eS. Bra-ulion ¡u addt al M. Max. Defde en-t~ces‘a citado tA c&tante en la F~eftaProuincia.4 ha padecido gradestor-mitos, y ruinas téporales por ella: Hadadoinfinitos SAtos al cielo, comoSABernardo en vil. 5. Ajhlaçh. e(criue, demodo 4 fe llamó en otro tiépo ls/a de¡os Santos,fegU 5. locelinodize iii vil.5. Pai.ritaj e, 7~.Albino Flaco ALcu•no jis vis’. .S~Vuiibrordi, y EnricoAn.tiliodor, 1’: E/qfc.al Ca,’ Ca/u. PauloQuinto, en fu Bula referidapor DonRon-K ¡u re/dg. aneid.pa. 67. P. lobioledefcr.Hib. Los moradoresdefta islafon bdlicofos, y valientes, como aque-llos4 deciendende E(palioles.de(delafecageneraldeEfpa~amashade 3000

aflos, cómocieriuenS. Ifidoro!, ti. o. 6y expres:smételuliano Aduer.208.deSAlago: ¡a HiberneSínfula (fuer qu~dasacx Bis/ana gente babitata efe) dektuns.Que mucho leantan valeiMos y cato.licos fi cumplen encito ci3 el genio deEfpafloles?Siruiendo a la Iglefia y a Ef-paila conMartires,y toldados.En IrlA-da eft~aquel tan celebradoPurg. deS. Patricio. Hablandcfte prodigiofopurgatorio Enri~oSalteriéfe,DionisioCartujano,lacobo¡enuenfe,Dauid Ro-t~Beda,Dimas Serpi, lacobo, lAucas.

Adag. 232. Las Prouinciasde Europasontreintay l~ete,tantasponeH. Gb-reano¡u descripe.Europ. Sonterminasde Europa por la parteOriental el Ta-nais,la lagunaMeotis y el Ponto. PorJapartedel Medio diael mar deE(pa.ib; por la parte Occidental el mar Atil.tico: por la Septentrionalel Britanico.Ptolomeo GeografograndecomençóladefcripciondeEuropapor Hiberniaen la parte Septentrional. Es Hiberniaisla a quien baria porel Septentrionelmar Hiperboreo, o Scitico, porel Oca-fo el Occidental,porel Orienteel Hl.’bernico. Oy fe dizeIr/anda, obedeceaInglaterra

1tus moradoresIon rufticosagreftes. Delta dite U. Glareano, Lv eafabu&rnlur ef/e D. Palrihj Purgaloria,queencitatefabulaqueeftkel Purgo-tonode S. Patricio.Yo nodecido,pe-ro refiero; aunque nome parece venifi-mil auer purgatorioen vida, y viuirdelpuesde auer talido del purgatorionadie:porqueaunqueDios hadadoelpurgatoriodifpensadoporfecretascau-sasamuchosenpartesfecretas,y luga-res determinados,fegun Dimas Serpilib, de Purgas.esdefpuesdemorir, noviuos,porqueelque leleviuo deltapur-gatorio,no (ale confirmadoengracia: yfi (alelujetoapecary pees,nadaimpor-taauer purgado las culpas pifiadas.11defpuesdeauereftadoenelpurgatorio,puedeir al infierno. A estono abitanquantas‘prouabiUdad~y congruenciasponeagudamenteparaqueleayael D1. PeresdeMontaláaa¡a Purgas’.3.Pa-lriljf 0.4. ni los diezy ochoAutores4cita paraprueuadelio porquedeliosmuchosnohablanafirmando,fino refi-riendo,y muchosno cierta,fino itidik-reastemente.Kl Albies, dicha aM por

127

Ejeinpla, 8. CcIumfta a~3. Ejen~p1arA Cuhim~isao.

D.~‘elipeOffuláu~,referidospornroa-migo el D. luA Perezde M~taluAinge-nio para dezirlo de vna vez, de Madriden fu doctolib. deS. Patricio, a4yo aña-do a Sins6Mayolo lo. z. Co/loq.15. dierCacle. Luis Ariofto C. e.¿o. efe9. Al-berto Krancio¡. o. 0. 24. Danico: Vicen-Cio )leluacenle¡ib. 20, caftit. 24. SjSecul.Hqfl. CercacitaEtcociapartede la Bri-tania,conlas Orcades,y Tulo.

BRITANIA

Es ¡ergiolerra o Britania, fertilProuinciadearboles,de paftoparalosganados, concibe y multiplica vtilmE-te la ternillas. Loslobosno infeftanlosrebaños,porquebasenefte oficio loshombrescon los Catolicos.Abundadebaftimentos,cueros,lanas,y cobre,quesecretamenteacuñadocon las armasde Efpaña, lo introducen en raueftruReyno, y fican furtiuamentela plata.y oro. Enriquezenfecon el ocio mismoy fe hazenen el misñio de(cuido ricos.No pagan tributos, ni impoficiones:guardanrefpetograndea la nobleza:no rezelan tiendo Condes y Marque-(es,calados con hijos, ter Arzobifpos yObifpos,grandeardid del infierno,pa-ra quenunca la Fé Catolica buelua areftaurarkdel todo: dar las rentasE-clefla(ticas a los poderofos, y hazer ma-yorazgoslas mitras. La plebe es dadaa la marineria, todos fon pilotos. Lasleyes¿fue oy vfan citanenlenguaFran-cefi antigua.pero poco atentos aellas. En los Magiftrados. y luezesreyna el (oborno, anda valido el cohe-cho Con losforafleros fon muy afperos,crueles,grofferos.En lascofasde la Re-ligion nada efcrupulfos:aun a tus mii-anos ritos bereticos no ascienden:ene

mi

tuspeñasblancas,el diuide en ¡ng/ale’.r,a, y E/coda.ciñela por el Oca(oelusar de Hibernia, por el Mediodia elBritanico, por el Orienteel Germani-ce. Tiene por adjacenteslis Orcades,que fon treinta,y aTulc isla poftreradel Septentrionen los Antiguos, dequienSenecain Medeahizo vn cafualvaticinio, Nec fil ierrir vls’ireia Thais,dAdo aentéder(u &tluflafnso, queaulade auer tiempo en que Ce dcfcubrieffemasmundo.

BRITANIAEs ¡~ag/aterra,6 Briiamc fertil Prouin-ciadearboles,depaftopana losganados,concibey multiplica vtilmente lasTerni-llas.Los lobos no infe(tan los rebaños,por4hazenesteoficio los hombresconlos Catolicos. Abunda de baitimentos,cueros, lanas, y. cobre, que (ecreta-menteacuñadoconJas armas de Efpa-ña, lo introducen en nueftro Reyno.ytacan furtiuamente la plata, y oro. Enn-quezenfecon el ocio rnilmo, y (ehazenen el mifmo de(c’.zido ricos. No pagantributos,ni ¡mpoficiones:guardanref-peto grandea la nobleza: no rezelantiendo Condesy Marquef~s.casadoscñhijos, ter A~rçobi(posy Obifpos, grandeardiddel infierno, paraquenuncala FéCatolica bueluaareftaurar(edel todo,dár las rentasEcletiafticasa los pode-rotos, y hazer mayorazgoslas mitras.La plebeesdada a la marineria, todosfon pilotos. Lasleyesqueoy cian,citanen lengua France.faantigua,peropocoatentos a ellas. En los Magiltrados yjuezes reynael foborno, anda valido elcohecho.Con los fora(teros Ion afpe-ros, crueles,grofferos.Enlascofasdelareligion nada etcrupulosos:aB a tus mil-mos ritos hereticos no atienden:ene.

¡nigos

128

III

La segundadivergenciaes másbien un grupo o seriede di-vergenciasque ocupanuna hoja, comienzanen la col. 125,línea3~,y acabanen la col. 128 línea lOa del B y línea 12del A. Lo quesigue (Britania, etc.), aunquedistribuido di-versamenteen uno y otro ejemplar,es igual en cuanto al tex-to, y se uniformatipográficamenteal acabarla col. 128.

En la col. 125, línea 3~—comentandolos versosdel Po-lifemo, XVIII, quedicen: “En carro queestival trillo pare.ce, A sus campañasCeresno perdona”—, el texto A intro-duceunacita queel propio Pellicerhacede sus versos,paraque se vea cómo imitó a Góngora.’

Restablecidaunascuantaslíneasdespuésla uniformidadde los textos,vuelve a romperseapoco,cuandoen el A apa-receun trozo de 7 líneas(“Guárdate.- .“), queviene a sercomounaaclaraciónquefaltabaen B. Y con esto la unifor-midadcontinúa.

En el comentarioal verso:“Las provinciasde Europasonhormigas” (col. 126, línea 23 del B y línea 42 del A), apa-rece suprimidaen A unacita de ErasmoEbnero.

Reaparecenlas divergenciasen la col. 126, línea 36 delB, y col. 127, línea 11 del A, conmotivo del comentarioso-bre Hibernia. Este comentariovaría muchode uno a otroejemplar. Si en B dominala cita escuetade autoresantiguos,en A domina cierto ánimosemiteológicode discusión.

El comentariode B es,desdeluego, más favorable a Hi-berniaqueel comentarioabreviadode A. En B se dice queHiberniaha dadoinfinitos santosal cielo; quesushabitantessonbelicososy valientes,“como aquellosquedesciendendeespañoles”,y quehay en aquella tierra un célebrePurgato-rio de San Patricio. En cambio,en A no se hablaya de lossantos;se declaraque los moradoresde Hibernia son rústi-cosy agrestes,y se proponen dudassobre la existenciadelPurgatorio,aun contrariandola opinión de Juan Pérez deMontalván.

Examinadosdirectamentelos dos ejemplares,se ve que

~ Estosversosde Pellicer figuran en su libro El Fénix y su Historia Na-tura!. . - Madrid, 1630, págs.4.5.

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aquí tambiénla hoja en que aparecenestasdivergenciases,en el ejemplarB, una hoja pe~adaposteriormenteen lugarde otra queha sido arrancada.

Revue Hispanique.París, 1918,XLVIII.

8 Debo a D. Redro S&enz, de la Imprenta Baifly.Bailliere, la indicación

de que, en amboscasos,las divergenciasprocedíande la sustitución de hojas.

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VIII. PELLICER EN LAS CARTAS DE SUSCONTEMPORÁNEOS

DON JosefPellicer de Ossauy Salasy Tovar nació en Za-ragozael 22 de abril de 1602, y murió en Madrid el 16de diciembrede 1679. Entresusmuchasaficiones,teníaladecomentarlos versosde Góngora:susLeccionessolemnes,1suFénix,2 su Fama póstuma3del maentroParavicino,las dosVidasde Góngora4y otrasSegundasleccionessolemnes~quenos hanquedadoa medio hacerson todostrabajosdedica-dos directamenteal estudiode Góngorao a temascon ésterelacionados.Eraun escritorinfatigable,segúnseve por lasimple lista de susobrasquecita el Latassa,4’y que son másde doscientassetenta.

El mejor retratode Pellicer—vivo cuadrode laépocaalmismotiempo—lo hizo GodoyAlcántaraen suHistoria crí-tica de los falsoscronicones:7

Don JosephPeificer de Ossau—dice—, despuésde unaju-ventudpoco digna,habíaconseguidopodersetitular tranquila-mentecronistamayor deEspaña.Eraun literato universal:susobraspasande doscientas,porqueaél no le arredrabaningúnasunto,incluso la historia del ave fénix; muchasde grandesdimensiones,comohistoriasuniversalescon los títulos de De.mostraciónde los tiempos,y Analesde la lgleswy del mun-do,y deCadenahistorial o Hístoriade las hLstoriasdel mundo;historiasde España,con los de Aparato de la monarquíaan-

1 Madrid, 1630.2 Madrid, 1630.$ Madrid, 1634.~ La anónimaque apareceen el manuscrito Chacóny en las edicionesde

Hocesy Córdoba, y la que dejó manuscrita,que es una versión más ampliade la anterior y se,ha publicado en la ReviseHispwsique,1915.

~ Manuscrito de la Biblioteca Nacional de Madrid, núm. 2066.~ Latassay M. GómezUriel, Biblioteca antigua y nueva de escritoresara-

goneses,II, págs. 491-505. Latassadejó inéditas unu Memorias literarias deAragón,en tres volúmenes,queseconservanen la Biblioteca Provincial deHues-ca. (VéaseR. del Arco, “Los amigosde Lastanosa”, en la RevistaHistórica,Valladolid, 1918, 1, págs.284-317.) Aunque aprovechódatos de estaobra parasu Biblioteca, probable es que quedenallí algunospormenorescuriosos refe-rentes a Pellicer,

~ Madrid, 1866, p&gs~281u.

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tigu.a de España,y de Anales de la gran monarquíade las Es-pañas ansí eclesiásticoscomo seculares; una historia de lacasade Austria, con el de Corona Habsburgi-Austriaco-Hispa-na; otra de la noblezaespañola,con el de Teatro genealógicode los grandes,títulos y señoresde vasallos de España; y en-tre los poemastiene algunos de dos mil octavas:era el LucasJordánde las letras. Nació con su siglo y le vio casi termi.nar. Jamáspersonalidadhumanallegó a encarnarsemás pro.fundamenteen su época;Pellicer fue el siglo xvii hecho hom-bre. Ninguno llevó más allá la preocupaciónnobiliaria, laidolatría monárquica,la curiosidadliteraria frívola, la osten-tación de erudición de aparato. Encontró en boga los croni-conesy se afilió en el círculo de Ramírezde Prado, en cuyostrabajostomó partemuy activa. Allí estrechóparticular amis-tad con Tamayo de Salazar,a quien suministró materialesdetodaley parasu Martirologio. Disolvió el tiempo aquel círcu-lo; los croniconescomenzarona perderterreno,faltos de po.derososprotectores;los hombresindependientesy deinteligen-cia elevadales volvían las espaldas,y su defensaquedóa cargode escritoresde segundoorden. Pellicer,conociendoque aque-lla causano tenía ya porvenir, se pasó a los contrarios, ycreyendoque la exageraciónsería prenda de su sinceridad,mostrósemás terribleatacandoquelo habíasido defendiendo.No quedóarma que no esgrimieracontra los cronicones,ex-cepto contraAulo Halo, de que habíasido uno de los apro-bantes.

Eran la especialidadde Pellicer las genealogías,géneroenque hacíaverdaderamenteprimores. En la de nuestrosreyesprobó queen el siglo xii todas las testascoronadasde Europadescendíande Pelayo,y que el huérfano de San Hermenegil-do, qi~eMáximo~habíatan prematuramenteenterradoen Cons-tantinopla,no habíamuerto,sino que,bajo elnombrede Ata-nagildo, habíasido abuelodel rey Ervigio; todo para poderdecira CarlosII quepor susvenascorríasangredel príncipemártir. En tal especialidad,entoncesmuy lucrativa, no teníarival; de todas partes le llovían encargosde redactarmemo-rialesde calidadesy servicios,pretensionesde títulos, grande-zas,coberturasy tratamientos,justificar sucesiones,formarár-boles genealógicosy escribir crónicas de casasilustres; usur-pábanleel nombre para autorizar documentosde esta clasehechospor otros, y aclamábanleoráculode la nobleza. Pro-fesión la de genealogistaocasionadaa contraer hábitos deficción, Pellicer los adquirió bien pronto; pliegue moral queconservótoda su vida.

Pararetratode la persona,estobasta. Sobreel porme-nor de las falsificacionesde Pellicer, y sobrecómobuscaba

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las genealogíasy enredabalos sucesos,haciendonaceraNe-rón en Galicia—a la quede pasohacíatambiéncunade losdoceapóstoles,sin dudaparaatenuarelmal efecto—,prefie-ro remitirme a la obra de Godoy Alcántara.

Allí encontrarátambiénel lector el relato de cierta polé-micaentreFr. GregorioArgáizy nuestroPellicer, aquienélfraile llama “Don JosephPellicer, Bariet Servant del reynuestro señor”. Pellicer contestócon un opúsculo tituladoEl Cuchillo Real quecorta el cáncerde las historias verda-deras de España,introducido en ellaspor las falsasque hapublicado en espaciode nueveañosel P. M. fray Gregoriode Argáiz, siendoel TrinchantedonJosephPellicer de Ossaui Tovar, etc. “Lo de Barlet Servant,Cuchillo Real y Trin-chante—explica en una nota Godoy Alcántara—requierealgunaaclaración.” Y la aclaraciónacabade completareldivertidoretrato moral de Pellicer.

Resulta,pues,queéste,siempremuy amigo de cargospa-laciegos,pero muchomásen los díasde suvejez,extremósuvicio hastasucederen el cargode Barlet Servanta un nietosuyo quese hizo jesuíta. Como el cargoera de lo más fan-tástico,el mismo Pellicer explicó en quéconsistía,diciendoqueequivalía,en español,a “gentil hombredel real cuchi-llo”. Aun a los amigosaquello pareciódemasiado,y entresí solíandesignarlepor el mote de “el Bariet Servant”.

Algunos ejemplossobreel tono de sus polémicasconstanen Godoy Alcántara. Los fragmentosquea continuaciónre-produzco,limitándomea los libros gongorinos,acabarándecompletarla siluetadel personaje.

En los prólogosde la épocaes cosafrecuentequelos es-critoresse quejende la envidiay de la murmuración;peroen las dedicatorias,generalmente,se reducenal elogio másomenosconvencionaldel Mecenas. A Pellicer le falta papelparaatacara sus enemigos,y gran partede la dedicatoriadel Fénix la empleaen eso.

PerdoneV. Señoría—le dice a D. Luis Méndezde Haro—,puesaviendo de ser estos períodosalabançassuyas, las con-vierte la pluma en quejas,y el papelque avíade ilustrar conelogios lo manchacon sentimientos. Pero bien sé yo que sumodestiade V. Señoría,y lo poco que afecta la vanidad,me

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agradeceráaya tomadoen mi dedicatoriadistincto rumboquetodos.

Triste originalidad por cierto. LastimasePellicer pocomásadelantede ver lo que “en contrasuyahan madrugadolas calumnias”y “se hanadelantadolas malicias”. Pellicereraun mozode veintiochoaños,y encontrabaintolerablequelos varonesque se preciabande doctosy que teníansegurala famacompitierany pleitearan“con los que aúnno hancomençadoa lucir, deseandoque no comiencen”.

Esto —exclamaba—sólo en mí se ha visto... Algunos,deseandotenerenmí quéconsolarme,me avisanque espedaçodefortuna,concedidoapocos,ayermeentradotan apriessaen-tre todos que topentodosconmigo.

Viene a continuaciónun “Preludio o Apología de donJosephPellicer por sí mismo”, donde,aunquedice queha-bla con muchos,aludeconcretamentea Lopede Vega,entreacertijosy derrochesde alambicamiento:

La primaverapaseadapubliquéel poemadel Fénix solo,queavía casi un añoestadodetenidoen la prensa,acasoteme-roso de salir dondele desplumasela indignacióny le maltra-tassela enemistad.Halló en los desapasionadosafablecensuraen lo bueno,y en lo medianoneutralidad. Pero en los malacondicionadosde obrasmíasfue zizaña,fue despertadorparamayor detracción. Y pudo dezirelFénix quecon razónvivíaen soledades,si tanto se padecíade riesgoen las poblaciones.Crítico huyo tan clarocomoel cristal, perono sé si tan finoo verdadero para espejocomo el que me dixo, encogiéndoseuna y muchasvezes (“vegadas” las llamó el castellanoanti-guo) de hombros,que no lo entendía;y creo me respondiócon la verdada dosluzes. Los Concilios,los santosy los pro-fanoscomparanlos murmuradoresa los lobos, exemplardequeme acordéquando,en unascenailustre, vi mi Fénix mor-didode la bocade un lobo. Quedémuy vano,porquesi Aris-tótelesescrive,notaHoracio y Pierio Valeriano refiereque lacarnequeha mordidoel loboes la másdulce,sabrosoy dulcequeda el Fénix, por lo mordido. Y si el vulgar hispanismodize por adagio:“obscurocomobocade lobo”, claro estáqueen bocadel lobo mismo mi Fénix avía de ser escuro. Paraverificar esto acudamosal latín, veamoscómose llama el loboen aquelidioma: Lupus; o consultemosa Marcial, aver si con-fronta lo “Lobo” con lo “Feliz” en el libro VI y epigrama79:

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Tristis est et Felix: sciat hoc fortunacaveto.Ingratum dicet te, Lupe, si scierit.

La propiedaddel loboesdespedaçarcon los dientes,y esto,como lo llama el latino, carpere. Puessi paseamosadelanteconla alegoría,veremoscómollama Marcial mismoestemodode despedaçarel lobo las obrasagenas,que bien al propósi-to de la malicia lo dize en el epigrama92 del libro 1:

Cum tua non edas,carpísmea carmina, Lupe;carpereve! noii nostra,ve! cdc tua.

De modo que carperees lo mismo quedespedaçarcon losdientes: 8tacn~~sivlo llama el griego. ¡Miren enmi Fénix sicumple el Lobo con su sobrenombre!8

Paradefendersede esteLobo acudea los dos lobos delescudode los marquesesde Carpio,queya comoloboso comofrenos—lupus,segúnexplica,quieredecir“freno áspero”—le defenderándel Lobo en cuestión.

En lasLeccionessolemnes,quese publicaronen el mismoañoy poco despuésdel Fénix, nuevasquejassobrela mismamateria. Dice la dedicatoria,entreotrascosas:

V. A. me suplacon su grandezaquantole falta a mi plu-ma, paraqueme largue en la censuraquantoha de limarmela calumnia,quehazepundonorde quelos legos (assínos lla-ma alos decapay espada,acasoporqueai muchosquelo leentodo) manejenlos libros y traten de materiasestudiosas,ymás si lo lego caesobrelo moço. ¡ Comosi no pudiessentro-car oficios los añosy los trages, o no fuessepossibleestar muidueñodela cordurael boço,quandoseven ignoradasdel sessolascanas!

Así se presentabaPelliceren el agitadomundode las le-tras,la “repúblicade los lobos” por antonomasia.Los docu-mentosimpresosleson generalmentefavorables.Parecequele temieronun poco suscontemporáneos:privilegio de des-lenguados.Pero en cartasde la épocano destinadasal pú-blico esdondedebemosbuscarlaverdaderaideaquesefor-maron de él los que le trataban.

8 Véasela Nueva biografía de Lope por La Barrera,págs.423-427, sobreestay algunasotrascircunstanciasde la enemistadentrePellicer y Lope. Ytambiénla Vida de Lope de Vega de H. A. Rennerty A. Castro,págs. 364.365 y pág. 341,nota 5.

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El examende esta correspondencianos permitirá, ade-más, curiosearun poco en el mundo de los gongoristasdelsiglo xvii, pequeñarepública de miopes en que cada unoprocurabarobarleal otro la “noticia peregrina”o la “alusiónrecóndita”. No es edificanteel espectáculo,pero en todohade entrarla historia.

Las relacionesde Pellicer con Tamayo de Vargas—di-ligente bibliógrafo, autor de la Junta de libros y “eruditoalgo pedante”,segúnel sentir de MenéndezPelayo—reve-lan muy bien el carácterde ambos. En la correspondenciade Tamayo con Andrés de Uztarroz se habla muchasve-ces de Pellicer. Allí podemosapreciarlo quehizo ésteparapoder seguirsellamando “tranquilamente” cronista de SuMajestad.

En Madrid, y a24 de enerode 1637,escribeD. Tamayode Vargasal cronista zaragozanoAndrésde Uztarroz:

lo á cercade quatro mesesqueestoi en la cama con mu-chosachaques;i, con estar así, é querido escribirésta de mimano para maior certificaciónde lo que Vmd. me pregunta.1 así digo que ese mozo que Vmd. dice que está en esa ciu-dad, i se llama Chronista,i dice que tiene la futura sucessiónde ChronistaMaior de las Indias, que jo tengo,no sé en quésefunda, pueslo uno i lo otro es falsíssimo:él nunca á tenidonombramientode Su Magestad,ni le an admitidoa tal preten-sión. Antes,aviendo atrevídosea llamar Chronistadel Reino,por un nombramientosubrepticiodel Reino (que sin duda esun papasal,porqueni da título, ni gajes,ni autoridad), ai de-creto de Su Magestad para que le pongan perpetuo silencio isele borrede los libros en quele tiene impresso.‘1 no sema-raville Vmd. que diga que es mi sucessor,puesantesque jofueraChronistaMaior de las Indias,en tiempodel Ldo. Tole-do, decíalo mismo,i aun añadía que iba a cobrar gajes,siendotodo invención. 1 éstas [i] otrasdestegénerole descompadra-ron con el Condede Oñate,en cuio servicio iba a Inglaterra.Él no lo pudo sufrir i le despidió. 1 así, aviendo muerto aquía un hombre,se á acojido a ese reino. 1 le fuera mejor pro-cedercon verdad i modestiacon esoscaballeros,que no conestosenredos.

Los librosqueá publicado,o los á recogidola Inquisicióno el ConsejoReal. Susestudios,ni su professión,ni sumodoes paraseradmitido a estosofficios, quecon proposicióndela Cámaralos proveeSu Majestadprivativamente..Fáltamepor decirque por qué no le piden los títulos o testimoniosde

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lasSecretaríasdestosofficios que sueña.9 (Bibi. Nac., Ma-drid, ms. 8389, fol. 160.)

Nótesela indignacióndel ya caducocronistaante el jo-venzuelopresuntuosoquequiereheredarloen vida.’0

Logra al fin queintervengade algunamaneracontraPe-llicer el cronistade Aragón,D. FranciscoJiménezde Urrea,y en 29 de octubrede 1638 insiste en carta al mismo Uz-tarroz:

Al señorDon FranciscoXiménez de Urreabeso mil veceslas manos,i que ia sabequeme tiene aquí paraservirleen loque me mandare,i queno cessasu amigoPellizer en llamarseChronistade Su Magestaden los Reinosde Castilla i Aragón.(Fol. 176y.)

Y el 5 de febrerode 1639:

- .1 así ahorasolamentediré que estadiligencia que elseñorDon Francisco,cuiasmanosbesomil veQes,áhecho con-tra el atrevimientodeste hombrecillo mentiroso á sido muinecessariai á dadogran gusto a todos los que estáncansadosde estos embustesi atrevimientos,queson todos los hombrescuerdos. Pero no basta,porquees tal el descaramientodestemozuelo,queahoraactualmenteacabade imprimir un papelónenque se llama Chronistade Su Magestaden el Reino de Ara-gón i señorde Peliser. Es necessarioqueseremita comrnissiónaquí aalgunodel Consejode Aragón, para que se lenotifiquedelantede muchostestigos...i sele impongapenasi usaredetítulo de Chronista,i se le execute. 1 parahacermásverisímilsu engaño,á impressouna canción en nombrede un amigosuio, en que le dice el día, mes i año de nominaciónde talChronista. 1 no será malo que viniesseorden para quese re-

9 La reproduceGodoy Alcántara, sin dar la signaturadel manuscritoysin la nota final, en las páginas283-284 de su citada obra.

10 No sé si hay otra menciónde estehomicidio queTamayo achaca a Pe-llicer. Respectoa quesus libros hayan sido recogidospor la Inquisición —Ii-mitándome a la materia gongorina y a título de curiosidad—,recuerdounejemplarde las Leccionessolemnes(Bibi. Nac.,Madrid,signat. R-17344) queaparece“Espurgadoconforme al espurgatoriodel año de 1640”, y tachadoen dos o tres pasajessin importancia. (Véaseel estudioanterior: “Sobre eltexto de las Leccionessolemnesde Pellicer.”) —La Barrera, en su Nuevabio-grafía de Lope, pág. 427, nota 1, resumeasí las peripecias del asuntoa quese refiere estacorrespondenciade Tamayo de Vargas: “Fue nombrado[Pelli-cer], por las Cortes, coronistade los Reinosde Castilla,en 3 de septiembrede 1629. Los diputadosde Aragón le hicieron tambiéncoronistadeaquelRei.no en 1636,no obstanteserlo ya D. FranciscoJiménezde Urrea,porcuyacausafue después,en 1638, anulado estenombramiento;pero el Rey le eligió, en1640, coronistamayoren los Reinos de la Coronade Aragón.”

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cogiesaenlos escritosen que usa destetítulo, quelo mismo seharáen Castilla; que por ayer estadojo, i estar,maltratadode la gotaestos dosmeses,no estáhecho. (Fol. 166.)

La indignacióndel cronistase exacerba,al paso que seexacerbanlos achaquesde su salud. Ya pide medidaseje-cutivas. El 11 de marzodel mismo añosigue en sutema,yle escribeal amigo Andrésde Uztarroz:

Señormio: Los días pasadosescribía Vmd lo bien queme parecíaque el Sr. D. Franciscode Urrea, nuestroamigo,ubiesedeshechoel ierro que los diputadosdesseReino, malinformados,avíanhechocon estehombre,i que convendría sehiciessedemostracióncon él, notificíndoseloaquí algún mi-nistrodel Consejo,por que no sediessepor desentendi’do.Hoiconviene.másesto, porque,aviéndoloentendidopor lo queioé enseñadoel papel, i aviendovisto eso, dice que es sin dudainvención del señorDon Francisco,para con este ruido des-hacersuautoridadi quese entiendaque élno esChronista,iqueesto se puedeecharde ver; pues aviendo,segúnel papelimpresso,héchoseaquel juicio desde21 de mayo, no se le áintimado; i que quandose le intime jurídicamente,sevaldráde firme en la Cortedel Justiciade Aragón, dondese ventila.rán las raçonesi motivos que el Reino tubo paradegradarletan [~anti?]jurídicamente;i queestono tocaa los diputados;i que,así,á enbiadopoderparaconparecerallá i echarlotodopatas arriba, como dicen. Ame parecidodar quentadesto aVmd. para que lo comuniquecon el señor Don Francisco,cuiasmanosbeso, i quele diga que esnegociode reputación;i así, que convienequelo tome a pechosi hagacallar a estehablador o, por lo menos, imponat plagiario pudorem; por-quees tal,que si salecon la suia,tomaráatrevimientosde ha-blar másdestenpladamentede lo quehace. (Fol. 168.)

El 16 de abril continúala campaña:

Avisé a Vmd. lo que importaba haceresfuerzopara queestehombre hablador cierre la bocai se le estorvesu atrevi-miento,porqueseríe destepapel i dice quees fingido; que,quando sea, tendrá traza para que el Justicia de Aragón leampare. Esprecissohacerlerecogerel título o nombramientoquetiene, i quese le notifique aquípúblicamentei se impon-ga pena.Que todo es necessarioparaque seenfrenetan granatrevimiento.- - (Fol. 172.)

El 23 de octubreañade(fol. 175y): “Pelliçerillo por-fía en sustemas.” Pareceque,por su parte,Tamayose va

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cansandodeporfiar en las suyas,temerosode incomodarasus amigosaragoneses.

El 23 de marzodel siguienteaño, 1640,burlándosedecierto libro, exclama (fol. 182y): “~Queaia quien estoapruebe,i que entrenen ello (Ironistas! Perono me acor-dabaquePellizeresChronistadeaquatro.. .“ Sedijera queya sólo de pasadaquiere mencionarel enojosoasunto.

Sin embargo,el 7 de abril ya la ira no le cabe en elcuerpo,y escribeaAndrés:

Diga Vmd. al señorDon Franciscode Urrea que me handicho quePellizerillo sejacta quetiene ja otra vezel nombra-miento de Chronistade ese Reino, que se á publicadoen elConsejo. 1 jo metemo no seaalgunaliviandaddel Presidentedél,a quienárascadolasorejascon no séquépapelón. Todoesto á nacido de no ayer usadode rigor ese Reino con estehombrelibre i atrevido. (Fol. 184.)

Pocosdíasdespués,el 16 de abril, vuelvea la cargaconel mismo ímpetude antes,extrañándoseya de que susami-gos no participencompletamentede suindignación. Ya haobtenidoque se hagaa P~l1iceralgún extrañamiento,peroahorale parecepoco:

No me parecequecumplo con la obligación que al señorDon Francisco de Urrea tengo si no aviso a Vmd. lo que pasacon este nuevo escriptor i... En la pasada lo apunté; ahoraañado quePellizer hace tanto ruido con su chronistería,queno ainunca adondeno sehabledella, porqueélstentoreavocedice que Su Magestad(Dios le guarde)le á hecho merceddela plaçade su Chronista Maior en eseReino, i que el señorDon Franciscosolamentelo es del Reino, i él lo es de Su Ma-gestadi del Reino: de Su Majestad, porquese enbió por eltítulo quehubo el Doctor Argensolapara dárselea él; i delReino,porquele anhechoagravioi estáquerelladodela vio-lación, i otrasmuchascosascon que deshacela autoridaddeeseReino. 1 la verdades que tieneraçónde hacello, puesleconsintióqueleengañassediciéndoleque eraChronistade acái de acullá, i después,que se le llamase. La diligencia que sehiço departedel Reino aquí,fue secretamente(?) i con pocascircunstanciasdefuerça; i así estehombremásse alegróquesecorrió della. Bien veo que desto que dize (aunquetantasvecesle avemoscogidoen lo contrario) quetiene algunaapa-riencia de verdad,i que el Consejode Aragón debede ayerhecho algunacosanuevai extraordinaria,porqueel Cardenal

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Borja se avrá dexadofácilmenteengañarcon una dedicatoriade lasqueestehabladortexede su hilaça, i aviéndosecreídolo queél dice en materia de Chronista,le avrá dado algún tí-tulo. —Esto aviseVmd. al señorDon Francisco,paraquemirelo quebien le estáen estaquenta. Demásque es agravio quese haceal Reino, puessele quita su potestad.Convendríaqueno se sepaque io escrivoesto,que no puedenresultarsinopesadumbrescon un hombreloco, sin sesoi desvanecido.(Fol.189)

Tamayo está ya entregadoa su pasión. A ios dos díasescribe:

Por la estafetaescribí largo el cuidado que medaba estehablador, i hice bien escribirlo a,Vmd. i no al señor D. Fran-cisco,puesveo quesu bondades tantaque le á sufrido. Biensé que la diligencia hizo, señor FranciscoAndrés, que él melo dixo; pero creo que fue leyi... i entre compadres, comodicen. lo procurarésaber (queél lo dirá bastantementesi esalgo,puesdice tanto de lo queno es) cómo ha sido estacas-quetada(?) del Consejo,por que elReino no la sufra.-. Unlibrero que ai aquí de esaciudad, me dice quele avía escritoel gran...i quele decíaquele tomasesuslibros; él le respon-dió queno los avía visto; replicóleel Pellicerquecómopodíaser esto, pues andabanen manosde todos. Hasta ahora,Ma-drid estálibre de estainmundicia. (Fol. 186.)

El 1~dejunio del mismo año,.1640,se decideotra vez atomarla plumapararumiar susviejos odios,y le dice aUz-tarroz:

No puedo dexar de maravillarmede la pacienciade esefidelíssimo Reino, puessufre que un hombrecifio como estequeaquícacarea,se oppongaa sus intentos. [Trátasede cier-to libro de Urrea.I Si los diputadosdel Reino hallaron estaobrapordignadesu nombre,i permitenquela ilustre al prin-cipio, ¿cómollevan en pacienciaque Pellizerillo la estorve?Demásque, ¿quémaior agravio sepuedehaçera su auctori-dadque desapoiarcosatan importante? Al principio mema-ravillé del señor D. Franciscode Urrea, a quien inmediata-mentetocabaesto; masahoraa quienculpo es ala auctoridadi créditode esosseñoresdiputados,i detodo elReino... (Fol.191 y.)

En el manuscritode queprocedenlos anterioresfragmen-tos epistolaresno vuelve a aparecernoticia de Tamayo deVargassobrePellicer. Pero en el manuscrito8391 y en el

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folio 208,con fecha10 de septiembredel siguienteaño,1641,hay una cartade D. Martín Miguel Navarro aAndrésde Uz-tarroz, en la que leemos: “He recibido cartadel secretario~Timbodjen queme dize quea3 de septiembreenterraronanuestroamigo D. ThomásTamayo.” Y antes,en el folio 5,y con fecha27 de septiembrede 16411, estaoraciónfúnebrede D. Antonio León, cronista de Indias, en carta tambiéndirigida a Uztarroz:

Ya sabráVmd. cómo se llevó Dios a nuestro amigo D.TomásTamayode Vargas,quitándonosla muertea un sujetode los mayoresque tenía Castilla. Dicen que dexaescritasal-gunascosas.Yo creoquepocasacabadas,quees falta de gran-desingeniosy ricos caudalestocar muchasmateriasy no aca-bar ninguna: que lo fogoso del estudio no sufre el insistirdemasiadoen unacosa. No sé si se venderásu librería, que,aunqueeracorta, teníacosasbuenas,y algunospapelescurio-sos,queluegose dividirán entre los quemáscerca estuvieren.

/ Ya vemosa los piadososamigosarrojarsesobrelos des-pojosdel desdichadocronista.

Más gravesaúnque los cargosdeTamayode Vargassonlos de Cristóbal de SalazarMardones,el quecomentóel poe-ma gongorinoPiramo y Tisbe. Másgraves,al menos,desdeelpuntode vistaestrictamenteliterario. A Uztarroz,pañodelágrimasde los escritoresde Madrid —pero que también,comose verá, teníasus cuentaspendientescon Pellicer—,leescribíaSalazarMardonesen 23 de mayo de 1642:

PésamequeD. JosephPelliçerse quedassecon los papelesque Vmd. le prestó el año de 1636, con que nos quitó otrasmuchasalabançasde D. Luis [deGóngoral; masno es nuevoen él este modo de proceder,pues muchosaños antesque sa-cara a luz sus Leccionessolemnesal mismo poeta,me pidióprestadasunasSoledades,que yo tenía muy llenas de márge-nes e illustraciones,y se valió dellasde modo que apenasaylugar en sus Leccionesque no sea hijo de mi cuidadoy tra-bajo; y con sercornejade los de Vmd., los míos y de otros,adquierealabanças de algunosquele conocenpor famay node presencia. Pues agorael PadreCaramuel,del Orden deSan Bernardo,en la Respuestaal manifiestode Portugal, lib.6, cap. 7, dize estaspalabrasal principio: “Parécemecuerdoesteautor portugués:no quiereexaminarde veraslacausaque

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demostrómi Philippus, año de 1639; y el del 1641 confirmóagudamenteD. Josef, señorque es de la casade Pellicer yCronistade Su Majestad,personaqueen florida edadempezóa sermayorquesusémulos,y oy gozadeaplausosy alabançasque solicitan treintay tantos libros que ha impresso.”—MaselP. Caramuelperdone,queno advirtió —como deviera—quecada libro destostreinta y tantos es como unacartilla, y concosasquelos quela aprendenno se dexarandezir. Al fin, se-ñor mío, éstees un sujeto rarísimo,ChronistaMayor de Ara-~óny Castillaporquehuyo favor paraello, no sé si estudiosyletras; puesha adquirido, por defraudadorde las agenas,elnombrede.Don Josefde Peiliscarde Tomar (Bibl. Nac., Ma-drid, ms. 8391, fol. 422.)

Ignoro lo quecontestaríaUztarroz.11.Respectoal libro o papelesqueUztarrozhabíaprestado

aPellicer, otro comentaristade Góngora,D. Martín de An-gulo y Pulgar,le escribíaa Uztarroz, desde Loja y a 6 deoctubrede 1643, que,habiendoestadoalgunosdías en Ma-drid, había conocido personalmentea D. García Coronel—tambiéncomentaristade Góngora—. Angulo y Pulgar te-nía especialempeñoen coleccionaralusionesa Góngora,yaunlogró obteneralgunaspalabrasdelerudito francésFilhol.

AhoraPulgarescribea Uztarroz:

77 autoresé juntado a sus textos [los de Coronel] por D.L. de Góngora;i no pudecon D. GarcíaCoronelque me sa-caseotros del libro de Vmd. quele prestóD. JosephPellicer,ni désteaora puedo sacarlos,queya sele bolvió D. García. Siacasoá aportadoa Vmd., le remitirécopia de los [autores]que tengo,paraqueme hagamerced,remitiéndomelos otros;i perdonaráel travajo.12 (Bibl. Nac., Madrid, ms. 8389, fol.310.)

Al mismoasuntose refiereestacartade MardonesaUz-tarroz (ms. 8391de la BibliotecaNacional,fol. 440), fechaen Madrid a 17 de octubrede 1643:

SepaVm. que hanvenido a mis manosunosescriptosdela suya que D. JosephPellicerme prestóparasacarlos auto-

11 Mardones,en 7 de junio del mismo año, le escribe:“Vmd. tiene muybien conocidoal autor del Fénix y también a Caramuel” (ibid., folio 424.)Y en 17 de enero de 1643, entreotrascosas: “Por acá no ay cosa nueva, por-que Vmd. ya havrávisto la idea de Cataluña, que es de Pellicer, y la honraquehazea Vmd. enél. - “ (Fol. 430.)

12 Como se verá adelante,fue Mardones,comón amigo, el encargado decumplir los deseosde Pulgar.

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resque han loado a D. Luis de Góngora;y entreellos ay mu-chos apuntamientos(aunen reversosde cartasfamiliarescm-biadasa Vm.) a las obrasde aquelgrande,si no digo mayorde los cordoveses.He resueltoquedarmecon él, como quientienemásaccióna supropiedadpor amigo y servidordeVm.,y más estimadorde sus obrasque otro alguno.- - Mas estareivindicaciónha de sercon licencia de Vmd...

Estavez Pellicer se ha encontradocon la horma de suzapato. Y Mardonesestáresuelto—como en el refrán— aalcanzar“cien añosde perdón”. PeroUztarrozprefiere re-cobrar sus papeles. Véasela continuacióndel mismo año1643:

Esta ha sido la causa [el cobro de cierta rentavitalicia]de no haverrespondidoa lo queVmd. me mandósobresu li-bro que retiene Pellicer, de dondesaquéaquellosautoresqueloan a D. Luis de Góngora,y los remití a nuestroamigo D.Martín de Ángulo y Pulgar. Despuésdesto,ha embiadoporél a mi posadaquatro o seys vezes, y yo no se lo he dado,pensandocómo podríaremitirle a Vmd., por ser tan grandeque aun una personano podrá llevarle, respectode que hajuntadocon ello el libro enterode D. Luis deGóngoray otrospapelesimpressos.Despuéshe pensadoqueestemozoeslibrey podríaenojarse,y queserámejor Vmd. le pidatodo lo queay de su letra en estelibro, que seránmásde cien ojas a miver, y de grandíssimosy particularíasimo.estudios. Y él nolo podránegar,deviendocreerqueyo havréescritoaVmd. lausurpaciónque baze de sus sudores.Y si no lo hiziere, pro-curaremosmodo de copiar lo que Vmd. gustaredél. (BibLNac., Madrid, ma. 8391,fol. 443.)

PeroPellicerse saleconla suya. Un mesmástarde—el16 de enero de 1644— Mardonesle dice a Uztarroz:

Hablé con Pellicer, y su trato es materiaaborreciblé:nome dexó hora ni momento hastaque le restituy su libro deVm. ¡Ojalá assíle restituyesseél asu dueño! Hele buscadoparaintroducir la plática,y comoél vive muriendo,justamen-te andapor cementeriosde iglesias,y as.í,qualalmaen pena,no pareze,si no esa deshoras,en aquelsu triste alvergue.To-davíarepetirélas visitas pordarleun mal rato; que,comotlizeel maestroFray Diego,nuestroamigo,en el sermónde Graciaque aoraha sacadoa luz: “es prodigio que lo. enseñado.arecibir semuevana daralgo”. ¡Mire Vm. qué doctrinaparanuestroplagiario! ¿Y si yo habiais.de ini. trabajos? ¿Nome hurto todaslas notasque trabajéen Salamancasobrelas

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Soledadesde D. Luis de Góngora,y despuéslas imprimió porsuyas,acompañándolascon cien mil boberías,que son las queríen aunlos quadrosde los bodegones?Vm. prestepaciencia,y jamás los libros, a quien se viste cornejamentede plumasajenas.(Fol. 442)

Por 1649 Pellicer vivía en Zaragoza,y sin duda Uzta.rroz lo frecuentaba,apesarde todo. Lo de su “cronistería”—como decíaTamayode Vargas—eraya cosarecibidaenAragón. En efecto, Fr. Jerónimode San Joséle escribeaUztarroz estaspalabras,que a nosotros,conocedoresde lahistoria, nos hacensonreír:

Señormío: Hemos holgado de ver las cartasde los donamigoscronistasque,con Vm., hazen una trinidad para mímui venerable,en la cual no podemosnegar al señorGil Gón-zálezelnombrei personade Padre,i por lo mucho i bien quevive, Eterno; i al Sr. Don JosephPellicer, por su graninteli-gencia,el de Hijo; comoa Vm., por elamorquea entrambostiene,el de Espíritu, que yo deseomui santo. EnbíelesVm.algunavez mis saludos;i al Sr. D. Josephduplicados,dicién-dole de mi partese acuerdeque es deudor,no sólo de unarespuesta,sino también de las usurasde la tardanza.

Y sigue quejándosepor estetenor; y firma, por huir delsiglo:

De la celda [Huesca],oy Lunes Santo [29 de marzo] de1649. (BibI. Nac., Madrid, mu. 8389, fol. 312.)

La cartarespuestareclamadacon tanto amor no habíade tardarmásquedos años.13

En el manuscrito8389 aúnquedancartasaUztarroz enque se alude a Pellicer. Así, su amigo Tamayo de Salazarhabla de dosmanuscritosquePellicer le ofreció traerleco-piados del monasteriode SanJuande la Peña:“porque elprior de aquelmonasterio,deçía,era parientesuyo, y quele avíaofreçido todolo quehuviesemenesterdél. Veo queá

18 En el folio 343, cartadel 26 de febrerode 1651: “1 a nuestrocaríssimoPellizer le dé un pellizco paraquese acuerdedeberespuestaal Sr. CanónigoSalinas (quea mí no me importa se olvide), i diga de mi partese sirva deresponderle,aunqueno sean sino cuatro líneas de amistad ordinaria y vul-gar - . .“ —En el folio 345, marzo 12 de 1651: “Olvidábasemede lo que noesjusto olvidar: quán bien ha satisfechoel amigo Pellizeraentrambos,en doscartashonrosasi amorosas;al fin, suyas.”

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másde un añoy no se á traydo”. (Folio 236, cartade Ma-drid, 8 de septiembrede 1649).~4

El 29 de octubrede 1650,Fr. Felipe de la Gándara,deMadrid, escribea Uztarrozen términosque indican que loshábitosde Pellicer estabantan arraigadoscomo siempre:

Con gran gusto i con gransustoreciví su carta de Vm., yasí, paralibrarme déste,fui a ver al Sr. D. JosefPellizer y loreconvine. Satisfízome,y dijo avía echo lo mismo con Vm;“que aunque Vm. me conoció ladrón i urraca de papelessuios,en más estimo mi verdad i confianza, i mucho másconquien tanto estoi obligado a buena correspondenciacomoVm?’. Entendí que eran los pliegos de Sta.- - Díj ornelos te-nía de manode Vm., con queme quieté. (Ms. 8391, fol. 60.)

Diegode PuertoCarrero—que en algunascartasa Uzta.rroz se quejade quePellicernuncale contesta—escribealmismo Pellicer, desdeMolina y a 7 de abril de 1652:

Sé muy bien queVmd, no me á de responderpor las es-perienciasde otrascartas. Pero no quiero escusarde mi par-te lo que debo,dandoa Vmd. las buenasPasquas...Ya nosólo es Vmd. citadoen los libros, sino en los púlpitos, comoDoctor de la Iglesia - -. (Fol. 67.)

Y al margen,en letra antigua, se lee: “Disparate”. Yes cierto.*

Revista de Filología Española.Madrid, 1919, VI, 3.

14 Andrés de Uztarroz, para satisfacera Tamayo de Salazar, encomendóestetrabajoa su hermanoFr. JerónimoAndrés, segúncartaque le dirigió deZaragozaa San Juan de la Peñaen 22 de diciembrede 1649. (Folio 246del cartapacio.)

a D. Ricardo del Arco y Garay, en su obra La erudición españolaen elsiglo xvii, Madrid, 1950, alude varias vecesa esteartículo y en el vol. II,p 763 n. advierte: “Alfonso Reyes- - - sufrió una confusión respectode estacarta, que afirma envió Portocarrero a Pellicer en 7 de abril [siendoasí quefue dirigida a (Jztarrozl, y mezcla un fragmentode carta a Pellicer, con el‘ya no sólo esVmd. citado- -. como Doctor de la Iglesia’; transcritode la car-ta de Uztarroz en 2 de abril”. Queda hecha la rectificación. 1957.

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IX. NECESIDAD DE VOLVER A LOS COMENTARISTAS

LA EXÉGESIS de Góngorasuscitó,en su tiempo, un furor se-mejanteal que,en tiemposrecientes,ha suscitadola exége-sis de Robert Browning o de StéphaneMallarmé. En Ingla-terra se fundaban sociedadespara comentary explicar aBrowning. En Francia, Jules Lemaitre,por ejemplo, tradu-cía —del francésal francés—el sonetode Mallarmésobre“La tumba de EdgarPoe”.. - ¿Quémucho? Del españolalespañoltradujeronSalcedoCoronel,Pellicer, SalazarMar-dones, Díaz de Rivas y otros, gran parte de la obra deGóngora.

Entre los gongoristash~tbíaverdaderostorneosde inter-pretación,causamuchasvecesde rivalidadesque iban másallá de lo literario; y, con motivo de la aclaraciónde un“lugar” del Píramo y Tisbe o del Panegírico,habíaun re-vuelo como los que hoy levantala discusión de una frasecervantina. En verdad, la disputa se prolonga por más deun siglo: todavía Luzán e Iriarte no se ponen de acuerdosobresi la alusiónfinal del soneto:“Este queBavia al mun-do hoy ha ofrecido”, se ‘refiere a la caída de [caro o a lainmortalidadque da la Imprenta.

A la dificultad intrínsecade la poesíagongorinaañádasela tradicional corrupciónde los textos.’ Así, por ejemplo,donde unos leen: “A la de viento” (Polifemo, XXVI, 7),otros hanpodido leer: “Ala de viento”; dondeaquélentien-de: “Segur se hizo de susazucenas”(Id., XXVIII, 4), ésteha entendido:“Seguir se hizo de susazucenas”.

Cuandosalierona luz las Leccionessolemnesde Pelli-cer, los aficionadosdiscutían acaloradamentecada punto,cada interpretación. En Loja, Angulo y Pulgar.les “notabaerrores”; en Zaragoza,Andrésde Uztarroz, segúnconstaporsus cartas;en Madrid, Coronel, Mardones...para no ha-blar de las disputasque provocó Faríay Sousaen sus co-

1 Y. “Los textos de Góngora (Corrupcionesy alteraciones)“, en este vo-lumen, pp. 30-58.

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mentarios,y de la inteligentísimarespuestadel limeño Es-pinosaMedrano.

Los discípulosdel poetase desafiabana resolverun hi-pérbaton,a aclararunaalusión mitológica, a explicar unequívoco. En el trabajoquecito en nota,he expuestoya elcasode laestrofanúm. 11 del Polifemo (“Erizo esel zurrónde la castaña”),donde Pellicer cree encontraruna frasemal construida,fraseque el lojense Angulo y Pulgar—ensusEpístolasaCascales—se jacta de poder construircorrec-tamente,como acasole enseñóa hacerlo el poeta,a títulode amistososecreto,en sus últimos díasde Córdoba.

A veces—tantaes la dificultad de los textos—el comen-taristasedeclaravencido,y dejaal celo de algúnlector afor-tunadoel establecerel sentidode tal versoo de tal palabra.Y entonces,de cualquierrincón de España,en cartaprivadaal autor, llega acasola solución anhelada.De aquí la im-portanciade examinarla correspondenciade los gongoristas.Véaseun ejemplo:

En el poemade Píramoy Tisbe,Tisbe, queacabade en-contrar el cadáverde su amante,se da muertecon la espa-da de éste. Y escribeGóngora:

Pródigodesatóel hierro—si cruel— un largo flujode rubíesde Ceilánsobreesmeraldasde Muso.

Y escribePellicer (Leccionessolemnes,fol. 824):

Esta región de Muso, confieso ingenuamenteque ignorodóndesea,aunquelo he buscadocuydadoso,y acasoseráparaotro fácil. El queio supiereme lo advierta.

Y desdeZalamea,a 21 de octubre de 1630, le escribeel licenciado Tamayode Salazar:

Dificultó Vm. qué provincia fuese Musso, dondese críanlasesmeraldasque Don Luis tocó en la copla 116 de su Píra.rizo, que Vm. tiene a foxas 824; y aunqueVm. lo sabrá ya,pc~rsi acasolo ignora, digo, señor,que Muso es una ciudadcabeçade los Mussos, sujetaa la Governaciónde SanctaFeede Bogotá, en el Nuevo Reyno de Granada,en las Indias,adondesesacanlasmejoresesmeraldasdel mundo, de que estestigo el Capitándon BernardoVargasMachuca,en el libro

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que intituló Milicia indiana, en la Descripción de las Indias,8: “De los metalesy piedras”, fol. 167, y en la “Geografíadelas Indias”, fol. 176, dondeVm. lo podrá ver a la larga.2

Y, en efecto, SalazarMardones,seisaños mástarde,ensu ilustración y defensade la Fábula de Píramo y Tisbe,comentandoel mismo pasaje,dedicaunas dos páginasa ladecripción de la provincia de Muso, en la Nueva Granada.

He aquí otro ejemplo de las ilustracionesal texto deGóngoraquesuelenencontrarseen las cartasprivadasde suscomentaristas:el 31 de agosto de 1634, y desdela Pueblade Albortón, JuanNadal escribea Andrésde Uztarroz, queestáen Zaragoza:

A dos de Vm. devo respuesta,que siempreVm. me hazelas mercedesdobladas;para que seanmis obligacionesinfi-nitas. Con la primerarecibí la del P. D. Miguel, a quien res-

2 Bibi. Nacional de Madrid, Ms. 8389, fol. 214. La parteanterior de lacartadice así:

“Las Leccionessolemnesa Don Luis que Vm. a començadoa escrivir éleydo con veneracióny é repasadocon invidia honesta; de que salen espe-ranças que las á de acabarcon felicidad. Sólo aviéndolasvisto puedo daitestimonio de la erudición y industria que en estaprimera parte Vm. pudo.Así pudiera darlo del premio a tanto travajo! Y como confieso éste,tam-

bién juzgo queVm. es digno de aquél. Pero ya conoce Vm. este siglo, biená experimentadosus malicias o ignorancias; como Vm. dice en su “Epísto-la a los Ingenios Doctíssimos de España”,todo es uno, a que yo asientoyconsiento. Con raçón se quexa quando la ignoranciainjustamentele aquexay persigue. Pero ni Vm. flaquee quando la puede desmentir, ni descaezcaquando la save atemoricar,pues se trae consigo el ánimo y el valor: Summainfelicitas invideri a nernirie. — Siempre siguió la Invidia al docto como alcuerpo la sombra...les pareceinsufrible y menguade su autoridad que lospocos años alcancenlo que ignoran; pues, contentos con lo que supieronquando moços, no consientenser enseñadosquando ancianos,o porquelespesa, o porque se averguençande ver adelantadoslos que imaginaron muypueriles. ¡ Como si la ciencia y estudiossólo se aposentarenen las canas,como Vm. doctamenteinsinúa!”

Dice despuésser muy aficionado a Pellicer “desde que, en un tiempo,concurrimosen Salamanca”;declara tenersu misma edad, y que toma a sucargo el defenderlepor Extremadura,y añadeque quiere mantenercorres-pondenciacon él y se propone enviarle sus obras.

“Asimismo ymbiaré a Vm. el sonetode Don Luis quecomiença: ‘TonanteMonseñor’, con unasnotas mías. Y, entre estas obras de pluma y voluntad,los fructos que da Extremadura,como son chorjços, perniles, y la ‘groserafruta del candorprimero’ que dixo Don Luis, y Vm. exornaen la estancia11,fol. 74, notas4 y 5, que tanto seestima en esaCorte.”

Continúa diciendoque sólo de año en año llegan por allá libros, a la feriade Guadalupe;queel Fénix de Pellicer aún no ha llegado; que su ordinariose llama Santiago,y va cadam~sa Madrid, Mesón de la Madera,plaza de laCebada,etc. Y, a continuación, el texto arriba citado.— Añádaseestacartaa las que r~cojoen mi artículo sobre Pellicer en las cartas de sus contem-poráneos.131-45.

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pondo con algún corrimiento, pues, sirviéndole poco y des-ayradamente,le hago esperartanto. MándameVm. que a lamemoria de Don Luis escriba algo. Digo a esso—no porescusarme—que encarezercon pocos encomios sugeto quepide tantos,másseráoffenderleque alabarle. Si bienno es-toy desobedientea Vm.—En la segundase mehaze cargo deque mortifico mucho a mis amigosy les desconsueloen noescrevir. El sentimientode haberlesperdido ¿cómo le puedomostrar mejor que callandoy padeciendosoledadesy triste-zas? .. Y en quantoa “Marítimo Alción, roca eminenteso-bre sus hueboscoronava”, digo que, si yo dixe que el “rocaeminente” era apósito de “Alción”, lo dixe fundado en quedize Ovidio que esta ave hazesu nido sobreel mar, y no so-bre escollo,comoquiere Don Luys; y, teniéndomea Ovidio,hacíaapósitolo que Don Luys acusativo;que á de ser assípara que la oraciónseacongrua. Perosi seha de entenderque estaavehazesu nido en el mar mismo, á de ser apósito“roca eminente”, y no acusativo; porque si el lugar de loshueboses el mar, y no la roca, luego [el ave] no coronalaroca, sino el mar, pues en él está el nido. Mas Don Luysquiere que el nidoesté en la rocay no [en] el mar, y ansí esel texto.— Las obras de los Leonardosme holgará salganprestoy tengan la acceptaciónque merezensus dueños;mascomo no serála poesíaal modo de agora, temo no agraden.(Bibl. Nac. de Madrid, Ms. 8391).~

(Imagineel lector a los gongoristasde todaEspañacam-biándose,en activa correspondencia,noticiasy aclaracionessobrela interpretaciónde su poetafavorito.)

Pero,ya que no el estudiode la correspondencia,queno esaccesiblea todos,el estudiode los comentariospubli-cadosduranteel siglo xvii nos parecede todo punto indis-pensable,en vista,no sólo de la dificultad sintácticade Gón.gora, sino de su raraerudición.

8 Para entender esta carta conviene tener a la vista la estrofa LIII delPolifemo, a que ella se refiere,que doy aquí conforme al Ms. Chacón:

Marítimo Alción, roca eminentesobresus hueboscoronaba,el díaqueespejode zaphiro fue lucientela plaia azul, de la personamía;miréme, i lucir vi un sol en mi frente,quando en el cielo un ojo se veímneutra el agua dudaba a qwíl lee preste,o al cielo humanoo al Cyctope celeste.

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Por desgracia,los comentaristasgongorinosno fueronsobrios:no lo erasu siglo. Después,sobrevinoel horror aGóngora,y la afición comenzóa correr por otros cauces.Cuando,conel Modernismo,renacióelgustoporGóngora,noeradeesperarquesevolviera al comentarioerudito:precisa-mentelo que,en los poemasgongorinos,necesitaaclaracio-nes de este orden,es, podemosdecir, el peso muerto quegravitasobrelas alas de Góngora,la partesordade supoe-sía. Lo quehayen él de virtud puramentelírica o de rarohallazgoverbal no requierenotacioneshistóricasni mitoló-gicas. Y el resultadode estoes que nadiequiere ya abrirni hojear los enojosísimoslibros (“pestilentes” les llamóMenéndezy Pelayo) de los comentaristasde Góngora;peroque, en cambio, nadie entiendeni podrá entendernunca,mediantelos solosrecursosde la sensibilidady del gusto,una abrumadoramultitud de pasajesdel Polifemo, las So-ledades,el Píramo y Tisbe,el Panegíricoy otrascosas. Yesosin contarcon que la famosa“segundamanera” o ma-neraconfusade Góngora—sobrela cual habríamuchoquedecir— tiene tan lejanos comienzos,que acasose confundecon los primerosdesarrollosinteresantesde supoesía. (Loúnico cierto en esta materiaesque el poetasabíadistinguirentrela coplilla alegrey la obraambiciosade metro largo:entrela acuarelay el óleo. En la edición de Góngoraqueha publicadoR. Foulché-Delboscpuedeapreciarse,siguien-do las poesíaspor su orden cronológico,que la “segundamanera” apuntaya en el soneto: “Al tramontardel sol laninfa mía”, escrito en 1582.)

Volvamos,pues,a los antiguoscomentaristasde Góngo-ra, por repelentesqueseano rarezcanser, si queremosen-tenderplenamentea Góngora.

