., ORQUESTA SINFONICA DElENERIFE ORFEON a m · Todavía Carmina Burana es una obrd posible para el

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  • TEMPORADA 95/96 SERIE A

    .,

    ORQUESTA SINFONICA DElENERIFE ,

    ORFEON DONOSllARRA Director Titular: VCTOR PABLO PREZ

    Director Orfen: JOS ANTONIO SINZ ALFARO Solistas: ROSA TORRES-PARDO

    DONNABROWN LASSI VIRTANEN

    HKAN HAGEGRD

    Centenario de Carl Orff

    ffiERMUSICA y

    l' UNDAClON U4'';:lutl~tid l.-

  • ,.,.

    CARL ORFF

    Recordando a mi Maestro en su centenario

    "Corl Orf( fue el primer compositor de la Europa del Oeste del que nosotros, jvenes msicos polacos, ya habamos odo algo all por los aos cincuenta, Y muy pronto ejerci una gran influencia sobre nuestra generacin, Yo senta que l era bastante ms que un compositor, algo ms que "slo " un compositor, so-bre todo por el gran inters que senta por la antigedad y por la tragedia griega que me resultaban fascinantes,

    Cuando mucho ms tarde conoc en Salzburgo su obra, De Temporum fine comoedia, se hizo muy fuerte en m el deseo de hacer yo mismo una obra pare-cida. Fue as como surgI fJlI Paraso perdido,

    El hecho de que lo Opera del Es/oda de Solzburgo, en su actuacin en Varsovia en el o to'o de 1979, trajera a Polonia, odems de mi Paraso, Die Kluge de Orf(, me hizo muy feliz, Yo admiro a Corl Orff, 01 msCo que fue un humanista universal)),

    K, Penderecki

    "Difcilmente se puede encontrar una obra de arte que se nos imponga -es-pontnea e inmediatomente- sin la mediacin de uno interpretacin racional que sea como potencia espiritual y como smbolo de la fundamental concep-cin del hombre moderno, Podramos decir que en lo obra de Carl Orf( nos ha-blan simblicamente las mismos fuerzas vitales de nuestra poca)),

    H, W, Henze

    "Carl Orff cre algo nico y original que no era msica en s, ni teatro en s, sino drama musical enrgico, directo, natural, que en ningn caso nos recuerda ninguna tradicin operstica (,,) El mundo de la msica llor por el dramaturgo musical ms importante de nuestra poca,

    G, Ugeti

    Sobre Orff Y su obra acaso se haya escrito demasiado, pero ello no implica que la visin resultante sea suficientemente obje-tiva, Como tantas veces ocurre, en este caso se podra apreciar tambin la mirada empequeecida de algunos comentaristas que no advierten la grandeza del bosque y se cansan indagan-do la hipottica imperfeccin de un rbol.

    A Orff es preciso orle y verle, Su vocacin, desde la raz de su misin, se Inserta en la tierra firme de la escena y, por tanto, cualquier crtica, juicio o valoracin que no contemple su obra desde esta perspectiva y desde este conjunto armnico consti-tuye un fa lseamiento de su verdad artstica y de su simple verdad,

    Se han cumplido tres dcadas desde que tuve el honor de actuar como intermediario e intrprete en una entrevista que el prestigioso crtico D, Antonio Fernndez-Cid realiz al maestro Carl Orff en el Hotel Wolf de Munich, A la pregunta sobre su con-cepto esttico , Orff contest: Soy el polo opuesto a ese admira-ble msico, aproximadamente de mi edad, que es Hindemith, Su sentido constructivo, su contrapuntismo, no corresponde a mi

    , manera de crear (...) MI msica -prosegua Orff- nace de lo que representa el nombre griego muslke, con el que se significa la fusin del texto, el tono y el movImiento, base de mi esttica mo-

    . derna, que nada tiene que ver con el movimiento sinfnico de Strauss, Wagner escriba tanta msica que el texto quedaba

  • cohibido. Yo aspiro al teatro-teatro. Todava Carmina Burana es una obrd posible para el concierto , aunque usted observar qu diferente resulta con la omisin escnica, sonada. Las obras mas son impracticables en la audicin pura.

    No es precisa la tirana del interrogatorio. El pensamiento de Orff sigue su curso: (oo.) Para mi. el color, la Identidad de melo-da y prosodia, de noto y slaba, constituyen necesidades inter-nas con base en el impresionismo debussyano, en mi admira-cin hacia Falla y en el decisivo impulso de Stravinskl, artista en quien todo lo que hizo puede tomarse como punto general de partida. Tales son mis orgenes. Del dodecafonismo, que respeto como experiencia, me siento muy distante, como de la msica electrnica, que puede servir fondos de inters, pero como un arte que no es el nuestro.

    Por la tarde asistimos junto al maestro a la representacin de Cormina Burana en el Prinzregeten Theater de la capital bvara. He aqu el comentario final del ilustre crtico: Ciertamente , iqu nueva fuerza adquiere la Cantata en la representacin escni-cal Valdra la peno que la visemos as! Se refera en Madrid, natLlralmente. iClaro que valdra la penal Pero han pasado treinta aos y jams se represent la obra de la forma soada e ideada por el autor. Ello no ha sido bice para que algn co-mentarista de nuestro pas escriba sobre el opus orffiano con una parcialidad escandalosa y con un desconocimiento absolu-to, sobre la vida y la obra del maestro, como en el caso reciente del Festival Internacional de Msica y Danza de Granada con motivo, precisamente, de la interpretacin de Cormino Burana, una de las obras, por otro lado, ms escuchadas y apreciadas por el pblico de los cinco continentes.

