6 Teor­as ©ticas fundamentales

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    09-Jul-2015
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Teoras ticas fundamentalesLas teoras ticas surgen y se desarrollan de manera diferente en cada poca como respuesta a problemas especficos originados por las relaciones entre los hombres. Por ello, las doctrinas ticas no pueden ser consideradas aisladamente, sino como un proceso de cambio y sucesin que constituye su historia. En toda moral efectiva, es decir que se lleva a cabo, se plasman ciertos principios, valores y/o normas. Al cambiar radicalmente la vida social, lo hace tambin la vida moral modificando y poniendo en crisis los principios, valores y normas antes mencionados volvindose problemticos, generando nuevas reflexiones ticas. Sobre este fondo histrico-social histrico-moral, se encuentran las teoras ticas que a continuacin revisaremos.

I. tica griegaLa tica como disciplina filosfica fue iniciada por Scrates quien fue el primer que teoriz sobre los conceptos morales bsicos como lo bueno y la virtud (aret). La tica griega surge a partir del siglo V a.C., despus de un largo periodo en la que los filsofos presocrticos, naturalistas por excelencia, centraran su atencin en el cosmos y su organizacin. La nueva organizacin poltica y social de las ciudades griegas o polis en democracias esclavistas frente al antiguo rgimen aristocrtico causa la creacin de nuevas instituciones y una vida pblica totalmente diferente, que tiene como consecuencia que el pensamiento filosfico se centre primero en el hombre dentro de una ciudadestado, polis, determinada, con Scrates, Platn y Aristteles; y posteriormente en la relacin del individuo y la comunidad con la filosofa de los estoico y epicreos. 1. Scrates (470 399 a.C.) Nace en Atenas y es hijo de partera. Al no escribir nada, nuestras tres nicas fuentes para conocer la filosofa socrtica y a Scrates como tal son: Jenofonte, Platn y Aristteles. En un inicio fue confundido con los sofistas, un grupo de pensadores que se crean sabios y caminaban alrededor del gora, plaza pblica, convenciendo a travs de la retrica, a todo aqul que quisiera escucharlos, que la verdad no existe y que todo es relativo. Sin embargo, Scrates rechazaba la retrica, principal inters de los sofistas, diciendo Slo s que no s nada, llamada docta ignorancia.

Adopt el lema inscrito en el orculo de Delfos como gua de su filosofa: Concete a ti mismo, el saber acerca del hombre es lo fundamental. Esto slo se logra filosofando a travs del mtodo mayutico, es decir del alumbramiento de verdades. Primero era necesario hacer patente la ignorancia de cada uno lo que posibilitaba un dilogo que tena dos momentos. En un primer momento se examinaba y criticaba las opiniones admitidas por la gente, generalmente falsas, por medio de la irona que propiciaba la duda y llevaba a la liberacin. El segundo momento consista en alumbrar la verdad, que es propiamente la mayutica. Siendo el creador de la tica como disciplina filosfica, centra su teora en la virtud, es decir, en saber aquello que capacita para la vida. De acuerdo a Scrates, nadie obra mal a sabiendas, en el fondo tiene la creencia implcita de la bondad natural del hombre. Saber y virtud son una misma cosa, ignorancia y vicio tambin. La virtud, entendida como prctica del bien, lleva a una vida feliz. Lo bueno y la felicidad se identifican, por lo que tenemos a nuestro primer representante del eudemonismo moral. En suma, para Scrates la bondad, el conocimiento y la felicidad se entrelazan estrechamente. El hombre obra rectamente cuando conoce el bien, y al conocerlo no puede dejar de practicarlo; por otro lado, al perseguir el bien, se siente dueo de s mismo y es, por tanto, feliz. En voz de Scrates, de acuerdo a Platn en La Apologa de Scrates: Todo mi esfuerzo es trabajar para convencerles, jvenes y viejos, que antes que el cuidado del cuerpo y de las riquezas, antes que cualquier otro cuidado, est el cuidado del alma y de su perfeccionamiento; porque no me canso de decirles que la virtud no viene de las riquezas, sino que las riquezas vienen de la virtud Cmo es posible, ateniense, que siendo ciudadano de una de las ms grandes y renombradas ciudades por su ciencia y podero, pongas todo tu empeo en cuidar y acrecentar tu fortuna, tu reputacin, tus honres, pero en cuanto al saber moral, a la verdad y a tu alma, que tendras que cuidar y mejorar sin cesar, no te preocupes ni en sueos?... Lo que s de cierto s que cometer injusticias y desobedecer al que es mejor y est por encima de nosotros, sea dios, sea hombre, es lo criminal y lo ms vergonzoso Ateniense, los respeto y los amo; pero obedecer a dios antes que a ustedes, y mientras yo viva, no cesar de filosofar El mayor bien del hombre es hablar de la virtud todos los das de su vida y conversar sobre las cosas que han sido objeto de mis discursos, ya sea examinndome a m mismo, ya examinando a los dems, porque una vida sin examen no es vida