1920. RevueHispanique,LXV, París, 1925.

4 Escribí estanota para servir de prólogo a un estudio en que hubieraquerido resumir y exponerlos comentariossobre el Polilemo, prescindiendopor completo de todo Jo que no fuera meramenteinterpretativo; por ejem-plo, del estudio de las influencias o las fuentes. Inútil decir que me propo-nía también prescindirdel fórrago de los comentaristas,como que mt objetose reducía casia dar en forma asimilablecuantohey de utilidad en sus p&.ginas. Aunque para el texto me guiaba yo por el Ma. Chacón, de la SiM.Nac. de Madrid, remitíael lector a la edición de1* ltlndeneyrs,queesmíaaccesilile y que lleva eanetasalgunasexplicacionestomadasde Pellicer, Co-

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ronel, etc. Sólo hacía caso de las variantescuando alterabanel sentido. Mefundabaprincipalmenteen Pellicer, Leccionessolemnes(1630), y en SalcedoCoronel, El Poli/emo de Don Lvis de Góngora comentado,edicionesde 1629y de 1636, porqueaunqueel texto del poema es idéntico en ambas, salvoligeras variantes, el comentario cambiaun poco. Pero me faltó tiempo paraestetrabajo. Comencéa viajar, y perdí de vista los libros esenciales.Envano he procuradodel poeta JorgeGuillén que dé a la estampaun estudiosemejante que —sé yo— tiene acabadohace algún tiempo.

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X. TRES NOTICIAS BIBLIOGRÁFICAS

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UN TRADUCTOR DE GÓNGORA

LA MODA gongorinade estos últimos años trata —como setrató igualmenteal advenimientodel Modernismo—de des-cubrir en elviejo maestrocordobéslos antecedenteslejanosdeciertas tendenciasde “extrema izquierda”. Pero,hastahoy,ha dominadoel empeñode estudiaraGóngoramediantelosfáciles recursosde la intuición— qui est la chosedu mondela mieux partagée. (Al decir esto,prescindo,naturalmen-te, de las lucubracioneseruditas,técnicas,que sólo se en-cuentranen revistasespecialeso en libros de escasacircu-lación, dondesólo suelenleerlasdos o tresgongoristascasiprofesionales.)

Sin entraraquíen discusionesteóricassobrelas ventajaso desventajasde la intuición, séamepermitido, en el caso,saludarcongusto,en la traducciónde Marius André, el pri-mer intento, franco y decidido, de estudiara Góngora va-liéndoseademás—ademásde la intuición, claro está— delos métodosde la razóny el entendimiento:la historia dellenguaje,la interpretaciónde los procedimientosalegóricosdel poeta,la crítica de los textOs.1

La odaqueprecedeala traducciónde la fábulade Gón-gora muestrahastaqué punto se ha familiarizado el tra-ductor con los recursosexterioresdel gongorismo,y nos harecordadoaquelloscentonesde versos que,en el siglo xvii,solíanescribir los discípulosde don Luis, tejiendopalabrasy locucionesde su autor favorito. Tal la Égloga fúnebre(1638) de Angulo y Pulgar, inferior, por lo demás,a laoda de André.

Lo primero quenos impresionaal recorrerla traducción

1 Luis de Góngora: Fable de Polyph~meet Galatée, troduite de l’Espa-gnol et précédéetune Odeti Góngora, parMarius André. Texte Espagnolenregard. París,Librairie Garnierfr~res,1920, 8’, 78 págs.

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de Marius André es un gran esfuerzode “literalidad”, delealtad al original. Y nosotros,que vimos trabajara estehombredíasy días,afanosamente,y coneseardor queponeen suscosas;que lo sorprendíamosconsultandodiccionariosantiguosy otros peregrinoslibros en la Biblioteca del Ate.neode Madrid; que disfrutamosacasode las primicias deesta traducción, en largas nochesentretenidasen torno ala mesadel Fornos,podemosasegurarque,precisamente,elmayor trabajo del traductor ha consistidoen convencerse,gramaticalmentehablando,de que la traducciónliteral deGóngoraal francésresultabaescritaen un francésalgo inusi-tadosi se quiere, pero a todas luces legítimo. Debajo deestanimia literalidad, que a vecespareceun calcomecáni-co del texto español, palabra a palabra, ¡cuánta fatigase esconde,cuántaduda, cuántaconsulta,cuántarumia defrases,cuántorevolver de libros y autoridades! Y MariusAndré salía de aquel laberinto con la alegría comunicati-va y casi infantil del hombreque se entregahonraday to-talmentea su obra, y como si el mundo entero estuvierapendientede la versiónde un giro o un retruécanodel grandon Luis.

Sin embargo,paratraducir literalmente,no bastair ver-tiendolaspalabrasdeunaaotra lengua. Apartede quecadalenguatiene sus expresionesestereotipadas,que son por símismasinexplicables,la sintaxisno es un producto absolu-to de la lógica. Y menosaúncuandoentramosen la intrin-cada selvadel castellanodel siglo xvii; y mucho menosenla selva oscura—por antonomasia—de la sintaxisgongo-rina. Pues¿y la erudición de Góngora? ¿Lasreconditecesy misteriosde la alusiónhistóricao mitológica,queconfun-díana susmás cercanoscomentaristas?Aun la perspicaciade Miomandre ha flaqueadoalgunavez ante la interpreta-ción de los sonetosde Góngora. Paratraducir literalmente,hay quecomenzarpor entenderplenamenteel original másallá de las palabras,si puede decirse. Desdeluego, paratraducir del español,no bastaconocerlas palabrasespaño-las: hay, además,que “saber español”. Con mayor razón,paratraducir a Góngorahay queconocerel léxico gongori-no, pero ademáshayque“saber Góngora”.

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Marius Andréha salido airosode la prueba. A tal pun-to, que no dudo en asegurarque su- traducción francesapuedeservir a los mismosespañolesparaentendera Gón-gora. De las dosgrandesdificultadeslingüísticasde la poesíagongorina—los neologismosy la sintaxisrevolucionaria—la primera se ha desvanecidoen mucho conel tiempo (losneologismosde Góngora,en su mayor parte,han pasadoala lengua usual, aunquetodavía quedanpor ahí algunos,preciosos, irreducibles, cargadosde aroma etimológico yde sentidolatino) y la segundaquedaen buenaproporciónallanada,en cuantoal Polifemo,conla traducciónde MariusAndré: la sintaxisgongorina,en efecto,estámás lejos delpúblicoespañolmedianamenteilustradoquela sintaxisfran-cesadeMarius André. Yo no sé si, en todocaso,la super-abundanciasintáctica de las lenguasseráuna excelencia;pero aquellavegetaciónviciosa de nuestrasintaxisdel xvii—y máscuandoGóngorahizo brotar de ella sus flores ve-nenosas—tienealgo de barbarie,conserarrebatadoray po-tente. Nos separade ella lo que nos separadel hombretatuado. No es que yo aboguepor la pobreza,pero sí porlaeconomía.El estilo—oigo deciracien maestros—eseco-nomía. Y haberconquistadola economíaes,por ventura, laexcelenciadel francésmoderno.

El texto españolqueadoptaAndré puedeserdiscutidoaquí .y allá, .a la luz de investigacionesqueno son aún deldominio público. En algunos momentos,pudieraexigirsemayor justezaen la puntuación. Pero,en todo caso, es untexto valiosoy conscientementeestablecido.

“Clarín” hubieradicho que estatraduccióndel Polife-mo tiene “trastienda”. Bajo su tersaapariencia,oculta unainfinidad de cuestionesseriamenteplanteadasy gallarda-menteresueltaso combatidas.Quisiéramosver la trastiendade la traducción: Marius André podría darnos todavía uncomentariodel Polifemo.

Hispania, París, 1920.

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II

Mi EDICIÓN DEL “POLIFEMO” 2

La revista índice, dirigida por el poetaJuan RamónJimé-nez, sólo llegó a publicar cuatro números,aunque ya seanunciacomo cierta la aparición del número5. Quiso serun centro paralos escritoresjóvenesde Españaque se dis-tinguieran,cualquieraquefuesesu tendencia,por la serie-dady purezade susintencionesliterarias. En rigor, lo logróen los pocosnúmerospublicados. Ahorasudirectorhapre-ferido transformarlaen unacolecciónde libros breves(alre-dedorde seispliegosen 8.0), y presentadosconesaexcelen-cia quehacedel poetaJiménezun maestrodel libro españolen el sentidoeditorial y artístico. En efecto, la historia dellibro españoltendrá que reconocerla influencia de JuanRamónJiménezen la presentaciónde los volúmenesde laResidenciade Estudiantes,en la llamada “Primera serie”de la CasaCalleja,en la colecciónde ~bras de RabindranathTagore,traducidaspor Z. C. de Jiménez,en la serie com-pleta del mismo Jiménez,y, por este camino,en la fabrica-ción de los mejoreslibros que ahoraaparecenen Españayhastaen América. La Biblioteca de índice, conpastasy gra-bados, recuerdala presentaciónde los libros inglesesaunen ciertascostumbreseditoriales relativas a la indicacióndelnúmerode ejemplarestirados,y esun feliz esfuerzoparamejorarla calidadmaterialdel libro. Hastaahorahanapa-recido: unareediciónde mi Visión de AnGwac,ensayohis-tórico en queseevocala primeraimpresiónque,al asomarseal valle de México, recibieronlos conquistadoresespañoles,tratandode fijar al pasoalgunascondicionesde la sensibi-lidad del indígenamexicanoy sureflejo en el arte; unaco-lección de versos,la primera queaparece,del joven poetaA. Espina,dondela técnicainnovadoray audazde estosúl-timos añosresultacomojustificadaporla necesidadinteriorde un pensamientopoéticoque sesientefluir másde’ prisa

2 1). Luis de Góngora: Fábula de Polijemo y Galatea. Edic. de AlfonsoReyes. Madrid, Bibliotecade Indice, 1923, 8’, 42 p&gs., con un fotograbadodel retratode GóngoraporVe1~zquer..

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que las palabras;y, finalmente, mi edición del Polifemo,de Góngora.

Recientela publicación de las Obras de Góngora porR. Foulché-Delbosc,en la Bibliotheca Hispanica,y habien-do yo colaboradoen algunasmaterialidadesde estaedición—quedebeconsiderarsecomoun progresodefinitivo de losestudios gongorinos—,la que ahora publico del Polifemo—donde se ha modernizadola ortografíay se ha aclaradola puntuaciónparauso del lector moderno,en términosqueno hubieransido propios de unapublicaciónexclusivamen-te erudita—sólo debeconsiderarsecomo un intento de dar,al público literario general,una edición bella, cuidadosayaccesibledel poetacordobés. El actual texto del Polifemoda lugara algún comentario,y no se limita a reproducireldel manuscritoChacón,que es la basede la edición Foul-ché.Delbosc. Ya se sabeque los textos impresosen el si-glo Xvu, fundamentode las anterioresediciones,no merecencréditoabsoluto,y aunpuededecirsequehansido superadospor la edición Rivadeneyra,donde,por lo menos,se proce-dió al cotejode las divergenciasde dichosviejos textos. LaautoridaddelmanuscritoChacónesgrandeeinnegable,peropor lo visto no es absoluta,cuandoL.-P. Thomasy el mismoR. Foulché-Delbosc,en su autorizadaedición, han podidosorprendery corregir enredoscronológicos. Yo me he deci-dido a componermi texto, fundándolo desdeluego en elmanuscritoChacón, pero adoptandoalgunasvariantesqueresultande loscomentaristas:Pellicer,SalcedoCoronel,etc.Este criterio puede ser discutible y, en realidad, sólo semantiene,en el casoactual, hastael punto en quese puedeadmitir la autoridad de un gongorista,como crítico de laliteratura y de los textosde Góngora. No puedenegarsequePellicery SalcedoCoronel,contemporáneosdel poetay, ade-más,escritores,merecentanto o máscrédito —en esaspe-queñecesmaterialesde cambiaruna “u” poruna “i”, o unpuntopor unacoma,pequeñecescuyosresultadosson, a ve-ces, enormes—que el calígrafo que trabajabaa sueldo deD. Antonio Chacóny Poncede León. En un poetade la épo-ca de Góngora,plenamenteabarcableya paraun crítico mo-derno,¿porquéno seha de admitir estafacultadinterpreta-

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tiva queseaceptaparalos textosmedievalesvetustos?Sobretodo cuando,como en este caso, falta la autoridaddirectadel poeta. Puesnuncasancionóél expresamenteninguno delos textosqueposeemos.En todo caso,las teoríasimportanaquímenosque la aplicaciónquede ellasse haga. Y, en elactualPolifemo,las desviacionesdel texto único —tal comolo reproducela ediciónF.-D.— son pocas,rarasy, al pare-cer, justificadas:Estrofas8, 32, 33 y 73, se cambia “le”por “lo”; Chacónes algo “leísta”, y yo creo tener razonesparamantenerel “loísmo” de Góngora.—Estrofa14: “pen-der” por “prender”; pareceunameracorrecciónde la erra-ta quepudo deslizarseen la edición F..D.; en todocaso, espreferible la lección de Pellicer, por mí adoptada.—Estro-fa 27: “a la” por “ala”; lectura debatida,quesólo puedeentenderseen la forma que yo adopto,siguiendoa Pellicer.—Estrofa28: “segur” por “seguir”; igual comentario.—Es-trofa 37: la edición F.-D. pone un “piensa” en el primerverso,quenecesitapartirseen tressílabas,y queaconsonan-ta con otro “piensa”del versonúmero5; yo adoptoparaelprimer versola lecturade Pellicer: “dispensa”en lugar de“p~iensa”.—Estrofa60: adoptola forma “con esto”, de Pe-llicer, muchomásverosímil que la “que honestos”del ma-nuscrito Chacón. Los retoquesde la puntuacióndestacanmás el sentidode ciertas frases. Sólo nos fijaremosen uncasocrítico:

La estrofa 11 del Polifemo era la piedra de toque delos comentaristasdel seiscientos. Sólo Angulo y Pulgar sejactabade poder construirlabien, en forma que la frasena-tural no resultaraequivocada;pero nuncadescubriósu se-creto. Resultaque el zurrón de Polifemo era el erizo —oanimalfructívoro— de la castaña,de la manzana...y —se-gúnparecequequiso decir Góngora—del tributo de la en-cina, o sea de la bellota. Pero no dijo “del tributo de laencina”, sino que dijo: “el tributo de la encina”. Poniendoyo dospuntosen el número6 de la octava,dondetodospo-nen una coma, ofrezco una interpretaciónnueva: supongoque Góngoraha dicho, tomandoel todo por la parte,queelzurrón de Polifemo es erizo de la castaña,del membrillo,de la manzanay de la encina; y desprendelos dos últimos

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versos: “El tributo, alimento, aunque grosero, Del méjormundo,del candorprimero”, como si fueran un comentarioexplicativoy poéticoen queGóngoraaludea la encina—quefue alimento del siglo de oro, del mejor mundo— y enque la palabra“tributo” vale por “atributo”, porque la en-cina fue tambiénel “atributo” de aquellaedad.

Hemos advertido tres erratas: pág. 19, verso 6, dice:“vierto” por “vierte”; pág.23, verso1, dice: “lo sonorosa”,por “la sonorosa”,y pág.25,estrofa33, verso6, dice: “cor-na”, por “corona”. A las cualestal vez pudieraañadirseel punto (en lugar de coma) quecierra la página37, auncuandoen verdadse trata de uno de esoscasosen que lapuntuaciónmoderna,cada vez másaficionadaa cortar lasfrasescon pausas,consienteel punto.

Revistade Filología Española, Madrid, 1923, X, 3.

III

DE GÓNGORA Y DE MALLARMÉ

Había que esperara que la juventud de lengua española—que, por de contado,tenía noticia de Mallarmé—alcan-zara tambiénun gradode familiaridad suficienteconsu tra-dición propia paradecidirsea abrir los libros de Góngora.Inaccesiblesy empecatadas,además,las edicionesantiguas;repelentesparalos no especialistaslos tomosde Rivadeneyra(que, sin embargo,en punto a textosgongorinosrepresentanun verdaderoprogreso),muchosapenascomenzaronasaberde Góngora, a quien los profesoresde literaturapresenta-ban comoalgo monstruosoy repelente,por la edición popu-lar de Alvarezde la Villa (París,Michaud), la cual se fun-daen los textosde Rivadeneyra.En cuantoa los eruditosyprofesionalesde la historia literaria, siempredadosa figu-rarsequehay unasolución de continuidadentreel pasadoy el presente,¿cómopedirlesque, junto al nombrede Gón.gota, recordaranel nombrede Mallarmé? El reconocimien-to entreestos dos hermanosde la tragedia, la anagnórisis,teníaqueesperaral segundoacto.

Porqueenel primer acto, es decir,cuandovino al mun-

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do la gente nueva, sólo aconteció,como “hecho gongori-no”, el iniciarse de ciertaaveriguaciónabiertapor la revistamadrileñaHelios (1903, 1).~Casi nadainteresantese dijoentonces.Y el único quehabló con sinceridad,D. Miguelde Unamuno,declaróque le costabamuchotrabajopenetraren aquellaselvaoscurade Góngora,y quepreferíaleerpoe-tasmásfáciles. “Azorín”, en supaulatinarevaloracióndelosclásicos—quemuchasvecesha sido unaverdaderay simplereconciliación—,descubriódesdeluego (tan atinado siem-pre) la notade sentimientopopularen Góngora(“Las bella-querías”, despuésrecogido en el tomo Al margen de losclásicos); pero se limitó estavez auna impresiónsin críti-ca. En lo verdaderamentegongorinode Góngora,ahondaríamástarde; así como volvió mástardea Cervantesy a Que.vedo. Y Valle Inclán —que cualquiera,a primera vista,tomaría por un gongoristaavezado,y que lo es de raza—,hastahacepocos años,“creía sinceramentequeGóngoranole interesaba”.4

Cayóen mis manosunade esasdeplorablesediciones‘deHozesy Córdoba,en los díasen quecomenzabayo, sin guíay sin maestro—aunquedigo mal, porque tenía junto a mílos admirableslibros de Menéndezy Pelayo—,aestudiarlosclásicosde mi lengua,y asociéligeramentelos nombresde

3 La revista Helios apareceen abril de 1903, dura catorce números, ymuere en mayo del 1904. En el primernúmero apareceunaintroducción titu-lada “Génesis”, que firman, por orden alfabético, Pedro GonzálezBlanco,JuanRamón Jiménez,G. Martínez Sierra, F. Navarro Ledesma y Ramón PérezdeAyala. En el primer número, pág. 128, abre la información (y el solo hechode abrirla indica ya una inquietud nueva) con estas palabras: “De los poe-tas, dice Quintiliano, se torna en las cosasel espíritu; en las palabras,la su-blimidad. Y sólo así puede evitarse el exagerarde las opiniones hastanotropezarcon juicio de verdad. Góngoraes para unos singular ingenio y orna-mento el mÁs preciado del Parnaso español,en tanto que otrds lo tildan deestar tocado del deseode hacersecabezade una nuevaescuela,negocio quelo induxo a abrazar el estilo hueco,obscuroy fantástico. A los que seguimosmás severasmusasno nos es lícito ser tan extremosos. Que los quepuedanopinar, opinen. Para ellos iniciamos esta sección. ¡ Así al cerrarla podamosconocera D. Luis de Góngora,y cuanto de liviano o bello encierre su obra!”En el número 3 empiezan las contestaciones:pág. 358: J. Martínez Ruiz:“Una impresión de Góngora: las bellaquerías”.Pág. 359: Antonio de Zayas:“Góngora” (fechado en Stockolmo, 23 de abril de 1903). En el número 4,pág. 475: Miguel de Unamuno: “Sobre Góngora”. Pág 477: F. NavarroLedesma: “Del pobreDon Luis de Góngora”. Total: 10 páginas.

4 Léaseestepasaje de mis memorias de gongorista en el Reloj de sol,Madrid, 1926, págs. 44-47: “De algunas sociedadessecretas”,Obras completas,IV, p. 381.

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Góngoray de Mallarmé, allá por 1909 o 1910, en ciertaconferencia. Grandealegríacuandopude cubrir mi atisbocon la autoridadde Gourmont (PromenadesLittéraires, 4~serie; París, 1912), quien tuvo la idea de acercara estos“malhechoresde la estética”,comodecíaél conironía.

El paraleloentreambospoetasha venidoa serun lugarcomúnde la críticanovísima,comolo eraentrelos estudian-tes de ayer el temalatino sobre el paso de Aníbal por losAlpes.

El agudoFrancisde Miomandre,queve las cosascuan-do apenasvana suceder,lanzórealmenteel primer disparo,y su artículo “Critique ~ nii-voix: Góngoraet Mallarmé”(Hispania, París, julio-septiembrede 1918) puede decirseque dio en el blanco.

Admite reparosde detalle,dondesepudieraexigir mayorafinación. Nadie, por ejemplo, ha dicho nuncaque el cul-tismo seaunaagravacióndel conceptismo,o, si se ha dicho,ello no tendríaningúnsentidocrítico ni cronológico. En unaenumeraciónde losmejoresespíritusdelsiglo xvii nuncadebefigurar Pellicer a la cabeza,ni siquieraa la cola; Cascales,censorde Góngorapor antonomasia,no estámuy en su sitioen la lista de admiradores,si no es para señalarel hechoparadójicode quehastael mismo impugnadorde Góngoraconfesabatenerpor él ciertadebilidad. Si Góngorahizo ver-sos de circunstanciasy fue poetalaureado,esto no era enmodo algunocaracterísticode él, sino queera modageneralen su época,como en la de Fidias lo era, por decirlo así,ser escultordel gobierno. Góngorano era un peu d’église,sino que eraeclesiástico. Dejar caerel nombrede Herrera—uno de los máscercanospredecesoresde Góngora—parahablarde lo distintoqueeraGóngorade suscontemporáneos,no es de muy cernidaerudición. Tampococonvenía,al bus-car contemporáneosde Góngora,retrocederhastaGarcilaso,autordela “otra revolución”. El quereragotarelparalelismoentreGóngoray Mallarmé, imagena imagen,el buscarloenunacosatan universalcomoel amora los cabellosde las mu-jeresy otros temasporel estilo,no hacíafalta. Perolo esen-cial, el ‘objeto mismodel artículo,se mantieney nadase pue-de decir contraaquellafórmula cuyo desarrolloesel mejor

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fundamentodel paralelismointentado: “Ambos sehicieronun universopropio”. Y ambos,en verdad,medianteopera-cionesmentalesde índolesemejante,y aveceshastacon sin-gularesanalogíasde técnica. Acierta Miomandreal asegurarquehayunacontinuidadevidenteentrelas llamadasdos ma-nerasde Góngora, lo cual no es tan perogrulladacomo pa-rece,porqueciertamentela naturalezaprocedealgunasvecespor saltos. (Además,el punto de vista opuestoes clásicoenla historia literaria. L.-P. Thomashablatodavíade la volte-facesubitede Góngora,queno pasade serun mito.) Acier-ta Miomandre—ni quedecirlo en tan fino catadorde las le-tras—al interpretarla emociónde variospasajesde la obragongorina. Acierta al asegurarque Góngora y Mallarmécaen,en el cielo estético,máscercauno de otro que no loestabande sus respectivoscontemporáneos.

El humanistapolacoZdislasMilner —tan profundo cono-cedor del español—abordael paraleloen un artículo publi-cadoen L’EspritNouveaude 1920,cuyo solo título: “Góngo-ra et Mallarmé; la connaissancede l’absolupar les mots”, esya unadefinición de la doctrina estéticaen que los dospoe-tascoinciden. Góngora,vieneadecir Milner, es unaúltimaemanacióndel Renacimientoespañol;y Mallarmé, como laúltima del Romanticismofrancés. Ultima, es decir: en unoy en otro caso,suma,concentrada,decadentey hastaen re-accióncontrala atmósferamisma quese respira. Van, convoluntadférrea,hacia suverdad,y los animael horror de lavulgaridadambiente;perono anuncianun alba nuevani lle-gana seren suépocaverdaderosreformadores.Entre unoy otro no hay la menor influenciadirecta. Tampocose tratade semejanzasfortuitasde asuntoo hastadetécnica. Sustem-peramentosno se parecen(ya lo advertíaMiomandre).Peroalgohay en ellosquelos aproxima:la fuenteideal, el estadopsicológicodel artista, lo conscientey premeditadodel es-fuerzo, la religión poética. Hay algo más:la oscuridadnointentadapor sí misma,que resultacomo unanecesidadin-terior de ambastentativas. No es unaoscuridadfácil, paraqueel lector divagueo sueñelo quequierapor cuentasuya:el contenidode los poemases concreto,preciso.5 A esteaná-

~ V. CamilleSoula,La poésiede StéphaneMallarmé: essaisur l’hermetisme

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lisis de carácterpsicológico,Milner añadealgunasconside-racionestécnicasde sumovalor sobre la paridadde ciertasinnovacionesléxicas,quedevuelvena la palabrasu perdidafraganciaetimológica,y sobrela eleccióncasi invariable,enuno y en otro poeta,del término concreto“que, surgido amenudode unaperífrasis,no es necesariamenteel términopropio”; materializaciónde emocionesy sensacionesy aunde abstraccionesabsolutas.La funcióngramaticalde las pa-labrascambiamuchasveces. La imagen sustituye a la des-cripción; y el relato se truecaen unaseriede metamorfosis.

¡ Con razón se indigna Marius André —gongoristadecorazón—de queen todo el libro de Thibaudetno aparezcaunasola vez, junto al nombrede Mallarmé, el de Góngora!

Se diría queambospoetasvan,en caminode depuracióntenaz y gradual, recorriendouna ascensiónpenosa. Llegael día en quealcanzanel nivel quea todosparecela belleza.Pero ellos continúantrepando. El fenómenoestéticoprosi-gue, y cadavez el viajero se acercamása la perfección,ala necesidadimplícita en el problemamismoquese haplan.teado. Pero,aunqueel viajero va cadavez másalto por elmismo camino, ya pasó la etapa de la belleza general. Yhastapuedeser, si apura mucho, que llegue al monstruo.No por eso,en cierto sentidoprofundo y superior, ha pro-gresadomenos. Granfábulaparameditarla moraleja.

(Página posteriora 1920, con notasartadidas en 1926)

mallarméen,y La poésiedeS. M.: essai sur le symbolede la chevelure,ambosenParís,E. Champion,1926.

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XI. UN ROMANCE DE ATRIBUCIÓN DUDOSA

ADVIERTE el librero Paulo Craesbeeckquemuchosde los ro-mancesimpresosbajo el nombre de Góngorason apócrifos.El quecomienza:“Lluvias de mayo y de octubre” —dice—andatambiénentrelas obrasde Paravicino,dondeel primerversodice: “Amenazasde diciembre”. Y añade:‘Tica duui.doso o furto. V. S julgara a quemo deuemos impor, queeu disseraquea Hortensio,porqueo liure o habito se ouuer

deuaca,quandoas ordensnaobastem.”1Este romanceno figura desdeluego en el Ms. Chacón,

cuya autoridad,como se sabe,es muy grande;tampocofi-gura en su índice de apócrifos. El Ms. Chacón ignora elproblema.R. Foulché-Delbosc,bajo el verso: “Lluvias demayo y de octubre”, lo poneen su índice de dudosos,y loexcluyeen consecuenciade su magnaedición.2

Doy acontinuaciónel texto del romancesegúnla ediciónde Obras de Góngorahechaen 1633 por Hoces y Córdoba(núm.65 en la Bibliographiede Foulché-Delbosc),y doy allado,en la 2 columna,el texto quefigura en las Obraspós-tumas(Madrid, 1641) de don Félix de Arteaga,nombremu-tilado de Fr. Hortensio Félix de Paravicinoy Arteaga. Eltexto de Hocesaparecey desaparece,con su habitualacom-pañamientode variantes,en las sucesivasedicionesde Gón-gora, perojuzgo inútil seguirel cotejode talesvariantes.Eltexto atribuido a Paravicino se reproducesin alteraciónenla edición de las obrasde éstehechaen Lisboa,por Craes-beeck,cuatroañosdespuésde la queaquíhe utilizado, es de-cir, en 1645, y continúaen las dos ediciones de Alcalá acostade Alf’ay, 1650 (núm. 15 y núm. 16 de las “Contribu-cionesa la Bibliografía de Góngora” que figuran en el pre-sentevolumen, pp. 59.83)-

1 Obras de D. Luis de Góngora, segundaparte, Lisboa, 1647, núm. 95 enla Bibliographie de Góngora de R. Foulché-Delbosc,RevueHispamque,1908.

2 Obras de Góngora,Madrid, 1921, tomo III, página132.

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GÓNGORA, Hoces,1633. Fol. 129. ARTEAGA, Madrid, 1641, Fol. 46.

1. Lluvias de Mayo y de Octubremás que deuidosrigores,bordauael sol por las cumbresentrerubios tornasoles.

5. Quandoun pequeñodeudordegrandeopinión al Tormes,en lomas de Mancanaresforçosoexercicioescoge.

9. Lágrimas riegan la tierraqueconcorno aradorompey, sembrandoatreuimientos,a coger iras se pone.

13. Imperfectodexa el surco,bordado de las coloresde un aueque por el cielodulces acentosdescoje.

17. (Falta.)

21. Rubia y crespala corona,por ojos tiene dos soles,que sobre fondos azuleshazen dos cielos conformes.

25. Bruñidas ojas de platael cuello altivo componen,pordonde,con dulcespassos,el aire de su voz corre.

29. Rizas negrasplumasvistensus alegres resplandores—naufragio de quantosojoshan nauegadopasiones.

33. Sobre fogososrubíesque diez diamantescomponen,labrados todos en largo,sus hermosasmanospone.

37. Al dulce batir las alasel villano estremecióse,porqueen la imagen del auela de Amarilis conoce.

41. Sintió la flecha en las plumasquele atrauesóde vn golpey, con las ansiasherido,comen~óa dezir a vozes:

Amenaçasde Nouiembre

mostrauael sol por las nubes

QuandoFelicio, un deudor

frescosexercicioscoge.

Lágrimas fía a la tierra

voluntades,ingratitud falsa coge.

La mano aplicaa la reja,y sus pensamientosnoblesdexan el surco imperfecto;y él, comohonrado,siguióles.

Arrebatóle los ojosAmarilis, que en velozesexércitosde auespurasmás luzesque el sol descoge.

Rubia crestala corona,

hazendos rizos conformes.

Turquesadasplumasvisteentreardientesresplandores

1

5

9

13

17

21

29

Entre 33

uñaspone.

En unaspintadaspeñasparó las plúmasvelozes,pronósticode queel almaestauaa peligro entonces.

Parecequese quexaua,porque, entre sus dulzes vozes,le embaraçauanlas alasalgunasquiebrasdel monte.

37

41

(Igual.) 25

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45. “Cielo son tus ojos Vn azor ensangrentado 45en ser açules; la miraua de vna torre,y en los rayosque arrojan, en cuyasvñasel aueparecennubes.” sus plumasmismasconoce.

(En adelante,se interrumpela versión~óngora y sólocontinúala versiónArteaga.)

Sintió en ellas muchaflecha, 49y la vitoria en lasvozes,y con las ansiasde herido3le dirigió estasrazones:

“Tened el buelo, medrosa 53Fénix diuina, assí gozenenjuto tiempo essosojosy essecielo lluuia ignore.

“Fiad devn pecho,aunquerudo, 57muchospensamientosnobles,queen fee deprendasquemirovn alma abrasadaescoge.

“Para sola os hizo el cielo: 61no ay aue en nuestro orizontequemerezcacomovosserembidiade los dioses.”

He escogidoesteromance,comoun casoentremil de lasconfusionesa queda lugar todo problemade atribución enobrasdel ciclo gongorino,causade error queya he señaladoen el artículo sobre “Los textos de Góngora”. En el queconsagroal prólogode La gloria de Niquea he dicho tambiénhastaquépuntoes engañosoen estamateriael solo criteriode las semejanzasexteriores. El cultismo —advierto—con-sistepor muchoen el uso de ciertos giros y de ciertosvoca-blos. Tambiénde ciertos temasy, por decirlo así, hastadeciertasobsesiones,como la obsesióndel color y la luminosi-dad.4 Ya notó Menéndezy Pelayoque Góngorase deleitabaconla suavemezclade lo blancoy lo rojo. La imagendel

8 Variantedel y. n’ 43 en la versión Góngora.4 El L-do. AndrésJacintodel Águila (queme suenatan a seudónimocomo

aquelLdo. Dionisio Hipólito de los Valles, editor póstumo del otro gongorinoVillamediana) dice, en el prólogo “al lector” de las Rimas de D. Antonio deParedes(Córdoba,1622), tras de hablar de las figuras de sintaxis que usael poetay deotrascondicionestécnicasdel cultista: “1 adórnasedeotrasfigu-rasi schemas,queson luzesi floresbellasi suavesenla Poesía”. Continuandoel elogio de su autor,cita al Tasso,“que es varón excelentísimoen iluminar.Porque,aunquesus conceptoseranbuenos,el primor de sus obras consistíaenlos coloresy luzes conquelasadornaua”,por lo quele llamaron“gigante enlaminiatura”. Y sigueextendiéndosesobrelas“lumbres” y los adornosdel decir.

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Fénix,el pájaro luminoso,nuncase apartade su pensamien-to. Todos los poetasgongorinosle dedicaronversos (por lodemáseratemadela época,en quetambiénconcurríanLopey Quevedo).~Pellicerno pudomenosde escribirtodoun li-bro de extravaganteerudición sobreEl Fénix y su historianatural (Madrid, 1630). Igualmentegrato era a los gongo-ristasel motivo de Faetóny el carro del sol, y se complacíanen describir los incendiosdel cielo. Lucien-PaulThomassepreguntapor qué estos innovadoresse conformabancon se-guir llamandoestrellasy solesa los ojos de las mujeres:lamaníade la luminosidadpudieraexplicarlo. Paravicino,porejemplo,hablaen algúnsermón—rarohallazgopor cierto—del “silencio luminoso del sol” y dedicauna poesíano tanbuenacomoel asunto“a unadamaqueentrabacon una luzen un aposentooscuro”. Jenofontedice que la belleza deljoven Antólico fijaba las miradasde todos los comensalescomo un fuego queestallaraen mitad de unanoche. Gón-gora es comoel Antólico de la poesía.

No me importa resolverel casodel romancepropuesto,sino quede propósitome entregoa las divagacionesquemeprovoca.Pero,porbuenasrazones—y la primera,esarazónde la sin razónque se llamael gusto—-,creoqueel romancees de Paravicino. Desdeluego, el poemita es mucho máscongruentey completoen laversiónParavicino.Sólonoshacepensaren Góngora la seguidillafinal que se le atribuye.Dentro de las líneas inconfundibles de su temperamento,Góngoraes abundantey múltiple. Paravicino,monocorde.Además,el tono del romancey su desarrollome parecencorrespondera los otros veinticinco romancesamorososdeParavicino (y eso,hastapor el usopreferidode la asonanciaoe), únicoscon quehabríaque compararlo;pues,como sesabey era propio de la retóricadel tiempo, entreel asuntoy su forma lírica habíauna correspondenciadeterminada.Habíapara los asuntospoéticos,como la hay para las sus-tanciasmineralógicas,unaley decristalización,máso menosdefinible en la práctica,pero siempreestrictaen la teoría.

En estosromancesamorososde Paravicinose nota un~ VéaseA. Reyes, El cazador,Obras Completas,t. ifi, págs. 184-88: “De

volateríaliteraria”.

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fenómenoconstante:comienzasiempredescribiendoelpaisajeceleste,y lo va mezclandoalegóricamentecon susquejas deamor. Todassus damaspuedenreducirseaunasola,ora sellamenClon, Cintia, Nise,Belisa, Amarilis, Fénix, Filomelao Ruiseñor(~Porqué “ruiseñor isleño”? ¿Es alusión geo-gráficaal sitio en quenaciósu dama,o es alusiónalnombrede familia, Islas o de Isla? A esta dama, la oye cantarelpoeta:Felicio, Olimpo, Fénix,un pastornacidoen el Tormes.Y el casoacontecejunto al Manzanares,en estaciónde llu-vias,cuandoel sol asomay seescondeentrenubes. Esteca-rácteralegóricoy abstractoes muy de la musagalantede Pa-ravicino. Góngorahabladel amorsin miedo,de ünamaneramásprecisa,y prefiere casi siemprela primera persona.

1921.

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IITRES ALCANCES A GÓNGORA

NOTICIA

1. “Saborde Góngora”se publicó parcialmenteen La Nación (Bue-nos Aires, 15 de junio de 1928), y fue íntegramenteleído el díaanteriorenla Sociedadde Conferenciasde dichodiario, Salón“Ami-gos del Arte”. Recogidoprimeramenteen la segundaserie de losCapítu.losde Literatura Española (México, 1945), se reservóparael presentetorno en razónde la afinidad del terna,comose anuncióya en la Noticia del tomo VI de estasObras Completas,y sç repi-tió en la Noticia del presentetomo.

2. “Lo popularen Góngora”, tambiéntrasladadode la segundaseriede los Capítulos de literatura Españolaal presente tomo porigualesrazones,¿eescribió en Buenos Aires, y se publicó en Ruta,México, 1~de junio de 1938.

3. El ensayosobre“La estrofareacia del Polifemo” fue escritoen México, 1954, y se publicó primeramenteen la NuevaRevistadeFilologíaHispánica (El Colegio de México, 1954,VIII, n9 3, pági-nas 295-306). Se consideróconvenienteagruparlo tambiéncon lamateriagongorinadel presentetomo.

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1. SABOR DE GÓNGORA

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UN SEÑORITO cordobés,hijo del juez de bienes confiscadospor la Inquisición; mimadoy protegidopor un tío suyoquepoco a poco le fue cediendosusrentasy beneficios;empa-rentadoconlo mejor de la ciudad,de cuyos conquistadoresdescendía;quehabíaconocidoa los varonesmásilustres desutierra sinnecesidadde salirde casa,comoal cronistaAm-brosiode Morales,y sinotro esfuerzoqueelde dejarsevagarpor la bibliotecapaternahabíafrecuentadolos libros indis-pensables;a quien no faltaban,en punto a rasgospintores-cos, ni la terrible caídaque lo puso,de niño, en trancedemuerte,cuandotraveseabapor laHuertadelRey,ni, de mozo,el tradicional lance de espada,un día acontecidoentreél yotros linajudos jóvenesde la comarca;que,asistidode ayobachiller,habíallegadoaSalamancaa los quinceaños,y enlos cuatroqueduró su errabundopaseopor entre las cáte-dras de Leyes, acertadoa gastarsesus dos mil ducadosca-bales—buenpico paraentonces—;queprontose acostumbróadebermásde lo queteníay acontarconla protecciónaje-na y hastaconla toleranciade suprovincianasociedad;que,a losveinticuatro,sedejó imponerlas órdenesmayoresparapoderheredarasu tío en la ración familiar del CabildodeCórdoba,y que,ya racionero,muy pronto empezóa desem-peñarciertasimportantescomisionesque le iban confiando—porque, claro está,era el mejor y el más desenvueltodetodos,era el predestinado—;que, en estos negocios,viajópor el reino en condicionesprivilegiadasparaabrirsetodaslas puertas,mientrasél, por susprendas,su ingenio y suen-cantopersonal,poseíala llave de todoslos corazones—~quéalto conceptopudo tenerde lo queera serandaluz,sercaba-llero, y serpoetay serjoven!

¡Ay! Ya dobladoel tormentosocabo de los cuarenta,a

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pesardel tiempo terco,el poetatodavíasuspiray, entreor-gullosoy soledosoexclama:

Hermosasdamas,si la pasión ciegano os armade desdén,no os arma de ira,¿quiéncon piedadal andaluzno mira,y quién al andaluzsu favor niega?

En el terrero, ¿quiénhumilde ruega,fiel adora, idólatrasuspira?¿Quién,en la plaza,los bohordostira,mata los toros y lascañasjuega?

En los saraos¿quiénlleva las más veceslos dulcísimosojos de la sala,sino galanesdel Andalucía?

A ellos lesdansiemprelos jileces,en la sortija, el premio de la gala;en el torneo,de la valentía.

II

No sé si imagináiscabalmentelo quepudo serCórdobaha-cia la segundamitad del siglo XVI y, sobretodo, lo quepudoserel ambientede sacristíaaqueel joven racionerodon LuisdeGóngorateníaqueconsagrarlo másde sutiempo. A cam-bio de muchagramáticay de mucholatín, no nos disimule-mos queaquellavida teníaalgo de lo quehoy paranosotrosseríabarbariepura. Ortegay Gassetdeclaraque se sientesobrecogidode fervor y terror al imaginar los amoresdeGóngora(o de Lope que,para el caso,da lo mismo) “conmujeresqueno se lavaban—son sus palabrastextuales—,envueltasen muchas,muchasfaldasde telasmuy toscas.Espenoso,es azorante—añade——recibir una imagen divina,como algunasde Góngora,arropadaen un tufo labriego yde redil”. Estaspalabrascon queel filósofo españolajusti-cia todoelespectáculode carnehumanaquesedescubrebajoel mantopoéticode laespañolaEdadde Oro, serían,aplica-dasa la ásperaCórdobade entonces—cuna de Góngora—,másapropiadasaúnsi cabe.

Alguna incursión casualentre los cartapaciosde memo-riasmanuscritasquecustodiala Academiade la Historia, en

1.72

Madrid, pudo darme idea de las cosasque pasabanen lascalles y en las casasde Córdobapor aquellostiempos. Allíencontréel relatode cómoun prebendadode la Iglesia Ma-yor de Córdoba,joven, rico y noble, podía secuestrarporsiete añosa unaconocidísimay aristocráticadama,y cómoel apóstolde Andalucía,el MaestroJuande Avila, teníaquemover un motín público paraarrancárselade las manos,yen el escándaloandabancriadosy gentearmadaen las ca-lles, y enredadoslos señores,corregidoresy arzobispos.

Dejo aalgúncurioso la tareade contarnosconsinceridady sencillezlo queeravivir díaadía en la tierra de Góngora,adespechode las ostentosasreliquiasde doscivilizaciones,laromanay la árabe,de queCórdobahabíasido centroenotrostiempos. Claro quehabíacompensaciones:asíel trato de losescritoresy de los libros, la comunicacióny comercioconhombrescomo Cristóbal de Mesa,Rosal,los Alderetes,Pe-dro de Valenciay los demásquecontinúanla ilustre tradi-cióncordobesa.No: habríaqueconocerde cercalo íntimo, locotidiano. Yo osprometoqueel espectáculosería—paraunhombrede hoy, y mássi espoeta—descorazonante.

Y justamenteestapruebaanacrónica,estapruebade con-trastey como deshaciendoal revésel ovillo del tiempo, escasi imprescindiblecuandose medita en la poesíade Gón-gora. Porque tal poesíasolicita de unamanerasingularelgustomoderno. Lo quekay de actual en la sensibilidaddeGóngorahacemásdesapacibleel cuadro—ya del todo inac-tual, ya casi insoportable—del ambienteen quecrecíaGón-gora.

Por supuestoqueno vamosaatribuir al poetaelpresen-timiento de estecontraste,quetal vez seaun error de nuestraperspectivahistórica. El poetapuedesalvarsede lo actual.Demosaire alcuadroconestarepresentaciónde Córdoba,enquelas grandesevocacioneshistóricasy el aurade las gran-des emocionesgeográficasborrantoda imagen de realidadmezquina:

¡ Oh excelsomuro,oh torrescoronadasde honor,de majestad,de gallardía!¡Oh gran río, gran rey de Andalucía,de arenasnobles,ya que no doradas!

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¡Oh fértil llano, oh sierraslevantadasque privilegia el cielo y dorael día!¡Oh siempregloriosapatria mía,tanto por plumascuantopor espadas!Si entreaquellasruinas y despojosque enriqueceGenil y Dauro baíiatu memoriano fue alimentomío,nuncamerezcanmis ausentesojosver tu muro, tustorresy tu río,tu llano y sierra, oh patria, oh flor de España!

Y volviendo ahora al temadel amor, si el poeta,en susversosde juventud,hablade susamorescomode tiempo malgastado(cosaqueno haráen susversosde madurez,donde,aunquese burle de pecadosajenos,parece,en cuanto a sípropio, haberaceptadocon viril resignaciónesta fatalidadde las criaturas),no seráciertamenteporquepercibeel con-trasteentresu sensibilidady el objeto que la provoca (~yhastaquépunto serálícito establecerleyesen esto?),sinomásbien porquesigue unacostumbresatíricade sutiempo.¿Puesno se queja,ya a los veinteaños,de haberdesperdi-ciadodiez en vanosamoríos?O estoesunameraficción li-teraria,o biennuestrasinvestigacionescronológicasandaríanequivocadas:

Diez años desperdicié—los mejoresde mi edad—en ser labradorde amor,a costade mi caudal.Como aré y sembrécogí:aré un alteradomar,sembréuna estérilarena,cogí vergüenzay afán.-.Déjame en paz, amor tirano,

déjameen paz!

A decirverdad,estode los diez años gastadosen amarme pareceun empleosimbólico del númerodiez, aqueGón-gora resultamuy aficionadoa lo largo de su obra.. No fal-tará quien diga quees un casode adivinación del sistemamétricodecimal—el cual, por lo demás,tieneun fundamen-to que todos conocen,y que está al alcancede todas lasmanos.

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III

De aquelambienteestrechoque por todaspartes lo ahoga,Góngorase venga. Él sedivierte comopuede. Prontoes elpoetaburlescomáspopulary mástemido entrelos vecinos.Es muy aficionadoa la comedia,y junta en su casaa loscómicosquepasanporla ciudad. Es muy dadoa la música,hastaes modestocompositor,y se leencuentrasiempredondehay guitarrasy bandurrias. Es muy torero. No tiene famade muydevoto,y en el coroy otros actosde iglesia,no sabeguardarcompostura;ni siquierasabecallar. Apresurémonosa deciren su descargo—puestoque hoy no entendemosyabien estas situacionesentre eclesiásticasy profanas—quesi desde 1585 Góngoraestabaordenadoin sacris, no eraaúnpresbítero,y quesólo unosseis lustrosmástardeentraráde lleno en las órdenessacerdotales;y esoporqueel Rey,para sacarlo al fin de trabajos, le ofreció unaCapellaníaen la corte.

En los autosde lavisita que,por 1588,hizo aCórdobaelobispodon FranciscoPacheco,consta,a fojas tantas,el capí-tulo de cargoscontrael racioneroGóngora,aquien,antesdelos treinta años,su severopreladopidecuentade estosdes-lices:

19 Que “asisterara vez al coro, y cuandoacudea rezarlas horascanónicasandade acáparaallá, saliendoconfre-cuenciade su silla”.

2~Que “habla muchoduranteel oficio divino”.39 Que “forma en los corrillos del Arco de Bendiciones,

dondese tratade vidas ajenas”.49 Que “ha concurrido a fiestas de toros en la Plaza

de la Corredera,contra lo terminantementeordenadoa losclérigospor motuproprio de Su Santidad”.

59 Que “vive, en fin, como muy mozo, y andade día—y de noche—en cosasligeras;trata con representantesdecomediasy escribecoplasprofanas”.

¡Quesi burlas,que si toros, quesi “cantaores”y tona-dilleras, quesi murmuracionesdel prójimo —tan sabrosasde cuandoen cuandocomotodo el mundo lo sabe!... Gón-gora se defiendecomo muy segurode sí mismo; sabeque

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más bien se le reconvienepor la forma, y para contentaralas comadresde uno u otrosexoque,en todostiemposy paí-ses, velan por los respetosde la mediocridadimperante. Ycontesta los cargos(y el documentoes importantepor serel autógrafomás auténticodel poeta) con estassemiburlasde imperceptiblesonrisa:

Al primero que, aunquees verdad que no puedo alegaren mi favor tanta asistenciaal coro como algunosa quienseles ha hecho estemismo cargo, no he sido de los que menosresidieron,ni en mis salidasfuera de élha habidomenosquecausaforzosa y justa, ya por necesidadesmías, ya por nego-cios a quehe sido llamado.

Al segundo,que he estadosiempreen las horascon tantosilenciocomoel quemás,porque,aun cuandoquiera no estarcon el que se me manda, tengo a mis lados un sordo y unoque jamáscesade cantar; y así callo, por no tenerquien meresponda.

Al tercero, que a las conversacionesy juntas del Arco delas Bendicionesdondeyo me he hallado,asistentambiénper-sonasgravesy virtuosas,y se tratannegociostan otros de loque se hace cargo, que no respondopor ellos para no agra-viallos.

Al cuarto,quesi vi los toros quehubo en la Correderalasfiestasdel año pasado,fue por saberiban a ellas personasdemásañosy másórdenesqueyo, y quetendránmásobligaciónde temer y de entendermejor los motusproprios de Su San-tidad.

Al quinto, que ni mi vida es tan escandalosa,ni yo tanviejo que se me pueda acusarde vivir como mozo; que miconversacióncon representantesy con los demásdesteoficioes dentro de mi casa,donde vienen como a las de cuantoshombreshonradosy caballerossuelen,y mása la mía por sertan aficionadoa música.

Que aunquees verdadque en el hacer coplas he tenidoalgunalibertad, no ha sido tanta como la que se me carga;porque las más letrillas que me achacanno son mías, comopodría V. 5. sabersi mandaseinformar dello; y que si mipoesía no ha sido tan espiritualcomo debiera, que mi pocateología me disculpa; pues es tan poca, que he tenido pormejor ser condenadopor liviano que por hereje.

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La autoridad, ante estas razones,debió de quedar unpoco perpleja. En tanto quelas entendía,condenóal racio-neroapagarcuatroducadosa las ObrasPías,y le recomen-dó abstenersede lascorridasde toros.

He aquí el relatoque de su propiavida provincianahaceel poeta. La crítica encuentraen este romanceun tono devoz parecidoal de La Fontaine. Los comienzosnos recuer-dan el “Cazador”, de Goya, que está entre los tapicesdelPrado. Perohay en el romancecierta vulgaridad consenti-da. Estavez el poetahacede costumbrista,y deja entreveralgo de la Córdobacotidiana.

Ahora queestoydespacio,cantarquieroen mí bandurrialo que en más grave instrumentocantara,masno me escuchan.

Arrímenseya lasverasy celébrenselas burlas,puesda el mundo en niñerías,al fin como quiencaduca.

Libre un tiempo y descuidado,amor, de tus garatusas,en el coro de mi aldeacantabamis aleluyas.

Con mi perroy mi huróny mis calzasde gamuza,por ser reciasparael campoy pór guardarlas velludas,

fatigabael verdesuelodondemil arroyoscruzancomosierpesde cristalentre lahierba menuda;

ya cantandoorilla el agua,ya cazandoen la espesura,del modo quese ofrecíanlos conejoso las musas.

Volvía denochea casa,dormía sueñoy soltura,no medespertabanpenasmientrasme dejabanpulgas.

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En la botica otrasvecesme dabamuy buenaszurrasdel triunfo con elAlcalde,del ajedrezcon el Cura.

Gobernabade allí el mundo,dándolea soplos ayudaalas católicasvelasque el mar de Bretañasurcan;

y, hecho otro nuevoAlcides,trasladabasus columnasde Gibraltar a Japóncon su segundoPlus Ultra.

Dabaluego vuelta a Flandes,y de su guerraimportunaatribuíala palma,ya a la fuerza, ya a la industria.

Y con el Beneficiado,que eraDoctor por Osuna,sobreAntonio de Lebrijateníacien mil disputas.

Argüíamostambién,metidosen máshonduras,si se podíancomerespárragossin la bula.

Por este tenor sigue el romance,que despuéscelebrafáciles triunfos sin gloria ni pasiónentre las vecinas,y alfin se queja del amor que ha venido a trastornarlo todo.El proceso,máspresentidoquedemostrado,aunqueconmuybuenasrazones,de los amoresy amoríos de Góngora,debebuscarseen las obrasde Lucien-PaulThomas y de MiguelArtigas.

IV

He queridorecordarla juventuddel poeta,dondeno faltansupoco de orgullo y su muchode travesura.~Orgullo y tra-vesurame parecenser las fuerzasde arranquede esteespí-ritu. Orgullo sin fanfarroneríani vanagloria:concienciadel propio valer, seguridad;y travesuraen el sentidomásíntimo y profmwido: comezónde hacerlea la pesadezmental

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malasjugadas.Por ahíempiezanlos queRémyde Gourmontllamaba, con un guiño simpático,malhechoresde la esté-tica; los que no cabenen las convencionesde su tiempo, ylas sacudeny rompen,comunicandoa la sensibilidadde loshombresnuevoscalosfríos. Entendámoslobien: Góngoranoeraun casquivanoy ligero. Se burla de las cosassecunda-rias, porque ellas merecensu desdén. Además,había queconsumirun poco el fuego excesivo. Ya él, a solas y parasí, sabelo que son las severidadesdel arte, y ha comenzadoa sufrir los tormentosdel delirio de perfección. Nunca seestáquieto, consumidopor un anhelo imperiosode superar-se y depurarse.Nuncada por acabadaunapoesíay siemprevive corrigiendo. Rasgoúnico en su época: por él todavíalo veneramos.Grave, serio espíritu, nunca saciadode suscombatesnocturnoscon el ángel,¡quénos importasi, de día,trata a puntapiésa la gentuza,y hastaa los poetas que leestorbanel paso, “patos del aguachirlecastellana”,comoél les grita desdesus sonetosde guerra!

V

No vamos a seguir paso a paso la vida de Góngora. Perocomo me he tardadoun poco en el cuadrode sus primerosaños,conviene tener presenteslos sucesivosescenariosenque ha de desarrollarsesu obra posterior,que apenasalu-diré sin inquietarmesiquieracon la cronología.

Ya he dicho que—fuera de los años de Salamanca—sus constantesviajes obedecena las comisionesdel Cabildode Córdoba. En estosviajes se acercaa la corte, frecuentaa los literatosde mediaEspaña,se haceconocer,empiezaafigurar en las antologíaslíricas. (Unica forma de publica-ción queel poetase consienteen vida, y esto acasopor com-promiso amistoso.Tal pudor descontentadizoes unade susmaníasmássiRipáticas.) De seguroque la región andaluzale era familiar: quedan,entresusobrasde la era cordobesa,aparte de las mencionesde Córdoba,algunos testimoniospoéticossobreGranaday Sevilla. Luego aparecenel Casti-llo de San Cervantesy el Tajo, en Toledo; y sabemosqueestuvoapuntode morir de un gravemal en Salamanca,ori-

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hasdel Tormes. Pocodespués,en Alba de Tormes,conocióa Lope de Vega. Otro día, encontróla corteen Valladolid,d~que conservamemoria melancólica,y tuvo un célebretorneorimado con el joven Quevedo. Tal vez, comó sospe-chaArtigas, pensóen pasara México —por 1607—cuandoel Marquésde Ayamontefue nombradoVirrey de la NuevaEspaña,adondenuncallegó a ir; y confiesoqueel solo pen-samientode semejanteviaje desataen mí un ventarrón desueñosalborotados.Góngoraesperaen vano el favor de losseñores,a quienes,menosblando que Lope, no sabíaagra-dar del todo. Alguna vez se encaminaaMonforte, en buscadel Condede Lomos,quepreparabasu expedicióna Nápo-les; se encaminaen buscade unaesperanza.De paso,escri-be sobreGalicia aquellascuriosasdécimas:

¡ Oh montañasde Galiciacuya—por decir verdad—espesuraessuciedad,cuyamalezaes malicia!Tal, queninguno cudiciabesarestrellas,pudiendo;antesos quedáishaciendodesigualeshorizontes:al fin gallegosy montes,nadie dirá queos ofendo.

¡ Oh Sil, tú cuyoscristalesdesatasociosamente,mal coronadatu frentede castañosy nogales:qué bien de lbs naturalesvas murmurando, y no páras!Perdonentus aguasclarasde Baco el poderinjusto,si ellos te nieganel gustoy ellaste nieganlascaras.

¡ Oh posadasde madera,arcasde Noé, adonde,si llamo al huésped,respondeun buey, y saleuna fiera!Entróme(quenon debiera)el cansanóio,y al momento,lágrimasde ciento en ciento,a derramallasme obliga,

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no sécuál primero diga,humo o arrepentimiento.

Y así nos deja sentir que pasó tan de prisa y tan cansado,que sólo tuvo humor para sátirasy no tuvo ojos para eladmirablepaisajede las ríasgallegas.

Hacia los cincuenta,se liberta de las obligacionesecle-siásticaspara legarlas a un sobrino, y entoncesemprendelas obras de mayor aliento: el Polifemo y las Soledades.Ya le tenemosrecluido nuevamenteen Córdoba,haciendosu vida másnatural: vida de tertulia y de corrillo. Gón-gora es, como hoy diríamos,un poetade capilla literaria.Los ingenioscordobesesque lo rodeany envíancartasa todoel reino dandocuenta de los prodigios que estánsaliendoche la cabezade don Luis, se desafíanentre sí a ver quiéninterpretamejorestepasajeerudito,o quién reduceconmáspropiedada la sintaxisnatural aquellaestrofavoluptuosa-mentetorturada. Los poetasdel reino danentoncesla granbatidacontraGóngora,mientraslos humanistas—fuera dela excepciónilustre de Cascales,quien, por lo demás,lo ata-ca y lo admiraal mismo tiempo, considerándolocomo unaplaga enviadapor el cielo— se inclinan a defenderloy aexaltarlo.

Góngora,ordenadosacerdotey nombradoparaunaCa-pellaníaReal,se trasladaa Madrid (1617). Susrentases-tán siempreembargadas,y la Capehlaníano lo alivia comoera de esperar.Vive conpobreza,y pidedinero a susadmi-nistradoresy amigoscordobeses.El de Lerma parecequelo ayudóun pocou ofreció ayudarlo. Y susprincipalesapo-yos, el Conde de Lomos, el Condede Villamediana (queerasucriaturaliteraria) y don Rodrigo Calderón,caen en des-graciay muerenuno trasotro en pocosaños. Góngoraarras-traen Madrid unamiseriadorada;y lo peoresqueno quie-re dispensarsede lacarroza—comocapellánreal— ni puededejar sus aficionesal juego. Cuandovino a protegerlode-cididamenteel CondeDuque de Olivares, ya la enfermedadde los poetashabíahechoestragosen aquelcerebroexqui-sito: ataqueapoplético,pérdidade la memoria,dolor de laspalabrasquecomienzanaproducirseconpenay anacerconfatiga. Los médicos de la Reina Isabel, enviadosespecial-

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mentepor ella, lo asistieronen vano. El viejo poetavuelveasu tierra, y allí muereél 23 de mayode 1627.

Tal es,a grandesrasgos,el escenariode la vida de Gón-gora. De todassusandanzaspor España,Góngorava dejan-do huellaspoéticas,pero nuncaun paisajepremeditadodedeterminadaregión. La referençiaal sitio sólo le interesacomoelementoretórico dentro del armazónde ideas. Cuan-do quierehacerdescripciones,prefiere crearlas,inventarlas,y no darlesnombregeográficoninguno. Sólo pinta aquellosaspectosde la naturalezaque están incorporadosal movi-miento de su poema. Hastapara describiralgo que le im-presionatanto comolas catástrofescausadaspor unacrecien-te del Guadalquivir,sientela necesidadde dar a la pinturaun sesgomoral,y dice máso menos:he visto ruinasy horro-res,mortandady destrucción,y (alerta,llegamosal últimoverso):

¡y nadatemí másque mis cuidados!

En cambio,cuandono se sienteligado directamenteporel datoexterno,cuandoinventa la descripción

Dondeespumosoel mar sicilianoel pieargentade plata al Lilibeo,bóvedao de las fraguasde Vulcano,o tumbade los huesosdeTifeo,pálidasseñascenizosoun llano—cuandono del sacrílegodeseo—del rudo oficio da. Allí una alta rocamordazaeaaunagrutade su boca.

Guarnicióntosca de esteeacollo durotroncosrobustosson, acuya greñamenosluz debe,menosaire puro,la cavernaprofunda,quea la peña;caliginoso lecho,el senooscuroserde la negranochenos lo enseñainfameturba de nocturnasaves,gimiendo tristesy volandograves.

(Polifemo).

Y lo mismo pudiéramoscitar todaslas Soledades.