    Es preciso reconocer que la msica en la obra de Carl Orff es uno de sus componentes y ocupa el mismo lugar que la pOlabra y la escena teatral. Se trata de un proceso espiritual, a la vez que visual y dinmico. Hace que el contenido escnico, a tra-vs de una visin de totalidad, cobre la misma importancia que los elementos poticos y musicales. Orff es un hombre de teatro -as se ha definido l mismo- como una visin universal en el m-bito de la historia y en el del espritu. En su creacin, y dentro de los cinco grandes grupos que abarcan desde las obras repre-sentativas bvaras a las tragedias griegas, para Die Bernauerin, Astutuli, Comoedia de Christi ressuretione y Ludus te nato infante miricicus, los libretos fueron escritos por el propio maestro, aun-que para Die Bernauerin cont con la inestimable ayuda del profesor Kurt Huber -gran amigo de Orff-, filsofo y buen cono-cedor del folklore bvaro, a quien est dedicada la obra. Recordemos que Huber fue fusilado por los nazis junto a las her-manas Scholl, todos ellos pertenecientes al grupo Die Weisse Rose. Para las obras griegas utiliz las traducciones de Hlderlin, uniendo los medios de creacin de la escena en una nueva y original relacin al colocar dentro del conjunto formado por pa-labra, canto y danza de forma anloga al intrprete. Lo ha puesto de nuevo en la funcin original de homo ludens; no como portador de una idea, sino capaz de vivir y sufrir sus pro-

    pias ideas, su propio destino. El maestro bvaro quiso despejar y abrir un camino creando unas formas y un lenguaje capaces de liberarle de toda dependencia.

    Orff formaba parte del grupo de grandes msicos que consi-deraba imprescindible la consecucin de nuevas formas res-pecto al fenmeno wagneriano (Schnberg, Bartk, Strauss, Weill, Stravinski, Krenek, Honegger, Milhaud ... ).

    Sobre esto, es preciso recordar que fue Debussy en 1889, tras su segundo viaje a Bayreuth, quien -al mismo tiempo que mani-festaba su admiracin por Wagner- deca: ((En mi opinin son necesarias otras formas dramticas. Msica all donde termina la palabra. Msica para lo inexpresable. Ella debe destacarse en la sombra, discretamente. Este concepto esttico debussya-no dara como resultado Pelle as y Melisande, obra que mi ilustre maestro defina como la consecuencia de la rabia amorosa que Claude de France senta por el Tristn de Richard de Alemania. Debussy prosigue: El lenguaje posee una magia que, a travs de la msica y de la instrumentacin, puede todava ser ms profunda. Y es aqu donde encontramos claramente las races del ideal esttico del teatro musical orffiano.

    Cuando Orff conoci por vez primera en su juventud las obras de Debussy exclam: sta era la msica que yo buscaba (".)-10 que me elevaba y el estilo en que yo me poda expresar. Estudi das y das las partituras al piano con el intento de fami-liarizarme con tan mgicos sonidos.

    La obra de Orff se concibe desde la indivisibilidad de palabra y movimiento. Su renuncia al predominio de la msica responde a su intencin de que se manifieste inseparable de sus races. De esta manera, la msica en su obra no es solamente una dimen-sin total, sino el punto central y fundamento de todo. Para Gthe (ela msica es el elemento verdadero, del cual nacen to-dos los pensamientos y adonde todos vuelven.

    En 1921 tuvo lugar en Berln el primer concierto pblico con msica de Orff. Se estrenaron las canciones con texto de Franz Werfel. Asisti al acto el eminente historiador y musiclogo judo Curt Sachs. Complacido ste por el estilo dramtico del joven compositor no dud en darle los mejores consejos: el estudio de los grandes polifonistas como Lasso, Victoria y Palestrina, pero muy especialmente del primero entre los grandes compositores dramticos: Monteverdi. Precisamente a su amigo Curt Sachs se debe la introduccin para el estreno de Orfeo, en la versin de Orff, que tuvo lugar hace exactamente setenta aos en el Teatro Nacional de Mannheim. En relacin a su reelaboracin monteverdiana, Orff manifest: Mi trabajo en la obra de Monteverdi fue decisivo, pues para m no se trataba slo de una reelaboracin, sino de encontrar el propio estilo, teniendo en la mano una obra maestra del pasado. De ah la opinin bastan-te generalizada que considera impensable la obra de Orff sin Monteverdi. Pero no menos decisiva sera su experiencia opersti-ca siendo director musical junto a Furtwngler en el Teatro Nacional de Mannheim, y asimismo su colaboracin como res-ponsable musical en el Teatro Mnchner Kammerspiele, donde

  • bajo la direccin de Falckenberg se sucedieron las representa-ciones de Strindberg, Wedekind y Brecht,

    En 1931 Orff preside la Sociedad Bach de Munich y concibe y realiza la escenificacin dramtica de la Pasn apcrifa segn San Lucas de J, S, Bach , tomando como referencia las represen-taciones populares cam