Platn (428 347) Discpulo de Scrates que rechaza a la democracia ateniense por ver fallas en su sistema, as como por haber condenado a su maestro injustificadamente, lo que lo lleva a renunciar a la poltica efectiva. Su tica se encuentra vinculada a la filosofa poltica porque para l como para Aristteles la polis es el terreno propio de la vida moral. La tica platnica depende directamente de su concepcin metafsica y su doctrina del alma. La primera, llamada Teora de las ideas, es una teora dualista que dice que las cosas del mundo sensible son sombras, imitaciones, apariencias, copias infieles del verdadero mundo que es el de las ideas (topos uranos). Este mundo rige al sensible, las ideas que contiene son la realidad preexistente, permanente, inmvil, inmutables que realmente son; son las supremas realidades que no existen en el mundo sensible y perecedero. La idea principal es la Idea del Bien, es la idea de las ideas, la ms digna y de mayor jerarqua, la que hace que las dems ideas sean ideas. La segunda se refiere al principio que anima o mueve al hombre y consta de tres partes: razn, voluntad o nimo y apetito; la razn que contempla y quiere racionalmente es la parte superior, el apetito, ligado a las necesidades corporales, es la inferior y se encuentran ligadas por la voluntad. Por la razn como facultad superior del hombre, el alma se eleva mediante la contemplacin al mundo de las ideas. Su fin ltimo es purificar o liberarse de la materia para contemplar lo que realmente es y, sobre todo, la Idea del Bien. Esto es el bien supremo del hombre. Para lograrlo se necesita ascesis y purificacin, que se logra a travs de recordar (reminiscencia) lo que el alma ya a visto antes de entrar en el cuerpo por medio del dilogo dialctico y recordar las tres virtudes correspondientes a cada parte del alma: a la racional la prudencia, a la voluntad la fortaleza, y al apetito la templanza. La justicia como virtud suprema se logra con la armona de las tres anteriores.El mito de la caverna1 Despus de eso prosegu compara nuestra naturaleza respecto de su educacin y de su falta de educacin con una experiencia como sta. Represntate hombres en una morada subterrnea en forma de caverna, que tiene la entrada abierta, en toda su extensin, a la luz. En ella estn desde nios con las piernas y el cuello encadenados, de modo que deben permanecer all y mirar slo delante de ellos, porque las cadenas les impiden girar en derredor la cabeza. Ms arriba y ms lejos se halla la luz de un fuego que brilla detrs de ellos; y entre el fuego y los prisioneros hay un camino ms alto, junto al cual imagnate un tabique construido de lado a lado, como el biombo que los titiriteros levantan delante del pblico para mostrar, por encima del biombo, los muecos. Me lo imagino.1

Platon, Repblica, en Dilogos Tomo IV, Gredos, Madrid, 2003, Libro VII, 514a 516e

Imagnate ahora que, del otro lado del tabique, pasan sombras que llevan toda clase de utensilios y figurillas de hombres y otros animales, hecho en piedra y madera y de diversas clases; y entre los que pasan unos hablan y otros callan. Extraa comparacin haces, y extraos son esos prisioneros. Pero son como nosotros. Pues, en primer lugar crees que han visto de s mismos, o unos de los otros, otra cosa que las sombras proyectadas por el fuego en la parte de la caverna que tienen frente a s? Claro que no, si toda su vida estn forzados a no mover las cabezas Y no sucede lo mismo con los objetos que llevan los que pasan del otro lado del tabique? Indudablemente. Pues entonces, si dialogaran entre s, no te parece que entenderan estar nombrando a los objetos que pasan y que ellos ven? Necesariamente. Y si la prisin contara con un eco desde la pared que tienen frente a s, y alguno de los que pasan del otro lado del tabique hablara, No piensas que creeran que lo que oyen proviene de la sombra que pasa delante de ellos? Por Zeuz que s! Y que los prisioneros no tendran por real otra cosa que las sombras de los objetos artificiales transportados? Es de toda necesidad. Examina ahora el caso de una liberacin de sus cadenas y de una curacin de su ignorancia, qu pasara si naturalmente les ocurriese esto: que uno de ellos fuera liberado y forzado a levantarse de repente, volver el cuello y marchar mirando a la luz y, al hacer todo esto, sufriera y a causa del deslumbramiento fuera incapaz de percibir aquellas cosas cuyas sombras haba visto antes. Qu piensas que respondera si se le dijese que lo que haba visto antes eran insignificancias y que ahora, en cambio, est ms prximo a lo real, vuelto hacia cosas ms reales y que mira correctamente? Y si se le mostrara cada uno de los objetos que pasan del otro lado del tabique y se le obligara a contestar preguntas sobre lo que son no piensas que se sentir en dificultades y que considerar que las cosas que antes vea eran ms verdaderas que las que se le muestran ahora? Mucho ms verdaderas. Y si se le forzara a mirar hacia la luz misma, no le doleran los ojos y tratara de eludirla, volvindose hacia aquellas cosas que poda percibir, por considerar que stas son realmente ms claras que las que se