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VI

Convienerecapacitaren un hechotan elementalque,a fuer-zade verlo, no se lo ve. Góngoracabalgaentre dos siglos,y al comenzarel xvii, cumplía los cuarenta. Tiene cadaépocaliteraria su espíritu:

Si el sigloxv dael espectáculode unaconstantedisputaentrelos poetasdel Cancionerode Baena, y de una confu-siónde clasesen queelprócerGómezManriquealternaconelsastreremendónAntón de Montoro, el Ropero—el siglo xvies,paraEspaña,épocade los máshondosy generososidea-les, y todo el ambientecobraunaclara majestuosidad.Susescritoresson capitanes,embajadores,altos prelados,corte-sanos de alcurnia, humanistassapientísimos:Lebrija, Val.dés, Garcilaso,Hurtado de Mendoza. La literatura es unaaristocraciay, aunquetardíamentecon respectoal resto deEuropa, se lanza con decisiónal empeñode aclimatarenEspañael Renacimiento:el Renacimientoque, en el ordende la cultura, fue una revolución desdearriba, hechaporlos privilegiados. Entretanto,la Corona realiza la unidadpolítica, la expulsiónde los moros,el afincamientodel po-deríohispánicoen el NuevoMundo. Lasletrastienenancharespiración. Aun la controversialiteraria pareceinspiradapor vastos ideales. (Acordaosde las Anotacionesa Garci-laso, de Fernandode Herrera,ambicioso manifiestopoéti-co.) Sólo Cristóbal de Castillejo, el retardatarioenemigodel endecasílabo—4iombretodavíamuy siglo Xv- nos mo-lestaun pocoen esteconjuntode príncipesde las letraa~

Pero todo va a cambiar en el siglo xvii. Desdeluego,los precipitadosdescubrimientosgeográficosy el gran he-choeconómicode Américahancomenzadoa transformarlasociedady la distribución de las clasesy de la riqueza enEspaña.En el mundo de las letras, todo estotiene su efec-to. Pero es sobre todo el inmensoapogeode la ComediaEspañolalo quedasunuevocarácteral mundoliterario. Es-cribir comediasesya un oficio lucrativo. El pueblose ena-mora del teatro conun ardor querayaen manía. La litera-tura se llenade improvisados,de ingenioslegos,quefraguancomediasen unashoras,avecesjuntándoseentrevariospara

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ir másde prisa. Ya, paraescribir, casi no hacenfalta estu-dios especiales:la lenguaestátan hecha,que lo que le caede la bocaa aquellagentees ya un artículo de arte. Lasletrasse encanallanun poco, justo es confesarlo;pero a lavez se agilizan notablemente.Y el teatro viene a desempe-

ñar una función de lejos comparablea la del periodismo.Allí, entreescenasy versos alusivos,se dirimen cuestionespersonalesentrelos poetas;allí se tocanlos sucesosdel día,el último escándalo de la corte, las novedades de la nao deIndias, se dan las crónicas de las fiestas, etc. Poco a pocola repúblicade las letrasse vuelve un mentideroinsufribley un libre campo de pelea. Los poetas dan mucha atención alas hablillas y a las pullas. Entoncesriñen Lope con Gón-gora, y Góngoracon Quevedo,y QuevedoconRuiz de Alar-cón, y ésteotra vez con Lope. Puedenintentarseentrelosprincipales nombresde la época todas las permutaciones,combinacionesy cambiaciones—quedicenlosmatemáticos—con la certezade que todas respondena unarealidad,enaquellasorprendentemarañade disputas. Mundo nerviosoaquél, trepidante,dondetodo lo que acontececorre a con-vertirse en literatura. Asombrosoespectáculode vitalidady de alegría verbal casi desordenada y viciosa.

Góngora,cuya formación mental perteneceal siglo xvi,es,por castade mentey por recursosespirituales,un señorde las letras a la maneraantigua,sólo comparableen estocon Quevedo. Pero figuraos queesteseñorse ha empobre-cido y, ya pobre,entra,con el siglo xvii, en otra era de laliteraturaespañola,y ahoranecesitavivir en continualucha,al modo de los demás. Es un príncipe empobrecido.Es unhumanistaen la poesía (apartede ser un poetade terribleintuición y de grandesadivinacionesestéticas),quecuandourdeartepopular,lo estilizay lo haceprecioso(al mododeCervantesen la artificiosaGitanilla), y que realmentequie-re buscarel secretode un arterefinado,siguiendolas sendasde las dosantigüedadesclásicas.

A Lope de Vega,hombrede másbaja extracción(y sireparo en estasdiferenciasde clases,hoy tan pueriles,esporqueellasproducíansuefectocuandocorrespondíanaunarealidadsocial), aLope de Vega,queestabaacostumbrado

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a respetarel señorío,y quehastasupo hacerde secretarioamorosode los magnates,le infundía respetoseguramentelo quehabíaen Góngorade señor,ademásde que le intimi-dabaun poco el gravepoetahumanista,tan perfecto y tanacabado,tan sabio,tan lleno de peregrinasnoticias,tan or-gulloso, y tan capazde crucificar en un versoaun enemigo.Lope unasvecescelebrabaa Góngora,y otras se decidíaaatacarloen versossolapados,y no iba lejos por la respues-ta. Tambiénrecurrió al medio de ponerlecartascon firmaajena,cartasjocoseriasen que implorabade él, avueltasdealgunosepigramas,la reconciliaciónque el altivo cordobésno quiso otorgarle. En esta pugnaentre Lope y Góngorahay quever unafasedel inevitable choqueentre los maes-tros de facilidadesy los maestrosde dificultades,parausarunaexpresiónfeliz de GabrielaMistral.

Y como sientoquevoy dejandoa Lope algo mal para-do, me apresuro,en desagravioa la musallana, a transcri-bir una de sus respuestas,la más hermosaacaso,la másllena de dignidadmoral:

Libio: yo siemprefui vuestrodevoto,nuncaa la fe de la amistadperjuro.Vos, en amor comoen los versosduro,tenéisel lazo a consonantesroto.

Si vos imperceptible,si remoto,yo blando, fácil, elegantey puro:tan claro escribocomovos escuro:la Vega esllana, e intrincadoel soto.

También soy yo del ornamentoamigo;sólo en los tropos imposibles paro,y desteerror mis númerosdesligo.

En la sentenciasólida reparo,porquedejen,la plumay el castigo,escuroel borradory el versoclaro.

Esteúltimo versono pasade serunahermosajactancia.Lopeno siemprecorregíamucho:monstruopoético,en quien,como decíaSaavedraFajardo,la naturalezapareceenamo-radade sumismaabundancia,componíamuchasvecesa lasvolandas,y losversosmanabande él conunafluidez de fuen-te abierta.

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Por lo demás,sabidoesqueLope,comotodoslos poetasde la época,cayóbajo la seducciónde Góngora,e imitabaunaqueotra vez el estilode éste. Los hallazgosde Góngoraeran tan evidentesque todos, con más o menosdisimulo,queríansu parteen la tierra reciéndescubierta.

VII

Por economíade esfuerzo, se ha venido hablando—paraGóngora como para muchos poetas— de las dos manerassucesivas. Se pretendeque Góngora empezósiendo-poetaclaroy acabósiendopoetaoscuro. Examinadasde cercasuspoesías,hoy que Se ha establecidola cronologíade su obraen lo esencial,podemosasegurarqueGóngoratuvo siempredos paletas;o si os parecemejor, queunasvecespintabaala acuarela,y otrasal óleo, aunqueacabópor insistir en elóleo. Hay en él dos fases,dos modos de ver y de tratarla vida en los versos:el tono menor y el tono mayor. Alprimero reservageneralmentelos metrosleves, de ocho síla-basabajo;al segundo,el endecasílaboheroico. En el prime-ro no cabehacerrevolucionesestéticasfundamentales.La re-volución gongorinase operasobretodo en el segundo. Talrevolución es sólo comparablea la que anteshizo Garcila-so, cuya tradiciónmodifica sensiblemente.Día llega en queGóngora contentaigualmentea los viejos y a los nuevos:mientrasaquélloscelebransusletrillas, décimasy romances,éstos recitan sus canciones,silvas, sonetos,octavasreales.Claro es quela nuevaestéticagongorinasólo se da aconoceren todasu fuerzacuandose lo proponeel poeta,es decir,por 1612,y sobretodo, cuandoel poetaenvíacopia de susnuevospoemasaPedrode Valencia,en solicitud de suauto-rizado dictamen. Pero ya la acuarelay el óleo alternandesdelos mástempranosaños:el soneto“Al tramontardelsol laninfa mía”, escritoen 1582,estáya preñadode “ame-nazas”.

Quiero precavermecontraun equívocoen quecaigo porir de prisa. Hedicho queGóngoraoperasu revoluciónsobretodo en los metrosmayores. Me refiero a lo que general-mentese llama la revolución gongorina. Yo, para mí, soy

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de los quecreenque la Fábulade Píramo y Tisbe—escritaen octosílabos—todavíanos guardaalgunasorpresa;y conéste,algunosotrós poemitasque la anunciano la acompa-ñan. El mismo Góngorasentíapor la Tisbeespecialpredi-lección;pero estamezclade la notabajay la agudaesotrointento revolucionario de Góngora,que mereceríaestudioaparte,y es diferentedel “cultismo”, único de queaquímeOcupo.

VIII

Muy poco se ha dicho sobre la manerafácil de Góngora,cuandohabríatanto quedecir. Ella se defiendesola,pare-ce. Y sobretodo, sus pecadosresultanvenialesal lado delos capitalesde la maneraoscura. De suertequeesatravie-sapoesíafácil, tan preciosistaen el fondo como la otra, sibienpor estilo diverso,se coló por las puertasde la críticasin quenadiele cobrarapeaje. Por ahorahagamoslo quetodos:la dejaremospasars~ndecir nada.

En cuanto a la maneraoscura,os hagogracia del abu-rrido examende precursoresy antecedentes.Hay por todala épocaunasobreexcitaciónde estilosfloridos que, aunqueconvergenen el gongorismo(gongorismose llama,por anto-nomasia,la maneraoscura,y tambiénse la llama, connom-bre másgeneralizado,cultismo), no debenconfundirseconéste. Algo de su acentoprestaHerrera en las iniciacionesde Góngora. Y Carrillo y Sotomayor,el antecedentemásinmediato,cuyo estudiotiene muchointerés, no cabeen elplan de esteensayo.

Tampocoquiero decir nadadel gongorismocon relacióna lo que pasabafuera de España,ni quiero por ahorasa-bersi, de tiempoen tiempo,la divinidadencargadade admi-nistrar la literaturaenel mundomandaala tierra simientesde inquietudrevolucionariaquevan a prenderen todaunamejilla de nuestroplaneta,comoun hervorde sangreocasio-nadopor los cambiosde la estación.

En la gran controversiaquecubretodo lo largodel Seis-cientos,dos escuelastienen dividido el campo: el cultismoy el conceptismo. Dos escuelasenemigasde cerca,y casigemelasa la distanciade los siglos, amanerade esasfalsas

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estrellasdoblesquenuestravisión arbitrariamenteempareja,aunqueesténentresí tan lejoscomo nosotroslo estamosdelsol. Tratemosde distinguirlas hastadonde sea posible enpocaspalabras.

El cultismo—que los adversariosapodaban,despectiva-mente,culteranismo—se llama así porquepretendehacerpoesíaconcultura, poesíanutrida en las recónditassustan-cias de la gramáticay la erudición. El maestroGóngora,como si adivinarala fórmula propuestapor Walter Paterensuensayosobreelestilo,procuraemplearcadapalabraenvista del filólogo. “Ático estilo, erudición romana”, diceél. La contraposiciónde estaactitud con la de aquellosquequieren,a la buena de Dios, seguirlisa y llanamenteloscaprichosdel pueblo¿noos dice nada? “Deseohaceralgo,no para los muchos”, se le oyó decir en sus últimos días...¿No volvéis a encontraraquí al hombredel siglo xvi, alhombredel. Renacimiento,empeñadoen injertar a Españaen el árbol de la culturamediterránea,y combatidopor elasalto tenaz del popularismo, por la fuerza de la raza, queaparecetan elocuentey tan indomeñablepor todala histo-ria del pensamientoespañol? Fracasaronlos letradosdelQuinientos,quepretendieronhaceren Españateatro huma-nístico, teatro de módulo clásicoy de inspiracionesantiguascomo el quese hacíaen el restode la Europarenacentista.Fracasaron;y en lo alto de la ola popular, quesurgió en-toncescomo reaccióniracundadesdeel fondo de los senosétnicosde España,Lopede Vega se encaramóhastalas es-trellas. Nuevo ataque,paraleloal anteriorhastacierto pun-to, esel queda Góngora. Pero estavez lo másimportantede la novedad (aunque los contemporáneoscreyeranotracosa) no está en ser unacampañahumanística,sino en lavirtud estética,personaly algo incomunicableque hay enGóngora. En nombrede estavirtud, y no por las huma-nidadesantiguas,el siglo xx —despuésde dos siglos dedesvío, de vacilación o de miedo— se alza otra vez porGóngora.

¿Nadamásos dice estefenómenode “culturización” dela poesía?Porquea mí me recuerdavivísimamentela re-acciónmedievaldel mesterde clerecíafrente al mesterde

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juglaría; la reacción de los clérigos (o sea,en la lenguade entonces,de los letradosy eruditos) que contabanlassílabasde los versos,hacíanestrofassimétricasy usabandeconsonantesregulares“por la cuadernavía”, y citabanauto-ridadesy textos. A diferenciade ellos, los juglareso poetastrashumantesandabanen las feriasrecitandohazañasal sonde unamúsicaelemental,o siguiendoa los peregrinosparasolazarlosen sus fatigas;y sus versos(irregularespor esen-cia o no necesariamenteregulares)se iban transformandode boca en boca, y plegándoseal lugar y a la hora, comorío quesigue las inclinacionesdel terreno.

El cultismo,pues,representadopor Góngora,se desarro-lló principalmenteen la lírica. El predicadorParavicinolotrajo a la cátedrasagrada,dondese irá corrompiendohastalosdíasde‘Fray Gerundio’,y dejandoescurrirhastaAméricasus aguas ya muy turbias. El cultismo ensayóapenaselteatro:en el teatrotriunfa del todo la escuelapopular. Gón-gora mismo intentó comedias,cuya concepción todavíana-die ha analizado. Perodonde,en materiateatral,máspudolograr el cultismo, fue en las “fiestas reales”a lo Antoniode Mendoza,a lo Villamediana —especiede comediasdeaparatoque se representabanen Palacio,muy diferentesde!teatro del pueblo, con algo de escenade magia, de óperalírica y hastade revista de music-hall.

Frente al cultismo,Quevedorepresentael conceptismo,queva a desarrollarsesobretodo en la prosa,y que mástardeserácodificado en la Agudezade Gracián. Es expli-cable que,de lejos, confundamosambastendencias,que separecenparticularmenteen sus amaneramientos,en sus de-fectos. Aun en su tiempo puededecirseque se dieron jun-tasen un mismoescritor,comoen elya citadoGracián. Peromientrasel cultismoes unaexacerbaciónverbal, el concep-tismo es una exacerbaciónideológica. El cultismo es unpreciosismolingüístico, cuyosprocedimientosexternoscon-sistenen el uso sistemáticode la erudiciónantiguay la me-táfora mitológica,en la fraseretorcidao la elíptica y en elempleo de neologismoslatinos. En tanto que el conceptis-mo, respetandola lenguatradicional,consisteen un esfuerzodialéctico, en una manerade conducir el pensamiento,en

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una mecánicade las ideas,que procedemedianteacertijos,antítesis,sutilezasy asociacionesinesperadas,y esciertamen-teconnaturalen la menteliteraria de España(en todostiem-pos echó raíces)y uno como hijo bastardode la educaciónescolástica,último despojo de Aristóteles.’ Esta tendenciase refleja en unasintaxiscortaday nerviosa,encabritadaychasqueante,cuyos secretos,despuésde estudiarseen Que-vedo, puedentodavíaahondarseen Gracián.

El cultismo nuncaopinó sobre el conceptismo—en elfondo, casi siemprese valió de sus métodos—;peroel con-ceptismo, con Quevedo,hace,en La culta latiniparla, laAguja de navegar cultos y otros lugares,cáusticasburlasdel cultismo. Aquí Quevedose hace eco de aquellalitera-tura mediade sutiempo que se mantiene,en ló general,li-bre de las dos epidemiasdivinas: así Lope de Vega, porejemplo,quien sobrenadaen la discusiónmedianteaquelsubuensentidopopular,un tantosocarrón,síntomade unades-esperantesaluddel jUiciO. Paraatacarel cultismo, Quevedose olvida un poco de sus propios primores conceptistas,yforma entrelas filas de los populares.No sabemossi nota-rían estaestratagemalos contemporáneos:ninguno, al me-nos, le dijo nada. Para ir contra los males reinantesy atítulo de antídoto,Quevedopublicó porprimeravez las obrasde Fray Luis de León y las de Franciscode la Torre. Estosalieronganandolas letras, y no fue escasoservicio. Susburlassirvenparadefinir negativamente,o seapor sus con-tornosexteriores,el cultismo.

Ix

El empeñode Góngora por latinizar la lengua castellanatiene largahistoria:

DesdequeAntonio de Lebrija,el primer gramático,bus-có en la lenguavulgar,en el español,unacontexturaseme-jante a la dela lengualatina—esdecir,unaley, unagramá-tica—, comenzóesegranmovimientode ilustracióny defensadel vulgar (parausar los términos que Joachim du Bellay

1 Por lo deni~s,nadacuestaencontrartentacionescuhistasen Santillana

y Garcilaso.

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usabaen Francia),movimiento renacentistapor excelencia,el cual tratade dar a las lenguasromancestodasudignidad,en contrade la inercia que se empeñabaen considerarlascomomeradecadenciao corrupcióndel latín. ¡Figuraos quetodavía sus doctosamigos reprochabana Malón de Chaide,en pleno siglo xvi, el que escribierasobre cosasseriasenlenguavulgar, lenguaquesólo parecíabuenapara “cuentosde hilanderuelasy mujercitas”! De esta tendenciaa redi-mir el vulgar nacenunosensayosde lenguamixta, a la vezlatina y castellana,ocios de varonestan sesudoscomo loscordobesesFernánPérezde Oliva y Ambrosio de Morales,sobrino del anteriory maestrodirecto de Góngora. La pre-ocupacióngramaticaly latinizanteeraunacaracterísticadelpensamientocordobés.

Aquí adquirió Góngorala primer noción sobre la posi-bilidad de cargarde latín la lenguaespañola. Sin dudalodiscutiríalargamentecon el gramáticoBernardoAldrete, supaisanoy de sus mismosaños. Y así armado,entró en lapoesía. Por una parte, fue descoyuntandola sintaxis, delo cual sacabaefectosy sorpresasmuy al gustode su sensi-bilidad, y que avecestambiéna nosotrosnos impresionan.2Por otra parte, comenzóa traer nuevaspalabrasdel latínal castellano,o bien a refrescarlas vocesdándolesun nuevobaño idiomático, acercándolasa la etimología,como cuan-do usael “ya” castellanoen igual connotaciónque el jamlatino. Estaaportaciónde vocablosnuevosesunade las con-quistasdefinitivas de Góngora. Versos enterosde Góngoraqueeranincomprensiblesparael nivel medio de sutiempo(como,porejemplo: “Fulgoresarrogándose,presiente”),sonya comprensiblespara todos. Acordaos de aquelsonetodeQuevedo,en queda la recetaparaserculto: allí apreciámosunacantidadde palabras(¡ y no es más queunaparte,seentiende!) aque Góngoradio cartade ciudadanía,seaqueél las usaraporprimera vez o queél lograranaturalizarla~sde modo definitivo. Quevedopretendíadetenerel cursode

2 Pido perdóna mis camaradasen Góngora,pero no creo en la eleganteteoríadel acusativogriego, que me parecemíabien un italianismo,así comosiento queson influenciasde la fonéticaitaliana algunasatrocessinalefasdeGóngora,cuandono sean efecto de la deshechapronunciaci6nandaluza,lacual tambiéndejó en Góngorasus rastrosde h aspirada.

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estaspalabras,plantándosecomo guarda aduaneraen lasfronterasdel idioma: fulgores,arrogar,joven, presentir,can-dor, construir,métricaarmonía,poco mucho,si no, purpu-racía,neutralidad,conculcar,erigir, mente,pulsar,ostentar,librar, adolescente,trasladar,frustrar, señas,pira, arpía,ceder,impedir, petulante,palestra,libar, meta,argento,al-ternar,si bien,disolver,émulo,canoro,líquido, errante,noc-turno,caverna,poro,etc.

x

Los comentaristasdel siglo xvii se preocuparonsólo de lasexterioridadesde Góngora. Lo que les importa es resolverla sintaxis, aclararla metáfora,explicar el lugar mitológi-co, y con estoquedancontentos. Acumulan autoridadesso-bre el texto de su poeta,en tantacopia y abundancia,quea vecesunaestrofade Góngoraparece,comentadapor ellos,unaenciclopediabrevede todala latinidad. Hastasospechoque le encuentranmerascoincidenciasfortuitas, y las acha-cana inspiracioneso imitacionesdirectas. Porqueen aque-llos tiemposel argumentode autoridadera tan respetadocomohoy es despreciabley hastavitando. Los panegiristasde Góngoraprocuranquitarleoriginalidad asu autor: exac-tamentelo contrariode lo quehoy haríamos.

Con todo, alguñavez he predicadoel humildeejerciciode volver aloscomentaristas,si realmentequeremossaberdequé trata Góngoraen ciertos lugaresde sus poesías. Perohayquesaber leer a los comentaristas;hay quesaberopo-nerles reservas;hay que pisar en ellos con cautela y conlevedad,porqueson comocaminitosestrechosmetidosentrelos tremedalesde una erudiciónfarragosay necia.

Yo sé que esteejercicio es cruel y ahuyentaa muchos.La alusióneruditaavecesaparecetan tramadacon el pen-samientopoético,quesi cazamosla alusión,de paso hemosdadomuerte al encantomismo de la poesía. Yo sé queelactual descuidode las humanidadesayudamásbien a gus-tar de Góngora,porque obliga a pensarde nuevoen fenó-menosque ya teníabien catalogadosel viejo Rengifo, y abuscaren símiles matemáticossobrela tangentey la cuartadimensiónlo queya tenía un nombresecoe inexpresivoen

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la PreceptivaPoética. Yo sé queel olvido de la Antigüedadayuda también a gustar de Góngora, porque, a lo mejor,creemosbogar en un mar indeciso de palabrashermosas,con una emociónsemejantea la que nos procurala poesíasimbolista ¡y en realidadel poetano hacemás querecordaruna fábula antigua, o referirsea algún tópico clásico queya para nada nos interesa! Es muy sinceroel argentinoBorgescuando,leyendocierto sonetode Góngorasobreunamanecer,y tras de entregarseal deleite de la primera im-presión, exclamade pronto, al descubrirel revés de la ur-dimbre erudita: “Aquí de verasno hay un amaneceren lasierra,lo quesí hayes mitología. El sol es el doradoApolo,la auroraes unamuchachagreco-romanay no unaclaridad.¡Qué lástima! Noshan robadola mañanitaplayerade hacetrescientosañosqueya creíamostener”.

Huyendo de este escollo, otros, como Gerardo Diego,quisieranentregarsedel todoa l~sugestiónactualde las pa-labrasde Góngora,y hastaarrancaraisladamentelos versosdel conjunto, aun con sacrificio del sentido, para disfrutar-los en sí mismoscomounariquezanatural,como se disfrutade una ilusión ópticaaunquesepamosque nos engaña.Talprocedimiento,queél llama “el escorzode Góngora”, peli-groso para los incautos y poco recomendablecomo norma,aél, que es verdaderopoeta,va a prestarleunadoble utili-dad: primero, va a provocaren él inspiracionesy manerasde poetizar; segundo,va a convencerlode la inmensacua-lidad gongorina,cualidadelementalde toda poesía,que esla belleza física, el encanto verbal, el buen material conquela obra estáhecha.

Y estedescubrimientono es nimio: acaso este atractivofísico seala causade que Góngorasedujerahastaa aquellosque lo repudiabancon abundantesrazones:por ejemplo, a$ascales.Cuando,por respetosde doctrina,Menéndezy Pe-lavo se creyó obligado a condenara Góngora,no pudo di-simular de paso lo bien que lo entendíay lo mucho quele gustaba.

En el siglo xvii, los queatacabanaGóngorase explica-hanmuy bien: atacabansus amaneramientosexteriores. Losque lo defendían,si eransus comentaristastitulados, se ex-

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plicaronmuy mal; si eransimplesliteratos,peor, porqueseconformabancon exclamacionesy ponderacionesvacíasso-bre el Homero andaluzo el Cisne del Betis. Y es que lascosasde la sensibilidadno son fáciles de defender.

El propioGóngoranuncaquisohacerun manifiestopoé.tico ni explicar lo que se proponía. (Ahora recuerdoqueelsolo hechode escribirun hermososonetofúnebrea la muer-te del Greco tiene algo de manifiesto estético.) En ciertacarta a Lope de Vega pareceque levantael velo, ¡ y apenasdejaentenderqueel placerde investigaren lo oscuroformaparte del placerestético,y que nos hace el bien de avivar-nos el espíritu puestoque,por decirlo así, la poesíaqueco-mienzaen el poetasólo se completadentro de nosotros! Nies estotodoelgongorismo,ni tampocole esprivativo; peroesbuenotenerlo en cuenta.8

Poconosha orientadoel parangón,puestotana la moda,entreGóngoray Mallarmé, si no es respectoa que ambossonpoetasde esapoesíaposteriora la palabra,en cuyape-nosaascensiónambospersistieronhastair muchomás arri-ba de la aceptacióngeneral. La oscuridadde Góngorasedesvaneceen cuantose explica la alusióneruditay se des-haceel nudo de la sintaxis. La de Mallarmépersistiríaaunsometiéndolaa igualespruebas(lo hanhechoCamille Soulay Emilie Noulet) porqueesunaoscuridadde intención; por-que,como él decía,ha queridodevolversuconfusión a lascosas,ponerlasotra vez en el estadoconvulsoy vagoen queel alma las recibe, antesde que saltensobreellas los mol-des lógicos.

Tratemosde apretarel problema,y de ver a Góngora,francamente,con los ojos de hoy. Dice bien el irreprocha-ble DámasoAlonso: Góngoraesel gran poetaespañolde latradición grecolatina;pero no es el poeta, no es ya nuestropoeta. Su filosofía de la vida nos sirve de muy pocacosa.Góngora,apartede que nos separade él todo un latido dela concienciahistórica,no es un poetadel espíritu: es unpoetaparalos sentidos. En él encontraremossecretosy de-leites técnicos, placeresde forma, nunca estremecimientossentimentalesni altas orientaciones. Debemosestudiarlo,

$ Esta doctrina apareceya en El cortesanode Castiglione

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pues,como a un objeto de exclusivay pura contemplaciónestética.

La revolucióntécnicaenqueGóngorase comprometeacu-sa unafatigaen la sensibilidadde su época. Comotodóslosgrandesinnovadores,Góngoraes al mismotiempoun remate,una liquidaciónfinal. Laspalabrasse vienengastandocomocantosrodados.Ya no expresannada,o resbalansobrenues-tra atenciónsin soltar unadescargaeléctrica suficiente. Elpoeta,pararemediarestetorpor, vuelve a investigarpor sucuentalas impresionesde las cosas,y comunicatambiéna lapalabraunatenuemodificación. Por unaparte,atacael ob-jeto de un modo desviado,en equívoco,en circunloquio, enperífrasis,dejandocaerel sustantivocomounaasarota queya no nos sirveparaempuñarel jarro; y el oyenteentonces,solicitado por la agresióninesperada,reaccionaante ella,acudea apoderarsedel objeto propuestoa su codiciamen-tal; en suma,vuelve asersensible. Por otra parte,el poetaempleala palabracon cierta malicia: la desvíaun poco dela declinaciónhabitual,la imantahaciala derechao hacialaizquierdade sus significadoscorrientes,con lo queconsiguepicarde nuevoel paladar,dandoal manjarun nuevosaborconlas especias.O bien simplementeel poetamandala pa-labra a un lugar inesperadode la frase,cambiandoasí lagravitaciónde los pensamientosque,al desordenarsey reor-denarse,despiertande susueño. Finalmentela elipsis, sal-tandosobrelos estadostransitivos,a la vez que apresuraelritmo y nosmantieneenla guardiadelsobresalto,asealasve-redasde la lenguay las limpia deaquellaredundantebrozaquela incuria de todoslos díasdejabacrecer.

Estarevoluciónestéticapudooperarsede muchosmodos.Quevedo,ya lo sabemos,la emprendíatambién,aunqueporotros caminos. Lasarmasconquela emprendeGóngorasonlas armasde la sensualidad.La poesíade Góngoracaminasobre las cualidadessensorialesde los objetos,y éstaes lautilidad que le prestala perífrasis,cuandono es exclusiva-menteerudita.

Poetade la sensualidad,Góngoraes un gran simplifica-dor. Enamoradodel color, lo reducea unos cuantostonosfundamentales;construyeunaheráldicadel color. Yasesabe

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cuánto le gustabacombinarel blanco y el rojo. Los objetosmismosse agrupanparaél en categoríaspoéticas. DámasoAlonso ha enumeradoagudamentetodo lo que Góngorare-sumebajo la palabra“oro”, la palabra“nieve”, la palabra“cristal”: —Acis, fatigadoy sediento,llega hastauna fuentejunto a la cualhay unaninfa dormida:

Su bocadio —y sus ojos— cuanto pudo,al sonorocristal —al cristal mudo.

El sonorocristal es el agua,a la que se le da la boca;y el cristal mudo es la piel blancade la ninfa, a la que sele dan los ojos. A travésde estos comunesdenominadores,Góngorapuedehacerescalasde virtuoso y descolgarseen-tre varios términosdistantes. La mitología representaparaélunatipificación de las cosasnaturales,despojadasya de loaccesorioy trasladadasa un nivel más alto de dignidadmental.

Se sientenaturalmenteinclinadoausarcon profusióndelas piedraspreciosasy de las flores —esmeralda,rubí, dia-mante,jazmines,alhelíes,claveles,violas— porquela piedrapreciosay la flor vienenaserunasíntesisde color y de ob-jeto, en sumobrillo, sumapureza,sumarigidez o sumablan-dura,unacifra rotunda,un escudoen quela naturalezaabre-via susarmas.

En su anhelode fijación o cristalización,hastaa los ada-gios refieresusmetáforas,siemprequeseanadagiosde nobleestirpelatina, y lo mismo las refierea los objetoscientíficoscapacesde servir comopoio o centro ideológico.

Y la mismavelocidad,ansiade síntesiso fuerzade pre-cipitaciónhacia lo absoluto,le lleva siemprea la imagensu-perlativa,al excesohiperbólico que—hay quedecirlo— 1~aleja ya de nuestrogusto. Tambiénlo alejael excesivore-cargoornamental,que es ya “más siglo XVII queXVI”, y aunsu anhelode estereotiparla realidadconstantemente,de cm-balsamarlabajo los perfumesy aceitesde unatradición yamortecina.

En cuanto a la musicalidad,nos lleva desdelos campa-nilleos de los pequeñosmetrosdanzanteshastael rumor de

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órganode las octavasy las silvas; y unasvecesnossolicitaabailarconsuspiesmedidos,y otrasnosembriagacomounanubede sonoridadcambiantey difusa. Como antesha fija-do en dos o tres toquesmetálicosla atracciónde los ojos,paraque no se dispersemás,ahoratambién logra Góngorafijar la atraccióndel oído medianteuna serie de recursos:seapor los ritmos, seapor el ruido de la palabra,ya por laaliteracióno reiteraciónde sonidos,ya por el acentode quehacependerel versotodo; por lo queconciertay por lo quede propósitodesconcierta,y hastapor esamelodíasintácticaen que se trabauna cesurao articulaciónde un verso conlaotra, se ensartanun versoy otroverso,unaestrofase acer-cao se apartade la que le sigue,y todo el poemaadquiereun compásexpresivo,cambianteo fijo, en avenidao en flu-jos y reflujos,continuoo en sucesivosoleajes.

Hemosdicho que la primer seducciónde Góngoraes elmaterial físico de su obra: las palabrascon que cuenta,yla maneracomo las casa;la buenaarcilla, y la buenacoc-ción. Aparte de estevalor físico, puro y “deshumanizado”,las palabrastienen en Góngoraun contenidogustosoparalossentidos: los reinosde la naturalezadesfilanen ellas comoen los cuadrosminuciososde Brueghel: lo minera!, lo vege-tal y lo animal, tan sensibilizadoya todo en aquellapoesíacomo hoy apareceen las experienciascientíficasde JagadisChandraBoose;el aire, el fuego, la tierra y el agua,todobañadoen claridadesy luminosidadesradiantes,cuandonobajoel relámpagode dosfu!guritasquecon unaclavael ob-jeto real y con la otra producesu instantáneametamorfosispoética. Desdeel día en queAdán pusonombresa los entesde la creaciónparaapoderarsede ellos por medio del len-guaje,la sumasensualidadhumanaes la palabra.

Al comenzare! siglo, profundoseruditoscomo Foulché-Delboscy Thomaspreparabanel material crítico quehabíade permitir la revaloraciónde Góngora. Pero Góngoraes-tabatodavíatanpoco ala vista,queun sabio norteamericanopudoescribirun tratadosobreOvidio en Españasin mencio-nar una sola vez al maestrode los ovidianosespañoles.Al-gunosalzábamosvocesclamantesen desierto.Góngoraseguía

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desterrado.Hoy vuelve su Musa,y la traenen triunfo hom-bros másrobustosque los nuestros:ocasiónparasaludarlacon aquelversoen queel poetaconcentratodala experien-cia de sussentidos,llenosdevoracidady placersagrado:

¡Goza, gozael color, la luz, el oro!

BuenosAires, 14-V1-1928.

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LI. LO POPULAR EN GÓNGORA

EL TRASLADAR el vocabulariopolítico al campode la litera-tura, aunqueaclare provisionalmentealgunosconceptos,seprestatambiéna algunasconfusiones.El decir, por ejemplo,queen la literaturahay unaaristocracia,una burguesíain-termediay un tercerestadoo estadollano, sin dudaexplicael fenómenoa grandesrasgos,pero también perturba unpoco sucomprensión.Aquí habríaqueentenderpor aristo-cracialas cimasexcelsasde la literatura,aquellaregióndon-de se desenvuelvenlos artistasque,por el caudalelaboradode su culturao por las condicionesmismasde la expresióndepuradaaquehanllegado,puedenaprimeravista parecerlos menosaccesibles,los esotéricos,los queviven dentrodelfuero cerrado. La burguesíamedia la compondríanlos es-critoresque,grossomodo, podemosllamar del tipo periodís-tico, todosaquellosquesemantienenen contactogeneralconpúblicosabiertos. El tercerestadolo compondrían,en suma,los llamadoscantoresanónimosy el pueblolector. Peroen-tre estamasade lectoreshay puebloverdaderoy hay unaenormeporciónquecorrespondemásbien a lo queverdade-ramentese llama la burguesíapolítica. Los escritoresquesólo de muy mala ganame resuelvoa llamar aristocráticosno tienenpor quéseraristócratasen el sentidopolítico de lapalabra.Al contrario,esde constanteexperienciaqueel arteeruditose comunicaconel pueblo,lo busca,lo solicita,se ins-pira enél como Goethepartía de las pequeñascomediasde“títeres” parallegar ala profundaconcepciónde su Fausto.Grandespoetasquesona la vez humanistasconsumadoshandejado,porunaparte,poemasde excelsorefinamiento,y po:otra,~ehaninclinadoconamorosacomprensiónhaciael folk-lore,buscandoen la inventivapopularraícesde inspiracióny asuntode gustosoestudio. Es muchomásfrecuentequeelescritormedio se desentiendade lo popular, en su afán dellegar aserun verdaderoliterato. Con hartafrecuencia,eleruditoseentiendeconel pueblodirectamente,y el interme-

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diario de la semicultura,el queexplotaa los otros dos,que-da eliminado. El prócer Marquésde Santillana,maestrodela serranillaespañola,recogíacuidadosamentelos refranes“que dicen las viejas trasel fuego”. El eruditoJuande MalLara, en sus Días genialeso lúdicros, recopilabay describíalos motivosde los juegospopulares.Y todala literaturadenuestralenguaestállena de confortantesejemplosparecidos,porquees característicode la culturaespañolael traer con-sigo un acarreode popularismomás abundanteen generalqueel quehan logradoincorporarotrasculturasoccidenta-les. Quienno se penetrede esta inspiraciónde popularismo,no entenderánuncala historiade la literaturaespañola.

Entre los capítulosde lo quepodemosllamar la guerraliteraria en España,vemosalternar al encopetadocaballeroFerránManuel de Lando con Juan Alfonso de Baena,queera un pobrejudío converso,clasedesdeñadaen aqueltiem-po. Y veremosalternarmástardeal nobleseñorGómezMan-riqueconAntón de Montoro, queno pasabade ser“un cual-quiera”, un sastreremendónpor más señas. La literaturaanulael sentimientode clase. Si algo,en nuestro ilustre donJuanRuiz de Alarcón, incomodabaa los populacheroscome-diógrafospeninsularesdel siglo xvii, eranprecisamentesushumos de señorcriollo, al fin aristócrataprovinciano quetodavíatraíaun tanto atrasadassus nociones.

La grancreaciónde la literaturaespañola,la Comedia,queempezópor serun refinamientocortesano(bien que laformateatralhayapartido dela liturgia eclesiásticay los pe-queñosautossacros,transformadosluegoen representacionespúblicasdesdelas carretasde las ferias), acabópor serunaexpresióntanpopulary tan vital de la época,quecon razónse la ha comparadoal periodismomdderno. Cuandoya lascaracterísticasde la literatura llamadapopularo épica handesaparecidoen Europa,todavíase las descubreen España,operandodentrode las formasdel arte culto. Así, por ejem-plo, la tradiciónverbal,lacomunicaciónoral y de memoria,desdela bocadel recitadorhastala orejadel auditor (comose aprendenlos cuentosen el campo,y en la infancia), sesigue usandoen la literaturaespañolaen plena épocade laimprenta. Entreel público de la Comedia,se deslizabanlos

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“memorillas”, encargadosde aprendersede coro lo que es-tabanoyendo, para despuésllevarlo rápidamenteal editoro al impresor,quieneshacíannegociocon la ventadel libroaespaldasde los autores. ¿Quémás? El genuinorepresen-tantede la poesíaeruditaespañola,el culto por antonoma-sia, don Luis de Góngoray Argote, tieneen su perfil abun-dantesrasgosde poetade tradición oral: se pasóla vida sindar a la imprentamásquealgunascontadaspruebasde suobra, en antologíaspara las cualesera solicitado,y suobracorríamanuscrita,tal comola recogíande suslabios susami-gos y admiradores,a quienescadadía sorprendíacon nue-vas versionesdel mismo poema,al que nunca acababadedar forma definitiva. Sóloen sus últimos años,a instanciasde D. Antonio Chacóny Poncede León, y para hacerpre-sentede ellasal poderosoprivado CondeDuquede Olivares,se decidió adictar la colecciónde suspoesías,quenuncalle-garonapublicarseen conjuntodurantesu vida. Loseditoresde Góngoraseencuentran,así,a la vista de multitud de ma-nuscritosgongorinosllenos de variantes,muchasde ellas defuentelegítima,como se encuentranlos recopiladoresde can-ciones y temasde la feria y la plaza ante versionesdiferen-tes queandande bocaen boca. Así, pues,el cultísimoGón-gora tiene derecho,por tradición españolay por el modomismocomo trabajabasu poesía,aserconsideradotambiéncomo unavariante dentro del gran tipo de los poetaspopu-lares,apesarde las reconditecesy las alusionesmitológicas,clásicas,etc., con queempedrósu poesía,singularmentedu-rantesusúltimos años. Por otra parte,el hombreen sí es unejemplarde la cepaandaluzamáspopularquepuedadarse.Era aficionado abailes, cancionesy guitarras. Algunasve-ces hastalo persiguieronpor eso (y por suspoesíasburles-cas),puesera hombrede iglesia y tuvo desdejoven ciertasresponsabilidadeseclesiásticasante la Catedralde Córdoba.La travesurapopularlo invade por mil partes. Y aunquedeun modo generalse habla de suprimera épocacomode laépocasencillay fácil, y de su segundaépocacomode la épo-

• ca recónditay oscura,lo cierto es quea lo largo de suvidapoéticacultivó, de un lado, la acuarela,y del otro, el óleo,alternandoasí la poesíamásambiciosacon la de los temas

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másllanosy accesiblesatodoelmundo. No seha hechoaúnelverdaderoestudiode lapartepopulary hastadialectal quehayen sulengua. Cuando,en uno de susmáseruditospoe-mas, el Polifemo, dicequeel mar siciliano “el pie argentadeplata alLilibeo”, hayquesaberqueel pleonasmo“argen-tar de plata” le vienede sulenguapopularcordobesa;por-queen su Córdobanatal habíauna calle dondetrabajabanlos argentadoreso plateadoresde chapines,y estosargenta-doresse seguíanllamandoasí aunqueavecesno plateaban,sino doraban,los chapinesde las señorasde la ciudad. Demodoque indiferentementese decíaargentarde plata o ar-gentarde oro los chapines. No de otra suerteel poetadecla-ra, en burla, que, rondandoa una dama,su perro lo tomópor esquina

y alzando la piern&..me argentóde platalos zapatosnuevos.

Por los tiemposde Góngora,se considerabancomo for-masheroicas,propiasparalos asuntosde seriedady trascen-dencia,las estrofasen queentraban,soloso combinadosconotros, los endecasílaboso versosde oncesílabas. (Puesha-bíancaídoen desuso,parasólo resucitarfrancamenteen elsiglo xix, los versosmáslargos,los alejandrinosde catorcesílabas,queya usabanen siglos anterioresel MaestroGon-zalo de Berceoy los demáspoetasllamadosde “clerecía”.)Y se considerabanformas menoscomprometedoraslas com-binacionesestróficasde ocho o de menossílabas. Góngoranos ha dejadoun inmensoacervo de estasformasmenores,más adecuadasal tema de poca trascendenciay al asuntomenosambicioso;desdeel romance,queperpetúasoberbia-mentelas tradicionesdel poema épico,hastala seguidilla,pasandopor las letrillas y otras formasgraciosasde la mi-niatura. La décima,por suparte,ofrececiertaspresuncionescortesanas,en virtud de suatavíomásriguroso,aunqueluegose ha difundido muchoentrecampesinosamericanos.Mien-trasen las formasheroicasel poetabuscabaexquisitecesdeexpresióntan remontadasquellegabaa construirnuevaspa-labrascastellanizandolos términoslatinos,en las formasme-noresabríalas ventanasal aire de la calle, y recogíalas

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manerascoloquialesdel vecino y de la vecina, como esospintoresque incrustanen sus telasvalientementela hoja deun árbol o un pedazode papel de periódico. Es como unalardede digestión estética,semejanteal de Rubén Darío,cuandoennobleceen un versoexcelenteel nombremáscaseroy vulgarqueexiste:

FranciscaSánchez,acompañamé

No lo consiguetodoel quequiere.No todoel quelo desealograsubir atemperaturaartísticael metaldel pueblo. Hacefalta una electricidadespecial,un especialtemple poético.Así, no sólo esverdadquemuchasvecesel poetaeruditoseacercaal pueblo,sino que,además,haynotaspopularesalasquesólo puededarpasaporteartísticoel poetaerudito.

De modo queen estospoemasmenoresesdondetenemosqueespigarsobretodo las manifestacionesdel popularismoen Góngora. Y desdeluego,hayuna cuestiónde fondo: elpoetatiene sensibilidadpopular,modo de serpopular. Locual es perfectamentecompatiblecon unamanerade precio-sismo,con el afánde estilización,queno esmásque la apli-cación de un sistemadecorativoy de ciertasreglasde eco-nomía. Así se ve claramenteen La Gitanilla de Cervantes,que por un lado esunapiedrecitadel arroyo y por el otroesuna joya labrada. Por popularno entiendodesaseadoyfeo. Hay unalimpiezay un despojoen lo popularquepue-den serejemplaresde todaelegancia.

Modo de serpopular, sensibilidadpopular, gusto natu-ral por las cosasde que gustael pueblo,maneraespontáneade andarentrela gentehumildey no sentirseapartede ella.Y hasta,en los momentosmásdescuidadosde,su poesía,supoquillo de ramploneríaconscientey decomadreoen casadevecindad,rasgosestosúltimos queno handejadode chocarlea Ortegay Gasseten el cultísimo Góngora. Que si los con-fites de las monjas,que si la reciénparidaquesale a misa,que si las andanzasde la hija de doñaFulana .. En suma,un ambientede costumbristaburlón, algo tiernoy algo can-dorosoalgunasveces.

Bastarecorrerlos primerosdiezañosde supoesía(que,estadísticamente,representanalgo menosde la terciay algo

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másde la cuartapartede su obra) parasentirseabrumadoante la abundanciay la exhibición de hábitospopularesdequeda muestra;antela cantidadde imaginacionesy preocu-pacionespopularesquedejallegar hastasus versos;antelasnumerosasescenas,estampasy figuras popularesque desfi-lan por entre sus “sílabascontadas”. Claro queestono hasido privilegio de Góngora,y queotrotanto acontececon mu-chos poetasde la gran épocaespañola;pero es interesanteseñalarloen Góngora,primero,porqueno lo esperabade élquien, sin conocerlo,sólo lo teníapor maestrode exquisite-cesy artificios sublimes;y segundo,porquepocospoetashanllegadoa usarmásvivos coloresen supaletapopulary po-cos han logrado en estoscuadros—que pudiéramosllamarcallejeros—tantagraciay tantosaciertossintéticos.

Ya me figuro que a la mentede los entendidosen Gón-goraha acudidoel recuerdode la “HermanaMarica”, dondetanal vivo se pintanlas diversionesy hastalas bellaqueríasde los chicos en día de asueto.

No irás tú a la amigano iré yo a la escuela.

La niñavestirácorpiño, saya,cabezónbordado,toca, albane-ga; al niño lo vestiránde camisanueva,sayo de palmilla,media de estameña,la montera que le dio la abuelaporPascuas,todoprendasmodestas.Llevará el estadalrojo queun vecino trajo de la última feria. Su tía, la ollera, despuésde misa, les daráun cuartoparasus golosinas. Comprarán—quenadie se entere—chochosy garbanzos.Él jugaráaltoro en la plazuela,mientrasella juega a las muñecasconotrasniñas del barrio, entrelas cualesno podíafaltar unatuerta. ¡A ver si madrequiere prestarlas castañuelas!Otra,al son del adufe,cantaráaquellatonadaque dice:

No me aprovecharon,madre,lasyerbas.

Él se fabricaráun disfraz de papelteñido en el jugo de lasmoras, librea y caperuzacon plumas,con las plumas delgallo queanaranjearonenla huertael díade Carnestolendas.(Porqueestasreferenciasconstantesa las fiestaseclesiásti-

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cas,la Pascua,las Carnestolendas,marcabanentonceslos hi-tos de la vida del pueblo,comohoy se dice “cuandolas últi-maselecciones”o “cuandola pasadahuelga”.) El niño haráunabanderaconunacañay dosborlas;albastónquele hacede caballo,lepondráunacabezade guadamecíconunasrien-das,y entrarápor la callehaciendocorvetasd~notros treintade la vecindad. Y luegojugaráncañas,un simulacrode tor-neo,paralucirsedelantede Bartolilla, la hija de la panaderaque suele darle tortas con manteca,y a vecesse escondecon él para ensayarsus primeros tanteos amorosose in-fantiles.

En la pieza a que sirven de estribillo las frases“bienpuedeser— no puedeser”, cruzaun desfile de situacionesdondees fácil descubrirlos rasgospopulares.Así aquelpa-saje quedice:

Que la del color quebradoculpe al barro colorado,

bien puedeser;masqueno entendamostodosque aquestosbarrosson lodos,

no puedeser.

Donde se alude,con picarescaintención1 y haciendoburlasde la falsa doncellaqueachacalos rastrosde sus desmanesa causasmásinocentes,a la costumbrede comerbarro,quetampocoes desconocidaen México, dondehay criaturasafi-cionadasal jarrito de Guadalajara.Estacostumbreocasio-nabapalidecesy opilaciones. Cierta opilación podía serlode veras,o serun embarazoque se trata de disimular. Yadice un viejo cantar: “Niña del color quebrado,— tienesamor o comesbarro.” Como la medicinacaseraes otro delos temasdel popularismoenGóngoray otrospoetasde aqueltiempo, de una vez diremos que la opilaciónse curabacóninfusionesde “flor de acero”. Lope de Vega juegacon eltemaen su comediaEl acero de Madrid. Y de tal manerale acudíanaGóngoralas quehe llamado imaginacionespo-pulares,queen la primeraversión del Polifemo,poemadeartemayory estiloexquisito, se dejóllevar por la costumbrey usó una metáforaequívocapara decir cómo el acero,al

1 “Lodos de aquellospolvos.”

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mondarla cortezaamarilla de la fruta, la curadel color quele ha dadola opilación:

.la opiladacamuesa,que el colorpierdeamarillo,~ probandoel acerodelcuchillo.

Estepasajedesaparecióen la versióndefinitiva, puesel crí-tico Pedrode Valencia le hizo ver a Góngoraque semejantejuego de palabrasy alusióntan caseraeran impropios delestilo heroicode su poema.

Otro pasajede la sátiraa que me vengo refiriendo diceasí:

Que se precieun don pelónque secomió un perdigón,

bien puedeser;mas quela biznagahonradano diga que fue ensalada,

no puedeser.

Esto, incomprensibleparael lectormoderno,debetraducirseasí, en la pobre lenguade nuestrosdías: quese jacteun po-brediablo de que,comiendoen su ricamesaalgún pato,per-diz, u otrapiezade cazaque se cobracon perdigoneso mu-niciones,sele incrustóun perdigónen unamuela,bienpuedeser; pero no puedeser que no nos descubrala jactanciaelhonradolimpiadienteso biznaga,haciéndonosver quelo queteníaen la muelano eramásque el restode una humildeensalada.

Queseamédicomásgravequien másaforismossabe,

bien puedeser;masque no seamásexpertoel quemáshubieremuerto,

no puedeser.

Dondeencontramosla muy populardesconfianzacontralosmédicossabihondos,temamolierescoque apuntaen muchasotrassátirasgongorinas.Y nosdespedimosde estaletrilla,no sin quesenos grabeen la sensibilidadaqueltoquecillode andaluzjaranero:

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Queuna guitarrilla puedamucho,despuésdela queda,

bien puedeser;másque no sea necedaddespertarla vecindad,

no puedeser.

La letrilla “Ándeme yo caliente— y ríasela gente” esya de todosconociday hastala echana perderen recitacio-nesescolares,por lo cual bastaráaludirla: pequeñocuadrode contentamientoburguésun tanto cínico; pero que,siendoburgués,era popularparaaquel tiempo, pues la burguesíay susentidodela vidano gobernabantodavíalas sociedades,sino que representabanun estadolatente de rebeldíacontralasclasesquetratabandel gobierno,delmundoy susmonar-quías,quecomíanmil cuidadosen doradavajilla, quebus-cabanlas aventurasdelcomerciobajonuevocielos,etc.,mien-trasel modestovecino se quedabaen casadisfrutandode supancon mantequilla,sunaranjaday aguardiente,su morci-lla querevientaen elasador,sucharlajunto albraserodondeseasanlas bellotasy lascastañas,sucantodel ruiseñorsobreel chopode la fuente...

Es unapequeñaobramaestra,de artesatíricoy apacible,aquelromancequeempieza:“Ahora queestoy despacio—

decir quiero en mi bandurria”,en queel poetase quejadelas fatigasdel amory comparasustormentosactualesconlapasadafelicidad:

Libre un tiempoy descuidado,amor,de tus garatuzas,en el coro de mi aldeacantabamis aleluyas.

Salía luego de cazacon sus calzasde gamuza,llevando superroy suhurón,y ya disparabao ya cantaba:

del modo que se ofrecíanlos conejoso lasmusas.Volvía de nochea casa,dormíasueñoy soltura.

Jugabaen la botica, “dándosebuenaszurrascon el Cura yconelAlcalde”. Hablabande lasnovedadespúblicasdel día,

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las navesespañolasrumbo a Inglaterra,Gibraltar, el Japón,Flandes. Gobernabandesdeallí el mundo. Luego el poetadiscutíasobreLebrija y otros puntosgramaticalescon el Be-neficiado, queera doctorpor Osuna. Examinabansi era ono lícito comerespárragossin tenerbula especial. Hacíansuscomprasen la plaza. El poetaera padrede las vecinasy taitade sus criaturas:

Lavábanmeellas la ropay, en las obrasde costura,ellas poníanel dedaly yo ponía la aguja.

Y siguenporahí los equívocospicantes:

La vez quesemeofrecíacaminara Extrema-dura,entre las másricasde ellasmedabancabalgaduras.

A susdescripcionesno escapael rasgodelenamoradoque seanunciaarrojandounachinita al balcón de su enamorada.

En otro poemaposterior,dondese felicita de verseotravez libre de los amorososenojos, dice estascosastan sen-cillas:

Salgo algunavez al campoa quitar al almael moho. - -Unaguitarrilla tomoque comobarberotemploy comobárbarotoco.

El romance“Escuchadmeun rato atentos” nos da unapequeñadecepción,porquecomienzapor anunciar:

Del NuevoMundo os dirélas cosasque me escribieronen laszabras,queallegaroncuatroamigoschichumecos,

y cuandocremosquenos va a hablarde ios chichimecasdeMéxico, resultaqueel asuntosólo le sirve de pretexto paraunasátirageneral,comomástarde le serviráPersiaal autorde las famosasCartas.

Y finalmente,como cuadroo retrato,recordemosel pa-rangón de la “HermanaMarica”, el romancillo “Hanme di-

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cho hermanas”,en queel poetahacedonairesde sí mismo,al tiempoquedescribesu fisonomíay sus costumbres Él es,dice, un zote que se da buenavida. Y luego, entreboberíasy buen humor, se pinta a sí mismo quitándosetoda impor-tancia, pues es regla clásicade la sátira que el “yo” seasiemprecosacómica;no se haceni buenoni malo, dice sermáspobre que rico, másalegrequetriste, buenvecino,ena-moradoaunqueno al punto de dejarseexplotar, si no es encuestiónde versosy rimas; que se recogetemprano,porqueno es amigode riñasy oyó decira su abuelaque los de sulinaje sólo teníanunavida, por lo queconservala suya:

mejor queoro en pañoo peraen almíbar.

Añade queda poco crédito a las murmuraciones,

Porqueson (y es cierto,queel Bernia lo afirma) -

hermanasde lechenuevasy mentiras.

Confiesa que prefiere vivir lejos del mundanalruido;quepor la mañana,nuncapierde,comobuenmúsico,su lec-ción de prima; ni por la noche,como buen... ¡lo quesea!,su lección de sobrina; que con las lenguassabiasandaasíasí, lo mismo que en materia de astronomía,cosmografíay geografía;queentiendealgo de naipesy

sabealzar figurasi halla por dichao rey o caballoo sotacaída.

Y, en fin, un curade aldea muy medido a la talla hu-mana.

Cuandotiene que decir sus verdades,las dice, caiga elquecaiga,porqueno le duelenprendasni le importa sucon-dición de eclesiástico:

Cura que,en la vecindad,vive con desenvoltura¿para qué le llaman cura,si es la mismaenfermedad?

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Todaclasede imaginacionespopulareshallan su expre-Siónen lapoesíadeGóngora:guerrasy soldados,cárceles,ga-leras,tormentos,cautiveriosy redenciones,propios cuidadosde su tiempo; supersticionescomola de encendervelasparatenerhijos, quele sugierenmil burlaspicantesdel tipo areti-nesco;viudasconsoladasy compasivas,cuyasgravestocases-condenmuy dulces desvaríos;tercerasde amoresy zurcido-rasdevoluntades,oficio queencontrógraciasalos ecuánimesojos de Cervantes;armasy vestimentasy usosde caza,vena-tería y altaneríao caza de halcones;músicosde guitarra ybandurria;pulgasen la camadel soltero; miseriade posa-dasy ventas;convivenciade animalesy bestiasentrelas mon-tañasdeGalicia; juegosdebarajay otrosjuegos,el “triunfo”con el Alcalde y el ajedrezcon el Cura; murmuracionesypolitiqueosde rebotica, sobre las injurias del pirata ingléso las maravillasque se cuentande América;enfermedades,achaquesy alifafes de que tanto habla la buenagente,sinmiedo de nombrar las cosaspor su nombre: cólicos, toro-zones,pujos, flujos, cámaraso solturas,estanguria,malesde orina y todaunaescatologíasatíricaen que se le llama—valga el eufemismo—al pan,pan,y al vino, vino; horasde la ciudady rasgos callejeros;campanas,serviciosecle-siásticos,toquesde albay de queda;autosde la Inquisición;milagrosde quecorrela voz porel pueblo; disputascasuísti-casde leguleyosbaratos,de quienesha llegadola famahastael vulgo; cabalgadurasy monturasde briday de jineta (lasdosescuelasde equitaciónen aquellostiempos,comohoyhay“silla” y “albardón”); caballos,mulas, bestiasde tiro y decargacon suspelajesy sus mañas;la cocinay sus oncemilsecretos;lasmil y unanochesde la confiteríaconventual;lostrajes de la genteen los días‘de trabajo y en los días deholgorio y fiestasdel patronodel pueblo,todo ello trazadocon primor de miniaturista; el añode la seca,las cosechas;el eje de la carretaquepasagimiendopor el campo... Loscuentosy las alusionesfolklóricas andansembradospor to-das partes:las patrañasdel Rey querabió, el “día de San-tiñuflo”. Abundanlas locucionesy modosde decirfamilia-res: claro estáqueen aquellospoemasque,por su estilo, loconsienten. Así, en la “Hermana Marica”, para decir: “si

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haybuentiempo”, dice: “si hacebueno”; y paradecir: “po.drás bailar hasta hartarte”, dice: “podrás bailar tanto deello”. El sueñoqueno satisface,porbreve,es “sueñode gru-llas”. Comono se muerdela lengua,en un rato de mal hu-mor le grita aCupido,avoz en cuello:

De gallina son tus alas.¡Veteparahideputa!

Y lo mismollama al desdichadoZulemade suromance,cansadoél mismo de lo mucho que lo hace llorar: propiosrasgosde frescuraen quienparecíaresecoentrela erudicióny los secretosgramaticales;capacidadde lanzarla honradapalabrotagrosera,en quien se considerageneralmentecomoel parangónespañolde las “Preciosasridículas”. Véaseestepasaje:

Mas, hablandoya en jüicio,con haberquinientasleguas,las anduvoen treinta díasla señoraMelisendra.

Contemplecualquiercristianocuál llevaríala francesalasque el griego llama nalgasy el francésasentaderas.

Y que, despuésde esto, nadie hable de los melindres deGóngora.

En otra parte, cuandoDoña Alda calla algo que iba adecir, le ocurre la fórmula coloquial:

Más iba adecir DoñaAlda,peroa lo demásdio un nudo.

Más allá, paraatacarlas indiscrecionesquese le vienena la boca,usala llanísimaexpresión:“Cósanmeestaboca.”

Si el amordisparasu dardo sobreel pastorGalayo, elpoetaponela metáforaa la altura de su héroe,y dice queel amor, con un arpón, le ha “matado”, le ha hecho unamatadura“en la mitad de los lomos”. Y como el objeto desupasiónestáausente,“la terrible ausenciale comíamediolado”, frasepopularsi las hay,y máspopularaúnpor ser,

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no estereotipada,sino inventadaparael caso,de acuerdoconla invenciónpopular.

Si no quiés yerme difunto,

segúnpor ti me derriengo,

—dice el rústico—míramey verás quesoy de tal y cualmodo:

Que ayerme miré en un charco,y vi queera rubio y zarco,comoDios hizo un candil.

Un día le describesus amoresaun amigo:

Dejad los libros ahora,señorLicenciadoOrtiz.

Y paradecir que la mozade sus cuidadosno tiene el pelonegroni rubio:

El cabello es de un color,

queni es cuartoni es florín.

Como quien dice: “ni es centavoni azteca”. Y paradescri-bir los zapatosquecalzasudueño,vuelvenlos términosdeljugadorde albures:

Aunque,por brújula, quiero(si estamossolos aquí)comoa lasotadebastos,descubrirosel botín.

Expresiónquese refierea la muy conocida:“buscarlos piesaunasota”. Paradecirqueesla máshermosatrigueñaentretodaslasblancas,conreminiscenciasalomónicaquese injertaotra vez en la metáforade las monedas,exclamaasí:

Entre más de cien mil blancas,ella fue el maravedí.

Por esatrigueñael poetase iba empobreciendo:“Ya ibaquedandoen cueros— a la lumbre de un’ candil”; cuandotuvo que irse a la Corte, y en su ausencia,la hermosalo en-gañóconun traidor que,entreotrascosas,era “pesadocomopalo de Brasil”.

Los refranesandantambiéntejidos conlos versos:

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Mirad, bobas,que detrásse pinta la ocasióncalva.

Y los modismos,como “dárseleunahiga”, a cadaratoaparecen.La sustituciónpopulardel “lcuántosdías,cuántasnoches!”,por el “~quéde días,quéde noches,quéde meses,quéde necedades!”,recurrealo largodel romancillo:“Nobledesengaño”,en queun galán lamentasus trabajosde amorperdidos,agradeciendoel remedio a la traición que vino aquitarlela venda. Tambiénes coloquial la promesade “vol-ver paranunca”:

Mi vueltaserámuy breve,el día de SanCirueloo la semanasin viernes.

En materiade expresionesregionaleso casi-dialectales,ya he señaladoantesel “argentarde plata”. Si éstafueraocasiónde entraren análisismás ajustados,me sería fácilprobar el predominiodel “loísmo” andaluzen Góngora,loquecausala corrupciónde algunostextos en que el editorcreyó más correctosustituir la forma “loísta” original porla forma “leísta”, muchasvecespedante. Pero lo quesí po-demosdesdeluego notar, si es que no lo ha notadoya ellector en algunosde los versoscitados,es queen la silabiza-ción de Góngorase revelafrecuentementeque aspirabala“h” comolo haceel puebloandaluz:

Obra de arquitectogrande,más del pórfido lo bello,lo hermosodel filabre. - -A los que el aguadel Tormesbebeny la de Henares.- -Y a ver los cármenesfrescosque al Darro cenefahacen.- -A unagallardaafricana,tan noble comohermosa...

—Pues¿quéhacéisaquí?—Lo que esa puente.- -Entre hinchadasvelasel soberbioestandarte.- -

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Ni sé cuándola hablabanni cuándoreñíanpor ella...

Donde padecípeligrostan grandes,que juraríaque no mehalló la muerte...

La halla la lunay la deja el soL..

Sino más de cuatrocosasque sé yo que se cometeno se dejande hacerpor el decir de las gentes...

Los ejemplosson abundantísimos.Por dondese ve quehastaesta marcapopular imborrable le quedabaa Góngora: elmodo de hablarde suniñez,nunca alteradoa través de to-daslas experienciasde su cultura.

Que si vamosahoraa los motivos de cancióno dicho po-pular por él recogidosen sus poesías,o los queél mismoinventabadán~lolesde propósitoel aire de temaspopulares,la cuentaseríainacabable:

Dejadmellorarorillas del mar. -.No me aprovecharon,madre, las yerbas.-.Ándeme yo caliente,y ríasela gente...

Cuandopitos, flautas;cuandoflautas, pitos.-.Que se nos va la Pascua,mozas,quese nos va la Pascua.

Busquenotro,que yo soy nacidoen el potro.

Llorad, corazón,que tenéisrazón.

¡ Québien bailan las serranas,qué bien bailan!

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Entreel Góngoraculto y el Góngorapopular,hay a vecesun bizqueomanifiesto, como cuando,para ponderara unamujer, la llama “dulce y sabrosa”,connotoria reminiscenciade Garcilaso,y al punto se le disparala ponderacióncasera:“como nabo en adviento”. Alguna vez hasta se diría que,despuésde hablarun ratoen serio,se le alborotala travesuraque tiene adentro, se cansade “la nota torva”, que diríanuestroDíazMirón, y sigueel asuntopor lo risueño. Así enel ya citadoromancillo: “Noble desengaño”,despuésde cua-rentalíneasgravesmudael tono y dice de repente:

¿Peroquiénme meteen cosasde sesoy en hablar de verasen aquestostiempos...?

Peroel ejemplomáscaracterísticode estosbizqueos,porhaberllegadoaconstituirtodoun géneroliterario en la épo-ca (comose ve en el sonetoen solfa queQuevedocompusoalas recriminacionesde Dido,abandonadapor Eneas:“Si unEneillas viera, si un pimpollo”, etc.), es sin duda el trata-miento burlescode los asuntosde la fábula o la epopeya.Véase a este propósito el romance “Ensíllenme el asnorucio”.

En Góngora,este procedimientoadquieresingular inte-résparala crítica, porquedio en la flor de usarunaestrofao redondillaen serio y otra en burla, alternándolascon unefectogrotesco,comoen la fábula de Píramoy Tishe,poemaen que trabajócon mucha diligencia. Pero ya antes habíaaplicadométodosemejanteenel romance“Triste pisa y afli-gido”. No debonegar que,en estosejemplos,abordamoselpunto en queel vino de la travesurase le avinagraun poco,y en que la poesíagongorina,sin perdernunca interés téc-nico y literario, bajaun pocoen interéshumano.

El tema—queaquíno hagomásqueesbozarexaminan-do la primeradécadade la poesíagongorina,por la absolutaimposibilidadde extendermea todala obra—seprestaa undesarrollo tan tentador que mejor será,como en el poeta,echara lo demásun nudo.2

2 Así, nos dejamos fuera algunas frasestan singulares como la “poesía

215

No se nos olvide, antesde acabar,el rasgomás carac-terísticode Góngora,que fue el vivir unavida pobrey hon-rada. Al revés de otros grandesrepresentantesdel geniohispánico,que fueronde paso grandesaventureros,tenorios,espadachines,cortesanoscomplacientesaveces,o hastasacer-dotesqueno dudaronen servir de mediadoresa laslivianda-desdel poderosomagnatede quien eran validos, Góngoracuela su vida comoun aguasin rumor. Picardíaen el inge-nio, malicia sólo literaria, pero unaconductairreprochable:ni mujer raptada,ni destierrode la Corte, ni heridasmilita-res. Y, lo que es mejor, todo ello sin aspavientosde virtudy con una dignidadsencilla. Nada de teatralidado exhibi-ción. La vocaciónartísticay el amora las letrasse lo lleva-ban todo. La poesíafue paraél unafilosofía solitaria. Lospoetasvivían entoncesal amparode susmecenas.Dosprotec-tores tuvo Góngora,y con los dos fue desgraciado;porqueuno,el condede Villamediana—cuya figura parecíasedu-cirle como unaalegoríavistosaarrancadade un cuadrohe-roico—, murió de mala muerte,no sabemossi por atreverseaponersusojosen muyaltaparteo porel “pecadonefando”quele achacan;y el otro, el ministro don Rodrigo Calderón,un día cayódel favor del Rey, y —propio destinode losprivados—acabósentenciadoamuerte. Góngorafue fiel alrecuerdode ambos,y no tuvo miedode llorarlos en suspoe-mas. Yo no niegoqueunavida tan humilde seamenosgus-tosade trazarquelade un bribónpintorescoo la de un capi-tán glorioso. Pero,comoquiera,estahumildadlo teníamáscercade la tierra. HabíarecorridobuenapartedeEspañaenciertascomisioneseclesiásticas,del serviciollamadode “lim-pieza de sangre” (porquelas aberracionessocialesson muyviejasy no las ha inventadotodasel nacionalismoseptentrio-nal, comotampocoha inventadola quemade libros ni el ha-chadelverdugo);y sacópartidodesusenojososdeberesparatratar gentey conocerpueblo,usosy maneras.

Cuandopasede modael estudiara Góngoracomo meroejercicioretórico y se empieceacalarun pocomásen susen-negra”en Góngora. Ver: “Personajesnegrosen Góngora”, en la Cacetadel

Caribe, La Habana,abril de 1944.

216

sibilidad, todoel contenidohumanode suobra se apreciarámejor. Es unode los poetasquese hanplanteadoconmayordisciplinaestética,en un siglo de improvisadores,el proble-ma de la creaciónpor medio de la palabra.

BuenosAires, V-1938.

217

III. LA ESTROFA REACIA DEL POLIFEMO

1

Es BIEN conocidade los gongoristasaquellacartaen queel“Cisne cordobés”contestaa uno de sus detractores. Unicavez quenos expusosu estética,Góngora,autorizándoseconOvidio, defiendeallí la convenienciade lo embozadoy enig-mático,nuevo valor de la poesíaquepuedesumarsea losdemás Graciasaesto—vienea decirGóngora—,el poemano se quedamudoen el papely comodesligadode los lecto-res,sino quesigueviviendoy creciendoen la mentede quienlo recibe; éstecomienzaa participaren cierta medidade lafunción poéticacreadoray gana,además,aquel innegabledeleite queacompañaa toda investigación.1

La idea flotaba en el ambiente No necesitamostrazarsu historia.2 Sólo recordaremosalgunos datos, el primerode los cualessueleolvidarse. Los otros dos nos acercanyaa la obra de Góngora,por referirseaella directamente.

Desde 1528 cuandomenos, encontramostal idea en elCortesanode Castiglione,breviario de la época,libro cono-cido en Españaantesde ser impreso,y muy leído luego enla traducciónde Boscán(1534). Aquí apareceesta página(cd. Libros de Antaño,Madrid, 1873, pp. 81-82):

- que si las palabrashabladastraen consigo algunaescuri-dad, lahablano penetraen el corazóndel queoye; y así, ha-ciendo su camino sin serentendida,quedayana. Pero si enel escribir las palabrasescritasalcanzanuna pocade dificul-tad o, por mejor decir, una agudezasustancialy secreta,yno son así tan comunescomo aquellasque se usanen el ha-blar ordinario, dan ciertamentemayor autoridada lo que seescribe,y hacenquequien lee no sólo estémás atentoy más

1 Ver, en estetomo de Obras Completas,“Resefia de estudiosgongorinos”,pp. 84-111. Ante el eseandaloprovocadopor el Polifemo,Góngoraescribió tam-bien el soneto “Pisó las calles de Madrid el fiero..

2 Cf. L.-P. Thomas,Le ¡yrisme es la préciosité cultistesen Espagne,Halle-Paris, 1909.

218

sobresí, peroaunmejor consideray con mayorhervor gustadel ingenio y doctrina del que escribe; y trabajandoun pococon su buen juicio, recibe aqueldeleiteque hay en entenderlascosasdifíciles.

Carrillo y Sotomayor(t 22 de enerode 1611) sostiene,en su Libro de la erudiciónpoética,quela poesíano se hizopara indoctos ni para ingenios perezosos,y ajusticia a losincapacesde “cosasaltas y sutiles” —“los quesencillamen-te contaron”—conlacalificaciónde meros“versificadores”.3Lo cita el comentaristagongorino Pedro Díaz de Rivas ensus Discursos apologéticospor el estilo del “Polifemo” y“Soledades”y añade:

Causatambién obscuridaden las Soledadeslo gallardo yvrabo que pretendióel poetacon las transposiciones,porqueéstas(segúnQuintiliano, lib. 8, cap.2) obscurecenla oración.Ansí el no entenderlasno seráculpadel poetagalány levan-tado,sino de el floxo queno quiereconstruirlasy entenderlas.4

Pero con algo se ha de pagarel premio de la exquisitezy sutileza. Y todavíaen el siglo xviii, Luzáne Iriarte discu-ten si el terceto final del sonetoque Góngoradedicó a laHistoria Pontifical de Baviase refierea la inmortalidadqueda la imprentao a la caídade Icaro.5

A las dificultades del sentidose sobreponen,pues, enGóngora,las de carácterpuramentelingüístico, ya de voca-bulario o ya de sintaxis. La dificultad queaquíconsidera-mosse refiere al orden de las palabrasy acasoa una posi-ble sinécdoque.

II

Pronto hará cuatrosiglos y aún no nos ponemosde acuer-do. Paraserexactos,nuestroproblemasólo fue consideradopor los críticos del siglo xvii; despuéscayó en olvido porel temerososilencio en torno aGóngora—de suerteque lamisma edición Rivadeneyra,si bien fue hechacondetenidoestudioy cotejo, no reparó en esta cuestión—,y a mí me

3 Ed. de M. CardenalIrachetaen la Bibi. de Antiguos Libros Hispínicos,serieA, t. 6, Madrid, 1946, passim.

4 8. N. M., mi. 3906, ff. 68-91 y0, especialmente81 y0.5 Menéndezy Pelayo,Hist. de las ideasestéticas,t. 5, 1903, p. 197.

219

tocóresucitarelpunto y plantearlode nuevoel añode 1916.°A finesde esteañoy hastael 1921, colaboréconR. Foulché-Delboscparala publicacióndel ms.Chacón,publicaciónqueél dirigía desdeParísy yo ejecutabaen Madrid, a vista delpreciosocódice. Conservola correspondenciaqueambosnoscambiábamosentonces,sobretodo las cartasqueme dirigíaR. F.-D.; peronadahe encontradoallí sobremi actual tema,que lo es la octavaxi del.Polifemo. Lo queno es extraño,dadoque nuestraedición no habíade llevar anotacionesdecrítica literaria.7

Poco despuésintentéresolverla dificultad medianteunrasgo de la puntuación—como se explicaráadelante—,alprepararuna edición del poema.8 Pero, nunca satisfechodel todo, resucité la cuestiónen mi Correo Literario, Mon-terrey, queme llevé de Río de Janeiroa BuenosAires y dequealcancéapublicar catorcenúmeros,entrejunio de 1930y julio de 1937. Tuve la suerteentoncesde recibir dos co-municaciones:la unadel gongoristapolaco Zdislas Milner—desdeMont-Cauvaire,Normandía—, la otra del escritory catedráticoargentino Roberto Giusti (Buenos Aires, 23de octubrede 1931),coincidentéconla de Milner. Di cuen-ta asimismo del punto de vista propuestopor Lucien-PaulThomas,unode lospatriarcasdelgongorismomoderno.Perointerrumpí la publicaciónde Monterreysin recogerciertacartade AugustSoendlin (Cincinnati,8 de marzode 1937),

~ A. Reyes, “Los textos de Góngora”, en estetomo de Obras completas,Ap. n~1, pp. 51-2.

7 Obras poéticas de D. Luis de Góngora, New York, 1921, 3 vols. Al re-ferirme a la octavaxi, empleo,como los viejos comentaristas,la numeracióncorrida de las estrofas,de la i hastala LXIII.

8 Fábida de Polifemo y Galatea, Madrid, 1923 (Biblioteca de Indice,núm. 3), en especialp. 14. —Yo mismo reseñéestaedición; ver, en el pre-sentetomo deObras completas,pp. 155-8. Con lascorrecionesami edicionqueyo mismo señaloaquí,las queme señalaDámasoAlonso en la RevistadeFilo-logia Española, 14 (1927), 451.453, y las que discutí en Buenos Aires conArturo Marassoy con Pedro HenríquezUreña,cuandoesteúltimo preparabasusCien de las mejorespoesíascastellanas(A. Kapeluszy Cia., BuenosAires,1929), tengo mis ejemplaresde uso personalanotadospara una probablere-impresión. Prescindode un par de observaciones al ms. Chacon contenidasen el prólogo de B. Alemanyy Selfa, Vocabulario de las Obras de D. Luisde Góngora y Argote, Madrid, 1930 (pp. 8 y 12),) libro ya definitivamentejuzgado por Dámaso Alonso en la misma Revistade Filología Española, 18(1931), 40-55, y en La lengua poéticade Góngora, Parte1, p. 77, nota 1, enlas dos ediciones(Madrid, 1931 y 1950).

220

omisiónqueahorasubsanaré.9El enigma-como en la teo-ría estéticacitadaa los comienzos—ha seguidogerminandoen la mentede los eruditos. Don Alfonso MéndezPlancartepublicabaunaseriede Cuestiúnculasgongorina$ donde,re-firiéndosea la interpretaciónde DámasoAlonso, proponíaa suvez la suya. Finalmente,DámasoAlonso, el másauto-rizado de los gongoristascontemporáneos,ha publicado suinterpretación,quevienea reforzara Milner.1°

III

Hemosdicho queel punto fue ya discutido entrelos comen-taristasdel Seiscientos. Si acaso desataronel nudo, comoalgunoslo pretendieron,ninguno quiso revelarnossu secre-to. Pellicerescribe:1’“Muchos doctosadvirtieronadon Luisqueenmendaseesteverso [el 5 de la octavaxi] - - - Nuncale quiso dar segundaesponjadon Luis: yo cumplo con ad-vertillo”. Y Martín de Angulo y Pulgar (si es que algúncrédito le quedatrasel juicio aque lo ha sometidoD. A.)12se jacta de construir la consabidaoctavasin la menor difi-cultad, y desafíaa Cascales,ya que se ha erigido en censorde Góngora,a quehagaotro tanto.18 Pero no nosda mayo-resluces.

Tenemos,pues,que conformarnos,por ahora, con lasinterpretacionesmencionadas.Desdeaquíconfiesoquetoda-vía me hallo indeciso. Me esforzaré,al menos, por haceruna exposiciónobjetiva de las diferentesposturas.

9 En adelante,usarélas siguientesabreviaturas:D.A. (DámasoAlonso);Z.M. (Zdislas Milner); R.G. (RobertoGiusti); Th. (Lucien-PaulThomas);A.S. (August Soendlin); A.M.P. (Alfonso MéndezPlancarte);A.R. (AlfonsoReyes).—SobreZM., Monterrey, núm. 6 (oct. de 1931), pp. 4-5; sobre R.G.,ibid., núm. 8 (marzode 1932), p 2; sobreTh., D. Luis de Góngoray Argote,París [1932] (“Les Cent Chefs d’Oeuvre Étrangers”),ibid., núm. 10 (marzode 1933),) p. 3. (El libro de Th también ha sido reseñadopor D.A. en Re-vista de Filología Española, 19, 1932, 196-197, aunquesin tocarel caso de laestrofa xi.)

10 “Monstruosidady bellezadel Polifemo”, conferenciade D.A. en El Co-legio de México, 15 de noviembrede 1948,y Poesíaespañola:Ensayode méto-dos y límites estilísticos,Madrid, 1950, pp. 331-418. El artículo de A.M.P., enel diario El Universal, México, 10 de enerode 1949.

11 Leccionessolemnes- ., 1630, col. -73, núm. 4.12 “Temas gongorinos”, en la Revistade Filología Española, 14 (1927),

en especial: “III. Crédito atribuible al gongorista D. Martín de Angulo yPulgar”, pp. 369-404.

13 Epístolassatisfactorias-.., Granada, 1635, f. 8 r°-v°.

221

Iv

Textode laestrofaxi, segúnelms. Chacónque,parael caso,coincidecon las leccionesusuales:‘~

Erizo es el zurron de lacastaña;1 entreelmembrillo o verde o datilado,De la manzanahypocrita, queengañaA lo palido no: a lo arrebolado;1 de laençina,honor de la montañaQue pauellonal siglo fue dorado,El tributo, alimento, aunquegrossero,De el mejor mundo, de el candor primero.

En suma,

queel zurrón (del pastor)servíatambiénde “erizo” o “zurrón”(natural)no sólo a la castaña,sino a otros frutos: antetodo,a la manzana.. - (a laquela naturalezano selo concedió) - . -Lrnginar queen el primero y tercercaso [castaña y tributo dela encinalel poetapiensaen el erizo vegetal,y en el segundo(manzana) en el animal [que suelerecogermanzanascon laspúas,y asílo ha entendidoPellicer], escrear un movimientode ida y vuelta queno me deja satisfecho.Hay que partir deldobleconceptode zurrón (“saco de pastor” y “erizo vegetal”[olvidándonosdel animalejo]),queescapóalos comentaristasy que me parece[esel] que estuvoen la mentede Góngora(D. A., pp. 383-384y nota 35).

Hastaaquíno hay tropiezo. Pero la dificultad se anun-ciaen el quintoverso. Segúnpalabrasde Pellicer(loc. cit.),el poeta

dize arribaqueel çurrón era eriço dela castañay de la man-çana; y agoradize: de la enzina,y suena~ue erizo del árbol.Porqueaquelde avía de estarcon d tributo, del tributo. Enelçurrónno veníala enzina,sino la bellota.

y

Solucionespropuestas:1. AR.—En mi edición antescitada, al reducir la gra-

fía y la puntuacióna la forma que me pareció máscom-14 Obras, cd. it. F..D., t. 2, p. 37. Señalamoscon itálica los puntosneu-

rálgicos.

222

prensibleparaun contemporáneo,escribí la estrofade estemodo:

Erizo es, el. zurrón, de la castaña;y —entre el membrillo o verdeo datilado—de la manzanahipócrita, que engaña—a lo pálido no—: a lo arrebolado;y de la encina,honor de la montañaque pabellón al siglo fue dorado:el tributo, alimento, aunquegrosero,del mejor mundo, del candor primero.

Mi puntuación,cierto, es torturada,cuanto lo es la sin-taxis de la estrofa. Creo que el empleo de guionesy co-mas, etc., se defiendesolo. Puse,por ejemplo, “el zurrón”entrecomas. Ello era indispensableparadestacarel sujetotranspuesto.“Erizo esel zurrónde la castaña”,comotodosleen,da lugaraun titubeomomentáneo.O parecequeel su-jeto es “erizo”, cuandolo es “zurrón”, o pareceque “erizo”esadjetivoquecalifica al “zurrón de la castaña”. Confusiónpasajera,que se acentúaporque estamosacostumbradosapensarmás bien en el erizo animal. Las comas permitenentender:el zurrón de Polifemo sirve ~e erizo o funda es-pinosapara la castaña,etc.

No nos desviemos. La crisis aconteceen el sexto verso,dondeme resolvíacambiarla comatradicional por los dospuntos. El efectoes inmediato: Góngorasuponequeel zu-rrón es erizo de la castañay, améndel membrillo verde odel datilado,de la manzana,y además(tomandoel todoporla parte), “de la encina” (por “de la bellota”); y luegodes-prendeen aposiciónlos dosúltimos versos,amodo de expla-nación o comentariopoético.

A lo mejor, aunse le ha ocurrido jugarconla doblesig-nificaciónde la palabra“tributo”, queestosjuegoseranmuydesugusto,y quierecegarnosaun tiempocon dosdestellossemánticos:“tributo” y “atributo”; pues si la encinada el“tributo” de su bellota,también fue “atributo” o emblemade la Edadde Oro. Pero dejemoseste“tributo” por “atri-buto”, queen todocasoesdiscutible,y aunpuedeserquere-sulteociosoo agregueunanuevaconfusión.

¿Queno pudo Góngoradecir, en sinécdoque,la encina

223

por la bellota? Nadie ha negadola licitud de esta figura.No esprudenterazonarpor metáforas,pero sientoquela cé-lebreescenade doñQuijote y los cabrerosprocedeen “sinéc-doquemental”: la bellota lleva a la encina, la encinaa laEdaddeOro; y don Quijote,conun puñadode bellotas,ima-ginateneren lamanoun compendiodelos “siglos dichosos”,y hablade ellos creyendoque todoslo entienden. A los ca-brerosles pasóentonceslo quenosacontecea los estudiososde Góngora.

Esta asociaciónde imágenesy conceptosdejaráhondahuellaen la imaginaciónliteraria,graciasaCervantes.Peroantesde llegar aél, poseeya tan largoy venerableabolengo,queha tenido tiempo de creartrabazonesy amasijosen lossubterráneosdela conciencia...En fin, no se tratapor aho-ra de eso,sino del extremosintáctico,y repito una vez másqueno estoy casadocon mi hipótesis. Voy rumiándola,porver si descubroalgunaluz.

D. A., con perfectacortesía,oponea estahipótesis dosreparos;uno indirecto,otro directo:

a) Reparoindirecto: la posturade 1. M., aqueél se in-dina,ofrece,asus ojos, la ventajade respetar

escrupulosamenteun texto quefue admitido por todoslos co-mentaristasqueconvivieroncon Góngorao suambiente(Díazde Rivas,Pellicer,Salcedo);al quesólo oponereparosel des-ligado y algo tardío Cuesta...(p 388).

Por lo pronto,SalcedoCoronel,másbienquerespetareltexto, ignora o pasapor alto la dificultad; y Pellicer ya he-mosvisto querespetael textoaregañadientesy manifiestanoentenderlo.

Pero,sobretodo, la puntuaciónqueyo habíapropuesto,el simplecambiode unacomapor dospuntos,¿esrealmenteuna falta de respetoa la forma tradicional? ¿Acasola pun-tuación, en aquelsiglo, estabafijada al modo como hoy laentendemos?¿Y no eselprimer deberde toda reediciónres-petabley respetuosael jardinar la anarquíaqueentonceseratan manifiestay tan incómoda,el ajustarlas arbitrariedadesde aquellapuntuaciónquetanto afeanlosviejos textos? ¿Nonos dio de ello un magníficoejemploel propio D. A. en su

224

texto de las Soledades,donde,entre otros muchosaciertos,convierteel disparate:“mas, aunquecaducasu materia” enel nítido verso: “más aún quecaducasu materia”?15

b) Reparodirecto:

- el inciso “honor de la montaña/ quepabellón al siglo fuedorado” indica queen la mentedel poetaestabael árbol, puessólo el árbol (y no el fruto) es lo que puedeservir de “pabe-llón” a los simples y felices humanosde la Edad de Oro (p.387).

Muy justo, pero armade dos filos. O, como diría Es-pinosa Medrano: “Bien dicho, pero cógele de medio a me-dio”.16 Puesestaobservaciónse aplica igualmente,en todasu fuerza, tanto a mi lectura como a la de Z. M. ¡Comoque eseinciso o incidental es un factor másen el problema!Si, por unaparte, tenemosel enredosintáctico,por otra te-nemosla viveza con queen el primer tiempo se evocaa laencina misma y no a su fruto. (Esterecibirá despuéstodossus debidoshonores.) Y si esto puedeperturbarmi sinéc-doque,con igual o mayor título perturbala transposicióndeZ. M. y D. A. Lo entenderemosmejor al reducir a esquemala hipótesisqueellos presentan.

2. Z. M. y D. A.

El zurrón es erizo10 de la castaña

y—entre el membrillo o verdeo datilado—II? de

1~la man:anahipócritaque engaña—a lo pálido no— a lo arrebolado

y2~el tributo—alimento, aunquegroserodel mejor mundo, del candor primero—de la encina,honorde la montañaque pabellónal siglo fue dorado.

15 Soledadesde Góngora,editadaspor D. A., RevistadeOccidente,Madrid,1927, p. 92, verso 201.

18 Juan de EspinosaMedrano [el Lunarejo], Apologético en favor de D.Lws de Gongora,reimpresopor Y. García Calderón en RevueHispanique 65(1925), sec. 1, § 2.

225

Algo violenta —me escribía Z. M.— la no repeticióndelde por lo extensodel hipérbaton;pero no me pareçequeestaconstrucciónseacontraria al uso gongorino, ni que, reducidaa SUJ términosesenciales,choquea nadie:—El zurrónes erizode la castaña,y de la manzanay la bellota.

¡Ojalá así lo hubieradicho Góngora!Sin dudaquela no repeticióndel de es aúnmásviolenta

por la magnitudde la fraseincidental. En cierto modo,esta“confesión de parte” era el reparo directo que me oponíaD. A., aunqueéstese refería,másquea la extensióndel in-ciso, a la misma noción allí mentadao significada.

Copio de Monterrey lo que, de primer intento, dije a1 M: “En sintaxis,reducir a los términosesenciales[comoustedlo hace],es tantocomoprescindirdel problema. El casosiguepareciéndomedifíciL” En efecto,el movimientomen-tal, in abstracto,en cuantose lo descarnade sucontenido,esmuy simple:

a : b : c = / (d)(a es a b, es a c, igual a función de d)

Pero conestono se hacemásqueeludir el punto. Llene-mosde palabrasla fórmula,y otravez reapareceráel proble-ma,comoreaparecela imagenfotografiadaal revelar la pla-casensible.

D. A. simplifica así,asuvez, el esquemade Z. M:

(19 de la castañaErizo es el zurrón~ (a) la manzana

f~2°y...de ~ y~b) de la encina1 el tributo 1

La verdades que,ademásde la transposición,las caudasde epítetosincidentalespesanmuchoy aumentanel desequi-librio. En todocaso,es obvio quetambiénaestahipótesisseaplicael reparo indirectoqueme oponeD. A. Es innegableque,en la mentedel poeta,estuvopresente,por un instante,la encinay no la béllota. Pero de esta imagen pasó fácil-menteal~imagende labellotamisma. O mejor: cualquierahaya sido la idea primera en tiempo (encina o bellota), a

226

cadaunaconcedióun vistoso cortejo (ya “honor de la mon-taña quepabellónal siglo fue dorado”, ya “el tributo, ali-mento, aunquegrosero,del mejor mundo,del candorprime-ro”) - El poetase ahogade riqueza.

De aquí que, para leer correctamentela estrofa cornoZ. M. y D. A. quierenque se lea (y bien puedentener ra-zón,yo no lo niego,apenaslo pongoen duda),hayaquepro-cederauna rigurosa asepsiade paréntesis:

Erizo es, el zurrón, de la castañay (entre el membrillo o verdeo datilado)de la manzanahipócrita (queengañaa lo pálido no, a 1~arrebolado)y de la encina (honor dela montañaque pabellónal siglo fue dorado)el tributo (alimento, aunquegrosero,del mejor mundo, del candorprimero).

3. R. G. nosescribíaal respecto:

Pongotambiénmi parecersobrelaestrofaxi de! Polifemo,queconcuerda—si lo entiendobien— con el del señorMilner.No puedeleerseami juicio sino: Y dela encinael tributo, contransposicióndel determinativoy cOn dos aposiciones,la co-rrespondientea la encina, y la correspondientea la bellota.Creo que usted ya ha rectificado en su mentela puntuaciónde su edición de “Indice”. Su interpretaciónes ingeniosa,yperfectamentelegítima en cuanto identifica la encina con sufruto, por unametonimia; pero4 en la conjeturadareiteraciónpoéticade los dos últimos versos, sobraríaevidentementelapalabratributo. No leencuentrootra explicación,si no es ha-ciéndolo regentede la encina.

Es decir,que“Erizo esel zurrón”, etc.,ha de leerse:“El zu-rrón eserizode la castañay de... el tributo de la encina.”

Ha aparecidoaqufun nuevoreparoami lectura:—que,deaceptársela,sobraríael tributo. No sobra,no. Precisamen-teestasreiteracionessirvencomomandadashacerpararesal-taro redibujarrasgosparticulareso contenidosimplícitos delobjeto. En la metonimia de Cervantes:“los persas,arcos yflechasfamosos” (Quijote, 1, 18) no sobranlos arcosy fle-chas,ellossonla metonimiamisma,en oficio reIterativo. LoquesucedeesqueGóngorarecargalos tintes,pasael pincel

227

tresveces:1) encina,generalidad;2) tributo,particularidad;3) alimento, función.

4. Th., asu turno,vieneadecirnos: La palabrade no espreposiciónde genitivo,sino forma imperativadelverbo dar.He aquí,prosificandola octava,cuál seríael resultado: “Elzurrón (de Polifemo) es erizo (o digamoscontinente)de lacastañay —entreel membrilloo verdeo datilado—de la hi-pócritamanzanaqueengaña,no alo pálido, sino a lo arrebo-lado. Y la encina,honor de la montañaquefue pabellónalsiglo dorado,dé el tributo, alimento,aunquegrosero,del me-jor mundo,del candorprimero.”

Por consiguiente,Th. traduce(op. cit., p. 99):

Et donne la chéne,honneur de la montagne,Qui ful un pavillon au si~cled’or,Le tribut, aliment, quoiquegrossier,Du mondemeilleur, de la candeur premi.~re!

Y explicaen nota:

Góngoranosha recordado,enla estrofaprecedente,los de-licados procedimientoscon que se conservanlos frutos máspreciosos[la serbay la peranombradasen la octavax, a queahoraañadela castaña,el membrillo, la manzana]- Polifemolos guardacuidadosamenteensu saco,paradespuéssometerlosal tratamientoapropiado. En cambio, la bellota, que, aunquealimentode la Edadde Oro, essilvestrey grosera,no seguar-da en el saco paraconservarla. El autor establece,pues,unaoposición entrelos cuidadosconcedidosalos frutos cultivadosy más finos, y la negligenciacon respectoal fruto que la en-cina da espontáneamente.

Al informar sobreesta interpretación,en Monterrey,meatreví a comentarlaasí:

Creoque hay unafalta de ilación evidente. Estaconstruc-ción no meparececonformecon el rigor retórico de la época,y menosen cosatan sagradacomola octava real, y tampocome parececonvenir a la contexturagongorina, toda ella tanbien tejida y apretada. Pareceuna libertad de hoy, impropiade aquel tiempo.

5. A. S. me escribió desdeCincinnati:

Recibíunacartadel señorDámasoAlonso conquecontesta

228

aunaconsultamía respectoa los versos81-88 del Polifemo.Tuve la osadía,hacealgunosmeses,de presentarleuna cons-trucción dela estrofaqueyo creíaser la revelacióndelsecretode Angulo y Pulgar. El señorAlonso medice en su carta que,desdeun punto de vista matemático,es inatacable,perola in-versión que hay que suponerparecealgo excesivaaun paraGóngora. Hela aquí: Erizo es el zurrón a) de la castañay— e) entreelmembrWo— b) de la manzana—d) y el tributodela encina; es decir: la manzanaentreel membrillo y la be-llota.

Aduce el señorAlonso, comoejemplosde inversión entre-lazada (acbd), aunqueno seextienda a tan gran número deversos,el sonetonúm. 22, versos12-14, y el núm. 292, versos9-10 (ed. R. F.D.):

Dime si entrelas rubias pastorcillashasvisto, que en tus aguasse hanmirado,beldadqual la de Clon, o graciatanta.

Quexáos,señor,o celebradcon ella [conla pluma],

de el desdén,el fabor de vuestraDama.

Contraponesu propiaconstrucción,queme parecemenosvio-lenta quela mía.

O sea,queacabaA S. por inclinarseal bandode Z. M yD. A. La construcciónde A. S. puedereducirseasí:

El zurrón es erizode la castañay de la manzana(entreelmembrillo y 1 de la encina el tributo

HacebienA. S. en inclinarsefinalmentea la explicaciónde Z. M. y D. A., puesel nuevoesquemaque él discurríaintroduceunanuevaeinútil dificultad y dejavivo el conflic-to, queestáen la inversión: “de la encinael tributo”.

6. A. M. P.analizalúcidamenteel procesode estadiscu-Sión y proponedosexplicacionesposibles:

P Una errata,comolas muchasqueafeanlos códicesyantiguasedicionesde Góngora,nos lleva aleer: “de la man-zana” dondeel poetapudodecir “da la manzana”. “El zu-rrón de Polifemo...no sólo eserizo de la castaña,sino queda u ofrece, ademásde ésa,estasotrasfrutas: la manzana—entrelos membrillos—y el tributo de la encina (o. sea,labellota, comocomplementodirecto) .. .“ Estapostura,aun-que menosforzada,ofrece algunasemejanzacon la de Th.

229

Ingeniosa,pero no convincente,y casi por las mismasrazo-nes. Creemosqueha sido propuestaa título de recursodeses-perado.

2:

Cuandohay en unafrasetres o mássustantivosprecedidospor la misma partícula (preposición,conjunción o artículo),puedeéstaanteponersea sóloel primero,o repetirseantetodosellos, o tambiénreiterarseante algunos,masno antetodos.-.El esquemasintáctico de estaoctavade Góngorahabríasido,por tanto, esteúltimo, llanamente:—El zurrónes erizo de lacastañay de la manzanay la bellota (o sea,el tributo de la en-cina), sin la menor razón para exigirle que repitiera y de labellota... Deesta manera—y sin disimularnosqueel hipér-batony la interposiciónde varios largosincisos no hay dudaqueoscurecendichalíneasintáctica—,nos atrevemosa pensarquequedairreprochablementeconstruidala tal octava,desem-bocandotodo en la paradojade que esta célebre dificultadquizá no existió jamás.

Estaposturase confundecon la deZ. M. y D. A.

VI

Si dejamosfuerala proposiciónde Th. y la primera de A.M. P. —ambasobjetables—,quedansólo dos posturas:lasinécdoquey la transposición. Con cierto desánimo,he de-fendido mi interpretaciónjuvenil, la sinécdoque,porqueerafuerzaqueacabarayo de explicarlos motivos que la funda-bano pretendíanfundarla. La mayoríade opinionesestáporla transposición,que tampocologra entusiasmarme.El ms.Chacón,y numerosostextosde la época,escribena vecesdeel en vez de escribirdel. Hoy, habituadosaestaúltima gra-fía, tendemosaver la forma del como vocablo único, y elpartirlo contransposicióne inciso nossabea tmesis:esehi-pérbatonde cuyouso EspinosaMedranoabsuelvea Góngoracon razón,y queconrazónconsiderabaimpropio de nuestralengua,aunqueusadoporlos latinos;figura queequivaldría,en el caso, a decir: “Valiente —y la valentíaes la alta vir-tud— habláis mente”. Posiblees queel hábito de escribirdel y no deel tambiéncontribuyaami resistencia.No puedosermássincero.

230

Pero me quedaalgo por decir, y es tiempo de declararlosin ambages.El esquemade Z. M. y D. A. no me inspirasim-patíapor lo mismo que dejaaGóngora—a diferenciadelmío— en unasituaciónpoco airosa. Pues,si aquelesquemanosda la verdaderalecturadel fragmento,es innegablequeGóngorafue estavez poco afortunadoe incurrió en unapi-ruetade acróbataacostade la economíay la belleza. Es ver-dadque su característicaes precisamenteeste abuso;peroaquílo habríaexageradoaún. Másvaldría,entonces,mil ve-ces, concederque se ha equivocadoy suspirarpor aquella“segundaesponja” a que siemprese mostró tan reacio conrespectoa la estanciaxi, confesándolacomo lahija lisiada ypredilecta. Despuésde todo, tambiénlos grandespoetaspa-decenofuscaciones.TambiénMallarméfue un denodadocam-peónen esecombatecontralas palabrasquees, en parte,lapoesía.Sin embargo,en la Brisamarina, porejemplo,sedejódecircosascomoésta: “Acaso los mástilesseande aquellosqueun viento doblaen los naufragios,sin mástiles,sin más-tiles, ni fértiles islotes.” ¡ Mástilessin mástiles,dosvecessinmástiles! ¡Y eraMallarmé! 17

La Musame dice al oído queel fragmento resulta máselegantey poético leyéndolo como yo lo leo, lo cual no escriterio inoportunotratándosede un excelsopoeta. Con todo,no me duelenprendas.Me apresuroareconocerqueestecri-terio subjetivo es orillado amuchosdeslices. Ya lo muestraasí GerardoDiego cuando,con travesuraingeniosa,destacadel contextola frase: “La playa azul de la personamía”(Polifemo,oct. LIII, y. 4), y de propósitola lee disparatada-mente,deleitándosecon el encantoqueposeeen sí misma~8Tampocoquisierayo vanagloriarmeridículamentede haberenmendadola planaaGóngora,comoen el casode la erratade imprentaqueenderezóparasiempreel famoso versodeMalherbe. Anhelaríamásbienhaberacertadoconlo queelpoetarealmentedijo y quisodecir.

Aprecieel lectorcómo,al volver Góngoradel destierroaquelo teníacondenadola crítica,ha resucitadoentresusadic-tos laviejacostumbrede cambiarsecomunicacionesy noticias

17 Mailarméentrenosotros,Destiempo,BuenosAires, 1938, p. 79.18 “Un escorzodeC6ngora”,enRevistadeOccidente,1924, núm.vn, p. 85.

23].

sobrelos lugaresdudososde sus poemas.Y disculpeestepa-seopor la intrincadaselvade los hiperbatones,hiperbasesohipérbatos,o llámeselos: “~Pasa,Gonzalo!”, como decíaeldonosoLunarejo.19

México, IX-1954.

19 DámasoAlonso, considerandolas páginasanteriores,escribecon delica-disimotacto:

“Resume[Reyes]todaslas solucionespropuestas.Quedandos viables: lade Milner (queyo adopté) y la de la edición del Polifemo por Reyes. Él si-guefavoreciendola suya, sin dejar de considerarla de Milner. Yo me sigoinclinando ala de Milner, pero los nuevosargumentosen contra,siempre iii-teligentes,siemprecorteses,no dejande hacermevacilar.” Estudios y ensayosgongorinos,Madrid, Ed. Gredos,1955, p 531,n.

232

IIIVARIA

GÓNGORA Y AMÉRICA

RESEÑA BIBLIOGRÁFICA

CoN PedroHenríquezUreña,en México,y mástarde,en Ma.drid, conVenturaGarcíaCalderón,recuerdohaberhabladosobre la influenciadifusa del gongorismoen nuestraAmé-rica, queademásde habersido plaga gerundianaentrelospredicadoresy autoresde libros seudomísticosen otros si-glos, se revelaen tal o cual singularpoeta,y encuentraunparaleloestéticoen los estilosplásticosy arquitectónicosaho-ra llamados“coloniales”, de queel churrigueramexicanoesel másalto ejemplo. La palabralanzadapor JoséOrtegayGasset:el barroquismo,sirve bien para designarestaorien-taciónde la menteartística,queparecehaberencontradotanbuensueloen América.’

Más o menosdirectamentepjovocadospor el tricentena-rio gongorinode 1927,aparecieronvariostrabajosreferentesya a la visión de América queGóngoraalcanzóa expresar,o ya a lamismainfluenciade supoesíaen las letrasamerica-nas. Entresacoaquí,de mis papeletas,unascuantasnoticias,deseosode que mis amigosgongoristasvayan completandomi escasocaudal.

Antes, y aunquetengaqueretrocederunoscuantosaños,quiero recordarun excelenteresumensobreel gongorismoamericanodebido a un joven escritorargentinoqueapenastuvo tiempo de comenzarsuobra.

1. Héctor Ripa-Alberdi, Sor Juana Inés de la Cruz(Juanade Asbaje), en Humanidades,BuenosAires, 1923,págs.405-427. Siguiendolas autoridadesanteriores(Me-néndezy Pelayo,en suHistoria de la PoesíaHispanoameri-

1 El mismo día quecomencéestosapuntes,aparecía,en París (L’AmériqueLatine, 7 de abril de 1929) un artículo de V. GarcíaCalderónde dondecopioestaspalabras:“Omito el gongorismo y su parienterico, el churriguerismo.¿Cómoolvidar, sin embargo,algunosdiálogosespiritualescon Alfonso Reyes,en el Madrid de 1914, sobrela concordanciade ambasescuelasexcesivas,másselva tórrida en Espaiia que las parió?” El artículo se refiere a las influen-ciaseuropeassobre América.

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carta; Luis Alberto Sánchez,en su Historia de la LiteraturaPeruana;Antonio GómezRestrepo,en suLiteratura Colom~-biana; JuanLeónMera,en su Ojeadahistórico-critica sobrela PoesíaEcuatoriana; Ricardo Rojas y Jorge-MaxRohde,parala Argentina;y paraMéxico,MarcosArróniz, FranciscoPimental,PedroHenríquezUreña,etc.), haceun rápido re-cuentode gongoristasamericanosquepuedereducirseaesteíndice:

Perú: D. Juande Ayllón; D. Adriano de Alecio; D. Juande EspinosaMedrano, “el Lunarejo”, importantecomenta-rista; el Virrey Castell-dos-Ríus;el Condede la Granja;D.PedroPeraltaBarnuevo;el españolEstebande Terralla yLanda,el famoso“Simón Ayanqne”,quepuedeconsiderarseincorporadoa la literaturaperuana.

Colombia: D. HernandoDomínguezCamargo;D. Fran-cisco Álvarez de Velasco y Zorrilla.

Ecuador: D. Jacintode Evia; D. JuanBautistaAguirreBolivia: rastrosde culteranismoen la Crónica moraliza-

da, del P. FranciscoAntonio de la Calancha.Venezuela:“varios adeptos”,a fines del siglo xviii.Argentina: Luis Joséde Tejeda.México: P. MatíasBocanegra;D. Carlos de Sigüenzay

Góngora;Fr. JuanValencia (en latín); el Br. PedroMuñozde Castro;Sor JuanaInés de la Cruz.

De todosestosnombreshayque destacarel de EspinosaMedrano,el “Lunarejo”, autor de la únicadefensasistemá-tica del gongorismoquesehizo en América;él lanzaen Limala modaculterana,y va a terciaren las querellaspeninsula-res. En laRevueHispanique,tomo LXV, 1925,VenturaGar-cía Calderónha reimpresoel Apologéticode EspinosaMe-drano,de.quesólo habíadosedicioneshechasen el siglo XVII.

SobreSor Juana,el primer poetaentretodoslos nombrados,doy otrasnoticiasmásadelante.

2. Antologíapoéticaen honorde Góngora,en RevistadeOccidente,Madrid, 1927. 1. 8~,220 págs. El recopiladorGerardo Diego se refiere, en el prólogo (páginas 49 enadelante),a los levestoquesde color americanoquepuedenencontrarseen la obrade Góngora:“la augustaCoyaperua-na”, “el preciosamenteIncadesnudo”,“el de plumasvestido

236

mexicano”,“el flechero guaraní”; y luego escogetres nom-bressimbólicosdelgongorismoen América:en el Norte, SorJuana; en el Centro, RubénDarío; en el Sur, el bogotanoD. Hernando DomínguezCamargo. A Camargo, más queen el Ramillete,lo estudiaen el curiosopoemade San¡gua-cio. A la Décima Musa mexicanala comparacon el gongo-rino-calderonianoD. Antonio de Mendoza.

3. Como buencoleccionista,G Diego se sintió atraídopor el SanIgnacio al punto de que —ademásde publicarel banquete“urbano” al nacimientodel Santoen la anteriorAntología— publicó en otra partelos mejores fragmentosdel banquete“marino” queofrecea Ignacioun pescador,yel trozo íntegrorelativoalbanquete“rústico” de SanIgnacio,cuandoéstehuye de SalamancaaParís (G. Diego, NuevasIndias de gula reconquista,en Versoy Prosa, Murcia, abrilde 1927).

4. DámasoAlonso, “Góngoray América”, en Revistadelas Españas,Madrid, 1927,págs.317-323.

Adelantaré,desdeluego, paraque nadiese llame a engaño,que Góngoratuvo muy poca relacióncon el ContinenteOcci-dental. Pero puedeofrecer un relativo interés—en esteañodel tercer centenariode Góngora—el dejar consignadaslasreferenciasqueel mejor poetadel siglo xvii hace a la tan le-janay paraél tan desconocidaAmérica.

Tras esta declaraciónleal, nos previene contra el usode la alusión americanaen el romance: “Escuchadmeunrato atentos”,donde más bien las noticias de los “cuatroamigoschichumecos”son un pretexto parala sátirade cos-tumbreseuropeas;y luego entraen materia. En la “EglogaPiscatoriaa la muertedel Duquede MedinaSidonia”, Gón-gora proponeuna representaciónalegóricade América,cu-yas principales ideas son un lugar común de la época: P,idea religiosa: antesidólatra del Sol, hoy América adoraal Dios verdadero;2~,ideaeconómica:América,descubier-ta para Españapor un genovés,ve ahora acaparadassusriquezas,conmenguade España,por la usurade los geno-veses. En punto averdaderavisión de América, tal alusiónde las Soledadesal pavo, al aleto, a los ríos americanos(olvida el Amazonas);cierta preocupaciónalegóricade la

237

riqueza americanaque llega a la Penínsulapor las puertasde Sevilla; y supocode Perúy Potosíen fraseshechas. (Alos casoscitadospor Alonso, añádase:“Vayan al Perú porbarras. Y busquenotro”.) Américaes un arsenalmetafóri-co. Góngora,como los parnasianosfranceses,necesitausarde muchaspiedraspreciosasy de muchos metalesnobles:junto a la “perla eritrea”y demásartículosorientales,usarátambién del “nácar del mar del Sur”, la “plata del Potosí”,los.collaresde “la coyaperuana”. (Y seolvida Ud., amigoAlonso,de las “esmeraldasde Muso”, en Colombia:“Píramoy Tisbe”, estrofaN9 117). Al hacer,en la “SoledadPrime-ra”, la historiade la navegación,atribuyea la codiciala em-presade las trescarabelas,lo cual indigna al comentaristaSalcedocoronel; hablade los derrotadoscaribes,del Istmode la Codicia (palo de ciego,éste);sigue luego navegandohaciaelPacífico;seencuentraconlos descubrimientosportu-gueses,y haceunapoéticamencióndel viaje de Magallanes,que acertócon la “bisagra de fugitiva plata” entre ambosocéanos. Alonso concluye: “Afortunadamente,la labor deEspañaen las Indiasestabasiendomuchomásgenerosade loquepodíasuponerun cerebrodel sigloxvii español,aunqueestecerebrofuerael de don Luis de Góngoray Argote.”

5. Luis Alberto Sánchez,Góngoraen Américay el “Lu-narejo” y Góngora,Quito, ImprentaNacional, 1927,49, 38páginas. El autor creeque si el contagioculteranoprendióen Américaes porqueello estabaen el espíritu de la época.Además,nuestroContinenteeraun “continenteculterano,es-clavodel color y de la forma”. Los esfuerzospor mantenerlas ideasdirectricesde Estadoy Religiónvancreandoun es-tilo ampuloso,aun en “hombrestan a las clarascomo elApóstol Bartoloméde las Casas”;todo lo cual era terrenopropicio, ya dispuestode antemanoparala semilla. La es-colásticateológicapartecabellosen dos,y provocael hábitodel retruécanomentalque,de las Letras,salea la Política:

Seacata,pero no secumple. LI día que nació la primerahostia sin consagrar,o sea la primera Real Cédula recibidasolemnemente,leída atentamenteen la Audiencia,perono cum-plida por no considerarlalosmagistradoscolonialesapia paraserpuestaen práctica,esedía nacióel gongorismoen América

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(1630). Fue el más granderetruécanode cuantosprodujerala literatura virreina!.

Como se ve, se achacana cuentadel gongorismoculpasque,sin sertampocodel conceptismo,separecenmuchomása éste. La palabra“gongorismo” se usaaquícon libertadesde metáfora. Tras esteexordio, entramosen el gongorismopropiamenteliterario: los peruanosAyllón, Velarde,Alecio,el admirable indio “Lunarejo”, Castell.dos-Ríus,Cascante,Bermúdezde laTorre y Solier, Peralta,el Condede la Gran-ja. -. Aquí aquelafánde escribirpoemaslatino-castellanoscomo el del jesuíta Rodrigo de Valdez,y aquí la obligadarecitaciónde Góngoraen los colegiosde jesuitas,la maníade los certámenesliterarios y de las poesíasde ocasión. SorJuana—vieneadecirSánchez—naufragaen el gongorismo.Aun a la cienciatrasciendenlos estragos(Peralta,Aguirre).Nótese,sin embargo,unaincipientepugnaentreestaclerecíacultistayla juglaríacriolla, populachera,zumbona,de Cavie-des,delpropio “Lunarejo” y de Peraltaen susratosde buenhumor. llegan al fin los “navíos de permiso”,y con ellosnuevasinfluencias. Un leve afrancesamientova templandolaabundantevenaespañola.Balbuceael nacionalismo.La gue-rra de Independenciabarre, al cabo, los despojosde este“remedosimiesco,agostadorde personalidades”.

DespuésdelPerú,el Ecuador:Peñafiel,JerónimoVelas-co,Mosquera,Lizarzu,Juande Oviedo,Arbildo, Escalona,elP.Cárdenas(tambiénhispano-latino);Evia,el de Guayaquil.Y los bogotanosBastidesy DomínguezCamargo;el AlférezDe la Rosa,y el fabricantede octavasen rompecabezas,Ola-ya y Merejón. El propio Fr. Martín de Velasco, teorizantede la sencillez,resulta amanerado.Y otra vez encontramosal argentinoTejeda.

En el embrollo, Graciány Churrigueraayudana Góngo.ra; y SantoTomásy el sutilEscotoaleccionanla mentey laadiestranparael acertijo. Véanselos casosdel tomista“Lu-narejo”, de Olea y Joséde Aguilar, y mástarde,Pedro dePeralta. De aquíparteel autoraun vastoexamendel “maldelsiglo”: la Inglaterrade Lyly, la Italia del Marino,la Fran-cia etiqueteray preciosista;el énfasisde la arquitecturaco-lonial, acasofundadoen tendenciasindígenashacia lo sun-

239

tuoso. La danzamismale parecequeera culterana.Y llegaa concluir que, aunsin Góngora,América hubierapasadopor la fiebre del culteranismo.Aisladasdel mundo por laadministraciónespañola,“las coloniasultramarinasperecenen susoledad”. Con dificultad entranlos libros, con dificul-tad se publicanlosqueno seande ciertaíndole. Desde1560,el americanotiene prohibición expresa,en principio, paraescribirsobrenegociosy asuntosamericanos,salvoexcepcio-nesbienestablecidas.“Todo ocurríasegúnpautaprecisa,ex-ceptolos terremotosy los asaltosde corsarios.Unicosperfu-mesdela Colonia,ahíestabanla osadíay el azar,rompiendotantamonotonía.” Todala vida se ibaciñendoaquíaun ce-remonial rigorista. (ANo sufrió de ello, amigo Sánchez,elpobremexicano“suntuario”,Ruiz de Alarcón,al encontrarsetrasladadode pronto a la plazalibre y libertina del Madridde entonces?) Y el “imaginario y adustoGeneral” queor-denatodaslas horasde la vida y todos los movimientosdela costumbrees —dice Sánchez—“el espíritu culterano”.No esculpableGóngorade todo esto:el autorlo admirasinreservas.La razay el ambienteestabandispuestos,y reaccio-naron a la menorprovocación.A estono podíaponer fin unhecholiterario, así fuera el trascendentalsermóndel P.Bau-tista Sánchezen la Iglesia de SanLázaro, que se consideraen el Perú,simbólicamente,comoel golpe de muerte al cul-teranismo. A estosólo podíaponertérmino el aire libre delmundoqueempezóallegarhastalas Colonias,la Revolución,la Independencia.Despuésllegará,conel Romanticismo,lahora de padecerotro mal: el formalismodeclamatorio. Sólopuedenlibrarnos de este amago constantede lo artificiosoy lo perversoaquellosque “meten las manosen la entrañainédita de lo autóctono, y sacan las manos empapadasde humeanteverdad”. Hasta aquí la primera monografía,que es, como se ve, un intento para situar el fenómenoli-terario del gongorismodentro del panoramasociológico deAmérica.

En Góngoray el “Lunarejo”, hace el autor un estudiobiográfico y bibliográfico del “Doctor Sublime”, Juan deEspinosaMedrano,un indio que se volvió español;y abordaespecialmenteel Apologético (1662) contrala censuraque

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hizo de Góngorael portuguésFaríay Sousa. “Coincide conla épocade revaluaciónde Góngora,conla mayor ardentíade susdiscípulosy el mayor enconode su enemigos”. Des-puésde la muertedel maestro,el gongorismose ha exacer-badoen América. Los discípulosllevan la doctrina aexage-racionesgrotescas.Efecto naturalde las inquietudesestéticasde su tiempo, el Apologéticole pareceuna flor genuinaenaqueljardín, y no comparteel asombrode V. García.Cal-derón anteel hecho de queaparezcatan elegantecomenta-rista en un oscuro rincón de la provincia peruana. Aquellaobra “significó la entronizacióndefinitiva del gongorismo”.(Ella comprueba,con los demástrabajosdel “Lunarejo”, elelogio que el Doctor Cárdenashacía,en México y en el si-glo xvi, delindio americano,comopersonasutil porexcelen-ciay fácil de latinizar.) La monografíade Sánchezcontinúacon los demáslibros y trabajosdel “Lunarejo”. Lástimaque en ella no pudieracaberun examende lo que trajo elApologéticoa la querellaculteranay al entendimientodeGóngora,punto en que las cosassiguen como las dejó Me-néndezy Pelayo.

6. Sor JuanaInés de la Cruz, Obras escogidas.Edicióny prólogo de Manuel Toussaint. México, Editorial Cvltvra,1928, 8~XV, 174 páginas. Este libro inaugurala Colec-ción de Clásicos Mexicanos, donde “no sólo se pretendepublicarunanuevaseriede antologías,sino hacer la tarealo másseriamenteposible,a fin de queen un trabajoescolarnuestrostextos puedanserutilizados”. Aunqueel recopila-dor no se proponehacerunaedición crítica, ofrece“una se-lección de versosde Sor Juanamenosindigna de ella de lasquehastahoy hanaparecido”. El hecho de queSor Juanaresulte tocada de gongorismo,dice Toussaint,hace que lacrítica se detengaa señalar,con gula policíaca, este delitoliterario, sin que se considere,despuésde eso,obligadaaun~studio seriode la personalidadmisma de la Décima Musa.Aun Menéndezy Pelayo,“despuésde estudiarel carácterde SorJuanacon supenetraciónhabitual,creyóencontrarladefinición de nuestrapoetisa diciendo que su nombre erael másgrandeen la épocade Carlos II” —verdaderosub-terfugiode Manual.

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Sor Juana,cuandoquiere, alcanzala purezadel primer si-glo de oro, la nitidez de Garcilasoy de Fray Luis; pero sin-tiéndosedentro de su tiempo,abordasin titubeoslos compli-cadossenderosde la poesía gongorina,deléitase a vecesenretorcer la idea en un verdaderoconceptismo,y otras se de-dica francamentea imitar modelosespañoles,comoa JacintoPolo,

enunapoesíaque nosda la faz humorísticade su talento.Mujer cerebraly temperamentocomplejo, lo que más im-portaal prologuistaespenetraren la esenciade estapoesía,sininsistir yaen los escarceosgongorinosmuchasvecesdela-tadosporotros. De suertequeToussaintno nosproporcionaestavez, en el preciosotrazode suprólogo sobreSor Juana,un nuevodocumentosobreel gongorismoamericano.Másleinteresanlos momentosdepersonalaudacia,queaquellosenqueSor Juana—poetisade excitacionesintelectuales—vuel-ve sobrelos senderosconocidosy clásicos.

7. Sor Juana Inés de la Cruz, Primero Sueño,edicióncrítica y notasde Ermilo Abreu Gómez,en México, Contem-poráneos,númerosde agostoy septiembrede 1928. Textodepurado,con variantesy comentarios,dondese da cuentade las imitacionesy reminiscenciasde Góngora(trátasedelpoema más gongorino de Sor Juana,aunquetambién hayclaras influencias literalesen el sonetoal retrato). A loscasosseñaladospor Abreu Gómez, puedeañadirsealgunomás, por ejemplo: versos 626-7: “Primogénito es, aunquegrosero,De Temis el primero”, que recuerdala estrofadelPolifemo: “El tributo, alimento,aunquegrosero,Del primerhombre,del candorprimero”. La brevenotaal pie nos per-mite ver cómo caminael pensamientode la poesía,y cómose trasfundenen ella las especiesmitológicaso filosóficas.De Góngorasólo toma la monja la versificacióny algunossecretostécnicos: su pensamientoes siempreescolástico,ymuchomásintelectualquesensualsuvisión del mundo. Elcomentaristahaceunaoportunacomparaciónentredos mo-dos de imitar a Góngorao de aprovecharla lecciónde Gón-gora: el de Villamediana,sanguíneoy plástico,y el de SorJuana,conceptuoso,apenasteñidode realidadvital, castiga-do, “intelectualista”. Ademásde queentrelas “Soledades”

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y el “Sueño” haymedio siglo de distancia,y otra equivalen-te en pensamientoy en ambientede sensibilidad. Importabaestudiarla únicapoesíaqueSor Juanadeclarahabercom-puestopor su gusto. Del restode suobra,ella misma, comoun día Valéry, ha dicho: “yo nunca he escrito cosa algunapor mi voluntad,sino por ruegosy preceptosajenos”. AbreuGómezhacenotar quelos “versos enrevesados”de Sor Jua-na son perfectamentecomprensibles,a diferenciade los deGóngora;y en cambio, los “más decorativosy luminosos”que prefiere GerardoDiego (como aquelloscélebresen es-drújulos) le parecenlos menoscaracterísticos.

Abreu Gómezponeal final de su estudiouna traducciónen prosadel poemade Sor Juana,semejantea la queDáma-soAlonsoha hechode las “SoledadeE

8. Carlosde Sigüenzay Góngora,Obras. Con una bio-grafía de FranciscoPérez Salazar. México, SociedaddeBibliófilos Mexicanos,1928,8~.De la página345 a la 377,el poemaaque se refiere la noticiasiguiente..

9. E. Abreu Gómez, “La ‘PrimaveraIndiana’ y el gon-gorismo”,en Contemporáneos,México, marzode 1929. Aca-so el único estudiosobrela “Primavera Indianao Idea deMaría Santísimade Guadalupe,copiadade Flores”(~1662?),primera obra en verso—anterior a los diecisieteaños—delmexicano Sigüenzay Góngora. Los Manualesy Epítomesdicen que es una obra gongorina. Abusa de las alusionesmitológicas —pocas,pero muy repetidas—,y en generalutiliza los residuospoéticosacarreadospor la tradición pen-insular. El autor “no tiene ojos para ver, ni oídos paraoír. Su sensibilidadno respondea las solicitacionesdel am-biente”. Suvocabularioes gongorino,pero su frase es lisay directa. Es unamentede razonador. El efecto de pobre-zapoéticahacedecira AbreuGómezque no se trata de unaobra gongorina.

10. Luisa Luisi, “Sor JuanaInés de la Cruz”, y11. Dorothy Schons,“Nuevos datosparala biografíade

SorJuana”,ambostrabajosen Contemporáneos,México, fe-brerode 1929,no se refierenal gongorismode SorJuana.Eltítulo del segundoindica suasunto,y el primero —capítulo

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destacadode una monografíaen preparación—todavíanoalcanzael pormenordel culteranismoen Sor Juana.

12. No creo inoportunorecordar,ya queSor Juananosllevó al gongorismoen México,queestemovimiento se manOtiene hastalos días de la Independencia.En la Antologíadel Centenario(México, 1910), obrade Luis G. Urbina, Pe-dro HenríquezUreñay Nicolás Rangel,encontramosmuchostestimonios. Las formas literarias del xvii, dice Urbina, seresistena desaparecer,y aprincipios del xix, la NuevaEs-pañaparecemásbien unaEspañaarcaica. La continuidadde la poesíaculteranaentreel xviii y el xix estaríarepre-sentadapor el insigne matemáticoJoaquín Velázquez deLeón, si son suyos,comose supone,los tressonetosque,consusiniciales,aparecenen elDiario deMéxico, junio de 1806.Gongorizay quevedizaa un tiempo la prosade JoséIgna-cio Borunda. De Mariano Ignacio Madrazo nos queda,porlo menos,un sonetogongorino. Gongorizanun tanto JoséAgustín de Castro(1730-1814),Anastasiode Ochoay Acu-ña (1783.1833)y Luis Montaña. Juande Dios Uribe, quevariasvecesse acercaa la tentación,al fin se le entregadeltodo en el preciososonetoa la fuentede jaspesy sin agua.El hueco y enfático José Valdés, el medianoversificadorAntonio Valdés,patriarcadel periodismoy empresario,en-tre 1793 y 1802,de los cochesde alquiler llamados“de pro-videncia”, también hacenversos culteranos.En todos estospoetasde segundoorden se advierte a la vez la influenciadel calderonismo,la cual vino aserun equilibrio de concep-tismo, gongorismo,estilo florido en generaly hastavulgaris-mo o si~nplicidadal modo de Lope.

En el plan de esta reseñano entran los trabajos sobreGóngorao sobreel gongorismoespañolpublicados,con mo-tivo del tricentenario,por autoresamericanos.Tengo enten-dido que estos trabajos han sido reseñadospor EnríqueDíez-Canedoen algún númerode la Revistade las Españas,de Madrid. Nada pierdo,sin embargo,con dar a continua-ción la lista de los queconozco:

RepertorioAmericano,SanJoséde CostaRica, 23 de ju-ho de 1927: P.HenríquezUreña,“Góngora” (publicadoan-tes en el Martín Fierro, de Buenos Aires), y Enrique

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Espinosa,“Spinoza y Góngora” (publicado antesen Carasy Caretas,de BuenosAires) -

Nosotros,BuenosAires, junio de 1927: Arturo Marasso,“Don Luis de Góngora” (hay tirada aparte).

Juan Millé y Giménez,“Lope, Góngoray los orígenesdel culteranismo”,en Revistade Archivos, Madrid, julio aseptiembrede 1923; “Notas gongorinas”,III, en RevueHis-panique, París, 1926 (Ambos trabajosincorporadosen laobra:Estudiosde literatura española,La Plata,1928)- “Co-tnentariosados sonetosde Góngora”,en Humanidades,Bue-nos Aires, tomo XVIII, 1928.

Martín Fierro, Buenos Aires, 28 de mayode 1927: Jor-ge Luis Borges,“Parael centenariode Góngora” (incorpora-do en el volumenEl idioma de los argentinos,BuenosAires,Gleizer, 1928, y que debeleersedespuésdel “Examen deun sonetode Góngora”,del mismo autor—publicadoen Eltamañode mi esperanza,BuenosAires, Proa,1926—); Ri-cardoE. Molinari, “A las 3 y 15 del día24 en un pasillo dela catedralde Córdoba”; P. HenríquezUreña, “Góngora”;RobertoGodel, “HomenajeaDon Luis de Góngora”, soneto;y A. Marasso,“Góngora”.

A. Reyes,Cuestionesgongorinas,Madrid, 1927,49, 268págs.

Libra. BuenosAires,1, invierno de 1929 (númeroúnico).

245

BOLETIN GONGORINO

1

EN EL númeroúnico de la revista Libra (BuenosAires, in-vierno de 1929), publiquéuna reseñabibliográfica, “Gón.gora y América”, a la que deseoagregaraquí algunasno.ticias:

FranciscoIchaso,“Góngoray la nuevapoesía”,La Haba-na, revista1927,8~,53 pÁgs. Poneen un instanteal alcancedel público la historia del “problema Góngora” y sus pro-yeccionessobreel arte de nuestrosdías.

A la lista de los gongorinosmexicanoshay que añadirestosnombres:Fray Manuel Gregoriode Aguilar, Lector deSagradaescrituraen el Imperial Colegiode SantoDomingode México hacia 1750, cuyo “Romanceendecasílaboa Se-ñor San Pedro” puedeJeerseen el periódicoBanderadeProvincia (Guadalajara,México, n9 1, mayo de 1929) y co-mienzaasí:

¿Dequé sirve a la real avede Joveque en el cuadernoazul su estudio fije,letra a letra indagando,en cifra de oro,altos arcanosque en el sol se escriben?

En el u9 4 del mismo periódico (junio de 1929),Enri-aueGómezHaro (“Pueblay la hiteratur,”) cita al O. JuanCarnero, S. J, poblano de la AcademiaPalafoxiana,cuyopoemasobre“La Pasiónde Jesucristo”—compuestoen 1720y citadopor el P. Landívar,y no “Zaldívar” como se dicepor errata—comienzacon esta octava:

Estasq’a Euterpele debió algúndíaligero toque de su bella mano,lira que regulabasu armoníaal compásde su numensoberano,de este,si no canoro,cisne canoa quien la eseRrchade la edadque sumade cisne le dejó sólo la pluma...

246

Comose ve, se usala rápidasinalefaitalianizante:“que-a-Euterpe”,muy forzada a pesardel disimulo ortográficocon que sela pretendeocultar,pero menosforzadastgura-mentequela del maestrocordobéscuando,porejemplo,diceen elPolifemo:“Si al cielo—humano——o al cíclopeceleste”.

Emilio Frugoni, en su recientelibro sobreLa sensibili-dadamericana,publicadoen Montevideo—y de queno doycabalnoticiapor habérsemeperdidoen mi recienteviaje deBuenosAires a Río de Janeiro—,dedica unaspáginasalgongorismoen América. El libro desapareció,peroconservéestanota: P. 69, dice“SalvadorReyes”en vezde “AlfonsoReyes”,y “DámasoAlfonso” en vez de “Dámaso Alonso”.

Ademásde susotrasobrascitadasen la reseñaqueahoracompleto,Luis Alberto Sánchez,Literatura peruana:derro-teroparaunahistoria espiritual del Perú (Lima, La OpiniónNacional,1929,49, 244págs.),consagraun capitulo—“Po-lítica y Barroquismo”—a la descripciónde eseestadodeánimo que se da a vecesen ciertasregionesde América, nosólo manifiestoen lás letras,y que muy bienpuedellamar-seuna forma de gongorismo.

DámasoAlonso preparaun libro sobrela lenguapoéticade Góngora,porel cual obtuvo el PremioNacional de Lite-raturaen Madrid el añode 1927, y de queaparecióun ca-pítulo en la Revistade Occidente,Madrid, febrerode 1928:“Alusión y elisión en la poesíade Góngora”. También,entreotrosestudiossueltos,da la última manoaunaspáginasso-bre las variantesdel “Polifemo” y las “Soledades”segúnvariosmanuscritosde la Biblioteca Nacionalde Madrid, queacasoflOS den todaslas versionesanterioresa las objetadaspor Pedrode Valenciay otros viejos críticos. Finalmente,trabajasobreel temade las influenciasovidianasen Gón-gora, tematan descuidadohastahoy que no ha faltadomen-tecato que hable de plagios de Góngora a Carrillo, dondeamboshacenreminiscenciasde Ovidio, así como no ha fal-tadoalgún investigadorimpacientequeconsagretodo un vo-lumen a las influenciasde Ovidio en España,sin citar unasola vez el nombrede Don Luis.

Monterrey,Correo Literario de AlfonsoReyes,n9 1, Río de Ja-neiro, junio de 1930.

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II

Progresanlas generaciones,y si, como aseguran,el señorAlemany, padre,se opusoaquela Real AcademiaEspañolase asociaraa la celebracióndel tricentenariogongorino,“porser Góngoraun escritorobsceno”,ahorael señorAlemany,hijo, noshaceolvidar aquelerror y publicaun vocabulariodeGóngoraque ha sido premiadopor la Academia. Pero...

DámasoAlonso anunciaqueha juntadopapelesde polé-mica gongorinabajoel título Tres piespara un banco.

El gongoristaalemánWalther Pabst(Hauptstrasse,77,III, Berlín.Friedenau)publica en la RevueHispanique(Pa-rís-NewYork, 1930,LXXX) una tesissobrela creacióngon-gorina en el “Polifemo” y las “Soledades”que ocupa 229páginasde dicha revista: “GóngorasSchoepfungin semenGedichten‘Polifemo’ und ‘Soledades’“. Parala traducciónen prosaalemanadel “Polifemo” queviene al final, usó miedición de la Biblioteca Indice (Madrid, 1923), tomandoen cuentalos reparosqueyo mismo le hice despuésen laRevistade Filología Española(Madrid, 1923,X, 39) —verel presentetomo, págs. 155-8—-, y tambiénlas rectificacio-nespropuestaspor DámasoAlonsoen su reseñasobrela pro-pia edición (Revistade Filología Española,1927, XIV, pp.451-3)-

Debo decir quehe introducido ya algunascorreccionesmás,las cualesfiguran en el texto del “Polifemo” recogidopor Pedro HenríquezUreña en su antología: Cien de lasmejorespoesíascastellanas(BuenosAires, Kapelusz,1930,pp. 108-22). Todavíacon posterioridad,un nuevo examendel poemame ha aconsejadonuevos retoquesque reservoparaunaposibleedición futura.

El gongoristapolacoZdislasMilner, profesoren el Co-legio de Normandíay traductorde las Novelasejemplares,que en 1928 publicó un magníficovolumen con veinte sone-tos de Góngoratraducidosal francés(París,Cahiersd’Art,in-fol, ilustracionesde Ismael G. de la Serna),preparalapublicaciónde unatesisen francéssobrela formaciónde lasfiguras poéticasen Góngora.

(Nota extravagante:El primero que, para designarel

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sistemade vehículo con bestiade tiro, le llamó: “tracciónde sangre”—fórmulaquehoy se empleahastaen las me-monasministeriales—¿nofue un formidablegongoristain-tuitivo?)

Monterrey,Correo Literario de AlfonsoReyes,n° 3, Río de Ja-neiro, octubre de 1930.

III

Selfa en solfa. Todo el que poseael Vocabulario de lasobrasde D. Luis de Góngora, por B. Alemany y Selfa—aqueantesme he referido—deberátomarmuy en cuentaes-taspalabras:

Yo no hubieraescrito la anterior reseña,porqueel libro deB. no merecetanta extensiónen una revista científica, a nohaberconcurrido en su publicación circunstanciasmuy gra-ves. Porque este libro ha sido premiadopor la AcademiaEspañolae impreso a sus expensas.Porque,más aún, estelibro sirvió de mérito a su autor al pretenderla cátedradelatín que ha obtenidoen la UniversidadCentral no hace aúnmucho tiempo. Parala Academia Española,todosmis respe-tos. Ha dadodías de gloria a las letrasde España;los daráaún. Peropuestoque la Academia, por decidiatal vez o de-jadez,ha cometido un error gravísimo, no le quedamás queuna solución: anular el premio concedido,retirar la edicióndel Vocabulario. Para terminar, Alemany y Selfa se muestraensu libro comoantigongoristafurioso. Antigongoristascomoésteno puedenpreocuparmuchoa los amigos de Góngora.DámasoAlonso, RevistadeFilología Española,Madrid, 1931,xviii, 1, pp. 40-55.

Góngora en México. La señorita Dorothy Schons (Uni-versidadde Texas,Austin), bien conocidaporsus investiga-cionessobreRuiz de Alarcón y sobreSor Juana,ha comen-zadoun estudiosobreel gongorismoenMéxico, al queesperadar término durantesupróximo viaje aEuropa.*

Monterrey, Correo Literario de AlfonsoReyes,n9 6, Río de Ja-neiro, octubrede 1931.

* No resisto al deseo de recordaren este lugar el opúsculo póstumo denuestro malogradoamigo Alfonso Méndez Plancarte,Cuestiúnculasgorigori.nas, con un estudio sobreel autor de D. Alfonso Junco, México, Ed. de An-drea, 1955, 40, 95 págs. e índice.

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IvENTRE LIBROS

NOTICIA

EDICIÓN ANTERIOR

Alfonso Reyes// Entre Libros// 1912-1923/1 El Colegiode Mé-xico // 194&—8~,230 págs. (México, ImpresoraBarrié, S. A.,17 de febrerode 1948. Portadaconcebidapor JoséLuis Martínez.)

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ADVERTENCIA

Las noticias literarias que aquí se reúnen,para servicio deaficionadosy recordaciónde algunosamigos,sólo buscanelfin modestode guardar en letras de molde,y en esacolec-ción quese llama un libro, los papelesquede otra suertesevuelvenun estorboen las gavetasy hastaun pesomuerto enla conciencia.

El poemaárabedecía: “Agua estancadase pudre”. Depaso, la publicaciónnos permitedistribuir entre muchosloquesólo relativamentenos pertenece.

Abarcan estas reseñasde 1912 a 1923, con un visiblesalto sobre los años1920—21,en quesin duda escribimosal-gunas cosasque andan ya en otros libros. El carácter deestaspáginases muydesigual,segúnqueprocedande revis-tastécnicaso depublicacionesmáspopulares. Pero quienlaslea no olvidetomar en cuentalas fechas.

Para abreviaren lo posiblelas indicacionesbibliográfi-cas al pie de cadaartículo, usamoslas siguientessiglas:

RFE.: Revistade Filología Española,Madrid.S: El Sol, Madrid.

A.R.

253

19~2

CLÁsIcos PARA TODOS*

EL MAESTRO de la crítica española,Marcelino MenéndezyPelayo,ha tiempo que echabade menoslas edicionesuni-versitarias de clásicoscastellanos. Su varia y eficacísimalabor, reuniendoen un solo haz todo el conjuntode infor-macionesy estudiosanteriores,a la vez quereinterpretán-dolo, ha ofrecidoa los contemporáneosocasiónde beberelaguade todas las fuentesen un solo río. A tal punto que,en cuantoa libros españoles,ya seha dicho quebastaleera Menéndezy Pelayoparasererudito. Deestagrandecum-bre centralhan derivadoarroyosa todos los rumbosy ver-tientes. Un vastogrupo de eruditosde diversoalcancey ca-tegoría,nutridos en las enseñanzasde aquél,va invadiendolos archivos, las bibliotecas.

De Alfredo Alvarezde la Villa, lector en la Sorbona,poseíamosya unaedición comentadadel Auctodel Repelón,de Juandel Enzina. A él aparecenconfiadaslas nuevasedi-ciones de la casaMichaud. Cinco tomoshan salido ya, ycinco más se prometenpara cadames. Algo ambiciosoelplan, aun cuandono se trate de dar sorpresasni desenterrartesorosolvidados,sino simplementede poner al alcancedetodoslo muchoque andaporahí en bibliotecasy coleccio-nespoco accesibles. Las Prosas, de Berceo;el Cántico es-piritual, de SanJuande la Cruz; los Sueñosde Quevedo;un primer volumende poesíasde Góngoray el EstebanilloGonzález,he aquí los cinco primerostomos. A cada unoacompañaun retrato cierto o incierto del autor, un breveprólogo de Alvarezde la Villa y unanoticia bibliográfica.Los retratossonde escasoo ningúnmérito, y estánfeamen-te redibujadossobrelos originalesviejos, de forma queto-daslas facciones resultanfruncidasy el efecto es de unapasmosairrealidad. Los prólogos,bienintencionados,pirue-

* BibliotecaEconómica tic Cló~icosCastellanos.París,Ed. Louis Michaud.

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teanun poco, se alambican,pierdenla sencillezcastizare-comendablepara el caso, y predisponenal lector candoro-so,haciéndoletal vez pensarque estode entraren la lecturade un clásicoes como llenarsede cascabelespara concurrira un baile de fantasía Las notas bibliográficasson reco-mendables.Los textos,.. Resignémonos.

Por desgraciaaún no estamosanteverdaderasedicionesuniversitarias. Paraesto habría que imitar a los ingleses,procurandodar cadaautor en un solo tomo o en pocosto-mos. PublicaraisladamenteelCánticoespiritual o los Sueñosanunciamásbien un propósitocomércialde “multiplicaciónde los entes”. Segúnesteplan, Quevedoocuparácincuentao sesentavolúmenes,errora que sólo tiene derechoel Vol-taire de las edicionesbaratas.Por estecamino, fácilmenteaconteceráanuestrosclásicoslo que,apesarde todo, acon-tece en Inglaterracon Stevenson:que no lo hay completoen ningunade las edicionescorrientes.

Ojalá pronto aparezcael Arciprestede Hita. Es durosólo conocerlopor la Rivadeneyra.Y, desdeAméricaal me-nos, ya nadieencuentrala edición de Ducamin.*

Argos, México,20-1-1912.

LAS “MORADAS” DE SANTA TERESA * *

Las ediciones de SantaTeresahan pasadopor varios pe-ríodos. Comienzael primeroconla edición de Fray Luis deLeón (Salamanca,1588) en que se publicó, desdeluego, lamayor partede las obras,y que fue repetiday corregidaen 1599. Abarcael segundoperíodotodo el tiempo en quelasobrasde la monja caenpordominio exclusivoen manosde las CarmelitasDescalzas,quieneslas publicancopiandolos textos del maestroLeón y sin mejorarlos,hastaentradoel siglo xix. Se abreaquíel tercerperíodo. Salidos los ma-

* Ver Obras completas,1, Ap. bibliográfico, n9 11, p. 349.** SantaTeresa,Las Moradas,edición y prólogo de TomásNavarroTomás.

Madrid, Ediciones de “La Lectura”, 1910, 8°,XVI, 329 págs. “Clásicos Cas-tellanos”, N’ 1.

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nuscritosal dominio laico, los revisa y publica Vicente dela Fuente,profesorde disciplinas eclesiásticasen Madrid.Estasediciones (véasela de Rivadeneyra),superioresa lasde las religiosas,no son aúnperfectas.De la Fuentetrabajómuy de prisa. Pero puededecirseque con él comienzaelcuartoperíodo,puestoquea iniciativa suyase empezóausarla fotografíaparala copia fiel de los manuscritos,y en fo-tografíase tienen ya el Libro de la vida, Las Fundaciones,Caminode perfección,Instruccionesa los i’isitadores de mo-nasteriosy el Castillo interior o Las Moradas. Más difíciles el problemacon las Cartas. Los eruditos aconsejandes-confiar sistemáticamentede todacartade que no quedeori-ginal. Desgraciadamente,pocos quedan. Los grandesdeEspaña,por hacersede reliquias,despojarona las religiosasde gran númerode ellos; y, por otra parte, los que se con-servanestánmutiladose ilegibles. Culpade los devotosque,atribuyendoa la tinta virtudesde talismán,por esepaganis-mo queestáen la basede las religiones,raspabanla firmay guardabanel polvillo comocosasagrada.El P. Fidel Fita,en ios tomosLVII (1910) y LVIII (1911) del Boletín de laReal Academiade la Historia, ha sacadofacsímilesde lascartas,por desgraciamuy poco claros. De maneraque elepistolario de Santa Teresa, tan extenso e interesante,eslo queha tenido peor suerte.

La actual edición de LasMoradas, a pesardel carácterpopular de la colección,puedeconsiderarsecorno un textode los másautorizados.Es copia de la facsimilarhechaporla SociedadFotográficaCatólica (Sevilla, 1882). Hay, enlas notas,unaconstantereferenciaa las edicionesde Vicen-te de la Fuente, y un constantecomentariode las formasanticuadasque usa Teresa,así como de las peculiaridadesidiomáticas de su estilo, tipo del habla familiar en el si-gl~xvi. Ya se sabequeel modeloliterario era entonceslalengua de Toledo, y no la de Ávila en que escribeSantaTeresa,y de quesus libros son único ejemplo.

En vano —dice don Ramón Menéndez Pida!— se busca-rán en otros la multitud de vocesque caracterizanel habla deSantaTeresa,la mayor parte de las cualessubsistenhoy enel hablade muchasregiones,comoaíiidir, cuantimás,enriedos,

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mesmo,naide, ortelano, piadad; los subjuntivoscaya, oyáis,trayan; los epítetosfamiliaresurguillas (cosaque hurga, car-coma, pesadilla), lloraduelos; el uso del posesivocon artícu-lo: la mi Isabela, la mi Parda, y multitud de giros, fraseshechasy refranesenteramentepopulares.

Añadamoslas formasan y anque,y ciertasmetátesisdeaire muy popular,casi plebeyo,comopusilaminidad,corba-día, primite (permite),intrevalosy otrasqueNavarroTomásnosva señalandoal pie de las páginas.

Lo dicho permiteapreciarla utilidad de unaedición tandepuraday cuidadosacomola presente.La hacevaler másla excelentepresentacióneditorial.

En el prólogo se lee:

La partede anotaciónes modestísima;fúndase en la lec-tura de las obrasde la Santa, auxiliada con algunosartículoseruditos, monografías,tablasfinalesde lasedicionesFoppens(Bruselas, 1674), Orga (Madrid, 1752), etc.

Modestísimapodrá ser,que nos parecemuy acertadaysuficiente,pero es utilísima. Y no es pocapartede su valorel ser tan sobria,tratándosede obra a propósitode la cualmuchosdeclamanabocasuelta.

El prólogo es también mesurado,breve, justo. En ri-gor, dice cuanto hay que decir de la Santa,y con lo quedice bastaparaqueel lector quedeprevenidocontra las ma-licias y sandecesacumuladasen tomo a ella, sobre todo apartir del instanteen que la patologíase ha metido a ejer-cer la crítica.

No hemoshalladoen el prólogo,acasoporque andaes-condidaen algunanota, mencióndel acto de autoridadqueprivó a SantaTeresade sus libros. Por indicación de LaFuente,se creyó algún tiempo que se tratabade un índicede la Inquisición, 1565, pero ya es sabido que en aquellaépocano hubo tal índice. Morel-Fatio cree haberdemostra-do que se trata del índicede 1559, en que se proscribieronmuchos tratadoscontemplativos,principalmentede origenfranciscano,a los quese debió la efusiónmística de la pri.mera mitad del siglo XVI. Y se lamentacon razónde que,destruidosasí los libros de Teresa,seacadavez másdifícilexplicar ciertas reminiscenciasteológicasy ciertos pasajes

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de su lenguajereligioso, cuyo sentidoera, sin duda, fami-liar a los contemporáneos,nutridos de semejanteslecturas(Journal desSavants,marzode 1911). Que muchoinfluye-ron en ella los libros franciscanos,no cabedudarlo;y desdeluego ella misma cita aBernardinode Laredo,en la Ascen-sióndel MonteSión, asícomoel TercerAbecedariode Fran-ciscode Osuna,quecayóen susmanossiendomuyniña. (Ellector de la edición reseñadapuedecompletarcon el nom-bre del autor la notaqueapareceen la página 31.)

Quien emprendala lectura de Las Moradas debesaberque tiene en las manosuno de los libros en que la monjase presentamásde relieve y con mayor sinceridad. No son,en verdad,una misma la Teresa de la juventud, aquellaaque es aplicable hasta cierto punto la terrible censuradeWilliam James—la vanidosuelaque coqueteacon Dios—y la nobleancianadel Castillo interior... Y, sin embargo,SantaTeresanuncaha sido, a pesarde la patologíay delseudomisticismosensualde nuestrosdías,la histéricay alu-cinadaquepretendenlos necios. Fea,odiosaes la falsifica-ción que de ella hace Catulle Mend~sen aquel drama deaparato.y fuegosde artificio que,hacealgunosaños,aplau-dió la inconscienciade cierto público de París. Torpes,ile-trados,los quese alambicany engolanparahablarde SantaTeresa,queera todasimplicidady facilidad. De ella se hadicho que escribíacomo en charla de castellanavieja, yMenéndezy Pelayosienteque es aquelestilo el másnaturaly personaldel mundo. Nadie comoella seha abandonadoasugenio al escribir. ¡Como quesolía escribir por escribir!A veces—nos dice— toma la pluma como cosaboba. Ycomo su perenneconsejoes entregarsea Dios, el procesodesu discursosalede ella con la espontaneidady la redundan-cia de los crecimientosnaturales.Si cita, lo hacede memo-ria, y aun suele añadir: no sé si dice así, me parecequesí. Y a veces,ez~mitad de una divagación,se detieneinge-nuamentea pedir aDios que la ayude a tomarel hilo de suasunto. La impresiónde rarezade aquel estilo la causaladistancia;es todo. Adémás,SantaTeresaescribea lo vul-gar,en la lenguaelíptica del pueblo,por concordanciasmásbien ideológicasque gramaticales.

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No hay quecreer en la SantaTeresaenfermizade lospedantes.Quehayapadecidoenfermedadesescosaquenadanosenseñani adelantaen su conocimiento;poco nos importaquehayasido o no histérica. Eficaz, humana,diestraadmi-nistradorade conventos,dotadadel genio del mando,mater-nal, solícita,llena de experienciay de ocurrencias,asíhemosde imaginarla. No en vano bregabaentrelas intrigas delgremioparaalzar, como lo hizo, un conventoa sus hijas dedevoción. “Entre los pucherosandael Señor”: así les de-cía, enseñándolasa guisar mientraspensabanen las cosasdel cielo. ¿Haymayorllaneza,ni se puedesermásde estemundo? Ese misticismo laico de nuestrosdías, suerte devegetarianismofilosófico, se empeñaen malearnoslos másricos y salubresespectáculoshumanos. Hoy todo mal ratoes neurastenia,y todaneurasteniaquierepasarpor síntomadel temperamentoreligioso Al mal humor llamanmisticis-mo, y a la religiosidaddolencia. El mundose estáponiendososo. Deseemosque sea mejor para nuestroshijos o nues-trosnietos.

Mundial, Méxko, 1912.

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1913

UNA EDICIÓN DE MATEO ALEMÁN *

Los TOMOS de estanueva“Colección de Obras Maestrasdela Literatura Universal”, dirigida por G. Martínez Sierra,imitan en todo la conocida“Everyman’s Library” que pu-blicanen InglaterraDent& Sonsbajo la direcciónde ErnestRhys. Se ofrecenparamuy pronto las siguientesobras:Flo-reculasdel gloriososeñorSanFranciscoy de sus hermanos,traducciónde Cipriano Rivas Cherif; Judith, Herodesy Ma-nene, de ChristianFriedrich Hebbel, traduccióny prólogode RamónM. Tenreiro; las Ifigenias, de Eurípides,traduc-ción de PedroBoschGimpera. Y, entrelas obrasespañolas,los Cigarrales de Toledo, de Tirso de Molina, al cuidadodeVíctor Said-Armesto; el Criticón, de Gracián, al cuidadode Cejador (considerandola edición actual del Alfarache,podríamosdecirqueal descuido);El Pasajero,de CristóbalSuárezde Figueroa,edición de F. RodríguezMarín; obrastodasqueescaseanen el comercioordinario. Ojalá se com-pletetodo Graciány se añadanJuan.de Valdés,o quien seael autor del Diálogo de la Lengua,y el Arciprestede Ta-lavera.

La nueva colección se recomiendadesde luego por suprogramay por la buenapresentacióneditorial. Perola edi-ción misma queprovocaestasnotasdeja muchoquedesear.Ante todo,no hay derechoa alterar al capricho la puntua-ción de un autor como Mateo Alemán, que tenía sus ideassobre la materia y era tratadistaen asuntosde ortografía.(Ortografía castellana, México, 1609.) Luego, ¿paraquéalterar la lectura misma de la portada,sin atenersea laque apareceen la edición de Barcelona,Cormellas,1599,ya que se le deja adichaportadaun aire anticuado?Final-mente, los descuidosaparecendesdela portada,y son tan-

* Mateo Alemán,Primera parte de Guzmánde Alfarache, edición y pró..logo de Julio Cejador. Madrid, Biblioteca Renacimiento,1913, 8°,375 págs.

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tos y tan frecuentes,queda verdaderafatiga la sola idea delevantaruna fe de erratas. No sólo se transformanen in-terrogacionesvarias proposicionesafirmativas; no sólo sehaceun barajeoinútil entrelas frases,alterandola puntua-ción en forma que se corrompeel sentido,sino que a cadarato aparecenunaspalabraspor otras. Diez correccionesheapuntadoen la primerapáginade la dedicatoria;cuatroenla segunda;dieciséisen la primera del prólogo “al vulgo”,etc. Hay también palabrascaídas,como en la página 24,línea 16, dondedice: “perseguido”en vez de “corrido y per-seguido”. Véaseun ejemplo de la página26:

Mucho te digo, quedeseodecirtey muchodejé de escri-bir, queteescribo. Mas como leas lo que leyeresy no te ríasde la consejay, si te pesael consejorecibe los que te doy yel ánimo con quete los ofrezco: no los echescomobarredu-ras al muladar del olvido. Mira que podrá ser escobilla depreCiO. (Ed Cejador.)

Mucho te digo que deseodecirte,y muchodejé de escri-bir quete escribo. Haz cómo leas lo queleyeres,y no te ríasde la consejay se te paseel consejo; recibe ios que te doy,y el ánimo con que te los ofrezco: no los echescomo barre-durasal muladardel olvido, mira que podrá ser escobiladeprecio. (Ed. antigua)

En la página29, “había” por “habrá”; en la 30, “au-mento” por “argumento”y “habitación”por “habituación”;en la 34, “manifiesto” por “notorio” (!), “puede decirse”por “decirse puede”,y muchos rasgosque indican una vo-luntariacolaboraciónde Cejadoren el estilo de Alemán;enla 36, “advertir” por “divertir”... En fin: ¡un verdaderodesastreque hace obligatorio poner sobre aviso a los lec-tores!

Dejemosaquí a Cejadoreditor, y tratemosde Cejadorprologuista,hombre laboriososin duda, pero que no tienemuy aguzadoel sentido crítico. Desde luego, incurre enaquello de dar a la huecadeclamacióny a la “lugarería”moral el sagradonombre de filosofía, caricaturescaheren-cia de Séneca.Cae,además,en otro defectotradicional,quea falta de mejorcalificaciónllamaréel “meliorismo”. Con-sisteesteerroren declararsiemprequeel libro sobreel cual

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se escribees el libro de los libros. Los que tal maníapade-cen, fascinadospor la lecturaque tienen a la vista, no re-paran en la gravedad de semejanteexageración.Cejadornos sueltade prontoqueMateo Alemán levantó el lenguajeliterario y castizo“a dondeel de ningúnotro autor alcanzó”,incalificable puerilidad; y de pasodesdeñaen Cervanteslaafectacióna la latina y a la italiana,y en Fray Luis de Leóncierta “ligera torpeza”. Si de afectaciónse trata, bien sa-bido es queMateoAlemánes maestroconsumadoen ella, alpunto de no avanzardos líneassin procurar efectos rítmi-cos, con asonantesy consonantes,y aun procurandodar asus frasesconstantementeun aire de proverbios en frasespareadas.Paselo de la hojarascaciceronianaen Granada,y aun lo de serFernandode Rojas un “desaforadorenacen-tista” (¡ como queen esoestribasu encanto!). Y el que eneste prólogo se cree en la obligación de encumbrarasí aMateo Alemán, apenascuatro escasaslíneas le habíadedi-cadoantes,en su artículo sobre“Los potentadosdel Caste-llano”, dondeestabamagnetizadopor la recientelecturadeFray Juande Pineda,y no tieneempachoen decir allá que“en la propiedadde dicción. - - nadie igualó a Fray Luisde León”, el de la ligera torpeza. Hay, en estacrítica, unconceptocuantitativodel estilo queya censuraba“Azorín”(el cual asuvez deja avecesquesu impresionismolo llevetambién más allá de la crítica, al punto de declarargran

poetaa Jovellanos). Con su maneratersay elocuente,es-cribe“Azorín”: “No; un potentadodel Castellanono esquienmásriqueza léxica posea,quien poseamásvariedadde gi-ros, sino quienha hechoexpresara la prosamayor númerode sensacionesy más intensas.” Pero,aun suponiendoqueel mérito del estilo se midiera por el númerode vocablosusados,Cervantes,en quien el chorrearde laspalabrasasom~bra comounaperenneinvención,no le va por cierto en zagaaMateoAlemán. Por el contrasteentreCejadory “Azorín”,descubrimosen aquélal filólogo, aunquetorcido, el cazadorlexicográfico que se encariñacon sus listas de vocabulario,y en éste al estilista queandabuscandoel alma y puliendoel almabajola capade estossignos fugitivos con quela ex-presamos. “Azorín” nunca escribiría, como por amor del

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arcaísmolo haceCejador: “postiza y bonachonaal parecersonrisa”,ni “esas moralidadeses lo máshondo”, o bien “lavida no sonmásquelas costumbres”,ajustandobárbaramen-te la cópulaal complemento,en vez de regirlapor el sujeto.Ya sabemosquehay ejemplode ello en SantaTeresa;y demuchascosasmásque,quien las imite en nuestrosdías, sehabrálucido.

“Gran desarrolladorde lugarescomunes” llama Ceja-dor aGranada(Pasavolantes),y la designaciónigualmentecuadraríaa MateoAlemán, salvo queaéste,junto a los lu-garescomunes,le falta el ser “gran desarrollador”,que noes la misma cosaqueserun mero amplificador. Desconfie-mosde las confusionesde especies:unacosaes la etnologíay otra la literatura. Alemánserátan sevillanocomose quie-ra, y los sevillanosseránmuy cuentistas;pero cadacuente-cito de Alemán se incrustaen el cuerpode su novela,no conligera, sino aquí con gruesatorpeza. Si Cejador hubieraleído a sus chicos de Palenciatrozosde Cervantesy de Ale-mán,hubieraapreciadola diferenciaentreun autor de ver-daderainvención,un cuentistade ley hechoparaque lo leala gente,y un autorde gabinete,buenoparacomentadopordon Avilio Aguzadera,o paraque nos divirtamos los “pi-cados de la araña”en buscarlos ritmos y recancanillasdesuestilo. No sólo no vienenacuentolos cuentosde Alemán:a vecesni siquierason cuentos,sino retóricasmal disfraza-das de anécdotas. ¡La historia del quedijo: pum, y luegoañadiócontodanaturalidad:“a propósitode pum,acabodecomprarestapistola”! El mismoAlemánparecedarsecuen-ta de la torpeza del procedimiento,cuando se adelantaadisculparseen estosgraciosostérminos:“No séquédisculpadarte, si no es la que dan los qúe llevan por delantesusbestiasde carga,quedancon el hombrequeencuentrancon-tra la pared, o le derribanpor el suelo, y despuésdicen:perdone.” No sé queseade buencuentista,por ejemplo,elepisodio de la tortilla de huevos,capaz de quitar las ganasde comerpor unasemana,y mássi, como en el caso, se looyecontarcondesesperantelentitud. Los donairessoncomola sal; si se les diluye, pierdensabor. Perohay quehacergraciaaAlemánde algunosparéntesisamenos,comoelcuen-

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to aquel (italianizantepor cierto) que relatana don Alvarode Luna susdos amigos,y quizá tambiénla historia de Oz-mín y Daraja.

Conformesen que Mateo Alemán se llevó toda la gra-vedady la hondura de la alegreSevilla, dejandoayunosasuspaisanos,si por gravedady honduraentendemosel tediodel mucho sermonear,la muequecillaartificiosa que ni enlos momentosmásregocijadosse leva al autor de la cara,ymenos se le desataen risa y carcajadacomo a Cervantes,apesarde la “afectación”queCejadorle atribuye. Mas lode queGuzmánde Alfarache seaobra de filosofía, eso síqueno lo tragaránni los escolarespalentinosde marras.Que,por otra parte,censuraraCervantesde afectado,cuandoconAlemánse le compara,y poner reparosal renacentismodeRojas,tampocoesatinado. Renacentistay afectadofue Ma-teo Alemán, y si sumaneratienealgo de característico,estáen mezclar las redundanciasy rotundecesdel renacimientoconlos discreteosy los tiquismiquisdel conceptismO.

El prólogode Cejadorparecedisponeraunalecturades-embarazada,sustanciosay risueña;y lo cierto es queel lec-tor se encuentracon un alimento turbio, muchomenosacce-siblequeel del “afectado”Cervantes.El afectadoCervantesacasose enredabaen la gramáticacomo no le pasaa Ale-mán; italianizabamás, como buen soldado de su tiempo(Góngoradice queaun las vivanderasvolvían de la campa-ña de Italia con el fratello y la sorella pegados). Peroa cambiodel pulimento de Alemán, cuyo efectono siemprees necesariamentebello, Cervanteses fecundoy humano,vi-tal y plácido, fácil y más filosófico a la postre(¡oh, milvecesmás!) queel relamidoy remiradoAlemán.

ParaunabrevenoticiasobreAlemány la formación delAl/arachebastael prólogo mismo quevenimos analizando.ComoescribimosdesdeMéxico, no estápor demásrecordarqueaquípublicó suOrtografía.

Es el Guzmánde Alfarache tipo de novelapicareSca.Elgéneroes derivaciónde la novela de aventuras.El tipo delpícaro, queya despuntaen el Satinicón, de Petronio, apa-receen Luciano y lo hallamosmás tarde en el RomandeRen.art,en los Fabliaux y otraspopularesobrasde la Edad

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Media. Alcanza su definitiva formación en España;y enla vida real, dice Fitzmaurice-Kelly,pudieranencarnarloelArciprestede Hita y FrançoisVillon. Lo segundonospare-cemuchomásatinadoquelo primero. La palabra“pícaro”,usadaen una cartade Eugeniode Salazar(Toledo, 15 deabril de 1560),fue aplicadapor primera vez al tipo nove-lescopor el propioAlemán,en la ediciónde la primerapar-te desuobra, 1599. Peroel géneroexistíaya en España:re-cuérdeseel inmortalLazarillo. Moratín, queriendoeludir laspesadecesmoralizantesqueabundanen la novelade Alemán,proponía,consucriterio “siglo xviii”, desmocharlametódica-mente,comoanteslo habíahechoLesage.Y Aribau, inspira-do en estosejemplos,la publicó en la colecciónRivadeneyra(tomo de NovelistasAnterioresa Cervantes),señalandolospárrafosque,a su entender,el lector puedepasarpor alto.Pero es el casoquesermonesy narracionesandantan mez-clados,quede las anotacionesde Aribau puededecirseque“ni son todos los que están,ni estántodos los que son”.Puestosaello, mejorcargarcontodoel fárrago,sin señalarcon el dedolos trozosvitandos.

Así comoel autor del Lazarillo tuvo quesufrir dos pos-tizas continuaciones,unaanónimay otra de Juande Luna;así como el Quijote sufrió el bastardeode “aquelquedicenqueseengendróen Tordesillasy nació en Tarragona”(comole llama el ofendidoCervantes),aMateo Alemán le adulte-raron su “pícaro” en unasegundaparte (1602), publicadapor el abogadovalencianoJuan JoséMartí, disfrazadodeMateo Luján de Sayaveedra,libro en queel valencianopla-gió trozosde la segundapartelegítima, quetuvo ocasióndeconsultar. De estosevengó el padrede la criaturacuando,al publicarla auténticacontinuación(1604), introdujo en elrelato a cierto hermanode Martí a quien trae a mal traerpor suspáginasy al fin obliga a suicidarse.Éstaes..al me-nos, unade las teoríasque corren; porque segúnR. Foul-ché-Delbosc,el abogadoMartí y Mateo Luján son dos per-sonasdistintas.

El Alfarache es uno de los libros fundamentalesde lapicarescaespañola.Nos dice Alemánque

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Guzmánde Alfarache, nuestropícaro, habiendosido muybuen estudiante,latino, retórico y griego.., despuésdandola vueltade Italia en España,pasóadelantecon sus estudios,con ánimo deprofesarel estadode religión; maspor volversea los vicios lo dejó, habiendocursadoalgunos años en ellos.Él mesmoescribesu vida desdegaleras,dondequedaforzadoal remo,por delitosque cometió, habiendosido ladrón famo-sísimo.

De la fama que alcanzóla obra dan testimonio la tra-ducción francesade Gabriel Chappuis (1600) y, sobretodo, la del entoncescolosal Chapelain (1619-1620); lahermosaversión inglesade JamesMabbe (1622),y la con-tinuación que en alemánhizo Martín Freuden (1626), lacual, comotodaslas manifestacionesde la picarescaen Ale-mania, quedó oscurecidapor el Simplicissimus,de Grim-melhausen.

El estilo, que abusa de los primores rítmicos, alcanzamuchasvecesun pasomedio reposado.El relato sorteaconrelativa seguridadlos est~ollosdigresivos. Es seguroqueAlemánse leía y se releía: no olvida sus episodiosni losnombresde sus personajes,como le acontecea Cervantes.

Es Mateo Alemán un discreto,enemigodel muchorui-do, aficionado a la larga charla entre iguales. Desdelasprimeraspáginasdescubresuempresa:gustade lo popular,no de lo vulgar; hace unaestilizaciónestética de la vidadesenfadada,cogiendoal pasola flor de los buenosdichosy los graciosospercancesde los caminosy las ventas. Pordarlas de muy justiciero, disfraza entre prédicassu gustopor la travesura. Y nuncahablaparanecios: Odi profanumvulgus et arceo. “No es nuevo para mí —escribe-——, aun-quelo seaparati, oh enemigovulgo, los muchosmalosami-gosque tienes,lo pocoquevales y sabes.”

Una breveobservaciónfinal, parael estudiode las cos-tumbres: por ahí habla Alemán desdeñosamentede losqueandanusando“jabonetasy otrasporquerías” en el aseode su cuerpo. En las Cartas filológicas, de Cascales(1634,fol. 1.v), leo lo siguiente:“La genteviciosa y regalada,enlas estufasy en los bañosexhalael sudor: el caballeroge-neroso, en la prensade los trabajossuda. Éste es sudor

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glorioso, y esotroinfame y torpe.” Hay quenotar, cuales-quiera seanlas conclusionesa que lleven estaspalabrasdeCascalessobre los hábitoshigiénicos de la época,que nodejade haberen ellas un atisbocientífico, disimuladode re-pugnanciamoral: todos sabenque el sudor provocadoporel calentamientosimplementedeshidrata,en tanto queel pro-vocadoporel ejerciciolleva consigola expulsiónde toxinas.*

Biblos, México, IX-1913.

* Ver Obras completas,1, Ap. bibliogr&fico, n°20, p. 350.

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1914

UNA ANTOLOGÍA LÍRICA *

CONTIENE la introducción unanoticia elementalde la poe-sía lírica españolahastael siglo xix y un breveestudiodela versificación.

Aunqueen este género de recopilacionesintervienepormuchola afición individual, y nuncaes fácil contentara to-dos, no cabe duda que hay algún criterio superior, sobretodo cuandodel períodoclásico se trata. Bien estáque lafalta de espacioobligue a sacrificartal o cual poetade se-gundo orden; pero no es disculpableque en una antologíade líricos españolesfalte Góngora. Entre las Ruinasde Itá-lica y, sobretodo, La epístolamoral —que no figuran en lacolección—y el sonetoNo memuevemi Dios para quererte,que los colectoreshan insertado,la elecciónno era dudosa.Poca idea dan del genio lírico de Lope la Canción de laVirgeny el soneto¿Qué tengo yo que ini amistadprocu-ras?, comoqueno fue sólo religiosasu inspiración. De Es-proncedapublican La cancióndel pirata y la poesíaA laPatria; pero olvidan el Canto a Teresa. Tampocola partehispanoamericanaes satisfactoria. ¿Cómose pretendedaraconocera RubénDarío, el másgrandepoetaamericanoyuno de los más importantesde la lengua, por su oda ARoosevelt?Suobra, reveladorade unanuevaforma de sen-sibilidad, bien merecíaocuparmáspáginasy una selecciónmásliteraria y desinteresada.Falta,entrelos vivos, Leopol-do Lugones,aunqueen esto los autoreshanqueridoserpar-cos. Entrelos muertosfalta JoséAsunciónSilva, faltaJuliándel Casal, falta Manuel GutiérrezNájera, sin los cualesnoes posibleexplicar el movimiento pos-románticoen Améri-ca, quees, por ventura, lo másimportanteque esta litera.

* E. C. Hilis and S. G. Morley, Modern SpanishLyrics, edited with in-troduction, notesand vocabulary. New York, H. bit and C’, 1913, 16’LXXXII, 435 págs.

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tura ha producido. Y ya que se ha citado a un gran poetamexicano, cabe lamentar la mala fortuna que ha tocadoa México en estaantología. Ni JoséJoaquínPesado,ni Fer-nando Calderón,puedencaracterizarel lirismo mexicano.Del primero, si algo habíaquecitar, fueran,al menos,dossonetosdescriptivosdel paisajeveracruzano;al segundoha-bría queborrarlo. ManuelAcuña y sus versos de estudian.te no tienen másque~cierto mérito episódico,por la brevenovela románticaque fue suvida. PaseJuande Dios Peza,medianoy todo, por habertraído un acentopersonal,aun-quetampoconosparecenbienescogidassuspoesías,y aunquehubierabastadocon unasola. Pero ademásdel citadoGu-tiérrez Nájera,cuya omisiónno es perdonable,¿porqué nohaberbuscadounanotade pesimismoen RodríguezGalván,una nota de color en Guillermo Prieto, una de estoicismoen Ramírezel “Nigromante”? Es lástima, además,que sevenganignorandopor todos la obra y la personalidaddeManuel JoséOthón, el bucólico mexicano, a quien apenascomienzaahacerjusticia la juventud de mi país,y que es,en la lira de América,unade las vocesmás puras. Final-mente,el libro contienealgunascancionese himnos ameri-canos,conmúsicay letra.

A pesarde los anterioresreparos,no se podría aplicara éstala despectivacalificación de que es una antologíamás:la introduccióny lasnotasson,efectivamente,de indis-cutible utilidad en sugénero,y no escaseanen ejemplosdecrítica acertada.Las páginassobreversificaciónson intere-santes. Las notasrevelan buenainformación de las litera-turasamericanas,y hacenfácilmentemanejableun materialhastahoy un tanto enojoso. Salvo ocasionalesconcesionesa la rutina, comola autoridaddesmedidaque se concedeaPimentel,la partehistóricasuele ser,por sí sola,másjus-ficiera que la selecciónde los textos,al punto queno parecesehayan contrastadoambaspartesdel libro.

RFE,1914, Lomo 1, N~4.

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1915

UNA EDICIÓN DE ALARCÓN *

TRANSCRIPCIÓN de la edición príncipe (1628),cotejadaconlas modernas(de 1826, de Ochoa, Hartzenbusch,la RealAcademiay García Ramón), a las cualessupera;sus con-tadascorreccionesal texto primitivo parecendiscretas. Labiografía de Alarcón está escritacon evidentepropósitodesortearescollos. Así, por ejemplo,Miss Bourlandno se pro-nuncia sobre la hipótesisde la colaboraciónde Alarcón yTirso en La villana de Vallecas,hipótesisque,desdequeM.Barry supusoquetal comediaera autobiográfica(Y. La ver-dad sospechosa,Garnier, 1904), adquirió una importanciasingular. Peroya queno se quiso aceptarsino lo probado,es de lamentarqueseconcedaespacioa las muchassuposi-cionesqueen estamateriahizo pasarpor certezasel estilodudosoy equívocode FernándezGuerra. Estemal se descu-breprincipalmenteen la cronologíade lascomedias,casi todaella mal averiguadahastahoy, sin queen ello se haya dadoun paso másdesdeque FernándezGuerrapublicó su libro(1871). Es posibleque La cuevade Salamancahaya sidorepresentadaen el TeatroReal en julio de 1625,y Los pe-chos privilegiados en el palaciode Aranjuezpor octubredelpropio año (pág. x); pero el editor debió indicar que tomaestasnoticias de FernándezGuerra,quien por cierto no nosda másindicacionesde susfuentesquela siguiente: “Archi-vo del Real Palacio,Libros de Cámara,Biblioteca del SeñorDuquede Osuna.”(y. págs.376-7y 505,núm. 480delAlar-cón.) Notemos,por último, queMiss Bourlandno aprovechólos datosquesurgendel testamentode Alarcón, descubiertopor PérezPastory publicadopor el Sr. J. O. Picón.

La partecrítica (págs.xv-xxii) concuerdacon las opi-

* J. Ruiz de Alarcón y Mendoza,Las paredesoyen, editedwith introduc-tion and notesby Caroline B. Bourland. New York, H. Holt and Coinpany,1914, XXX, 189 págs.

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nionesrecibidas,aunquelas revisaporcuentapropia. Es sa-gaz el análisisde la ‘Doña Ana’ y lá influencia queejercesusituaciónde viuda en la tramade la comedia. No conve-nimosen quelos momentosde estilo florido de Alarcón seanprecisamentegongorinos (pág. xv), ni creemos,como Lem’cke en la frasecitadapor Miss Bourland,que sea Alarcónel mejorautorde retratosde carácterqueposeela literaturaespañola,como no se hable de caracteresen el sentidodeTeofrasto.MásgrandespintoresfueronelArciprestede Hita,Rojas,Cervantesy los autoresde la picaresca.

En la transcripciónse ha modernizadola ortografíay seha introducidola división escénica.El prefacio nos advierteque las contraccionescomodestepor de estese conservanporrazonesfonéticas. Peroconestecriterio (que por lo demáses el mejor) se debieronconservarcasi todas las antiguasgrafías.

Pág.vI: El editor dice que no tenemosdatos sobre lavida de Alarcón anterioresa 1596,y declarahaberconsul-tado, entreotras obras, los “Estudios universitariosde donJuanRuiz de Alarcóny Mendoza”,Nicolás Rangel. (Bolet.de la Bibl. Nacional deMéxico, marzo-abril,1913) Ahorabien, en esetrabajoprecisamenteconstaqueen el libro deMatrículasdeArtes de 1587 a 1600 figura inscrito un JuanRuiz, a 19 de octubrede 1592. SegúnRangel,fácil es quese tratede Alarcón,ya queel secretarioCristóbalde la Plazasolía simplificar las inscripcionessuprimiendoapellidos,yya que la fechade estainscripciónresultacompatiblecon lasposterioresde Alarcón: los estudiosde gramáticale tomaríantresaños,y así,concluidoséstosy ya en junio de 1596,apa-rece inscrito al primer cursode cánones.O Miss Bourlanddudó de la identidad,o el desordencon que estánvertidoslos datosde Rangelocasionóla inadvertencia.Por lo demás,es preferibleque Miss Bourland no recoja esta suposiciónde Rangel,quenuncanosha convencido.

Pág.VIII: No es muy seguroque en todo caso Alarcónse encuentreen Madrid en 1611. Léaseatentamentela parterelativaen FernándezGuerray se veráqueno hay sobreestoel menor indicio positivo,así como tampocosobreel hechode queAlarcónvinieraala corteenel séquitodelMarquésde

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Salinas,D. Luis de Velasco. Por otra parte,la frase inglesa“at all eventshe went backto Madrid in 1611”, puedeindu-cir aerror, haciendocreerqueAlarcónvolvíaaMadrid, sien-do asíque,hastadondehoy alcanzamos,fue a su regresodeNuevaEspañacuandovino por primeravez a la corte.

Pág. XXVII: Dice que los versos de Las paredesoyenson de dostipos: agudosy graves. No debió presentarseestefenómenogeneralde la métricacastellanacomo especialdeestacomedia.

Págs.183, núm. 853, y 184, núm. 864: Suponeque fal-ta unasílabaen los versosiniciales de la seguidillaVentadeViverosy Tan gustosavengo (pág. 101 del texto). Se tratade un casode irregularidadfrecuenteen los metrospopula-res,y no defectuoso.’

Es particularmentecuriosala notade la página 165 so-bre el día de SanJuan.

RFE, 1915, tomo II, N9 1.

DE BIBLIOGRAFÍA CUBANA * *

El autorconsideraquelos ocho añosque abrazaesta partede su labor bibliográfica constituyenuno de los períodosmásinteresantesde las letrascubanas.En el prólogoapuntarápidamenteios nombresquedescuellanduranteestosochoañosen la literaturade la isla, aludiendotambiéna los es-tudios y trabajosde extranjerosrelativos a Cuba; procuraasimismo dar una idea generalde la época,recordandolafundaciónde institucionesy partidos políticos; todo de ma-neramuy sucintay máscomoinventarioque comoun cuadroelaboradode aquel período. La bibliografía, ordenadaporañosy alfabéticamente,sueleconteneralgunosextractosde lacrítica contemporáneasobrela obradescritay algunasindi-cacionesacercade la nacionalidady biografíadel autor. Avecesestasindicacionesplantean,ya queno resuelven,pro.blemascomo el de atribución de una obra anónima. En

* Cfr. Hansaen,“Notas al poemadei Cid”, págs. 15-16. Analesde la Uni-tersidadde Chile,~1911.

* * CarlosH. Trelles, Ribliegrafía cubanadelsiglo xix, tomo VII, 1886-1893.Matanzas,1914, 4Q, I\~,402 págs.

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general,se notaque los libros descritoshansido examinadosdirectamente.Completanlas indicacionesunosbrevesapén-dices,y hay al fin un copiosoíndice de autoresy de obrasanónimas.El autorestáprobadoyaen estegénerode traba-jos, aqueha dedicadodesdeel año 1902 varios libros, in-dispensablesen la biblioteca del americanista.

RFE, 1915, tomo II, N9 2.

UNA EDICIÓN DE CALDERÓN *

Contienedoscomediasde Calderón: La vida es sueñoy ElPurgatorio de SanPatricio, segúnel texto de Hartzenbusch.Las notasexplican alusionesliterarias,declaranequivocadaen muchoscasosy con demasiadafacilidad la gramáticadeCalderóny acumulannuevosreparosde gustopersonalasuestilo. Otras vecesseñalanun error científico, sin explicarqueentonceseseerror pasabapor verdad,lo queno es acer-tadoen unaedición pedagógica,comopretendeel editorqueseala suya. A cadacomediaprecedeunaexposiciónde ar-gumentocon algunaslíneasde intencióncrítica. Hay, ade-más,unanoticiabibliográfica de La vida es sueño,unabio-grafíade Calderóny un prólogo en queel editor afirma quesu propósitoes dar unamuestrade “un génerode edicionesdesconocidohastahoy enEspaña(!),pero corrienteen Fran-cia, en Alemaniay en Inglaterra”, y anunciaque,paralela-menteaestaserietituladaLa lectura de los clásicos,empren-deráotra —La lectura de los rn.odernos—,en queestudiará,del mismo modo queen ésta,el estilo y la gramáticade al-gunosescritoresdel siglo xix.

RFE,1915, tomo II, N~1.

UNA BIBLIOGRAFÍA SUDAMERICANA * *

Empeñadoen escribir una Historia de los vascos en Amén-ca - -. he creídode absolutanecesidadreunir las fuenteshistó-

* Calderón,Teatro, ediciónanotadaporMiguel del Toro Gisbert. (La Lec-tura de los Clásicos.) París, Ollendorff, 1913, VIII, 360 págs.

S.de I.pizua,Bibliografía históricasudamericana.Ensayo. Bilbao, Eléx-puru, 1915,4’, 19 págs.

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ricaspor ordende siglosy de paísesparaconocerdequémate-riales podía disponerpara la ejcución de mi trabajo (p. 3) -

Y al efectoclasifica 367 papeletas,distinguiendolas 97obrascon que puedecontar en Bilbao —donde trabaja—de las 270que le son inaccesibles.El trabajodebeconside-rarse como conjunto de apuntes provisionales,de interésmás bien privado, o que sirven para darnos a conocer,en parte, las fuentesde la Historia de los vascosen Amé-rica. En cambio,esmuy discutiblesuinterésgeneral;desdeluego, ¿cómojustificar unabibliografía históricasudameri-canaen la quenecesariamentesehaceabstracciónde la Nue-va España?La modernadivisión geográficade América notiene, en estecaso,valor histórico alguno. Pero,aun acep-tandoelcriterio,esdiscutibleel métodode la presentebiblio-grafía, ante todo, por la clasificación de obrasque existeny obrasque no existenen Bilbao; en seguida,porquees in-completaen lo esencialy copiosaen lo innecesario.La desig-naciónde las obrases vaga—a vecesfalta el año— y arbi-traria; tampocofaltan títulos alterados;la historia políticaresultaconfundidaconlos poemas;cierto libro de SuárezdeFigueroaaparececitadodosveces—ambascon un título fal-so—, y la segundacomo obra del siglo xix, porque de esesiglo es la edición queel autor consultó;libros referentesadoso trespaísessólo se encuentranen la seccióndel segundoo tercero;las palabrasextranjerassuelenestarequivocadas,y las noticias bibliográficasandanmezcladascon informespersonales(hayun ejemploen la página15). Justoesdecir,en abonodel autor,que es másafortunadocomohistoriadorquecomo técnicode la bibliografía.

RFE,1915, tomo 1!, N°4.

BIBLIOGRAFÍA VENEZOLANA *

Contieneel libro 1439números.

Las obras del períodocolonial y del de la conquistano

estánincluidasenesteensayo,porquedela bibliografíadeesas* M. SegundoSánchez,Bibliografía venezolanista.Contribuciónal conoci~

miento de los libros extranjerosrelativosa Venezuelay sus grandeshombres,

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épocastieneescrito el Dr. Lisandro Alvarado un erudito tra-bajo que en brevedará a la luz pública. Además,sin olvidar,en lo relativo a los primeroscronistas,el estudiode nuestrosabio compatriotael Dr. ArístidesRojas (Leyendashistóricasde Venezuela.Primeraserie. Introducción,Caracas,1890),hande consíderarseobrascompletasen la catalogacióngeneraldela bibliografía americanalasde Beristáinde Souza,Harrisse,Teruaux,Pinelo, Rich, Leclerc, Medina, Tr6mel, Stevens,LaViñaza y tantos otros. (Proemio,págs.ix-x.)

Son numerososlos libros y estudios.. - de los cualesnopuede[el autor] dar indicaciónbibliográficaprecisa,y porestarazón se abstuvo de citanos. Baste,paradar cuentade la im-portanciadealgunasdelaspiezasomitidas,consignaraueentreellas seencuentranjuicios de autorestanilustres comoCarlyle,Chateaubriandy Dickens. (Nota final del libro.)

A la descripciónbibliográfica suele acompañaralgunanoticiabiográfica,crítica, histórica. Obra de verdaderomé-rito en su línea.

RFE, 1915, tomo Ji, N~4.

LOS MEJORES LIBROS CUBANOS *

El autor concibe su trabajocomo mero índice para un es-tudio aún no realizadosobreel movimientocientífico y lite-rario de Cuba; y emprendela exposiciónde las obrasquea su parecerposeenalgún mérito sobresalienteen todoslosramosde la actividadintelectual. Comono podíaconcretarsea simplesnoticiasbibliográficas y tampocopodía dar a sutrabajo proporcionesenciclopédicas,estudiandopara cadaobra el estadoen queencontróla cienciacubanay el estadoen que la dejó,ha adoptadoun procedimientoencomiásticoy rápido que deja cierta impresiónde vaguedad. Seríane-cesariohaberbuscadolos adjetivosinsustituiblespara cadahombre y cadalibro, que es, quizá, pedir demasiado.Delcapítulo“Poesía”extraemoslas siguienteslíneas: “Se puededecir, sin temor aserdesmentidos,quela isla de Cubaes elpaísde la América Latina queha producidomejorespoetas

publicadoso reimpresosdesdeel siglo XIX. Caracas,Empresa“El Cojo”, 1914,4’, X, 494 págs.

* CarlosM~Trelles, Los ciento cincuenta libros m4s notables que los cu-banos han escrito. Habana,Imp. “El Siglo XX”, 1914, 8’, 61 págs.

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líricos.” No creemosque lo apruebenmuchasotrasrepúbli-casamericanas.Acasodebemosconsiderarestetrabajo—sinnegarla seriedadde su propósito—comouna invasióndis-cretay modestade la bibliografía en el campo de la críticasuperior.

RFE, 1915, tomo II, N9 4.

SOBRE LA AVELLANEDA *

Breve estudioen que el autor procura definir las caracte-rísticas de la poesía de la Avellaneda, dejandoaparteelanálisisde sus cualidadesformales. Examina las dos ten-denciasde la crítica: ya a considerara la poetisacomo unservaronil, ya a considerarlacomo típicamentefemenina.Estudiaa los maestrosde su misma tradición estética(He-redia,Quintana,Gallego),destacandolas condicionespropiasde la poetisa,aunquesinnegarlas influenciasformalesquedeaquéllospudo.recibir; y establece,finalmente,los caracteresdela obrade la Avellaneda—expresióntumultuosadel amordivino y humano—,insistiendoen cierto “misticismo sin an-tecedentesen la literaturacastellanade suépoca”,queel crí-tico creepercibirenesaobra;obradelgenioindividual—de-clara—, no del de supuebloo su raza.

RFE,1915, tomo II, N9 4.

SOBRE GÓMEZ CARRILLO **

En el prólogo de esta nueva edición nos cuenta el autorqueen cierta obra alemanasobre las nuevascorrientesreli-giosas,su Modernismoaparececitado como “la únicaobraimportanteescritaen españolsobre las tendenciasactualesde la Iglesia católica”. Aunqueparecehumorada,podemosasegurarqueel dato no ha sido inventado. El Modernismo

* J. M. Chacón,Gertrudis Gómezde Avellaneda.Las influencias castella-nas. Examennegativo. Conferencialeídael 19 deabril de 1914 en la Sociedadde Conferencias.Habana,Imp. “El Siglo XX”, 1944, 49, 28 págs.

** E. Gómez Carrillo, El modernismo,nueva edición, corregida. Madrid,F. Beltrán,1914,8’, 317 págs.

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es unaamenaexposiciónde ciertosaspectosde la literaturafrancesapos-románticaen artículosescritoscon ocasionesdi-versasde actualidad,temasqueel autor tratamucho mejorqueotros reservadosal especialista(Grecia,Jerusalén,etc.).Es GómezCarrillo un representativode ciertageneracióndeliteratos a quienesParís—máso menosexactamenteinter-pretado—despertóa la vida intelectual. Su crónicade bule-varesha hechoescuela.SuconcepcióndeParístuvosuépoca,y despertóen Américaunacorrientede benéficacuriosidad.La literatura de GómezCarrillo en este libro, como en losdemás,es siempreperiodística; pero el declararloasí noimplica unacensura,sinomásbienunadefinicióndecarácter.Hoy por hoy la literaturaperiodísticarespondeaunanecesi-daddemasiadoevidenteparaque tengamosderechoa discu-tir su eficacia. Otro representativo—y de prima calidad—,“Azorín”, ¿noha dicho, haceun año, quepreferíala laborperiodísticaa la otra?

RFE,1915, tomo JI, N~4.

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1916

UN VIAJE DE “AZORÍN” *

CON OCASIÓN delcentenariodel Quijote,y mientrasotros aco-plabanmaterialesparala erudición, “Azorín” prefirió em-prenderun “viaje sentimental”siguiendolas huellasdel hé-roe novelesco;y, saliendopor “el antiguo y conocidocampode Montiel”, retratarpueblosy paisajes,tipos y costumbresrurales,refiriéndolo todo,por mediode finas evocaciones,alas escenasy pasosdel Quijote. Así nacióen 1905 este libro,de quehoy se publicala terceraedición, ilustradacon foto.grafíasde los lugaresclásicosy de aquellosde sushabitantesen quienes“Azorín” creesorprenderlos rasgosde los perso-najesnovelescos. Las fotografías,lo mismo que la ligera eindispensableerudiciónque aparecepor las páginas,estánaprovechadascon unacasi imperceptibleintención humorís-tica. El libro actual, aunquedominadotodo por el recuerdode Cervantes,puedecorisiderarsecomoafín de Los pueblos,del mismoautor; comounaseriede ensayossobrela Españaaldeana. La obra terminacon una “pequeñaguíaparalosextranjerosquenosvisitenconmotivo delcentenario”,en quese les poneal tanto del “tiempo que se pierde en España”.

RFE, 1916,tomo lii, N~1.

PROSA DE RUB1~NDARÍO * *

Colecciónde artículosescritosdurantela estanciadel poetaen Españapor los años de 1899; notasde viaje, rápidasybrillantesimpresionessobreciudades,gentes,aspectossocia-les o rasgospintorescos,de preferenciasobreaquellostemasquepuedentenerinterésigualmenteparaEspañaeHispano-

* “Azorín”, La ruta de Don Quijote, 3’ eJ.,ilustrada. Biblioteca Renaci-miento, Madrid-BuenosAires, 1915, 8’, 203 págs.

* * R. Darío, Españacontemporánea.París,GarnierHnos.,a. a.,8’, 394 paga.

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américa, todo lo cual debe considerarsecomo una de lasfasesde esacampañasocial que tocó cumplir a RubénDa-río: el acercamientointelectual de Españay América. Laprosade Darío no ha sido estudiadatodavía; la agilidad yriqueza de su sintaxisno ha sido valorada,y sus ocasionalescaprichos de vocabulario—hijos, más que del galicismo,como sueledecirse,del internacionalismo—son más queto-lerablesen tan granderenovadory, muchasveces,verdade-ros aciertos. A su editor póstumoestáreservadoun trabajoenojoso:discernir,entrelos muchosartículosquedurantees-tos últimos añoshan corrido por las revistasbajo la firmade Darío, los que realmenteescribióéstey los queredacta-ron susjóvenessecretarios.

RFE,1916, tomo III, N9 1.

DOCUMENTOS MEXICANOS *

Presentan sumo interés los documentos inéditos que for-man estacolección,tanto porque estánsuscritos en su mayorparte por personasde alta jerarquíay de indiscutible veraci-dad, cuantoporquedan unaidea máscabal de la vida de laNueva Españaduranteel siglo xvi que cualquieraotra colec-ciónde laspublicadashastahoy,

diceen el prólogoGenaroGarcía,antiguodirectordel Museode México, bajocuyos auspiciosse publicanestosdocumen-tos. Juntoa papelesy cartasdel ArzobispoFr. Juande Zu-márraga,que vienen a completar la colección del ilustreIcazbalceta,contieneel volumencartasde los padrescronis-tasMotolinía, Mendieta,etc.,del Marquésde Villamanrique,de D. Luis de Velascoy del Cond~de Monterrey a los re-yesde España.Valiosacomoes la colección,es de lamentarquesu autor no la haya acompañadode un estudioque ledierasentido y apreciarael valor histórico de cada docu-mentoo grupo de documentos.

RFE, 1916, tomo III, N°2.

* P. M. Cuevas,Documentosinóditos del siglo xvi para la historia de Mé-xico. México, Talleresdel MuseoNacionalde Arqueología,Historia y Etnolo-gía, 1914, fol., xxxi, 521 págs.

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SOBRE MAYANS ~ SISCAR *

Le hasandm’ayant mis sous les yeux un lot de soixantetreize lettres de Mayans, adresséesles unesá D. Blas JovenAlcázar, qui complétentla correspondancepubliéeen 1789, lesautres~ D. Franciscode Almeida, ¡ D. JoséBermúdezet áD. Miguel Maníade Nava, u m’a sembléqu’il pouvait y avoirquelque interét ¡ y recueillir les traits qui peignentl’hommeavecsesq~ualitéset sestravers,et qui éclairentaussicertainesquestions,¡ l’ordre du jour parmi leshonunesd’étadesd’alors.

El opúsculocomienzapor unanoticia sobrelas cartasdeMayans,quepermite,a la vez, apreciarla inmensaactividadepistolarde éste,y el lugarqueen ella correspondea la nue-va colección descubiertapor A. M.-F. Estudia despuéslaconductade Mayansfrente a susémuloso adversarios,des-tacandocomosurasgocaracterísticolavanidad;examina,sinpretensiónde agotar el tema, la actitud del erudito valen-cianoantesusprotectores,amigosy protegidos;y, al ladodeestavaloracióndel hombre,ensayala de la obra, indicandolos principales servicios que la historia literaria le debeysuscondicionescomo escritorerudito e historiador,su acti-tud comoreformadorde la enseñanzauniversitariadel dere-cho, los estudioslatinos y la filosofía de la escuela. Sóloomite,de caso pensado,cuantose refierea los trabajosem-prendidospor Mayansen colaboraciónconJover sobre lasrelacionesdel Estadocon la cortede Roma,el derechoecle-siástico,los concordatos,etc., porque“para juzgar este as-pecto de su actitud —explica— se necesitanconocimientosespecialesde quecarezco”.

Estudiosintéticoen quela obray el hombresevanexpli-candoy completando,ademásde fijar el valor de Mayansenla literatura española,resulta de muy amenalectura como“documentohumano”,por la finura con que M.-F. penetraen la psicologíade este“caso de vanidad”. El opúsculoesejemplo de erudiciónelaborada:no hay en él dato que notengaun sentido,y queno sirva parala pinturadel hombre

* A. Morel.Fatio, Un árudit espagnolatt XV111~siécle,D. GregorioMayanay Siscar. EL: BuUetinHispanique,XVI, 1915, u9 3. Burdeos-París,1915, 49,72 págs.

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o de la época. De paso,quedanplenamenteestudiadosva-rios “incidentes”de la erudiciónespañolaen el siglo xviii.

Si el ejemplode Mayans—concluyeM.-F. juzgandoencon-junto la obra del valenciano—,en el dominio en que cosechósus mejoreslauros,hubierasido imitado, los estudiosde his-toria literaria, tan abandonadosen Españadesdefines del si-glo xviii hasta fines del xix, habríanalcanzadoinmensodes-arrollo, produciendoresultadosquetodavíaestamosesperando.

RFE, 1916, tomo III, N~2.

SOBRE ALARCÓN *

Estaconferencia,pronunciadapor su autor en una libreríade México el añode 1913,contienelo másexactoy lo mássugestivoque se ha escrito sobreAlarcón. No es frecuenteel intento de ahondaren la sensibilidadde un escritor, ilu-minando aquellosmomentosesencialesde su actividad quemástenuementepercibimos. A la vez que unaobra de be-lleza,el presenteopúsculoesunaobrade orientaciónal com-binar prudentementelos métodos históricos con las inter-pretacionespsicológicasfundadasen la observacióny en eltestimonio de las letrasde un pueblo. Ya los contemporá-neosde Alarcón se dieron cuentade su singularidad:segúnMontalván,disponíasus comediascon “novedad, ingenio yextrañeza”. HenríquezUreñatratade apreciarlas causasdeaquellasingularidad:Alarcón es,en primerlugar, mexicanoy abandonasu paísnatal —segúnlos últimos descubrimien-tos de N Rangel—cuandohabíaya andadomásde la mitadde suvida (1613). “Sobre el ímpetuy la prodigalidaddelespañoleuropeoseha impuesto,como fuerzamoderadora,laprudentesobriedad,la discrecióndel mexicano.” HenríquezUreñaha procuradoantesfijar algunosrasgosdel carácterde los habitantesde NuevaEspañay, en general,de la lite-raturamexicana,tantofrente ala españolacomoa las demásdel Nuevo Mundo, quedefine contoquessintéticosy vivos.Su paraleloentrelas modernastendenciasde la pinturaes-pañolay la mexicanaes unapáginade alto valor literario.

* P. HenriquezUrefia, Don Juan Ruiz de Alarcón. Habana, Imprenta “ElSiglo XX”, 1915, 4’, 23 págs.

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Pudieradudarsede que,en tiemposdeAlarcón, existieran,yadefinidos, los caracteresdel “mexicanismo”;pero, ademásde los argumentosaducidospor el autor,cabe añadirlos si-guientes,que,si no nos engañamos,hansido aprovechadospor HenríquezUreñaen un cursoespecialsobrelas literatu-rashispanoamericanasdadoen la Escuelade Altos Estudiosde México, conposterioridadal presenteopúsculo:el médicoespañolJuande Cárdenas,en susProblemasy secretosma-ravillosos de las Indias, 1591,* establecela másclara dis-tinción entreel españolpeninsulary el indiano,advirtiendocomo característicasde éstecierta delicadezaretóricay unaurbanidadalgo alambicada,como la que puedenotarseenpasajesalarconianosconsagradosa fórmulasde cortesía(cfr.J.GarcíaIcazbalceta,Obras,Bibi. de Aut. Mexic. deY.Agüe-ros, México, 1, págs.220 y sigs.)** TomásGage,escritordelaépoca,adviertequela diferenciaentrepeninsularesy crio-llos era ya pronunciadaal comenzarel siglo XVII, y los másautorizadoshistoriadoresestán de acuerdoen reconocerlacomo el principal factor de los intentosde rebelión de loshijos de Cortésy, mástarde,de la autoridadclerical, bajoel virreinato del Condede Gelves (cfr. J. M. L. Mora, Mé-xico y sus revoluciones,París,Lib. de Rosa,1836, III, págs.240.256). En el manuscritoquecontienelas poesíasde Te-rrazas(Icazbalceta,II, p~gs.282-286)haytressonetos,queson como un diálogo satíricoen quepeninsularesy criollosse motejanrespectivamente,y quepuedenverseen M. Me-néndezPelayo,Hist. de lapoesíaHisp..americ.,1911,1, 4.6,n.Insértalos.t Baltasar Dorantesde Carranzaen su Sumaria

* Impresopor segundavez en México, Imp. del Museo de Arqueología,1913. Véansepágs. 159 y siga.

* * Ya en el siglo XIX, la señorade Calderónde la Barca,en su libro Lijein Mexico (edic. “Everyman”), págs.82 y 92 —obra fundamental en el estudiode las costumbresmexicanas—,trae curiosaspáginassobre la cortesía de loshabitantesde la capital de aquellarepública.

t De estostressonetos,uno por lo menos—el queempieza:Minassin pla-ta, sin verdadmineros—selee en el fol. 77v del Cartapacio poético de MateoRosasde Oquendo(Bibl. Nac. deMadrid, núm. 19387),queha sido estudiadoy publicado parcialmentepor Paz y Melia en el Rulietin Hispanique,1906.Allí puedeverse (fol. 82 y) un sonetosemejantededicado a “Lima del Pirú”(dondeOquendoparecequevivió diez años),queesmanifestacióndel mismofenómenoqueobservamosen México (“Un bisorreycon treinta alabarderos”).Ver A. Reyes,Capítulosde Literatura Española,1’ serie,Obras Completas,VI,págs. 25-53,y también,en el mismo tomo, los estudiossobreRuiz de Alarcón.

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relación de las cosasde la NuevaEspaña(escritapor 1604e impresa en México, Imp. del Museo Nacional, 1902),quientrae asimismocuriosasinvectivasen que se descubrela inquina contra los advenedizosindianos. Finalmente,esmuy conocidoya aquel trozo de Suárezde Figueroaen ElPasajero,1617, quec.omienza: “Las Indias,paramí, no séqué tienen de malo que hastasu nombreaborrezco. Todolo que vienede allá es muy diferente,y aun opuesto,iba adecir,de lo queen Españaposeemosy gozamos.” (Ediciónde “Renacimiento”,Madrid, 1913,pág. 147.) Pero la na-cionalidadde Alarcónno lo explicatodo, comodesdeel prin-cipio lo declaraHenríquezUreña: “Las cualidadesde na-ción y de época—añade—formanel marco queencuadralas individualidades.” Y la principal cualidad de Alarcónconsiste en la “trasmutaciónde elementosmoralesen ele-mentosestéticos”. Aquí debetenerseen cuentala deformi-dadde Alarcón: “La hiperestesiaespirituallleva fatalmenteaunaactitudy aun conceptode la vida hondamentedefini-dos y tal vez excesivos.” Ampliaríamosel pensamientodeHenríquezUreña,notandocómo el forzado aislamientoenquevivió Alarcón pudo suscitaren él reacciones—trasmu-tadasde lo moral a lo estético—contrael inmensofavor dequedisfrutabaLope. Algunasnotas,comoaquellaen queseindicanlas basesposiblesparala cronologíade las comediasalarconianas,son muy importantes,aun atítulo de merahi-pótesis.

En colaboracióncon D. AmérieoCastro.RFE, 1916, tomo lii, N9 3.

SOBRE MESONERO RoM~os*

Estacolecciónparausoescolarcontiene: “El Retrato”, “Laempleomanía”,“El amantecorto de vista”, “El barberodeMadrid” y “La casade Cervantes”,tomadosdel Panoramamatritense;“El alquiler de un cuarto” y “El romanticismoy los románticos”,de las Escenasmatritenses;y “Tengo lo

* Selectionsfrom MesoneroRomanos,editedwith Introduction,Notes, andVocabulary,by GeorgeTyler Northup. New York, HenryHolt and Company,1913, 12v, XXIV, 188 págs.y retrato.

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queme basta”,de Tipos y caracteres. El texto se basaenla edición en 8 vols. de Madrid, 1881, la última revisadapor el autOr. La introducción,notasy vocabulariosonexce-lentes,lo mismoque las indicacionesbibliográficaspreviasy las queandandispersasen las notasfinales. La introduc-ción presentael cuadro literario y social del romanticismo,destacandoenél la figura deMesonero—querepresentaunareaccióninstintiva delnaturalismocastizo—,y debeserleídaen consonanciacon la notasobre“El romanticismoy los ro-mánticos”. Si el editor hubieraanotadotambiénlas prime-ras frasesde “El amantecorto de vista” —dondeMesonerose excusade particularizarcircunstanciasquepudieranqui-tar asussátirascaráctergeneral—,habríatenido ocasióndedecirnoslo que hubo de preceptista,a la maneradel si-glo XVIII, en Mesonero. El no haber insistido en el falsoproblemade la prioridad de MesonerosobreLarra, o vice-versa,por cuantoa la sátirade costumbres,másbien se ledebeagradecer.En cuantoa la selecciónde textos, repetire-mos, conP. H. Churchman(ModernLanguageNotes,Balti-more,XXX, 4), queno habrádoscríticosquecoincidan,tra-tándosede unaobra tanvasta,y añadiremos:tan vastay tanuniforme. Mesonerono es escritorde momentosagudos,yni siquieralo es de gran relieve. Lo queda saborasu obraes la persistencia,la cantidad. En todo caso,como advierteChurchman,se percibe en esta edición el propósitode darunanotameramenteliteraria con “El Retrato” y “La casade Cervantes”;de ambienteespañol,con “La empleomanía”,“El alquiler de un cuarto”, “Tengo lo que me basta”, yaun“El barberode Madrid”. “El amantecorto de vista” y“El romanticismoy los románticos”dan la notade época.Los textossoncorrectos. Se hansuprimido los epígráfesclá-sicos con que Mesonerosolía encabezarsus artículos,y en“El romanticismoy los románticos” se han suprimido, sinadvertirlo en forma alguna,másde dospáginasdel texto enque se cuentael episodio del joven románticocon la criadagallega,queni siquieraes demasiadoescabroso,sobretodoparaestudiantesde literaturaespañola.Observacionesal tex-to: págs.3 y 171, dice “prorumpio”, “prorumpir”, y aunqueéstaes la ortografíadel texto original de 1881 (pág. 3), no

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debióconservarse.Pág.47, lín. 7: “Luego” debeir seguidode una coma,aunqueno la pongael texto original (pág.III), porquees adverbiode tiempo, no conjunciónconsecu-tiva. Pág.60, lín. 20: ha de habercomadespuésde “así”,aunquefalte en el original, del mismo modo que se pusounacomaantesde dichapalabra,dondefalta en el original(pág. 124). Respectoa las notas,Churchman,queha dedi-cado estudiosespecialesa la materia,advierteque la frase“The influence of Byron is partly to be explainedby theglowing descriptionsof Spainin Child Harold”, es doblemen-te inexacta: Byron influye másen Franciaqueen España,sinquepuedaestoatribuirsealas descripcionesde Francia;además,muchapartede estepoema—queno se señalaentrenuestrasprimeras versionesde Byron— es más bien inju-riosa paraEspafia. Acaso hubieranmerecidonota algunasexpresionesdefectuosasde Mesonero,comoéstas:página31,lín. 21: “mientraselcual” (pendant lequel?); pág.55, línea10: “designaba” (dessinait?);pág. 75, lín. 24: “Ea bien”(Et bien?), todosposiblesgalicismos. El pasajede la pág.79, líns. 20-25,debiósercomentadoconreferenciaala frasehecha:“Dormirse sobresus laureles.” El vocabulariofinalestá,sin duda,cuidadosamentecalculadoparalosestudiantesde segundoañode español. Nos faltan datosparaapreciar-lo, pero, juzgandopor analogía,pareceque convendríaex-plicar lossiguienteslugares:pág.3, lín. 5: “don No-sé-quién”(asícomo se explica el “don Tal” de la lín. 27); pág. 11,lín. 18: “nuestracasafue muy prontode las queestabanenel mapade la brillante sociedadde Madrid”; pág.12,lín. 7:propaganda,por “propaganda~ frasede aqueltiem-po. Finalmente,la palabra celosía (pág. 50, lín. 23) noestábien vertidapor la inglesajealousy (pág. 128b), aun-que se trate en el caso de una escenade celos; porque,oes ün galicismo,o es un equívococuyo sentidodebió expli-carseal estudiante. Convieneañadiren la bibliografía laobra de Le Gentil sobreBretón de los Herreros.

RFE, 1916, tomo III, N~3.

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UN LIBRO DE EGUÍA Ruiz *

Libro de artículosen queel autorrecorrelos camposde lasliteraturasnoruega,italiana, polaca, francesay española,desdeBj6rnstjerneBj6rnsonhastaRicardoLeón. Puedecon-siderarsecomo una de esasobrasde caráctersingularqueseproducenal margende la vida literaria, dondeaveceselgustocrítico padecepor preocupacionesde orden ajeno, yqueacusanun espíritupoco abiertoa las novedades,y nun-ca al tanto de los verdaderosmotivos que determinantal ocual evolución intelectual. Estacircunstancia,el atacar losproblemasbajo perspectivasirreales, impide a este génerode obrasalcanzarla relativapopularidadqueel público con-cede a la crítica; mientrasque cierto aire de desahogoydivagaciónpersonales,y hastael estilo mismoconqueestánurdidas, las aleja de la categoríade obrascientíficas,a laque,por otra parte,no suelenaspirar. Téngaselaspor ensa-yos de un escritorcurioso,queno ha vacilado ante la tareade juzgar muchascosaspor supropia cuenta.

RFE, 1916, tomo lii, N~3.

LA ÉPOCA DEL “QuIJoTE” * *

Traza el autorla biografíade Cervantes,fundándoseen co-piosa documentación,y entradespuésen consideracionesso-bre el carácterde aquellaépoca,aprovechandomuchasveceslas enseñanzasqueel Quijote mismo nos proporciona.Estapartedel libro puedeconsiderarsecomounaacertaday ame-na popularizaciónde los problemasqueofreceel estudiodeCervantesy de su obracentral. Hay acontinuaciónun exa-mensobre“La idea delQuijote en Inglaterra,desdeChaucerhastaBeaumonty Fletcher”,donde—sin pretenderni pre-sentarla seguridaddel métodocomparativo—aprovechaelautorsusvastosconocimientosde la literaturainglesa,reavi-va másde unanoticiayaborrosa,y auxilia las meditaciones

* C. Egufa Ruiz, Literatura y literatos. Estudios contemporáneos.Madrid,Sáenzde JuberaHnos., 1914, 8°,460 págs.

** J. de Azmas, El “Quijote” y su ¿poca. Madrid-BuenosAires, Renaci.miento, 1915, 8°,267 págs.

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del lector sobre la última significación ideal del Quijote,evocandoficcionesliterariasque puedenconsiderarsecomoafinesde la novelade Cervantes.

RFE,1916,tomo lii, N9 3.

DE BIBLIOGRAFÍA CUBANA*

Da fin el autor a su magnatarea comenzadapor los añosde 1910, incluyendoen el presentevolumen3600números,entrefolletos y libros, de la épocaque llama “la segundayterrible guerrade Independencia”.“Como es natural—ad-vierte-, en ese período,el más agitado y tremendode lahistoriade Cuba,no era posibleque florecieranlas letrasylas ciencias.” Los ocho tomosde queconstala obra arroja-ron un total de 22700 números;y a estaobra deben aña-dirse los dos volúmenesdel Ensayode bibliografía cubanade los siglos xvii y xviii, del mismo autor. Por merascon-sideracionesde espaciose ha dejado fuerael año de 1900.En el apéndicedela página409 se hallaráun breveresumeno “balanceintelectualde Cuba” en el siglo pasado,y toda-vía ofreceel autor volver sobre la materia,clasificándolametódicamente.Hemos dicho antesqueesta obra es indis-pensableen la bibliotecadel americanista. La bibliografíaamericanacuentaya con libros fundamentales. (Ver pági-nas273-4 de este libro.)

RFE,1916, tomo III, N9 3.

UNA ANTOLOGÍA ESPAÑOLA * *

Va precedidaestaantologíade una introducciónsobreel es-píritu generalde la literaturaespañola,y, comodedicadaaios estudiantesextranjeros,se ha invertido en ella el ordenhabitual, de maneraquecomienzapor los escritoresdel si-glo XIX y acabapor los másremotos. Divídese,además,en

* C. M. Trelles, Bibliografía cubana del siglo XLX, tomo VIII, 1894-1899.Matanzas, Quirós y Estrada,1915, fol., 516 págs.

* * P. Hernández y A. Le Roy. Morceauxchoisis des classiquesespagnois.(9i,me. édit.) París, Hacheue, 1914, 16’, 314 págs.

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dossecciones:una parala prosay otra parala poesía. Unapequeñanoticia bibliográfica acompañaa cada autor. Lacolecciónno va másallá del siglo xvi. Los autoresmásmo-dernosque abarcason FernánCaballeroy Zorrilla. ¿Porqué no escoger,para el siglo xv, a Pero López de Ayalao un trozo de La Celestina? Y en el siglo XVI, ¿porquéol-vidar la prosade Fr. Luis de León? Entre los antiguosro-manceshay seguramentemuchosmáscaracterísticosdel gé-nero,sin necesidadde acudiralos quepusoMenéndezPelayoen sus Cien mejorespoesías. El divino Herreraha sido su-primido, lo mismoqueMeléndezValdés. Y dondeha cabidoGuillén deCastro,bienpudieroncaberMontemayor,Gil Polo,Franciscode la Torre. Y, sobretodo,¿quéhacenen la colec.ción esosversosde D. Eugeniode Ochoa,cuandono hayunasola línea de Espronceda?Por lo visto este libro, que apa-rece aquíen su novenaedición, se viene reproduciendome-cánicamentesin quenadiepongaen él la mano,siquierapararectificarerrorestan groseroscomoincluir entrela prosadelsiglo xv el Centónde CibdadReal.

RFE, 1916, torno lii, N9 3.

Los VASCOS EN AMÉRICA *

Trata el autor en este segundotomo los capítulosrelativosaMéxico, Centro-Américay las Filipinas, y estudialas figu-rasde Zumárragay Mendieta. Bien informadode suasunto,produceunaobra ala queno puedefaltar sitio en la biblio-tcca del americanista.Si algún error puedeseñalársele,esel de haberconcebidocomo obra de conjuntolo que debióserplaneadocomo una seriede monografías:los vascosnocumplieron ningunalabor autonómicaen América,sino quetajes o cualesvascosfiguran en la labor comúnde Españaal lado de los castellanos.No hay, pues,lugar aunahisto-ria de los vascosen América, sino a una serie de artículosaisladossobrelos vascosen América. El autorexpíasu errorteniendoquerecontarlos episodiosdel descubrimientoy con-

* S. de Izpizua, Historia de los vascosen el descubrimiento,conquista ycirili;ación deAmérica,tomo II. Bilbao, JosédeAstuy, 1915, 8’, XV, 354 págs.

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quista,lo cual, en rigor, se salede su asunto. El libro es defácil lectura,y resumegran cantidadde documentos.

RFE, 1916, tomo III, N9 3.

SOBRE HEREDIA *

“Son dos mundos esencialmentedistintos el de la poesíamodernay el de la poesíade Heredia.” Sólo el métodohistórico-comparadopuede darnosel contenido positivo desu obra. El empleoexclusivo del criterio psicológicoo delcriterio estéticoconduciría,en este caso, a resultadosmásbien negativos. Hay en Herediaun valor actual: su visiónsintéticaen las descripcionesy esematiz de poesíacivil, sinprecedentesclarosen la literatura, por lo vago, imprecisoyajenoal procedimientooratorio,queel conferenciantellama“poesíacivil interna” Y hayen Herediaun valor inactual:poetade escuelay de época,se explicacon referenciaaellasesaconstanteexterioridaden todaslas demásnotasde supoe-sía,ora seanamorosaso patrióticas,y en vano se buscaríanenél emocionescomplejas.Contralo qüeha dicho la crítica,es poetasin musicalidadíntima ni verdaderolirismo. Parala críticareconstructivade Heredia,faltan,por desgracia,losmateriales,y su biografíaofreceproblemasno resueltos.Yde paso,aprovechandodescubrimientosde N. Rangel—queaquíse publicanporvez primera—y los suyospropios,rec-tifica el autorvariospuntosde estabiografía,que redundansobreel problemade las influencias,y lograseñalartresmo-mentoscapitalesen la obra de Heredia:

el de su primera estanciaen México (épocade formación ydeprobablesinfluenciashumanísticas);eldel estudioasiduodeios poetassalmantinos(estemomentocoexistecon el primero;peroseextiendehastagranpartede la vida del poeta) —Cien-fuegos,Jovellanos,Meléndez—y el del inicio de la tendenciaromántica (culto al seudoOssián, traduccionese imitacionesde Byron, Millevoye, Lamartine).

Del análisisde estos&es momentos,queel autorbosquejaacontinuacióncon todo acierto,resultaque la influenciade

* J. M. Chacóny Calvo, JoséMaría Heredia. Habana, Imp. “El Siglo XX”4’, 44 págs.

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los poetassalmantinosla debeal ambientemexicanode co-mienzosdel pasadosiglo, así como aquel fondo de culturahumanísticaquedescubrensusprimeraspoesías;un hurnanis.mo pálido, pero bastantegeneralizadotodavía, respondía,adistancia,al gran humanismomexicanodel siglo xviii (V. L.G. Urbina,P.H. Ureñay N. Rangel,Ant, delCentenario,Mé-xico, 1910,II, págs.661y sigs.y P. H. Ureña, “Traducciones

y paráfrasisenJa literaturamexicanade la épocade la inde-pendencia”,en Analesdel Museo Nac. de Arqueoi., Hist. ‘y

Etnol.,México, 1913,V); resulta,además,querefleja lasdosfasessucesivasde la lírica salmantina: la eróticay la didácti-ca (Y. M. Menéndezy Pelayo,Hist. dela poesíahisp.-am.,1).El autor nota,de paso,una reminiscenciahastahoy no ad-vertida, en Heredia,de Jovellanos. Laspoesíasde estaépocaoscilan entre lo prosaicoy lo oratorio. En cuantoal movi-mientoromántico,sólo hayun asomode él en Heredia,pre-firiendo,al aprovecharla poesíaossiánica,la notamisteriosaala amorosa.Sobrelas conclusionesde Menéndezy Pelayo,avanzael autor estableciendo,entre Millevoye y Heredia,“una concordancia,una armoníaespiritual basadaen unamismainterpretaciónmelancólicadel mundofísico”. Y que-dan,finalmente,las dos notaspersonalesde Heredia:la emo-ción sintéticadescriptiva,sugeridapor los valles de México,y la “poesíacivil interna”. Piñeyrosostuvocon razón, contraMenéndezy Pelayo,que la nota patrióticaes la esencialenHeredia;comienzapor manifestarsecomo una nostalgiadela patria, que irrumpe por mil partesen sus grandesodasdescriptivas,y acabaen un gran anhelo,íntimo, concreto,(lelibertad. Estaconferencia,desarrolladacon método seguroy entreilustracionesoportunaspara su público, debeleersecon referenciaal estudiodel mismo autor, escrito con ante-rioridad, percypublicado recientemente:“Vida universitariade Heredia. Papelesinéditos” (Cuba Contemporánea,XI, 3,págs.200.212),que resumelos problemasde la biografíade Herediay producesobreella nuevasy preciosasinvesti-gaciones. El crítico debeaún darnosun capítulosobre lasituaciónde Herediaen la poesíaamericanay su influenciaulterior.

RFE, 1916, tomo III, N~3.

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1917

FORTUNA ESPAÑOLA DE UN VERSO ITALIANO

(PER TROPPO VARIAR NATURA É BELLA)

A. MOREL-FATIO, en la RevistadeFilología Española,1916,III, N9 1, estudiala fortunaqueen Españaha tenidoel versoitaliano que encabezaestaslíneas,y que suele encontrarsecon algunasvariantes. Estanotavieneasercontinuacióndeotrasanteriores. Encuentrala tradición de esteversoen elArte nuevode hacercomedias,por Lope de Vega; en el Diá-logo de las condicionesdelas mujeres,de Cristóbal de Casti-llejo; eii el Carlo famoso,de Luiz Zapata;en La Galatea, deCervantes;en las comediasde Lope de Vega Los peligrosde la ausenciay Amarsin sabera quién; en Todo es ventu-ra, de Alarcón;en El celosoprudentey Don Gil de las calzasverdes,de Tirso de Molina; en Vicente Espinely en el prín-cipe de Esquilache;en Gracián,Agudezay arte de ingenio;en el Estebanillo González;en Las pelucas de las damas,sainetede Comella, y en Burla burlando, de F. RodríguezMarín.

Como Arturo Farinelli hubiesepuestoen dudasi el pre-tendidoversoitaliano erarealmenteun versoo unalocuciónproverbial,en el número2°del propio tomo de aquellare-vista, don Enrique Díez-Canedopone en claro que se trataefectivamentede un verso,el cual apareceen un sonetodelpoeta Serafino de’Ciminelli o Serafino Aquilano (1466-1500). Estesoneto,según la investigaciónde Díez-Canedo,apareceen un libro españolde carácterantológico,de MicerAndrésReyde Artieda (Zaragoza,1605), dondetambiénseencuentrala traduccióndel dichosonetopor Reyde Artieda.

Puedoahoraproporcionardos datosmássobreel mismotema:

En la primera parte del Guzmánde Alfarache (Barce-lona, 1599) -apareceun “Elogio” de Alonso de Barros en

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alabanzadelaobray desuautor. Casial fin se lee: “. - .puesescierto queno puedeescriuirseparatodos,y quequerría,quien lo pretendiesse,quitara la naturalezasu mayor mila-gro, y no sé si su bellezamayor, que puso en la diuersi.dad. ~?‘ En cierto romancede Calderón“a unadamaquedeseabasabersuestado,personay vida” (B. de A. E. Riyad.,XXIV, pág. 586 b, Apéndice1) se lee:

Y como, al fin, por el troppoVariar bella es natura,De las dos con que me hallo,Una es morena,otra rubia.

RFE,1917, tomo IV, N~2.

Ruiz DE ALARCÓN *

La presenteedición reproduce,con ortografíamoderna,unade las comediasno coleccionadaspor el autor,segúnel textomásantiguo quede ella se conserva,que es el de Diego deLogroño, Laurel de comedias, Cuarta parte de diferentesautores, Madrid, 1653, fols. 73-93 y, y aprovechala deHartzenbuschen la ColecciónRiyad., vol. XX.

En la notabibliográficafinal se adviertedesdeluegounaomisiónqueredundaenperjuicio delestudiode Bonilla: ade-másdel artículo queaparecióen el Boletín de la BibliotecaNacionalde México, añode 1913,Rangelha publicado—enlos números1 y 2, año de 1915, del mismo Boletín— elfruto de investigacionesposterioressobreAlarcón. Por ellasseve desdeluegoquela autenticidaddel retratoreproducidoen la presenteediciónesmásquediscutible.* * Hay quere-cordar tambiénla obra de D~Blancade los Ríos,Del Siglode Oro, por contenerun nuevodocumentouniversitariodeAlarcón. Un error ha podido deslizarseen la página VII:

* D. Juan Ruiz de Alarcón, No hay mal quepor bien no venga(Don Do-mingo de don Blas). Comediafamosa. PublícalaA. Bonilla y San Martín,Madrid, Ruiz Hermanos,1916, 16’, XXXVIII, 195 págs. (Clásicosde la Litera-tura Española.) Con un retrato.

* * Escrito lo anterior,veo que el mismo Bonilla ha hecho las rectificacio-nes del casoen notasadicionalesal Peribáñezy el Comendadorde Ocaña, deestamisma Colección.

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PérezPastor,entre los documentossobre Ruiz de Alarcónque figuranen su Bibliografía madrileña, tomo III, publicados (núms.Y y VI), de los que resultaqueel ReyconcedióaAlarcón, en 1619, el hábito de Alcántara,“no embargantequesu madrey abuelomaternono erannobles,en quedis-pensóSu Santidad”. Los documentostranscritospor PérezPastorno se refieren al poetaD. Juan Ruiz de Alarcón yMendoza—~podríadarsemásnobleapellidoqueel maternode Mendoza?—,sino a D. JuanRuiz de Alarcón y Andrada,señorde Buenachey villa de la Frontera.*

No es justo señalarcomo rimas defectuosasde Alarcón(núm. II, pág. 183) “afecto” y “secreto”,y aun “ganalles”y “confiarles”; en amboscasosla pronunciaciónuniformabala rima, y en el segundocasola anomalíase debea queen la impresiónse escribió “confiarles” por “confialles”; essabido que las dos formas coexistieron. Lo mismo puededecirsede “calle” y “hablarle” (1, 4), “merecerlas”y “es-trellas” (II, 3), “hablarle” y “calle” (II, 11), que no notael editor.

Algunascorreccionesintroduceel editor en el texto,dan-do cuentaen las notasy copiandola lección primitiva. Enel verso de la nota5, pág.10, preferimosla lección primi-tiva, y cremosqueel “la” se refierea “granjería”. Tal vezdebió dejarseel “que” de la página 30, nota12. Y en lapágina41, nota20, pareceque debió respetarsela formaprimitiva y puntuarsede otro modo.

CorreccióndelSr. Bonilla: Textooriginal:

Pagarálode contado. Pagarálode contado;¡ Qué pocamañasería que, por mañana,seríaQue él estéen Zamoraun día que él esté en Zamora un díaSin habérselapegado! sin habérselapegado.

Dejar paramañanael cobrarle,tanto seríacomohaberledejadovivir un día en Zamora—a D. Domingo, queacabade llegar— sin habérselapegado. Página53, nota23, pro-bablementedebequedarla palabra“estrañar”, queparecetenerel significadode “estrenar”. Página136,notas55, 56

* VéaseArch. Hist. Nac. Pruebasde Alcóigara~núm. 1334.

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y 57, los versosdebieronquedaren suforma primitiva. Almode~nizarla ortografía se han ahorradomuchosacentos.

RFE,1917, tomo IV, N~2.

EL CURA EN CERVANTES *

La introducción,del canónigoD. Liborio Azpiazu,rectordelseminarioconciliar de Vitoria, nos informa de queel autorde estevoluminosolibro es un estudiante,quien dedicóaestaobra“las horasde sueltay vacaciónestival”. Un prólogodelautor, escrito en prosagrandilocuente,maldicede esaFran-cia “ineptacasisiempreparacrear”y causante,sin duda al-guna,de todoslos malesde la literaturaespañola.El librose alargaen un tono gárruloy de falso casticismo,procuran-do contarnosotra vez el Quijote, y acabadeclarandosupro-pósito de catequismo.El asunto—un buenasunto—quedaintactoparaquien deseetratarlo en menospáginas,e inspi-rándoseen la sobriedadcon queRémy de Gourmontestudialos curasde Flaubert.

RFE, 1917, tomo IV, N~4.

UNA COMEDIA DE ATRIBUCIÓN DUDOSA * *

Es de agradecerla reimpresióncuidadosade estalinda co-media, de que sólo quedabanejemplaresrarísimos en lasedicionesantiguas.tPor la graciay vivacidaddel enredoes

* L. Miner, El cura segánCervantes.Vitoria, Imp. y Lib, del MontepíoDiocesano,1916, 8’ X, 422 págs.

* * La EspañoladeFlorencia o Burlas veras-y Amorinvencionero. ComediafamosadeD. PedroCalderóndela Barca,editedwith Introductionasid Notesby S. L. Millard Rosenberg.Philadelphia,1911, 4’, XLI!, 132 págs. Publica-tions of the University of Pennsylvania,Seriesin RomanceLanguagesandLiteratures,N°5.

t El texto admite algunosreparos de ordensecundario. La acentuación,que ha sido modernizada,resulta defectuosísima.Ejemplos de palabrasnoacentuadasen lascinco primeraspáginas:4, “quanto” (ponderativo);9, “Ha-llome” (presente);32, “inclinacion”; 39, “Cesar” (el personajeromano); 40,“mandais”; 48, “brios”; 50, “passeis”;53, “traigais”; 58, “alli”; 59, “Borbon”;63, “metiendola”; 71, “robandonos”;78, “mia”; 96, “angeles”; 105, “Aqui”;109,“dia”; 112, “alegria”; 117, “que” (cuandorequiereacento);118, “quizas”;122,“quan”; 127, “interes”; 135, “abracense”;137, “esteis”, etc. En la página

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característicadel teatro español,así como por la supresiónruday brutal de lo psicológicoen bien de la celeridadde laacción:cuandoLucreciave reaparecerasu hermanoAlejan-dro, tras largay peligrosaausencia,no tieneuna solapala-bra de afecto, y sólo, convertidaen máquina de patrañas,exclama:

Mas, pueshe visto a Alejandro,una traza peregrinahe discurrido

Los versos,fácilesy elegantesa veces,no cabedudaquehacenpensaren Lope; así como la paridadde ciertassitua-ciones que también se encuentranen El peregrino: tal laamanteque se disfrazade criado paraservir a su ingrato yespiarde cercasuspensamientos;tal la damaquese enamo-ra de una mujer disfrazadade hombre:el “tema Mlle. deMaupin”.

Pero,además,la reimpresiónde esta comediatiene sumotivo secreto:la averiguacióndel autor; problema,o másbien curiosidaderudita,queel editor estudiadetenidamenteen su prólogo, trasde dar cuentade las edicionesanteriores.

En el Homenajea Musafja (Halle, 1905), A. L. Stiefelatribuíaa Lope estacomedia. Rosenbergla atribuye aCal-derón en vista de las siguientesrazones:verdades que, encierto prólogo,Calderónla incluyeentrelas apócrifas(Cuar-ta parte de comediasnuevas,Madrid, 1672, y Rivadeneyra,XIV, 656.657);verdadque la omite en cierta lista de susobrasenviadaal Duque de Veragua,añode 1680 (Riyad.,

272 debequitarsela comaentre “silla” y “jineta”, así como en la nota res-pectiva, pág. 107, nota de todo punto insuficiente. Pág. 23, 558, debe ser“quedaras”y no “quedarás”,puestoque conçiertacon “supieras”. Pág. 26,676-682, más que de admiraciónconvienenacjuí los signos interrogativosy,desde luego, quitar el acento al “Qué”. Pág. 27, 270, dice “lastima” por“lástima”, y el mismo errorserepite en la pág. 86, 2533. Pareceque el verso1472, pág. 51, debeser interrogativo. Pág.52, sobranlas admiracionesen losdos primeros versos. Pág. 61, 1776, “qué” no debe llevar acento; el mismoerroren pág. 89, 2625. Pág.75, 2205: “iÁ mi Reinadebarato- - .“: faltaunacomadespuésde “A”, letra queademásno debellevar acento,porqueaquí esinterjeccióny no preposición,y faltan dos puntosdespuésde “barato”, al aca-bar el vocativo;la admiración,en todo caso,no debeabarcarel verso siguiente.Pág. 79, 2341: “iQué dissimulo me ha mandadoLida!”, es una mala inteli-gencia; como el mismo editor lo advierte en nota, las tres edicionesde queusa (E., L. y P.) dicen: “dissimule”: “Que dissimuleme ha mandadoLida,/y aunqueno los entienda,!es fuerça quecon ellas condescienda.”

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VIII, xi.xlii), y acasoen vista de esto la pone Vera Tassisentrelas “supuestas”de Calderón (Barrera,Catálogo, 50-53). Perode un pasajede la mencionadacartaal DuquedeVeraguaresultaque no todas las comediasrechazadasporCalderónson verdaderamenteajenas,sino quealgunas,sien-do propias,hansido tan alteradaspor los editoresque,aun-quelas conoceporsus títulos, por sucontextolas desconoce.Calderón, añadeRosenberg,no concedía importanciaa laimpresiónde sus comediasprofanas;y es de suponerqueentreesascomedias,propiasaunquecorrompidas,debacon-tarseLa espafiolade Florencia. En ésta,en efecto,creedes-cubrir Rosenbergalgunasde las característicasde Calderónen punto a fraseologíay dicción, elaboracióndel asunto,narracionescon quese inician las escenas,ciertasenumera-cionesdeobjetosnaturales,disquisicionesfilosóficas,erroresgeográficos,predominiodel romancesobrelas demásformasmétricas,estilo, lenguaje,imágenes,gongorismo(mejor: es-tilo florido en general)-

A estoha contestadoStiefel (Zeitschrift für rorn. Phil.,1912, 36, 437), ante todo,que inducea error el decir quetodas las edicionesatribuyen la obra a Calderón, como sicadaediciónfueranecesariamenteel resultadode unanuevainvestigación,puestoque todaslas edicionesdel siglo xviison, en el fondo, unamisma (la de 1658) con distintascu-biertas, y las dos sevillanasdel siguientesiglo carecendefuerzacríticaparael caso. Ciertoqueno esdecisivala omi-Sión de la discutidacomediaen la lista enviada al Duquede Veragua,donde Calderón,ya octogenario,omite asimis-mo otrasseiscomediasauténticas.Pero ya es másgraveelque la hayarechazadonominalmenteen suprólogo de 1672.En cuanto a su declaraciónposterior de haber repudiado,entrelas apócrifas,algunaspropiaspor corrompidas,acasole da Rosenbergdemasiadaimportancia. Semejantesprotes-tas abundanentrelos escritoresde la época,y son como unlugarcomún. No es justificado suponerqueVera Tassisnie-gue la autenticidadde la discutidacomediasólo por Seguirlas palabrasde Calderón,puesqueen su Advertenciaa laQuinta parte dice haberprocedidoa un cuidadosoexpurgopor sucuenta. Es exageradoasegurarqueCalderónno con-

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cedieseimportanciaa la impresión de sus obras profanas,segúntrata Stiefel de establecerlocon diversosdatose indi-ciosoportunamentealegados.Dada la frecuenciacon queeleditorde las Escogidasatribuyeobrasajenasa Calderón,noseríararo queuna de éstasfuera la comediade que trata-mos. En cuantoa las supuestascaracterísticasde Calderón,se encuentrantambiénen otros autoresde la épocay no dancriterio exclusivo. Si algohayde característicoen Calderón,añadeStiefel,es la relativaescasezde susmetros,sobretodosi se lo comparacon Lope o Tirso: nuncahay másde cincoen suscomedias,y La españoladeFlorencia tienenueve for-masmétricasdistintas. Es verdadqueel romancepredominaen sus obras,y puedeestimarsesu usoen un 50 %, siendoasí que en nuestracomedia el romancesólo presentaun46 %. (Pero,oh Stiefel, ¿puedeentusiasmaraalguieneste4 %? ¿Y puede alguien tomar en serio estasrecetasauto-máticasde pensar,queen mala hora usurpanla función dela verdaderacrítica?) Finalmente,Rosenbergmismoadmitequela alusióna ciertasobrasde principios del siglo, queseencuentranen lacomedia,sólopuedeexplicarseen unaépocaen quedichasobrasestántodavíafrescasen la memoriadela gente.

Veamosahora la partepositiva en las argumentacionesde Stiefel: antetodo,hayprobabilidadde queexistaunaedi-ción sueltaen que la comediasea atribuida a Lope, segúncierta declaraciónde Fajardo. Es admisiblequeestasuelta,modificadaal gustode la época,hayasido coleccionadamástardebajoel nombrede Calderón,casofrecuenteaunen losdíasde Lope. Son presuncionesa favor de Lope la utiliza-

ción deun temade Bandelloquesirvede argumentode fondo

a la comedia,y aun de Lope de Rueda,que fue olvidadoposteriormente;la transformaciónespecialquesufre el ca-rácterde Lucrecia,en queaStiefel le parecever la manodeLope,y las condicionesmismasdel estilo,con algunassalve-dades. Cierto que se aludeaLope (“Entre Góngoray Lopedecirpuedo:/ Ni muy facilidadni muy enredo”);pero estopuedeseruna interpolaciónposterior,ya queel mismo Ro-senbergadmite la posibilidad de una redacción o estadopHmitivo anterior (~ypor quéel autorno habíade aludirse

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a sí mismo,como suele acontecer?)Algunas otras razonesmásaduceStiefel, sin lograr resolverestanebulosa.

En suma: no demuestraStiefel que la obra seade Lope.¿DemuestraRosenberg,por su parte,que seade Calderón?Ambos demuestranla imposibilidad actual de demostrarlouno o lo otro. Acasoalgunosprefieranunaactitud interme-dia, admitiendo,por ejemplo, que se trata de una obra deLope refundida por Calderón, como gran parte del teatrocalderoniano. Acaso otros prefieran aquelrecursodesespe-rado de la críticapictóricaquepermiteagruparlos cuadrospor escuelas:escuelade Lope, escuelade Calderón. Sóloqueen la ComediaEspañolasucedealgo abrumador:la in-tensacorrientede popularismoque da sello a la literaturaespañolahacede aquelteatro algo anónimo,algo que se co-municapor tradición verbal. Poetashayen pleno siglo xviicuyaspoesíascasidebenestudiarsecomosi fueran romancesviejos. Y en el teatro mismo,apartedel dominio queejerce

el módulo impuestopor Lope, lo quehace que todo se con-funda,la personalidadde cadaautory los caracteresautén-ticos de su obra se enturbiantodavíamásbajo esealud detransformacionesy adulteracionesque los libreros y editoresdesatansobrelos textosoriginales. Paracolmo, en el teatroaparecíanaquellostremendos“memorillas” queibanaapren-dersede coro las piezasparavolcarlasde cualquiermodoen las “edicionespiratas”,con partessuplidas,con contami-naciones,con atribucionesequivocadas,con todaslas lacrasde una transmisiónoral apresuradae inescrupulosa.

¿Se me permitiráañadirqueesteproblemade atribuciónno tiene mayor importancia que la de corroborar,una vezmás, estecaráctersingulardel teatro español?

Revue Hispanique, París-NuevaYork, 1917, tomo XLI, N~99.

UN NUEVO POEMA ÉPICO ESPAÑOL: “RONCESVALLES”

La historia literaria de Españase estárenovando,y la reno-vaciónhastaahoramásse debea los investigadoresquea loscríticos.

La revaloraciónaconsejadapor “Azorín”, realizadapor

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él en parte,no ha ido aúnbastantelejos. No se ha releído,no se ha juzgadoaúnde nuevoa todoslos grandesescritoresantiguos.Entretanto,el investigadorsigueordenandosusma-teriales,descubriendodatos; y a veces,aunqueno siemprelo sepael público, el investigadorponetambiéncrítica (crí-tica en el sentidocorriente) en sus trabajos,cuandola mo-destiacientíficade última horano le cortalos vuelos.

El mejorejemplode talesempeños,recluidoscasi siem-pre en las publicacioneseruditas,es la reconstrucciónde lapoesíaépica de Castilla.

A pesardelesfuerzosolitario de TomásAntonio Sánchezen el siglo XVIII, hastala segundamitad del siglo XIX no secomenzóaconcedertodasuimportanciaala épicacastellana.El poemade Mio Cid era consideradocomo una imitaciónfracasadade modelosfranceses,y en 1865 el sabio roma-nistaGastonParisescribía: “Españano ha tenido epopeya.”Por 1874, los trabajosde Milá y Fontanalstransformaronlacuestiónparasiempre. Menéndezy Pelayopopularizólos tra-bajosde sumaestro,arrancándolestodoel secretode sutras-cendenciaestéticay humana;y finalmente,los investigadoresque le hansucedidohan logradoreconstruirpiezapor piezala granarmadurade la epopeya.

Sin embargo,parael público, y hastapara buenapartede la gentede letras,la épica españolase reduceal Cantarde Mio Cid, con las derivacionesépico-líricasde los roman-ces. Esto, cuandoes sabido que se ha logrado desenterrarde las antiguascrónicaslos restosde cantaresprosificados,queveníana suplir así los datosde la historia; que se hanrecogidoaquíy allá cuantosfragmentossirvenpara ilustrarla evolución de un florecimiento épico tan abundantequesus mismos frutos (romancesy crónicas) acabaronpor se-pultarlo. Así se ha podidodemostrarqueEspaña,y en espe-cial Castilla,tuvo —conapogeoen los siglosxi y xii y deca-dencia,todavíaimportante,durantelos dossiglossiguientes—la pasióny el culto de la poesíaheroica, característicadelmundogermano-latinoenla segundamitad de laEdadMedia.

Entre el Cantar de Mio Cid, monumentocentral de laepopeyaespañola,y los romancesviejos que son su últimaderivación, poseemosel Cantar de Rodrigo, obra de deca.

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dencia,conocidadesdehacemedio siglo; poseemosotros,enqueel asuntoheroicose ha vertido ya en metrosno épicos,comoelPoemade FernánGonzálezy, mástarde,el AlfonsoXI; poseemosen fin las crónicasde lascualesse hanextraídoya los cantaresde los ¡nfantesde Lara y de SanchoII, queprincipia con la partición del Rey Fernando1 y acabaconla jura de SantaGadea. Ningunosmásdramáticosqueéstos,dondesemanejacon raramaestríael arte de la expectacióny de la sorpresa.

El recientísimodescubrimientodeun fragmentodel Ron-cesvalles(Revistade FilologíaEspañola,1917,tomo IV) vie-ne a coronarahora los esfuerzosde D. Ramón MenéndezPidal, empeñado,de tiempo atrás,en unavastalabor de re-construcciónsistemáticasobrela historia de la epopeyaes-pañola.

Trátasede un fragmentoqueno tienemásde cien versos:pero ¡cuántocompruebany aclaranesoscien versos! Procedeel fragmento (que se conservaen dos folios de pergamino,letra de comienzosdel siglo xiv) del Archivo de Pamplona.Es un antiguo poemacastellanoquepudo ser compuestoaprincipios del sigloxiii y sermásextensoqueel actualpoemadel Mio Cid. Estepoemano seríamásqueunaforma espa-ñolade la Chansonde Roland, revelandoasí unaelaboracióncastellanade la influenciafrancesa.El fragmento,lleno devivezay encanto,describela busca de los cadáveresy el ha-llazgodel cuerpode Roldándespuésde la batallade Ronces-valles. Óyenselas lamentacionespatéticasdel emperadorCarlomagno,y se le mira —con el gestotradicional—tirar-se las barbasagobiadopor el dolor.

El fragmento tiene, desdeluego, utilidad lingüística, yaclaraalgunasformasde la lenguaépicaqueno habíansidobien interpretadas.Además,viene a llenar el abismo queexistíaentrela métricadelMio Cid y la de los romancesde-rivadosde los viejos cantares.Finalmente,por el simplehe-cho de su aparición,confirma algunasconjeturasy da plenovalor científico, por ejemplo,a la reconstruccióndel cantarde los ¡nfantesde Lara.

A MenéndezPida! debemosunaedición del Mio Cid enquetodo el mundopuedeleery entenderelviejo poema. No

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prestaríaun servicio menorsi, en la misma forma, agruparay publicaratodoslos fragmentosde poemasépicos que an-dan dispersosen monografíaseruditas.[La hizo en 1951.]

S., 6-XII.1917.

LA NACIONALIDAD DE MONTEAGUDO

Los restosde JoséBernardode Monteagudo,ministro de Si-món Bolívar, hansido trasladadosdel Perúa la Argentina.Se ha reconocido,pues,oficialmente, la nacionalidadargen-tina de Monteagudo.

Contraestehecho protestaparte de la prensaperuana,reclamandocomo reliquia propia los restos de Monteagu-do. Bolivia, a su vez, si no oficialmente,por medio.de susperiódicos,decorporacionesliterarias,comola SociedadGeo-gráfica de la Paz, y de escritores,como D. Enrique Finot,alega queMonteagudofue boliviano de nacimiento. En laRevistade la UniversidadNacionalde Córdoba (Argentina),D. Pablo Cabreraprocuraestablecerdefinitivamenteel ori-genargentinode Monteagudo.*

Estaconfusión,aparentementeinexplicabletratándosedeacontecimientosqueapenasdatande un siglo, no sorprenderáa los que tenganla más corta noticia sobre la épocade laindependenciaamericana,y particularmentesobrela obra deBolívar, queafectóavariospueblos,confundiéndolosmásomenosen un solo esfuerzo. No esextrañoque se pierda,en-tre aquellacomplicaciónde líneas,la trayectoriade un hom-bre. No esextrañoquevariasnacionesse disputenahoralosrestosde Monteagudo.

La disputa,por lo dei~ás,no es de ahora. Ya en 1878se da cuenta,en los periódicosde aquella región,de seme-jante competencia.Por aquelentonces,Chile terciabatam-bién en la disputa. Posteriormentese han escrito algunasmonografíassobreel origen de Monteagudo. Pero,a todoesto, faltabandocumentosfehacientes.

Actualmente, P. Cabrera insiste sobre cierta carta de

* Ver en igual sentido, M. Leguizamón,“La patria de Monteagudo”. Re-vista de la Universidad Nacional de Córdoba, 1918.

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Monteagudoal doctor JoséAntonio Medina, escritaen agos-to de 1808,enque le llama “primo, paisanoy amigo”. Aho-ra bien, la nacionalidaddel doctor Medina no es un miste-rio; y así,concluyeel señorCabrera:“Don JoséAntonio Me-dina era argentino,natural de Tucumán; Monteagudoerapaisanode su primo el doctor Medina; luego D. JoséBer-nardo de Monteagudoera argentino.”

Personalidadintensay salientela de Monteagudo.Entreaquellosdiscípulosde Rousseau,poetasy generalesaun tiem-po, quesostuvieronla guerrade América, abundanlos per-files heroicos. Monteagudo,demócrataintransigente,se ma-nifestódesdela juventudcomoun exaltado. Ministro despuésdel generalSanMartín (el Protectordel Perú),siguiósiendoun exaltadoen el gobierno; envolvió en sus proscripcionespolíticas a algunosinocentesy, fijo en su ideal, si pudoco-meter imprudencias,nuncadejóde serhombresuperior. Fuegobernanteactivísimo,escritoralgo enfático,censoracredesusenemigos,granmantenedorde su causay hombreprobo,quesupono enriquecerseen el poder. Cuando,arrojadodelPerúen ausenciade SanMartín, visitó a Bolívar en 1820,amboscorrieronun velo sobreel apasionamientocon queenotro tiempo Monteagudohabíacensuradola administraciónde Bolívar. Comoera de conversaciónagradabley culta, Bo-lívar —diceen susMemoriasO’Leary— “obtuvo por sucon-ducto un completoconocimientodel carácterde los argen-tinos”.

Ministro de Bolívar más tardo, fue asesinadola nochedel 28 de enerode 1825 al salir de una tertulia,vestido yalhajadocon elegancia,segúnsucostumbre.El puñalque sele arrancódel pecho dabaseñalesde estarnuevoy reciéncomprado. Bolívar hizoconvocaral puntoa todoslos barbe-ros, y hubo uno que reconocióel puñal, y dijo haberloafi-lado paraun desconocidoque parecíacargadoro aguador.Se hizo veniratodoslos cargadoresy aguadoresde laciudad(ciudadde los Reyes) y el asesinofue identificadoapocopor el barbero. Confesósu delito y, habiéndoseleofrecidoel perdón de la vida, acusócomo impulsoresdel asesinatoacuantosquiso. Unosopinaronque se tratabade un crimenvulgar, sin másobjeto queel robo. PeroBolívar creyó siem-

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pre que, tras de la mano asesina,se ocultabanotras,y quehabíadescubiertoun verdaderocomplotrealistadirigido tam-biéncontra supersona.

S., 13-XII-1917.

EL MANDO ÚNICO

Al final de cierto artículo, recuerdaJacquesBainville quela situacióndel EmperadorGuillermo II ante las nacionesaijadases semejantea la de Federicode Prusiadurantelaguerra de Siete Años. Y copia estaspalabrasde Macaulayrelativasa las esperanzasde éxito de Federico,palabrasqueson de gran oportunidad:

Finalmente,y principalmente,Federicoerauno y sus ene-migos eran varios. No era posiblequedejasende manifestarseentreéstos los celos, las discusiones,la negligencia,insepara-bles de toda coalición. En cambio, de partede él estaríanlafuerza, la unidad,el secretode una poderosadictadura. Losrecursos del artemilitar podríansubsanar,hastacierto punto,la escasezde los recursosmilitares. La rapidez de los movi-mientospodía,en cierto grado, compensarla deficiencia nu-mérica. No era,pues,del todo imposibleque el genio,el jui-cio, la resolucióny la fortuna reunidoslograsenque la luchase prolongara una o dos campañas.E importabaganartiem-po a toda costa,así fuese un mes. Porque prontose habíande producirespontáneamentelos vicios quenacenen elsenodetodaconfederacióndemasiadoextensa.Cadauno de losmiem-bros de la Liga comenzaríaa quejarsede lo mucho que lepesabala guerray lo poco que le aprovechabanel botín. Eldescontentoy las recriminacionescundirían.-.

Y esto —continúaBainville, resumiendoa su autor—,hastael día en que,seaporla acciónde las fuerzasdisolven-tes, seapor un casofortuito como la muerte de un jefe deEstado,unadeposicióno una revolución,uno de los belige-rantesrenunciaraa su política e hiciera una paz separadacon Prusia. “Y esofue lo quehizo Prusiaen 1762,salvandoaFedericode unaruina matemáticamentecierta.”

Losmonarquistasde Francia—y en estono estánsolos—

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vienende tiempoatrásabogandopor elmandoúnico paralosejércitosaliados.

S., 27-XII-1917.

BONAPARTE EN ESTRASBURGO

Hay en la vida de Bonaparteuna lagunade unostresmeses,quecorrespondeal año1788, lagunaque no bastana llenarlos documentoshabituales,ni los datosqueda el mismo Bo-naparteen su cortanoticia biográfica: Epoquesde ma vie.*

Ahora bien: según una tradición que se ha consideradocomo mal fundada,por esta épocaprecisamenteBonaparteestuvoen Estrasburgo,dondese enamoróde unacélebrecan-tante, la Saint-Huberty,a la cual dedicó cierto madrigal,cuya misma perfecciónlo hace sospechoso.Si no hubieramás que,este documentosobrela estanciade BonaparteenEstrasburgo,la “leyenda” seríadel todo infundada.

Perohay algomás:Metternich,en susMemorias,aseguraque duranteel estío de 1788 estuvo en la UniversidaddeEstrasburgo,cuandoel joven NapoleónBonaparteacababade abandonarla ciudad. Un tal Justet fue allí maestrodearmasde los dos. Añosmástarde,le decíahumorísticamentea Metternich: “Esperoque no se les ocurrirá batirse a misdiscípulosel Emperadorde los francesesy el EmbajadordeAustria en París.” Parisot logra identificar a~estemaestrode armasJustet,lo cual es comoun comienzode la prueba.Supone,además,fundándoseen las declaracionesde Metter-nich, que Bonapartepudo seguirlos cursosde matemáticasde cierto famosoprofesorBrackenhoffer.

Napoleóndebíaincorporarsea suregimientoen Auxonne,dondeBrackenhoffertenía un colega y paisano,Lombard,ep cuya casapareceque vino a pararNapoleón. Lombarderajefe de brigadade Napoleón. “Estemuchachoirá lejos”,solía decir hablandode él. Cuando Napoleónera PrimerCónsul,concedióala hija de Lombard, queestabapobre,unapensiónde 1,500francos. Parisotsuponequelas relaciones

* GeorgesParisot, “Le jLieutenant NapoiéonBonaparteétudiant~i Stras.bourg”. RevueIlistorique.

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entreNapoleóny Lombardpudierondeberseaunarecomen-dación de Brackenhoffer.

Pero,en Estrasburgo,Napoleónno se limitó a seguirelcursode matemáticasde esteprofesor,sino que,atraídoporla famade los estudioshistóricosde Estrasburgo,siguió elcursodel profesorLorenz. Así resultade las minuciosasme-moriasdel joven teólogoLuis Grucker (El viaje de mi vida),quien apunta,entresusrecuerdos,el de una tarde de veranoen que,al acabarla clasede Lorenz,a él y a su compañeroNapoleónBonaparteles hormigueabantanto los piesquenopudieron levantarse.

Así, pues,cuandoBonapartese reincorporaasuregimien-to, no volvía de Córcega,como se ha creído,sino de Estras-burgo, adondefue aestudiardespuésde Goethey antesdeMetternich. La vieja Universidadprotestantede la Alsaciafrancesaha podido, pues,contribuir a la formación de treshombresque,duranteun siglo,hanencarnadosucesivamente,y cadaunoasu manera,la Europacosmopolitadel antiguorégimen,la Revoluciónfrancesay la reaccióngermánica.

S., 27-XII-1917.

EL ARCHIVO DUCAL ‘~EOSUNA

Ha ingresadoenel Archivo Histórico Nacional, en calidadde depósito,el archivoducal de Osuna. La casade los du-quesde Osunahabíareunidolas documentacionesde másdeveinte entrelas más importantescasasde España. Constaen la actualidadestearchivode másde cinco mil legajosdedocumentosoriginales,entrelos cualeslos másantiguosda-tan del siglo Ix. No sólo se refieren tales documentosa lahistoria particular de cada familia, sino a verdaderospro-blemas de gobierno,asuntosde haciendapública y demáscuestionesde caráctersemejante. Unos 500 legajos tienenvalor literario, por relacionarsecon los escritoresmásemi-nentesde los siglosxvii y xviii, vasto campodondeespigar.

Seríade desearqueotrascasascuya historia particular.seencuentratambiénincorporadaa la historiade Españasi-guieranel ejemplode Osuna. De este modo, pudieranlle-

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garseaconstituirlos archivosdela noblezaen centropúblicode investigacioneshistóricas,como ya se ha hechoconlos delas órdenesmilitares. Estotendría,además,la ventajade im-pedir que se repitierael casodel archivo de los condesdeSantaColomba,quesevendióal pesopor lo menosen gran-de parte. Repáseseel catálogodel archivo de Medinaceli,formado por Pazy Melia, o el de los documentosde las vi-trinas de Alba, y se apreciarála importanciade estascolec-ciones.

En cuanto al servicioquesignificael depósitode Osuna,el Archivo Histórico Nacionaltiene unasolamanerade co-rresponderlo,que es poner cuantoantesal públicoel índicey disposiciónde los documentos.Ojalá el depósitose trans-forme paulatinamenteen propiedaddel Estado;de hecho,correspondea la nación.

S., 1917.

UNA BIBLIOTECA INACCESIBLE

Don Julio Puyol y Alonso da cuentaen el Boletínde la RealAcademiade la Historia de sus vanosy reiteradosempeñosparaobtenerla comunicaciónde cierto códice, indispensablea la edición del ChroniconMundi, de Lucas de Túy, quelaAcademiale teníaencomendada.

Trátasede un códicede dicha crónica,del siglo xiii alxiv, que se custodiaen la bibliotecade la Colegiata de SanIsidoro, de León. Y termina así el académico:

Quizá convengaquela Academiatome nota de estecasoyde otros semejantes,porsi creyesealgunavez que podíanser-vir de fundamentoparasolicitar de los poderespúblicos quelas bibliotecasy archivoseclesiásticosde Españaseansometi-dosa lasmismasdisposicionesquetodos los demásarchivosybibliotecasde la nación.

S., 1917.

DE AUTORES OSCUROS *

Contieneestevolumendiez y ochoestudiosque fueron antespublicadosen la RevisedesLivresAnciens. En un estilo de

* L Loviot, É:udesde bibliographie liu.fraire. Auteurs cC ¡ivres anciefls(XVI es XV1I’ si~c1es).París, Fontemoing, 1917.

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agradableconcisión,el autorse echaabuscarnombresoscu-ros —cuya oscuridades,en muchoscasos,voluntaria—,noperdonándosetrabajoalgunoparadestacarel verdaderoca-rácter de sus personajes,y con unacuriosidadde coleccio-nista.

El primer artículo se refiere almisteriososeñorde Cho-liéres, queel autor logra identificar con cierto JeanDago-neau,de Mácon, el cual, tras de haber sido protestante,semetió cartujo y murió en 1623. Los títulos de sus obras—todasmuy raras—son tan atractivosqueel sólo citanoses un placer:Matinées,Aprés-Dinées,La Guerredes maslescontre les femelles,La Forestnuptiale,La rose desnympliesillustres.

El cuartoartículoestáconsagradoaun poetade Valréas,Antoine Prévost,que, refugiadoen Avignon por 1529,cantasu amor por una damadel Delfinado llamadaJehannedeVesc, segúnresulta de un acrósticoqueel autor logra des-cifrar.

El artículo másimportantees,sin duda,el dedicadoa lacélebrehistoria de Corneille Blessebois Era éste un hijode buenafamilia que,de naturalezaextraviada,quisoun día—cuandoya contabamásde veinteaños—incendiarla casade su madre e impedir, fusil en mano, quenadie intentasesofocarel incendio. Condenadoa multa y a destierroper-petuo,siguecon todo éxito la carreratan brillantementeco-menzada.Despuéslo encontramosen la prisión de Alençon,dondeel carceleroprocuraa los presostodoslos placeresdeestemundo. Blessebois,como tiene ya reputación,atrae lacuriosidadde los vecinos. Lasseñorasde la ciudadle envíancolacionesy presentes.Marthele Hayer,decididamenteena-morada,se casacon él. Apenas llegadosa París,la aban-dona. Sigue, en la campañade Holanda, los ejércitos deTurenne. Vuelto a París,Marta lo hace encerraren Fort-l’Évéque, dondesufrió unacortaprisión.~En 1675 publicaunatragedia:Les Soupirsde Sifroi. En el mismo año,porsospechasde habercometidoun asesinato,huye a Holanday tomaparte,bajolas órdenesde Daniel Elzevir, en la gue-rra navalcontralos suecos. Despuésaparececomoestudianteen Leiden. SusrelacionesconlosElzevirlepermitenpublicar

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varios libros. Pero, vuelto imprudentementea París,va adar ala Bastilla. Obtieneaún la libertad,se alistaen el ejér-cito, deserta,escondenadoagaleraperpetua.DestinadoalaGuadalupe,compusoallá el Zom.bi du Grand Pérou, novelafundadaen la realidad,cuyos personajeshansido identifi-cadospor M. Loviot. Hay que decirque las obrasde Bles-seboisy su confusahistoria —ahoracompletamenteaclara-da— intrigabande tiempoatrása los eruditosfranceses.

Paranosotrostieneparticular interésel capítuloconsagra-do a cierta traducciónfrancesade La vida de Lazarillo deTormes,quesalió en Lyon, año1560, firmadacon las inicia-les de J. G. de L. Alguien habíasupuestoquese tratabadeJeanGarnierde Laval. Monsieur Loviot cree másprobablequese tratede JeanGaspardde Lambert,gentilhombresabo-yano,autor de unosconocidosversoslatinos.

S., 1917.

DE MUSSET *

ParaMusset,comoverdaderoromántico,la vida y la poesíaeran la misma cosa. Paralograr esta identidadideal, dacomo contenidoúnicoa suvida el máspropio de la poesía:el amor. El amor,no en todossusgenerosossentidos,sino elamorcómicotrágicoen su aspectode pasiónerótica,queexi-gela fidelidad de la amadaconla reservade serleinfiel.

Esteideal de lavida y delartees comoun estadode ado-lescenciaespiritual. Musset (así lo ha entendido MauriceDonnayen un libro publicadohacetresaños) representaunade las eternastendencias—debilidades—del hombre. Elacontecimientocentralde susamoresconJorgeSandes,mu-cho másqueunaaventurapicante,un símbolo pleno de lacatástroferomántica. (~PorquéCroce no cita aquíel céle-bre libro de Ch. Maurras,Les amantsde Venise,al que ledebeestay otrasmuchassugestiones?)

Resultado:el artede Mussetse resientede suconcepciónde la vida. Es incapazde objetivarsuficientementesusemo-ciones,y acabapor creer quebastapara la poesíala sim-

* B. Croce, “De Musset”. La Crítica, 20 de noviembrede 1917.

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pie sinceridadsentimental.Además,teatralizasupropio yo.Cuanto máslogra retenerseen estapendiente,tanto mejoresresultanlosversosquecompone. Suscomediasmerecenpar.ticular estudio,porqueen ellasse colocaen su legítimo pues-to y lograhacerun objetode arte, externo. Su teatro tiene,por decirlo así,proporcionesreducidasy miniaturescas.Nohay en él, contra lo quealgunospretenden,nadashakespea-riano, sino másbien un toqueligero y amablea la maneradel Ariosto, aun por aquellasonrisade buentonoquesua-viza las transicionesy es compatiblehastacon las escenasmástrágicas.

Si labacanalapasionadade su lírica pareceacallarseunpoco en suscomedias,ya en sus cuentosel templemoral al-canzacalidadesdesabiduríay de noblerenunciamiento.Véa-se Les deux nuútresses.A la postre,va a resultarque lasobrasmenoresde Mussetson las mayores.

S., 1917.

LAS EDICIONES DE CLÁSICOS

El esfuerzode los eruditosque formaronla conocidaBiblio-teca Rivadencyraes loablepor todosconceptos. Pero ya sesabeque su obra ha sido casi totalmenterectificada o su-perada.

Entrelos volúmenesde aquellacolecciónquemejor hanresistidoal tiempo o que,en todocaso,representanunalaborseriay científica,hayquemencionarel RomanceroGeneral,de Durán; las obrasen prosade QuevedopublicadasporAurelianoFernández-Guerra;las obrasde SantaTeresa,deLa Fuente,y los poetaslíricos del siglo XVIII, antologíaarre-gladaporLeopoldoAugustoCueto. En cuantoa la tareaem-prendidaporAribausobrelosnovelistasanterioresaCervan-tes,aunqueél la desempeñabacondiscreción,parecequeeraalgo prematura.

De algunostomos,comoel de poetascastellanosanterio-resal siglo XV, de Janer,puededecirsequemásbien repre-sentanun retrocesorespectoa las edicionesde TomásArito-no Sánchez(siglo xviii). Épocasenterasde la literatura—talla poesíadel siglo xv— quedaronfuera de la colección.. Y,

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en general,si algunosde susvolúmenessólo hansido rectifi-cados por el progresoulterior de los estudios,muchosotrospudieronhaberresultadomejoresconlos elementosde queentoncesse disponía.

Despuésde estaépocaviene un momentode preparaciónsorday activa. Los eruditospublican, claro está,edicionesaisladas,y vandepurandolos textos y asegurandoel conoci-miento de los clásicos. Pero por ninguna parte aparecelaobrapopular,de conjunto,quevengaasustituir,paralas ne-cesidadesde la lecturacorriente,los ya desprestigiadosvolú-menesde la Rivadeneyra

EntoncescomienzasuobraMenéndezy Pelayo,conquiense inicia paraEspañaunanuevaera en la historia literaria.Pudoél quejarsede la falta de edicionesclásicasparausode los estudiantesy del público en general. Pero de enton-ces acá,debidoen muchaparteasu influencia, si en puntoa edicionesescolaresno seha progresadogran cosa (las quehacenloshispanistasyanquisno estánconcebidasparalas ne-cesidadesdelestudianteespañol),por lo menoslas edicionespópularesse hanmultiplicadocopiosamente.Se ha vuelto aleera losclásicos,y algunasempresaseditorialeshanpodidoconsagrarseal negociocasi exclusivo de los clásicos. Hanaparecidonuevascoleccionescientíficas,como la Nueva Bi-bliotecade AutoresEspañolesy la quepublica la Sociedadde Bibliófilos Madrileños. Y finalmente,inútil decirlo, lasedicioneseruditasaisladasreflejan tambiénel desarrollodelos estudios.

El públicono sólo hamanifestadonuevaafición alas lec-turasclásicas,sino que,enproporciónapreciable,ha acabadopor interesarseen los problemasmismosde la edición. Esto,quees sin dudaun buen signo,no es todavíael ideal apete-cido y, de quedarseaquí, podría hastaconvertirseen unaverdaderaanomalía.

En efecto: acasoeste interésde cierta partedel públicopor los problemasde la edición —apartede que, a veces,puedaatribuirseal comentarioapasionadocon quela críticaha recibido estaso aquellasediciones—se debe,por lo ge-neral,aciertapedanteríainconsciente,queescomounaetapaprevia y necesariaentreel olvido completode las lecturas

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clásicasy la incorporaciónde dichaslecturasa los hábitosgenerales.

Todo lector de clásicosse cree obligado a entenderalgosobreelproblemaeruditode la ediciónen queleesuclásico;y es porque tal lectura es todavía,a sus ojos, cosaun tantoacadémicay escolar. Suponerque aquípuedenquedarlascosases suponerquela literatura españolaclásicano tieneverdaderovalorhumano.

Por otra parte,parecequeun cómputocomparadode lasedicionesde clásicosa 10 o 20 céntimosy las quecuestantres a cuatro pesetasindica todavíala abundanciade éstassobreaquéllas.Lo cual indicatambiénqueaún no hanbaja-do losclásicosal pueblo:quelosleen,de preferencia,los uni-versitarioso los literatos, los happy few. Y paraéstos,lalecturadel clásicoes,asu vez, una lecturaaristocrática,ex-cepcionalpor lo menos:una lecturaen que todavíainteresatanto lo quedice el autorcomoel criterio del editorerudito.

Y ya se sabeque,dondelos puebloshacende su tradi-ción literariaunalecturafamiliar, acontecetodolo contrario:abundanlas edicionesmásbaratasy, a fuerzade interesarsepor lo quedice el autor, el lector pierdetodaideade los pro-blemasdetranscripción,puntuacióny hastaanotación.El lec-tor se entrega,inocentemente,asu lectura.

Loscriteriosreinantesenestamateriapuedenclasificarseporsuscasosextremosy segúnlostresproblemasprincipalesde unaedición: l’~En cuantoal texto, unosestánpor el res-peto absoluto de la forma primitiva (grafía, abreviaturas,acentuación,puntuación),y otros,por la modernizacióncom-pleta del texto. Lo primero se prefiere para las edicionesdestinadasal especialista,sobretodo tratándosede documen-tosmedievaleso deimpresióndeautógrafos;lo segundo,paralasedicionespopulares.2°En cuantoa las anotaciones,unosestánpor la anotaciónsobria y rápida,por la intervenciónmínima e indispensabledel editor; otros,por la anotaciónamenay extensa,que tengade por sí (o lo pretenda)valorliterario. 3°En cuantoalos prólogos,aquéllosprefierencon-sagrariosa informacionesexternas,biográficaso bibliográ-ficas, y éstos,a la interpretacióno valoracióncrítica de laobra misma.

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En la práctica,ninguno de estoscriterios se presentaenestadopuro, y la conciliación de extremosdependedel ca-rácter del libro y de los fines de la edición. También,porsupuesto,de la estéticasubconscientede los editores.

He aquí,comosimplecuriosidad,unosejemplos: ¿Hastaqué punto es útil conservarla ortografíaantigua en textosquepertenecenya a la misma épocafonética de la lenguaactual? En tiemposde Góngoraapenasse notaya, como di-ferencia, unavacilación sobrela x, queunasvecesequivalefrancamentea la j, y otrasaesesonidoperdidode la lengua,sh,quesólo quedaporAsturiasy la Montaña. ¿Hastadóndese puedey debemodernizarla puntuación,aun cuandosetratede autoresdel siglo de oro, conel fin de aclararperfec-tamenteel sentidoparalos lectorescontemporáneos?En al-gunos,como en Lopede Vega—a juzgar por sus manuscri-tos, puesen las edicionesquedasometidoa la reglageneralde losimpresoresde suépoca—,no se advierteunaconcienciaespecialde la puntuación. Perootro puedehaber,comoMa-teo Alemán, que fue tratadistade ortografía y publicó enMéxico su tratado,en quienseránecesariorespetarcierto usode los dospuntosde que los editoresmodernosno hanhechomuchocaso.Losacentosgravesqueaparecenen algunostextosantiguos,impresoso manuscritos,¿indicanun sistema‘foné-tico precisoy, en consecuencia,hay que conservarloscomopartede la ortografíahistórica,o son mero hábito confusoque se propagó,en las imprentasy en las costumbresdel es-critor, hacia la lenguacastellana,despuésde haberservidoen la impresióno el estudiode textos latinosparaestablecerla distinción de sílabaslargasy breves?

Sonun deleite,sonde unacuriosidadinfinita ciertasmi-nucias,paraelhabituadoa leerconmicroscopio,y asorpren-der tal vez el ir y venirde unacóma—pestañavibrátil, cor-púsculoanimadocasi—dondepuedehastasorprendersetodauna ley sintáctica,y por ahí, todauna manerade abordarciertaidea,de acercarseaciertanoción,característicadeunaépoca. Penetradsiempreconrespetoaun laboratoriofiloló-gico: es un teatro de placeresqueno atodossonconcedidos.

S., 1917.

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UN CURIOSO LIBRO DE MEMORIAS *

Publica esta obra, por primera vez, Galo Sánchez,segúnel manuscritode la Biblioteca Nacionalde Madrid. Aunqueinédita,la obrano eradesconocida.Serranoy Sanzha dichoquesetrata de unavida

desordenaday poco edificante; pero, dado el groserocinismocon que se expresa,le cuadraríamejor el título de “Diógenesdel siglo Xvni”, y auncreo que el cínico griego fue un mode-lo decircun8pecciónal lado de GonzálezMateo. Tales atroci-dadesrefiereéste,quecon hartotrabajo me convencíde queel libro no era novelacompuestaen odio a los frailes y a laInquisi~iónpor un seudónimo.

El lectorexentode prejuicios—dice Galo Sánchez—halla-rá sumamenteinteresantela autobiografíade GonzálezMateo.La Inquisición y Bonaparte,los frailes “franciscos” y Sama-niego, toda la Españadelantiguo régimenen sus postrimeríasy la apariciónde unanuevaera, handejadoreflejadaaquílaimpresión que produjeranen un contemporáneo.

S., 1917.

SOBRE EL “DOCTOR THEBUSSEM” **

A pesarde la largay comprometedorafraseconqueel ar-tículo se inicia, pronto abandonael señormarquésel tonoacadémico.Y entonceshacedesfilaralosojos del lector, converdaderaviveza, unaseriede recuerdosen que apareceel“Doctor Thebussem”,siempresimpático,siempreenun rasgode cortéshumorismo;unasvecesjunto a su ancianopadre,otrasen su abigarradabiblioteca,otras disfrazadode “tío”parasaliracomprarlibros alas feriasy obtenerlosapreciosmódicos; y simpre escribiendo,sobretodaslas cosas,comoparademostrarquetodasencierranun tesoro.

La amableevocaciónacabaconun “envío” al amigo re-tirado.

S., 1917.

* Vida trágicade D. SantiagoGonzálezMateo Job del siglo xviii y xix”.(RevueHispanique.)

* * El marquésde Laurencín,“El DoctorThebussem.Recuerdose intimi-dades”. (Boletínde la Real Academiade la Historia.)

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UNA REVISTA HISTÓRICA

Acabade apareceren Valladolid la RevistaHistórica.

Los trabajos de investigaciónque, a consecuenciade lacreaciónde la Facultadde Historia y de la nuevaordenaciónde los fondos de la Biblioteca provincial y universitariadeSantaCruz, hemos emprendido-—-dicen los redactores—,noshicieronsentirlanecesidadde disponerdeun órganoadecuadode publicidad.

Y de aquí la nuevaRevista. “Esta publicación—escribeD. RafaelAltamira— no essólo obra de cienciay educaciónintelectual,sino tambiénobrade patriotismo.” Esto,por unaparte, en cuanto depura la historia patria y, por otra, encuantola emancipade la dependenciade investigadoresex-tranjeros.

En el primer númeroapareceun estudiode E. ‘López-Aydillo y S~RiveraManescausobreUna cántigadesconocidadel rey Santo,fragmentode unoscuarentaversosen loor deSanta María. A continuación,unas notas de D. MarianoAlcocer,sobreLos problemasde la investigación,en que serefierea la dificultad de conocerlos fondosde los archivos—mal queseva subsanandopocoapoco,graciasa las guíasquepublica la RevistadeArchivos—y el escollo—tambiénlentamenteremovido merceda monografíasespecialesque,entrelos siglos xv y xviii, alcanzanya másde cuatrocientasclaves—de la criptografía o escrituracifrada, particular-menteabundanteen los papelesde Estado. Vienen despuésun fragmento de fray Ambrosio de Montesinossobre losReyesCatólicos,comotipo de lecturahistóricaparausospe-dagógicos;algunasnoticiasuniversitarias,reseñasde libros,revista de revistas y bibliografía. Finalmente,se inicia lapublicaciónde un Catálogodeincunablesyrarosde laBiblio-tecauniversitariay provincialdeValladolid,porel Sr.RiveraManescau.

La nuevaRevista,presentadacon un rigor científico queno llega a hacerlainaccesibleparael principianteo el afi-cionado,serámuy pronto unaexcelenteguía bibliográfica.Ojaláqueen todossentidoslogre éxito.

S., 1917.

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1918

EDICIONES CLÁSICAS EN 1917

LAS SIGUIENTES noticiasdaránideade lo quese ha trabajadoen materiadeedicionesclásicasespañolasduranteel añoqueacabade pasar. Inútil advertir que no sepretendeágotareltema. En los EstadosUnidos aparecencontinuamenteedicio-nes escolares,especialmentepreparadasconmiras a la ense-ñanzade nuestralengua;de todasellashemoshechoabstrac-ción.

1. Edicionesde Cervantes.—LaAcademiaEspañolaco-mienzaporLa Galateala publicaciónde obrascompletas,enfacsímil de las primerasimpresiones.—F.RodríguezMarínpublica el sexto tomo de su nuevaedición del Quijote, unaediciónsueltade La ilustre fregonay, en la colecciónde “LaLectura”,el segundotomo de las Novelasejemplares(El li-cenciadoVidriera, El celosoextremeño,El casamientoenga-ñoso y Cipióny Berganza).

II. Fray Luis de León.—R.MenéndezPidalpublica dossonetosinéditosen la RevistaQuincenal (1917,1, págs.54-56).—A. Bonilla y San Martín, en su nueva colección de“Clásicos de la Literatura Española”,La perfecta casada..—F. de Onís,en “La Lectura”,el segundotomo de los Nom-bresde Cristo—Unaedición de la mismaobra, en dosvolú-menes,por E. de Mesa,en la “Biblioteca Calleja”.

hL Lopede Vega.—LaAcademiaEspañola,el tomo ter-cero de ‘-‘Obras dramáticas”,acargode E. Cotareloy Mori.—En los “Libros de Horas”, de la Biblioteca Corona,unaselecciónde poesíaslíricas.

IV. Quevedo.—R.Foulché-Delboscpublica el Buscónenla colecciónde la Hispanic Societyof America.—J.Cejador,en “La Lectura”, el tomo segundode los Sueuíos.—A.Re-yes, en la Biblioteca Calleja,unaselecciónde prosay verso.

Y. Francisco de Rojas Zorrilla.—A. Castro,en la serie“TeatroAntiguoEspañol”,delCentrodeEstudiosHistóricos,

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Cadacual lo quele tocay La niña de Nabot.—F.Ruiz Mor-cuende,en “La Lectura”, Del rey abajo, ninguno y Entrebobosan4ael juego.

VI. Otras ediciones.—Floresy Blancaflor, A. Bonilla ySanMartín en “Clásicos de la LiteraturaEspañola”.—Fr.Juande los Ángeles,Consideracionessobreel Cantar de losCantaresdeSalomón,edicióndel P. Fr. J. Sala,en la NuevaBibliotecade AutoresEspañoles.—Teasro,de Juandela Cue-va, ed. F. A. de.Icaza,en la Sociedadde Bibliófilos Madri-leños.—Garcilasoy Boscán,ed. de E. Díez-Canedoen la Bi-blioteca Calleja.—JuanRuiz, Arcipreste de Hita, Libro debuenamor,cd. de A. Reyes,en la mismaCalleja.—Fernandode Rojas,La Celestina,cd.E.Díez-Canedo,enla misma.—An-tonio de Villegas, El Abencerraje,cd. J García-Monge,en“Convivio”, SanJoséde CostaRica.—Sebastiánde Horozco,Refranesglosados:continúasu publicaciónen el Boletín dela AcademiaEspañola.—SantaTeresa,Castillo interior, cd.de L. C. Viada y Lluch y M. S. Oliver, Barcelona.—Fr.Die-go González,El murciélagoalevoso,deL Verger,en laRevueHispanique(1917,XXXIX, 294.301).—Ensuya citadaco-lección, A. Bonilla publica asimismo:el Registrode repre-sentantes,de Lope de Rueday otros autores;unaAntologíadepoetasde los siglos xiii al xv; unasFloresde poetasilus-tres de los siglos xvi y xvii, y un Parnasoespañolde los si-glos xviii y xix.—Fragmentodel poemaépico Roncesvalles,cd. R. MenéndezPidal,Revistade FilologíaEspañola (1917,IV, N9 2).

Finalmente,clásicoso no, de JoséZorrilla hanaparecido,entreotras, las siguientesobras:SanchoGarcía, en la colec-ción de A. Bonilla; unapoesíainédita,Alto en el desierto,enla RevistaCalasancia (1917, III, 49-52), y varias reimpre-sionesde textos popularesque andabanya en el comercio.—De GertrudisGómezde Avellaneda,en Madrid, Leoncia;en La Habana,los dosprimerosvolúmenesde susobrascom-pletas,al cuidadode unacomisión especial.

S., 17-1-1918.

31.7

LA MUERTE DE PAUL MEYER

(17 de enerode 1840—9de septiembrede 1917)

Debidoa los trastornosdela guerra,atodaspartesha llegadocon cierto retardola noticiade la muertede PaulMeyer, elamigo de GastonParis,el maestrode romanistascuyo nom-bre representatodauna épocade la Filología. Los eruditosesperabanla triste noticia de un momentoaotro; hacesieteañosquePaulMeyerveníaluchandocon un malquese agra-vaba por días, y cuyosprogresosél apreciabay registrabacon una objetividadcruel y científica. Las palabrashuíanpaulatinamentede su memoria,y él, en su correspondenciaprivaday en susconversaciones,iba dandocuentaasusami-gos del estadode su decadencia,con la misma exactitud yllanezacon que hubierapodido estudiarla desaparicióndeun antiguo dialecto. Como a los estoicos,su ciencia vino aservirlepara aprendera esperarla muerte. Hombre infati-gable,a la vez quevivía en contactocon las realidadesde sutiempo (siendopor oficio un conservadorde la lengua, pro-ponía la reforma de la Ortografía,y siendo por profesiónhombrede bibliotecasy deretraimiento,interveníaen elasun-to de Dreyfus),volvía los ojos al pasado,comoen los versosde Wace,quesirvende empresaasu Romania:

Pur remenbrerdes ancessurs,les dix e: les fuiz et les murs.

A los veintiún años aparecióen la célebre “École desChartes”que,de 1882 en adelante,él mismo habíade diri-gir por unostreinta y cuatro años. Su desinteresadoamoral trabajo lo llevaba a echarsobresí las tareasde mayorpaciencia—y nadielo igualabaen la exploraciónde biblio-tecasy la descripciónde manuscritos—,y tuvo fuerzas,hu-mor y tiempo parallevar a cabounaobra imponente.

Susjuveniles investigacionessobrela epopeyafrancesa,provocadasporla Historia poéticade Carlomagno,de GastonParis,y porlas Epopeyasfrancesas,de LéonGautier,fueronseguidaspor unoscomentariospersonalísirposy agudosso-bre los Bosquejosfrancoprovenzales,de Ascoli, en que reba-

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tió la tesisde éstesobrela existenciade una lengua mediaentreel provenzaly el francés.El dialecto—sostieneMeyergenialmente—es unaespeciemuchomás artificial que na-tural, y todadefinición de dialectoesunadefinitio nominismuchomásqueunadefinitio rei (Romania, IV, 295). Laspeculiaridadesfonéticaspodránsersusceptiblesde localiza-cionesgeográficas.No así los discursos,y muchomenoslosgruposdiscursivos.No tuvo ocasiónde desarrollarestospun-tosde vista,peroGastonParislos hizo suyosen su conferen-ciaLashablasde Francia (1888):verdadesparcialesquesir-venparatrazarnuevassendas.

Es característicode Meyerel haberdejadoamediasmu-chastareas,por el excesode ocupaciones:la excelentecolec-ción de textosbajo-latinos,provenzalesy franceses,edicionesquequedaronsin los últimos toquescríticos o los comenta-rios, los documentoslingüísticosquecomenzóen 1909, etc.

Entrelas numerosasobrasquepudo llevar abuentérmi-no: La Canción de la Cruzadacontra albigenses,AlejandroMagnoen la literatura francesamedieval,la Historia de Gui-llermo el Mariscal, el volumenXXXIII de la Historia Lite-raria de Francia (leyendasde santos)-

Al ladode suinmensaobrapersonal,partede suactivi-dadse empleóen auxiliar y hacerposibleel trabajode suscompañerosy discípulos. Amén de haberdirigido la Es-cueladelas Cartas,fundóvariasrevistasy repertoriossabios,entreloscualesesfamosalaRomaniaquepublicócon GastonParis desde1872,empresastodasllamadasaperdurar.

Es seductorala historia de su asociaciónconGastonPa-ris, de quien difería en muchascosasy con quien parecióentendersesiemprecomo por vía de complementacióny co-rrección mutua. “Paul Meyer tiene razón siempre”, decíaParis. Y Meyer contestaba:“iPues claro está quesiemprela tengo!” En cierto baile, dijo al oído de Nyrop: “~Sabeustedpor quéParises mejor filólogo queyo? Porquesabebailar.” Paracomparara ambospróceres,Pio Rajna re-cuerdagraciosamentelos héroesde laEpopeyafrancesa:

Roltanzest pruz e Oliviers est sages;Ambeduiunt merveillusvasselage.

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Era Meyer un hombrachónde espesascejascon aire ymanerasde oso,y tosquedadescríticasqueechabanportierrade un golpe al contricante. Perolos añosy el calor familiarlo fueron dulcificandosensiblemente,y revelandocada vezmás su bondadíntima e inquebrantable.Fue entoncesdes.plegandoun temperamentopaternalque lo llevaba a jugarcon los muchachosy lo hacíavivir rodeadode sus sobrinos,quevinierona sersusúnicoshijos.

La suertequiso queestosdióscurosdel romanismofran-cés,Paris y Meyer, se distinguieranhastaen el método queparaconellos usó la muerte. Mientras aquél murió de re-pentey duranteel sueño,éstefalleció de una muertelenta,quecomenzóallá por 1910, con un primer ataqueduranteuno de sus viajes a Italia, en Hyéres. En 1914 escribió aAncona unacartaen quecometeya hastaerroresde sintaxis,de que se da cuentaaunqueno puedeevitarlos. El mal seagravó,y al fin llegó a la crisis última en medio del mayorcataclismoqueconoceel mundo.

S., 7-11-1918.

THIERS Y ESPAÑA *

Los documentosprivadosde Thiers,depositadosen la Biblio-teca‘Nacional de París,han entradoen el dominio públicohaceun parde meses.Aparecennuevasinvestigacionessobrela figura de Thiers. La ola comienzaa llegar aEspaña.ElcanónigoGriselle,directorde Documentsd’Histoire, queofre-ceparamástardeun estudiocompletosobreel asuntode lasrelacionesde Thiers con España,aprovechandopara estolas cartasparticularesqueel estadistafrancésdirigió al em-bajadorde Franciaen Madrid, de 1835 a1840,se conformapor ahora con anticipar algunascomunicacionescuriosas.Talesson:

P Un mensajede felicitaciónenviadoa Thiers por donJuanJaumendreuen nombredel Instituto Industrial de Ca-taluña,del queeravicepresidente.El mensajeestátraducidoal francéspor Mme. Thiers; lleva fecha de 1~de junio de

* E. Griselle,“Thiersy Espaíia”,La RevistaQuincenal.

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1868y “tenía por objeto felicitar al hombrede Estadoporel discursoproteccionistaquehabíapronunciadoen las Cá-marasel 13 de mayo anterior,con motivo del debatesobrela renovaciónde los Tratadosde comerciocon Inglaterra”.

2~Carta de H. Thiers sobrela mismacuestión.39 Varios fragmentosde JulesFerry y Kolb-Bernardso-

bre el mismo debate,en quese planteael choquede las tesisproteccionistay librecambista,y queayudanapenetrarsedetodo el significadode la cuestión.

4 Un trozo de A. Mercier publicadoen el Reveilde 20de septiembrede 1870, sobreun discursopronunciadoesemismo añopor Castelar.

59 Dos cartasde Castelara Thiers, una de mediadosyotra de fines de 1876, que ilustran las relacionesamistosasentre ambos. Están escritasen francés. La primera, másíntima,da aconocerlos contactosliterarios del antigo Presi-denteespañolcon la familia de Thiers. La segunda,de al-cancepolítico más general,muestraa Castelarmuy intere-sadoen las crisis de Francia.

S., 28-11-1918.

EXTRANJEROS EN ESPAÑA *

Con este volumencomienzala Biblioteca Nueva, de J. RuizCastillo, una seriede libros históricosque se proponenseresencialmentepopulares.En el prospectode la colección,seprometealguno que nos despiertadesdeluego la másvivacuriosidad:Luis de Tapia,La sátira en los siglos xvi, xvii yxviii-

El presentevolumen —dice el editor— es una sencilla re-copilación de relacionesde viajeros que desdeios más remo-tos tiempospasearonpor nuestropaíssu fe de peregrinos,suarrogancia de paladines caballerescos,su sagacidaddiplomá-tica o simplementesu curiosidad y sed de aventuras.

Despuésde la bibliografía de viajespor España,publica.da por R. Foulché-Delboscen la RevueHispanique,y los tra-bajoscomplementariosprovocadosporella—los deFarinelli,

* J. García Mercadal, España vista por los extranjeros,1. Biblioteca Nue-va, 1918

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por ejemplo—,el terrenoestabapreparadoparaun libro deeste carácter. El tomo actual comienza‘antes del siglo x yacabaa principios del xvi. El segundo(y aquí es dondete quiero ver) abarcarádel xvi hastanuestrosdías.

Demasiadoextensopara popular, como desdeluego ionotaráel lector. O si se prefiere, demasiadopreocupadotodavíadel punto de vista erudito. Másbrevedady másca-lor sintéticohubieranconvenidomejor. En estamateriapo-demos decir, algo caricaturescamente,que lo popular datadel sigloxvii, y lo anteriordebieravenir aguisa de pequeñoprólogo. Inspírenselos editoresen esaspreciosascoleccionespopularesinglesas,cuyos tomosno excedende las 150 pá-ginas.

La materiaes en extremointeresante,y hoy pudieradarlugar a una antologíade páginasde viajeros. Ya se sabe—ejemplo ilustre— lo queGautierha ayudadoparaapren-der aver aEspaña.El extranjeroayudaal nacionala apre-ciar lo propio; a veces,sólo el extranjeropercibe algunascosas. Larra gustabade fingir quepaseabapor Españadelbrazode un extranjero. “Azorín”, en algunaposaditaespa-ñola, se preguntade pronto: “~Quédirán de estolos extran-jeros? ¿QuéhabrápensadoMaurice Barrés?”

El libro de GarcíaMercadalse lee con provechoy agra-do. A medidaqueel autor se acerquea los tiemposmoder-nos,el puntode vistanarrativotendráquecederanteel puntode vistacrítico y social.

S., 28-11-1918.

CONTINUACIÓN DEL TEMA ANTERIOR

El actualvolumensegundoexponey comentalas relacionesde viajeros y embajadoresduranteel resto del siglo xvi, yconstade 21 capítulosquesonotrastantasventanasabiertassobre21 perspectivasdiferentesde España.En pocaspági-nas, tenemosunavisión de Españacomo a travésdel ojo demúltiples facetasde unamosca.

El carácterde estelibro se apreciaráfácilmentediciendoquese mantieneentérminoequidistanteentrela historiacien-

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tífica y la literaturahistórica, sin el pesocrítico de aquéllay sin la suficienteagilidad artísticade ésta. El autores hom-bre muy enterado,y las reseñasquehace de las relacionesde viajerosson,comoreseñas,fielesy claras. La lecturaes,pues,recomendable.No creopecarde sequedadtributandoa la obra esteúnico elogio: el que la lea habráaumentadosusconocimientossobreel pasadode España.Peroel estilono ayudagrancosaal lector. Abro al azarporla página17 yleo: “Entre los flamencos reinaba una absoluta falta dedinero - - .“ Estamanerade escribirun pocoal azary acomovayansaliendolos nudosdepalabrasciertamentequees com-patible con la probidad histórica,y me complazcoen reco-nocerestacualidadal autor; pero, en fin, no es la manerade escribirmásrecomendableparalas popularizaciones‘his-tóricas.

Brindar tragándoseunagrandeuva, como los alemaneslo acostumbrabany obligarona hacer,muy a su pesar,alpríncipe “Cabezade Hierro”, 1~’IanuelFiliberto de Saboya(ver: GarcíaMercadal,páginas142-144),esunamaneradebrindar: no es seguramentela mejor. 1~ambiénen el puébiode Madrid se obliga a tragar las uvas con grano y todo lafamosanochede año nuevo. Beberel vino con mosquitos,de quehablaQuevedo,es bebervino, perono del modo másagradable. Puesestonos acontececon un estilo descuidado.

Además,la andamiada,la tramabibliográfica de la ‘obrase notademasiado,y avecesaparecedesnudacomouna telasin pintar. El conjuntoganaríamuchosi se prescindieradelprurito de totalidad, que obliga a mencionesinsípidas deobrasqueel autorno ha podidoexaminarpor sucuenta. Enverdad,paratotalidad de noticiasbastay sobracon los in-ventarios bibliográficos quehan servido al autor de guía:Foulché-Delbosc,Farinelli, Morel-Fatio. . -

No se dé a estosreparosmayor importanciade la quetienen. La obra de García Mercadalestá llamadaa iniciara muchosen el conocimientode regioneshistóricasparamu-chosinsospechadas.La ideade la obraesexcelente,y eldes-arrollo puntual,exacto, rico en noticiasy en transcripcionesinteresantes.El tono generalesel de un resumencontrozosentresacadosde las memoriasoriginales. De vez en cuando

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hay algún breve comentariodestinadoa recordaral lectortal o cual circunstanciaqueda matiz especiala la épocadequese trata. Por las páginasdel libro vemospasara DoñaJuanala Loca, al célebrehistoriador Guicciardini—jovende unos 29 años a la sazón—cuyas notas sobre la cali-dad del hombrehispánicoson dignas de estudio;al huma-nista Lucio Marineo y sus Cosasmemorablesde España;aPedroMártir de Angleria, historiadorde América,hombresincerohastala rudeza,escritorde vivísimo estilo; al inspec-tor Juande Vandenesse,quehizo un diario de los viajes deCarlosV; al gran Baltasarde Castiglione,incorporadoa laliteraturaespañolaa travésde la espléndidatraducciónquede suCortesanohizo el poetaBoscán;aAndrésNavagero,elenamoradode losjardinesy de losjuegosde agua,queame-niza consusoportunasconversacionesla historiade los oríge-nesdel endecasílaboespañol;cortesde embajadoresy poetas,discreteos,anécdotasde color moral o color local, crónicasde un tiempo en queno habíaperiódicos;charlas,agudezasy oportunidadesde Brantóme;pobrezasdelmonarca;costum-brese industriasdesaparecidas;habladuríascontra la corteespañolaen la curia romana;nunciosapostólicosy soldadosaventureros;espíasde palacio;galanteosdelpríncipe. Y porahí, perdidaentreel semillero de noticias,una vaguísima,insinuada,que es toda una invitación a los sueñospara elaficionadoasoñar: “Miguel Ángel piensa en venir aEspa-ña.” (Cap. VI, pág.89.)

S., IV-1918.

LA REFORMA DE LA HISTORIA DEL ARTE

1. Un manifiesto. Benedetto Croce (La Crítica, enero de1918) cree llegado el momentode exponeren brevespala-bras su conceptosobre la historia del arte. La obra de suvida es como una serie de ejemplos de sus métodos y desus doctrinas. Ahora, en un minuto supremode reposo,sedetienea explicar los principios que lo hanguiado.

El estilo de Crocees fruto de una intensacultura filosó-fica, y ha llegadoacrearsealgunasfórmulaspersonales.Por

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eso, a traducirlo directamente,es preferible exponerlo conla sencillezquenosseadable. Naturalmentequeestepeque-ño “Croce sin lágrimas”tienequeperderen profundidadloqueganeen facilidad.

Croceproponeuna reformaque, como todas,va contraun estadoanterior,todavíaactual. No va, pues,contrala his-toria biográficao erudita; tampocova contrala historia retó-rica o académica.Una y otra—hastadondepuedenserteo-rías de la historia— han muerto hacemuchotiempo, comotodo el mundo lo sabe.

Desde luego, aquí se entiendepor historia del arte lahistoriade todaslas artes,sin exclusiónde la literatura.

IL Contra la historia extraartísticade las artes. La teoríahistórica, viva aún, contra la cual se levantael crítico na-politano,datade fines del siglo xvii y principios del xviii.Entoncesse crearonlos módulosde interpretaciónque aúnestánenboga. Paraqueel lector no se pierda,tengapresenteque se trata de esamanerade historia de las artesrepresen-tada,en Alemania, por Schiller,FedericoSchlegely Hegel;en Francia,por Chateaubriandy Mme de Sta~l;en Italia,por Vico y FrancescoDe Sanctis.

Estateoría históricapretendeorganizarlas evolucionesartísticasen épocasy en ciclos, a los queconcedeuna inde-pendenciaartificial:

Épocas:oriental,helénicao clásica,cristianao romántica.Ciclos: espontáneo,bárbaroo ingenuo,y reflexivo, sabio

o sentimental,populary literario, etc.A éstoshayqueunir los ciclosnacionales.La idea nacio-

nal cobra importanciay haceverdaderosestragosen la his-toria de las artes,coninvasione lamentablesde la ambiciónpolítica en un terrenoquedebieraser inviolable.

Ciclos y épocasse combinanen varias formas,ya segúnla imagende la curvaascedenteo descendente(tesisdel flo-recimientoo tesisde la decadencia),ya segúnel símbolodelcírculo fatalistadel retorno, o bien segúnla espiral de lasevolucionesrítmicas. Y la mismaevoluciónartísticase miracomounacorrientedondesepuedendistinguir variaszonas,y cadazoÁla, comoun nuevopeldañopor dondese subeo se

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baja Y las artesquedandistribuidasen un esquemade sub-ordinacionesmutuas. Y de aquíesaslucubracionessobreelartemásperfectoo sobreelporvenirdelarte. (Hegely la fu-tura desaparicióndel arte, con la madurezintelectual delmundo;Mazzini y su idea del drama del porvenir; RicardoWagnery sus sueñossobreel arte futuro.)

Las obrasde arte se agrupansegúnciclos, épocasy paí-ses,y se tratade extraerdeellas-generalizacionesde carácterno artístico quepermitan trazar la historia filosófica, civilo política de la humanidad.Y no cabe dudaque las obrasde arte proporcionan,como todoproductohumano,indiciosparala reconstruccióndel cuadrosocial. El mal estáen su-ponerqueesteprocedimientopuedeconduciralahistoriadelarte. Trátaseaquí,en efecto, de una historia extraartísticade las artes,de unahistoriasociológicade las artes,quepre-cisamentese deja fuera cuantohay de artístico en el fenó-meno,y en cambiolo tortura manifiestamentepara hacerleproducir,sobrelas relacionesextraartísticas,másdatosde losquecontieneen realidad.

Contraprueba:las obrasmediocresy malas son muchomásdócilesaestetratamientoquelas obrasmaestras.Éstasquedanen categoríade excepcionesqueno fundanregla. (Yya se ha dicho, por ejemplo,que la nacionalidadde un ar-tista, más quepor sus aciertos,se descubrepor sus limita-ciones.)

Estahistoria sociológicade las artespretendíafundarseen generalizaciones.Y lo único que,parageneralizarlo,pue-de abstraerseen las obrasde arte, esel asunto,el tema,lamateria:lo no artístico,en unapalabra.

Peroconcédasea los fundadoresdeestadoctrinael habersuperadoel dogmatismomezquinoo la simplecuriosidaddelanticuario. Ellos descubrieronespíritu en las obrasde arte.En consecuencia,se complacíanen destacarsusgrandesca-racteresafirmativos,abandonandoel antiguométodopedan-tescode insistir en los erroresmenudos.

III. Falsas contraposiciones.Contra la historia sociológi-ca de las artesse han movido ya muchasprotestas. Tra-tandode desentrañaraquellaparteesencialdel fenómenoar-

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tísticoquelahistoriasociológicano logracaptar,algunoshandicho:

—Es quese debedistinguir el arte, la estéticafilosófica,el juicio de las obras,de la historia propiamentedicha,a laque incumbenla biografíay demáscontingenciasexternas.(Cohennoshablade la “estéticadel sentimientopuro”.)

—No —dicenotros—. Es quea la ciencia sólo corres-pondela indagaciónde las causasindividualesy socialesquecontribuyenpara producir una obra de arte. Respectoa lacalidadmisma de la obra,esunacuestiónde gusto,no cien-tífica. (Segúnéstos,sólo las obrasmalas competenplena-mentea la ciencia.)

Existe tambiénunaescuelahistóricade las artesfigura-das,quepretenderectificar el error de la sociológica,incu-rriendo en otro nuevoerror. Paraésta,la historia del artesiguefundándoseen generalizaciones,peroahorasongenera-lizacionesde carácterestrictamenteartístico. De aquí esashistoriasde lapinturaqueselimitan apresentareldesarrollode los procedimientosy problemastécnicos’: tal pintor plan-teó tal problema,tal otro lo resolvióen estaforma, aquélnose percatóde suexistenciay el de másallá lo volvió aplan-tear. Estadialéctica,que reduceel arte a fríos mecanismos,podrá proporcionaralgunascontribucionessecundariasmuyútileso tendrátodoel valor pedagógicoquese quiera,perono puedefundarunateoríade la historia del arte.

Crocebusca,pues,otra solución. Y comienzapor pregun-tarsesi todoserádesdeñable(desdeel punto de vista de lahistoriaartística,seentiende)en las investigacionesde losso-ciólogos románticos.

IV. Valoresadquiridosy definición del nuevoconcepto. No,no todo se puededesdeñar.Desdeluego,quedacomo valordefinitivamente adquirido el que la interpretaciónartísticano puedealcanzarsesin referirsea los datoshistóricosde laépoca.

Además,los creadoresde la historia sociológicade lasarteseranhombresde gustoy de sensibilidadexquisita. Sepreocupaban,escierto, portrazar susgrandescurvasde evo-lución; pero, a veces,comode paso,al aludir a la obrapar-

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ticular de un artista,la definíany caracterizabande unama-neraadmirable. (Examíneseel casode De Sanctis.)

Ahorabien; el nuevoconceptode la historia artísticasefunda,paraCroce, en estadefinición de la obra de cadaar-tista particular,en la descripciónde su dramade creador,enla explicacióndinámicade la seriede sus trabajosmediantelos elementosquele dabala vida.

La historia seríaasí un conjunto de monografías.Y nó-teseque,en verdad,las monografíasaumentanconstantemen-te, mientraslas historiasgenerales,las teoríasuniversalesdelasartes,vandesapareciendo.(No se confundaelcasode losmanualesmnemónicos,de los libros pedagógicos.) La granlínea de la historia románticasólo quedacomoun ideal.

Y. Atisbos y aclaraciones. Esto es lo que quierendecirFiedier y los suyos cuandohablan del carácterdiscontinuoy fragmentario (léase: individual) de las series artísticas;esto,Worringer y los suyoscuandocombatenel conceptodelas evolucioneslinealesy laconfusiónentrelos progresostéc-nicos y las creacionesartísticas. Hacediecisieteañosle de-cía Tolstoy aun huéspedfrancés:

—Me encantanvuestroscríticos; son los únicosque leo.Pero ¿a quéme vienen hablandode la evolución de la no-vela? ¿Quéquierendecirconesode queStendhalexplicaaBalzacy BalzacexplicaaFlaubert? Los geniosno procedenunosde otros; son independientes.

La verdaderaforma lógica de la historiografíaartísticaconsisteen considerarsingularmenteel carácterpropio decadaartistay de su obra. La forma didascálicacorrespon-diente es el ensayo,la monografía. La antiguahistoria porconceptosgenerales,que nos legaron.los románticos,ha desustituirsepor la historia “individualizánte”; o, mejor dicho:hayqueemanciparaéstade aquélla,en cuyo senovivía comoahogada,asomandosólo de tardeen tarde,tímidamente.

Estadisgregaciónde la historia artística¿noseráun es-tadoprevio quehabráde llevarnosanuevosintentossintéti-cos? Por ahora,al menos,no se ve el caminode unanuevasíntesis;todo intento acabaríaen el mismoerror de lahisto-ria sociológicade las artes.

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Semejanteerror está todo él en considerarel arte comounadelasformasde laactividadpráctica,moralo filosófica,y nadamásqueeso:en quererquelos poetaso los pintoresseanmoralistasde una doctrina,teorizantesde una tesis, ynadamás.

Finalmente,Croce, volviendo a uno de sus temaspredi-lectos de-sátira, consuelaa los eruditos, asegurándolesquesuoficio nuncaperderásuutilidad; pero—explica—la eru-dición es erudicióny no historia; el panoramaenciclopédicode los datosexternosno es la reproducciónde lavida ni tieneverdaderaunidadhistórica.

S., 11-1918.

CRÓNICA DE ALFONSO III *

“Los textoslatinos de la EdadMedia Españolaestánen sumayoríaen el estadoen que los dejó el P. Flórez.” Ya estiempo de rehaceresta labor, meritísimapor lo demás,con-forme al nuevocriterio científico. El Centrode EstudiosHis-tóricosha emprendidoconestefin la publicaciónde unaco-lección que constaráde cuatro secciones:1~crónicas, quesonlos textos de mayor uso; 2~textos literarios; 39 leyesyfueros;y 49 liturgia. La Crónica de Alfonso III que aho-ra publica el P. GarcíaVillad.a es el volumenprimero dela serie. -

Ademásde algunasindicacionespreliminares,el volu-men contieneel texto y variantesde la primera y segundaredaccionesquede estacrónicase conservan,dosfragmentosinterpoladosde la terceray cuartay un estudiosobrioy ajus-tadode los manuscritos,ediciones,valor históricoy lingüís-tico del documentoy relacionesentrelos diversostextos; unmapade la Penínsulaibéricaconlos lugaresaque se refierela crónicay un índicegeográfico.

Estacrónicaha sido atribuidaaAlfonso III, y másgene-ralmentey bajola autoridaddel P. Flórez,al ObispoSebas-tián; pero estaúltima atribución se funda tan sólo en “unprólogo puestoa la cabezade unacolección de crónicashe-

* Crónica de AlfonsoIII, ed. Z. GarcíaVillada, S. J. Madrid, 1918. JuntaparaAmpliación de Estudios;Centro de EstudiosHistóricos.

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chaen la primeramitad del siglo xii por un compilador,quealgunoscreenserD Pelayo,Obispode Oviedo.” Ahorabien,esteprólogoestáplagadode inexactitudes.El mismoFlórez,queaquíalegala autoridadde dicho prólogo, la rechazaenotra partede suobra. Por esoel P. GarcíaVillada se alejade esta opinión Parainclin-arse,por su parte,a aceptarlaatribución de la crónica al’ Rey Alfonso III, tiene buenasrazones;la primera,la transmisiónmanuscrita:ocho de losmanuscritosen quela crónica se conservala atribuyenaAl-fonso III; la segundarazón,quetienetodavíamayor fuerza,“la ofrecela cartaqueel Rey Alfonso dirige a Sebastián-alprincipio de la crónica. En ella se declaraexpresamentesuautor.” No por esohay que imaginarseal Rey escribiendopor sí mismola crónica;bastaquele dierael primerimpulsoy dirigiera el trabajode sus escribas. Tendríamosentoncesun casosemejanteal de la intervencióndel Rey Alfonso elSabio en la redacciónde sus obras,que ha sido explicadaporAntonio G. SolalindeenlaRevistadeFilologíaEspañola,1915, II, págs.283-288.

No eséste lugar paraexponerla clasificaciónmetódicade los manuscritosy el examenquehaceel P.Villada de lasimpresionesanteriores.

La crónica,escritaen Asturias, abarcadel año 672 al866, o sealos reinadosde los cincoúltimos monarcasvisigo-dosy delos onceprimerosasturianos.SusfuentesprincipalessonSanIsidoro y SanJuliánde Toledo,en suHistoria de larebelióndel condePablo contraWamba;fuenteprobableestambiénel llamado “Anónimo de Córdoba”,y asimismoal-gúnotro escrito desconocidoquedebió de ser fuentecomúnde estacrónicay del CronicónAlbense.

En nuestracrónica se advierte la introducción de doselementosque la hacen sospechosa:el bíblico y el mara-villoso.

La batallade Covadongava revestidade una seriede mila-gros... - Allí se vieron los proyectilesde los sarracenosvol-versecontra los mismosque los disparaban. Allí perecieron124,000caldeos,y fueronapalastadosporun monte,quese des-plomó repentinamente,los 63,000restantes,yendoa sepultarseen el caucedel río Deva; y lo quees másestupendotodavía,todos los aíios, al crecer las aguasen el invierno, aparecían

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en el río las señalesde las armasy de los huesosde los ven.-cidos.

A la muertede Alfonso 1, mientraslos caballerosde su sé-quito velansu cadáver,resuenaen el airela voz de los ánge-les queentonanunosversículoslatinos. Comose ve, las noti-cias de estacrónicasedebentomar conprecaución,pero nofaltan pasajesde cuyaautenticidadno hay razónparadudar,particularmenteal acercarnosa los tiemposcontemporáneosdel cronista.

Respectoal latín de la crónica,advierteel editor quesuvocabulario,muy restringido,,esen general“bastantepropioy conformeconel latín clásico”. Si el vocabulario,la foné-tica y la morfología no ofrecenpeculiaridadesnotables,encambiola sintaxisy la construcciónse apartanconsiderable-mentede las normasclásicas.

S., 14-111-1918.

BÍLBILIS *

La antiguay famosaciudadde Bílbilis esunade esasciuda-desfantasmasque no se dejanatrapaspor las máspacientesinvestigaciones.Unos,con error manifiesto,quisieroniden-tificarla conCalatayud-,y los quemásapuraban,la llevabanalcercanocerrode Bámbola,lo cual tampocoparececomple-tamenteeXacto.

Comisionadoparaexplorarel antiguositio de Bílbilis, elautor se trasladóa Calatayuden- el verano de 1917, paraorientar desdeallí el rumboquehabíande seguirsusexplo-raciones.

En “la hermosaciudad levantadaal pie del castillo deAyub, entreéstey el río Jalón,que la limita al Mediodía”,apenasencuentrarastrosde antigüedad.Pero río abajo,yal oriente,a seis kilómetros de Calatayud,apareceel cerrode Bámbola,sin un árbolni un albergue,aunqueconseñalesevidentesde antiguaresidenciahumana. “Muy cercadel ce-‘rro, y al pie de unaestribaciónde la sierrade Bicor, pasadoel río, se ha formado el pueblo de Huermeda,en el que

• N. Sentenach,“Bulbilia”. Revistade Archivos,Biblioteca y Museos,mar-zo-abril de 1918, págs~149-169.

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podemosver el último refugio de los habitantesde la anti-guaBílbilis.”

El autordescribedespuésla marchade susexploraciones,trazael planoprobabledela ciudady las antiguascarreterasqueaella dabanacceso;y, trasun breveexamenhistórico yarqueológico,concluyequesepuededar ya por fijado el si-tio de la ciudad,másquepor la inspecciónoculardel recin-to, por la intersecciónde las víasromanasqueconstanen lositinerarios antiguos.

La expediciónha permitido,asimismo,encontrary trans-portar algunosobjetosde interésarqueológico.

S., VI1-1918.

BIBLIOGRAFÍA DE ALEMÁN *

Bajo la secaaparienciade una lista de libros, las bibliogra-fíasdel autorizadohispanistafrancéssuelenresolverde pasovariascuestionesdudosasdehistorialiteraria; y aveces,comoparaGóngora,susbibliografías determinanunanuevaépo-ca en todoslos estudiosde la materiaa iue se aplican. Lamonografíaque hace poco tiempo ha publicadosobre lasobrasatribuidasaHurtadodeMendozaesun ejemplo. La ac-tual monografíadescribelas edicionesconocidasde lasnueveobrassiguientes:

OdasdeHoracio, traducidasporMateoAlemán(“RectiusVives”, II, 10, y “Eheu fugaces”,II, 14; las reproduce)-

Proverbiosmorales,deAlonsode Barros,conprólogodeAlemán (reproducidoen la bibliografía).

Primerapartede Guzmánde Alfarache.Segundapartede la vida del pícaro-GuzmándeAlfara-

che,por Mateo Luján de Sayavedra.(Exponela historia delas investigacionessobrela identificación del autor, quesedisimula bajo esteseudónimo,y hacernotar que el propioAlemánparecehaberignoradoquiénera,comolo ignoramosnosotros.)

SanAntoniode Padua.

• R. Foulché-Delbosc,Bibliographie deMateoAlenzón(1598.1615).Extr dela ReviseHispanique,tomo XLII. NuevaYork-París,1918,8°,80 págs.

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Segundapartede la vida de Guzmánde Alfarache, porAlemán.

Ortografía Castellana.Sucesosde Fray García Guerra.Arancelde necedades.Alemán poseíadosretratossuyos,uno en cobrey otro en

madera,queaparecenen todaslas edicionesde susobraspu-blicadasen loslugaresen queél se encontraba.CuandoAle-mánse va aMéxico, los retratosaparecenen las edicionesdesusobrasdeMéxico. De estemodoelcrítico logra—estable-ciendo cuálesedicionesllevany cuálesno llevanel retrato—fijar lasquesepublicaronbajola vigilancia mismadelautor,únicasquedebensertenidasen cuentaparaunaedición mo-derna.

Tambiénlograel crítico establecerla filiación de las edi-cionesdel Guzmánde Alfarache,y da las máscuriosasnoti-cias sobrelos dichos retratosde Alemány otras cuestionesrelativasasu biografíao a la historiade susescritos.

S., 15-V111-1918.

NOVELAS CERVANTINAS *

Tomo semejanteal de La ilustre fregona,publicadoel añopasadopor el mismo RodríguezMarín. En breve prólogonos dice que,en el vasto campo de la investigación,halló“algunasespiguillasqueofrecera los lectoresde la colecciónde ‘ClásicosCastellanos’,cuando anotéparaellos estasno-velas (1917). Añado ahoraotrasespiguillasqueallí no cu-pieron. -

No vamosa descubrira los lectoresde El Sol el valorde las edicioneseruditasde RodríguezMarín. Con la actualda la última manoala obra. Por los prólogosy notasde susedicionescervantinascorreunamultitudde aclaraciones,des-cubrimientos,rectificaciones,ideas,quese completande unoa otro volumen,anudándosecomo los distintoshilos de unatrama. Ahora la tela estáhecha,el sistemaacabado.

* Cervantes,El casamientoengaííosoy Coloquio de los perros, edición ano-tada por F. RodríguezMarín. Madrid, 1918, 8°,237 págs.

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—Con este libro —nos dice RodríguezMarín— doy fina mis trabajosen torno al autor del Quijote, y como el pro-pio Cide HameteBenengeli,cuelgo la péñola cervantinadela espetera.Nuevastareas(nuevos solaces)me reclaman,de queel público tendránoticiaantesde un año.

S., 3-X-1918.

EL DIABLO COJUELO *

Es de suyo fácilmentelegible la novelita de Vélez de Gue-vara, y el conocimientoque poseeRodríguezMarín de lalenguay de la vida de nuestrosiglo XVII la handejadotoda-vía mástersa. Haceel crítico sutiles observacionessobreelestilodel autor,comoeseprocedimientode chistesfácilesqueresultade sustituir algún término de una frase hecha,y de-cir, por ejemplo: “El ladrón dio de manosa ‘bolsa’ con elcaballeroque traíalos cien escudos”,etc.

El Diablo Cojuelo,‘segúnlas explicacionesy documentosquealegael editor, quedaincorporadoen la ya largaseriede libros clásicosespañolesqueprocedende unainspiraciónfolklórica popular. Tal el Lazarillo de Tormes,tal el Peri-báñezde Lope de Vega. El personajey su cualidadesencial,unasveces;otra,algúnepisodionovelesco,andanen la imagi-nación popular,ya en forma de cuentoso ya estereotipadosen frasesy en proverbios. Al calorde la imaginaciónartís-tica, l.a fórmulasintéticase desvanece,y de un proverbiobro-ta un libro. En refranesandaba“El diablocojuelo”; “en lasfórmulas supersticiosasllevábanley traíanlecomoun zaran-dillo nuestrashechicerasde los siglos XVI y XVII”. Y en losArchivos de la Inquisición se encuentransalmosy hastaro-mancespopularesque lo comprueban.He aquíUfl ejemplo,tomado de labios de unabruja de Toledo, Isabel del Pozo,allá por 1631:

Conjúrote,sal y cilantrocon Barrabás,con el Diablo cojuelo, que puede más.

* Luis Vélez de Guevara,El Diablo Cojuelo,edición y notasde K Rodrí-guez Marín. Madrid. ClásicosCastellanosde “La Lectura”, 1918, 8°,XL más298 págs.

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No te con-juro por sal y cilantro,sino por el corazónde Fulano.

El texto ha sido un tanto modernizado,y en punto a laanotación,dice el editor que más ha procuradopecarporcartade másquepor cartade menos. “Pero aunasí —aña-de—, he huido con muchocuidadode escribirnotaspor lascualesse me pudieseencasillar junto a Lucas de Valdés yToro, aquelempecatadocirujano cordobésqueen 1630 dioa la estampaun opúsculoperogrullescotitulado así: Tratadoen quese prueba que la nieve es fría y húmeda.”

S., 3-X-1918.

CARTA A UN HOLAND1~S

Sr. D. G. J. Geers:La atentacartade ustedproponeunacuestiónque, fuera

de 1-a actualidadquepuedatener, ofrece un interés perma-mente.

Soy —me dice usteden resumen—un holandésaficioñadoal estudio de la lingüística y la etnografíaamericanas. Detiempo atrásvengoadvirtiendoquesólo los extranjeros—yan-quis, franceses,alemanes—parecenpreocuparsede laslenguasaborígenesde América. Peroadviertoquesusestudiosse fun-dan siempreen libros de antiguos misionerosespañoles,ya-inéditos, ya rarísimos. Estoslibros, queprocedensiempredelos fondos conservadostradicionalmenteen la América espa-ñola,parecencondenadosa emigraral extranjero,paraquelossabiosextranjeroslos aprovechen.

Ahora bien: la Fiesta de la Razale parecíaa ustedel mo-mentooportunoparaproponerla fundaciónde unabibliotecao revista especialen España,o de que, en suma,se hicieracualquiercosaen Españaconel fin de concentraraquí,y sal-varloshastade la pérdidaprobable,todosesoslibros y docu-mentos. ¿Heentendidobienel pensamientode usted?

Contestaréausted,brevemente,lo quesobreesto se meocurre: 1~Si, comosupongo,ha leído ustedEl Sol del 7 deoctubre,recordaráustedel escepticismocon que“Mustafá”mirallegar “la sombrade la Fiestadela sombrade la Raza”.

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Este“Mustafá”, que es en el fondoun buenespañol,reflejacon suescepticismoun estadode ánimocasigeneral. La Fies-ta de la Razano parecíaser,por ahora,una ocasiónade-cuadaparaemprenderningunaempresaambiciosa. 2~Desdeel punto de vistapuramentecientífico, siempreque los taleslibros y documentosseabien aprovechádos,lo mismo da quelos aprovechenlos propiosque los extraños,y peqres que laincuria de los quedebieranestudiarloslos deje perderseparasiempre. 30 Peroal ladode las razonespuramentecientíficashay otras, legítimas, de otro orden, que,por lo demás,yocompartocon usted. Estasotras razonesaconsejanque,enefecto,elEstadoprocureconservarcuidadosamentetodosesospreciosospapeles. Pero ¿cuál Estado? ¿El español? EnEspañano hayprecisamente,queyo sepa,especialistasenlen-guasamericanas.En la América españolahay algunos. Ta-les documentosestán,por otra parte,incorporadosa la tradi-ción literaria de los diversospaísesde América. Es a losEstadosamericanosa quienescompetecustodiarlos.En estesentido,todo lo quesehagao se intentemeparecepoco. Ver-dad es que la tradición españolacentral y las tradicionesamericanasse resuelven,conceptualmente,en unasola. Peroen la realidad,las cos&sse hande administrarseparadamente,y así convieneal buen orden de las cosas. La raza es una,pero muchosGobiernosautonómicosse encargande gober-narla; igualmentecadanúcleo debecuidar y administrardepor sí su partede la tradición literaria común. 49 Aún seme pudieraobjetar quevale másconcentrarlos tesorosen unsolo sitio, queno dejarlosdesperdigadospor todaslas ciuda-des de América; y queel sitio más indicadopara esa con-centración (hágaseahora mismo o mástarde) es Madrid.Pero es muy dudosoque,aun reconociendoa Madrid comocapital teórica central, los americanosaceptaranel enviaracá sus tesoros,una vez puestosa desenterrarlosy a colec-cionarlos.

Así, pues,creoante todo que la Fiestade la Razano esla ocasiónpara tal proyecto. Creo, además,que semejanteproyectoolvida un poco a los americanos,que son, en últi-mo término, los dueñosdelproblema.

Y comola discusiónde estascosasconstituyesiempreun

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servicio público verdadero,agradezcoa ustedla comunica-ción de su idea, y la trasmito a los lectores.

S., 17-X-1918.

FUENTES DE IRVING *

Alguna vez se dijo queWashingtonIrving, en suHistoria dela-vida yviajes de Cristóbal Colón, 1826,habíaaprovechadola Colección de viajes, de Fernándezde Navarrete muchomás de lo que confesaba.No seríala primera vez queunartistaliterario construyesu obra —obra original por sual-cance y su sentidohumano— sobredocumentoshacinadosporel erudito,quesi algoestánesperandoes la plumade unverdaderoescritorque los anime.

El señorPérezde Guzmánha encontradoy da a la es-tampauna traducciónespañolade cierto artículo publicadopor T. W. White en su revista neoyorquinaEl MensajeroLiterario del Sur, mayo de 1841. White está con los queacusana Irving:

Habiendo oído que en Españahabía padecidoextraordi-nariamentela reputaciónde Mr. Irving, por suponérselefaltode buenafe respectodel Sr. Navarrete,examinamosel asuntopor nosotrosmismos con la esperanzade poder corregir loque estábamosdispuestosa creer equivocado. Desgraciada-mente, etc.

D. J. Pérezde Guzmán,queencontróesteartículo tradu-cido en el expedienteacadémicode Navarrete,adviertequedicha traducciónestá inédita,y que

es indudableque el mismo Fernándezde Navarrete, por ex-tremo de delicadeza,siendo a la sazón director de nuestroCuerpo y habiendomantenidocon W. Irving leal correspoii-dencia durantesu larga permanenciaen España,creyó queentoncesno era oportuna la reproducciónde dichos artículosen las publicaciones de la Academia.

Y añade:

* Juan Pérezde Guzmány Callo, “Reparacionesde la Historia de España.Fernándezde Navarretey WashingtonIrving”. (Boletín de la R. Academiade la Historia, agosto-octubre,1918.)

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Perohan pasadosetentay sieteaños,el artículo tienever-daderaimportanciapor la defensaquese haceen él denuestroilustre Fernándezde Navarretey de la másinteresantede susobras, frente a la desmedidaponderaciónque se dio y aúnconservala del también ilustre escritor norteamericano,y estiempoya, etc., etc.

Enefecto,el artículotieneverdaderaimportancia,no por-- quedefiendaanuestroilustreFernándezde Navarretefrenteal tambiénilustreescritornorteamericano,sino porqueesunelementomás de la discusión. Y también es cierto queestiempoya de publicarlo.

Hoy porhoy, másaireadanuestraatmósferaliteraria, laexcelenciadel escritorno padecepor el hechode quese pre-cisensusfuenteseruditas,aunen casode quesusintencionespersonaleshubieransido el ocultar dichasfuentes.

S., 1918.

UN PARTE DE GUERRA EN EL SIGLO XVII

A continuaciónreproducimos,sin comentario,algunostrozosde un relato impresosobrelos Sucesosy victoriasde las ca-tólicas armas de Españay del Imperio, en Francia y otrasprovincias,desde22 de junio de esteaño hasta20 de agostodel mismode 1636. Figuraa fojas 137 del manuscritonú-mero 2,367de la Biblioteca Nacionalde Madrid. Dice así:

Despuésquelos dos esclarecidosFernando,elRey de Hun-gría y el InfanteCardenal,vencieronla memorablebatalladeNorlinguen,se creyó, y justamente,queya no le quedabaene-migo poderosoa la Casade Austria. Y habiendollegado tanvictorioso y aplaudidoa Flandesel CardenalInfante, comogobernadory capitángeneralde aquellosEstados,por el ReyCatólico, su hermano,trató luego de proseguirla guerra conHolanda- . - , cuandotandeimprovisolo salteóel Rey deFran.-cia, unido y mezclado nuevamentecon los mismos rebeldes.

Habiendodividido Su Alteza en trespartessu ejército—una al mando del conde de Fontané,en el CondadodeFlandes,cubriendolas plazasmarítimasde Dunkerque,Neo-portey Grabelignas;otra de reserva,al mandodel condede

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la Fera,D. Manuel Pimentel,y la otra bajosumandoinme-diato—, decidió “entrar personalmenteen Francia, por laprovincia de Picardía,acompañadodel príncipe TomásdeSaboya,su primo”, y algunosotros capitanes.Al efecto,or-denóal príncipe de Saboyaque,a los postrerosde junio, sa-liese de Bruselasa juntar sus tropas,que él se le reuniríadespués.Hacia el 3 de julio, Su Alteza llegabaa Cambrai.

Y habiendollegado,pareciómásconvenientequedarsu per-sona y corte en aquellaplaza,haciendosombracon~su autori~dad y disposicióna una y otra parte,encargandoal príncipey a todoslos cabosen nombredel Reyy suyo,lo queSu Ma-jestadcon grandesaprietos le tenía ordenado:quese excusaseel saquearlos lugares, tomando los que se rindiesen a razona-blespartidos y contribuciones,por evitar la desordeny peli-grosa licencia delos soldados;pidiéndolescon sumainstancia¡a defensadelos templosy de¡as mujeres,sinadimitir en elloexcusaninguna,en queadelantesereferirán señaladasaccionesy piedades.

Y aquí, combatesy rendiciones,“vadeos” y voladurasde puentes,bosquestalados,maniobrasde laartillería; hastallegar, el 4 de agosto,aun encuentrodondeobtuvieronlosespañolesla primer victoria de importancia.

“A la voz destesuceso,derribaronen Franciatodas laspuentesde los ríos Oise,Aisne, hastaSanclú” Pero comocontinúanlos éxitos españoles,el 14 de agostode 1636 sefirmabanlas capitulacionesentreel príncipe Tomásde Sa-boyay el capitánfrancés,sobre la rendiciónde la provinciade Picardía,que comienzanasí: “Que todos los soldadospuedansalir tocandocajas,con mediaencendiday bala enboca, banderasdesplegadas,armasy bagaje.” Despuésseestablecencondicionesdeseguridadparalosvecinos,heridosy enfermos,religiososy monjas.

Más tarde,habiendosorprendidoel conde Piccolominia sus soldadossaqueandouna iglesia, en contravenciónconlo mandado,“mató por supropiamanoseisdelios, celo decaballerocristiano”.

S., 1918.

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LITERATURA A MÁQUINA

Con estetítulo publica TheMinneapolisJournal, de Minne-sota (EstadosUnidos),el siguientecomentariosobreel his-toriador Bancroft:

La muerte de Hubert Howe Bancroft, el historiador dela costa del Pacífico, a la avanzadaedadde ochentay seisaños,hace pensaren aquelpersonajede Oliver Wendell Hol-mes“que inventó la aplicaciónde la mecánicaa la literatura”.Mr. Bancroft trabajabaauxiliado por grannúmerode ayudan.tes,y mejorqueescribir historia,coleccionabagruesosvolúme-nesde materiales La primera de susnumerosasobras fue Lasrazas aborígenesdel Pací/ko. Constabade cinco enormesto-mos, paracuya publicación el autor tuvo que creartoda unaempresa. Segúnsus propias declaraciones,la obra del inves-

- tigador y del escritorescomo la del obrero quetrabajaince-santementedurantecincuentaaños, con excepciónde ios do-mingos. Mr. Bancroft tuvo una escasadisciplina escolar,y loque sabíade los libros lo aprendióen las librerías,de que fueprimero dependientey propietario mástarde. Él mismo con-fiesa que era incapaz de redactaruna página a los cuarentaaños. Lo cual no quita que durante dieciséis añoshalla vi-vido en-tregadoa coleccionarlibros, manuscritosy periódicosrelativosa la costa del Pacífico.

La afición por estos estudioscomenzópara Mr. Bancroftel año de 1871, y entoncesdejó en otras manosel negociode librería paraconsagrarsea susnuevostrabajos. Peropron-to se percatóde que las tareasde leer, entendery anotarsusmaterialeseran trabajo para unavida de cuatrocientosaños.

Entoncesempezóa rodearsede auxiliaresque pronto secontabanpor cientos. Éstos,previamentealeccionadospor él,usabanun sistemaespecialde cédulase índices. Así se llegóa formar todo un almacénde referenciasquepermitió organi-zar el enormematerial histórico. Aquello era hacerhistoria amáquina;peroel resultadofue sorprendente:de allí esasgran-desy valiosascoleccionesde materialesbien distribuidos queganarána Bancroft la gratitud y la veneraciónde los historia-doresfuturos.

Durante susúltimos años,Bancroft vivía tranquilamenteensu casade San Francisco,y ya en su vejez se pusoa escribirun libro sobresu vida y su obra, llamado Retrospección.Esen la literatura americanauna personalidadsingular, y no esfácil que la sustituyamosnunca.

S., 1918.

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LA CIENCIA QUE DESTRUYE Y PRESERVA

En la primaverade 1916,apeticiónde Wilson, la AcademiaNacionalde Cienciasde los EstadosUnidos organizóunaen-cuestaparaestudiarlas relacionesentrela ciencia y la gue-rra. Cuandolos EstadosUnidosentraronen la contienda,laAcademiaenvió aEuropaseisdelegadosparaqueexamina-ran de cercala participaciónqueseconcedíaa la cienciaenlas funcionesde la guerra. Entre los delegadosvino JosephS. Ames, director del Laboratoriode Física en la Universi-dadde Johns Hopkins. El relato de su visita al frente (pu-blicadoen TheAtlanticMonth.ly,bajoelnombrede “La cien-cia en el frente”) estálleno de interés y de novedad,aunlimitándoseestrictamenteal terrenode las investigacionesfí-sicasquele competen.

Al acercarse—dice—- a la zonade la guerra,se entraen el dominioestrictodel orden,dondenadase ha dejadoalazar. Estasistematizacióncompletade la vida, en la tierra,el aguay el aire,no es másqueunaprofunday rigurosaapli-cación de la ciencia a la vida. El EstadoMayor ha com-prendidolas ventajasde usara los hombresde cienciacomocuerpoconsultivo,tantocomousaa los hombresde negociosparaarbitrar los recursosde la guerray acudir al bienestardel soldado. En Alemania, segúndeclarabacierto químicoamericano,el EstadoMayor comenzóla guerraconvocarMoasussabiosy designandoun cuerpoconsultivoespecialparacadauna de las funcionesmilitares. Poco a poco, sin em-bargo,el simple oficial comenzóa suplantaral sabio,quealfin ha quedadocompletamentearrinconado.Pero en Ingla-terra,observael mismoquímico,las cosashan ido al contra-rio: cadavez elsabiodesempeñaunafunciónmásimportanteen la guerra. Estole pareceya a Mr. Ames un indicio sufi-cientesobreel resultadode la actualguerra.

En la guerra—continúa-—todostrabajancontinuamenteen un perfectoengranajede las mutuasnecesidades.El quetiene unadificultad pronto obtiene ayuda;el que tiene unainiciativa no tardaen poderlaaprovechar.En París,dondeexaminólas oficinas y departamentosde mapasy aeropla-nos, todosse prestarona darle informacionescabales;pero

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en Inglaterraprefirió dirigirse a los individuos, y no ya alas oficinaspúblicas,porque—observa—por la diversaín-dole de los pueblos,mientrasel francésexplica el funciona-miento normal de las cosas,el inglés tiende a explicar lasdeficienciasde este funcionamiento,dandopor conocidalacuestiónprincipal.

Tras de examinarla teoría de la guerra en París y enLondres,la Comisiónpasóal frente,paraexaminarla prác-tica misma. No había aspectode la guerra queno tuvieraallí manifestaciónadecuada:la Geologíaproduceunascartasconcoloresconvencionalesqueindican dóndehaypantanos,dóndese puedecavar,la rocadel subsuelo,el riesgo de laarena movediza,el aguasubterránea,el terreno apropiadoparamina o túnel, etc. La Meteorología,de cuya utilidadal principio pudo dudarse,da a los artilleros el módulo detemperatura,humedaddel aire, fuerzadel viento. La Quí-micaaprontalos elementosparacontrarrestarel gasasfixian-te, y analizatodo nuevogas queaparece.El estudiode J~tintasinvsiblesesun capítulo “detectivesco”de la guerra,dequeconocerejnosmuchascircunstanciasel día de la paz. Elcamouflage,o arte de disimular los objetos bajo una apa-riencia inofensiva, ha alcanzadola categoría de ciencia.Cuandolos frentesenemigosse acercan,fotógrafos y dibu-jantestomannotade todaslas particularidadesdel terreno,a4in de aprovecharlas:unarama,un caballomuerto y hastael cadáverde un hombre, son sustituidos durantela nochepor abrigosmetálicos de la misma apariencia,dentro de loscualesse guareceun centinelaavanzado.Seaseguraqueal-gunavez dos gruposenemigosse han sorprendidotratandode hacer la misma sustitución. En estascombinacionesdeimaginacióny habilidadartística,nadiecomoel francés. Losmapasllevan la minuciosidadtopográficaaextremosincreí-bles, y cadadía., segúnlas nuevascondicionesdel combate,hay querenovarlos.Y nótesequecadaservicio requierecar-tasadecuadas.Lasfotografíastomadaspor los aviadiressonsometidasdespuésal examenmicroscópico. Así tambiénlaMetalúrgicay la “Electrología” hanalcanzadograndespro-gresos. Como la paz enmohoce,los estudiosde Acústicaes-tabanun poco olvidadosen Inglaterra. Hoy se trabajasobre

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las ondassonorasdel aeroplano,del cañóny aundel subma-rino, queno se ha logradoensordecerdel todo. Graciasa laAcústica, se puedefijar la posiciónde un cañón. Lo mismocon la Óptica, atendiendoa la luminosidaddel fogonazoenla noche. La línea queseparala ciencia pura de la cienciaaplicadapuededecirsequedesapareceen esteestadocríticode lavida provocadopor la guerra.

Perosi es admirableel espectáculode la cienciaquedes-truye, no lo es menosel de la ciencia que preserva. Sobreestetemadiscurreel profesorF H. Pikeen la revistatrimes-tral de la Universidadde Columbia,NuevaYork (ColumbiaUniversityQuarterly,ScierzceandWar). La conservacióndelos alimentos—dice— ha venido a constituirun problemainquietante,en parteeconómicoy social,y en partecientífico.Es científico, por cuantosuponeel descubrimientoy aplica-ción de todoslos elementosqueestimulenla producciónyquepermitan la preservación.Esto no sólo se aplica a losmaterialesde que se nutreel hombresino al hombremismo,consideradocomo un productonatural.

Estapreocupaciónes ya generalen los EstadosUnidos.Tenemosala vistaunapublicacióndeunaUniversidadnorte-americana(Pocketguideto foodcoruervation),quese reco-miendaleery guardarcuidadosamentecomoun pequeñobre-viario práctico:

El propósitode este folleto —dice la primerapágina—esproporcionarel medio más fácil paratraducir en acción esanecesidadmoral en queahoranos encontramostodos de pre-servarlos alimentos. Esto sólo puedelograrseeliminandotododesperdicioen la preparación y consumiciónde alimentos,ytambiénsustituyendounasespeciespor ofras Másqueunares-ponsabilidadgubernamental,se trata aquíde unaresponsabi-lidad individual.

- Y despuésde algunasconsideracionesen que los precep-tos éticos alternan con las reminiscenciashumanísticas,elfolleto proporcionainformacionesy consejosdecarácterprác-tico. Este folleto estápublicadopor The University of Min-nesota,Minneápolis,Minn. (EstadosUnidos),y-seráenviadogratuitamentea todo el que lo solicite del Comité de Cam-pañaEconómica(EconomyCainpaignCommittee).Cornoen

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la actualguerrano hayneutros,y menosen estamateriadeconservaciónde la vida, nospareceútil difundir estasinfor-maciones.

5., 1918.

SOBRE EL “QUIJOTE” *

El ensayosobreDon Quijote fue leído ante la Royal Pliiloso-phical Society de Glasgowen 31 de enerode 1908,y publi-cadoen los Proceedingsde dicha Sociedad,de dondeahorase reimprime. Ocupa24 páginasllenasde críticasustanciosay muy lejosde los ociosos“eruditismos”que tanto empobre-cen en nuestrosdíasla literaturacervantina. Tras unaalu-sión a las tradicionesromancescasde Glasgow,recordadasen los emblemasdelescudo,entrael autoren materiacitandoel conocidojuicio de Hegel sobreCervantes. Niegadespuésque tengasentidola ligera opinión emitidapor Byron sobreel carácterdel Quijote (“Cervantessmiled Spain’s chivalryaway”). Porque—dice—,si quisoByron dar aentenderqueCervantesacabóconla viejamodacaballeresca,no es del todoexacto:de su obramisma se desprendeque la caballeríaes-tabamoribunda. Si Byron, al hablar de la caballeríaespa-ñola, quiso referirsea las nocionesdel honor, como parece,menossentido tienen aúnsus palabras,porqueel “puntillode honra”esmásenfáticoen laépocade Calderónqueen lasgeneracionesprecedentes.Si quiso referirseByron al heroís-mo, ¿cómodecirqueCervantesacabócon el sentimientodelheroísmo?Ningunaexpresiónmáspurade estesentimientoqueel cuadrode La.s lanzas,de Velázquez,posteriora Cer-vantesen dos generacionesy, segúnla tesis de Byron, obrade un españolde la decadencia.El joetaque,segúnByron,esresponsablede la decadenciade España,resultaserel au-tor de aquellaNumanciaque,amododetónico paraelpatrio-tismo, se hacíarepresentaren Zaragozaduranteel sitio. Al-gunosse imaginanque las burlas del Quijote son como unasaltodemocráticocontrarefinamientosridículos; y al con-trario: las burlasdel Quijote van contrala ridiculez de una

* W. Paton Ker, Two Essays.1: Don Quijote. 2: The Politics of BurnsGlasgow,J. MaclebouseandSons, 1918, 8~,51 págs.

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modaqueera profundamentepopular:hastaMaritornes co-noce los libros de caballerías. Las opinionesliterarias deCervantes,por otra parte,ofrecenun problemaqueno siem-pre ha sido bienplanteado:el Quijote las exponemuy larga-mente. Y resultaqueeselibro tan generosoy tan amplio fueescrito por un hombrequeparticipabade todaslas supersti-cionesde la preceptivade su tiempo. La obraquemáspare-cíaestimarentrelas suyaserala artificiosaGalatea. Y éstay el Persiles son génerosenteramentecontrariosal espíritudel Quijote. Parauso del público inglés, el autor estableceun brillante paralelo—simple coincidencia—entrelas teo-rías de Cervantessobrelas unidadesen el teatro,etc., y lasde Sir Philip Sidney. son,uno y otro, ejemplosde cómo,porun momento,el humanismoera un obstáculoparala litera-tura, aunqueestoparezcamuy paradójico. (Y aquíinvocalaautoridadde A. Jeanroy,“Quelquesréflexionssur le Quat.trocento”,Bulletin Italien, 1905,205.236.) En DonQuijote,uno de los grandeslibros caóticos de la Era Moderna, losformalismospreceptivospersiguenaCervantesde cuandoencuando,como fantasmas.Rabelaisnuncatuvo quesufrir esteconflicto. Cervantes,porquelo sufre,esmásinteresante.DonQuijote es unode los libros másdescuidados:si fuera anti-guo, los críticos habríancreídohallar en él, comoen la Ilía-da, variosautoresy variosinterpoladoressucesivos.Y aquíserecuerdala inconsistenciade ciertos pasajes,y la unidadde ciertosorbesnovelísticosdentrode la grannovela,sincon-tar conlas novelasevidentementeintercaladasen ella. El li-bro resulta una confusión, una selva de invenciones,perotambiénde estilos e idealesartísticos. Esteaire de “casua-lidad” quehayen el Quijote fue ya conscientementeimitadopor Fieldingen Inglaterra. Cervantesera humorista; esde-cir, pensabaaun tiempoen variosaspectosde lascosas. Loscomentaristas,tratandode seguirunasolade susintenciones,lo interpretanmal a menudo. Hegel lo comprendió:com-prendió queel libro contra la caballeríaera esencialmentecaballerescoen la personade D Quijote. (Aquí unasutilcomparaciónconNorthangerAbbey,de JaneAusten,descen-denciacervantinaindirecta.) Cervantesquiereque tomemosen serio a Cardenio,mientrasdonQuijote nos hacereír con

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su imitación de las penasdel abandonado.Y así en muchosotros lugares.El mismo doblejuego, apropósito de las fic-cionesarcádicas,en la excelentedefensaquehacela pastoraMarcela de su derechoa rehusara un enamorado:páginaen quequedasuperadatodala literaturapastoraldel Renaci-miento. Cervantesesmenoslibre queChaucery queShakes-peare: la preceptivasolemnede la épocase cierne sobreél y, sin embargo,su doble vista genial le lleva constante-menteacontemplarotros cielos. De aquíla plenasazóndesuobra. Acabala excelenteconferenciaconunabrevevisiónpoética de Españaa través del Quijote, y recordandoqueésteha venidoa serya un libro inglés. La evocaciónde lasescenasdeCervantes—diceel autoratinadamente-esla me-jor descripcióndel geniode Cervantes.

RFE, 1918, tomo Y, N~1.

CERVANTES EN INGLATERRA *

En La españolainglesa“los personajesinglesesson casi to-dossimpáticos”,sin exceptuarala ReinaIsabel, tan enemigade Españay tan denostada,entreotros,por Lope y por Gón-gora. La representaciónde la corte inglesa en estanovelale pareceal autor bastanteaproximadapara ser indirecta.“Cervantes;segúnes biensabido,era visitadopor diplomá-ticos extranjeros... ¿No referiría a Cervantesel escritoringlésJohnMabbelas peculiaresgrandezasde Londres?” Enel Persiles,aseguraqueen Inglaterrano hay animalespon-zoñosos. Recuerdael autorla traduccióninglesadel Quijotehechapor Shelton,y los datossobrela influenciade Cervan-tes en aquellaliteratura,recogidospor J. Fitzmaurice-Kellyen su edición modernade dicha traducción. “A pesarde labogadel Quijote, las Novelasejemplareslo aventajaronenproporcionarasuntose ideasa los autoresinglesesen la se-gundamitad del siglo XVII.” Remite,sobreotrasinfluenciasposterioresde Cervantes,ala Historia dela literatura inglesade Cambridge,aWard,a Shelling,aJusserand,a Buchanan

* J. de Armas, Cervantesen la literatura inglesa. Conferencialeída en elAteneo de Madrid el día 8 de mayo de 1916. Madrid, Imp. “Renacimiento”,1916,8’, 38 pága.

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y a Koeppel. Recuerdael Hudibras de Samuel Butler, lasnotas sobreel Quijote je Edmund Gayton, la Historia delas aventurasde JosephAndrewsy su amigoMr. AbrahamAdamsde Fielding, y su intento dramático(“Don Quijote”enInglaterra), el Tristram.Shandyde Sterne,el Sir LancelotGreavesde Smollet,y su Expediciónde HumphryClinker,el Don Bilioso de l’Estomacde Arbuthnot, ThefemaleQui-jote de Mrs. Thrale, y The spiritual Quijote de Graves,* latraduccióndel Quijote de JohnBowle y la Vidade Cervantesde J Fitzmaurice-Kelly(1914).

Con muy justificada satisfacciónha dicho este eminentehispanistaquesu patria fue la primeraentraducirel Quijote,laprimeraen publicarloen españollujosamente,la primeraenpublicar una biografía de Cervantes,la primera en hacerelcomentariode su libro y la primera en publicar una edicióncrítica de su texto, la de 1899.

RFE, 1918, tomo Y, N°1.

CERVANTES Y EL ROMANCERO **

Don Quijote noshablade poesíaen los momentosde mayorserenidad,y tambiénen la plenitud de su locura discursivay razonadora.Puedenreducirse-a treslosconceptosqueteníaCervantesde la poesía:la universalidad,la utilidad—ambasindicadasya por Menéndezy Pelayo—y la seleccióncomobasey norma (Novelas ejemplares,“La Lectura”, edic. R.Marín, 1, 50-51). Pero estateoría aristocráticay del todoajenaa los conceptosgeneralmenteadmitidossobrela poesíapopularestá,comomuchasvecessucede,enpugnaconla prác-tica. (Los ideales renacentistasiban, en España,.lado alado conlas viejas tradicionespopulares.) Cervantes,comolo es por su espíritu todala literaturaclásicaespañola,eraun folklorista; no sólo por el folklore queen su obra apro-

* Sobreéstepuede leerseH. Ellis, Ric4ardGravesand “Tite Spiritual Qui-jote”. NineteenthCen:ury, abril de 1916.

** J. M. Chacón y Calvo, Cervantesy el Romancero.Conferenciapronun-ciada el 10 de diciembre de 1916 en el Ateneo de La Habana.Habana, Imp.“El Siglo XX”, 1917,49, 36 págs. Extr. de la Revistade la Facultad deLetrasy Cienciasde La Habana.

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vecha,sinopor elprocedimientoconstructivode suobra. Aunsin refranesy bailes,su obraseríade inspiraciónfolklórica;pero, entendidoesto,cobranmayor sentidotodoslos elemen-tos directosde cortepopularque la obra contiene. Y entretodos,ninguno tan importantecomoel romanceviejo. En labibliotecade D. Quijote no habíalibros de romances,porqueéstoseranaúncosaviva en bocadel pueblo: a veces,D. Qui-jote encontrabaen ellos los vestigiosde la caballeríade quele hablabansuslibros. Y los romancesaparecensiempreenunacorrespondenciaperfectacon el estadode ánimode DonQuijote. En La casade los celosy selvasde Ardeniapuedeverseunaelaboraciónteatralderomancescarolingiosy, comodice Savj López,un presentimientodelmétodoqueproduciráel Quijote. Allí tambiénse encuentrael sentimientode laantítesisentre la vida que se vive y la quesequisieravivir,quepor lo demásse manifiestaa cadapasoen Cervantesylo llevó aescribir,siendosoldado,un libro comoLa Galatea;cuandova amorir, trabaja—nuevaantítesis—en unaobrallena de ensueñosde juventud,comolo es el Persilesy Sigis-munda. Los romancescarolingios,que se relacionancon laobra de Cervantes,se caracterizanpor la galanteríacaballe-resca,el espíritu aventurero,la idealizacióndel amor y auncierto ambienteexótico de misterio. Todo esto,como se ve,concuerdacon el espíritu de la obra cervantina:en los ro-mancescarolingioshay quijotismo. Así en el de Guiomar yen otros. En algunosindependientesdel ciclo carolingio haytambién un ambientemaravilloso, aún máspoético y vago—La Infantina, quetodavíaquedaen Cuba,segúninvestiga-cionesanterioresdel mismoChacón,y el CondeOlmos—. Lafe en lo sobrenaturales mayor al acercarseal ciclo bretón.Al fin se borra la realidady quedael sueño. En Don Quijoteunay otro se mantienenvivos, como “síntesisde la ilusiónhumana”. El entremésde los Romances,seao no de Cervan-tes,hacever unalocuraquijotescaqueprocededirectamentede los romances.Respectoa los romancesdirectamentealu-didoso recordadosporCervantes,inútil exponerlos.Dijérasequeunamisma fuerzadeterminala perpetuaciónde los ro-mancesviejos y la delQuijote.

RFE,1918, tomo Y, N°1.

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UNA INTERPRETACIÓN DEL “QUIJOTE” *

Don Quijote ha engañadoa todos,aun al mismo Cervantes.No está loco: se finge loco —nuevoBruto, nuevo Hamlet—pararomperconlaslimitacionesdelambientequelo rodea.**Por eso,porque“estáen el secreto”,es el único queno pier-de nuncala serenidad.Cervantesdice que se va aburlar deloslibros caballerescos;es unamaneradehablar;él se burla,de hecho,de todoslos génerosliterarios. Los quebuscanenla obra un conceptofilosófico del mundo—contrastede loideal y lo real— tambiénse equivocan.Don Quijote defien-de al débil por imitación a la tradición caballeresca,no porvirtud pura. Es vanidosoy soberbio:siempreestápensandoen la gloria terrestre(edición de F. R. Marín de “La Lec-tura”, 1, 1 [1, 59] ; 1, y [1, 138] ; II, y [V,57] ; II, XXXIX[VII, 47], etc.). Piensaen conquistasmaterialesy a vecesmienteasabiendas(II, xxiv [IV, 116-17]).. Tampocoes ver-dadqueSanchorepresentela materiapura: es máscréduloque D. Quijote. Si éstecree, o lo finge, en los caballeroslegendarios,Sanchocree en D. Quijote, lo cual es todavíamásdifícil. CuandoSanchose encuentragobernadorde suínsula,piensamásen la justicia queen la riqueza. El verda-deroloco es Sancho. La novelaes unaverdaderamisceláneaen quehay: a) poesíasburlescaso madrigales;b) novelastrágicas,patéticas,románticas;c) crítica literariaqueavecesesdirectay avecesen forma de parodia;d) “silva de varialección”, o seatrozosretóricossobre temasy lugarescomu-nesya medievales,ya humanísticos;e) y por medio de todoesto,se abrepasoel argumentocentral:el viaje de todoslcshéroesambulantes.Los viajes son los libros másprofundosy populares:La Odisea,La Eneida,La Commedia,Gulliver,Robinson,Simbad,lasCartaspersas,Fausto,las Almasmuer-

* G. Papini, “Don Chiscioue dell’Inganno”. La Voce, Firenze, 1916, VIII,193-205.

* * La misma tesis, pero menosexagerada,se encuentraen A. Gerchunoff,NuestroSeiíor Don Quijote, SanJoséde CostaRica, Imp. Alsina, 1916, 8’, 56páginas(“Convivio”), donde el autor, tras de exponer —como dice en el pró-logo F. García Calderón— la influencia pragmática, la acción del Quijote “enel -alma de un joven ambicioso, encadenado por la fatalidad”, advierte queD. Quijote “es un sonámbuloque no ignora su sonambulismograndioso..-¿Eslocurala suya? No: esincomprensiónde los que lo ven y rodean.”

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tas, etc. Todo gran libro es un remedodel Juicio Final, yparajuzgar a los hombreshay queviajar y conocerlos. Elhombre mismo es un peregrino. Don Quijote estácansadode la vidausual y casera;no le quedamásliberaciónque lalocura. Si sólo fuera un cristiano ideal, hubieraimitado aJesús,comoSanFrancisco. Él imita a los caballerosandan-tes parasalirsecon la suya. Necesitaqueel mundole dejeandarerrandoa su antojo, y éste es privilegio quesólo seconcedea los locos. Le gustasufrir un poco;cuandolo com-padecen,ríe. A vecesdesconciertaal crédulo‘Sanchó,dán-dole con la realidad en los ojos (II, x [Y, 188]). Si hacereír es,precisamente,porqueno sabellorar. Véasecómo,enSierra Morena,envía a Sanchocon un mensajepara Dulci-nea, y le dice francamenteque se quedaráhaciendoel locohastasuregreso. Pero sumétodode locura es la imitación:va a imitar a Amadís,y aD. Roldánsólo hastadondeno leparecedemasiadofurioso (1, xxv [II, 290.291]). Estasde-claracionesnos descubrentodo el secretode D. Quijote. Ycomo Sanchole preguntela causade tanta locura, puestoque Dulcineano le ha hechonadaque las justifique, D. Qui-jote contesta que “el toqueestáen desatinarsin ocasión”.Cuandole describenla Dulcinea real, él la finge a su ma-neray corrige la descripción. CuandoSanchoquiere darlela alucinaciónya forjada,él la rechaza(1, xxv (II, 311);II, xxxii [VI, 272]; 1, xlv [IV, 173]; II, xi [Y, 207]). To-dos lo sospechancuerdoy le llaman el “cuerdo loco”. Lahistoriade la cuevade Montesinosesotra clavede sudisimu-lo (II, xli [VII, 92]); II, xxv [VI, 151]). DonQuijote dejatraslucir sujuego porqueno lo toma muy en serio. En suvida no hay drama porqueno hay seriedad. La verdaderaprofundidadde este“Burlador de la Mancha” estáen otraparte: don Quijote es un artistade la vida en el sentidolite-rariomoderno,porquesevaledeunadeformaciónvoluntaria.Estadeformaciónes siempreartística:simbólica. En efecto,en losborregosvesoldados;en las prostitutas,doncellas;enlos presos,inocentesesclavos. ¿Nohay unasátirasocial enel fondode todoesto? Conocealoshombres,y entreodiarlosy divertirse con ellos,prefiere estoúltimo. E inventóhacerse

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caballeroparaque los hombres,creyendoburlarsede él, lesirvierande bufones.

RFE, 1918, tomo V, N~1.

LAS MUJERES EN EL “QUIJOTE” *

Entrealgunasescritorasespañolasdel día se ha conservadoalgo del estilo académicode otros tiempos. Lo representalacondesade Pardo Bazán, donde adquiereencabritamientose inquietudesideológicasde verdadero“hombre de letras”;es lento y monótonoen los trozosoratoriosde D3 Blanca delos Ríosde Lampérez.Por la prosade ConchaEspina—quesólo a ratospodría referirseal mismotipo— ha pasadoya,en cuantoasensibilidad,ritmo y mesura,unavibración“azo-rinesca”. La nuevaescritoraMargaritaNelken,porejemplo,no debeyanadaaestacorriente. La autoradel presentelibrodefine así su propósitoideal:

Recogeren un libro, útil y dulce, amenoy breve, conan-grado tal vez a la lectura en las escuelas,algunos rasgos yperfiles pintorescosde las mujeres del Quijote, y aderezarlode tal suerteque,recreandoaiosespíritusinfantiles,no seadeltodo trivial y desabridoparalos lectoresde mayoredady en-tender.

En el primer ensayodefineel conceptode la mujer enCervantes,queparecebuscaraquel“justo medio dondecoin-cidenla realidady la fantasía”. En las mujeresde Cervanteslo quepredominaes el sentimiento;“viven casi todasparaelamor, conmáso menosdecoroo pulcritud”. Perolas muje-resde Cervantessoninferioresasus hombres,acasoporque—consersu siglo tan fecundosen tiposbrillantese intensosde mujer— Cervantesno tuvo ocasióndurantesu vida deconoceraunamujerverdaderamentesuperior. Por lo demás,la mujerde aquellostiemposera, en general,menoscohibiday másheroicaque la de hoy. (Y aquínos parecetrasluciren la autoraun conceptoalgo pobre de la sociedadcontem-poránea.) Despuésvienen,comoen “desfile devisiones”,lasmujeresdel Quijote,evocadasen un tono poéticomedio,conpequeñasdescripcionesde cielo y campo. La dama de los

* C. Espina, Al amor de las estrellas (Mujeres del “Quijote”). Madrid,“Renacimiento”, 1916, 8°,200 págs. y 11 dibujos de Abmn

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altos pensamientoses Dulcinea. Fémina inquieta y anda-riega, como aSantaTeresa,llama a la pastoraMarcela. Laenamoradaideal esLucinda. La reina de las abejases Doro-tea. La oriental Zoraida,Rosade pasión;Clara niña, Clara.El capítuloContigo pany laurelesestá dedicadoa Quiteria.Diana Cazadoraes la duquesa.La Doncella Capitana, AnaFélix. Sarta de Corales se refiere a TeresaPanza. Final-mente,en Violetasdela pazy de la muerte,hayun recuerdo,casi de gratitud,parael amay la sobrinadel caballero. Es.crito en unalenguapura,el libro dejaunaimpresióndiáfanade belleza.

RFE,1918, tomo V, N~1.

LEYENDO EL “QUIJOTE” *

La mejor manerade honraral autor del Quijote —dice elautor— es no aumentar“la sectade los cervantistas”,sinoacrecerel númerode los lectoresde Cervantes.Los exégetasfebrilesque le hansalido al libro quierenhacernosde él untratadode metafísicahegeliana. Tampococonvienepreocu-parsede los ditirambos excesivos,como el público del fa-mosoRetablo, quepreferíamentir a pasarpor judaizante.

Mirad, escribanoPedroCapacho—decíael alcalde Beni-to—; hacedvos que mehablena derechas,que yo entenderéa pie llano. Cervantesescribió a derechas;no subamosenzancosa sus lectores. -

Estanotarepresentael legítimo punto de vistade la ma-yoría de los lectores.

RFE,1918, tomo Y, N~1.

SUARES Y EL QUIJOTE **

Alternan en estosensayoslos fragmentosde prosalírica de-dicadosa Cervantesy a Don Quijote —entrelos cualesnove el autor, y se engaña,verdaderadiferencia—,con consi-

* 1. E. Varona,Cómo debeleerseel “Quijote”. San Joséde CostaRica,“Colección Ariel”, cuaderno71, págs. 110-114. Reimpresiónde un artículoescrito en 1905.

*4’ A. Suarés,Cervantés,2eme. édition. París,Émile-PaulFreres,,1916, 8’,122 págs. y A. Suarés,Don Quijote en Francia. Traducción y palabras pre-liminares de It Baeza. Madrid, Minerva S. A. E., 1916, 8°,154 págs.

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deracionesde actualidadpolítica quecaenfuera de nuestrocampo. La partemeramenteinterpretativade Cervantesysu Quijote no tiene novedad,si no es en las metáforasdearrebatooriental, propiasdelestilode Suarés.Por lo demás,no se debejuzgarla obra de Suaréspor esteensayoaislado,quees,en todocaso,un testimonioelocuentede amor aEs-paña.

RFE, 1918, tomo V, N~1.

LA “PÉRFIDA ALBIÓN”

Lo quehoy llamamos“psicología de los pueblos” —de quehaypreciososantecedentesen los Ensayosde Feijóo— ha y’-

nido de tiempo atrásachacandoa Inglaterracierto egoísmoen sus relacionesinternacionales.Su actitud diplomática,sedice, es una imagende susituacióngeográficade isla.

Los escritoresingleses,por su parte,han tenido bastanteecuanimidadparareconocerlo muy difundidaqueha llega-do a estarsemejanteopinión hastamediadosdel año 1914.

H. E. Egerton,en su recientelibro sobrela política euro-pea de Inglaterra (British Foreign Policy in Europe), seproponeapreciarlo quehay de verdaden estaacusación.

Nacida la leyendade la “pérfida Albión” en la Franciarevolucionaria,se popularizahacia 1815 entrelos elementosprusianos,quehubieranquerido obtenerel apoyode Ingla-terra para desmembrarla nación francesa. A los ojos deTreitschkey los escritoresde su escuela,la leyendapasayaporunaverdadevidente. Mástarde,hastapudieronfundarseen la supuestaperfidia algunascombinaciones-queresultaronfrustradas.

Pero no le pareceal autor que los políticos inglesesha.yanusadodeldisimulocon mayor frecuenciaquesuscolegasdel Continente. No —dice Egerton—:el defectoverdaderode la diplomaciainglesano es la perfidia, sino cierta jactan.cia ideal. Así, en los negociosde Poloniay Dinamarca,añosde 1863 a 1864, la diplomacia inglesa adoptauna actitudqueno tienefuerzapara imponera los demás;no fue perfi-dia la suya,sino jactancia,y jactanciaconsciente;y estapo-lítica de biuff acabópor dañara los mismos a quienesse

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queríaproteger. Estedefectopudieratambiénhabercontri-buido a precipitarla guerra; puesla naciónenemigaya sa-bía —concluyeel autor— que tras de las jactanciasde ladiplomaciainglesa no había,a los comienzos,más que unentusiasmomoral.

S., 7-111-1918.

LA TEOCRACIA GERMÁNICA A FINES DEL SIGLO XI

EscribeA. Fliche, en la RevueHistorique, un estudiosobre“Las teoríasgermánicasde la soberaníaa fines del siglo xi”.Duranteel períodopremedieval,la eleccióndel soberanonoestabasujetaa reglasfijas. Los reyesbárbarostransmitenasushijos la coronahereditariamente,aunquesancionenestederecholos guerreros,levantandosobresusescudosal nuevojefe. Ya en el siglo x las cosascambian.

Bajo la amenazade las invasionesnormandaso húngaras,los altos beneficiariosde Alemania o de Franciaponen a lacabezadel Estado al que les parecemás capazde organizaruna resistenciavictoriosa. De aquí, poco apoco,brota la no-ción de la soberaníaelectoral. La Iglesia, que comienzaporreconocerindistintamenteal soberanonombrado por los ante-cesoreso por los grandesseñoresdel reino, es solicitada des.puéspor los mismos soberanospara la consagración.Prontose atrevea negarlaa algunos. A fines del siglo xi, el Papapretendedisponer de la soberaníade los reinos, en el nom-bre de Dios (“querella de las investiduras”:doctrina de Gre-gorio VII). Los partidariosy los adversariosdel depuestorey de Germania,Enrique IV, discutenruidosamenteen Ale-mania la doctrinagregorianade la teocracia. Unos, parajus-tificar la resistenciadel rey a la SantaSede,intentandemos-trar que la realdad hereditaria es, por sí misma, de origendivino, por lo cual poseepoderabsoluto. Los otros seerigenen defensoresde las pretensionespontificalesy del principioelectoral.

Entre los alegatosde éstos,asomaunaqueotra vez, porentrelas nocionesdel derechocristiano,unavaganoción delderechopopular.

S., 7-IV-1918

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LAS CONCHAS MARINAS Y LAS EMIGRACIONES

El libro de J. Wilfrid Jackson,Shelis as Evidencesof theMigrationsof Early Culture (Manchester,University Press),es el resultadode varios investigadoresllamadosa contribu-ción por el profesorEliot Smith. Éstemantienequela iden-tidad de ciertas prácticasen varios puntos de la tierra nopuedeseruna simple coincidencia. La idea, así enunciadasimplemente. admite discusiones,pues hay evidentementecoincidenciasde prácticasaisladas,cuya semejanzase fundaen la merauniformidadde la especiehumana.Mientrasesteparalelismode prácticasy usosno crea ciclos de cultura y noabarcazonasenterasde la actividadsocial,es másquearries-gadosacarconclusiones.

Escogidocomomateriade pruebael aprovechamientodelas conchasen la ornamentacióno en el juego, no se da tantaimportanciaal aprovechamientomismo cuanto a ios ritos ycreenciaspopularesquesuelenacompañarlo.El autor trazaun mapade la pescade conchas,y despuésintentaagruparlas regionessegúnlos usosde lasconchas.Así, conformea lateoría de Smith, intentaprobar una comunidadde costum-bres (comunidadde origen,segúnla teoría) entrelas pobla-cionesde la América precolombinay las del Mediterráneooriental.

Cualquieraseael valor de la tesis, y cualesquieraseanlos reparosqueadmiteel deficiente estilo inglés del autor,la obrase mantieneporla abundanciay la organizacióndelosdatos. La preocupaciónde seguirel pasodel hombreprimi-tivo hastaen la costumbrede escuchar,en el caracol,el ruidodel mar,estállena de sugestionesaunparael simple aficio-nado.

S., 7-IV.1918.

ANVERSO Y REVERSO DE DALMACIA

Unosquierenque la Dalmaciaseaeslava,y otros,latina. Lahistoriaha yuxtapuestoen aquellaregión doselementosétni-coscompletamentedistintos. La disputa—dice en la RevueHistoriqueÉmile Haumant—data de largo tiempo. Y, tras

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de reseñarlas vicisitudesde la influenciaeslavasobrela an-tigua Iliria, influenciaquecomienzaa fines del siglo vi, elautorsepregunta:

¿Y puedeafirmarse, despuésde esto, como lo pretendenlos escritoresitalianos, qüeya a fines del siglo xviii no existeel eslavismoen Dalmacia,y queel resultadode la dominaciónvenecianaha siclo el triunfo del italianismo?

Estadiscusiónse dibujó desdeluegocomounode los másenojososconflictos de la posguerra.

“Por muchotiempo —escribeLouis Légeren el JournaldesSavanis—la Dalmaciasólo tuvopuertashaciael Adriáti-co, es decir, haciaItalia En la épocadel Renacimiento,aúnno teníaimprentasy recurríaa los serviciosdelas tipografíasvenecianas.”Rastreadespuéslas influencias italianas, si-guiendolos documentosde la obrasobreLos antiguosescri-tores cróatas,de la AcademiaSudeslávicade Agram, y par-ticularmentela Historia de la literatura crónia, de BrankoVodnik (1913), y exponeasí el reversode la medallacuyoanversoacabade mostrarnosHaumant.

S., 7-IV-1918.

LÉON BLOY Y BIZANCIO

La obra póstumade Léon Bioy, Constantinopie et Byzance(París,Crés, 1917), no es másque un resumende la obraen cuatrovolúmenesde GustaveSchlumberger,L’ÉpopéeBy-zantine,historiadel Imperio de Orientedel año690 al año1025. Bioy admirabaeste libro sabio y se habíapropuestoponerloal alcancede todosen susconclusionesgenerales.Aveces,lo va resumiendopágina a página; otras veces, citaíntegros algunospárrafos del original, como los excelentestrozossobreel asesinatode Nicéforo o el sitio de Silistria; yde cuandoencuando,finalmente,Bioy interrumpeun instantela narraciónparalanzaraquellasexclamacionestan propiasde suestilo. Por ejemplo:se tratade Teófanala aventurera,amantede tresemperadores,madrede otros dos y homicida,por lo menos,de uno, y Léon Bioy exclama: J’ai un goüttrés vif poür cettedrólesse!

No cabe duda que semejanteobra de vulgarizaciónes

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laudable,ya queno se puedeevitar el alejamientoentreelpúblico y la producción sabia, peligro inquietante desdeel puntode vistadel “porvenir de la Inteligencia”, como di-ría un discípulode Maurras. El libro tieneel vigor de unanovela y es ciertamenteentretenido.

Pero si el lector conocelos antecedentesde Bioy, o si haleído siquierala bella páginaquehace pocosmesesle con-sagrabaEnriqueDíez-Canedoenla revistaEspaña,podrápre-guntarsequévino a buscareste“panfletario”, estecatólicoparadójico,esteprofeta mendigo,esteiracundo,en los fastosde la atormentadahistoria de Bizancio. El propioLéon Bloynos lo revela:

—He leído cuatrovecesla obra de Schlumberger—ase-gura—, con el exclusivo objeto de saciarmis pasiones.

S., 7-1V-1918.

LA MUERTE DE DOUGLAS *

Hay tan estrechasrelacionesde semejanzaentre un sucesoque refiere Juan Froissarten sus Crónicas y otro ocurridoen los primeros días del largo sitio de Algeciras, y cuyo re-latose halla enla Crónicadel Reyde Castilla DonAlfonsoXI,atribuida a Juan Núñez de Villazán, que no puedemenos desospecharse,al cotejarlos,quesondosdistintasversionesde unmismo acontecimiento.

RobertoBruce, hijo de otro príncipe de sumismonom-bre, pertenecientepor línea maternaa la casade Escociayvencedor de los ingleses,sintiéndosemorir, convoca a losgrandesy les encomiendaa suhijo y sucesor,David Bruce,niño aún. A Guillermo Douglas, su brazo derecho,le en-cargaque,despuésqueél muera,hagaembalsamarsu cora-zóny lo lleve al SantoSepulcro. Douglasofrececumplirloasí. Y, en efecto, a la primaverasiguientesalíacon eseob-jeto en unafastuosaexpedición. Hizo un alto en el puertode la Esclusa,con el fin de esperaralgunaexpediciónquesalieraparaUltramary unirseaella. Supoquedon Alfonsode Castillaluchabaala sazóncontrael moroy, paraemplearbiensu tiempo, decidió ayudarle. Desembarcaen Valencia,

* C. de Reyna,“La muertede Douglas; episodio del reinado de Alfon-so XI”. Revista General,núms. 1 y 2.

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se encaminacon su séquitohac-iaCastilla,y de allí, rumbo aGranada,en cuyas cercaníasestabael ejército de don Al-fonso. Un funestoerror le hace creerquedon Alfonso va aatacarcon sus castellanosy, tratando de ayudarle,se lanzacon los suyossobreGranada. Rodeadode enemigos,pereceen un instante.Segúnunatradición,arrojadelantede sí,paraseguirla,la cajade oro en queiba el corazónde Bruce. Hayrazonesparadudar de la autenticidaddel relato y la identi-daddel personaje.Por su parte, la Crónica Alfonsinaatri-buye una muerte semejante,frente a Algeciras, al condeLons, de Alemania.

S., 11-IV-1918.

AUTÓGRAFOS DEL CID Y JIMENA *

Los documentoscidianos no han sido aún sometidosa unestudio especial. El atraso en que la crítica histórica se en-cuentra respectode ellos puedecomprenderseal considerarque la biografía del Cid más documentadaque se ha escrito—la de Dozy— admite un diploma de 1064, que presentaalCid asistiendoa Fernando1 en la conquista de Coimbra, di-ploma a todas luces falso, colocado indebidamentecomo elprimero en la seriede los cidianos; y, en cambio, consideracomo apócrifoun documentode 1098, que realmenteesel úl-timo queen la vida del héroeconocemos,y de cuya autenti-cidad vamos a tratar. Dozy, pues, se basaen una serie dediplomas equivocadadesdeel principio al fin.

El autor se proponepublicaralgún día el Cartulario Ci-diano completo,y por ahorase limita a estudiarel diplomade 1098,quecontieneunadotaciónde la iglesiacatedraldeValencia,y dondeaparece—en letravisigodapura—la fir-ma del héroede Vivar; y la escriturade 1101,quecontienela dotaciónhechaa la mismacatedralde Valencia por doñaJimena,por el alma de su marido Rodrigoel Campeador,ypor la de sus demásparientes.Estáfirmada de manode lamisma Jimena,y, comoadvertíaSandoval,“no era poco sa-berescribiren aqueltiempounamujer”. Es unaletra—diceMenéndezPidal— queabundaen rasgosinútiles, mal com-

* R. MenéndezPidal, “Autógrafos inéditos del Cid y de Jimena,en dosdiplomas de 1098 y 1101.” Revistade Filología Espaííota,1918, Y. pp. 1-20.

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prendiday mal espaciada;“es unaletrade señorialgrandor,bastanteinclinadahacia la izquierda”.

Prescindiendodel alto valor científico de estasinvestiga-ciones,poseenellas—como no podía menosde ser,por suasunto—cierto interés patéticoque ni ha sido disimuladopor el autor, ni puede escapara los ojos más profanos. Avista de los pergaminosarcaicos,todaunaépocaresucita. Yes como un pequeñodramaen dos cuadros. En el primeroapareceel Cid en su grandeza,aplicandoa objetospiadososel fruto de susconquistas.He aquísu letra:

Es la letra del Cid, aunqueirregular, seguray fácil: bienformaday bien sentida,como de hombre bastantehabituadoa escribir. Los reciostrazos de la pluma del Campeador,tandesigualesen tamañoy en intensidadde pulso, tan ondulan-tes en su dirección,caensobreel pergaminomisteriosamentedóciles a las inquietudesdel pensamiento. En ellos poseemosuna preciosareliquia: una sencilla frase trazadaen un mo-mentode religiosatensión deaquel espíritu que con su incen-dio interior iluminó comoningún otro la concienciacolectivanacional; una huella de aquella mano firme y vigorosa queEspaña,por bocade sus poetas,bendijo como vencedorademorosy justiciera contradesafuerosregios y nobiliarios.

El segundocuadroes un cuadrotriste. Hasta podemosimaginarqueel escenarioha cambiadopoco; queel cielo esel mismo,peronublado. El mismoescribanorecogela escri-tura. La viuda, como repitiendoun rito familiar, continúala obrapiadosadel esposo.

En el texto del documento,Doña Jimena ofrece a Dios eldiezmo de todassus propiedadesy de las nuevasgananciasque por tierra y por mar pudierahacercon la ayuda divina.La viuda del Campeadorestá habituada a soñar en nuevasconquistas;pero, en realidad,esta dotaciónparecehechaenmomentosangustiosos,paraimpetrarla proteccióndivina con-tra los peligros que rodeabana Valencia. El diploma estáotorgad